Opinión Migración 220222

Un montón de plata // Coppel discrimina extranjeros

La siguiente es una historia horrorosa de discriminación.

El sábado pasado acudí a la sucursal Tacubaya de Coppel, una de las más grandes de la cadena.

Mi objetivo era hacer un envío de dinero a un ciudadano extranjero que se encontraba varado en Tapachula, Chiapas, y que había entrado originalmente de manera ilegal a México, pero que días antes había recibido una Visa Humanitaria por parte del Instituto Nacional de Migración.

El envío no era muy cuantioso. Se trataba de una ayuda para que librara unos días en medio del calvario que vivió en México para conseguir dicho visado (primero lo querían deportar).

A Coppel tuve que acudir dos veces. En la primera ocasión me recibieron el dinero, registraron mis huellas dactilares y fui informado que la persona podría hacer el retiro del dinero en la sucursal de Tapachula únicamente con su identificación, sin importar su estatus migratorio ni su condición de extranjero.

Confié. Minutos más tarde informé a la persona que su dinero estaba disponible. El envío había ocurrido a través de una remesadora, me informaron los empleados de Coppel. Hasta ahí todo bien.

Pero una hora más tarde, la persona en Tapachula me escribió para informarme que en la sucursal de Coppel en esa ciudad no le querían dar el dinero porque sólo le pueden dar este servicio a los mexicanos.

Le orienté para que insistiera, y lo hizo, pero las negativas continuaron.

Acudí por segunda vez a Coppel Tacubaya, a explicar el caso. Me dijeron que la versión era inverosímil, porque a Coppel no le importaba de dónde era la persona.

Incluso me relataron que, minutos antes, le habían pagado 40 mil pesos a un alemán que acudió a recibir una transferencia. Insistí que investigaran, así que accedieron a llamar a Tapachula.

Incrédulos, los empleados de Tacubaya me explicaron que, efectivamente, el dinero que yo envié no le sería entregado a la persona en Chiapas, a pesar de la política de la empresa.

“Seguramente es una nueva disposición que todas las sucursales tendremos que adoptar”, me explicó la gerente, al decirme que estos cambios en políticas inician en unas cuantas sucursales y luego se extienden a toda la cadena en el país.

Que un extranjero en situación migratoria vulnerable (o un turista que perdió tarjetas o al que le robaron el dinero) no pueda recibir una transferencia de dinero para ayudarle a pasar unos días, es gravísimo, y me parece que es ilegal.

Si esta política la estableció la empresa de Agustín Coppel, es descorazonador. Pero si recibió una orden del Gobierno para hacerlo así, es absolutamente detestable. 

Coppel me devolvió el dinero asentando en su sistema que “el cliente cambió de opinión”. Mentira. El caso lo resolví enviando el dinero a un cuentahabiente mexicano de BBVA, en quien tuvimos que confiar para que lo entregara al extranjero. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 21)

Recuento de los daños // Huyendo del “bienestar”

Ningún programa social, beca, microcrédito o dádiva de los gobiernos de la llamada cuarta transformación logró evitar que, en los últimos cuatro meses, 241 mil 203 mexicanos emprendieran el viaje hacia Estados Unidos en busca del sueño americano, batiendo un récord migratorio al intentar huir del “bienestar” que los gobiernos de Morena aseguran haber instaurado.

Las cifras más recientes de detenciones o “encuentros” de migrantes mexicanos, proporcionadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, revelan que en los primeros cuatro meses del año fiscal 2022, que comenzó en octubre pasado, se superaron todas las detenciones de 2019, cuando fueron detenidos 237 mil 78 migrantes mexicanos al cruzar la frontera, y ya sobrepasaron por miles las de los mismos meses de 2020 y 2021.

Si bien la migración nunca se detendrá, debería ir a la baja y no al alza debido a las mejoras que el gobierno asegura haber hecho en la calidad de vida de los mexicanos. Precisamente ese era el objetivo de atender de raíz las causas de la migración a través de los programas sociales, pero algo está provocando que muchos más mexicanos quieran irse a Estados Unidos.

Sería importante conocer qué es lo que está motivando este éxodo. Lo más fácil es atribuirlo a la pandemia de covid-19. Sin embargo, ¿no nos dicen que ya se recuperaron los empleos perdidos y que vamos de salida del golpe económico que dejó como consecuencia el virus?

En promedio, en los últimos cuatro meses, 60 mil mexicanos han sido detenidos al cruzar a Estados Unidos cada mes. Si se mantiene esta tendencia, 2022 superará lo ocurrido en 2020 y 2021, pues los 241 mil 203 mexicanos que intentaron alcanzar el sueño americano en los últimos cuatro meses ya superan por mucho a los 170 mil 113 que lo intentaron en el mismo periodo del año fiscal 2021 y a los 87 mil 652 de 2020. 

Lo preocupante no es que se vayan, sino que la mayoría son devueltos sin posibilidad de solicitar asilo o una visa humanitaria. 

Así, miles de migrantes mexicanos que intentan alcanzar el sueño americano regresan al “bienestar” del que están huyendo. (Alejandro Domínguez, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Punto de equilibrio // Estatuto temporal de protección a migrantes venezolanos

El Consejo Permanente de la OEA, en sesión del 16 de febrero de 2022, dialogó sobre la atención de la migración venezolana en el hemisferio. Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta y canciller de Colombia, expuso sobre los avances de su país en la implementación del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos (ETPV), al ser esta nación quien acoge en su territorio, según cifras oficiales, a un millón 842 mil 390 ciudadanos. Colombia es el país con mayor presencia de migrantes venezolanos en todo el continente.

Más de 6 millones de personas han salido huyendo de la dictadura desde 2015, siendo la segunda crisis migratoria en el mundo, luego de Siria: 6.7 millones, según ACNUR. Para el 2022, se proyecta que la diáspora venezolana llegue a más de 7 millones de personas. La migración venezolana es una crisis humanitaria sin precedentes. Es la mayor migración en tiempos de paz no de catástrofe natural, equivalente a 20% del total de la población de Venezuela.

La migración venezolana es el resultado directo del colapso de la democracia. Huir del país se ha convertido en la única opción de supervivencia, cuando una dictadura atroz, totalitaria y represiva ha vulnerado y despojado de sus derechos y libertades fundamentales a millones de sus ciudadan@s.

Frente a esta tragedia regional, el Consejo Permanente de la OEA concluyó que el abordaje de migración no sólo de ciudadanos venezolanos, sino también de otras naciones debe realizarse bajo los principios de humanidad, corresponsabilidad entre los estados, e integración socioeconómica de los migrantes en las comunidades de acogida.

El gobierno de Colombia ha implementado el Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, el cual constituye un instrumento normativo que otorga, durante 10 años, un régimen de protección legal a los ciudadanos que se encuentran en su territorio, planteándose los objetivos de regularizar y visibilizar a los migrantes como sujetos de derechos, garantizándoles en condiciones de igualdad y no discriminación el acceso a servicios sociales, empleo, educación y salud, entre otros.

El Estatuto plantea una visión solidaria y positiva de la migración, como un elemento de desarrollo, criterio compartido por el secretario de la OEA, Luis Almagro, quien señaló, que el Estatuto es un gesto humanitario, una política que restituye derechos vulnerados e iguala oportunidades y que, en definitiva, construye ciudadanía.

A través del Estatuto, Colombia es el país americano que ha dado pasos más firmes en la inclusión de los migrantes a su proceso de desarrollo nacional, convirtiéndose en un referente para el resto de países de la región.

BALANCE

El Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos puede convertirse en un instrumento de articulación y cooperación entre los países de las Américas, que otorgue a los migrantes derechos y una vida digna. Construir sistemas nacionales de asilo viables y eficientes, con apoyo técnico y financiero, es un objetivo posible al que debemos aspirar.

La región debe seguir fortaleciendo los mecanismos de protección normativa hacia los migrantes. Nuestro continente debe ser solidario ante la mayor diáspora de nuestra historia. El quebranto del Estado de derecho y el ejercicio autocrático del poder en Venezuela han motivado una diáspora profunda y dolorosa que demuestra que el mal gobierno y las prácticas corruptas de las dictaduras tienen consecuencias brutales en el futuro de las personas. Ante esta crisis, Colombia ha dado una muestra valiosa de solidaridad y humanitarismo que debemos aquilatar. (Francisco Guerrero Aguirre, Excélsior, Nacional, p. 10)

Puentes y cruces // MiConsulado: mejorando la atención a las comunidades mexicanas en Norteamérica

Durante mi visita al Consulado General de México en Chicago, tuve oportunidad de conversar sobre los avances, necesidades y retos de una de las comunidades de migrantes mexicanos más grandes en América del Norte. A través de reuniones de trabajo con coaliciones, representantes y diputados federales migrantes, entre otros, reiteré el compromiso del gobierno de México: la atención inclusiva y la protección a las y los mexicanos en el exterior continuarán como nuestra más alta prioridad de política exterior.

Bajo esa primicia, y en continuidad con el trabajo efectuado por la Secretaría de Relaciones Exteriores para atención a migrantes mexicanos, la cual alcanzó resultados sin precedentes en los servicios de documentación en Norteamérica en 2021, el canciller anuncia hoy el nuevo servicio de atención MiConsulado. Las mexicanas y mexicanos que viven en Estados Unidos y Canadá contarán, a partir del primero de marzo, con un nuevo servicio de atención telefónica para programar citas en cualquiera de nuestros 57 consulados en la región, así como con una nueva página de internet.

El nuevo sistema de MiConsulado es parte de la estrategia para atender las principales demandas de las y los mexicanos sobre los servicios que garantizan sus derechos a la ciudadanía, reconocimiento y protección fuera de territorio nacional. El servicio de citas de MiConsulado es resultado de un cuidadoso proceso de licitación que garantiza la mejor oferta para el erario. Con las nuevas características del servicio, brindaremos una mejor atención a los millones de personas mexicanas que viven en Estados Unidos y Canadá, al tiempo que seguiremos trabajando de la mano de organizaciones comunitarias para que todas las personas sepan que las citas en nuestra red son gratuitas.

Además, MiConsulado será, gradualmente, un punto de convergencia para los servicios consulares que ofrece nuestra red. Éstas son buenas noticias para la red consular norteamericana, que continúa en constante proceso de actualización para mejorar la calidad y disponibilidad de nuestros servicios.

Por otro lado, vale la pena destacar el recorrido de la semana pasada del Presidente, acompañado por el secretario de Relaciones Exteriores, por la frontera norte. Uno de los objetivos centrales fue supervisar los trabajos de una infraestructura fronteriza inteligente, de modo tal que los flujos sean más rápidos y más seguros. Entre los recorridos destacó la visita al sitio de Otay II-Otay Mesa East. Este nuevo proyecto fronterizo servirá como nuevo punto de enlace entre Tijuana y San Diego, a través de un nuevo cruce multimodal que mejorará la seguridad y facilitará el flujo de bienes, servicios y personas, de manera ágil y eficiente. La cooperación, tanto en proyectos de infraestructura fronteriza como en temas de seguridad a través de la visión común que materializa el Entendimiento Bicentenario entre México y Estados Unidos, es un trabajo continuo que ilustra la labor en común de autoridades locales, estatales y federales de ambos lados de la frontera.

Finalmente, quisiera también reconocer el trabajo conjunto con las autoridades estadunidenses para reestablecer el sistema de inspecciones de aguacates originarios de Michoacán para exportación a Estados Unidos. El crecimiento del consumo de aguacate mexicano en nuestro vecino del norte es otra muestra de la intensa integración cultural y comercial entre nuestros países. Como lo señaló el canciller, el rápido entendimiento que hoy existe entre las partes da cuenta de la buena voluntad que marca la relación México- Estados Unidos. Ante los retos en común, respondemos con una diplomacia efectiva y trabajo en conjunto. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 14)

La gentrificación que vino de fuera

Un curioso debate se está dando acerca del efecto “gentrificador” del influjo migratorio de canadienses y americanos principalmente, a colonias como la Roma y la Condesa de la Ciudad de México. Muchos mexicanos se han visto expulsados de esas colonias por el alarmante encarecimiento de las rentas, por las que culpan a esa ola migratoria. Por su parte, los migrantes matan dos pájaros de un tiro, pues huyen de la escasez y encarecimiento de lugares para vivir en sus países de origen y de paso, se aprovechan del poder adquisitivo de sus dólares para vivir más cómodamente de lo que podrían hacerlo allá, con el agregado de vivir una experiencia “cultural” en un país que a sus ojos es un tanto exótico y mágico, como dice un tweet que se hizo viral.

Creo adivinar lo que sienten los mexicanos que han tenido que huir de las rentas prohibitivas de esas colonias, pues yo mismo fui expulsado de la Condesa por los mismos motivos en los años 90, por la primera ola gentrificadora, integrada en ese momento por mexicanos, casi todos jóvenes, que venían de colonias más elegantes con la intención de cambiar su estilo de vida por otro menos convencional y más bohemio. Debo decir que el cambio me rompió el corazón; me había hecho ya a la idea de ser “condesero”. Tanto mi abuelo como mi padre, a pesar de ser sonorenses como yo, habían vivido en algún momento de sus vidas en la Condesa, y sentía que mi presencia ahí era parte de una falsa tradición familiar.

Una dimensión preocupante del debate de la gentrificación de la zona Roma-Condesa, y sobre otros lugares como Ajijic en Jalisco, es que tiene un cierto tufillo xenófobo. Creo que no se pone en la balanza el enorme efecto benéfico que tiene el influjo de migrantes como la comunidad norteamericana en México, una comunidad con poder adquisitivo, capacidad de organizarse y voluntad de ayudar a la comunidad donde viven. En especial, me parece que los migrantes norteamericanos han dejado un importante legado de beneficios para las comunidades mexicanas en donde residen. Son personas que empujan iniciativas en donde por regla general se promueve la cultura, el arte, la conservación de la arquitectura original y las costumbres locales.

Mantengo un buen recuerdo del tiempo en que de chico salía con mis amigos y sus padres a pescar en Bahía Kino, una playa del municipio de Hermosillo. En Kino vivía un americano de edad llamado Eldon, en un trailer frente al mar. Con un radio de banda civil, Eldon fundó una iniciativa llamada “Rescue one”, con la que llevaba registro de las lanchas que salían de pesca para ayudarlas en caso de que tuvieran problemas. Esta iniciativa que sigue viva hoy, muchos años después de la muerte de Eldon, ha salvado la vida a cientos, quizá miles de pescadores de la comunidad y practicantes de pesca deportiva.

Sobra decir que desde el principio se trató de un servicio gratuito y que Eldon no cobró nunca un peso por ayudar. Siempre me llamó la atención la generosidad y la iniciativa de esta persona. Y hay miles de historias así, de pueblos y lugares que fueron arrancados del abandono y traídos de nuevo a la vida; lugares que se benefician de la llegada de personas que sin ser de aquí, hacen suyo a nuestro país, no en el sentido económico, sino en el emocional. Cuántos extranjeros han llegado para mejorar el entorno de la vida de lugares como Mérida, Campeche, Álamos, San Miguel, Oaxaca y un larguísimo etcétera.

Cuando me mudé a la Condesa a mediados de los 90, ya empezaba lentamente el proceso de gentrificación, aunque aún quedaba mucho de la antigua colonia elegante que fue abandonada por la clase media después del temblor de 1985. Todavía era una colonia insegura y medio cutre, a la que me mudé en gran parte por lo barato de la renta. En esos años me asaltaron tres veces; me despertaban con frecuencia los pleitos a gritos, golpes y a veces a navajazos de les prostitutes trans que se paraban en la esquina cada noche. Un día tiraron un cadáver en la puerta de mi edificio. Cruzar el Parque México de noche era prácticamente una sentencia de muerte.

Es verdad que la gentrificación tiene un efecto modernizador y comercial que acaba en alguna medida con el sabor original de algunos lugares. Es válido resentir ese efecto y sentir nostalgia por un pasado que a la distancia se suele romantizar de más. Es más que válido también tener cierto resentimiento cuando unos extranjeros nos expulsan a billetazos de nuestras colonias. Pero también es imposible no reconocer que la gentrificación de un espacio urbano muchas veces equivale a su rescate de un destino seguro de degradación, abandono y destrucción. (Benjamín Hill, El Financiero, Opinión, p. 26)

Yo lector // Por una mejor integración de la comunidad haitiana

Muy apreciables señores, soy nativa de la ciudad de Tijuana, Baja California Norte, haber nacido y crecido aquí me ha dado una visión muy diferente de la nacionalidad y de la mexicanidad de la que comúnmente se encuentra en el centro o sur de la República, quienes aquí vivimos sabemos del fenómeno de la migración no como noticia ni como hecho esporádico, sino como una realidad cotidiana.

Dependiendo de los hechos en el mundo, los tijuanenses estamos habituados a ver distintos tipos humanos, grupos nacionales de los lugares más diversos tratando de entrar a Estados Unidos, ya sean coreanos o bolivianos, cubanos y hasta ucranianos, han sido parte del escenario urbano de nuestras comunidades, eso nos hace más sensibles al fenómeno y también nos permite comprender que ser mexicano es mucho más que la consabida historia del mestizaje hispano e indígena. El rostro de los mexicanos es mucho más diverso de lo que habitualmente creemos.

Esta vez ha tocado el turno a los haitianos. Son muchos los que pueblas las calles, y desde luego, ante la negativa de Estados Unidos para dejarnos ingresar a su territorio, están ya haciendo su vida.

Muy pronto veremos en el lenguaje de Tijuana palabras francesas, veremos a sus hijos jugando con los nuestros. El hecho es que no están haciendo nada para integrarlos en la fantasía de que se irán algún día; ni los van a dejar pasar ni se van a regresar a su país, tenemos que estar conscientes de que se van a quedar y que tenemos que establecer los mecanismos para integrarlos.

Sirva esta carta como llamado a quienes corresponda para que tomen las medidas de integración que hagan más tersa la permanencia de esta población que, como todos en algún momento lo somos, son migrantes en espera de nuestra comprensión y apoyo. (María López S. Tijuana, B.C. Excélsior, Nacional, p. 9)