Opinión Migración 210522

Trascendió

Que muy sonriente, mucho español y todo amigable, el embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, llamó a una conferencia de prensa para dar a conocer un plan de gobierno… pero de México. Y vaya que las estrategias se van afinando, pues si con Donald Trump era levantar muros a diestra y siniestra con la consigna de que sus vecinos lo pagarían, de una u otra forma, ahora con el discurso más friendly posible Washington se adelanta y anuncia una barda de contención en el Istmo de Tehuantepec, como agenda de la 4T, para constreñir al máximo el cruce de los centroamericanos de la mano de la geografía.

Que el madruguete del embajador estadunidense vino dos días después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que preside Arturo Zaldívar, echó abajo la estrategia federal de revisión de autobuses foráneos en retenes para detectar a los migrantes indocumentados, que diversas organizaciones civiles aplaudieron porque permitirá a los viajeros elegir rutas menos peligrosas en su trayecto hacia el norte. El problema ahora es que no van a pasar de la angostura del Istmo de Tehuantepec, el nuevo muro, salvo embates en masa de las caravanas, como ha ocurrido eventualmente desde hace tres años desde Honduras, Guatemala y El Salvador. (Milenio, Al Frente, p.2)

Rayuela

Trump desapareció y no se sabe si va a regresar, pero lo que dejó con su política migratoria es todavía una fuente de enorme sufrimiento. (La Jornada, Contraportada)

Bajo Reserva

En busca del menaje perdido

Siguen pasando las semanas y meses y nada. Hace más de un año que anda perdido el menaje de casa de personal diplomático que fue adscrito a distintas representaciones de México en el exterior y es la hora en que no les llegan sus pertenencias, pero peor aún, en poco más de 60 casos no sólo no les llega, sino que no se sabe siquiera dónde quedó su contenedor. Los afectados dicen que nadie se hace responsable y hoy se sabe que la empresa Sancalsa, contratada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, no contrató el seguro correspondiente para las cosas que debía transportar. Nos cuentan que el enojo dentro del mundo diplomático es tal que en la reciente visita del canciller Marcelo Ebrard a Honduras, a donde acompañó al presidente López Obrador, personal de la embajada mexicana le entregó una lista de 55 personas afectadas, adscritas a distintas partes del mundo. El punto es que no se trata sólo de ropa o enseres, sino que iban documentos personales importantes que hoy no saben si van a recuperar. (El Universal, A2, p.2)

Título 42: continuidad trumpista

El juez federal de distrito Robert Summerhays, de Lafayette, Luisiana, ordenó que se mantenga vigente el Título 42, una disposición establecida por el ex presidente Donald Trump que permite a Estados Unidos expulsar a los migrantes que entren sin documentos a su territorio, con el pretexto del combate a la propagación del covid-19. El actual mandatario, Joe Biden, anunció que pondría fin a dicha medida a partir de este lunes 23, pero ahora permanecerá operante mientras se tramita en la Corte una demanda encabezada por Arizona y Luisiana, a la que se han sumado otros 22 estados.

Se trata de la segunda política migratoria relevante del trumpismo que la administración Biden trata de revertir y que debe retomar debido a la sentencia de un juez nombrado por Trump. En agosto pasado, un juez federal con sede en Texas ordenó restablecer los polémicos Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), programa mejor conocido como Quédate en México, el cual obliga a los migrantes que solicitan asilo a Washington a permanecer en territorio mexicano hasta que se defina su trámite en las cortes estadunidenses, un proceso que puede tomar años.

La decisión del juez Summerhays y la demanda presentada por las entidades para impedir que se ponga fin a una política discriminatoria e inhumana es muestra de una enorme hipocresía en la que se usa la pandemia para cancelar derechos humanos básicos, como lo es la petición de asilo. Prueba de ello es que ni Arizona ni Luisiana mantienen ningún tipo de restricción ante la emergencia sanitaria, e incluso han dictado disposiciones que anulan la capacidad de otras instituciones para tomar medidas adicionales. En Arizona, el gobernador prohibió a los gobiernos locales exigir a la población que se vacune contra covid-19, así como proclamar mandatos para el uso de cubrebocas entre menores de edad.

Ni siquiera las escuelas públicas pueden exigir a los menores que usen mascarilla sin el consentimiento de sus padres. En Luisiana, la orden de emergencia de salud pública se levantó desde el pasado 14 de marzo, y no existe ningún mandato estatal de vacunación ni del uso de cubrebocas. En Texas, cuyo gobernador, Greg Abbott, ha sido uno de los mayores activistas por la continuidad del trumpismo antimigrante, los gobiernos locales y los distritos escolares tienen prohibido establecer requisitos respecto al uso del cubrebocas.

Por otra parte, estos episodios hablan de que, en materia migratoria, Trump pareciera continuar tras las riendas del poder, lo cual a su vez delata una disfuncionalidad estructural del aparato institucional estadunidense: la posibilidad de que un grupo político o un personaje gobierne más allá de su mandato mediante la designación de jueces abiertamente partidistas y dispuestos a hacer valer sus filiaciones por encima de la ley o de los cambios dispuestos por el voto ciudadano. (La Jornada, Editorial, p.2)

México SA

Migración, eterno compromiso // EU: largas y más largas // Corriente supremacista y tóxica

A lo largo de los años, distintos inquilinos de la Casa Blanca –que al final de cuentas resultan lo mismo, sin importar el partido político al que pertenezcan– se han comprometido para resolver el tema migratorio con México, aunque en los hechos tardan más en anunciarlo que en incumplirlo, toda vez que sólo forma parte de la retórica oficial, mientras el problema se agudiza. Con todo, millones de paisanos, y contando, se han instalado allende el Bravo sin esperar que un día, lejanísimo por lo visto, el gobierno gringo cumpla su palabra.

El presidente López Obrador no quita el dedo del renglón, pero como en tantas ocasiones previas, la respuesta no llega. Vamos a seguir insistiendo en que se cumpla ese compromiso de la regularización de nuestros paisanos, siempre defendiéndolos, porque son mujeres, hombres excepcionales. Todos los migrantes del mundo tienen algo excepcional, todos, entonces, merecen respeto, apoyo, desde luego no permitir que sean discriminados, maltratados y en eso estamos constantemente. Y no vamos a permitir que en las campañas para supuestamente ganar votos se desaten cuestionamientos a migrantes mexicanos; no aceptamos la xenofobia, el racismo, y si un partido, candidatos, pensando que si hablan mal del mexicano van a sacar votos, pues nosotros desde aquí vamos a denunciar esos hechos para que nuestros paisanos de allá sepan quién es quién.

En paralelo, el canciller Marcelo Ebrard denuncia que en Estados Unidos se mantienen políticas migratorias del siglo pasado para enfrentar la migración y existe una corriente supremacista y tóxica que sabe que las economías norteamericanas necesitan de los migrantes para prosperar, pero que al mismo tiempo quiere detener la migración. Necesitamos pasar a una situación distinta, y creo que es factible. Bien, pero el punto es que esto no avanza, porque los gringos no tienen la menor intención de resolver el punto. Por lo mismo, los paisanos siempre están a la defensiva, porque en cualquier momento se intensifica la persecución en su contra, especialmente en tiempos electorales. De ello da cuenta una encuesta del Pew Research Center, entre cuyos resultados se citan los siguientes. Va, pues.

La deportación sigue siendo una preocupación importante. Alrededor de la mitad de los latinos inmigrantes (51 por ciento) responde que le preocupa mucho o algo la deportación, una proporción más alta que entre los latinos nacidos en Estados Unidos, 28 por ciento de los cuales tiene la misma preocupación.

Entre los inmigrantes latinos, las preocupaciones sobre la deportación varían ampliamente y están relacionadas con el estatus migratorio. Casi ocho de cada 10 que no son ciudadanos estadunidenses y carecen de una tarjeta de residencia reconocen que les preocupa mucho o algo la posibilidad de que ellos mismos o alguien cercano a ellos sea deportado. Este es un grupo que probablemente está en el país sin autorización. Mientras tanto, a 53 por ciento de los inmigrantes que no tienen ciudadanía estadunidense pero tienen una tarjeta verde le preocupa esa misma posibilidad.

Las preocupaciones sobre la deportación entre los latinos cambiaron poco en el transcurso de la pandemia de covid-19 y durante la transición de la presidencia de Donald Trump a la de Joe Biden. En diciembre de 2019, 44 por ciento de los adultos latinos reconocieron su temor a ser expulsados (ellos directamente, familiares o amigos), una proporción ligeramente más alta que en 2021. De igual forma, 76 por ciento de las personas sin ciudadanía estadunidense o tarjeta verde se pronunciaron en tal sentido, una proporción similar a la de 2021.

El temor a la deportación se da más entre los latinos de 18 a 29 años que entre aquellos de 50 a 64 años y mayores de 65. Quienes al menos tienen un diploma de escuela secundaria son más propensos que aquellos con algo de educación universitaria. Más sensibles aún son aquellos con un ingreso familiar total inferior a 30 mil dólares al año que aquellos con uno de 80 mil dólares.

Pero los gringos se niegan a dejar atrás sus políticas migratorias del siglo pasado.

Las rebanadas del pastel

Dice el embajador Ken Salazar, ajonjolí de todos los moles, que se negocia la presencia del presidente López Obrador en la Cumbre de las Américas, y mantengo la esperanza de que ello suceda. Bien, pero no hay nada que negociar: participación plena (las 35 naciones del continente) o la reunión está condenada al fracaso. Así de simple. (Carlos Fernández-Vega, la Jornada, Economía, p.16)

Liberales y Conservadores / La consentida de su profesor

Total que logró su objetivo de conducir el debate hacia la sucesión adelantada y que esta semana prácticamente dejara de ser tema el problemón de los incidentes en el aeropuerto, sus críticas a los médicos de la UNAM frente a la pandemia, la contratación de médicos cubanos para ir a los lugares inhóspitos, su instrucción de también cuidar la integridad de los delincuentes a los que se combate y su afán de que el presidente Biden invite a los tiranos continentales a la Cumbre de las Américas. (Por cierto, el miércoles, al salir de la reunión que tuvo el presidente con funcionarios estadunidenses para hablar, entre otros, de ese tema, el canciller Ebrard reaccionó como principiante al ser increpado por un supuesto simpatizante de la doctora que claramente fue enviado a sabotearlo en sus declaraciones a la prensa. Ebrard se enganchó, se enojó y facilitó que el reventador cumpliera con su encargo. Reaccionando así, se lo va a desayunar cualquiera. Ha perdido cancha en la alfombra roja y el tapete diplomático).

Monitor republicano

En mayo de 2019, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a México con imponer un arancel general del 5 por ciento, si no se frenaba en México la migración ilegal, ya que, según el reporte de la Patrulla Fronteriza, en ese mes hubo 144 mil 116 migrantes capturados en la frontera sur de ese país. Una cifra récord pues en enero de 2019 hubo sólo 58 mil 317. México cumplió y endureció sus políticas migratorias. A casi dos años de distancia, las cifras de la Patrulla Fronteriza son peores: en abril pasado fueron detenidos 234 mil 88 indocumentados. Es decir, casi 90 mil personas más que cuando Trump amenazó a México. Y esas cifras sólo arrojan los migrantes detenidos. Falta saber cuántos lograron alcanzar el sueño americano. (Amador Narcia, El Universal, Nación,p.5)

Frentes Políticos

Dos cabezas piensan mejor que una. Para dejar bien establecida la sólida relación bilateral, Washington analiza al sureste de México, porque ahí están los problemas de la migración que avanzan hacia Estados Unidos, señaló Ken Salazar, embajador de ese país en México. “Ahí en el Istmo por 300 kilómetros, 180 millas, es más fácil para ver qué es lo que está pasando en una frontera de 180 millas, no de 2 mil millas en el desierto, entonces es parte de la solución de migración, también es parte de la solución de la seguridad”, expresó. Germina la cercanía diplomática de la cancillería, encabezada por Marcelo Ebrard. Los acuerdos incluyen el anuncio de una inversión de 30 millones de dólares en la iniciativa Sur de México. Fórmula segura, gana uno y ganan todos. (Excélsior, Opinión, p.9)

Crónica confidencial / USAID: Sorpresas en el sureste mexicano

USAID declara que su misión organizacional es “promover en el extranjero los valores democráticos para fomentar un mundo libre, próspero y pacífico.” Ciertamente es una declaración con una fuerte carga ideológica.

USAID es el principal canal oficial del gobierno estadounidense para fondear iniciativas no militares, que van desde seguridad alimentaria, equidad de género y asistencia humanitaria, hasta impulso a la democracia. La agencia se ufana de ser la más importante en su género a nivel mundial, con un presupuesto de 19 mil millones de dólares anuales.

No obstante, USAID ha tenido roces en Latinoamérica, particularmente con gobiernos de izquierda, como en su momento el del ecuatoriano de Rafael Correa y el del boliviano de Evo Morales.

Bueno, doctor Ebrard, mi primera sorpresa fue que ayer mismo y en su cuenta de Twitter, el Embajador de EUA, Ken Salazar, anunció que USAID invertirá 30 millones de dólares en el sureste mexicano.

Lo primero que pensé es que habían tenido éxito los reclamos de AMLO para que EUA invirtiera en Centroamérica a efecto de mitigar la migración. Lo que no recordaba es que el gobierno mexicano firmó el pasado mes de junio un memorándum con el gobierno estadounidense para que la inversión abarcara nuestros cuatro estados fronterizos del sur: Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo.

Mala memoria la mía y mala memoria del gobierno, que ya no se acuerda de que USAID estaba en la categoría indeseable de injerencista. En fin, prosigamos:

El plan de inversión fue bautizado como PROMOSUR, aunque en otros momentos lo refieren como SURGES. La segunda sorpresa que me dio fue saber a dónde irán a parar esos dólares: preservación del medio ambiente, desarrollo sustentable y mitigación del cambio climático.

El video informativo difundido vía Twitter explica que “México es un país megadiverso que alberga el 70 por ciento de las especies conocidas. (…) La región sureste cuenta con una gran diversidad de ecosistemas, como selvas, bosques, montaña (…) incluyendo la Selva Maya, el segundo bosque tropical más grande de América después del Amazonas. Estos sistemas actúan como sumideros de carbono, brindando resiliencia frente al cambio climático y un gran potencial para el desarrollo sustentable del país.” En todo esto estamos más que de acuerdo.

Es de apreciar que USAID coopere con México; el punto es que los objetivos de PROMOSUR se contraponen, por lo menos en principio, con el paso del Tren Maya.

Tengo la impresión de que ahora sí López Obrador hizo una carambola de tres bandas, al lograr que USAID le ayude a paliar algo de lo mucho, mucho, que el Tren Maya está destruyendo. De hecho, en la conferencia de prensa, el Embajador Salazar y la Administradora de USAID para América Central, Mileydi Guilarte, indicaron que se busca generar mercados amigables con el ambiente, que a su vez resulten en ventas e inversión por más de 250 millones de dólares, comenzando a fines del verano.

No sé si esta intervención económica -y política, hay que decirlo- de Estados Unidos sea suficiente para ablandar a los jueces que llevan los 25 amparos promovidos contra la construcción del Tren Maya, lo mismo que las demandas por 27 mil millones de dólares, impulsadas por la organización civil ONRE contra cinco constructoras de la megaobra. En todos los casos se alega el daño irreparable hecho a la selva y el hecho de avanzar en los trabajos sin los permisos ambientales necesarios.

Espero que los jueces sean firmes.

Espero que eviten, aunque tarde, que el segundo bosque tropical más grande de América siga a merced de la soberbia gubernamental… (Leopoldo Mendivil, La Crónica de Hoy, La 2, p.2)

El nuevo racismo de siempre

Como si se tratara de una película de terror que se repite una vez tras otra, nos llegan noticias desde Estados Unidos acerca de un nuevo ataque armado por parte de un joven que asesinó a 10 personas y dejó a otras tantas lesionadas en un supermercado en Búfalo.

Nuevamente son víctimas de un tirador inspirado en una visión retórica viciada y retrógrada de la sociedad estadunidense.

Las ideas racistas del perpetrador quedaron asentadas en un manifiesto supremacista que publicó en redes sociales en el que asegura que las personas equivocadas, personas no anglosajonas, no cristianas están entrando a ese país para destruir el modelo clásico de la Unión Americana.

La realidad es que esta teoría conspiratoria sustentada en el racismo no es nada nue- va, al contrario, este conflicto viene desde los preceptos fundacionales de “nosotros, el pueblo”, respecto a quién se hace referencia con el “nosotros”, respecto a quienes son considerados verdaderos estadunidenses.

Por un lado, está la visión de una sociedad plural y diversa que comprende idiomas, razas, culturas o religión, amalgamadas en un colectivo autodeterminado y, por el otro, la idea de que Estados Unidos contempla sólo al hombre blanco como eje rector.

Este conflicto se ha peleado en el campo de lo ideológico, lo político y en el de batalla a lo largo de la historia de ese país. Sin embargo, en las últimas décadas se podría decir que adquirieron consensos entre las visiones liberales y conservadoras de la sociedad que luego se llevaron a la política, en un intento de honrar esa idea de que se trata de una sociedad plural y multiétnica, sin embargo, en los últimos años esta visión ha comenzado a diluirse.

Fue en junio de 2015 que Donald Trump lanzó su campaña presidencial atacando a la población migrante mexicana, asegurando que nuestro país enviaba a sus criminales y violadores, dejando un mensaje claro de que los inmigrantes están destruyendo su “forma de vida americana”. Días después, un supremacista caucásico abatió a nueve afrodescendientes en una iglesia en Carolina del Sur, y aunque no se puede ligar un acto con el otro, sí son el reflejo de esta ideología que hoy es indiscutible.

La visión racista que inspiró estos ataques en Carolina del Sur se repitió en un tiroteo en una sinagoga en Pensilvania en 2018 y luego en Texas, donde un tirador asesinó a 12 personas, principalmente de origen hispano, en un supermercado y ahora en Búfalo, apenas hace unos días.

Lo alarmante de la situación es que este tipo de crímenes han sido “tolerados” desde la llegada del presidente Donald Trump al poder, junto con una serie de congresistas de extrema derecha que han ido migrando de una discusión de políticas públicas reactivas y estrictas hacia el campo de la conspiración y especulación sobre élites en el poder que están ideando escenarios para destruir al país.

Es alarmante también que los millones de mexicanos y sus descendientes que viven en ese país sean víctimas mortales de estas ideologías y, peor aún, que no estemos siendo capaces de proteger tanto sus intereses como los de otras poblaciones vulnerables a este discurso permanente de odio. Mientras tanto, aquí discutimos sobre la importancia de la participación del presidente nicaragüense en la Cumbre de las Américas.

Ese racismo sistémico que obliga a millones de mexicanos a buscar mejores condiciones de vida fuera del país los revictimiza y arriesga ante el desinterés de ambas naciones. (Azul Etcheverry, Excélsior, Nacional, p.13)

Arsenal / La casa “modesta” en Houston y el nepotismo en la 4T

* LaCustoms and Border Protection reportó que entre marzo y abril más de 167 mil mexicanos fueron detenidos cuando intentaban migrar a EU. Es el flujo de espaldas mojadas –puro wet back diría El Piporro– más nutrido desde 2017.

Huyen del paraíso de la 4T en busca del sueño americano. Los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo Futuro–fondeados con impuestos de los mexicanos– no alcanzan para retenerlos en territorio nacional. Mucho menos para aliviar los flujos migratorios de Centroamérica que tanto preocupan a los estadunidenses. Pero AMLO ya los vendió como producto milagro, durante su gira por Centroamérica y el Caribe.

No está de más destacar que gracias a los paisanos en Estados Unidos hemos logrado paliar, por lo menos hasta ahora, una grave crisis social derivada del fenómeno llamado estanflación (inflación sin crecimiento) que padecemos.

Familiares de los migrantes, la mayoría de condición muy humilde, se beneficiaron de remesas que alcanzaron la cifra récord de 51 mil millones de dólares en 2021, según el Banco de México. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p.4)

Apuntes de la aldea global / Para una prehistoria del trumpismo

Donald Trump y su colonización del Partido Republicano en Estados Unidos forman parte del ascenso de derechas extremas en todo el mundo, que han estudiado Enzo Traverso, Pablo Stefanoni y otros autores contemporáneos. Como en Francia con Marine Le Pen o en Brasil con Jair Bolsonaro, esa colonización de una derecha liberal clásica se da acompañada de analogías históricas y usos partidistas del pasado que intentan naturalizar el trumpismo en la historia de Estados Unidos.

Un libro reciente, coordinado por la historiadora Ana Rosa Suárez Argüello en el Instituto Mora, se propuso estudiar cada uno de esos usos y analogías, con el fin de precisar el lugar del trumpismo en la historia de Estados Unidos. El libro Descifrando a Trump desde la historia (2020) es uno de los ejercicios historiográficos más brillantes que se han realizado en México, en los últimos años, y una buena muestra del conocimiento de Estados Unidos en medios académicos mexicanos.

Un libro reciente, coordinado por la historiadora Ana Rosa Suárez Argüello en el Instituto Mora, se propuso estudiar cada uno de esos usos y analogías, con el fin de precisar el lugar del trumpismo en la historia de Estados Unidos. El libro Descifrando a Trump desde la historia (2020) es uno de los ejercicios historiográficos más brillantes que se han realizado en México, en los últimos años, y una buena muestra del conocimiento de Estados Unidos en medios académicos mexicanos

Es común que los presidentes de Estados Unidos proyecten identificaciones electivas con sus antecesores. No necesariamente esas identificaciones siguen una lógica partidista, ya que muchos demócratas se identifican con Abraham Lincoln, que era republicano, y muchos republicanos se identifican con Woodrow Wilson, que era demócrata.

En el caso de Trump, fue evidente su intento de asociarse a la figura de Andrew Jackson, demócrata sureño del siglo XIX, y no pocos establecieron paralelos entre el magnate de Nueva York y Richard Nixon, por la polarización que generaron, la estrategia de “law and order” que intentaron aplicar y la sombra del impeachment o la renuncia al final de sus mandatos.

Gerardo Gurza y Andreu Espasa se encargan de cuestionar esas analogías fáciles y reconstruyen las líneas fundamentales de las presidencias de Jackson y Nixon con el fin de exponer la manipulación de la historia. En una línea de interpretación paralela, Erika Pani, Raquel Saed Grego y Paolo Riguzzi rastrean antecedentes de algunos rasgos del trumpismo en la guerra civil del siglo XIX y la disputa por su legado, en la relación conflictiva de la Casa Blanca con los medios de comunicación y en la marca del populismo, el proteccionismo y el unilateralismo en diversos momentos de las políticas económicas e internacionales de Estados Unidos.

El libro coordinado por Suárez Argüello propone dos cosas a la vez: una crítica del analogismo histórico y la manipulación del pasado, como mecanismos de legitimación de la presidencia de Donald Trump, y un recuento de precedentes del trumpismo en la historia de Estados Unidos. Ambas dimensiones se unen en un volumen que ayuda a comprender el enorme impacto que tuvo en el Partido Republicano y en la derecha global la breve y turbulenta presidencia de Trump

Similar enfoque, aunque centrado en los temas de migración, la seguridad fronteriza, el nacionalismo y la xenofobia, aplican Ana Rosa Suárez, Marcela Terrazas, Diana Irina Córdoba y María del Carmen Collado en sus respectivos capítulos. En estos textos, el trumpismo, más que una rareza o desvío en la historia de Estados Unidos, aparece como la exacerbación de algunos patrones de conducta relacionados con la expansión territorial, el imperialismo y el racismo en la experiencia bicentenaria de esa nación.

El libro coordinado por Suárez Argüello propone dos cosas a la vez: una crítica del analogismo histórico y la manipulación del pasado, como mecanismos de legitimación de la presidencia de Donald Trump, y un recuento de precedentes del trumpismo en la historia de Estados Unidos. Ambas dimensiones se unen en un volumen que ayuda a comprender el enorme impacto que tuvo en el Partido Republicano y en la derecha global la breve y turbulenta presidencia de Trump.

El libro, provocado en buena medida por el asombroso triunfo del empresario de Nueva York en 2016, adquiere ahora una renovada actualidad. Las elecciones de 2024 ofrecerán la prueba definitiva sobre la naturalización del liderazgo de Trump en Estados Unidos. Si logra nuevamente la postulación del Partido Republicano, Trump demostrará que sigue siendo el referente fundamental del conservadurismo estadounidense. Y si sobrelleva con éxito su segundo mandato, frente a un Partido Demócrata por ahora debilitado, podría aspirar a un tercero, imprimiendo un sello alarmante a la tercera década del siglo XXI. (Rafael Rojas, La Razón, Informativa p.4 )

Tlaxcala, capital del feminismo indígena

Por dos días, Tlaxcala se convirtió en la capital del feminismo indígena en América Latina. La ciudad fue elegida como sede para que, mujeres de todo el continente, revisaran el proyecto de recomendación General número 39 que presentó, para análisis, el Comité de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

Paralelamente al Foro de Tlaxcala, se van a realizar, en los próximos días, foros virtuales en Asia, África y Europa. El único presencial, con todas las ventajas de interacción que tiene, fue el de Tlaxcala, en México.

Antes, en el Centro Cultural Los Pinos, mujeres indígenas de todo el país revisaron el proyecto de Recomendación en distintas mesas temáticas. Fue muy interesante ver cómo cada una de las mujeres convocadas se hizo escuchar desde todos los rincones de México y cómo esto se relacionaba con lo puntos incluidos en la Recomendación.

De México pasamos a América Latina. 21 países asistentes. Más diversidad, más sonidos y colores mezclados. El orgullo de la lengua, del vestido, del origen, del tono de la piel, buscando que nada de ello, sumado al hecho de ser mujeres, desemboque en discriminaciones variadas y sumadas.

En la inauguración, la peruana Presidenta del Comité CEDAW de Naciones Unidas Gladys Acosta Vargas, apuntó que, desde 2010, en diversas comunicaciones, mujeres indígenas del mundo dijeron que ya era el momento de interpretar la Convención desde la mirada de ellas. Hay derechos implícitos en diversas convenciones pero, como dijo Gladys, los derechos tienen que hacerse explícitos para defenderlos mejor.

Las mujeres reunidas en Tlaxcala tomaron la palabra. Reiteraron que es indispensable cortar los efectos de la colonización que aún continúan presentes. Si los pueblos indígenas han sido discriminados, las mujeres en ellos y fuera de ellos, sufren doble, triple o cuádruple discriminación, sobre todo si a su condición de mujeres indígenas se suman la pobreza, el aislamiento y las interseccionalidades: discapacidad, orientación sexual, edad, etcétera y además se enfrentan al acendrado machismo a veces cobijado por el concepto de “usos y costumbres”. Si una práctica consuetudinaria denigra a la mujer, tiene que ser erradicada.

Las mujeres indígenas son las que más tarde están llegando al ejercicio pleno de sus derechos. Las voces reunidas en Tlaxcala sonaron contundentes en un coro armónico y enjundioso.

La intención del Comité CEDAW es que, a pesar de todas las diferencias entre pueblos y comunidades, con el común denominador encontrado, se dé cuerpo a la Recomendación General que será dirigida a todos los países que han suscrito la Convención.

¿Los temas más álgidos? Violencia en todas sus modalidades; relación con el territorio y los recursos naturales; participación en los asuntos de las comunidades y en la representación política en general; autonomía económica; salud sexual y reproductiva, desplazamiento y migración.

Procesadas las aportaciones, se enriquecerá el proyecto que será aprobado en las sesiones del Comité de octubre del presente año. Contaremos así con un instrumento internacional específico sobre derechos de las mujeres indígenas finalmente visibilizadas. No se trata, como dijo Gladys, de ver el pasado con nostalgia, sino de construir un futuro diferente, como lo ha reiterado ONU mujeres, sin que nadie quede fuera y nadie quede atrás. (Leticia Bonifaz Alfonzo, El Universal, Opinión, p.15)