En 2021, México se convirtió en el segundo destino para turistas y viajeros colombianos de negocios, después de Estados Unidos. Similarmente, Colombia se convirtió en el tercer país que más visita México, tan solo después de Estados Unidos y Canadá. Durante 2022, se espera que más de medio millón de viajeros colombianos visiten México y que más de 200 mil viajeros mexicanos visiten Colombia.
México es un país atractivo para visitantes colombianos por la eficaz conectividad aérea entre ambos destinos, su oferta turística diversa y sus precios competitivos comparados con otros países en la región. Además, México y Colombia son miembros de la Alianza del Pacífico desde 2011, una iniciativa de integración regional constituida por Chile, Colombia, México y Perú, cuyos pilares son la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.
Bajo este marco, el pasado 25 de enero el canciller Marcelo Ebrard se reunió con la vicepresidenta y ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Marta Lucía Ramírez, para discutir estrategias que impulsen el intercambio turístico y económico entre ambos países. Para garantizar que estos objetivos se cristalicen de manera ordenada y segura, el secretario Ebrard y la vicepresidenta Ramírez acordaron el establecimiento de un sistema de prechequeo a través del cual se verificará la información migratoria de nacionales colombianos antes de que viajen a México, lo cual permitirá evitar contratiempos a su llegada.
Con este objetivo en mente, el pasado lunes nos reunimos en Bogotá una delegación mexicana integrada por el Instituto Nacional de Migración, el Centro Nacional de Inteligencia y la Secretaría de Relaciones Exteriores y otra integrada por funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. En dicho encuentro, se convino reforzar la cooperación en materia consular, migratoria y de seguridad, a fin de poner en funcionamiento el sistema acordado en menos de un mes.
El nuevo sistema de prerregistro o prechequeo será implementado por el Instituto Nacional de Migración y consiste en un formulario electrónico que será llenado por cualquier persona colombiana que desee ingresar a México hasta con 30 días de anticipación a su viaje. Tal y como actualmente se hace de manera presencial en cualquier filtro migratorio, la información vertida en el formulario será revisada para fines migratorios y de seguridad. De no existir impedimentos, la persona solicitante recibirá un código QR en su correo electrónico, el cual deberá ser presentado a las aerolíneas antes de abordar un avión a México.
El registro electrónico previo agilizará el ingreso a territorio nacional de viajeros colombianos y permitirá un control estadístico más sistemático. Este proyecto se enmarca en una serie de acciones de modernización que actualmente emprende el Gobierno de México para facilitar la movilidad de personas, bienes y servicios con otros países. Por mencionar algunas, dichas acciones comprenden la implementación de puertas electrónicas o e-gates en los filtros migratorios de los principales aeropuertos y la modernización de nuestro sistema de visas electrónicas. (Jaime Vázquez Bracho Torres El Heraldo de México, La 2, p.2)
Callejón sin salida para Karime Macías
En el gobierno mexicano hay confianza en la decisión del Juez de Distrito —y Presidente de la Corte de Magistrados de Londres, Reino Unido—, Paul Goldspring, de determinar procedente conceder a México la extradición de Karime Macías. Era el gran obstáculo que restaba para la pronta llegada de la exprimera dama de Veracruz a México. Nos comentan que el fallo se dio luego de que la Secretaría de Relaciones Exteriores y las fiscalías nacional y veracruzana trabajaron en conjunto para litigar el caso. Personal de la dirección General de asuntos jurídicos de la Cancillería se trasladó a Londres para tratar en persona el asunto. Ciertamente, la exesposa del exgobernador de Veracruz Javier Duarte puede todavía apelar la decisión, pero la expectativa en el sector diplomático mexicano es que en algunos meses habrá un fallo definitivo en contra de la señora. (El Universal, A2, p.2)
Al participar en la 19 edición de México Cumbre de Negocios, el embajador de Estados Unidos en nuestro país, Ken Salazar, afirmó que nuestras naciones están viviendo una relación nueva, de un tipo que no habíamos tenido en el pasado. El representante de Washington destacó el compromiso para la unión económica, el trabajo conjunto en materia de seguridad y contra la violencia, el fortalecimiento de la frontera común y el hecho de que por primera vez se está apostando por un enfoque regional en el abordaje de la problemática migratoria.
Al recordar que en diciembre de este año se cumplirán dos siglos de relaciones diplomáticas, Salazar afirmó que entre ambos países existe una unión marcada por la historia de nuestras familias y nuestras culturas, así como por la economía y la democracia.
En el mismo foro, la catedrática de la Universidad del Sur de California Pamela Starr apuntó que el presidente Andrés Manuel López Obrador busca enfocarse en la Cuarta Transformación y que Estados Unidos se mantenga al margen de los asuntos mexicanos, lo cual podría verse favorecido porque la administración de su homólogo Joe Biden tiene muchos temas propios que atender. La académica también dijo que durante la presidencia de Donald Trump la relación se caracterizó por la coerción del magnate hacia México y que el gobierno demócrata busca cambiar esa conducta; la anterior es una afirmación imprecisa, toda vez que el trumpismo se mantuvo alejado de los asuntos internos de México y presionó únicamente en el ámbito migratorio, mientras la llegada de Biden a la Casa Blanca ha estado acompañada por el resurgimiento de tendencias intervencionistas.
Otro participante en el evento, el especialista en comunicación Gabriel Guerra, consideró que por primera vez hay una situación de paridad, si no es que de relativa ventaja para México en la relación bilateral. Aunque prevé un ahondamiento de las diferencias, descarta un choque de trenes en los vínculos de ambos gobiernos, cuyas agendas no son tan divergentes.
Las declaraciones del enviado estadunidense y de los expertos citados corroboran lo que ya se ha sostenido en este espacio: pese a la estridente retórica de los voceros de la derecha mexicana sobre una inevitable colisión entre los gobiernos de López Obrador y de Biden, ambas administraciones muestran un saludable entendimiento de que la relación bilateral es vital para sus respectivas sociedades y de que debe regirse por las agendas institucionales. Esta hasta hace poco impensable forma de conducir los vínculos consiste –y ahí radica su éxito– en encarar cada conflicto, sea histórico o coyuntural, en su propio ámbito, sin permitir que contamine al conjunto de la relación, como solía ocurrir hasta 2018. Otro resultado notorio es la contención de Washington respecto a la política exterior mexicana, la cual sigue en la actualidad un derrotero a todas luces divergente de la voluntad de la Casa Blanca, sin que ello impida a México y Washington trabajar de manera productiva en los asuntos de interés común. Cabe desear que esta tónica se mantenga en el futuro, sin importar quiénes habiten Palacio Nacional y la Casa Blanca. (La Jornada, Editorial, p.2)
En lo que bien podría considerarse un anuncio de lo que viene los próximos meses, y quizá más allá, dos senadores republicanos expresaron preocupación por la situación en México, su posible impacto en EU y criticaron duramente al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sería sorpresivo que la “preocupación” de los legisladores Ted Cruz, de Texas, y Bill Hagerty, de Tennessee, no tuviera además, y en sitio central, motivaciones de política doméstica.
Los republicanos, que esperan ganar las elecciones legislativas de noviembre próximo, tratan de subrayar lo que consideran como débil política de Joe Biden hacia la llegada de migrantes indocumentados y, de paso, hacia lo que ven como un gobierno izquierdista en sus fronteras.
En ese marco, puede afirmarse que aprovechan la complicada situación en México para preparar el terreno político en Estados Unidos.
De acuerdo con Cruz, al parecer el presidente López Obrador “se está entregando al abuso de poder”, y con sus acciones –como los ataques a periodistas críticos desde su conferencia mañanera– empeora tendencias negativas en nuestro país.
“Estoy muy preocupado por la profundización de los disturbios civiles en México y el colapso de la sociedad civil allí”, dijo Cruz en una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense.
“La ruptura del Estado de Derecho en nuestra frontera sur plantea graves desafíos y peligros para la seguridad nacional de Estados Unidos en temas que van desde la lucha contra el narcotráfico hasta la inmigración ilegal”, agregó.
Por su parte, Hagerty expresó su preocupación también, pero agregó un tema: lo que calificó como posible “confiscación” de bienes estadounidenses, en obvia referencia a lo que en algunos sectores de ese país creen que puede ser consecuencia del debate y propuestas de ley sobre la mexicanización de la energía.
En gran medida, son dos temas de la campaña republicana de cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo.
Pero sobre todo, Cruz es partidario de una política de “línea dura” hacia México por el tema migratorio.
Los señalamientos contienen algo más que un cuestionamiento de las políticas de AMLO, sino uno respecto a la actitud de Biden hacia el gobierno de nuestro país.
Al atacar a López Obrador, golpean de paso a Biden, que trata de mantener una relación basada en tratos políticos y diplomáticos. Su predecesor, el republicano Donald Trump, inició la construcción de un muro en la frontera y amenazó con imponer tarifas extraordinarias a la mercadería mexicana si no hubiera colaboración para detener el flujo de migrantes, principalmente centroamericanos.
Las declaraciones de Cruz y Hagerty son una señal de lo que viene, tanto para Biden, como para la relación con México, que se verá presionada por el rejuego de la política interna estadounidense y, en alguna medida, las respuestas mexicanas. (José Carreño Figueras El Heraldo de México, Orbe, p.31)
¡Aguas con los vecinos interventores! // Ken, tan vigilante // Ted, ultraderecha //¿Cayó Palazuelos?
El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, acompañó ayer al presidente Andrés Manuel López Obrador a la gira por el norte del país, que inició en Tijuana. Convertido en un prefecto hiperactivo, el diplomático del sombrero aparece por todos lados y en todos los ámbitos, en especial por cuanto se refiere a la reforma eléctrica y a obras estratégicas como el Tren Maya y el controversial corredor interoceánico.
El lunes recién pasado, por ejemplo, la embajada a cargo del prefecto Ken tuiteó: “Estamos consternados por la situación que viven los periodistas en México. El asesinato de Heber López, fundador de Noticias Web, es un hecho detestable. Una investigación integral que dé con los responsables es indispensable. #CeroImpunidad #NiUnoMás”.
Sólo faltó una pancarta con barras y estrellas y el puño en alto para que Salazar se mostrara como todo un activista en asuntos mexicanos, cual si muchas de las armas criminales en México no provinieran de las complicidades del vecino país, detestando un episodio reprobable, como son varios de los que suceden cotidianamente allá y considerando indispensable una investigación integral. Y las dos proclamas finales. Ah, luego de que se detuvo a un presunto responsable del asesinato de Heber, el celoso vigilante gringo expresó su beneplácito. Gracias.
Una línea similar de acción contra el gobierno mexicano y sus instituciones se produjo ayer en voz de Rafael Edward Cruz (conocido como Ted), senador republicano por Texas que forma parte de la ultraderecha gringa, nacido en Canadá, de padre cubano y madre estadunidense.
Ted Cruz utilizó como plataforma retórica las muertes de periodistas en México y los incidentes de estas dos semanas relacionados con el conductor de programas electrónicos y columnista Carlos Loret de Mola. No es novedad que Ted utilice un discurso tremendista, pero llama la atención la línea de continuidad en cuanto a usar las lamentables ejecuciones de reporteros de a pie y el caso Loret para hablar de ruptura del estado de derecho en México y que ello “plantea graves desafíos y peligros para la seguridad nacional de Estados Unidos en temas que van desde la lucha contra el narcotráfico hasta la inmigración ilegal”.
Otro hecho llamativo fue la suspensión de la exportación de aguacate mexicano a Estados Unidos. El anuncio se hizo horas antes del día en que ese fruto tiene máxima exposición mediática mundial a causa del Supertazón.
Tal suspensión obedeció, según la versión oficial, a que un agente del Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas de Estados Unidos, comisionado para revisar la calidad del producto en vías de ser enviado allá, dijo haber recibido una amenaza contra él y su familia, luego de que rehusó certificar un embarque. El jefe de ese servicio en México, desde la embajada, consideró creíble la versión del agente y así se decidió lo que es un golpe y una presión a la economía mexicana.
La conjunción de factores provenientes de la nación contigua coincide con los esfuerzos de grupos locales que ensayan una y otra vez el uso de etiquetas o membretes distintos (el más reciente, la autodenominada Sociedad Civil México) en busca de banderas y programa que les sean viables en la tarea de erosionar a Palacio Nacional, cuyo habitante se ha empeñado en sostener una desgastante pelea retórica a causa del tema de una casa en Houston, magnificado por sus opositores, pero igualmente mal manejado por López Obrador.
Y, mientras el partido Movimiento Ciudadano habrá de resolver mañana, en asamblea nacional, si desecha como candidato a gobernar Quintana Roo al mirrey Roberto Palazuelos (matamos al gordo y a otro güey), y aprovecha una escisión morenista con José Luis Pech, actual senador guinda que se ha negado a apoyar a Mara Lezama (Morena y PVEM), pues afirma que con ella se pretende entregar el estado a la mafia de las cuatro mentiras y a su cacique local, el mal llamado Niño Verde, Jorge Emilio González, ¡hasta el próximo lunes! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.8)