En un spot televisivo de su campaña presidencial del 2008, el candidato republicano John McCain recorría un cementerio de héroes de guerra. Para sorpresa de muchos (por ejemplo, los extremistas republicanos y demócratas), en muchas de las lápidas se leían apellidos como: García, Rodríguez, Rivera, Díaz o González, que correspondían a migrantes latinos que pusieron su pecho a las balas en algún conflicto armado en el que participó Estados Unidos.
Macario García, veterano de la Segunda Guerra Mundial, es un ejemplo de los latinos que han ganado un lugar honorífico en el arraigado “patriotismo” del vecino del norte, y por lo que su nombre fue escrito con letras de oro en una de estas lápidas. Macario fue el primer inmigrante mexicano que recibió, en 1945, la Medalla de Honor (máxima condecoración militar que entrega el Gobierno de los Estados Unidos) de manos del presidente Harry S. Truman. Así mismo, y gracias a defender con su vida al país en el que solo era un inmigrante más, Macario García obtuvo dos años después, en 1947, la ciudadanía estadounidense. Desafortunadamente, no todos los latinos que han luchado por el país de las barras y las estrellas han corrido con la misma suerte y hoy siguen en el anonimato.
Al ver la crisis entre Rusia y Ucrania, la gran pregunta que se hacen líderes migrantes o agrupaciones como la League of United Latin American Citizens es ¿debemos preocuparnos por luchar y defender a un país para el que legalmente no existimos? Esta preocupación surge sobre todo para los migrantes latinos que son soldados en potencia (de ser necesario participar en la guerra entre Rusia y Ucrania).
En la historia de los conflictos bélicos en los que ha intervenido Estados Unidos, la participación de los latinos ha sido numerosa. El Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial comenta que aproximadamente 500 mil hispanos prestaron servicio en las Fuerzas Armadas durante este combate. Por su parte, instituciones como las Latino Advocates for Education reportan que en la Guerra de Corea acudieron más de 180 mil soldados latinos, de los cuales al menos 100 mil eran de origen mexicano. En la actualidad, la presencia de los hispanos en el ejército de los Estados Unidos es cada vez más importante. De acuerdo al reporte sobre diversidad e inclusión emitido por el Departamento de Defensa en el 2020, del total de miembros activos en las filas militares, el 19% son latinos (siendo esta minoría la de mayor crecimiento en los últimos años) y el 18% son de raza negra.
En este sentido, abro un paréntesis para reflexionar sobre otros datos que, posiblemente, podrían entrar en la ecuación del conflicto armado entre Rusia y Ucrania. La comunidad mexicana que vive en la Unión Americana (algunos de ellos seguramente ya forman parte del ejército estadounidense) ha crecido exponencialmente. Según Tonatiuh Guillén López, ex titular del Instituto Nacional de Migración en México, con la reforma constitucional del 2021, la cual reconoce como mexicanos a quienes hayan nacido en el extranjero y tengan ascendencia mexicana, la cifra de mexicanos en el mundo alcanzó los 163.5 millones, de los cuales 37 millones radican en los Estados Unidos. ¿Esto qué implica? Que también es responsabilidad del Gobierno de México velar por los derechos de estos 37 millones de “nuevos” mexicanos, y más aún ante una guerra en la que muchos de ellos marcharán (si no es que ya lo hacen ahora mismo) en Europa. 1
Cerrando el paréntesis y volviendo a nuestro tema, la crisis entre Rusia y Ucrania prende los focos de alarma en todo el mundo y, por su puesto, en el espíritu protagónico de Estados Unidos. Mientras tanto, los migrantes latinos no solo combaten día a día su propia guerra contra la discriminación, la falta de una Reforma Migratoria, venciendo en el mejor de los casos a las adversidades laborales y, por si fuera poco, sobreviviendo desde hace dos años a los estragos ocasionados por la pandemia del Covid-19.
Ahora, también escuchan en el televisor a Joe Biden hablar sobre una decisión que podría afectarlos: “Sería una guerra mundial cuando estadounidenses y rusos empiecen a dispararse unos a los otros”, dijo a NBC News, antes de que Rusia iniciara la invasión a Ucrania. El presidente de los Estados Unidos ya envió 2 mil efectivos adicionales a Polonia y Rumania. Habría que preguntarse, de estos posibles “héroes estadounidenses” que ya marchan en Europa, ¿cuántos tendrán apellidos como García, Rodríguez, Rivera, Díaz o González?
Secretario del Migrante de Guanajuato
(Juan Hernández, El Sol de México, Análisis, p. 16)
El 9 de diciembre de 2021, van a ser tres meses, volcó un tráiler con más de 160 migrantes y murieron 56 personas, entre ellas varias mujeres y niños. El escándalo fue mayúsculo y las autoridades mexicanas se rasgaron, indignadas, las vestiduras.
Como suele suceder, se formó una comisión, pero esta vez fue con bombo y platillo: el Grupo de Acción Inmediata (GAI), con la participación de Estados Unidos, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Ecuador y México, los países directamente involucrados.
Se pretendía que el GAI fuera un mecanismo multidisciplinario ad hoc y de respuesta inmediata que serviría como una mesa permanente para investigar, identificar, aprehender y presentar ante la justicia a los integrantes y mandos de la organización criminal trasnacional responsable del accidente. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) sería la coordinadora del grupo y todos los representantes de las naciones refrendaron su interés en combatir el tráfico internacional de personas.
Las únicas dos noticias que tengo registradas de que se hizo algo en este sentido; una, de República Dominicana, donde se identificaron a los traficantes que habían sido contratados por dos de los migrantes fallecidos y se desmanteló a la banda; y la otra, por parte de México, la SRE, la cual informó, que el 26 de enero de 2020 se repatriaron los cuerpos de los últimos migrantes fallecidos en el accidente. Luego, silencio absoluto en las noticias.
En diciembre fue el accidente y a finales de enero de este año, la Patrulla Fronteriza reportó que aprehendieron a 146 mil migrantes en ese mes. Los indocumentados continúan pasando a pie, en tren, en camión, en avión, en tráileres. Y las mafias de traficantes y tratantes siguen haciendo su negocio. Los costos varían de acuerdo con cada país, pero si hacemos un cálculo, muy conservador, de 4 mil dólares por migrante, en promedio, serían 584 millones de dólares que recibieron los traficantes tan solo en enero pasado.
Para 2022 se estima que la cifra sobrepase los 2 millones de migrantes aprehendidos, más aquellos que lograron cruzar, pero que también tuvieron que pagar. Los montos que ganan los traficantes por el tráfico de personas terminan siendo estratosféricos y los sobornos para que pasen los tráileres llenos de gente, también.
La labor de contención, por parte de México, durante el año pasado y según la Unidad de Política Migratoria, fue de 187 mil migrantes capturados y 114 mil deportados, de los cuales 110 mil eran de Centroamérica, 2 mil del Caribe y mil 400 de América del Sur los restantes eran originarios de otras naciones.
Los números fríos ponen en evidencia que la labor de México en el campo de la contención resulta simbólica, logra contener 10 por ciento del flujo total, de acuerdo a estos indicadores, pero la cifra es mayor porque hay otro tanto de migrantes que consiguen cruzar y no son detenidos, ni en México ni en la frontera.
Estos indicadores se han mantenido durante todo lo que va del gobierno de Joe Biden, pero fueron diferentes durante la época de Donald Trump. El magnate hotelero puso como cifra inaceptable la aprensión de 130 mil migrantes en un mes y chantajeó a México con poner aranceles, cancelar la firma del Tratado de Libre Comercio y quebrar la economía mexicana. Con un tuit le dobló la mano a López Obrador.
Una posible lectura de lo que está pasando es la de considerar a la contención como el trabajo sucio que tiene que hacer México por presiones de Estados Unidos. Lo cual tiene cierto sentido, los migrantes no quieren quedarse en México, por tanto, es asunto de los que están en el otro lado. Y si de trabajo sucio se trata, se hace lo mínimo posible. Pero la consecuencia de todo esto es la permisividad en cuanto a las mafias, los sobornos, los abusos, las extorsiones y las muertes que conlleva el tráfico de personas.
Los 146 mil migrantes detenidos en la frontera, que fracasaron en su intento en enero, no sólo perdieron tiempo, para muchos significa una verdadera catástrofe financiera, porque vendieron su casa, sus tierras, su ganado o se endeudaron para poder ir al norte.
Cada número, del uno al 146 mil, es una historia y una tragedia personal. Para unos pocos fue una aventura, para otros una grave pérdida económica; para algunos implico un abuso o violación; para aquellos la extorsión de un familiar; para otros la pérdida de un ser querido o de una pierna al caer del tren, y para todos, una pesadilla.
Esperemos noticias, de esta buena y necesaria iniciativa del llamado Grupo de Acción Inmediata. (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 14)
En México: cartografía de la guerra (https://bit.ly/36dXO3G), esbozamos algunos problemas urgentes de nuestro país. Dos fueron los puntos de partida: 1. Los megaproyectos energéticos, extractivos y de infraestructura que se construyen en el territorio nacional y 2. Las múltiples violencias que se han desatado con la expansión de las economías criminales. Estos fenómenos han trascendido diferentes sexenios, como también han trascendido y surgido organizaciones que resisten a la guerra y al despojo. Movidas por diferentes causas, estas organizaciones van construyendo bolsas de resistencia y en ocasiones hasta zonas liberadas de despojo y crimen organizado, y aunque no están exentas del acoso y persecución de los poderes reales y los poderes formales, siguen tendiendo puentes y construyendo una cartografía de la esperanza.
Las redes de solidaridad con las personas migrantes se extienden por toda la nación. En Tenosique, Tabasco, está La 72, un hogar-refugio para migrantes impulsado por la provincia franciscana San Felipe de Jesús. Lleva ese nombre en memoria de las 72 personas migrantes asesinadas en 2010 en Tamaulipas, por lo que La 72, así en femenino, son también un altar-hogar. En Veracruz están Las Patronas, un grupo de mujeres que desde hace 27 años se organizan para preparar comida y dársela a las personas migrantes. El trabajo que realizan es realmente sorprendente, llegando a entregar hasta 300 almuerzos diarios. En la Ciudad de México se puede encontrar espacios como Casa Tochán, La Resistencia, café o la solidaridad de las vecinas del barrio de Santo Domingo, en Coyoacán. También hay que mencionar el trabajo del Servicio Jesuita Migrante, o La pequeña Haití, barrio de personas de origen haitiano que se construyó en Tijuana. El trabajo que realizan la Red Regional de Familias Migrantes, la Caravana de Madres Migrantes y el Movimiento Migrante Mesoamericano es de destacar.
Ante la falta de respuestas eficientes por parte del Estado mexicano para atender el problema de la desaparición de personas, las familias se lanzaron, con lo más elemental, a buscar a sus seres queridos. Están los Familiares en Búsqueda María Herrera; las Madres Buscadoras de Sonora; las Rastreadoras de El Fuerte, en Sinaloa; la Voz de los desaparecidos de Puebla; el Colectivo Hasta Encontrarte, en Guanajuato; las Familias de Ayotzinapa, en Guerrero; las doñas de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos, en Nuevo León, Jalisco, Coahuila y en otros estados; el Colectivo Solecito, en Veracruz y un centenar más de organizaciones que junto a otras resistencias están dotando de dignidad y esperanza a esta sociedad tan lastimada.
El aumento y brutalidad de las violencias patriarcales también ha generado que se vayan fortaleciendo y tejiendo esfuerzos de solidaridad y resistencia entre mujeres. Están por toda la República, acompañando, reflexionando y construyendo alternativas. Algunos ejemplos son la Red de Feminismos Descoloniales, que lo mismo reflexionan, accionan y enlazan con otras organizaciones. Están también Las Siemprevivas, una colectiva de mujeres que acompaña casos de violencias, desapariciones y feminicidios. En algunos casos forman cooperativas, como la de pan Vendaval o espacios como la librería y centro social Volcana / Lugar común.
Son los pueblos originarios los que mantienen organizaciones más sólidas. La Chiapas Zapatista, con sus 43 entidades autónomas ( Caracoles, municipios y Centros de Resistencia y Rebeldía), son una de las experiencias mundiales más avanzadas de autonomía. Con la recuperación de tierras que han realizado a lo largo de su existencia han logrado crear escuelas, hospitales, cooperativas, viviendas, medios de comunicación y un largo etcétera. Destacan también la comunidad tepehuana y wixárika de San Lorenzo de Azqueltán, en Jalisco, que a la par que defiende el territorio creó una clínica autónoma. Los pueblos nahuas de Santa María Ostula, en Michoacán, también son parte de esta resistencia creadora con la recuperación de sus territorios y el fortalecimiento de su guardia comunitaria. Igualmente está el pueblo de Amilcingo que resiste al Proyecto Integral Morelos y sostiene la escuela primaria Samir Flores Soberanes y Radio Amiltzinko 100.7 FM.
Muchísimas otras experiencias faltarían por trazar en esta cartografía, como el esfuerzo que hacen cooperativas como La Imposible, La Carabina 30-30, La Ordeña, CACAO, o los trabajos de vivienda colectiva de la Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente, de Tlanezi y Xochitlanezi, del Frente del Pueblo Resistencia Organizada, de la Comunidad Otomí en la Ciudad de México, o la interesante iniciativa de Casa Temilco, en Amatlán, Morelos, o el trabajo de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez. Lo que es importante destacar es que frente a la guerra y al despojo que el sistema de dominación y explotación despliega en nuestro país, hay múltiples resistencias. Que son los territorios donde se están librando batallas fundamentales. Como dice el vocero zapatista Subcomandante Moisés: resistencia es ponerse fuerte, duro, para dar respuesta a todo, cualquiera de los ataques del enemigo, del sistema, pues. Esa es la resistencia creadora. (Raúl Romero, La Jornada, Opinión, p. 14)
El gobierno mexicano no se detuvo a anticipar las consecuencias para el país de un conflicto de proporciones mayores en la geopolítica y economía global como el de Ucrania. El tema nomás no estaba en la agenda presidencial, concentrada en el control de daños de su crisis interna y refutar las críticas de Washington por los crímenes de periodistas. Y punto. Su posicionamiento fue errático hasta advertir el riesgo de no condenar la invasión rusa para la integridad de las fronteras propias y tener que alinearse con EU.
La creencia de que la mejor política exterior es la interior ha jugado una mala pasada a la diplomacia en tres aspectos. El canciller Ebrard se vio descolocado frente a las implicaciones de una guerra que se extiende mucho más allá de sus fronteras con profundas repercusiones en el equilibrio mundial de poderes. El representante en el Consejo de Seguridad de la ONU, Juan Ramón de la Fuente, no asistió a la reunión en que se discutió la crisis y el país perdió una oportunidad clave de fijar una posición firme ante el fracaso de la diplomacia para evitar la guerra. Y tercero, preparar un plan para enfrentar el impacto económico por el disparo de precios de los energéticos, alimentos e inestabilidad financiera internacional.
Como ocurre cuando uno no se deja de mirar el ombligo con la agenda interna presidencial, la visión de lo que pasa afuera se pierde. En su primera postura, recurrir al formulismo como apelar a la solución pacífica, con una guerra en marcha, dejó un mensaje tibio en el que ni siquiera se mencionaba a Rusia ni la palabra “invasión”. Ebrard estaba más ocupado en la redacción de un extenso comunicado para combatir declaraciones “injerencistas” de EU y culpar al contrabando de armas del asesinato de periodistas, que en definir el lugar donde situar a México en el conflicto de Ucrania. El Presidente le había ordenado conjurar la amenaza “intervencionista” de Washington como si se tratara de evadir un golpe blando dentro de la sobrerreacción por el viejo reclamo del financiamiento a Mexicanos contra la Corrupción por el reportaje del escándalo.
Esa obsesión de Palacio Nacional por sus problemas internos no les dejaba ver el elefante en la habitación hasta que Donald Trump salió a ensalzar como “genial” la acción de Putin y declarar que debería replicarse en la frontera con México para pacificarla del crimen y el tráfico de migrantes. México no puede ignorar los riesgos de posturas como ésa con el avance electoral de los republicanos y la vuelta del expresidente a la contienda por la Presidencia en 2024. Pero, sobre todo, ignorar que el alineamiento en zonas de influencia reduce el espacio a posiciones de neutralidad en la geopolítica de bloques como el de Norteamérica.
El resultado es que México tuvo que corregir su postura inicial y dejar claro en el Consejo de Seguridad su condena a la invasión. Entonces sí uso el término e incluso López Obrador fue enfático en extenderlo a cualquier intervención militar como ha sufrido México en su historia. Las opciones para sortear la crisis energética, la interrupción de cadenas de suministro y desabasto de alimentos y materias primas, depende del mercado de América del Norte en un momento en que, además, las relaciones con EU están intoxicadas por críticas y reclamos.
Las implicaciones económicas del conflicto no son menores para México. El alza del petróleo y del gas obligará a subsidiar su importación de EU si el Presidente mantiene su promesa de contener el precio, aunque ahora sin recursos fiscales. El Presidente para salir al paso declara tener un plan B –que nadie conoce– para garantizar el abasto, pero sin capacidad de aumentar reservas de combustible por falta de infraestructura de almacenamiento, como se vio en la operación contra el huachicol y el gas en Texas. Esta tormenta perfecta sobre una renqueante economía nos agarra con las manos en la puerta y con un Presidente que dice “ya no poder más” presumiblemente con los problemas del país. En el gobierno se percibe desconcierto y cansancio de un mando hipercentralizado. Así es muy complejo para Ebrard o cualquier otro integrante del gobierno no estar fuera de la base frente a las nuevas emergencias que se avecinan. Ya veremos… (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 15)
Hay cuatro fuentes de empleo para los mexicanos: el autoempleo, la demanda de brazos en los Estados Unidos, las empresas privadas y el sector público.
Uno. El autoempleo tiene raíces culturales profundas. Trabajar por su cuenta ha sido un ideal para los mexicanos. Aprendieron a vestirse para salir de casa, perder el tiempo en llegar a su trabajo y marcar tarjeta en un reloj, con pocas ganas. Todavía hoy, el autoempleo en México es del 30%, frente al 6% en los Estados Unidos, según la OECD Self-employment rate (2020).
La cuarentena por la Covid-19, el escaso crecimiento de la economía y el cierre de miles de empresas desembocaron en el autoempleo, más que el desempleo. De hecho, éste, en vez de subir, bajó al 3.5% en diciembre de 2021, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI. Aunque no hay que olvidar que la encuesta considera ocupada a la persona que trabajó al menos una hora en la semana anterior a la entrevista.
Desde la perspectiva de un alto funcionario o ejecutivo (proyectándose), el autoempleo parece un horror. Es un prejuicio bien vestido contra una gran solución social.
Un puesto de tacos le conviene más al país que un puesto burocrático. Su productividad es superior (con respecto a la inversión), como puede verificarse en los censos económicos y lo señaló hace siglos un economista clásico.
Richard Cantillon, Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general (1755): “Pero si un aguador de París se convierte en empresario de su propio trabajo, todo el capital que necesita será el precio de dos cubas, que podrá comprar con una onza de plata […] Si gana con su trabajo cincuenta onzas de plata al año […] ganará cinco mil por ciento” [50 veces la inversión]. FCE, traducción de Manuel Sánchez Sarto, pp. 130-131.
Todo lo que hace falta para fomentar una fuente de empleo tan eficaz es superar los prejuicios, multiplicar los microcréditos y reducir radicalmente los trámites para abrir y operar microempresas.
Dos. Las mismas causas en México y la prosperidad en los Estados Unidos han favorecido el empleo de mexicanos. Las remesas de lo que ahorran para hacer envíos de unos 300 dólares a su casa, cada vez que pueden, han subido a niveles nunca vistos: más de 50 mil millones de dólares en 2021. Dos veces más que los ingresos petroleros. Lo cual compensa en parte la fuga de capitales golondrinos y la menor llegada de inversiones por la incertidumbre ante la situación del país. Las remesas son una bendición para la fortaleza del peso y, sobre todo, para unos dos millones de familias que reciben dólares con mayor eficacia que las ayudas del gobierno. Y se generan sin necesidad de inversiones (en México). Además, los migrantes aprenden a desenvolverse en otro medio (y hasta un poco de inglés), desarrollan su capacidad laboral, observan otras formas de vida y democracia, vuelven con ideas. Los viajes ilustran.
Tres. Con el crecimiento interno en pausa o negativo, a las empresas les sobra capacidad de producción y buscan la salida en el mercado externo. Hay un auge exportador de manufacturas automotrices, eléctricas y electrónicas, así como de cerveza, tequila, aguacate, carne de cerdo y otros productos agropecuarios; porque, con los estímulos del presidente Biden a la economía, aumentó el consumo y les faltan brazos para producir más.
Cuatro. El gobierno ha destruido empleos en el sector público con buenas razones y remedios desatinados. Pero también ha creado nuevas burocracias y obras públicas megalómanas. El resultado neto ha sido la abundancia de empleos de dudoso futuro, con desperdicio de tiempo, materiales y capital; y hasta con daños ambientales.
El Seguro Popular, que funcionaba bien y atendía a 50 millones de mexicanos, fue suprimido absurdamente y sustituido por un costoso Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que está lejos de funcionar bien. Persiguiendo la corrupción en la compra de medicamentos, se logró un desabasto desastroso para los enfermos, pero no eficaz contra la corrupción. Como si fuera poco, retiró millones del presupuesto de organismos y dependencias para “invertirlos” en prolongar la agonía de dos elefantes blancos: Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad. (Gabriel Zaid, Reforma, Opinión, p. 10)
QUIEN hizo un oso tan grande que hasta parece siberiano fue el secretario de Turismo, Miguel Torruco, al enviar ayer un tuit dirigido a Aeroflot, empresa de aviación rusa, para invitarlos a hacer una pronta conexión con México.
MIENTRAS hay países como el Reino Unido, que cancelaron las operaciones en su territorio de esa aerolínea ante la invasión de Rusia a Ucrania, al funcionario mexicano se le ocurrió que era buen momento para tender puentes con esa empresa cuyo socio mayoritario es el gobierno de Vladimir Putin. ¡Así no, tovarich Torrukov! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Lentos en condenar a Rusia
Tres días después de iniciada la invasión del ejército ruso en contra de Ucrania, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, encabezada por el morenista Héctor Vasconcelos, reaccionó y emitió a través de sus redes sociales un pronunciamiento (fechado el día anterior) donde condenan la invasión, respaldan las acciones de Naciones Unidas, exigen se proteja a la población civil y saludan las medidas que despliega el gobierno mexicano. Nos dicen que incluso presumen que el pronunciamiento fue avalado por unanimidad. Parece que los legisladores tardaron mucho en la discusión, o quizá estaban esperando, antes de pronunciarse, a la reacción de la Cancillería, pese a que, se supone, el Poder Legislativo tiene voz propia.
Pleito entre embajadas
Un conflicto diplomático se desata desde México entre Rumania y Rusia, pero sólo a nivel informal y declarativo. Todo empezó porque la embajada de Rusia en México difundió un mensaje en Twitter en el cual escribió: “No caigan en la desinformación”, ello para asegurar que imágenes expuestas sobre la invasión a Ucrania eran falsas. A ello respondió el embajador de Rumania en México, Marius Lazurc, con el mensaje: “No caigan en el ridículo”, en texto dirigido a sus “colegas” de la embajada rusa, a quienes les dijo que la no falsedad es la invasión. Para quienes conocen las finas formas de la diplomacia, nos dicen, un intercambio público de este tipo es extremadamente raro entre representaciones. Síntoma de las pasiones desbordadas que genera la guerra. (Bajo Reserva, El Universal, A2)
Diplomáticos ejemplares
El cuerpo diplomático mexicano de nuevo pone el ejemplo: la embajadora en Ucrania, Olga García Guillén, coordina el rescate de paisanos y, de hecho, sigue en Kiev, la zona de mayor riesgo. Por su parte, el embajador en Rumania, Guillermo Ordorica, y el encargado de asuntos consulares de Polonia, Carlos Tena, reciben a los connacionales que han salido.
Europeos en el Senado
Buena reunión tuvo en el Senado la delegación del Parlamento Europeo, encabezado por Bernd Lange, con la presidenta de esa Cámara, Olga Sánchez, y el presidente de la Jucopo, Ricardo Monreal. Sellaron el compromiso de adecuar el Acuerdo Global entre la Unión Europea y México cuidando la certidumbre jurídica, el Estado de Derecho y las inversiones. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)