HASTA 2018 LA empresa Operadora de Comedores Saludables, dedicada a “atender, en tiempo y forma, comedores institucionales”, no había obtenido un solo contrato para ese fin.
Sin embargo, de 2019 a la fecha ya cuenta con 48 contratos por más de mil millones de pesos, la mitad de ellas por adjudicación directa.
De acuerdo a una revisión a las contrataciones públicas de la Federación, entre los años 2019 y 2021, Operadora de Comedores Saludables recibió 44 contratos como proveedor por un total de 588 millones 163 mil 830 pesos, 22 de ellos por adjudicación directa.
Los clientes fueron el Instituto Nacional de Migración y la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y Guardia Nacional, que comanda el general Luis Rodríguez Bucio.
El año pasado, esta empresa ya había sido señalada por ser una de las consentidas de la administración de López Obrador, empero, en 2022 no solo no ha sido la excepción, sino que obtuvo cuatro contratos que en su conjunto suman 695 millones 200 mil pesos, más de lo que habían ganado con los 44 contratos anteriores en dos años de trabajo.
Tres de los nuevos contratos son para el Instituto Nacional de Migración (INM), a fin de ofrecer “servicio de alimentos para personas extranjeras migrantes presentadas en las estaciones migratorias y/o estancias provisionales”.
El primero de ellos en los estados de Puebla, Tlaxcala, Veracruz, por 38 millones 965 mil pesos con duración del 10 de marzo de este año al 31 de diciembre de este año (adjudicación directa).
El segundo aplica para Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas por un monto de 63 millones 556 mil pesos para el mismo periodo (adjudicación directa).
En el tercer caso, el INM dio un contrato a Operadoras Comedores Saludables por 281 millones 034 mil pesos para el servicio de alimentación “para personas extranjeras migrantes presentadas en las estaciones migratorias y/o estancias provisionales de las oficinas de representación del instituto nacional de migración, así como personas connacionales repatriadas y personas migrantes atendidas por grupos beta”.
El cuarto contrato corresponde a la Guardia Nacional, cuyas autoridades acordaron pagar como monto máximo 361,623,260.80 mil pesos, vía licitación pública, a la misma empresa para el “servicio de suministro de alimentos para los empleados de la Guardia Nacional aspirantes y/o cadetes y todo el personal que participe en programas de seguridad pública en la Ciudad de México, zona metropolitana e interior de la república mexicana”.
TRAS DE QUE el presidente Andrés Manuel López Obrador abriera la baraja en pos de la candidatura de Morena, con la incorporación oficial de Adán Augusto López y Marcelo Ebrard en una carrera en la que iba sola Claudia Sheinbaum, al interior de Morena los grupos de poder se empiezan a estresar configurando un escenario de ruptura. El entorno tiende a ser propicio para que reaparezcan agraviados por la 4T que parecería que quieren volver por sus fueros para recuperar lo que consideran les despojaron. Uno es Guillermo ‘Billy’ Álvarez y otro Raúl Beyruti. El primero reapareció la semana pasada y el otro regresó de su autoexilio. No los pierda de vista porque ya están operando políticamente.
LA DEL VIERNES pasado fue, para efectos prácticos, la primera reunión que en forma tiene Rogelio Ramírez de la O con todos los consejeros del Consejo Coordinador Empresarial, que preside Francisco Cervantes. De lo más relevante que puso en la mesa el secretario de Hacienda es la complejidad que se viene con el diseño del Paquete Económico 2023, en el que los anfitriones le expresaron igualmente su preocupación por el entorno retador. El otro fue un adelanto del tercer paquete de proyectos de infraestructura. Ya está listo. Son 47, preponderantemente carreteros, y otros parte integral del Corredor Transístmico del Itsmo de Tehuantepec. En total implican inversiones por más de 300 mil millones de pesos.
COMO LE ANTICIPÉ el 25 de abril, Avior fue el gran ganador de la licitación del IMSS para distribuir unas 282 millones de piezas de medicamentos e insumos para la salud en sus clínicas y delegaciones del país. Esta empresa que dirige Felipe de Jesús Bada y que forma parte del conglomerado Traxión, de Bernardo Lijtszain, se llevó siete de las once partidas en que dividió el mercado el organismo dirigido por Zoé Robledo. No los pierda de vista. Trae un consejo de lujo: Alberto Moreno y Arturo Saval, cabezas de los fondos Discovery y Nexxus, respectivamente, amén de Emilio Diez Barroso, ex accionista de Televisa, y Aarón Dychter, el ex subsecretario de Transportes del ex presidente Vicente Fox.
YA EMPEZÓ A correr el plazo de 22 días para el reconocimiento de acreedores de AlphaCredit, quienes le demandan deudas por unos 700 millones de dólares. En el inter la jueza Primero de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles, Olga Borja Cárdenas, está levantando las medidas cautelares al tiempo que decretó el arraigo de los consejeros de las tres filiales en concurso, un típico recurso en este tipo de expedientes el cual debería quedar desahogado con la designación de Augusto Álvarez y José Luis Orozco como apoderados legales. AlphaCredit tiene embargados 230 millones de pesos por Alloy Capital de los que 125 millones podrían liberarse y aquéllos cobrar 105 millones.
MAGNICHARTERS, DE LUIS Bojórquez, está al corriente con el Aeropuerto Internacional de la CDMX. No debe nada. El que sí, es Aeromar, que dirige Danilo Correa. Adeuda 74.2 millones de pesos a abril de los que 66.2 millones son de turbosina y 8 millones de Tarifa de Uso de Aeropuerto. Incluso el SAT, que comanda Raquel Buenrostro, designó ya un interventor en la caja y ahora mismo se está en el análisis jurídico para la elaboración de un convenio de reconocimiento de pasivos y forma de pago. Por cierto que su accionista mayoritario, Zvi Katz, no anda refugiado en Nueva York. No hay carpeta de investigación ni nada que se le parezca. Lo que sí, es candidato para trasladarse al nuevo Aeropuerto Felipe Ángeles. (Darío Celis, El Financiero, Economía, p. 6)
La IX Cumbre de las Américas a realizarse en Los Ángeles (California) el próximo junio está en problemas.
Algunos creen que hasta es posible que se suspenda, en lo que sería un serio golpe político al prestigio de Estados Unidos, el país organizador, un duro bofetón al presidente Joe Biden, pero también un augurio de problemas sociales, económicos y políticos a lo largo y ancho del continente.
Varios gobiernos –incluso México– han expresado que no asistirán a menos de que se invite a “todos” los gobiernos de la región, en concreto Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Pero el tema es complicado por visiones y definiciones políticas opuestas. Sobre todo en torno a la migración.
Por un lado, está la política interna en Estados Unidos, donde la cuestión migratoria es una papa caliente que enfrenta a visiones extremas de quienes desearían una política liberal para recibir a migrantes y refugiados, y aquellos que buscan de hecho cerrar las fronteras, en especial con México, para evitar la llegada de personas a las que ven hasta como una amenaza a la sociedad y la mera existencia del país.
El fenómeno es uno de los puntos importantes en la relación regional –y del Summit–, entre EU y México.
Al margen de simpatías políticas el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, tiene razón en cuanto a la importancia de resolver el problema desde sus orígenes y con acciones coordinadas.
Las bases del problema están en las diferencias económicas propiciadas por estructuras sociales injustas, falta de educación, inseguridad, violencia, represión política y crisis del medio ambiente.
Y en este continente, no puede resolverse sin la participación estadounidense, o mexicana.
Es importante la intervención de países emisores, como Cuba, Venezuela o Nicaragua. Pero muchos refugiados salen de ellos con la intención de llegar a Estados Unidos, convertido en una válvula de salida a presiones sociales y una fuente de recursos económicos –las remesas– para los países de origen.
Pero también muchos de los que salieron por razones políticas de Cuba, Nicaragua y Venezuela, ahora trabajan políticamente en Estados Unidos en contra de esos gobiernos.
El año pasado, los alrededores de 11 millones de mexicanos radicados, con o sin documentos, en Estados Unidos enviaron a sus familiares unos 51 mil millones de dólares, para convertirse tal vez en el mayor programa social en México.
Igualmente, nuestro país es el principal punto de paso para buena parte de la migración que se encamina a Estados Unidos y como tal, un interlocutor indispensable. Se trata de decenas, o cientos de miles de personas, especialmente centroamericanos, pero también de muchas otras nacionalidades.
Y que de no lograr entrar a territorio estadounidense se quedan en México.
Y por cierto, Donald Trump como presidente trató de cerrar la frontera con nuestro país y es posible que él, o alguien como él, llegue a la Casa Blanca en 2024. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)
Un joven de 18 años preparó durante meses un asalto terrorista para matar a personas con otro color de piel que el suyo.
Lo hizo porque, según explicó en un documento publicado en internet unos días antes, cree firmemente en la teoría de la conspiración conocida como “el gran reemplazo” y que en la última década ha cobrado fuerza inusitada entre la derecha conservadora estadunidense. Antes relegada a los márgenes del movimiento conservador hoy es repetida, por ejemplo, en el programa más visto de la televisión noticiosa por cable en Estados Unidos, el de Tucker Carlson. Un reciente trabajo de The New York Times mostró que Carlson ha repetido en más de 400 episodios esa idea de que los demócratas, según él, quieren fronteras abiertas, más migración para reemplazar a los blancos en Estados Unidos y así tener votantes “más obedientes”. Políticos de derecha usan la teoría en sus mítines.
La semana pasada el centro de investigación AP-NORC de la Universidad de Chicago publicó un estudio que muestra la fuerza que está tomando esta teoría de la conspiración: “Aproximadamente uno de cada tres (32%) adultos está de acuerdo en que un grupo de personas está tratando de reemplazar a los estadunidenses nativos con inmigrantes para obtener ganancias electorales. Una proporción similar (29%) también expresa su preocupación de que un aumento en la inmigración está llevando a los estadunidenses nativos a perder influencia económica, política y cultural. Estas dos medidas clave aprovechan los argumentos centrales de la Teoría del Reemplazo, una idea de décadas de antigüedad, que postula que hay un grupo de personas poderosas en este país que están tratando de alterar permanentemente la cultura y la fuerza de voto de los estadunidenses nativos al traer a grandes grupos de inmigrantes: el estudio indica que aproximadamente uno de cada cinco (17%) adultos está de acuerdo con estos dos principios centrales”.
Antes de lo sucedido el fin de semana en Búfalo, 162 personas habían sido asesinadas en la última década por estos terroristas bajo el mismo argumento.
Teorías de la conspiración, ideología del odio desplegada en medios, redes, internet y acceso casi ilimitado a armas. Lo del fin de semana en Buffalo no será el último suceso trágico. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)
Riquelme le hace la chamba a Abbott
El estado de Coahuila se enredó en un asunto literalmente espinoso, nos dicen. Después de que el gobernador de Texas, Greg Abbott, sentó en semanas anteriores al gobernador Miguel Riquelme para firmar un acuerdo que lo obliga a tomar medidas para frenar la migración, ayer se conoció que el gobierno coahuilense aceptó recibir, de su vecino estadounidense, alambre de púas y entrenamiento para colocarlo en su franja fronteriza, con el fin de incrementar la seguridad limítrofe y detener a los migrantes indocumentados que busquen cruzar por el lado texano. Algunos se siguen preguntando cuál fue la amenaza o condición que puso el político estadounidense del ala republicana y que está en campaña, para que el mandatario de Coahuila haya doblado las manos y acepte estos tratos. ¿Tendrá presente que muchos de los migrantes que intentan cruzar al otro lado y ahora encontrarán estas alambradas son mexicanos? Uf. (Rozones, La Razón, LaDos, p. 2)
El próximo mes se llevará a cabo la novena Cumbre de las Américas, en California, Estados Unidos. Es un encuentro que reúne a los mandatarios de todos los países del continente, sin embargo, según el secretario de Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela no tendrán participación, por decisión del presidente Joe Biden, bajo el argumento de que no respetan la Carta Democrática Interamericana.
Frente a esta posición, el presidente López Obrador ha mostrado inconformidad, y señaló que no está de acuerdo con la exclusión de los países, por lo que sólo enviará al evento una representación del Gobierno de México en caso de que se excluya a las tres naciones, y ha dicho que “las diferencias se solucionan con diálogo y no con exclusión”. Esa posición ha sido acompañada por otros gobiernos, como Argentina, Bolivia y Honduras.
Las invitaciones para la Cumbre aún no han sido giradas, por lo que no debe descartarse un cambio de posición, aunque no debe de ser sencillo del lado norteamericano. El presidente Joe Biden cargará con un costo político si invita a los tres países señalados, pero tendrá otro de la misma magnitud si no lo hace, ya que en la reunión se abordarán algunos de los desafíos más apremiantes de la región, como democracia y migración. Resultará extraño que en un foro que incluyan estos temas se elimine la participación de países que en los últimos años han sido expulsores de migrantes.
La posición del presidente López Obrador lo consolida como un líder en la región. No es la primera ocasión que a través de los hechos establece una relación estrecha con los países latinoamericanos. Hay que recordar que rescató a Evo Morales tras el golpe de Estado en Bolivia, intervino con el FMI para la reestructuración de deuda en Argentina, intercambió experiencias con el gobierno de Perú sobre la implementación de programas sociales, y de manera reciente ha tratado de apoyar a los países centroamericanos a través de los programas sociales que se realizan en México.
Esta es una visión distinta a las que han hecho los gobiernos anteriores, que sólo tenían como referente a EU, mientras que AMLO ha mantenido una posición de amistad. De hecho, ha mencionado que la región debe consolidarse en un bloque común, como lo hizo Europa.
La pandemia, el bajo crecimiento económico y la inflación son problemas que obligan a los gobiernos de América a actuar de manera coordinada para favorecer el desarrollo de la región. Esta es una oportunidad para el gobierno norteamericano de utilizar el canal que les ha brindado AMLO. Las diferencias entre los países siempre tendrán solución, pero únicamente se dará a través del diálogo y no de la exclusión. (Arturo Ávila Anaya, El Heraldo de México, Merk-2, p. 21)
La Cumbre de las Américas es una reunión que se realiza aproximadamente cada dos años, en la que los presidentes de todos los países del continente se reúnen para intentar fortalecer algunas estrategias comunes que permitan mayor desarrollo. En esta ocasión, la Cumbre se realizará del 6 al 10 de junio de 2022 en Los Ángeles, California, bajo el tema: “Construyendo un Futuro Sostenible, Resiliente y Equitativo”.
Habrá foros simultáneos con líderes empresariales de pequeñas y medianas empresas, con organizaciones de la sociedad civil y con jóvenes. A tres semanas de la Cumbre todo parece empantanado. Aún no se han enviado las invitaciones formales. En las reuniones preliminares el tema migratorio no ha aparecido como punto de agenda, suscitando así incomodidad entre varios países. Estados Unidos, al parecer, no desea correr la invitación formal a Cuba, a Nicaragua y a Venezuela (por sus peculiares formas de entender la “democracia”). México, Bolivia y Honduras han declarado que no asistirán si se omite la invitación a Díaz-Canel, Ortega y Maduro. Algunos países caribeños han anunciado boicot si se invita al opositor venezolano Juan Guaidó.
Por su parte, Jair Bolsonaro parece haber sacado el evento de su agenda por los eventuales cuestionamientos que pudiera recibir respecto del próximo proceso electoral, y por la falta de interés norteamericano en materia de inversión en Brasil. ¿Por qué sucede esto? Tengo la impresión que se debe a tres cosas íntimamente interconectadas: en primer lugar, a una falla de los organizadores en la comprensión de los intereses actuales de las naciones latinoamericanas.
Es claro que la CLAT (Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños) no simpatiza con la OEA ni con el tradicional liderazgo norteamericano en el continente. Las señales de solidaridad del gobierno de México con gobiernos como el de Cuba, son por demás evidentes y lentamente el Presidente López Obrador siembra las semillas de un nuevo tipo de unidad latinoamericana.
¿Los organizadores de la Cumbre de las Américas conocen a detalle los efectos que provocó la falta de simpatía de la administración Trump por América Latina? En segundo lugar, cuando uno mira la agenda temática de la Cumbre, es claro que la comprensión de la identidad profunda latinoamericana parece no existir. Temas como “resiliencia y salud”, “futuro verde”, “transición a energías limpias”, “transformación digital” y “gobernabilidad democrática”, seguramente son importantes.
Sin embargo, el tema de la migración, de las pobrezas, de la violencia, de una “ecología humana”, de la mujer, y del papel de las iglesias en la restructuración del tejido social, pareciera ser irrelevante. Finalmente, los organizadores de la Cumbre de las Américas necesitan entender que una nueva visión hemisférica, requiere de un nuevo método de construcción de acuerdos. Un nuevo método que, entendiendo la diversidad política y cultural de “las Américas”, construya un “sueño” que motive a todos a redescubrir las razones para pensar en una nueva forma de cooperación entre las naciones. Por cierto, un método que parta de las periferias y desde la base para que el pueblo sea su verdadero protagonista. (Rodrigo Guerra López, El Heraldo de México, País, p. 11)
La contratación de medio millar de médicos cubanos es una decisión política del presidente López Obrador. Nuestro sistema nacional de salud cuenta con profesionales suficientes. El director de la Facultad de Medicina de la UNAM, el Dr. Germán Fajardo, explicó de manera contundente: “México produce muy buenos y suficientes médico(a)s, urgen mejores condiciones en el internado médico, servicio social y trabajo digno para médicos generales. No necesitamos importar médicos”
Con esa decisión, el presidente Andrés Manuel López Obrador favorece las finanzas del gobierno de Cuba pero no necesariamente la atención médica en nuestro país.
La migración a nuestro país de especialistas de otras naciones ha sido, en muchas ocasiones, una de las grandes riquezas de México. Sin embargo en ese caso no hay certezas sobre las capacidades profesionales de los médicos cubanos y, en cambio, tenemos miles de médicos mexicanos en busca de empleo en las instituciones de salud.
Hace dos años el gobierno mexicano trajo a 585 médicos cubanos para colaborar en la atención en la pandemia. Por tres meses de trabajo el Instituto de Salud para el Bienestar, INSABI, le pagó al gobierno de Cuba casi 136 millones de pesos. Es decir, los servicios de cada uno de esos médicos costaron 77 mil 500 pesos mensuales.
Aquellos médicos no recibieron ese dinero. El gobierno cubano se queda con entre el 75% y el 90% de tales remuneraciones.
De las actividades de esos médicos en México no hay información clara. Es posible que el número de ellos haya sido mayor. La semana pasada el diario Granma dijo que, entre 2020 y 2021, Cuba envió a México mil 479 médicos.
Esos $77 mil 500 contrastan con los insuficientes ingresos de nuestros médicos. En marzo de 2020 el salario promedio de los médicos en México era de 16 mil 146 pesos mensuales, de acuerdo con un estudio del Instituto Belisario Domínguez, del Senado. En el IMSS, según el portal especializado www.saludiario.com, hay plazas a concurso para director de Unidad de Medicina Familiar con salario mensual de 13 mil 357 pesos, o como jefe de medicina familiar con 14 mil 385 pesos.
El gobierno de Cuba promueve desde hace seis décadas el envío de brigadas médicas a otros países como una forma de hacer política y, cada vez más, para obtener dinero. Hace tres años, según algunas estimaciones, había unos 30 mil médicos cubanos en 67 países. Los médicos cubanos han ayudado a enfrentar desastres naturales y epidemias, pero en ocasiones desplazan a los médicos locales y, por otra parte, sufren graves abusos.
En noviembre de 2019 las relatoras de la ONU para la esclavitud y la trata de personas, Urmila Bhoola y Maria Grazia Giammarinaro, denunciaron que los médicos que Cuba envía a otros países padecen retención de pagos, jornadas laborales ilegalmente extensas y restricciones a su libertad de movimiento y a su privacidad, entre otras condiciones que les impone su gobierno con la complicidad de los gobiernos anfitriones.
En algunas ocasiones la contratación de esos médicos se ha realizado con intervención de la Organización Panamericana de la Salud, OPS. En 2018, cuatro médicos cubanos que trabajaron en Brasil demandaron a la OPS en tribunales de Estados Unidos por agravios como la retención de salarios. Hace dos meses un tribunal en Florida avaló esa demanda y desestimó un recurso de la OPS para desecharla.
Debido a las restricciones a las que son sometidos esos médicos el Dr. Octavio Gómez Dantés, del Instituto Nacional de Salud Pública, ha escrito que “Las Misiones Médicas Cubanas promueven la trata de personas” (Reforma, 11 de mayo). El gobierno mexicano contribuye a esa sujeción de los médicos cubanos. Pero además un destacado operador de las misiones cubanas, el Dr. Joaquin Felipe Molina Leza, actualmente es Coordinador de Análisis Estratégico del INSABI. En el organigrama del INSABI ese es el cargo más cercano al director de dicha institución, Juan Antonio Ferrer.
De origen cubano, Molina fue representante de la OPS en Brasil y participó en la contratación de médicos enviados por Cuba a ese país. Ahora es señalado en la acusación contra el programa “Mais Médicos” que él promovió y que, de acuerdo con el diario digital 14 y medio que dirige la periodista cubana Yoani Sánchez, funcionó como una “red de tráfico humano” y “esclavitud”.
Molina es esposo de la Dra. Nadine Gasman, directora del Instituto Nacional de las Mujeres. La Dra. Gassman ha sido propuesta por el gobierno mexicano para dirigir la Organización Panamericana de la Salud. Sin embargo enfrenta un conflicto de interés, debido a la denuncia de médicos cubanos en contra de su marido y de la misma OPS.
En México no faltan médicos. En septiembre pasado, al Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas se presentaron 49 mil 479 médicos. Había casi 18 mil plazas a concurso y posteriormente aumentaron a algo más de 19 mil (datos publicados en “Saludiario”). Es decir, hubo 30 mil médicos que no obtuvieron plaza. Una porción de esas plazas era para médicos extranjeros que sí concursaron y que, igual que los mexicanos, presentaron título o cédula profesional que es un requisito que no se les pide a los médicos enviados por el gobierno de Cuba.
El presidente López Obrador dice que los médicos mexicanos no quieren ir a zonas peligrosas. Ese temor no se resuelve trayendo médicos de otros sitios, sino cumpliendo con la obligación del Estado para garantizar la seguridad de todos, en todo el país.
ALACENA: La democracia en tinieblas
Con ese título, el libro más reciente de José Woldenberg describe algunos signos de la “regresión política” que padecemos. A contrapelo de la democracia que México edificó durante varias décadas, ahora “se quiere alinear a una comunidad masiva, heterogénea, plural, bajo la voz de mando de una persona”. Con pedagógica claridad, en La democracia en tinieblas (Cal y arena, 260 pp.) Woldenberg cuestiona excesos recientes, expresa vehementes y compartibles preocupaciones e incluye una útil selección de reseñas bibliográficas. (Raúl Trejo Delarbre, La Crónica, Columnistas, p. 4)
Con la decisión de encabezar el boicot de la Cumbre de las Américas a menos de que el gobierno de Estados Unidos acepte invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela, el presidente López Obrador ha finalmente ocupado un sitio que ha anhelado por años: es la cabeza de la izquierda latinoamericana. O al menos de una versión de la izquierda, porque está por verse qué opinan figuras como el presidente chileno.
Pero la defensa de las dictaduras más violentas y represivas del continente también implica otro tipo de apuesta para el gobierno de México. No es fácil saber si en Palacio Nacional o en la Cancillería se entiende a cabalidad el entorno político-electoral en Estados Unidos. Al escuchar al presidente, uno supondría que sí: a López obrador le gusta remitir una y otra vez a los tiempos electorales para explicar las declaraciones o las acciones nativistas o antimexicanas de congresistas, gobiernos estatales y, por supuesto, de Donald Trump. Si el presidente entiende, como dice entender los tiempos electorales estadounidenses, su decisión de presionar abiertamente a Joe Biden para que incluya a tres dictaduras en la cumbre de Los Ángeles solo puede leerse como una apuesta definitiva no solo a la derrota de Biden como presidente sino al colapso del partido demócrata en las elecciones de este año y las presidenciales de 2024.
Me explico.
La presión que encabeza López obrador ha puesto a Biden en una posición muy complicada. Si el presidente de EU no cede a la exigencia del presidente mexicano y los colegas que han optado por secundarlo, la cumbre de California será, en el mejor de los casos, un ejercicio incompleto. La ausencia del presidente de México será sensible, sobre todo por la importancia que tendrá el tema migratorio.
Ahora… si, ante el temor de que la cumbre sea un fracaso, Biden toma la decisión de conceder e incluir a las tres dictaduras, enfrentará un problema electoral mayúsculo. Las consecuencias serían inmediatas, sobre todo en el crucial estado de Florida. Ahí, el partido republicano ha desarrollado una siniestra, pero efectiva campaña desde hace tiempo para pintar a los demócratas como aliados del comunismo. Invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela implicaría una sentencia de muerte para las aspiraciones demócratas en el estado en las elecciones de este año y, sobre todo, en las presidenciales que ya se acercan. Para empezar, los votantes hispanos de la Florida (y más allá), jamás se lo perdonarían a Biden.
Esa es la encrucijada en la que López Obrador ha colocado, sin necesidad alguna, a Biden. Insisto: si lo hace sabiendo las consecuencias, no hay manera de interpretarlo más que una apuesta por el fracaso del presidente estadounidense y su partido. No solo eso, claro: es también una apuesta por el otro lado de la mesa. Quizá López Obrador ha decidido desde ahora que los demócratas se dirigen a una derrota absoluta y que el regreso de los republicanos al poder y de Donald Trump a la Casa Blanca es un asunto tan probable, que hay que ir mirando hacia el futuro, aunque implique una cachetada al presente.
Es una apuesta osada, pero no enteramente irracional: las encuestas en efecto demuestran la debilidad de Biden y su partido. Pero nada está escrito y el partido demócrata no está moribundo en Washington. Y mucho menos está moribundo a escala estatal, donde gobierna, entre varios otros, estados como California, que es un gran socio comercial de México y hogar, no sobra decirlo, de millones y millones de mexicanos.
Antagonizar de manera tan clara y sin matices a uno de los partidos políticos en Estados Unidos podrá ser la apuesta que gusta y conviene a López Obrador. pero ciertamente no es la apuesta más sensata para México. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A10)
En los últimos dos años se han registrado variaciones importantes en la conducción de la política exterior. La más notable es que el Presidente se involucra más en ella. Al inicio de su mandato delegó en Ebrard la representación externa, hasta el punto de configurar una extraña dualidad entre un presidente interno y otro externo. El mandatario era cauto y tenía poco ancho de banda para los asuntos internacionales. Salvo su salida de tono con España y el Vaticano (por las disculpas), parecía que la política estaba dirigida siguiendo el manual, citando los principios de política exterior. Los primeros nombramientos de embajadores tenían un perfil que generaba consenso.
Empezó también con una distante política latinoamericana, que solamente el oportunismo de Evo Morales vino a perturbar; se congeló el expediente Maduro y Cuba parecía fuera de sus prioridades. El mismo día que AMLO decidió liberar a Ovidio Guzmán (octubre 2019) le dio una fría y poco sustancial acogida a Díaz-Canel. Por el lado norteamericano optó por una política pragmática con Trump, a quien decidió complacer en todos sus requerimientos, haciéndose eco incluso del modelo de contención militar de la migración.
En los últimos dos años ha optado por arremangarse y entrar en temas contrastantes con su postura original. Opinando sobre política norteamericana, peruana y española, contradice el postulado de la no intervención; define con desparpajo interlocutores al dar, por ejemplo, rango de Estado al personal diálogo con Mélenchon. Nombra a sus amigos y adictos en las principales embajadas sin siquiera notificar a su Canciller. Y para coronar el cambio, ha decidido jugar en el tablero político norteamericano apostando en contra de la cortesía y debilidad de Biden. Lo ha hecho personalmente y de manera confusa, incluso desconsiderada, pues primero sugirió que pediría a los paisanos apoyar la reforma migratoria de Biden, suponiendo que estuviese en condiciones de tirarles línea y ahora juega el papel de quinta columna en favor de Trump, al poner en riesgo la Cumbre de las Américas. El desaire a Biden tiene dos implicaciones inmediatas. La primera es que AMLO no cumple con el compromiso de acudir a LA, que él mismo hizo público y sin resquemor propone una política puramente transaccional: -Sé que me necesitas para tu plan regional de migración: ¿Yo qué gano en el intercambio? – Y la segunda es debilitar, de cara a las elecciones intermedias de noviembre, la autoridad política de Joe Biden.
No son apuestas ni particularmente elegantes, ni políticamente edificantes. Defender dictaduras y ayudar en la sombra a Trump, que ha enarbolado el antimexicanismo como política, son contrarias, en mi opinión, a los intereses de largo plazo de nuestro país.
Yo mismo mostraba reservas respecto al modelo inicial de pasividad, pero ahora que veo a un mandatario más activo en el plano externo, preferiría que se concentrara en temas internos. El tablero nacional lo domina, porque es el dueño y croupier, pero en el casino global juega con desventaja porque carece de la autoridad moral suficiente para condicionar una Cumbre, pero sí tiene fuerza suficiente para bloquear un exitoso pacto migratorio regional. Su gobierno queda, pues, en una posición particular, pues no está en condiciones de construir grandes cosas, pero sí tiene margen para estropear otras. Sigo creyendo que las avenidas para coincidir con los Estados Unidos son mucho más amplias con Biden, que regresar al modelo transaccional del trumpismo, pero el gobierno ha decidido complicar artificialmente la relación y se tendrá que hacer cargo de sus decisiones. (Leonardo Kurzio, El Universal, Opinión, p. A21)
El sábado pasado, un joven de 18 años asesinó a tiros a 10 personas e hirió a otras tres –afroestadunidenses en su gran mayoría– en un supermercado de Buffalo, Nueva York, motivado por la idea de que en Estados Unidos está en curso un plan de remplazo de la población blanca de origen europeo por negros e inmigrantes de varias etnias. El multiasesino transmitió su crimen por Internet en tiempo real y se declaró supremacista y fascista al ser llevado ante un juez.
Episodios como éste son estremecedoramente comunes en el país vecino y expresan una violencia introyectada en innumerables ciudadanos, así como la prevalencia de abominables creencias racistas en importantes grupos de población.
Signo de los tiempos, la eclosión de las redes sociales y la presencia en ellas de contenidos conspirativos de ultraderecha hacen posible la frivolización de las matanzas, su difusión en plataformas especializadas en videojuegos y la retroalimentación entre protagonistas de crímenes de odio, como lo dejó patente el asesino de Buffalo, quien concibió su incursión como un homenaje a otros autores de tiroteos urbanos.
Pero más allá de ideologías y de usos tecnológicos, hay en Estados Unidos un problema de fondo: la creencia de que problemas reales o imaginarios –como la teoría conspirativa del remplazo poblacional– pueden ser resueltos por medio de la violencia y el asesinato.
Esa idea, que tiene una lamentable expresión en el elevado número de homicidios en Estados Unidos, encuentra un deplorable paralelismo en la política de Washington en el mundo, que lo coloca como el principal protagonista planetario de guerras y conflictos armados.
Otra vertiente ineludible de este fenómeno es la mentalidad armamentista que domina a buena parte de la sociedad del país vecino, en el cual hay más armas de fuego en manos de civiles que habitantes. El libérrimo comercio de armas al norte del río Bravo es, por lo demás, un factor ineludible de la violencia delictiva que se padece en México, cuyos grupos criminales se abastecen sin problema de armas cortas, fusiles de asalto y armas de guerra de alto poder –como los fusiles Barrett– en el mercado estadunidense.
No es ese, ciertamente, el único factor mediante el cual Estados Unidos exporta violencia a nuestro país. Una de las trabas para castigar a responsables de delitos violentos en México es la cantidad de criminales mexicanos que en el país vecino se han beneficiado de la condición de testigos protegidos, como es el caso de Dámaso López Serrano, El Mini Lic, señalado como autor intelectual del homicidio de Javier Valdez Cárdenas, corresponsal de La Jornada en Sinaloa, quien fue ajusticiado el 15 de mayo de 2017 –ayer se cumplieron cinco años– en su natal Culiacán.
Para finalizar, es imposible analizar los fenómenos de la inseguridad y la criminalidad en México si no se toma en cuenta la vecindad con una nación tan poderosa como enferma de violencia y cuya enfermedad contamina de muchas maneras a otras naciones. (Editorial, La Jornada, Editorial, p. 2)
Haremos dos entregas sobre la historia reciente entre los países no invitados a la Cumbre de las Américas y Estados Unidos. En esta primera parte hablaremos de la historia de principios del siglo XX entre Venezuela y Estados Unidos.
El 22 de julio de 1826 hubo una convocatoria que no incluía a todos los países del continente americano, el llamado Congreso de Panamá, nuestro país tuvo una participación donde se exaltó el enorme beneficio que significaría la unión de las naciones en una integración continental. Uno de los principales tratados internacionales que propiciaba esta unión fue el suscrito ese mismo mes y año, integrado por nuestro país, Colombia, Perú y Centroamérica, donde celebraron el Tratado de Unión Liga y Confederación Perpetua, suscribiendo un acuerdo de amistad firme e inviolable, este es el primer instrumento donde entre dichas naciones se finca un pacto frente a cualquier dominación extranjera. Esta fue la primera idea institucional que precede del pensamiento bolivariano de la Unión Latinoamericana que propone el presidente Andrés Manuel López Obrador. No solamente es una idea grandiosa conformar una unión continental donde nos hermana la historia, las tradiciones, las culturas, el idioma y las religiones, sino que, desde el punto de vista económico, es un blindaje frente a la persistente y permanente intención expansionista y colonizadora de intereses extranjeros sobre, principalmente, los recursos naturales.
La doctrina nos muestra que la integración continental ha buscado tener la preponderancia hemisférica con intereses de límites territoriales, así lo fue la Doctrina Monroe del 2 de diciembre de 1823, en la que se señala en términos generales “América para los americanos”, haciendo una exclusión de Latinoamérica, pues su lógica era sí a la exclusión de Europa, pero la preponderancia caciquista de EU frente al resto de países del continente americano, condición que ha sido contraria al principio de autodeterminación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de las naciones, tradición diplomática que nuestro país ha defendido tradicionalmente desde hace décadas. En Lima, Perú, en 1847; en Chile, en 1856, se realizaron congresos para continuar en ese proceso integrador de nuestros países hermanos, sin tener mayor eco. La historia de los no invitados a las sesiones de Estados Americanos, o la ahora llamada Cumbre de las Américas, tiene un origen que se remonta a la historia de las intervenciones donde EU se han mantenido en la cúpula de países que registran el mayor número de invasiones armadas a los países latinoamericanos.
México ha sido el país más invadido por EU históricamente. Venezuela fue invadida militarmente por Gran Bretaña, Alemania e Italia, con la autorización de EU, para cobrar una deuda exterior con dichos países, por lo que incluso rompieron relaciones diplomáticas Francia y EU con la República de Venezuela, dando origen a lo que se conoce como la Doctrina Drago, en la que se señala como ilegítima una intervención armada por el cobro de deudas a un Estado. Lo anterior derivó en el caso de la Conferencia Internacional Americana, celebrada en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, del 23 de julio al 27 de agosto de 1906, donde participaron todos los países miembros, a excepción de Venezuela.
Pasaron más de 50 años para que Venezuela fuera incluso sede de la Conferencia Internacional Americana en 1954. Las relaciones entre algunos países latinoamericanos y EU han sido convulsas, pues sus orígenes y conformaciones han tenido intereses opuestos; por un lado, la enorme cultura prehispánica que sustenta al pueblo latinoamericano ha hecho de éste un mosaico rico de arraigo y de resistencia permanente por su territorio; por otro lado, el origen colonizador, multiétnico y cultural de nuestro principal socio comercial y vecino del norte hace que se tengan objetivos disímbolos.
La relación con Cuba y otros países son motivo de otras entregas que merecen una atención histórica especial, donde simplemente diremos que la historia es la que ha marcado posturas y definiciones políticas y económicas, pero que ello no significa que sean eternas y que no deban transformarse en una visión hemisférica de unidad, de convivencia y de negocio con equidad y justicia. América para todos los americanos de todo el continente, por necesidad, por convicción y convencimiento. Unidad es lo que necesitan los pueblos latinoamericanos al interior y con todos sus vecinos. (Ricardo Peralta Saucedo, Excélsior, Nacional, p. 15)
Gira por EU
De cara a la próxima temporada de verano el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, de Darío Flota, realizó una caravana de promoción en conjunto con la Asociación de Hoteles de Riviera Maya en las ciudades de Estados Unidos de donde provienen la mayoría de los visitantes que llegan al Caribe desde aquel país, tales como Filadelfia, Nueva York, Chicago y Dallas. En la mencionada gira se presentaron las distintas ofertas y atractivos de cada destino quintanarroense y las novedades en hotelería que podrán encontrar los más de 2 millones de turistas que anualmente llegan desde el vecino del norte. ¿Será? (¿Será?, 24 Horas, p. 2)

(Fer, El Universal, Opinión, p. A20)

(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 16)
