Opinión Migración 030322

Duda razonable // Biden dio línea en migración

En un momento complicado de su presidencia, con bajas tasas de aprobación, Trump regresando a influir en el Partido Republicano con miras a las elecciones legislativas de noviembre y con problemas de inflación, Joseph Biden tuvo su discurso de “Estado de la Unión”.

El presidente de Estados Unidos comenzó su discurso con el tema de la invasión rusa a Ucrania, con la que ganó el aplauso de demócratas y republicanos, cosa que no es fácil de ver en esos eventos. De ahí pasó a los asuntos internos, entre ellos la inmigración.

Tuvo menos aplausos; los republicanos han retomado, al tono trumpiano, el asunto de los cruces fronterizos y legisladores, gobernadores y, por supuesto, Fox News, han regresado con la supuesta “invasión”.

Los minutos que Biden dedicó al tema son una señal de por dónde su gobierno intentará avanzar. Más allá de que evidentemente hay cosas inaceptables para los republicanos, y necesitan sus votos, hay otras en que si el gobierno mexicano ayuda, trabaja, cabildea, se podría avanzar. Trabajar allá, me refiero, lo de las peticiones en la mañanera no sirve de mucho.

Dijo Biden: “Y si queremos promover la libertad y la justicia, necesitamos asegurar la frontera y arreglar el sistema de inmigración. Podemos hacer ambas cosas. En nuestra frontera hemos instalado nueva tecnología como escáneres de vanguardia para detectar mejor el contrabando de drogas. Hemos establecido patrullas conjuntas con México y Guatemala para atrapar a más traficantes de personas. Estamos implementando jueces de inmigración dedicados para que las familias que huyen de la persecución y la violencia puedan tener sus casos escuchados más rápido. Estamos asegurando compromisos y apoyando a socios en América del Sur y Central para acoger a más refugiados y asegurar sus propias fronteras”.

Primero la mano dura. Luego la lista de deseos: “Proporcionar un camino hacia la ciudadanía para los dreamers, aquellos en estatus temporal, trabajadores agrícolas y trabajadores esenciales. Revisar nuestras leyes para que las empresas tengan los trabajadores que necesitan y las familias no esperen décadas para reunirse.

No solo es lo correcto, es lo económicamente inteligente que hay que hacer. Es por eso por lo que la reforma migratoria es apoyada por todos, desde los sindicatos hasta los líderes religiosos y la Cámara de Comercio de los EU. Hagámoslo de una vez por todas”.

Esas son las pocas puertas, habría que empezar a ver si se abren. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Café político // Derrotar a la realidad, reto para 2024

La elusiva reforma migratoria en EU

En este espacio se citó hace tiempo que la última reforma migratoria en Estados Unidos la hiso el republicano presidente Ronald Reagan, después de ganar su reelección en 1984, perdiendo sólo un Estado de la Unión Americana.

Hoy por hoy, en Washington, el presidente estadunidense Joseph Biden habló de una eventual reforma migratoria, cuando todavía tiene que pelear por pasar la aduana de las elecciones legislativas del próximo noviembre.

Aunque no haya condiciones para tal reforma, allá y acá es un buen tema para la demagogia, pero en Estados Unidos, como en toda democracia, el juego y rejuego electoral decide la suerte de los proyectos. Soñar no cuesta nada. (José Fonseca, El Economista, Política y sociedad, p. 38)

Prima Facie // Biden y su primer discurso de la Unión

Con cierto retraso, debido a los estragos de la variante Ómicron del virus que provoca la enfermedad Covid-19, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pronunció el pasado 1 de marzo el tradicional discurso sobre el Estado de la Unión, que todos los mandatarios de esa nación presentan anualmente en el Capitolio ante el Congreso federal, y del cual podemos extraer mensajes alentadores para la relación con México, además de algunas reflexiones sobre el contexto de actual tensión política y militar en Ucrania y otras zonas en conflicto.

El mandatario afirmó que busca reducir el gasto de las familias estadounidenses en energía a 500 dólares anuales, en promedio; construir una red nacional con medio millón de estaciones de carga eléctrica para vehículos; bajar el precio de los autos eléctricos para hacerlos más accesibles a la población, y seguir combatiendo el cambio climático con acciones de transición energética.

Sin hacer mención de la reforma eléctrica que se prepara en México, es grato reconocer que el presidente Biden, al igual que el presidente López Obrador, tienen en mente la economía familiar ante los precios de los energéticos.

En cuanto al tema migratorio, destacó el trabajo conjunto con México y Guatemala para combatir delitos transfronterizos. Además, apuntó la necesidad de legalizar la estancia y actividad de las y los dreamers, jóvenes que llegaron a territorio estadounidense en la infancia, recordando que aquella nación se ha forjado gracias al trabajo de inmigrantes, como lo fueron sus antepasados y los antepasados de muchas de las personas presentes en el recinto.

Asimismo, en referencia a quienes llegan a Estados Unidos huyendo de la violencia en sus lugares de origen, afirmó que se están instalando jueces de inmigración que podrán escuchar de manera oportuna cada caso, para otorgar refugio; no obstante, también informó sobre nuevas tecnologías, como escáneres en la frontera sur y otras acciones, para proteger sus límites territoriales.

Una más de las grandes coincidencias de los Gobiernos de Joe Biden y de Andrés Manuel López Obrador es el interés de dirigir la acción del Estado en la protección de las familias más pobres, con medidas como reducir los costos de las viviendas, no cobrar más impuestos a quienes ganan menos de 400,000 dólares al año, pero sí a las personas más acaudaladas. Del mismo modo, aseguró que el capitalismo sin competencia es explotación, por lo que combatirá los fraudes que se cometan en contra del mercado.

Aunque en materia internacional hizo de conocimiento público que el país que encabeza ha entregado 475 millones de dosis de vacunas anti-Covid-19 a 12 naciones del mundo, preocupa su postura en cuanto al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, ya que no hizo mención alguna de mecanismos diplomáticos para recuperar la paz en el este europeo ni en otras regiones donde habitualmente se amenaza la subsistencia de la población, como es el caso de Palestina, sino más bien de más medidas financieras contra oligarcas rusos y alianzas militares. Un rubro que sin duda preocupa a la comunidad internacional. (Ricardo Monreal, 24 Horas, México, p. 7)

La Feria / AMLO y desplazados: el hábito de mentir

Andrés Manuel López Obrador ayer mostró, de nueva cuenta, su incapacidad para la empatía con víctimas de la violencia.

Ante una pregunta en la mañanera, de uno de sus medios favoritos encima, el Presidente minimizó la tragedia de los desplazados.

La reportera Judith Sánchez Reyes, corresponsal de Imagen del Golfo, de Veracruz, cuestionó si “en las reuniones de seguridad de estas últimas semanas se ha analizado la forma en que el gobierno federal va a apoyar a estas familias que, por la violencia, han tenido que dejar sus hogares. El caso más reciente, pues lo sucedido en Zacatecas, pero, bueno, han sido hechos que han pasado en otros estados del país. Entonces, preguntar cómo se les va a apoyar en materia educativa, en materia sanitaria, en materia alimentaria, pues justamente después de esta situación que tienen que dejar sus casas”.

Como se puede ver fue una pregunta bien planteada y pertinente (cosa no tan común en la mañanera) sobre los pobladores de la zacatecana Jerez, donde hace dos fines de semana familias enteras abandonaron sus casas, escoltados por fuerzas federales.

López Obrador respondió: “Bueno, lo primero es informar que son pocas, muy pocas las regiones en donde hay desplazados, no es el tiempo de antes; muy pocas”.

Luego agregó que su gobierno está “buscando que la gente regrese a sus comunidades”, que ya sucedió en Aguililla (Michoacán) y que “si se necesita ayuda a desplazados, a gente que está sufriendo, pues eso es parte muy importante de nuestro trabajo. Nada ajeno… nada humano nos es ajeno”. Pero, remató, no es “un tema central”.

Quién sabe qué informes tenga el Presidente. Sí sabemos que hace dos lunes, el día después de que se conocieran las imágenes de los desplazados en Jerez, su gobierno ni tocó ese tema, entusiasmado como estaba en esa mañana en presumir cifras de crímenes a la baja.

Pero, ¿de qué tamaño es el problema de los desplazados? La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) le reconoce a la actual administración, a pesar de las palabras de AMLO, el haber aceptado en 2019, a diferencia de otros gobiernos, la existencia de los desplazados, pero la ONG advierte que hace falta un marco normativo para la debida atención de estas víctimas.

Esta misma comisión ha desarrollado un micrositio en internet para reportar mensualmente a los desplazados internamente. Ahí se puede apreciar que durante 2021 hubo meses en que se registraron 2 mil 77 desplazados, como ocurrió a principios de ese año, pero también otros en que el número, sólo en un mes, julio, fue de 10 mil 475 desplazados. Estas cifras surgen del monitoreo que realiza la propia CMDPDH.

Eventos trágicos como el del domingo en San José de Gracia refuerzan la noción, nada nueva ni extraviada, de que los que imponen la ley en múltiples regiones son los criminales y no el Estado. Y por tanto habrá quien crea que la única manera de proteger la vida propia y la de sus hijas e hijos es abandonando su tierra.

Hablando del episodio michoacano: la CMDPDH reportaba en agosto pasado que los albergues para migrantes de Ciudad Juárez, Chihuahua, se hallaban cercanos a la saturación, y que alrededor del 70% de esos ocupantes eran personas desplazadas por la violencia provenientes de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Zacatecas.

¿Son pocos o muchos desplazados? A ver quién es el valiente que va y le dice en su cara a una de esas familias de Jerez, y de otros estados, que son pocos, nada centrales y que ya no es “como antes”. (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

Bajo sospecha // La guerra de Ucrania y la de México

Los tanques y camiones militares de Rusia avanzan por territorio ucraniano, lo que ha provocado un insólito éxodo nunca visto, pues en tan sólo cinco días 500 mil ciudadanos salieron huyendo de las alarmas, de las bombas y de lo que es ya, a simple vista, una invasión, una guerra.

Son imágenes devastadoras en estaciones de trenes, del Metro o de autobuses donde menores de edad rompen en llanto al tener que despedirse de sus padres o hermanos, debido a que los hombres de entre 16 a 60 años deben quedarse en Ucrania, unirse a la milicia y ayudar a defender a su país.

Esto ha provocado la separación de millones de familias y las filas inmensas de mujeres, niños y adultos mayores que caminan kilómetros acompañados de maletas o de sus pertenencias más valiosas.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) indica que la cifra de refugiados ya supera los 660 mil, de los cuales 377 mil 400 cruzaron la frontera hacia Polonia; 89 mil 561 a Hungría; 56 mil 64 a Moldavia; 46 mil 838 a Eslovaquia; 38 mil 461 más a Rumania y 329 a Bielorrusia; otros 51 mil 797 ucranianos han salido con rumbo a otros países de Europa.

A ello hay que sumar que desde el 18 de febrero 134 mil personas de Donetsk y Lugansk se han refugiado en Rusia, como provincias separatistas que buscan su independencia de Ucrania y una de las razones por la que se agravó el conflicto.

Según las últimas estimaciones de Naciones Unidas, en los próximos días podría haber hasta 7.5 millones de personas desplazadas internas, y se espera que al menos 12 millones necesiten ayuda sanitaria y refugio para pasar la noche.

Las fronteras están desbordadas, las salidas fluyen a cuentagotas, por los caminos se observan filas infinitas de personas caminando alineados a los vehículos que tampoco avanzan con fluidez, debido a la enorme cantidad de personas que buscan huir del conflicto.

Las imágenes son desgarradoras. Miles de personas han tenido que dejar sus hogares y hacen fila para poder entrar a suelo polaco.

Esta ciudad ya acogió un éxodo de 10 mil personas durante la crisis de 2014, cuando Vladimir Putin anexó Crimea a Rusia; ahora, las autoridades locales confirman que están preparadas para albergar a 20 mil personas.

Pero no sólo hablamos de ucranianos, este país antes de la invasión contaba con casi cinco millones de migrantes, de acuerdo con datos de la ONU, lo que supone un 11.9% de la población de Ucrania.

Parte de estos extranjeros son mexicanos, quienes han recibido ayuda de la Secretaría de Relaciones Exteriores, así lo explicó Daniel Millán, jefe de la oficina de esa dependencia, para Todo Personal.

“Hay un primer grupo de 22 mexicanos o familiares de mexicanos, familiares directos, en los que se incluyen dos bebés, que pudieron salir por el puerto fronterizo de Zibet, en la frontera entre Ucrania y Rumania, estas personas son parte de un grupo que la embajada mexicana logró desalojar desde Kiev en unos autobuses, en un primer movimiento que se completó el 16 de febrero a la ciudad que está en el suroeste de Ucrania”, expresó. 

El funcionario también indicó que otras familias mexicanas buscaron escapar a través de la frontera con Polonia y describió lo difícil que es para estas familias abandonar un país donde está gran parte de su vida. 

“Para muchos de ellos ha sido difícil. Imagínate que un día tú tienes tu casa, tu departamento, tú eres un destacado periodista y de una semana para otra tengas que salir, pues no es algo fácil; hay agradecimiento en general, yo creo hacia el Gobierno de México, hay temor en algunos casos, hay expectativas de lo que viene, hay gente que quiere regresar a su vida en Ucrania”, detalló Daniel Millán.

Éste es el éxodo, el desplazamiento por una guerra, pero en México, las cifras de desplazados, aquellos que han tenido que dejar todo lo que tienen porque han sido amenazados por el crimen organizado y el narcotráfico superan los números que se viven ahora por la invasión a Ucrania. 

Uno de los casos más relevantes es lo que desde hace tres años ocurre en Tierra Caliente, Michoacán, donde existe una disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos.

Al menos dos mil 648 familias han sido expulsadas de comunidades de 70 municipios, principalmente de Aguililla, Apatzingán, La Ruana y Coalcomán. Algunos cálculos señalan que alrededor de 35 mil michoacanos ya dejaron sus tierras, muchos de ellos las ocupaban para el cultivo de limón y aguacate.

La zona es utilizada de forma violenta para contrarrestar la fuerza de los grupos delincuenciales rivales, para ello, usan drones con bombas o minas terrestres, armamento que se utiliza en guerras, como la que ocurre en Ucrania tras la invasión rusa.

Pero esta espiral de violencia y éxodo de habitantes se ha extendido a Zacatecas, donde el Cártel Jalisco libra una batalla con el Cártel de Sinaloa.

En los últimos días, habitantes de la comunidad Palmas Altas, en el municipio de Jerez, Zacatecas, abandonaron sus viviendas y sólo regresaron, escoltados por el ejército y la Guardia Nacional, para terminar de sacar muebles, documentos, animales, vehículos y mobiliario.

Mientras que, a finales de 2021, en el municipio de Valparaíso, alrededor de 700 personas emprendieron la salida masiva de la comunidad, tras el secuestro y asesinato de tres hombres.

De acuerdo con datos de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), entre 2020 y 2021 se cuadruplicó el número de personas desplazadas por motivos de violencia en México, al pasar de 9 mil 740 a 44 mil 869.

Se trata de personas que, en principio, buscan refugio en comunidades del mismo municipio, pero en la medida en que no consiguen alojamiento y una forma de obtener recursos para sobrevivir y seguridad, migran fuera de sus estados.

En México también estamos viviendo una guerra. Lo que pasa en Ucrania es lamentable y una verdadera tragedia, y el mundo y con justa razón, está asombrado. Pero en México quizá lo más grave es que ya nos estamos acostumbrando a la violencia cotidiana, a los muertos, a los desplazados, a las 10 mujeres asesinadas todos los días y a los miles de hombres, mujeres y niños que han tenido que dejar todo para huir, como en la guerra, para que no los maten. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 13)

La gran depresión // Rusia es el único invasor, que lo tenga claro la 4T

Condenar la invasión rusa a Ucrania, pero querer matizar un señalamiento que tiene que ser enérgico con aquello de que también hay que condenar las invasiones de Estados Unidos y de China no es el respaldo que ni Washington ni el mundo occidental quiere escuchar de México.

En primer lugar, porque ni los chinos ni los estadounidenses están invadiendo a nadie y no es momento de ponernos históricos ni dogmáticos.

Tienen esas palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador una jiribilla ideológica que va muy bien para su clientela política, para esos grupos retrógrados que tantas porras les echan a los dictadores del mundo, pero que es una postura totalmente inadecuada del Presidente de un país democrático que claramente pertenece a un bloque.

Porque no podemos cobrar la dependencia comercial, financiera, migratoria, etcétera, que hay con Estados Unidos con la derecha y alzar con la izquierda un discurso ambiguo para quedar bien con sátrapas como Vladimir Putin, porque nos queremos llevar bien con todos.

No podemos esperar mucho de la capacidad de entendimiento global de la 4T y eso es un nuevo peligro para el país en esta impresionante década de cambios radicales.

Hace dos años México llegó tarde al control de la pandemia. La subestimación de la enfermedad por parte del propio López Obrador, con sus detente, abrásense y demás, a la par de poner al frente de la lucha contra el SARS-CoV-2 a una persona tan incompetente como Hugo López-Gatell, le costó a México un exceso de mortalidad de 653,053 personas entre enero del 2020 y septiembre del 2021, de acuerdo con datos del Inegi.

Apenas dos años después el mundo entero enfrenta otro cambio de paradigma en los equilibrios político, militares y económicos del mundo y no parece que el Presidente lo esté entendiendo.

Hay que decirlo, aunque flaco favor le hagamos ante su jefe, pero el canciller Marcelo Ebrard tuvo muy claras las dos películas. El artífice para que México consiguiera más de 200 millones de vacunas fue el secretario de Relaciones Exteriores.

Ahora, el que tuvo que salir en conferencia de prensa de emergencia a condenar enérgicamente la invasión rusa y con ello enmendarle la plana al Presidente, con aquello de que México no se mete por la libre determinación de los pueblos, fue el propio Ebrard.

La invasión rusa a Ucrania no cancela la agenda bilateral. Una eventual reforma migratoria, el tráfico de armas, las medidas proteccionistas, son temas centrales de la preocupación de México frente a Washington.

Frenar el tráfico de personas y de drogas en la frontera sur y no dañar ni a las empresas estadounidenses ni al medio ambiente con la contrarreforma energética son asuntos centrales para la Casa Blanca frente a la 4T.

Pero si algo esperan de México tanto Estados Unidos, como la Unión Europea y el resto de los aliados de las democracias occidentales es un pronunciamiento certero, sin titubeos de condena y acción económica en contra de Rusia.

Hoy sólo hay un invasor, un autócrata con claros rasgos de dictador que usa todo el poder militar, económico y nuclear de su país para apabullar a un pequeño vecino. Hoy ni Estados Unidos ni China han invadido a nadie. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y dinero, p. 8)

Economía conductual // El impacto de la invasión a Ucrania

El actual proceso bélico en Europa, derivado de la invasión de Rusia a Ucrania, genera efectos que, a la distancia, pueden parecer menores, pero que tendrán implicaciones importantes para el futuro económico del mundo.

Por lo menos en el corto plazo, el conflicto está generando una serie de procesos que de manera coyuntural, directa o indirectamente, afectan la actividad económica de nuestro país y el mundo.

En primer término, el conflicto genera un factor de volatilidad e incertidumbre en los mercados financieros internacionales. Los temores y la realidad de un boicot financiero hacia Rusia, tienen un efecto negativo, tanto sobre el comportamiento de los mercados de instrumentos deuda, con efectos sobre las tasas en mercados secundarios de economías emergentes, como una afectación en los mercados de capitales, ante las expectativas negativas en por el efecto en la recuperación de la economía mundial.

El congelamiento de activos financieros rusos y el bloqueo de su acceso a los mecanismos que le permitan refinanciar su deuda de corto plazo, generarán sin duda también efectos adicionales de volatilidad financiera internacional.

Por otro lado, Rusia es un país relevante en la exportación de varias materias primas. Su papel como exportador de titanio y otros minerales afectará sin duda ciertas cadenas de suministro de sectores manufactureros especializados a nivel mundial. El bloqueo a sus exportaciones de petróleo y gas, tendrá un efecto importante sobre los precios de dichos energéticos y, sobre el suministro que Europa reciba en el último tercio de un invierno (particularmente crudo), que requiere de gas tanto para consumo industrial como para la mayoría de los hogares.

Los bloqueos en rutas de transporte pueden provocar también afectación a los costos y tiempos de suministro incluso en países que no se han unido al boicot.

La guerra misma genera un efecto de migraciones que pondrán presiones adicionales y desequilibrios sobre los mercados laborales europeos y, en algunos casos, sobre los recursos fiscales destinados a la atención de esta población migrante por el conflicto. 

Adicionalmente, la invasión viene a exacerbar las tensiones entre Europa y Estados Unidos con China, país que, aunque públicamente se ha pronunciado en contra de la invasión armada, en los hechos sigue manteniendo una cercanía política y económica con Rusia, que se traduce en una mayor complejidad de las relaciones comerciales y políticas a nivel mundial.

En condiciones normales, la realización de pláticas de paz pondría cierta tranquilidad a los mercados. Pero está presente en la memoria que Rusia inició la invasión encontrándose en pláticas en el seno de las Naciones Unidas. Las declaraciones estridentes al más alto nivel de Rusia, abriendo posibilidades una opción nuclear, agregan incertidumbre sobre la potencial escalada futura del conflicto y su expansión hacia otros países de Europa.

La mayor preocupación se centra en el hecho de que, el reclamo ruso sobre Ucrania, ha sido ideológica y políticamente manipulado para hacerlo ver como una respuesta a la expansión de la OTAN en la región.

La realidad histórica es que Rusia, en todas sus denominaciones desde Catalina la Grande, ha tenido tentaciones y acciones expansionistas que, ante lo ocurrido en Ucrania, generan incertidumbre en otros países de la región, sobre los cuales Rusia puede pretextar en el futuro condiciones similares con las cuales justificar acciones de intervención o, como en este caso, de invasión militar. (Raúl Martínez Solares, El Economista, Finanzas personales, p. 15)

Cartón

Cartón 1

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 12)