El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social tiene 11 cátedras, entre ellas la denominada Jorge Alonso, que se ha convertido en un referente para la reflexión y discusión sobre los movimientos sociales contemporáneos.
Erol Polat es un periodista y profesor alemán integrante del Congreso Nacional de Kurdistán, quien fue invitado por la cátedra Jorge Alonso a impartir la conferencia magistral La revolución de Kurdistán y el confederalismo democrático. Sin embargo, al llegar a México el 8 de abril, Polat fue incomunicado y sin información se le deportó a Brasil.
Las autoridades de Migración no dieron explicación. Exigimos una respuesta por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores y del Instituto Nacional de Migración por la deportación arbitraria de Erol Polat.
Julio Antonio García Palermo, secretario general del Sutciesas (El Correo Ilustrado, La Jornada, El Correo Ilustrado, p.2)
En Baja California conviven ciudadanos mexicanos con personas de más de 50 nacionalidades, que se han asentado ahí. Si la Ciudad de México tiene fama de ser una ciudad cosmopolita e internacional, lo cual merece, Tijuana, el núcleo urbano más importante de Baja California, no se queda atrás, ni tampoco el estado en su conjunto.
Esta semana me tocó regresar a Tijuana, una ciudad donde viví por muchos años, después de un par de años de ni siquiera visitar por cuestiones de Covid, y fue sorprendente ver los cambios ahí en el tejido social.
Desde luego, Tijuana es una ciudad de paso para muchos extranjeros. Ahorita están llegando los ucranianos en gran número, de 500 a 800 al día (aunque bajaron las llegadas en Semana Santa), y hay toda una operación para recibirlos, hospedarlos en un albergue especial y canalizarlos a través del Instituto Nacional de Migración (INM) a las autoridades estadounidenses que los reciben en la frontera y les dan documentos para quedarse temporalmente en Estados Unidos.
Pero también siguen pasando centroamericanos y mexicanos, colombianos y cubanos y muchos otros grupos, que anhelan llegar a Estados Unidos, sea para protección o para mejores oportunidades económicas.
Pero no todos ven a Baja California como lugar de paso, sino que algunos se van quedando también. En nuestra visita a Tijuana, logramos recorrer restaurantes de origen haitiano, hondureño, salvadoreño y cubano, regados entre las taquerías, marisquerías y pizzerías tijuanenses.
Cada uno de estos establecimientos representa una parte de la herencia —culinaria y humana— que han dejado las migraciones en Tijuana. Y desde luego, no faltan los lugares con sabor del otro lado de la frontera, ya que los estadounidenses también viven y conviven en grandes números en esta ciudad y a veces se quedan a vivir. Y los restaurantes chinos ya son de ley, sobre todo en la capital estatal Mexicali, donde se asentaron muchos chinos dos o tres generaciones atrás, tantos que se dice que la comida oficial de Baja California es la china.
Baja California se ha vuelto un estado de muchas tradiciones. Muchos han traído tradiciones de otros estados de la República, ya que la mayoría de personas tienen raíces familiares en otra parte de México. Entre ellos, hay muchos que representan tradiciones de los pueblos indígenas mexicanos, algunos nativos del estado y otros oriundos de otros estados como Oaxaca y Michoacán.
Y finalmente, hay tradiciones de otros países que empiezan cada vez más a sentirse en el estado. Los más visibles son los haitianos y los estadounidenses, sin duda, pero hay un sinfín de otros, y los centroamericanos en especial son un elemento clave en el tejido social actual.
Y para entender Baja California, hay que entender la fluidez y flexibilidad del tejido social local, que permite que lleguen personas de todo el mundo, con sus culturas e ideas, para integrarse en esta sociedad plural y cosmopolita.
También hay una tradición de solidaridad en Baja California, que hace que cuando haya flujos grandes de migrantes, sean para quedarse o sólo de paso, la gente invente formas de ayudar. Construyen albergues para hospedar a los recién llegados, donan comida a los comedores y aprenden a querer nuevas comidas, bailes y tradiciones.
Baja California no es menos mexicano por ser anfitrión de tantos migrantes, sino más bien muestra una mexicanidad particular basada en la acogida y la fusión de muchas culturas y tradiciones (mexicanas y extranjeras) que conviven en una sola comunidad grande, siempre cambiante, siempre dinámica. (Andrew Selee / El Universal, Opinión, p.17)
Como en otros ámbitos de la vida pública, quienes hablan sobre migración y migrantes lo hacen desde donde están parados, es decir, desde sus posiciones de poder o no poder.
La narrativa dominante en las últimas cuatro décadas ha sido: los migrantes y solicitantes de refugio son un problema, son algo malo, que debe ser interceptado y prohibido.
Algunos atenúan sus afirmaciones diciendo “critico la migración ilegal, pero estoy de acuerdo con la migración legal, segura y ordenada”, cuando la verdad es que hay una brecha muy grande entre la demanda de fuerza de trabajo de los empleadores y los cauces institucionales para satisfacerla.
Agreguemos a este coctel las elecciones intermedias del 8 de noviembre en Estados Unidos.
El Nobel de Economía, Paul Krugman, afirma que la idea de que los inmigrantes indocumentados representan una gran amenaza al orden público “es una fantasía”: https://nyti.ms/36zS84z
El contraste entre la narrativa nacional y la realidad local trae consigo una guerra contra fantasmas que no existen, escribe Joy Olson acertadamente: https://bit.ly/3v2GPLE
A su vez, un estudio de la Universidad de Oxford concluye que las leyes actuales en EU han creado un sistema de deportación racializado: https://bit.ly/3jZoadh
El gobernador de Texas, Greg Abbott, amenaza con retomar los bloqueos carreteros fronterizos “si México no detiene la migración”. Biden intentará mostrar que tiene controlada la frontera para evitar una debacle que lo lleve a perder sus precarias mayorías en el Senado y en la Cámara de Representantes.
Es cierto que los flujos en nuestra región han aumentado de manera importante, pero no tenemos una crisis de migrantes. Entiendo que los alcaldes de Tijuana, Tapachula o Tenosique están sobrepasados, pero ello no debería ocurrir así de cumplir con la propia legislación mexicana de protección humanitaria.
¿Por qué cada tanto tiempo se repiten estos éxodos? Porque las causas de raíz de la crisis humanitaria siguen allí: con cientos de miles de desplazados por el deterioro político, la degradación ambiental, la violencia sistémica y la falta de oportunidades económicas, y abandonados a su suerte en nuestras fronteras norte y sur.
Paradójicamente, mientras los oligarcas sacan dinero de sus países, los migrantes invirtieron cerca de 80 mil millones de dólares en 2021 en remesas enviadas a la región Centroamérica-México. Este monto es al menos diez veces mayor que la ayuda externa. Los 51 mil millones de dólares de remesas recibidos en México en 2021 equivalen a un tercio de los 3.4 billones de pesos presupuestados para los Programas de Bienestar en 2022.
Los sin papeles no votan, así que es más fácil echarles la culpa de las siete plagas de Egipto. Mejor veámonos en el espejo del deterioro político y de la descomposición social. Más que militarizar fronteras, lo que falta es hacer habitables a nuestros países. (Carlos Heredia Zubieta / El Universal, Opinión, p.17)
La Casa del Migrante, el primer albergue de migrantes en México, abrió sus puertas hace 35 años en Tijuana, Baja California, justo en abril de 1987 y ayer celebró su 35° aniversario.
Desde su fundación, la Casa del Migrante es un modelo de cómo cuidar y retribuirles dignidad a unos de los seres más vulnerables del mundo: los migrantes. Además, representa la historia de las últimas cuatro décadas del lugar con mayor tradición migratoria del país.
En enero de 1985, Flor María Rigoni, un joven misionero scalabriniano, llegó a esta ciudad frontera de San Diego. Jorge Bustamante, a quien perdimos hace poco, describió así al misionero en una de sus columnas de Excélsior: “Llegó un vendaval del este, con huaraches, sotana blanca y barba, y nos demostró que sí se podía hacer algo desde la Iglesia católica para acoger a los migrantes”.
El año que llegó Flor María, la Patrulla Fronteriza tuvo un récord de detenciones a mexicanos, más de un millón.
Entre otros acontecimientos, el temblor en la Ciudad de México, en septiembre de 1985, provocó un éxodo masivo. Tijuana fue la ciudad fronteriza que captaba todo ese flujo con destino a Estados Unidos.
En 1986, en la columna política y de chismes más leída de la región, justo en el diario Zeta, el famoso Gato Félix, columnista implacable, daba rienda suelta a su pluma: “Haga patria, mate un chilango”.
El provincial de los scalabrinianos en Nueva York se había percatado de la importancia de Tijuana como paso de migrantes y buscaron a un joven misionero emprendedor y todo terreno. Rigoni, quien mejoraba día a día su árabe en Etiopía, fue enviado al extremo occidental de la frontera México-Estados Unidos.
Tenía poca idea de lo que representaba Tijuana, trampolín del sueño americano y del enorme flujo de migrantes que se concentraba en esa ciudad. Como miembro de la orden de scalabrinianos, su misión era entrar al río lleno de peces, los migrantes, y acompañarlos.
El recién llegado misionero, siguiendo las recomendaciones de Bustamante, fue al cañón Zapata, un barranco por el que se colaban cientos, si no miles, de migrantes a Estados Unidos. Era un campo abierto; nada de división y nula Patrulla Fronteriza. Tierra de nadie. Éxodo bíblico, señala Rigoni.
Justo en el cañón Zapata se me ocurrió construir y abrir una casa para que descansen y coman antes que se entreguen al mañana y a la noche.
Y con la energía de vendaval como lo caracterizó Bustamante, Rigoni empezó a recaudar fondos y concebir un proyecto arquitectónico: primero un piso, dos y tres. Mándanos un proyecto y te ayudamos, le dijo la Iglesia católica alemana, esencial para lograr la Casa del Migrante.
La colonia postal me acogió como hijo. A los pocos días que llegué, murió mi mamá. Pero cumplí mi sueño. Mi mamá intuía que había perdido un hijo.
Los voluntarios fueron, son y serán centrales en la Casa del Migrante. Rigoni recuerda especialmente al grupo que preparaba la comida.
Hoy, la Casa del Migrante es dirigida por el padre Patrick Murphy. Misionero gregario y carismático, sigue contando con un grupo de voluntarios ejemplares. El equipo ha crecido de seis a 22 personas. En 2015, explicó ayer el padre Pat, la Casa del Migrante se transformó en un modelo de inserción social. Acordamos que la mayoría tiene que salir como mejores personas.
A los 35 años tiene mucho que celebrar. En la actualidad hay más de cien albergues de migrantes en territorio nacional. El modelo sigue siendo la Casa del Migrante.
Al inicio de la década del 2000, ya en Tapachula, Chiapas, en el tercer albergue que fundó en México, le pregunté a Rigoni: ¿qué ofrece tu casa, además de comida y descanso, al migrante? Rezar junto con ellos y regresarles dignidad, me señaló.
Su pensamiento y posiciones frente al migrante han evolucionado. Ahora es partidario de no victimizarlos. Por eso en los albergues scalabrinos, ya por toda América Latina, se promueven las escuelas de oficios. Hay que darles un empujón para integrarse.
En sus 35 años, la Casa del Migrante es el mejor testimonio de la puesta en escena de una de las frases, desde mi punto de vista, más significativas de la poesía de Rigoni: el migrante inventa cada día los motivos de su esperanza. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Mundo, p. 31)
Que aprovechando los aplausos que Greg Abbott envió apenas un día antes a los gobernadores mexicanos fronterizos, el embajador en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, mandó una carta al mandatario de Texas para que frene la pena de muerte contra Melissa Elizabeth Lucio, primera latina en ser sentenciada a esa condena tras ser declarada culpable de asesinato de su hija de dos años, y puede convertirse en la séptima mujer sometida a ejecución en ese estado, programada para el 27 de abril próximo, desde 1976, cuando se restableció el método.
Que el Departamento de Estado de EU, que encabeza Antony Blinken, reveló que el pasado 21 de abril se reunieron en Washington representantes de ese país con una delegación cubana, encabezada por Carlos Fernández de Cossío, viceministro del Exterior, para reanudar las citas semestrales sobre el acuerdo migratorio binacional, suspendidas desde 2018, con Donald Trump como jefe de la Casa Blanca. Se pactó también la reactivación de visados de forma limitada a partir de mayo. (Milenio, Al Frente, p.2)
El cierre de la oficina antinarcóticos mexicana que tenía proyectos con la DEA y la crisis migratoria en EU por la anulación del Título 42, que facilitaba la deportación por razones del Covid-19, han sido colocados encima de la pila de expedientes de negociación de la Casa Blanca con Palacio Nacional.
Como el Gobierno de Estados Unidos nada quiere hacer para atacar de manera judicial el consumo de drogas que el año pasado asesinó a más de 100 mil estadounidenses por sobredosis de fentanilo/heroína y cómo los migrantes llegan a la frontera a través de territorio mexicano, el presidente Biden tendrá que disminuir sus presiones sobre México en materia de defensa de empresas eléctricas estadounidenses para aumentar la colaboración en esos dos temas prioritarios para EU.
En narco y migración, la Casa Blanca está dependiendo de las decisiones mexicanas: combatir con mayor efectividad a los traficantes de fentanilo y cerrar el paso a las caravanas de migrantes que quieren aprovechar la anulación del Título 42, para meterse a Estados Unidos por la fuerza.
La debilidad política del presidente Biden se ha conocido a través de la confrontación con el gobernador texano Greg Abbott, quien ha tomado una actitud agresiva contra migrantes no solo para confrontar a la Casa Blanca, sino para arrebatarle la agenda migratoria al expresidente Donald Trump y construir su propia candidatura presidencial para 2024.
La presión estadounidense por la ley eléctrica pareció haber entrado en las últimas horas en una zona de distensión, sin haber logrado que el Presidente mexicano acepte las restricciones soberanas por quejas ante tribunales internacionales. Biden está urgido de un acuerdo político con el Presidente mexicano para regresar al bloqueo de la frontera en el Suchiate e impedir las caravanas.
Zona Zero
Las cifras de seguridad mostradas por el informe anual del sistema de seguridad pública y por la encuesta trimestral del Inegi revelan, en lo general, un repunte en la inseguridad y un aumento en la percepción negativa de la sociedad, pero de manera paradójica un incremento en la confianza ciudadana hacia todas las fuerzas municipales, estatales y federales de seguridad. La ola de inseguridad parece haber sido contenida, pero no ha podido lograrse una disminución sustantiva de delitos. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p.8)
Cuba y Estados Unidos reanudaron ayer negociaciones sobre el tema migratorio en medio de una emigración masiva desde la isla, la mayor parte de la cual transita por nuestro país. Se trata del primer encuentro bilateral de alto nivel desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca y del regreso de un formato de diálogo que se realizó anualmente hasta 2018, cuando el ex presidente Donald Trump lo suspendió como parte de su política de extremar los gestos hostiles contra La Habana.
Debe recordarse que el anterior mandatario demócrata, Barack Obama, inició un histórico acercamiento con sus contrapartes cubanas e impulsó el deshielo de los vínculos bilaterales al cancelar algunas medidas de asfixia económica a la isla. Sin embargo, todo ese avance se vino abajo durante el trumpismo: el magnate no sólo dictó un regreso al pasado anulando los acuerdos alcanzados por su antecesor, sino que estableció una serie de restricciones no contempladas ni siquiera en el entramado jurídico-institucional que conforma el bloqueo con que Washington se empeña en descarrilar la revolución cubana desde hace seis décadas.
Además de endurecer las condiciones para que los estadunidenses viajen a la isla y prohibir las relaciones comerciales con entidades vinculadas al ejército cubano (que, según la Casa Blanca, representan 60 por ciento de la economía de Cuba), ya en las postrimerías de su mandato obligó al cierre de las oficinas de Western Unión en territorio cubano, un duro golpe a las familias que reciben remesas, y, mediante un proceso anómalo, incluso dentro del funcionamiento institucional estadunidense, decretó el regreso de Cuba a la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo, lo cual supone desconectarla por completo del sistema financiero y económico internacional. (La Jornada, Editorial, p.2)
Guerra, migración y desinformación
La invasión de Rusia a Ucrania desató una guerra inaceptable y mostró la falta de voces de la comunidad internacional que favorecieran el diálogo con un interés genuino de evitar que se desatara el conflicto, a todas luces indefendible. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuyo objetivo central debe ser la búsqueda de soluciones negociadas ante los conflictos, se quedó muy corto, la vía diplomática nunca se planteó seriamente, ni siquiera se esbozó. Es más, hubo por lo menos dos meses antes del fatídico 24 de febrero de escarceos, amenazas, declaraciones, el gobierno de Estados Unidos afirmando que Putin iniciaría pronto hostilidades, repetido por semanas, y el gobierno ruso respondiendo en sentido contrario. Quiere decir que hubo posibilidades de poner en marcha una ofensiva diplomática tratando de detener lo que se ha convertido en una absurda y dolorosa conflagración que puede durar meses o años, muchas más muertes y destrucción, y al final tener que sentarse a negociar. ¡Increíble! La Unión Europea perdió la oportunidad de ser un verdadero mediador soberano, prefirió subordinarse a los intereses de Washington.
¿Con la guerra quién gana? Por supuesto las industrias militares, las grandes corporaciones, la desinformación en los medios de comunicación que impide conocer lo que en realidad está pasando, los enormes presupuestos en defensa. Pero como siempre, la que sufre es la población que tiene que enfrentar miles de tragedias, entre otras los desplazamientos, la migración, el exilio. Cerca de 5 millones de mujeres y niños son desplazados hacia otros países, los hombres mayores de 18 años se han quedado a luchar en su país.
Es muy interesante observar que por primera vez en muchos años, estos flujos son aceptados y cobijados por los países receptores y reciben de manera más o menos rápida los documentos necesarios que los protege en sus estancias. Decisiones político-administrativas que deberían considerarse procedimientos normales, respetar y hacer efectivos los derechos humanos que todos los migrantes merecen. Pero desafortunadamente no es el caso, y esto se debe a que el fenómeno migratorio se utiliza con fines políticos y está sujeto a una desinformación, en particular por ideologías de extrema derecha, nacionalistas y xenófobas en la que se manipula contra grupos o países.
En el caso de la migración de Ucrania, además de que son blancos y de ojos azules y por eso son bienvenidos, como señaló un representante del ultraderechista partido VOX en el Parlamento español, huyen de lo que se ha llamado el enemigo ruso. De la misma manera que Donald Trump utilizó en forma facciosa el drama de los migrantes en su campaña electoral y lanzó la visión de mexicanos invadiendo la frontera sur, sazonada con noticias de actos de violencia y disturbios atribuidos a los migrantes. En el Reino Unido la retórica a favor del Brexit que utilizó ampliamente el tema de la migración desde Europa Oriental y el Medio Oriente. Polonia, a diferencia de los miles de ucranios que recibe al día, se negó a recibir 200 migrantes que se encontraban en la frontera con Bielorrusia que provenían de países de Medio Oriente, sin importar las nevadas que enfrentaban por considerarlos como amenazas para la seguridad, respondiendo así a las ideologías de extrema derecha.
Es absolutamente condenable el ataque militar de Rusia a una nación independiente, pero es insoslayable que los poderes combinan migración y en este caso con rusofobia para sus propios intereses. Edmundo Moure hace una muy interesante revisión histórica acerca de los eventos y explica que “el odio a Rusia es un síndrome occidental….y en la actualidad se refuerza con la sesgada información de agencias de noticias provenientes de Estados Unidos y la OTAN”.
Ante la profunda desinformación, una guerra tan absurda y escenarios tan convulsos y peligrosos es una magnífica oportunidad apoyar el Manifiesto por la Paz de Noam Chomsky y Boaventura de Souza Santos en el entendido que, ante el riesgo de aniquilación nuclear, llaman a un alto al fuego inmediato y negociaciones para una paz plena y duradera ( La Jornada 19/04/22). (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p.15)
El gobernador de Texas, Greg Abbott, abrió otro flanco para AMLO. Impuso la inspección a camiones que provocó la pérdida de 600 mdp en un solo día; culpó a México de no frenar la migración y encabezó a 26 gobernadores para prohibir a sus compatriotas transitar por carreteras mexicanas por la inseguridad. AMLO respondió diciendo que lo que busca es la Casa Blanca. Se tensa la relación con esa guerra de palabras. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, 12)