Huir. Escapar. Salir. Estos tres verbos describen crecientemente el éxodo obligado de millones de seres humanos para salvar su vida. Nadie deja su casa por voluntad propia.
La guerra de Putin ha provocado en un mes el éxodo de más de 3.6 millones de ucranianos. Cientos de miles de centroamericanos, y ahora cada vez más mexicanos dejan sus hogares de manera involuntaria.
¿Quién puede vivir en un contexto en que la delincuencia ejerce el control territorial para la extorsión, la economía extractiva lleva a la devastación ambiental, la violencia de maras y pandillas se extiende, y avanza la penetración o colusión del crimen organizado en el gobierno, la Legislatura, y el Poder Judicial?
La Frontera Vertical es un documental dirigido por la doctora Sonja Wolf @scwolf5, y producido por el Programa de Política de Drogas @cideppd, en Aguascalientes, y por @HabeshaP.
La narrativa de criminalización de los migrantes primero los estigmatiza, después los expulsa y al final los sacrifica. Para salvar la cara, se usan eufemismos. No detengo, sino que realizo control migratorio de verificación. Ya no hay lugares de detención, sino centros de alojamiento.
El documental nos plantea una pregunta clave: ¿cómo pasar de la criminalización de migrantes y solicitantes de refugio, a la protección de personas que huyen para salvar su vida?
Hoy se conoce el éxodo centroamericano por la espléndida labor periodística de medios de comunicación como @elfaro, @PlazaPublicaGT, y @RadioProgresoHN, de El Salvador, Guatemala y Honduras, respectivamente.
Sin embargo, seguimos atorados en la narrativa dominante, que continúa refiriéndose a la migración como un problema de seguridad nacional (de Estados Unidos), como un tema policiaco y criminal. Es más fácil decir que hay una crisis migratoria o una crisis fronteriza, que responder a la pregunta: ¿qué ha hecho de sus países lugares inhabitables? ¿de qué o de quién está huyendo?
¿A quién le conviene mantener la narrativa de los migrantes como amenaza?
A los gobiernos que con gran displicencia dicen: “que se vayan más migrantes a Estados Unidos, para que envíen a casa un mayor monto de remesas”.
A los partidarios del militarismo: como señala Alejandro Madrazo @buenmadrazo en La Frontera Vertical, cuando los militares sustituyen a policías en tareas de seguridad pública y en la contención migratoria, el Ejército coloca un manto de opacidad sobre sus acciones.
A quienes en Washington atizan el fantasma de una crisis migratoria, o una crisis fronteriza, en el camino hacia las elecciones intermedias en Estados Unidos el 8 de noviembre de 2022.
A su vez, México piensa el tema migratorio siempre en función de EU. Como señala Ernesto López Portillo: subordinar el Inami al control militar es una combinación explosiva, que incrementa la presión y los operativos en la frontera, e imposibilita el trato digno a los migrantes.
Resulta más fácil introducir drogas por las fronteras sur y norte de México, que establecer mecanismos para una movilidad laboral regulada, lo que contribuiría a la estabilidad de nuestra región.
La Frontera Vertical toma prestado su mensaje final de una pinta de migrantes y solicitantes de refugio centroamericanos en Tenosique, Tabasco: “Somos humanos. Tenemos dignidad. Merecemos respeto”. Información sobre dónde ver el documental en: @cideppd. (Carlos Heredia Zubieta / El Universal, Opinión, p.23)
De manera indirecta, el Pentágono respondió al amor del gobierno de México hacia Rusia y la sutil animadversión hacia Estados Unidos con una bomba: el Directorio de Inteligencia militar de Rusia, conocido por su acrónimo GRU, tiene en México el mayor número de espías del mundo. Nunca antes se había dado una declaración de esta naturaleza, que evocó los largos años de la Guerra Fría, particularmente en los 60 y la primera parte de los 70, cuando la ciudad de México, como Viena y Casablanca, estaba convertida en un campo de batalla entre las superpotencias, que veían a la capital mexicana como una plataforma de operaciones de inteligencia contra Estados Unidos.
En esos años, la CIA tenía a México como la sede de la Estación más grande en el mundo, después de Viena –en ese entonces la puerta de entrada a Europa Oriental–, y los servicios de inteligencia mexicanos trabajaban de la mano de los estadounidenses, con vigilancia permanente sobre las embajadas soviética y de sus aliados. Por décadas la atención de los servicios de inteligencia estuvo ocupada en otras regiones del mundo, pero la nueva lucha por la supremacía mundial entre Estados Unidos y la alianza táctica de Rusia con China ha convertido a México y a varios países de América Latina en territorios en disputa.
Los coqueteos del presidente Andrés Manuel López Obrador con Rusia han levantado muchas cejas, pero hasta la invasión a Ucrania no se habían cruzado con sus críticas a Estados Unidos y analogías, como censurar la velocidad con la que el Congreso estadounidense aprobó un paquete de ayuda humanitaria a Ucrania mientras ha soslayado la asistencia económica a Centroamérica. Coincidió en la semana con la instalación del Grupo de Amistad México-Rusia que hicieron Morena y su aliado el PT en la Cámara de Diputados, el mismo día que Estados Unidos acusó al Ejército ruso de crímenes de guerra en Ucrania.
En Washington, donde no terminan de descifrar la forma como actúa López Obrador, empezaron a mostrar la información en su poder. En una audiencia en el Comité de Servicios Armados del Senado, el general Glen VanHerck, jefe del Comando del Norte, que es el paraguas de seguridad que abarca a Canadá y México, soltó a una pregunta del republicano Mike Rounds, sobre el crimen organizado trasnacional y grupos terroristas, que la inestabilidad que han causado en la frontera sur estaba siendo aprovechada por otras naciones, como China y Rusia.
VanHerck señaló que estaban buscando tener más acceso y mayor influencia en la toma de decisiones, y que eran actores “muy agresivos”, como lo tenían registrado en México y Bahamas, que es un puente de observación estratégica cercano a Miami. Round le preguntó si tenía evidencia y el general le respondió con la bomba. “Hay un gran número de agentes del GRU en México”, dijo. “Estamos observando muy de cerca”. El senador volteó a ver a la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, y le preguntó si concordaba. Lacónicamente, pero no menos grave, dijo que “sí”.
Lo que sucedió ayer en el Senado no debe ser soslayado por el gobierno mexicano porque es algo muy serio. VanHerck dio poca información y está claro que, al ser una audiencia pública, los senadores no lo presionaron por detalles. Pero la pregunta que deben hacerse en la Cancillería mexicana y en las áreas de seguridad del gobierno es cómo supieron que la inteligencia militar rusa tiene en estos momentos el mayor número de agentes fuera de su país. La respuesta es una obviedad: también la inteligencia estadounidense está reforzando su oficina en México ante los riesgos que significa la creciente presencia de Rusia y China. Incluso, el gobierno del presidente Joe Biden, que quiere entender el porqué de las formas y decisiones del presidente López Obrador, ha estado incorporando a su personal diplomático a quienes tienen experiencia en países como Venezuela.
Es la primera vez que altos funcionarios estadounidenses vinculan el crimen organizado trasnacional con la geopolítica, y en particular con las condiciones que la inseguridad y la violencia han creado, que están queriendo ser aprovechadas por Rusia y China, según VanHerck. Esta situación nunca se había visto antes, incluso con presidentes abiertamente anti-Estados Unidos como Luis Echeverría, de cuya experiencia podrían construirse los escenarios posibles que podría enfrentar López Obrador.
En 1964 Yuri Nosenko, un oficial de la KGB, el servicio de inteligencia civil –del cual fue jefe el presidente Vladimir Putin–, desertó a Estados Unidos, y comenzó a aportar información sobre los agentes civiles y militares del entonces espionaje soviético. Aunque hubo una intensa controversia dentro de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos sobre si era un desertor auténtico o un topo para suministrar información falsa, datos que aportó a finales de los 60 hicieron que el gobierno de Canadá deportara a 56 diplomáticos soviéticos, a los cuales acusó de espías.
Al perder a Canadá como base de observación y espionaje de Estados Unidos, la KGB y el GRU se trasladaron a México, me confió hace bastantes años en su casa Harry Rozistke, para entonces jubilado, que había sido el jefe de las operaciones clandestinas contra la entonces Unión Soviética. La intención nunca fue desestabilizar a México, como tampoco lo hizo la CIA u otros servicios de inteligencia extranjeros, sino vigilarse unos a otros y salvaguardar su seguridad nacional. En la primera parte de los 70, el gobierno de Richard Nixon presionó a Echeverría, quien expulsó a más de 60 diplomáticos soviéticos acusados de espías.
Aquellos tiempos de la Guerra Fría han regresado hoy con todas sus fuerzas con la invasión rusa a Ucrania, donde se están poniendo en renovada práctica estrategias como la disuasión militar, las presiones económicas y el fortalecimiento de la inteligencia. López Obrador debe estar alerta en esta turbulencia geopolítica que se vive, para no equivocarse en sus decisiones y definir con claridad en qué campo quiere y debe jugar, y las consecuencias que esa definición traerán. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p.44)
¿Amenaza rusa? Ayer, Glen VanHerk, jefe del Comando Norte de Estados Unidos reveló que la mayor cantidad de espías rusos en el extranjero están en México. Externó su preocupación de que estas personas se aprovechen del clima de inestabilidad que hay en algunos estados del país por problemas con los cárteles de droga para “influir y tener acceso a Estados Unidos”, dijo, lo cual considera podría ser una amenaza a su seguridad nacional. El asunto no es para menos y las autoridades mexicanas deben prestar especial atención porque ya hay suficientes problemas con la inseguridad que provoca el narcotráfico como para que encima se enciendan alertas por espías rusos. Ojo aquí. (Excélsior, Opinión, p.11)
Lilly Téllez llegó al Senado vestida con los colores de Ucrania. Amarillo y azul. En la sesión estaba agendado un pronunciamiento sobre la invasión rusa a ese país, pero no se llegó a un acuerdo y abortó. Tentativamente será presentado el martes.
En el breve encuentro que sostuvimos con la senadora del PAN hablamos de lo que, muy sonriente, calificó como “la broma de mi candidatura presidencial”.
Pero agregó que, si su postulación fuera en serio, le ganaría a Claudia Sheinbaum y a Beatriz Gutiérrez Müller.
¿Por qué mencionas a la señora Beatriz ? Le preguntamos. “Pienso que podría ser ella la candidata de Morena, porque así el Presidente no se tendría que mudar de casa”, respondió de bote pronto.
* Más de Ucrania: al día siguiente de la instalación del Grupo de Amistad México-Rusia, en San Lázaro, se instaló —en el mismo lugar— otro grupo de amistad con Estados Unidos. A ambos cónclaves asistieron los embajadores Víktor Koronelli, de Rusia, y Ken Salazar, de Estados Unidos.
Y si Koronelli declaró ayer que, junto con India y China, México, es uno de los países que no le dice “sí” a todo lo que diga el Tío Sam, Ken Salazar reprochó a los diputados mexicanos presumir “amistad” con Rusia, en los momentos en que ataca no sólo a Ucrania, sino a la libertad y “el modo de vivir de todos nosotros”.
Salazar dijo más: “Hay que ser solidarios con Ucrania y contra Rusia. El embajador de Rusia estuvo ayer aquí e hizo ruido al decir que México y Rusia son muy cercanos. Eso nunca puede pasar, nunca…”.
En forma casi simultánea se dio a conocer que el jefe del Comando Norte estadunidense, Glen VanHerck, reveló que Rusia tiene más agentes de inteligencia militar en México, que en ningún otro país.
“Vigilan muy de cerca sus oportunidades para influir y tener acceso a Estados Unidos”, respondió VanHerck, durante una audiencia en el Comité de Servicios Armados del Senado de Estados Unidos sobre la “amenaza rusa” en el continente americano.
El tema rebotó en el Senado. Ricardo Monreal, jefe de la bancada de Morena, manifestó “respeto” por la decisión de diputados del PT, Morena y uno del PRI, de crear un Grupo de Amistad con Rusia, pero dejó bien clarito que eso no va a suceder en la Cámara alta.
“En el Senado vamos a actuar con prudencia. Creo que no es oportuno, en este momento, constituir grupos de amistad de esta naturaleza. Tenemos que estar todos los mexicanos, y los legisladores, para frenar la guerra, por ayuda humanitaria, por proteger a los desplazados”, puntualizó.
* La división en el seno de la bancada de Morena, alentada desde fuera del Senado, empieza a provocar parálisis legislativa. Hay temas que urge resolver y que están atorados porque senadores del guinda nomás no comprometen su voto.
Uno de ellos es el de los magistrados de los tribunales electorales, nos dijo un senador del PAN familiarizado con el tema. Hay nombramientos pendientes en 18 estados desde hace más de un año y nomás no salen. Requieren mayoría calificada, pero no alcanza.
El senador agregó: “Es verdad que hay división en Morena. Pareciera que empujan para que haya una pugna muy grande. Monreal es un político con experiencia. No está formado en el resentimiento. Con él hay entendimiento, se pueden construir acuerdos.”
Otro senador, que no requirió el anonimato para hablar del tema, fue el priista Manuel Añorve:
“Hay un muy buen trabajo parlamentario de acuerdos legislativos y, sobre todo, de disposición del grupo mayoritario con el bloque opositor. Esa ruta de acuerdos requiere el país. Si hubiera un cambio se van a convulsionar los acuerdos”, advirtió.
* Se reveló ayer que Olga Sánchez Cordero no leyó ante el pleno del Senado el escrito para aclarar las “imprecisiones” que, según ella, hay en el texto que Julio Scherer publicó en la revista Proceso, porque antes lo dio a conocer en la reunión previa de la bancada de Morena y le aconsejaron que no era conveniente.
Senadores que conocen el documento, nos aseguran que la hoy presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara alta reconoce que fungió como puente entre el abogado Juan Collado y el Presidente en este truculento asunto. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p.4)
Revela Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de Estados Unidos que la Agencia de Inteligencia Militar de la Federación Rusa (GRU) cuenta con más elementos desplegados a lo largo del territorio mexicano que en cualquier otro país del mundo. Esto se revela justamente después de que los diputados, mayoritariamente de Morena y sus satélites del PT y anexos, entablaran conversación con Víktor Koronelli, embajador ruso en una reunión en la que instalaron el Grupo de Amistad México-Rusia y en la que Koronelli aprovechó la oportunidad para agradecer al presidente López Obrador su posicionamiento al no sumarse a sanciones aplicadas a su país por la guerra contra Ucrania y por la garantía de que nunca México tomaría acciones en contra de Rusia. Muy desafortunada ha sido la instalación de este grupo en momentos en que la comunidad mundial rechaza contundentemente la guerra, por un lado el canciller Ebrard antepone responsablemente un posicionamiento como presidente no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, rechazando la invasión a Ucrania y solidarizándose con ésta al enviar ayuda humanitaria y, por el otro, los diputados representantes del gobierno en función con la intención de contrarrestan al Grupo de Amistad México-Ucrania instalado en diciembre pasado, le dan el respaldo a Rusia en una de las sedes de mayor relevancia en la vida pública de nuestro país, donde se encuentran los representantes de cientos de miles de ciudadanos que no comparten crímenes de guerra, como los califica Oksana Dramaretska, embajadora de Ucrania, por la muerte de civiles, entre ellos cientos de niños y mujeres por manos rusas. Dramaretska considera una vergüenza que diputados hayan abierto un espacio de apoyo a Rusia cuando el mundo condena y califica como crimen de lesa humanidad las acciones en contra de su país. Más allá de estas declaraciones y del lamentable posicionamiento del grupo parlamentario, está la reacción de EU frente a estos hechos, los legisladores han sido incapaces de entender que compartimos 3,152 km de frontera con EU y que ambos somos socios comerciales de gran importancia.
La reunión con el embajador de Rusia en San Lázaro envía un doble mensaje, por un lado son ellos quienes por su agenda política contraria a la oposición, ponenen jaque el buen trabajo del Dr. Juan Ramón de la Fuente y el del canciller Ebrard, quienes han mantenido la posición de México en contra de la ocupación rusa en Ucrania, pero por otro son los congresistas mexicanos, quienes ponen en duda la autenticidad de nuestra política de no intervención. Si buscaban despertar en el gobierno de Biden malestar, ha sido el embajador quien confirma ésta frente a legisladores y, señala que lo sucedido un día anterior en el Congreso con la instalación del grupo Amistad México-Rusia de ninguna manera puede volver a suceder. ¿Qué habrá querido decir Ken Salazar? Porque ahora es la inteligencia militar estadunidense, la que señala la presencia de agentes rusos en territorio mexicano advirtiendo que con ello está en riesgo la seguridad nacional, de nada más ni nada menos, que la de su país. Los legisladores juegan con fuego en el afán de mostrar su músculo frente al de la oposición sin importar que la brasa termine quemando a los mexicanos. Lo cierto es que no se puede ser condescendiente con Putin y Biden al mismo tiempo cuando nuestra posición geográfica le importa a ambos
DE IMAGINARIA
Sin duda la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles deja un buen sabor del deber cumplido a generales, jefes, oficiales y tropa responsables del proyecto, pero es el Gral. secretario quien muestra nuevamente que el Ejército mexicano es y seguirá siendo la gran fuerza de México. La presencia del Gral. Salvador Cienfuegos en la ceremonia del AIFA confirma la integridad, justicia y lealtad que fortalece el espíritu de cuerpo. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p. 8)
Lo que dice el embajador permanente de México ante la ONU no lo repite el presidente López Obrador.
Lo que dice el presidente AMLO no lo repite Juan Ramón de la Fuente.
¿Cuál es la política del gobierno de México respecto a la invasión de Rusia a Ucrania? ¿La que se expone ante la Asamblea de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad o la que se comenta en las mañaneras?
Las diferencias entre lo dicho ante la ONU y ante los medios en Palacio Nacional simplemente preocupa por el perfil esquizoide de la política del Gobierno mexicano.
La mañana del miércoles el presidente López Obrador mencionó la neutralidad frente a un escenario de expansión de la guerra en Europa. “No queremos ser protagonistas, ofrecer nosotros intermediación, no, para eso está la ONU, y el Consejo de Seguridad”, comentó.
Entre el “nosotros” y la “ONU” y “el Consejo de Seguridad”, según el presidente AMLO, existe una brecha. En realidad, no existe tal brecha.
El basamento de la ONU es el derecho internacional, y el Consejo de Seguridad es la única arena vinculante con las leyes de cada país. Miniaturizar a la ONU, es decir, despreciarla, es querer regresar a la era de la caverna.
El embajador permanente de México ante la ONU trabajó junto a Francia una resolución cuyo eje toral es la intervención humanitaria en Ucrania. Exige el cese inmediato de las hostilidades; “exige que se proteja plenamente a los civiles; exige que se respeten y protejan los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil; exige a todas las partes que protejan a los civiles que huyen del conflicto armado y la violencia, entre otras exigencias.
Desde las mañaneras se ve muy distinto el panorama de la guerra. Lo mismo desde la cancillería. Marcelo Ebrard viaja a Arabia Saudita sin hacer escalas en territorios de los implicados en la guerra. ¿Pudo haber viajado a París, Berlín o Moscú para hacer diplomacia con el único objetivo de lograr el cese el fuego?
Al parecer, no.
Al formar parte del Consejo de Seguridad el protagonismo de un país no es optativo, y menos frente a una guerra.
La ausencia de un plan de política exterior revela múltiples errores entre funcionarios. Por ejemplo, Marcelo Ebrard habla de la existencia de una política exterior feminista. En ninguna ocasión el presidente AMLO ha mencionado el término. Ebrard elige Arabia Saudita, donde no hay espacio para las mujeres en la diplomacia, pero no viaja a Europa para hacer diplomacia ligada al Consejo de Seguridad.
La política exterior mexicana ha degenerado en una especie de talk show. Así lo han demostrado diputados en las últimas horas.
No es casualidad que los moneros cercanos al presidente AMLO sean los diseñadores de la mal llamada política exterior.
México navega en su ombligo. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Nacional, p.42)