Opinión Migración 190322

La niñez vulnerable y usada por el crimen organizado

Enfocados en lograr mejores condiciones de vida para la juventud, su servidora, la diputada Yolanda de la Torre en colaboración con Ana Lilia Herrera Anzaldo, Andrea Chávez Treviño y Felipe Fernando Macías Olvera, integrantes de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados, presentamos una iniciativa con proyecto de decreto, para reformar y adicionar los artículos 25 y 54 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos delitos.

Además, adiciona una fracción VII del Artículo 63, el 126 bis y la fracción IX del artículo 148 de la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, en materia de reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes, por Grupos Delictivos.

Se trata de un tema sobre el que siempre nos preguntamos ¿En qué momento se perdió a tal grado la sensibilidad humana, que se ha usado sin remordimiento alguno a niñas, niños y adolescentes, como carne de cañón u objetos desechables?

Esto ha ocurrido y ocurre, debido a que no se ha podido eliminar factores de riesgo que facilitan este tipo de ilícitos a manos de grupos delincuenciales que ocurren a nivel individual, familiar, de comunidad y peor aún, entre instituciones políticas y públicas, todas, supuestamente operantes en el marco de la ley.

Se trata de una gama de situaciones en la que se le ha fallado a la ciudadanía, debiendo hacer correcciones, para no caer repetidamente en este tipo de hechos, relacionados con abandono, negligencia, abuso emocional, físico y sexual, así como con violencia familiar, comunitaria, pérdidas traumáticas, cayendo generalmente en tráfico de personas, principalmente en función de prostitución y trabajos forzados.

Esto, ha causado un daño constante en la calidad de vida de niñas, niños y adolescentes, que, junto con sus familiares, viven en constante inquietud y nerviosismo, bajo cuadros de ansiedad, depresión, resentimiento, miedo e incluso pérdida de apetito y otros factores que llevan a la pérdida de sensibilidad emocional, lo que les hace propicios a caer en manos de grupos del crimen organizado, al no tener sensibilidad alguna frente a asesinatos, secuestros, tráfico humano y otros delitos.

Se trata de un doloroso fenómeno que ha hecho vivir situaciones terribles tanto a niñas, como a niños y adolescentes en pleno crecimiento, generando exclusión social, pobreza e inseguridad, acrecentando las desigualdades y la violencia.

Todo esto, genera una creciente desesperanza, formándose toda clase de desilusión en la vida, habiendo quienes prefieren unos cuantos años de relativa abundancia y seguridad, que toda una vida de privaciones y peligros.

Al respecto, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), ha expresado con sensibilidad que: “Me mata el hambre, me mata la pobreza, no me importa lo que venga, quiero disfrutar lo que caiga, no importa si es poquito tiempo, prefiero vivir bien un año a tener una vida así”.

Hoy, necesitamos revivir la alegría y la ilusión de vivir a nuestras más tempranas generaciones, pues sin ellas, nuestro país simplemente no tiene futuro. (Yolanda de la Torre, El Sol de México, Análisis, p.12)