Marcelo a Honduras
Quien alista maletas para viajar a Honduras, es el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien —si otra cosa no pasa— asistirá a la toma de posesión de Xiomara Castro como Presidenta de aquella nación Centroamericana. Ahora sí, Honduras será visto como gran aliado de México porque tendrá un gobierno denominado como progresista. Cabe recordar que Castro es esposa de Manuel Zelaya, expresidente hondureño que padeció un golpe de Estado en 2009 y quien designara a Rosalinda Bueso, en aquellos años, embajadora ante México. Bueso es hoy esposa del canciller, quien la ayudó a quedarse en México frente al golpe al gobierno de Zelaya. México y Honduras no podrían pedir un mejor puente. (Bajo Reserva, El Universal, Nación, p. A2)
Esta semana, la SRE anunció por medio del canciller Marcelo Ebrard, la adopción de un nuevo procedimiento para materailizar de una forma más sencilla, diligente, económica y discreta, el derecho a la identidad de las personas que libre y voluntariamente han determinado cambiar su nombre por medio de la figura llamada identidad de género auto-percibida, o también, reasignación sexo genérica, la cual consiste en que cualquier connacional que vive en el exterior, puede acudir al Consulado de su preferencia, para cambiarse el nombre de acuerdo con el género que haya decidido adoptar. Tratandose de menores de edad, deberán de ser acompañados por sus padres o tutores.
Es una gran logro en favor de las libertades individuales, porque vence inercias y dogmas que servían para segregar, discriminar, limitar y exhibir indebidamente, las prefefrencias personalísimas de cada persona, de acuerdo con sus creencias y convicciones.
En lo subsecuente, no habrá necesidad de recurrir a juicios legales, largos y onerosos, para hacer valer un derecho fundamental, como lo es la libertad e igualdad de derechos, así como la dignidad humana que es inherente al libre desarrollo de nuestras personalidades.
La nueva normatividad permitirá que los 67 consulados y 80 embajadas de México en el mundo expidan actas de nacimiento a la comunidad trans de manera directa y en sus lugares de residencia. De esta forma, nuestros migrantes transgénero podrán rectificar sus documentos de identidad sin necesidad de viajar a México, ni tener gastos por costas legales para ejercer un derecho fundamental.
Con esta nueva propuesta, se ofrece un reconocimiento legal certero en favor de la comunidad LGBTQ+, la cual, históricamente ha sido profundamente marginada y discriminada. Los migrantes transgénero son doblemente vulnerables, en primer lugar por ser extranjeros viviendo en un país ajeno al propio y, en segundo, por no ajustarse a las convenciones sociales de identidad. A través de esta nueva normatividad, se protegen sus derechos humanos a la identidad, nacionalidad, libertad, dignidad humana y no discriminación.
Con independencia de buscar mejores medios de integración social, la nueva figura administrativa, reivindica los derechos que han sido relegados en las personas que forman parte de la comunidad LGBTQ+, procurando con ello formar una sociedad más incluyente y tolerante. Al reconocer la identidad de género, se envía un mensaje de condena a los discursos y crímenes de odio, y se busca combatir la persecución y violencia que aún impera contra grupos minoritarios.
Este logro es muy significativo, ya que también le dará la oportunidad a nuestros connacionales a integrarse con más facilidad al tejido social del país donde residen. Esto porque los documentos que expedimos en la red consular son llaves que abren las puertas para acceder a otros derechos esenciales como: el derecho a la salud, a la educación, a la protección y a la inclusión en la vida económica, cultural y social.
Hay un nuevo paradigma en la red consular de México, que al amparo de la Constitutición y los tratados internacionales en la materia, y bajo los principios de progresividad, igualdad, libertad, pro persona y no discriminación, han establecido una nueva forma de integrar y proteger el derecho humano a la identidad, sin que en lo subsecuente se tenga miedo o pena, para hacerlo valer: El derecho a decidir quien quiero ser. (Jorge Islas, El Universal, Opinión, p. A14)
Como informa hoy La Jornada, en 2021 México captó remesas por un monto cuatro veces mayor que la salida de capitales a causa de la venta de posiciones de bonos del gobierno federal por parte de inversionistas extranjeros. De acuerdo con el Banco de México, el año pasado los tenedores foráneos vendieron deuda gubernamental mexicana por un total de 257 mil 601 millones de pesos, mientras que en noviembre las remesas ya sumaban 46 mil 800 millones de dólares y se estima que en diciembre habrían rebasado los 50 mil millones de dólares, es decir, poco más de un billón de pesos.
De acuerdo con una especialista entrevistada por este diario, no se puede subestimar la enorme diferencia entre la salida de capitales foráneos y la entrada de divisas a través de los envíos que los paisanos –en su abrumadora mayoría radicados en Estados Unidos– hacen a sus familias: al incrementar la cantidad de dólares en circulación en el territorio nacional, se favorece la estabilidad del tipo de cambio e incluso puede hablarse de un impacto positivo para contener la inflación que en los últimos meses se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la recuperación económica a escala local y global.
Ya es bien conocida la importancia central de las remesas en el sostén de millones de familias mexicanas, así como su papel de impulsoras e incluso posibilitadoras del consumo en las zonas de la nación con mayor dependencia de estos recursos. En los pasados dos años, en que las actividades se han visto ralentizadas por la pandemia, la masiva afluencia de los dólares enviados por los paisanos mantuvo vivo el comercio y tuvo un efecto inapreciable en la resiliencia de las comunidades a este periodo de adversidad. Sin embargo, los datos expuestos arriba dejan ver que la relevancia de las remesas trasciende al ámbito de la microeconomía y se deja sentir a escala macroeconómica, con alcances que es necesario dilucidar.
Al mismo tiempo que obliga a valorar más que nunca el enorme aporte de quienes se vieron orillados a buscar oportunidades de vida y trabajo al otro lado de nuestra frontera norte, el balance de las remesas y las salidas de capitales debería empujar a la reflexión en torno a la lógica de atraer a cualquier costo (como elevar la tasa de interés de referencia para que el premio pagado aquí sea mayor al de otros países, con lo cual aumenta el costo del financiamiento para empresas y familias) una inversión extranjera altamente volátil y siempre presta a mudarse en coyunturas difíciles. Como muestra la actual experiencia, de estos capitales nómadas no puede esperarse ninguna lealtad, sin importar la cuantía de las ganancias recogidas por ellos en los años de bonanza. (Redacción, La Jornada, Editorial, p. 2)