Opinión Migración 190522

Migrantes desaparecidos: otra arista de la tragedia

El pasado 11 de mayo el Servicio Jesuita al Migrante en México presentó el Informe sobre desaparición de personas migrantes en México. Se trata de un documento que expone cifras, hallazgos y resultados de su Programa de Búsqueda de Personas Migrantes Desaparecidas (PBPMD), en operación desde 2007. Entre otros aportes, el informe enuncia las deudas del Estado en la materia, los desafíos para el acompañamiento sicosocial a familiares, así como recomendaciones de urgente atención para una mayor y mejor intervención pública y social en esta dimensión de esta “tragedia desgarradora”, como la ONU ha calificado la crisis de desaparición de personas en nuestro país. Revisemos algunos puntos destacados del reporte.

Entre 2007 y 2021, el PBPMD reporta haber atendido mil 280 casos de personas en situación de migración desaparecidas. Del total, se presume que 96 por ciento de las víctimas tenían como destino Estados Unidos, y sólo 4 por ciento se dirigían a México. No obstante, 94 por ciento de las desapariciones sucedieron en México, y sólo el restante 6 por ciento sucedieron en Estados Unidos. Destaca que 58 por ciento de los casos son menores de 30 años, 24 por ciento son mujeres y 22 mexicanos.

Una de las principales preocupaciones que expone el informe es el abismal subregistro que prevalece para casos de migrantes desaparecidos. Mientras el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contabiliza sólo 64 migrantes desaparecidos desde 1964 a la fecha, organizaciones como el Movimiento Migrante Mesoamericano, que organiza la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidas y Desaparecidos desde hace 15 años, estima que son 80 mil los migrantes desaparecidos en México.

El Instituto Nacional de Migración (INM) parece haber jugado un rol que ha agudizado el problema antes que contribuir a su debida atención. Las más recientes cifras de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación señalan 77 mil 626 capturas de personas migrantes en el primer trimestre de 2022, casi 90 por ciento más que en el mismo periodo de 2021, año récord que registró más de 307 mil detenciones. Se trata de más de 25 mil detenciones por mes sólo en el primer trimestre de 2022, cifra que contrasta con años previos; por ejemplo, en 2018, el promedio mensual fue 10 mil detenciones. 

El informe señala que casi 75 por ciento de los localizados en México por el PBPMD se encontraban detenidas en alguna estación migratoria o estancia provisional del INM, sin contacto con sus familias debido a la incomunicación a la que son sometidos los detenidos. Así, la privación del derecho a la comunicación de los detenidos queda como una de las principales causas de denuncia de desaparición, que se suma a las ocasionadas por el crimen organizado y por las dificultades inherentes al intento de atravesar el río y el desierto.

Esta incomunicación en las estaciones migratorias fue también documentada por órganos como el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU en su reciente visita a México, así como por el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría S. J. de la Ibero Puebla en su informe relativo a las violaciones a derechos humanos en las estancias migratorias de los estados de Puebla y Tlaxcala.

Por ello uno de los principales exhortos al Estado del informe del Servicio Jesuita al Migrante lo llama a cumplir con la obligación estipulada en la Ley Nacional del Registro de Detenciones para integrar un registro unificado, público y actualizado en tiempo real de los migrantes detenidos en las estaciones migratorias y estancias provisionales del INM.

Otras recomendaciones relevantes consisten en la necesaria colaboración entre la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores para establecer los lineamientos del Mecanismo de Apoyo Exterior para robustecer las acciones de investigación y búsqueda desde los países de origen de las familias; la promoción de la participación de los familiares en los procesos de búsqueda, lo cual implica el otorgamiento de visas humanitarias gratuitas y apoyos para sus traslados a los lugares donde se presumen las desapariciones; la cooperación entre estados para garantizar el acceso a la justicia y la reparación del daño, y el refuerzo de diferentes acciones de prevención, comunicación y denuncia de los casos.

El informe fue publicado apenas un día después de la multitudinaria marcha de madres en búsqueda de sus hijos en la capital, y pocos días antes de que el propio gobierno mexicano anunciara que el país alcanzó la dolorosa cifra de 100 mil desaparecidos y no localizados. Este documento es un llamado de alerta más sobre la atención urgente que requiere la situación de los migrantes desaparecidos y sus familias; una atención diferenciada que considere la complejidad adicional que condiciona el fenómeno migratorio, pues añade barreras lingüísticas, culturales y burocráticas a los obstáculos persistentes a lo largo de décadas en nuestro sistema de justicia.

En 2020, el Banco Mundial señaló a México como el principal corredor migratorio del mundo, dada nuestra vecindad con Estados Unidos; dicha situación, que nos coloca en una destacada posición geoestratégica, exige una gran responsabilidad pública y social para garantizar ayuda y cuidado a quienes cruzan por México en el actual contexto histórico de una profunda crisis civilizatoria. (Mario Patrón, La Jornada, Opinión, p. 18)

En privado // Para la oposición, es un honor…

Retales

COVID. El representante del presidente Biden para la Cumbre de las Américas, Christopher Dodd, cayó con covid y habló a distancia con López Obrador a su palacio. Y el Presidente repitió lo de condicionar su asistencia a Los Ángeles si no van los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Por lo que dijo Marcelo Ebrard, no hubo acuerdo, pues anunció que a más tardar hoy habrá una respuesta de la Casa Blanca. Por lo visto, ninguno se mueve y no irá. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Política zoom // Una cumbre entre la reconciliación y el descarte

La Casa Blanca definió como criterio para invitar a la Cumbre de las Américas el compromiso de cada gobierno con la democracia. Luego determinó que, siguiendo esta regla, Venezuela, Nicaragua y Cuba no serían bienvenidos el próximo mes de junio en la ciudad de Los Ángeles.

En respuesta el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y también el guatemalteco, Alejandro Giammattei, amenazaron con que, de persistir la exclusión, no asistirían tampoco al evento. En el mismo sentido han protestado los gobiernos de Bolivia, Honduras y Argentina.

Como sigan así las cosas la novena Cumbre de las Américas será un tremendo fracaso. Para intentar resolver el entuerto Christopher Dodd, asesor especial de Joe Biden para la celebración del encuentro, iba a visitar ayer Palacio Nacional pero no acudió porque le dio covid, fue por teléfono. (…)

La cumbre de 2022 podría ser diferente si Biden reconsidera la decisión que, como anfitrión, tomó equivocadamente. Solo habrá Cumbre de las Américas si la mayoría de los países americanos concurren.

Brasil ya dijo que no iría, México y Guatemala pusieron una condición irreversible que Bolivia, Honduras y Argentina podrían secundar.

Así las cosas, a la Casa Blanca le quedan tres opciones: cancelar la cumbre, que Estados Unidos renuncie a ser anfitrión, o bien, que como hizo Clinton, que no haya cadenero que cierre la puerta de la fiesta.

Biden ganará liderazgo en el continente si relaja los requisitos de entrada, aunque también sumará animadversión entre los sectores más duros del conservadurismo.

Zoom: La decisión no es difícil. Mejor una cumbre que reconcilie que una donde reine el descarte. Lo primero es coincidente con el mensaje de Biden, lo segundo con el de su adversario Donald Trump. (Ricardo Raphael, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Número cero // ¿Qué se juega en la Cumbre de las Américas?

La posición de López Obrador frente a la Cumbre de las Américas es un reflejo de cambios en la relación con EU por el trastorno de la geopolítica mundial. Condicionar su asistencia nunca ha abierto peligro de ruptura, pero tampoco representa una nueva etapa histórica de diálogo entre iguales con Biden.

 Las exigencias expresan la dependencia de sus agendas internas en asuntos clave, como la migración o las cadenas productivas, y la conveniencia del intercambio, al margen del lenguaje moral o principista de la política exterior.

 Pero la tensión sobre la cumbre muestra, sobre todo, la debilidad interna de Biden. Por ejemplo, el fracaso de la continuidad de la política de contención frente a la crisis migratoria lo ha dejado a expensas de su vecino, que desde la era de Trump apoya a EU para mantener el cerco a los migrantes de la región. Es un asunto muy delicado para su aspiración de retener el Congreso en 2022 porque impacta la actividad cotidiana bilateral, como el abastecimiento de las tiendas de conveniencia de 24 horas, mientras se desborda la violencia supremacista y los sentimientos antiinmigrantes en su país.

No es lo único que ha cambiado la geopolítica, otro ejemplo es su acercamiento con Venezuela para controlar el mercado energético por la guerra en Ucrania, a pesar de considerarla una dictadura y, por tanto, no invitarla a la cumbre junto con Cuba y Nicaragua, motivo del desacuerdo con México.

Biden tendrá que dar una respuesta pronto, pero no puede permitirse que la cumbre fracase y de ahí su esfuerzo denodado por superar las reticencias de su vecino. López Obrador trata de capitalizar una posición estratégica para fortalecer su agenda interna en temas espinosos, como el papel que ha jugado México en la contención migratoria, el cuestionamiento a su política energética o la tensión por la inseguridad en la frontera. Así como anclar su liderazgo regional como referente de interlocución con EU y la promoción de sus programas sociales. Ambos subordinan la relación bilateral a sus propias agendas, aunque eso no resuelva problemas comunes.

Al contrario, un acuerdo migratorio que significara una nueva etapa histórica se desdibuja en negociaciones en un teléfono descompuesto, aunque no puedan soslayar el fracaso que implica el aumento de 90% de detenciones en la frontera respecto a 2021. La cumbre podría ser un escenario para cambiar el enfoque, al menos de corto plazo, de la migración, con visas temporales de trabajo.

EU necesita recuperar la iniciativa en éste y otros temas.

Ése es el objetivo del encuentro virtual de ayer del senador Christopher Dodd, asesor especial para la cumbre, con López Obrador, aunque mantiene la exclusión de países “que no respeten la democracia”, en respuesta a la exigencia de invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Aunque hace importantes guiños con la reducción de restricciones migratorias a Cuba y suavizar las sanciones económicas a Venezuela.

La postura de López Obrador ha ganado adeptos entre los presidentes de la región, pero no está exenta de riesgos. El primero, minar el diálogo político con Biden y dar la impresión de que apuesta por la vuelta de Trump. Y, segundo, colocar la migración en un callejón por apoyar gobiernos donde la represión y violencia son causa de la expulsión de personas. No se trata sólo de criticar el apoyo a gobiernos autoritarios, sino quitar el foco de una de las fuentes del desplazamiento en esos países. La estrategia negociadora de Biden, a diferencia de la imposición de Trump, facilita que la intensa discusión de estos días “pueda llevarse en buenos términos”, al decir de Ebrard; y hasta recibir expresiones seductoras de López Obrador, como sugerir que “Biden podría conducir las transformaciones en América”, dijo, como si pusiera una oferta en el mostrador de la tienda de conveniencia para apuntalar su sueño de que “en EU nos unamos todos”.

No hay duda de que los esfuerzos de EU por el éxito de la cumbre también evidencian la creciente importancia de la región en la dislocación de la geopolítica mundial. Es una buena noticia, aunque opacada por su prioridad en la guerra en Ucrania. Pero es una oportunidad para ganar en visibilidad y reconocimiento, aunque el cambio de actitud venga más de la utilidad y el provecho que de la necesidad de abrir una nueva etapa en la relación bilateral y con la región. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 16)

Alhajero // ¿Quién convencerá a quién?

¿Quién convencerá a quién en esta historia de las invitaciones a la Cumbre de las Américas? ¿López Obrador a Biden para que invite a todos los países del continente americano, o Biden a AMLO para que asista a la reunión en Los Ángeles, aun cuando no todos los gobernantes sean convocados?

Conociendo al mandatario mexicano, difícilmente se moverá de su posición –él mismo se considera terco, testarudo, insistente– si no logra la apertura que plantea al gobierno estadounidense. Pero también el presidente Biden tiene sus razones. Y tal cual, los dos lados plantearon sus argumentos durante la videoconferencia de ayer entre el senador Chris Dodd, asesor de la Casa Blanca para la Cumbre, y AMLO.

“¿Hubo labor de convencimiento para que López Obrador asista a la Cumbre?”, preguntaron los reporteros a Marcelo Ebrard. 

“Ellos quisieran que fuera, para eso fue la conversación”, respondió el canciller.

Pero no hubo una conclusión al respecto: “Tomo los datos de todo lo que se ha dicho el día de hoy y les doy la respuesta del presidente Biden en las próximas horas o el día de mañana”, diría Dodd, según refirió Ebrard.

La partida de ajedrez, como vemos, en uno de sus momentos más interesantes. Prácticamente para dejar sin aliento. La respuesta de la Casa Blanca (aún sin conocerse al cierre de esta columna) bien podría ser histórica.

Entre tanto, mencionemos que durante la hora y 40 minutos que duró la conversación, se habló también de los contenidos de la cumbre y el titular de la SRE resaltó el tema de la movilidad laboral, que por vez primera se discutirá en esta reunión.

Abramos aquí un paréntesis para rectificar un dato sobre El Alhajero del 26 de abril: “Trump pretende humillar a México y a Ebrard”. Javier López Casarín sostiene que no aceptó, ni intervino y no negoció el programa Quédate en México. Y que no actuó ni ha actuado en nombre de Ebrard.  (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)

Lo que se juega EU con la Cumbre de las Américas

La convivencia de los países latinoamericanos con Estados Unidos siempre ha sido asimétrica y en muchos sentidos nuestro vecino ha sido el perpetrador de conflictos políticos y sociales que han afectado a generaciones enteras más allá de su frontera sur. Bajo la filosofía de la Doctrina Monroe, durante casi dos siglos EU impuso se agenda, ideario político y económico en la región, no sin enfrentar resistencia claro está.

Pero esa hegemonía ya no es tal y el liderazgo de la todavía principal potencia económica del mundo es cada vez menor. Desde aspectos simbólicos pero con serias implicaciones culturales como el cada vez más feroz cuestionamiento al propio nombre del país y el identificarse a ellos mismos como “americanos” a secas, hasta la ya no tan apacible docilidad de sus satélites en el continente que por “derecho propio” le tocó administrar.

Esta introducción viene a cuento debido a las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador de no asistir a la Cumbre de las Américas, próxima a celebrarse en Los Ángeles, si no se invitaba a todos sus integrantes -el presidente mexicano hacía clara alusión a países como Cuba, Venezuela y Nicaragua-. Omitiré discutir aquí la naturaleza autoritaria de esas tres naciones, en los últimos días ya se ha corrido demasiada tinta al respecto y me parece que, como casi todos los análisis de la comentocracia en este sexenio, abundan las opiniones sesgadas y con mucha ausencia de matices.

Y creo que eso ayuda muy poco para entender el alcance de la estrategia de relaciones exteriores de AMLO y lo que está sucediendo con nuestra relación bilateral. Escuchaba en días recientes las opiniones de Jorge Zepeda Patterson y Blanca Heredia al respecto, y me llamó mucho la atención la lectura de ambos puesto que ponen sobre la mesa cosas muy interesantes sobre la nueva correlación de fuerzas entre la Unión Americana y México. Hoy más que nunca queda claro que la codependencia de ambos países ha escalado a otro nivel; Estados Unidos ya no tiene el poder ni la fuerza para dictar órdenes con la misma determinación con la que lo hacía en el pasado.

Y más allá del alcance real que tengan los posicionamientos o dichos de López Obrador, el solo hecho de que venga una delegación de Estados Unidos ha hablar con el gobierno sobre la importancia de que México participe en la cumbre, ya nos dice algo. Para los eternos detractores de la 4T, el hecho será leído como un jalón de orejas por parte de la administración de Biden para que quede claro quién manda en la casa. Sin embargo, creo que esta lectura se queda muy en la superficie.

Desde un inicio, López Obrador condicionó su participación, la de él, no la del país, bajo la demanda de una total inclusión de los países americanos. Y desde un inicio dejó claro que aunque él no fuera, la cancillería estaría presente en representación de México. Y esto no es novedad, durante todo el sexenio López Obrador ha delegado muchos asuntos de política exterior al canciller.

Para ser claros, esta edición de la Cumbre de las Américas busca establecer acuerdos y estrategias que mitiguen la ola migratoria hacia Estados Unidos. Y en ese plan, el rol de México es de suma importancia. Las giras a Centroamérica por parte del gobierno mexicano y la insistente narrativa en aportar recursos para el desarrollo de esa región no son solo una lista de buenas intenciones por parte de la actual administración. Son peticiones de un toma y daca que hasta ahora EU no ha querido cumplir.

Por un lado EU le exige a México retener los flujos migratorios en nuestra frontera sur, pero se muestra dubitativo y ambivalente al momento de diseñar un plan económico que desahogue la terrible crisis humanitaria que viven algunos países de Centroamérica y de la que ellos son corresponsables. Entonces el término cooperación bilateral suena muy bien en el papel, pero cuando solo una de las partes hace lo suyo, entonces vale la pena discutir qué tan bilateral es esa colaboración.

Y quisiera cerrar con un dato que para nada es menor. Este año se celebran las elecciones intermedias en EU y Biden se ha convertido a la mitad de su mandato en lo que el argot de la política estadounidense designa como un lame duck. Si la Cumbre de las Américas fracasa y la política migratoria de la administración de Biden no consigue avanzar, los republicanos harán su agosto en noviembre y el camino del regreso de Trump estará más que pavimentado. En esta jugada, el papel de nuestro país es crucial, pero EU tiene que entender que la tarea se tiene que hacer en equipo. (Javier García Bejos, El Heraldo de México, Editorial, p. 11)

Día con día // Cubanos: trato y trata

Durante la pandemia México contrató con el gobierno de Cuba, por tres meses, a 585 médicos cubanos, a un costo de 136 millones de pesos.

Unos 77 mil 500 pesos mensuales por médico.

En el IMSS hay plazas a concurso para director de Unidad de Medicina Familiar por 13 mil 357 pesos y para jefe de medicina familiar por 14 mil 385.

Un médico cubano vale para el gobierno de México cinco veces más que un jefe de medicina familiar en el IMSS.

En realidad eso es lo que cobra el gobierno cubano mediante un sistema de trata de médicos bien establecido en el que el gobierno revolucionario cobra toda la cantidad y paga a los médicos entre 25 y 10 por ciento de lo que recibe.

Hace tres años Cuba tenía, según cálculos internacionales, 30 mil médicos cubanos trabajando bajo estas condiciones en 67 países.

Relatoras de la ONU denunciaron en 2019 que estos tratos son una forma de trata de personas. Imponen retención de pagos, jornadas de trabajo ilegales, límites a la libertad de movimiento y a la privacidad. Los médicos viven semipresos en el trato.

Quien hace estos tratos en el Insabi es Joaquín Felipe Molina, de origen cubano, actual coordinador de Análisis Estratégicos. Molina ha hecho la misma operación de llevar médicos cubanos a Brasil descrita por la periodista cubana Yoani Sánchez como una “red de tráfico humano” y “esclavitud”.

Molina es esposo de Nadine Gasman, directora del Instituto Nacional de las Mujeres. Gasman es candidata de México para dirigir la Organización Panamericana de la Salud.

La detiene en su camino la denuncia vigente de médicos cubanos y de la propia OPS contra su esposo. 

El Presidente mexicano ha dicho que traerá otros 500 médicos cubanos porque no hay médicos en México.

Hay plazas, dice, pero no hay quien las llene.

No es lo que dicen los resultados del Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas, donde en septiembre pasado se concursaron 19 mil plazas. Acudieron al examen 49 mil médicos. Se quedaron sin plaza 30 mil.

Todo esto y mucho más puede leerse en la excelente columna de Raúl Trejo Delarbre sobre el tema, aquí: https://bit.ly/3wpUvkL (Héctor Aguilar Camín, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

O todos, o ninguno

La gira del presidente López Obrador por Centroamérica marca una tendencia distinta en la historia de relación con los países al sur de nuestro territorio, historia en la que, generalmente, México dio la espalda en diversos intentos de complacer a la región del norte.

Importantes acuerdos tuvieron lugar durante esta gira, como el establecimiento de un mercado libre de aranceles en algunos productos intercambiados con Belice; la cooperación en temas de salud con Cuba, uno de los países más avanzados en diversas especialidades médicas; o la instauración y evaluación de programas sociales en países como Honduras y El Salvador, a fin de mitigar las causas que obligan a su gente a abandonar su lugar de origen y sumergirse en los peligros de la migración.

Desde el comienzo de este gobierno se ha dejado clara la postura en cuanto a la procuración de unidad en América Latina, con respeto a la soberanía y diversidad de los pueblos que la integran. Y en ese panorama, México juega un papel trascendental, pues gracias a la legitimidad que se ha ganado Andrés Manuel López Obrador, hoy podemos hablar de un Estado líder en la región, muy a pesar de aquellos demócratas de ocasión que, tratándose de países pobres o de ideología distinta, se muestran a favor de la exclusión.

En esta lógica de solidaridad y colaboración con los países centroamericanos, sería una incongruencia que el ejecutivo mexicano actuara contrariando a los principios de política exterior plasmados en nuestra Carta Magna, por ello, ante el anuncio de que Venezuela, Cuba y Nicaragua, quedarían fuera de la IX Cumbre de las Américas, nuestro presidente fue tajante al decir que enviaría al canciller Marcelo Ebrard en un mensaje de protesta contra la política intervencionista, pugnando por la política de fraternidad sin distinción de posturas ideológicas.

En las reuniones de la Cumbre de las Américas, celebrada cada tres años, los Jefes de Estado se congregan para discutir políticas sociales, comerciales y económicas; sumando esfuerzos en una búsqueda de soluciones y desarrollo con una visión compartida para el futuro de la región. Es francamente ridículo que el presidente de México tenga que estar explicando a la comitiva organizadora de la Cumbre de las Américas las razones por las cuales todos los países deben ser invitados. No hay que ser Nostradamus para adivinar lo favorable que resultaría abrirse al diálogo y al intercambio de opiniones.

A la crítica del presidente de México le siguió la del presidente de Bolivia, Luis Arce; de Honduras, Xiomara Castro; de Argentina, Alberto Fernández; de Chile, Gabriel Boric, y hasta el de Brasil, Jair Bolsonaro, que ha considerado no asistir. Nuestro presidente ha demostrado el liderazgo que México ha adquirido en apenas tres años en el exterior; su apoyo a los países menos favorecidos de la región para adquirir vacunas y salir a flote en lo más crudo de la pandemia, le otorgaron el respeto y respaldo de sus homólogos. Tan es así, que el mismo Joe Biden ha cedido al flexibilizar sus políticas restrictivas hacia Cuba, autorizando más vuelos y remesas.

Aunque resulte impensable para algunos, e incluso utópico para otros, la realidad es que nos encontramos en un punto del tablero internacional en el que solo la solidaridad como continente puede hacer contrapeso al gigante asiático, y empezar por la inclusión en la Cumbre de las Américas sería un paso formidable. Además, se lo debemos a nuestra América Latina, que si algo le caracteriza es la lucha pasada y presente de un mundo que busca en la libertad el triunfo del espíritu.

Pero, para que las cosas pasen, primero hay que creer que pueden pasar. Hay que creer que es posible consolidar una América diferente, reconciliada; una que por fin haga una corrección corajuda de la miseria que mancha nuestro suelo. (Andrea Chávez Treviño, El Sol de México, Análisis, p. 13)

Café Político

Notas en remolino

A Durango y Tamaulipas les preocupa el activismo en esas entidades del gobernador sinaloense Rubén Rocha. No olvidan los opositores de Morena que el año pasado grupos del crimen organizado anularon a los priistas el día de la elección mediante numerosos y selectivos secuestros desde la víspera. Y que ganó Morena… México tiene una mesa y otra vez la pone a disposición para que aquí dialogue el gobierno del venezolano Nicolás Maduro con su oposición… Si el presidente estadunidense Joe Biden adecua su Cumbre a las peticiones de México habrá un tanto para la diplomacia mexicana. Confiemos que al establishment de Washington no le gusten los platillos fríos… En esta época de tanta ansiedad de cambio, vale recordar lo dicho por McLuhan: “nuestra ansiedad se debe a que intentamos hacer las tareas de hoy con herramientas del pasado”… (José Fonseca, El Economista, Política y Sociedad, p. 41)

Pepe Grillo

El peligro de los supremacistas

El tráfico ilegal de armas de Estados Unidos a México es una de los factores de explican el poder de las bandas criminales y su capacidad para desafiar a las autoridades mexicanas.

El canciller Marcelo Ebrard reveló que la demanda presentada por el gobierno mexicano y que se procesa en una corte de Massachusetts no será la única. Vienen más.

Los riesgos se multiplican. Hay una escalofriante concordancia entre los negocios fronterizos de venta de armas con la proliferación de grupos supremacistas a lo largo de la frontera con México. Esos grupos tienen a los migrantes en la mira. Están ubicados en las mismas zonas que las armerías.

México ya demostró que recurrir a los tribunales es la estrategia correcta y que con la ley en la mano puede defenderse mejor. (La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)