¿Cómo es posible que en uno de los estados donde se concentra gran parte de las fortunas empresariales del país se tenga ese récord de crímenes? (La Jornada, Contraportada)
SORPRESOTA le dio el embajador de EU, Ken Salazar, a Andrés Manuel López Obrador al tomar el control de lo que iba a ser un acto meramente protocolario para presentar el plan de desarrollo para el Istmo de Tehuantepec.
COMO nunca antes había pasado en este sexenio, alguien le quitó el micrófono al Presidente y no sólo para expresar sus opiniones, pues el diplomático también les dio la palabra a varios capitanes de empresas de su país.
FUE ASÍ como los presidentes de GM en México, Francisco Garza; de la ferroviaria Kansas City Southern, Patrick Ottensmeyer, y de la empresa de energías renovables EDP, Sandhya Ganapathy, convirtieron el monólogo presidencial en un diálogo público sobre la inversión en México.
Y AUNQUE varios interpretaron el lenguaje no verbal de AMLO como molestia ante el giro que tomaron las cosas, al final hubo aplausos y hasta agradecimiento a los oradores por parte del mandatario mexicano.
PARECE que Salazar supo aplicar aquello que dijo Dale Carnegie de que “la diplomacia es el arte de conseguir que los demás hagan con gusto lo que uno desea que hagan”.
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RESULTA increíble que en el caso de Debanhi Escobar, cuyo cuerpo fue hallado en Nuevo León la noche del jueves, haya ocurrido algo tan similar a lo que pasó hace ya 12 años en el Estado de México con la niña Paulette Gebara.
Y ES QUE no se entiende cómo es posible que ambas víctimas fueran halladas en sitios en donde supuestamente los agentes de investigación ya habían buscado quesque exhaustivamente.
HASTA el secretario de seguridad neoleonés, Aldo Fasci, atribuyó la tardanza en el hallazgo de Debanhi a una “falla humana masiva”, dicho que genera muchas suspicacias… tal y como ocurrió con Paulette, caso en el que, hasta la fecha, hay más dudas que certezas sobre lo que realmente ocurrió.
FUERTE DESAFÍO tienen en la Fiscalía que encabeza Gustavo Adolfo Guerrero, no solamente para aclarar el crimen sino también para explicar la tremenda pifia de sus investigadores.
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TRISTE noticia que la emblemática Palma de Paseo de la Reforma que ocupa el centro de la glorieta que hasta hoy lleva su nombre haya muerto y sea retirada mañana.
MÁS TRISTE aún es que decenas de esos ejemplares que adornaban otras avenidas del poniente también hayan muerto por las plagas y el descuido en los últimos dos años.
Y AUNQUE no queda claro cómo calificarán los ciudadanos el saldo final del gobierno de Claudia Sheinbaum en materia ambiental, desde ahora podemos decir que cuando se vaya… ¡se habrá llevado las palmas! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
Que el próximo domingo se le hará a Martí Batres quedarse al frente de Ciudad de México y es que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, pedirá el día, en términos administrativos, para lanzarse a Quintana Roo para respaldar a la candidata de Morena a la gubernatura, Mara Lezama, en su mitin de campaña. “Vamos ahí a acompañarla un rato, por supuesto tomando todas las condiciones legales y demás que nos lo permiten”, dijo. Otro presidenciable, Ricardo Monreal Ávila, presentó su libro más reciente en San Luis Potosí, donde aseguró que es “el mejor sucesor” que puede tener Andrés Manuel López Obrador sin incurrir, aclaró, en halago en boca propia. Bueno.
Que aunque Aguascalientes es el único estado en el que la coalición PAN, PRI y PRD consideran tener segura la victoria, ya se empieza a barajar un eventual relevo por la posibilidad de que se vincule a proceso a su candidata a la gubernatura, María Teresa Jiménez, por la denuncia que interpusieron tres personas, entre ellas Anayeli Muñoz, abanderada de Movimiento Ciudadano, por compras de luminarias a un sobreprecio que llega a 600 millones de pesos cuando fue alcaldesa, según documento entregado a la fiscalía estatal el 13 de abril, para favorecer a empresas vinculadas a dirigentes de su partido a nivel nacional.
Que aunque ya hay acuerdo entre el gobierno federal y la estadunidense Vulcan Materials para que la empresa construya un desarrollo turístico en lugar de explotar piedras calizas cerca de Playa del Carmen, lo que no queda claro es si con esto se da carpetazo a la disputa ante el entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte que desde 2008 interpuso esa firma contra Quintana Roo por “trato discriminatorio”, al aplicarle impuestos adicionales por la extracción del material. Habrá que preguntar a sus abogados, el despacho Creel, García-Cuéllar, Aiza y Enríquez SC, o al ex canciller Bernardo Sepúlveda Amor, que llevó el tema. (Milenio, Al Frente, p.2)
Todo por su nombre. Para escuchar a Gustavo Adolfo Guerrero, fiscal de NL, es necesario tener la sangre demasiado fría. Entre la pena ajena y la rabia, dijo, tartamudeando, que sí, han desaparecido 322 mujeres en el año, pero que no, no ha sido nada importante, porque se van por “rebeldes”, por “desorientadas”, “por su voluntad, pues”. Que sí, dice el fiscal, en los últimos días han encontrado seis cuerpos, pero que no, no hagamos olas, porque al fin eran mujeres “relacionadas con el crimen organizado”. Dice que sí, que hoy encontraron un nuevo cuerpo, uno más, de una mujer, pero que no, no lo tomemos en serio, que no es el de “la que estamos buscando”. Escuche al fiscal, quien fue incapaz, en toda la entrevista, de nombrarla una sola vez. Se llamaba Debanhi, señor fiscal. No ‘la que estamos buscando’.
Reclamos dolorosos. Mario Escobar, padre de Debanhi Escobar, afirmó que el fiscal de NL, Gustavo Adolfo Guerrero, no supo manejar el caso de su hija y acusa que nunca le dio una copia de la carpeta de investigación. Cuestionó si no plantaron el cuerpo de su hija en la cisterna del motel Nueva Castilla e insistió en no creer a la Fiscalía en cuanto a que cayó de forma accidental. “Es mentira, es totalmente mentira, y tienen que llegar a las últimas consecuencias para encontrar a los culpables para que no sigan haciendo esto. Sabemos que esto es una zona de peligro, es una zona sitiada. No tengo miedo en decirlo, porque ya no tengo a mi hija”, añadió Escobar. Justicia para Debanhi, la más reciente víctima de acosadores e incompetentes. El país no merece esto.
Consolidando a la nación. El senador Ricardo Monreal afirmó que la próxima semana el Ejecutivo federal presentaría al Congreso de la Unión las iniciativas de la reforma electoral y sobre la Guardia Nacional. En San Luis Potosí, previo a la presentación de su libro Las grandes reformas para el cambio de régimen, el senador dio a conocer que uno de los proyectos será presentado al Senado y el otro a la Cámara de Diputados. “Nosotros estamos preparados para iniciar una discusión amplia, abierta, plural e inteligente para buscar acuerdos” en torno a dos de las reformas a la Carta Magna que constituyen el sistema vertebral de la plataforma del presidente López Obrador. Ya el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, consiguió los acuerdos con la oposición en semanas anteriores. La 4T, bien afinadita.
¡Bienvenidos! Desde Veracruz, y ante el embajador de EU, Ken Salazar, el Presidente ofreció “condiciones inmejorables” para la inversión privada nacional y extranjera, y pidió no hacer caso a la “politiquería” que ahuyenta los acuerdos comerciales. Ante empresarios de la región y los gobernadores de Veracruz, Cuitláhuac García; Oaxaca, Alejandro Murat; Tabasco, Carlos Merino, y de Chiapas, Rutilio Escandón, el Presidente dijo que la estabilidad económica y comercial entre naciones favorece el desarrollo. “Hay que seguir insistiendo en que debemos de integrarnos con respeto a nuestras soberanías. Es un buen paso el haber renovado el T-MEC, yo me siento muy satisfecho con esto”, les dijo. Herramientas para levantar el vuelo. Venga la inversión.
Fortalezas. Ante senadores, la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, informó que, a partir de 2025, comenzará a operar la moneda digital del Banxico, la cual forma parte de una estrategia de pagos en el país a largo plazo. Explicó que la moneda digital del banco central busca fortalecer la inclusión financiera, ampliar las opciones para realizar pagos rápidos, seguros, eficientes e interoperables en la economía. Está pensada para personas bancarizadas y no bancarizadas, además de tener un activo versátil que permita la implementación de funcionalidades que fomenten la innovación. Quedarnos atrás sería el error más grave. Decidirlo aquí y ahora. Eso es lo valioso. (Excélsior, Nacional, p.9)
Liman asperezas
Después de las tensiones entre México y EU por la fallida Reforma Eléctrica, todo parece indicar que el presidente López Obrador y el embajador Ken Salazar limaron asperezas. Codo a codo se sentaron junto a empresarios norteamericanos, en donde el diplomático dijo que EU está mirando al sur, pero siempre será respetuoso de su soberanía.
Por las mujeres
Preocupado por los acontecimientos recientes. El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, manifestó que se deben tomar medidas urgentes y eficaces para detener la tragedia colectiva de mujeres muertas o desaparecidas. Aseguró que todas las instituciones deben asumir su responsabilidad en el tema y actuar.
Listo para la presidencial
Nos hacen saber que, tan confiado está el senador Ricardo Monreal de sus aspiraciones presidenciales, que ayer declaró que es el mejor perfil para suceder al presidente Andrés Manuel López Obrador. El legislador morenista afirmó que puede ganar en una interna a todos los aspirantes presidenciales.
Éxito total
Fue tal el éxito de la réplica de la Capilla Sixtina en el Zócalo capitalino, que el Gobierno de Claudia Sheinbaum abrirá una plataforma para poner a disposición de los capitalinos 200 lugares más cada 15 minutos. Además, las autoridades analizan que esta atracción se quede un mes más de lo previsto.
Hackeo
Los diputados federales del PRD, que encabeza Luis Espinosa Cházaro, fueron víctimas de los hackers y en su cuenta de Twitter les metieron varios mensajes en donde el equipo de redes pedían que les pagaran. Después de eso, la gente del Sol Azteca negó las aseveraciones y atribuyó el ataque a piratas virtuales que operan desde San Lázaro.
Y Aeroméxico falla otra vez
A veces parece que no puede ser peor la situación de los vuelos de Aeroméxico, pero la aerolínea se encarga de dar a sus pasajeros golpes de realidad. Dabamos cuenta ayer en este espacio que el vuelo 2410 de México a Tampico del día jueves había tenido dos horas de retraso, una por mal tiempo, de la que no se le puede responsabilizar a la empresa, pero la otra porque la tripulación simple y sencillamente llegó hora y media tarde. Bueno, pues resulta que en el mismo vuelo, de ayer, pasó exactamente lo mismo otra vez, y a los pasajeros los hicieron ver de nuevo su suerte. No es que no le estén echando ganas en la aerolínea que encabeza Andrés Conesa, el problema es que parecen estarlo haciendo para subir en la escala del desprestigio, nos comentan.
Muchas cejas están levantadas en el Congreso mexiquense ante lo que algunos consideran una sui géneris licitación para arrendar, por 300 millones de pesos, un “servicio integral de vehículos equipados para patrullas” por parte del ayuntamiento de Nezahualcóyotl, al frente del cual está Adolfo Cerqueda Rebollo. Y es que, nos aseguran, el procedimiento se llevará a cabo fast track, pues se dio un periodo de apenas 10 días hábiles para hacer la asignación, programada para darse a conocer el 26 de abril. Sin embargo, expertos en el tema han advertido que, dada la escasez de autos en el mundo, el plazo es insuficiente para cualquier empresa, por lo cual, la que resulte adjudicada no podrá cumplir con los tiempos de entrega… salvo que, temen, ya se tenga cerrado el trato con un proveedor. O sea, antes de que otras arrendadoras presenten sus propuestas económicas. Por lo pronto, desde el Congreso estatal se pidió que haya transparencia en el concurso y autoridades no sólo del Estado de México, sino también federales, ya tienen puesta la lupa en el caso, nos comentan.
El caso de la joven Debanhi Escobar, quien fue hallada sin vida la noche del jueves, luego de 13 días de haberse reportado su desaparición, tiempo en el cual su familia emprendió una búsqueda incesante, ha provocado una vez más una fuerte indignación no sólo en Nuevo León sino en todo el país. En redes sociales, en pronunciamientos diversos y en protestas en la calle, el principal reclamo es por el miedo que parece superponerse, cada vez más, sobre la certeza de seguridad que deberían de tener las vidas de todos, pero mucho más las de las mujeres, por las vulnerabilidades que les impone una realidad como la que vivimos. Los reclamos son por la incapacidad que están mostrando las autoridades para reaccionar ante una situación sistémica que desfavorece y violenta a las mujeres. Y por la incapacidad de articular, ante esa realidad, una respuesta de Estado.
Y fue al embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, a quien vieron ayer muy entusiasmado y comprometido con el proyecto del Corredor Transístmico que promueve el gobierno del Presidente López Obrador y que consiste en generar una conexión entre el Pacífico y el Golfo. Y es que el evento de ayer en Veracruz, en el que se presentaron las características del proyecto y sus avances, y en el que la presencia de los gobernadores de entidades a las que favorecerá mostró el arropo con que cuenta, es el mayor guiño que el gobierno de la 4T le pudiera hacer a la inversión privada, pues el proyecto abre las puertas para el desarrollo comercial de la costa este de Estados Unidos. Así fue como Salazar, rompiendo un poco el protocolo, tomó el control del micrófono y llamó a los hombres fuertes de empresas como General Motors, Kansas City Southern y EDP Renewables, para animarlos a subirse al proyecto. La relación de México con EU “es para siempre”, repitió. ¿Así o más apoyo?
Mal momento el que hizo pasar el personal que lleva las redes sociales del PRD en la Cámara de Diputados a la dirigencia nacional y en general a los líderes y legisladores de ese partido. Y es que ayer aparecieron en la cuenta de Twitter de la bancada del sol azteca unos mensajes inesperados: “A nombre del equipo de redes de los diputados del PRD, le pedimos perdón a México por lo que hicieron nuestros jefes. Vendieron la patria por maletas de efectivo y ni siquiera nos pagan”. Los tuitazos fueron aprovechados por los adversarios de los amarillos que se dieron vuelo también en las benditas redes exhibiendo “la confesión”. Desde las cuentas del PRD y de sus diputados tuvo que venir la respuesta: “nos hackearon la cuenta, los mensajes emitidos son falsos”. Acusaron violencia digital y lo atribuyeron a quienes no ganaron el debate político de la Reforma Eléctrica. El caso es que por unos minutos sí que estuvieron en aprietos.
Las cifras de inflación siguen superando todos los pronósticos y poniendo el tablero económico con cada vez más focos rojos encendidos. Ayer se dio a conocer que el Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubicó en 7.72 por ciento, una cifra no vista en más de 21 años. Dentro de ese indicador, la inflación subyacente es la que determina la trayectoria de la inflación en el mediano y largo plazo, y también tiene malas noticias: sigue mostrando presiones importantes. A tasa anual se ubicó en 7.16 por ciento, acumulando 15 quincenas de incrementos. El subgobernador de Banxico, Jonathan Heath, ayer refirió que la última vez que la subyacente se situó por encima de 7 por ciento fue la segunda quincena de 2001. La inflación seguirá siendo un enorme reto principalmente para Banxico y para el gobierno, pero más para quienes sufren sus efectos: los que menos tienen y más deben invertir de su ingreso para comer. (La Razón, La 2, p.2)
El temor -el gran temor- es que algo pase en la guerra en Ucrania y que, de pronto, todo termine en un enfrentamiento nuclear entre Rusia y Estados Unidos. Con ese temor es, precisamente, con el que está jugando Vladimir Putin cuando envió una nota de protesta al gobierno de Joe Biden y publicó un amenazante video.
El mensaje diplomático advertía de “consecuencias impredecibles” si Estados Unidos sigue enviando armamento al Ejército ucraniano. Y para apoyar ese mensaje Putin publicó el video de un misil balístico intercontinental despegando. “Hará que lo piensen dos veces quienes intenten amenazar a nuestro país”, dijo.
Nadie quiere una Tercera Guerra Mundial. Y mucho menos con bombas nucleares. Por eso el cálculo de Estados Unidos es no intervenir directamente en la brutal invasión a Ucrania. Pero como moral y estratégicamente no se pueden quedar con los brazos cruzados ante las masacres de civiles y las violaciones a los derechos humanos, el camino intermedio es armar a los enemigos de los rusos.
El presidente Biden -tras los fracasos en Irak y Afganistán- ha prometido que no enviará tropas estadounidenses a Ucrania. Biden sabe perfectamente que eso implicaría una guerra a gran escala, quizás la mayor y más mortífera que haya visto la humanidad. Pero ya ha enviado 3 mil 400 millones de dólares en ayuda militar.
Biden calificó su apoyo a Ucrania como “sin precedentes”. Pero ese es su límite. Ha resistido los constantes llamados de Zelensky de crear una zona de exclusión aérea. Putin tiene una ventaja: sabe que Estados Unidos no se va a meter en Ucrania. Y por eso ha tenido todo el tiempo para repensar su estrategia.
El primer avance militar de Putin -que comenzó el 24 de febrero- no le salió como quería. Su poderío terrestre mostró muchas fracturas. Y en los últimos días hemos visto la segunda ola de ataque de los militares rusos dentro de Ucrania. Vienen semanas muy difíciles. La pregunta es si Putin está dispuesto a quedarse solo con una parte del pastel: las provincias del este de Ucrania y los territorios que conectan con la península de Crimea, que Rusia impunemente se apropió en el 2014. O si buscará el dominio total de Ucrania.
La respuesta depende, en parte, de la efectividad de los armamentos que Estados Unidos está enviando a Ucrania. Un segundo revés al Ejército ruso mostraría los hoyos en la estrategia de Putin. Y no hay nada más peligroso que alguien con aires de grandeza cuando lo obligan a ver su fragilidad. Puede hacer locuras.
Estos son tiempos peligrosos.
Y las cosas, me temo, también van a empeorar en Ucrania. Estuve el Leópolis al principio de la guerra y, a pesar del conflicto, había la sensación de que los rusos no podrían llegar hasta ahí, a solo una hora de la frontera con Polonia. Leópolis, me decían, sería la última ciudad en caer. Por eso estaba llena de refugiados y periodistas.
Pero esta semana fue atacada. Al menos siete personas murieron en bombardeos rusos. Y mientras leo la noticia recuerdo su maravilloso teatro de la ópera, sus calles empedradas, sus plazas y paseos rodeados de árboles podados, su intensa vida cultural y esa feroz resistencia de sus habitantes a cambiar sus rutinas por culpa de los rusos. Visité un par de restaurantes en Leópolis y sus dueños no querían cerrar por la guerra. Incluso en uno de ellos me aceptaron el pago con tarjeta de crédito; estaban apostando por el futuro. Y comí riquísimo. Era su forma de decir: vamos a ganar
Quizás ahí está el secreto de esta guerra. No conocí a un solo ucraniano que me dijera que iban a perder. Lo que sí sé es que la convicción de los ucranianos por defender a un país que aman es mucho más poderosa que la de los soldados rusos por apropiarse de un territorio que no es de ellos.
Claro, las armas importan. Y esta terrible guerra aún podría sorprendernos con consecuencias impredecibles. Pero si el alma existe, está del lado de Ucrania. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.8)
Las palabras jamás son inocentes: como advertía el filósofo John Austin, producen cosas. No solo enmascaran la realidad, sino que la crean, ciñéndonos a discursos que no son nuestros, sino del poder. Si en su fascinante Los cárteles no existen (2018), Oswaldo Zavala mostraba cómo los ciudadanos hemos caído en la trampa de asumir la existencia de estos poderosísimos grupos criminales como los principales enemigos del Estado, en su ambicioso La guerra en las palabras. Una historia intelectual del “narco” en México (1975-2020) lleva la premisa más lejos: todas nuestras ideas sobre el narcotráfico, y en particular sobre la guerra desatada en su contra, proceden de la narrativa articulada por Estados Unidos desde fines de la Segunda Guerra Mundial.
El narco, en este sentido, tampoco existe: se trata de una invención política, nacida a partir de criterios de seguridad nacional impuestos desde Washington y que, al menos desde enero de 1977 -la fecha con que comienza su relato-, México empezó a adoptar oficialmente como suyos. Sometiéndose a la presión diplomática de la administración de Gerald Ford, José López Portillo y su procurador general de la República, Óscar Flores Sánchez, lanzaron entonces la Fuerza de Tarea Cóndor, destinada a combatir la siembra y el tráfico de drogas en el llamado Triángulo Dorado. Una operación que, en los agridulces vaivenes de la historia, estuvo coordinada por el joven Alejandro Gertz Manero, hoy fiscal general de la República.
A partir de ese momento, la narrativa de que es imprescindible emplear al Ejército para combatir a los narcos se incrusta en el centro de la vida política mexicana. Aunque, como documenta Zavala, entonces las intervenciones para destruir e incautar marihuana y amapola se limitan a operaciones contra los campesinos encargados del cultivo, en tanto los auténticos responsables son protegidos desde los altos mandos militares, el germen de la catástrofe posterior ya se encontraba allí. Creer a pie juntillas que las drogas constituyen la mayor amenaza para el Estado articula un sinfín de estrategias que modifican radicalmente la acción de ese mismo Estado.
Es entonces cuando se traba la incómoda alianza entre la DEA y la Dirección Federal de Seguridad que impondrán lo que Agamben define como un estado de excepción permanente: el uso descarado de la fuerza que no toma en cuenta ninguna previsión civil. Paradójicamente, hasta el fin del régimen priista, en el 2000, bajo esta lógica el Estado mexicano supervisa y regula el tráfico en una pax priista que concilia sus intereses con los de los criminales que a la vez protege y hostiga.
Surgen así las primeras representaciones mainstream de los narcos que alcanzarán un protagonismo absoluto a partir de los operativos conjuntos lanzados por Calderón en 2006: enemigos sanguinarios que, al modo de los terroristas que destruyeron las Torres Gemelas, es urgente aniquilar. El poder se inventa a sus rivales para ocultar que, en la mayor parte de los casos, el número creciente de muertes se produce justo en las zonas donde se despliegan las Fuerzas Armadas. La imposición de este mito justifica la militarización del país que se prolongará hasta hoy.
Si Peña no hace otra cosa que bajar un poco el volumen al discurso de la guerra sin alterar la estrategia, López Obrador da unos cuantos pasos hacia delante -hoy visibilizados con la clausura de la unidad de investigaciones especiales de la DEA en México- solo para retroceder todavía más. De un lado, modifica la narrativa e intenta enfocarse en las causas de la violencia, mientras del otro extrema la militarización extendida a todas las áreas de su gobierno y se desentiende de la reforma al sistema de justicia. Paradójicamente, entramos en una era sin guerra -sin palabras de guerra- donde el Ejército está en todas partes. Con AMLO, el estado de excepción permanente se vuelve aún más perverso: ahora el “pueblo uniformado” se halla, con y sin uniformes, en cada resquicio donde el Estado tiene un lugar. (Jorge Volpi, Reforma, Opinión, p.9)
El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en la conferencia de prensa matutina de ayer que el gobierno federal iniciará un acercamiento con la decena de empresas privadas que generan electricidad y con sus casi 70 mil clientes o socios que practican un mecanismo de autoabasto simulado, a fin de buscar acuerdos para que, de manera gradual, se ajusten a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) promulgada en marzo de 2021. El mandatario adelantó que los encuentros serán encabezados por el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.
Por poco más de un año, la LIE estuvo bajo litigio debido a los recursos interpuestos para impugnar su constitucionalidad, pero desde el pasado 7 de abril la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desechó los cuestionamientos en torno a temas como el orden de despacho en el sistema eléctrico nacional, el cambio de reglas para los certificados de energías limpias, la supuesta incompatibilidad con el artículo 133 y los tratados internacionales, y la posible violación a la no retroactividad en la aplicación de las leyes; con lo que se encuentra plenamente vigente y es de cumplimiento obligado.
Sin duda, los cambios a la LIE y el fallido intento de reforma constitucional en materia eléctrica se cuentan entre los temas que han generado mayores rispideces entre el gobierno federal y la iniciativa privada, y esta situación ha sido explotada desvergonzadamente por la oposición para construir un relato según el cual el Presidente y el partido gobernante son hostiles a la inversión e incluso al empresariado, así como para confundir a la opinión pública acerca de lo que se encuentra en juego con el esfuerzo de recuperar la rectoría del Estado sobre este sector estratégico.
El acercamiento anunciado por el mandatario resulta positivo en tanto puede contribuir a despejar la campaña de mentiras urdida por el bloque de partidos neoliberales y a tender puentes con los grupos privados que se sienten afectados por el nuevo marco legal. Las reuniones Secretaría de Gobernación-iniciativa privada ofrecen una oportunidad para que las autoridades expliquen de primera mano el daño causado a la hacienda nacional por el fraude que suponen la simulación del autoabasto y el uso de la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad sin pagar el costo de la transmisión, pero también para que las personas de negocios externen sus inquietudes en torno al impacto que la LIE pueda tener en sus operaciones.
La economía mexicana todavía resiente los efectos de la pandemia y, como el resto del mundo, padece las reverberaciones del conflicto bélico en el este europeo, por lo cual es de saludarse la apertura de un espacio de diálogo potencialmente fructífero para impulsar el crecimiento económico en un entorno de buenas prácticas. Para obtener resultados positivos, ambas partes habrán de concurrir a los eventuales encuentros con voluntad de entendimiento y de respeto a las leyes. (La Jornada, Editorial, p.6)
¿Qué defendieron los 223? // ¿Ofendidos? Vano intento // Ken Salazar: fuera careta
En su desesperado cuan vano intento por sacudirse el calificativo de traidores a la patria –ganado a pulso tras su infame conducta el pasado domingo–, los diputados al servicio de la minoría rapaz se quejan –ellos, odiadores seriales– de una campaña de odio en su contra y pretenden mostrarse como legisladores angelicales que defienden a México, cuando en los hechos sólo protegen los intereses de un grupo de trasnacionales que exprimen al erario, operan de forma ilegal y defraudan al fisco, entre tantas otras gracias.
Eso es lo que defendieron los 223 diputados de oposición –como antes procedieron sus contlapaches en legislaturas previas– que el pasado domingo votaron contra la reforma constitucional en materia eléctrica: avalaron el atraco a la nación, estructurado a partir del régimen salinista –fortalecido por Fox, Calderón y Peña Nieto–, para privatizar ganancias y socializar pérdidas, amén de garantizar impunidad absoluta a los oligarcas nacionales y foráneos en el sector eléctrico y los demás. Eso sí, se dicen ofendidos cuando la ciudadanía los exhibe y reclama por su comportamiento.
Pero no es novedoso, porque así han actuado desde su fundación (PAN en 1939) y a partir de la primera concertacesión –que no la única– ( tricolores y blanquiazules) en tiempos salinistas, más las rémoras ( Chuchos, S.A. y los panistas anaranjados) que se treparon al carro de la traición, coimas por adelantado. No es de ahora, pues.
Con base en información de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), se puede mapear el proceder de quienes hoy se dicen ofendidos, más sus antecesores de la misma calaña. Por ejemplo, en 1999 esa institución suministraba 100 por ciento de la energía eléctrica en el país; para 2012 (con el Borolas en Los Pinos) y gracias al régimen neoliberal, esa proporción se había reducido 63 por ciento; en 2018, tras la reforma de Peña Nieto, su participación cayó a 52 por ciento.
El plan de los titiriteros y sus marionetas (en sus planes ni lejanamente estaba perder las elecciones de 2018) era que para 2019 la participación de la CFE se redujera a 45 por ciento; a 39 por ciento en 2020 y a 29 por ciento en 2024, y en su onanismo político-empresarial previeron que para 2029 sólo 16 por ciento del suministro de energía eléctrica correspondería a la Comisión Federal de Electricidad. Es de suponer que ellos estimaron que en 2030 la empresa del Estado sólo sería un mal recuerdo. Huelga decir que, de acuerdo con su proyección, el espacio sería ocupado al 100 por ciento por la parte privada, porque la energía eléctrica habría pasado, íntegramente, de servicio público a jugoso negocio de particulares, con las trasnacionales en primer lugar.
A favor de eso votaron los 223 que hoy se retuercen por ser acusados de traidores a la patria. Pero falta: cinco trasnacionales (Iberdrola-Naturgy –ambas españolas–, Saavi –gringa–, Mitsui –japonesa– y Enel –italiana), controladas por los fondos buitres, concentran 60 por ciento de la generación eléctrica en México, es decir, son las que han ocupado los espacios de la CFE gracias a las reformas neoliberales.
Iberdrola es la reina de la fiesta atracadora: participa en el ilegal autoabasto, las subastas, en la producción independiente de energía (PIE), posee las mayores centrales de generación y de cereza su equipo de asesores participó activa y decididamente en el armado de la reforma peñanietista de 2013.
En materia de autoabasto, la CFE tiene identificadas a 239 centrales; de ellas, 110 (46 por ciento del total, aunque puede haber más) proceden de manera ilegal, fraudulenta, en detrimento del erario nacional. El autoabasto es generación eléctrica para satisfacer las necesidades de una empresa, una sola, la que cuenta con el permiso, pero en este caso hay alrededor de 78 mil socios que en realidad son clientes, como los Oxxo, Walmart, Farmacias del Ahorro y Guadalajara, Telmex, Grupo México, Cementos Mexicanos (Cemex), Grupo Bimbo, Kimberly Clark (del inefable Claudio X. González Laporte, cuyo junior ahora quiere ser el diputado 224, algo por demás innecesario porque ya está muy bien ubicado) y muchos más, quienes son subsidiados por las arcas nacionales.
Eso y muchísimo más, pero no los llamen traidores a la patria, porque se ofenden.
Fuera máscaras, porque si de simulaciones se trata, ahí está Ken Salazar, quien oficialmente se presenta como embajador estadunidense en México, cuando en los hechos es el mayor cabildero de las trasnacionales de su país. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p.16)
El cartujo mira con espanto los carteles de quienes han sido señalados como “traidores a la patria” por la nomenklatura del oficialismo. Ahí están las fotos y los nombres y el nefando estigma indicando el desacato a la voluntad de López Obrador por parte de sus opositores, condenándolos a la vergüenza pública. Son traidores por haber votado contra la reforma eléctrica, lo dice el primer mandatario y lo repiten sus comparsas.
Mario Delgado, enardecido, anunció el pasado lunes una campaña nacional de información “para que no olvidemos nunca quién le dio la espalda al pueblo, a nuestros hijos, nietos, quiénes deshonraron tantos siglos de historia como nación”. Más allá de la histeria y la cursilería, está bien: no los olvidemos. Tampoco a quienes han dejado sin medicamentos a los pequeños con cáncer, sin estancias o escuelas de tiempo completo a los niños y las niñas más pobres, sin refugios a las mujeres víctimas de violencia, sin paz ni sosiego los hogares de miles de desaparecidos; no olvidemos la impunidad de funcionarios de incompetencia criminal, como la ex directora del Metro de la Ciudad de México y el ex secretario de Seguridad Pública, recompensado con la gubernatura de Sonora. ¿Podríamos olvidar a quienes hicieron de México uno de los países con mayor mortalidad en la pandemia, o a quienes han sido incapaces de contener al crimen organizado, o a los responsables del escandaloso número de homicidios dolosos y feminicidios durante el actual régimen?
En su poema Alta traición, José Emilio Pacheco dice: “No amo mi patria./ Su fulgor abstracto/ es inasible./ Pero (aunque suene mal)/ daría la vida/ por diez lugares suyos,/ cierta gente,/ puertos, bosques de pinos,/ fortalezas,/ una ciudad deshecha,/ gris, monstruosa,/ varias figuras de su historia,/ montañas/ —y tres o cuatro ríos”. En estos días hay quienes luchan en defensa de la selva, de varios cenotes y algunos ríos subterráneos. Esa es su alta traición. No los olvidemos; menos aún olvidemos a quienes porfían en desaparecer esa riqueza natural para construir una obra producto de la insensibilidad y el capricho.
Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén. (José Luis Martínez S., Milenio, Al Frente, p.2)
Analizar cómo, durante los últimos dos sexenios y lo que ha transcurrido del actual, se ha etiquetado negativamente a las Fuerzas Armadas es, en definitiva, un ejercicio riesgoso, dado a una falta de cultura de fuerzas armadas por parte de analistas, gobernantes y políticos, aun y a pesar de que para los ciudadanos siguen siendo la institución con el mayor nivel de confianza y aceptación.
El sexenio de Felipe Calderón fue etiquetado como el de la “guerra contra la delincuencia”, declarada por él y realizada por soldados y marinos.
Comenzó en ese sexenio (2006-2012) una incesante denuncia sobre la violación a los derechos humanos por parte de los militares, lo que sin duda se suma a las etiquetas negativas. Aun y a pesar de que los medios de comunicación dieron cuenta del comienzo de una violencia criminal, nunca vista en México, comenzó en ese entonces y persiste en nuestros días la desequilibrada balanza de comparar a las Fuerzas Armadas nacionales con las fuerzas criminales.
De no ser en ese entonces por las Fuerzas Armadas, México, sería otro. Peor sin duda.
El sexenio de Enrique Peña (2012-2018) se etiquetó primero con uno pasivo y encubridor de la realidad criminal. Después comenzó a hacerse un balance totalmente inexacto de lo que era la letalidad militar en contra de los pobres criminales que han afectado tanto a nuestro país.
En un exceso se aseguraba que eran los militares los que creaban un estado de excepción de libertades y de derechos humanos.
De la etiqueta de los 43 de Ayotzinapa, será tema de otra entrega.
Los resultados militares y navales de ese sexenio no han sido dimensionados en su totalidad, pero de no ser por los militares, el México de hoy no hubiese sido posible.
En el sexenio actual, la etiqueta se llama “militarización”. También, pasividad y sumisión al actual proyecto. Nuevamente, en los excesos, quienes crean estas etiquetas, aseguran ya que la participación política de los militares tendrá un efecto mayor en la elección del 2024.
La etiqueta de participar en actividades que no les corresponden es tan ignorante como reprochable. Desde hace décadas, soldados y marinos participan activamente en el desarrollo nacional de manera legal y diligente.
Es muy temprano para juzgar a las actuales Fuerzas Armadas. Lo que es un hecho es que este país, en definitiva, sería un caos total sin la participación de los soldados de las tres fuerzas, así como de los guardias nacionales.
La fortaleza militar es lo que es.
Cadetes de la Naval
Jurar bandera siempre será para un soldado, ya sea de tierra, de mar o de aire, el paso siguiente al compromiso eterno por servir a la patria, por cuidar y proteger a la Nación y por sacrificar hasta la vida por los mexicanos.
Para los cadetes de primer año de la Heroica Escuela Naval Militar, este pasado 21 de abril, recibir su espadín de mando, así como jurar bandera, los proyecta como los futuros comandantes navales de México.
No es cualquier cosa.
La Marina Armada de nuestro país demuestra día a día que —tomando en cuenta la experiencia de la defensa heroica del Puerto de Veracruz, justo un 21 de abril de 1914— la satisfacción del deber cumplido no tiene comparación y más cuando esta se basa en legalidad, fidelidad y sinceridad.
“El que ha de reprender, debe ser irreprensible”. (Juan Ibarrola, Milenio, Al Frente, p.3)
Cuando el presidente López Obrador les pidió a los diputados del PRI que se rebelaran contra su dirigencia, es porque sabía que Rubén Moreira Valdez estaba al frente de un grupo que sí quería votar a favor de la reforma constitucional eléctrica.
Como lo declaró en tribuna este domingo 17 de abril, el jefe de los priistas en San Lázaro, en el ánimo de su bancada pesaba la conclusión de que “hay empresarios que aprovechan de muy mala fe la legislación para generar ganancias más allá de lo permitido”.
El exgobernador de Coahuila no pudo convencer al dirigente del PRI, el también diputado Alejandro Moreno Cárdenas, quien antepuso el pragmatismo de la sobrevivencia: mejor aliado del PAN que satélite de Morena.
Moreira Valdez terminó por ceder y disciplinarse a la definición de su partido: mantener la coalición de Va por México por el resto del sexenio.
A juzgar por la reacción del presidente López Obrador y los reclamos de Morena en la Cámara de Diputados, más que cambios legislativos para un mayor control del mercado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los promotores de la reforma buscaban ampliar sus márgenes de poder político.
Las declaraciones mañaneras lo constatan: al mandatario no le preocupan las demandas de los inversionistas extranjeros. Lo que le duele es que los priistas se hayan negado a esa unión retórica y simbólica que les ofreció, a través de reivindicar juntos al presidente López Mateos y su nacionalización de la industria eléctrica.
Y aunque el presidente López Obrador sostiene que sus propósitos de soberanía energética están garantizados con la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la llamada ley Bartlett, sigue llamando a Morena y a sus seguidores a desplegar un linchamiento electoral contra “los traidores a la patria”, léase, los diputados del PAN, PRI, PRD y MC que, según insiste, ya se desnudaron como “un solo bloque conservador”.
Se trata de una disputa política que busca y seguirá buscando seducir, someter, sujetar, anexar y dividir a los priistas que aún se resisten a la hegemonía presidencial y que ahora se vuelven todavía más codiciados, en tanto se dicen firmes en la alianza con Acción Nacional.
Son, sin duda, aspiraciones viables para un López Obrador que, en plena efervescencia electoral de 2018, consiguió que Peña Nieto le cerrara el paso a cualquier arreglo del PRI con el PAN e hiciera el trabajo sucio de perseguir al abanderado presidencial panista.
¿Por qué no iba a lograr una negociación con los 70 diputados priistas, si antes construyó diferentes acuerdos con sus gobernadores en Sinaloa, Sonora, Hidalgo, Campeche y Oaxaca, a quienes los representantes de Morena en el Congreso jamás criticaron?
Quizá ya hemos normalizado estos detalles que, sin embargo, ilustran el resguardo que el partido en el poder hace de Peña Nieto, nunca nombrado en el debate eléctrico, aun cuando fue el artífice de la demonizada reforma energética de 2013.
Priista hasta 2017, el jefe de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier Velazco, confió en que la estrategia de avasallamiento presidencial con los del PRI, habría de reproducirse a nivel parlamentario. Por ósmosis, sin necesidad de sentarse a arrastrar el lápiz ni a construir consensos.
Porque el ejercicio de la política entre representantes de diferentes filiaciones partidistas está descartado que un López Obrador que, además y él lo sabe, cuenta con la admiración de amplios bastiones priistas por su liderazgo y capacidad de hacer sentir siempre la plenitud de su poder. Como sucedía en los mejores días de Salinas de Gortari.
Y es que en realidad el Presidente de la República no necesitaba a los priistas para sentarse a la mesa a renegociar contratos y permisos con productores privados de energía, como terminará sucediendo y como se lo pedían desde antes de la reforma los empresarios. No.
Lo que sucede es que a falta de un partido en serio, porque Morena sólo es la marca del movimiento social que él lidera desde sus conferencias matutinas, la 4T sigue necesitando a los priistas y a los expriistas, a quienes da prioridad a la hora de repartir candidaturas.
El próximo 5 de junio, Oaxaca, otrora bolsa de votos priistas, pasará a manos de Morena. Lo mismo puede ocurrir en Hidalgo, donde es un secreto a voces lo poco que le importa al gobernador Omar Fayad apoyar a su compañera de partido Carolina Viggiano, abanderada de la coalición Va por México, y esposa del diputado Moreira, a quien López Obrador colocó con jiribilla en la lista de posibles presidenciables.
Paralelamente, el Presidente de la República enviará pronto sus reformas en materia electoral y de la Guardia Nacional al Congreso, donde de nueva cuenta someterá a prueba la cohesión de la alianza opositora.
Y más que seguir descalificando al Instituto Nacional Electoral (INE) e imaginar en voz alta su hipotética destrucción, Morena y su máximo líder necesitan contener el avance de Va por México en el Estado de México y en Coahuila en 2023. Y en las elecciones presidenciales de 2024. De eso se trató la batalla perdida del domingo. Pero la guerra seguirá. (Ivonne Melgar, Excélsior, Nacional, p.7)
La pensadora francesa Chantal Mouffe ha insistido en que su formulación de la política como agonística, en buena medida inspirada en Carl Schmitt, implica la legitimidad de los rivales. Para que haya política y, específicamente, política democrática, es indispensable que tanto el gobierno como la oposición gocen de plenas garantías para su ejercicio público.
La deslegitimación mutua entre gobierno y oposición comienza por el lenguaje. En países no democráticos los opositores carecen de derechos porque son asumidos como enemigos de la nación. A esa deslegitimación corresponde otra: la de las oposiciones que consideran al gobierno como una entidad espuria, que debe ser removida del poder por la fuerza o bajo presiones.
Es por ello tan preocupante que en un país como México, bajo una democracia en consolidación, el lenguaje político vaya adoptando poco a poco el tono de la deslegitimación que caracteriza a los diversos modelos autoritarios. Gobierno y oposición comienzan a interactuar verbalmente, ya no como rivales o adversarios, sino como enemigos que deben ser aniquilados.
No deja de ser revelador que este deterioro del lenguaje político en México se produzca en el momento de la historia del país, más claramente inscrito en la normatividad de las democracias modernas. Pero aun en democracia, el camino de la deslegitimación de actores políticos conduce a la degradación y el envilecimiento del orden cívico
La figura de la “traición a la patria”, tipificada con precisión en el Código Penal federal, como un delito grave, se maneja sin escrúpulos para catalogar al rival. De acuerdo con el artículo 123 de ese código, la traición a la patria se produce cuando se realizan “actos de hostilidad” o “contra la independencia, soberanía e integridad de la nación”, por medio de “acciones bélicas” o de espionaje, bajo las órdenes de un gobierno extranjero. Se trata de un delito castigado con penas de entre 5 y 40 años de cárcel.
Cuando los contendientes públicos en una democracia se tratan como traidores a la patria se genera una desnacionalización de los actores políticos. Al aparecer como antinacionales, legisladores, dirigentes partidistas o líderes de opinión pierden porciones de legitimidad ante la ciudadanía. Ese desplazamiento va más allá de la política como guerra por otros medios e incentiva una criminalización que envilece la vida pública.
La criminalización abre la puerta al desconocimiento mutuo, pero también al descrédito de la ley. Si unos y otros son traidores y no son juzgados por ese delito grave, el Código Penal comienza a ser invocado como un documento inútil. La opinión pública hecha escenario de una criminalización verbal, que no se traduce en procesamientos judiciales, es un síntoma grave en cualquier sistema político.
La deslegitimación mutua entre gobierno y oposición comienza por el lenguaje. En países no democráticos los opositores carecen de derechos porque son asumidos como enemigos de la nación. A esa deslegitimación corresponde otra: la de las oposiciones que consideran al gobierno como una entidad espuria, que debe ser removida del poder por
la fuerza o bajo presiones
El abuso de calificativos y epítetos no es una consecuencia natural de la polarización, la lucha de clases o el conflicto entre el pueblo y las élites. Las políticas sociales más progresistas y radicales pueden conducirse a través de pactos y negociaciones entre diversas corrientes del espectro ideológico. La descalificación entre rivales no es inevitable ya que el lenguaje público no se reproduce por generación espontánea sino que es, también, una construcción política.
No deja de ser revelador que este deterioro del lenguaje político en México se produzca en el momento de la historia del país, más claramente inscrito en la normatividad de las democracias modernas. Pero aun en democracia, el camino de la deslegitimación de actores políticos conduce a la degradación y el envilecimiento del orden cívico. (Rafael Rojas, Informativa, p.4)
Solo la escucho.
No sé qué más hacer.
No sé cómo responder a su pregunta.
Ha caído una nube de pesadumbre sobre el ánimo de ella (y el mío).
Una niebla oscura y pesada que se extiende hacia miles de personas a través de las redes sociales: el caso de Debanhi, la joven levantada y luego asesinada en Nuevo León, nos ha sacudido -otra vez- la conciencia.
Nos ha sacado de esa postración colectiva que normaliza la violencia feminicida, las muchas violencias cotidianas contra las mujeres, en este país tan macho y misógino que cada vez debe avergonzarnos más porque, de muchas maneras, avala lo inadmisible. Y lo hace cotidianamente, nueve o diez veces al día, porque ese es el infame promedio diario nacional de mujeres víctimas de feminicidios y homicidios dolosos en este México del 2022.
Con la mirada tristísima, con los ojos inundados de lágrimas, con el semblante abatido, me vuelve a repetir mi amiga Valentina:
-¿Qué les digo a mi hija y mis dos nietas? ¿Qué les digo, que un día las matarán?
Silencio.
“¿Qué les digo a mis nietas cuando crezcan? ¿Qué tal vez una madrugada terminen como Debanhi, vejadas, golpeadas, aterrorizadas, asesinadas, tiradas y hundidas en una cloaca? ¿Qué les digo a mis nietas, eh? ¿Que no vayan a una fiesta con sus amigas? ¿Qué ahí habrá hombres que abusarán de ellas y que nadie podrá impedirlo? ¿Que no se suban y luego bajen de un taxi si el chofer del mismo intenta manosearlas, que se aguanten? ¿Qué en este país no pueden esperar a la vera de un camino a que alguien las lleve sin peligro, otro taxi, porque algún monstruo vendrá a exterminarlas de la forma más horrenda sin que nadie lo impida?”
Silencio.
“¿Sabes?, esta mañana quise tuitear algo hermoso, algo positivo, algo gracioso, algo estimulante hacia el fin de semana, quizá un tuit sobre la Fiesta del Libro y la Rosa, que este weekend regresa de forma presencial en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, y no pude. Simplemente no pude. Sentí que no tenía derecho a gozar nada frente al dolor de los padres de esa joven. Así la losa, el sepulcro emocional…”
Silencio.
“¿Qué les digo a mis nietas? ¿Que en México siempre vivirán con miedo, que un día alguien de su entorno familiar o amistoso puede abusar de ellas? ¿Qué en la escuela y en la prepa y en la universidad y luego en el trabajo las acosarán sexualmente? ¿Qué un día un novio o esposo las puede golpear, vejar, humillar, violar? ¿Qué en sus trabajos las menospreciarán por ser mujeres y que les pagarán menos? ¿Qué las agobiarán mentalmente hasta hacerlas dudar de ellas mismas?”
Silencio. Me mira como implorando que la ayude a terminar con una tiranía que es visible porque ahí está, en decenas de historias cotidianas, en las cifras que avergüenzan porque dan cuenta de miles de mujeres asesinadas, pero es incontenible porque está agazapada en la invisibilidad de una sociedad cómplice del impune machismo que la corroe.
Hoy, al ver una y otra vez las noticias sobre la desgracia de Debanhi, que será la de 240 o 270 mujeres al terminar abril, la de alrededor de tres mil 240 mujeres al acabar este año, la de 3,240 familias mutiladas cuando concluya 2022, y tal como le sucede a mi amiga, todo parece gris. Todo parece fútil junto al drama que estamos viviendo. Todo ese odio que emana de la clase política mexicana, donde unos tachan de traidores a la patria a otros, y esos otros les llaman fascistas a los unos, francamente da nauseas por la insensibilidad que exhiben y esparcen.
Cuánto dolor, cuánta desesperanza.
BAJO FONDO
Ante las críticas por la tardanza del gobierno de Nuevo León para encontrar a Debanhi Susana Escobar Bazaldúa, el secretario de Seguridad, Aldo Fasci Zuazua, informó que se trató de… “una falla humana masiva” de las instituciones que participaron en la búsqueda. Una falla humana masiva es su forma de explicar la impericia e incapacidad de los suyos para proteger e investigar, ineptitud que se extiende por todo el país, ya que nueve de cada diez asesinatos quedan impunes en México.
Y el genio agregó que… hay personas que no han sido localizadas en 20 años. Algo así como: “Mire, señora mutilada de su hija, dese de santos que se la encontramos muerta en unos días, porque hay gente, como Rosario Ibarra, que se murió sin saber dónde quedó su hijito asesinado”
Perdón, pero hace rato que estamos jodidos…
AL FONDO
En este país, desde 2015 y hasta 2021, han sido contabilizadas 5,530 mujeres víctimas de feminicidio, de acuerdo a las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Dimensione: la mitad del aforo del Auditorio Nacional ocupada por los cuerpos de las mujeres asesinadas. Una butaca sí, una butaca no. Cinco mil quinientas treinta vidas mutiladas, 5,530 existencias aterrorizadas y destrozadas, 5,530 familias devastadas a manos de un pequeño ejército de miles de machos feminicidas que impunemente han acabado con las existencias de adolescentes y adultas que no tenían porque haber muerto.
¿Cómo explica Valentina esa cifra a sus nietas cuando sean adolescentes? ¿Qué les dice? Mijitas, ni modo, ustedes pueden ser una de esas 790 mujeres que serán despiadadamente ejecutadas cada año, dos por día, que justamente, puedes ser ustedes dos, chiquitas. Ya qué.
Y además se han contabilizado, también desde 2015 y hasta 2021, 17 mil 620 mujeres asesinadas, víctimas de homicidio doloso. Todas, las 10 mil butacas del Auditorio Nacional, repletas de cuerpos de mujeres asesinadas y, en siete de cada diez asientos, otro cadáver encima del primero.
En total, 23,150 mujeres víctimas de feminicidios y homicidios dolosos en siete años. Dos Auditorios Nacionales llenos y un tercero ocupado en su tercera parte por los restos de esas niñas, adolescentes y mujeres.
Todos esos rostros nos van a perseguir el resto de nuestras vidas. En cien años se hablará de esta sociedad mexicana del siglo veintiuno que permitió esta infame matazón perpetrada por un pueblo macho y misógino. Y monstruoso.
Nueve mujeres al día. Una vergüenza. Una tristeza y un desconsuelo inconmensurables. No habrá patria plenamente hermosa de la cual sentirnos orgullosos y en la cual vivir en paz mientras esta masacre de mujeres continúe, por más que simulemos, en nuestras existencias cotidianas, que nada pasa…( Juan Pablo Becerra-Acosta M., El Universal, Nación, p.5)