Si el tema de la violencia es uno de los obstáculos que impide el ejercicio de los derechos humanos y que degrada la dignidad de las personas, otro de los graves y grandes pendientes es el fenómeno violento que enfrentan las mujeres que huyen de sus lugares de origen, obligadas por múltiples factores o falta de oportunidades.
Anteriormente en el fenómeno de migración, las mujeres viajan como acompañantes, hoy esa condición se ha revertido y es cada vez más común que lo hagan por su propia cuenta generando otra complejidad: la violencia en el contexto migratorio.
En este panorama, a la par del incremento en la movilidad de mujeres crecen las necesidades para brindarles protección, no obstante, todo esfuerzo ha sido insuficiente ante el aumento de los múltiples riesgos y situaciones que atentan contra su integridad, física, psicológica, emocional y su propia vida.
De acuerdo a cifras de organismos internacionales, cada año es más notable la feminización de la migración y en ese proceso las mujeres migrantes víctimas de violencia padecen diversas condiciones de vulnerabilidad: desde ser migrantes, ser mujeres y, en el peor de los casos, provenir de comunidades indígenas.
Al respecto, según informes de Amnistía Internacional y del Movimiento Migrante Mesoamericano, el 70% de las mujeres son sobrevivientes de abusos sexuales durante su cruce hacia los Estados Unidos.
Analistas e investigadores de esta temática coinciden que, muchas mujeres se ven forzadas a salir, por presión familiar o de su entorno, víctimas de violencia familiar, abuso sexual o usos y costumbres propios de una cultura que coarta sus posibilidades de crecimiento y desarrollo personal. Otro tanto, son inducidas u obligadas a viajar presas de la delincuencia y la trata de personas, prostitución o trabajos de tipo servil.
En esa realidad mexicana, de enero a septiembre de 2021, 54 mil 603 mujeres migrantes fueron detenidas en el país y más de 7 mil fueron deportadas.
En ese tenor, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) indica que, durante el primer trimestre del 2022 aumentó en un 31.7% el número personas solicitantes de la condición de refugiado con respecto al mismo periodo del año pasado.
Como esfuerzo de respuesta, la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID), y la COMAR han implementado el proyecto “Atención a mujeres solicitantes de asilo y refugiadas en México sobrevivientes y expuestas a violencia sexual y de género”, como parte de una alianza con enfoques de ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo para la atención integral a las mujeres solicitantes.
La importancia de este proyecto radica en la necesidad de cubrir la brecha que actualmente existe para el apoyo, protección y recuperación de las mujeres sobrevivientes de violencia sexual y de género, con necesidad de protección internacional.
Analistas de la migración centroamericana que cruza por México para alcanzar Estados Unidos, destacan que además de quienes potencian la violencia hacia las mujeres migrantes, también refieren que las políticas migratorias mexicanas, durante los años recientes, han coadyuvado a elevar los riesgos de su tránsito por el territorio nacional, entre ellos, sortear los retenes, puntos de control móvil, decidirse por rutas más peligrosas e inhóspitas donde incrementa la posibilidad de que sean víctimas de delitos.
Así, en nuestro país las migrantes son extremadamente vulnerables ante la violencia ya sea de género, institucional, comunitaria, con sus propias familias, sexual, extorsión de autoridades y del crimen organizado que además de amenazarlas, las secuestra y las desaparece, en esto último, es difícil saber cuántas están en esa condición. Estimaciones del Laboratorio Nacional Diversidades de la UNAM, sugieren que son las mujeres jóvenes, de entre los 12 y los 17 años de edad, quienes más padece el tema de desaparición.
Entre las principales dificultades para reportar la violencia son las normas culturales y el estigma social; la normalización de la violencia, tanto en los lugares de origen como por todo el territorio nacional; el trauma ocasionado por la violencia; la falta de tiempo para denunciar debido a la necesidad de continuar el viaje; el desconocimiento de sus derechos y los servicios disponibles; el miedo, especialmente cuando los perpetradores son policías o agentes migratorios y la percepción de la baja capacidad de respuesta de los proveedores de servicios de asistencia a víctimas de violencia.
En otro aspecto, a pesar de que la Ley de Migración establece que no importa el estatus migratorio, las personas migrantes tienen el derecho a la salud en México; un mandato que solo queda en la letra porque en la realidad no hay garantía para que las mujeres migrantes accedan a los servicios de salud, ni que las tengan condición de embarazo reciban atención ginecoobstétrica o que, por norma, se proteja a aquellas que han vivido violencia sexual.
Por todo ello tanto víctimas, organismos, especialistas y todos los interesados en el tema, reconocen que a pesar de que en nuestro país se ha avanzado en materia legislativa al garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, como nación y como sociedad aún tenemos deudas pendientes. (Ulises Lara López, La Crónica de Hoy, Nacional, p.9)
Los presidentes de Estados Unidos y México // Ninguno ha respondido al 100 por ciento // Obama, el menos malo; después Trump
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se encuentra en un momento difícil, derivado, entre otros problemas, de la inflación más alta de las últimas cuatro décadas. El próximo noviembre tendrá elecciones congresionales, momento decisivo para su administración ¿Qué presidente estadunidense de los últimos años te ha caído mejor? Es el tema del sondeo de esta semana. Los resultados aparecen en la gráfica.
Metodología
El sondeo fue distribuido por redes sociales. Participaron 816 personas; en Twitter, 261; en El Foro México, 398, y en Facebook, 157. Usamos la app SurveyMonkey. Pueden participar todos, cualquiera que sea su ideología, no sólo los lectores de La Jornada.
Ninguno. Todos han agredido a México, de una u otra forma, por saquear más y para sus luchas internas nos usan con hipocresía. Hoy tenemos un Presidente que los torea bien.
@agusosoba / Mérida
Trump me cae mejor, porque en los momentos más difíciles de la pandemia nos vendió material de salud que salvó muchas vidas en México.
@EagleSports8 / México
Barack Obama. Sencillo, inteligente y con carisma. Parece que ama y respeta mucho a su esposa. Además de que se ha esforzado mucho en su vida profesional.
@clauletmoa / San Juan del Río
Ninguno. Los presidentes de Estados Unidos no tienen amigos sólo ven los intereses de su país y se creen los jueces del mundo. 1. Obama con él se tuvo el mayor número de repatriados, 2. Trump construyó un muro la frontera y 3. Biden abastece de armamento a Ucrania e impone que los países Europeos hagan lo mismo.
@freyre66 / Coacalco
Donald Trump. El presidente republicano mantenía las inversiones, contuvo mas la inmigración ilegal, el democrata (Biden) parece que su prioridad es la industria armamentista.
@heysiluv / Xalapa
El Foro México
Ninguno, porque los tres se han burlado de México y sólo ven por sus intereses. Además, han pisoteado a otros países en busca del petróleo y poder. La última prueba de ello es la guerra desatada en Ucrania, donde quieren culpar a Rusia de haberla originado.
Foto
Roberto Sánchez / Cholula
Joe Biden. Aunque excluyó a Cuba, Venezuela y Nicaragua ha sido respetuoso con nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador.
Luis Humberto Ceballos / Querétaro
Ningún presidente de EU es agradable. Todos son representantes del imperio más sanguinario de la historia. Todos han mantenido el bloqueo a Cuba. Todos son los mejores agentes de ventas de las empresas productoras de armas.
Luis Hernández / Toluca
Trump. En el periodo de AMLO apoyó a México con respiradores, vacunas y la cuota petrolera, entre otras cosas. Era muy fanfarrón, pero en los hechos fue favorable a México.
Víctor Montero / Celaya
Aunque impulsivo y amenazante, Trump fue directo y sincero, al final sus amenazas a México se quedaron ahí; a diferencia de él, Obama incumplió mucho, entre otros el cierre de Guantánamo, y Biden, ahora, como un vulgar pendenciero provocando a Putin y eludiendo la diplomacia para atizar la guerra en Ucrania con envíos de dólares y armas.
Emiliano Monsiváis / Toluca
Obama. Humano, buscó el bienestar de todos, en lo interno con programas económicos y sociales y en lo externo estrechando lazos con las naciones, con Cuba, su máximo ejemplo. Cultivo una rosa blanca…
Carla Magaña / Michoacán
Me cae bien Obama, no obstante creo que no fue lo que esperaba, ya que con rápido y furioso nos hizo daño a los mexicanos.
Araceli Tirado / CDMX
Todos cargan en su conciencia y ante la justicia asesinatos e innumerables crímenes de guerra. Pero Trump ha sido el que de una manera más descarada ha promovido el racismo y sacó de las sombras a los grupos supremacistas e intentó dar un golpe de Estado
Sergio Rivas Pérez / CDMX
A ningún presidente estadunidense le preocupa otra cosa que no sea las empresas de su país, hasta su pueblo puede salir crucificado pero las compañías jamás.
Rosario Hernández Ortiz / Querétaro
A pesar de sus desplantes y amenazas, Trump no hizo tanto daño, Biden ahora lleva una guerra que podría haber evitado, pero prefirió seguir la tradición. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p.6)
El primero de enero de 1994, San Cristóbal de las Casas fue testigo del levantamiento armado del EZLN. Indígenas armados con fusiles y palos, comandados por el subcomandante Marcos, tomaron por asalto la presidencia municipal y varias oficinas públicas. Quienes lo vivimos en carne propia, tenemos en la mente calles pintadas con consignas zapatistas, gente armada irrumpiendo en negocios, encapuchados escabulléndose para no ser detenidos por soldados al mando del general Miguel Ángel Godínez Bravo, que, al final, sometió a los sublevados.
28 años pasaron y San Cristóbal vuelve a ser testigo de la irrupción de grupos armados, de los que muchos de sus integrantes son también indígenas, pero con objetivos distintos a los de 1994.
El pasado 14 de junio, a plena luz del día, cerca de un centenar de encapuchados, con chalecos antibalas, a pie y otros en motonetas, armados todos con fusiles Ak-47 y otras armas de grueso calibre, se enfrentaron en las inmediaciones del mercado popular de San Cristóbal, aterrorizando a la población.
Se identificó a dos grupos delictivos antagónicos que se disputan el comercio de la parte norte del que se dice ser pueblo mágico. Los Motonetos y una escisión del mismo grupo criminal. Ambos están integrados en su mayoría por indígenas de Los Altos de Chiapas, de acuerdo con versiones municipales, y migrantes centroamericanos, que se dedican al robo, al secuestro, la extorsión y el tráfico de drogas.
El problema no es nuevo, viene precisamente tras el surgimiento del EZLN. Indígenas tzotziles transformaron sus rutinas para dedicarse a la venta de ropa, artesanías y piratería. Algunos otros, en rebeldía se han adherido a organizaciones civiles y, unos más, a bandas criminales. Estos grupos delictivos han ganado territorio y hoy controlan las zonas comerciales, donde atemorizan a locatarios y a compradores.
San Cristóbal de las Casas poco a poco se convierte en tierra de nadie. El martes las autoridades no supieron qué hacer. La policía fue rebasada hasta que llegaron las FA a cargo del comandante de la VII RM.
El presidente de San Cristóbal, Mariano Díaz Ochoa, justificó que la policía municipal no cuenta con la fuerza suficiente para hacer frente a los actos de violencia o enfrentamientos, y delegó la responsabilidad al gobierno del estado y al federal.
Lo ocurrido este 14 de junio es una señal de alerta, se trata de un problema que, como en 1994, puede crecer a grandes dimensiones. El gobernador Rutilio Escandón ha tomado cartas en el asunto, lo mismo que el gobierno federal y el Ejército mexicano.
La semana que termina estuvo impregnada de violencia, pero el gobierno se empeña en mantener, como única salida, la estrategia de abrazos, no balazos. Argumenta que va muy bien, mientras, los muertos dicen lo contrario. Ahí están los 11 en el Estado de México, 19 en Nuevo León, cuatro en Ciudad Juárez; cinco en Michoacán, ahí mismo, autodefensas vinculadas al narcotráfico incendiaron vehículos para evitar ser desarmados.
En Isla Blanca, Cancún, un comando asaltó en motos acuáticas a un grupo de turistas, y en Guerrero, los cárteles se han apoderado del comercio de pollo, carne y tortilla; ya hasta niños son reclutados para defender a sus comunidades, mientras los policías temen enfrentar a los delincuentes.
Preocupados en la Casa Blanca por el tránsito en territorio mexicano de un avión plagado de terroristas venezolanos e iraníes.
La cooperación en materia de seguridad y combate al narcotráfico, entre México y EU, pasa por una crisis y se tensa más con las declaraciones de congresistas, que ven en el gobierno de López Obrador la mano del narcotráfico.
DE IMAGINARIA
Malos días ha tenido el almirante Rafael Ojeda, luego de sus declaraciones en torno a elementos de la Marina que roban y venden uniformes y armas a los cárteles. Las FA tienen leyes y reglamentos que justifican la prisión militar. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional, p.11)
Darle crédito al chisme de que Genaro García Luna fue sopeado en su celda por un reo habilitado de “agente encubierto” y que por un teléfono celular ordenó contactar a la mafia rusa para asesinar a un supuesto testigo, ni más ni menos que Reynaldo, El Rey Zambada, es cuando menos tan idiota como el cuento mismo.
Implica suponer que la prisión estadunidense donde está recluido es igual de vulnerable que las cárceles mexicanas, y que el ex director de la Agencia Federal y ex secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, a quien se le imputa recibir sobornos de El Chapo Guzmán, no solo es imbécil, sino que desconoce prácticas policiacas elementales y ni siquiera de películas o series de televisión digirió enseñanzas tan básicas como desconfiar de cualquier desconocido.
¿Alguien así de menso es quien como “narcofuncionario” incautó al poderoso capo de capos el mayor cargamento (23 y media toneladas) de cocaína que se ha logrado en el mundo (en el puerto de Manzanillo), y quien pese a ese y otros golpes, se prestó a servir de lacayo al célebre cártel de Sinaloa?
El documento dado a conocer antier es de algo que supuestamente ocurrió a finales de 2020 (García Luna fue detenido en 2019) y delata la desesperación de la fiscalía neoyorkina que, a falta de sólidas pruebas contra el señalado por Reynaldo Zambada (en el juicio contra El Chapo) de recibir entre tres y cinco millones de dólares, trata de que el juez Bryan M. Cogan imponga un jurado “anónimo y secuestrado”, con el pretexto de que el ex funcionario puede amenazar o mandar asesinar a sus integrantes.
No sobra recordar que un año después de que García Luna dejó de ser secretario federal de Seguridad Pública los titulares de las principales agencias de justicia de Estados Unidos (DEA, CIA, FBI, Departamento de Justicia, Procuraduría) le hicieron reconocimientos por la colaboración binacional que mantuvieron y el Departamento de Estado le concedió la visa Albert Einstein, distinción en extremo especial para extranjeros distinguidos.
Por eso llama la atención que la fiscalía gringa tomara en serio la afirmación, en el proceso de Joaquín Guzmán Loera, del hermano de El Mayo Zambada, en el sentido de que lo había sobornado (con tres o cinco millones de dólares, “no recuerdo”, contenidos “en un maletín” o portafolios), que le fueron entregados “en un restaurante”.
El monto deprime porque equivale a poco más de 120 millones de pesos mexicanos actuales, siendo que como secretario, tan solo en su último año, GGL manejó un presupuesto de 45 mil millones de pesos, parte de los cuales no tenía que comprobar.
Lo del sopeo del “agente encubierto” y las supuestas amenazas (inclusive a “periodistas”) y la mafia rusa son aderezo de pastelazo en un caso del que García Luna se dice tan ajeno que, lejos de buscar un acuerdo “de cooperación” o algo por el estilo, se dice “no culpable” o “inocente”, y se atiene a que le demuestren lo que, en el mejor de los casos, se antoja un apestoso taco de lengua… (Carlos Marín, Milenio, Política, p.7)
Con una amplia risa, el presidente Andrés Manuel López Obrador mostró ayer en la mañanera una fotografía tomada en enero de 2007 donde aparece el presidente Felipe Calderón con una fatiga militar en medio de dos gobernadores, Francisco Ramírez Acuña, de Jalisco, y Lázaro Cárdenas, su actual coordinador de asesores, de Michoacán. Toda su narrativa estuvo intercalada con la derrota que sufrió en las elecciones de 2006 y cómo, mientras Calderón se embarcaba en la guerra contra las drogas para ganar legitimidad, indicó, él reinició su peregrinar por el país en lo que sería una nueva búsqueda por el poder. “Fui el primero en criticar esa política de seguridad”, remachó.
López Obrador da una versión sesgada, pero no del todo equivocada. Cárdenas, de quien también se mofó ayer, le había pedido apoyo federal a Calderón, entonces presidente electo, porque el presidente Vicente Fox se había negado a respaldar con fuerzas federales a Michoacán, donde se enfrentaban salvajemente Los Zetas con el Cártel del Pacífico –controlado por Sinaloa–. En paralelo, durante la transición, Calderón fue a una reunión en Cuernavaca, junto con quienes serían su procurador, Eduardo Medina Mora, y su secretario de Seguridad, Genaro García Luna, con altos representantes de la DEA, que le mostraron con datos e información de la pérdida de territorio frente a los cárteles y su penetración institucional.
García Luna planteaba una estrategia contra todos los cárteles, pero Calderón estaba renuente. El instinto político lo cambió. En los primeros días de diciembre de 2006, sin consultar con el presidente, García Luna detuvo en la Ciudad de México a Flavio Sosa, uno de los líderes sociales en la toma de Oaxaca en 2005, quien tenía órdenes de aprehensión por secuestro, robo calificado con violencia, incendio, sedición y ataques a las vías generales de comunicación. Calderón le reclamó por la detención, señalando que era una decisión que no debía haber tomado unilateralmente, pero en los días siguientes vio cómo las encuestas mostraban que la gente apoyaba la acción.
Calderón, empujado por la necesidad de legitimidad después del turbulento proceso electoral de 2006, donde López Obrador, en las calles, quería impedir que asumiera la Presidencia, mientras el director de un periódico capitalino, un connotado constitucionalista y un miembro actual del Servicio Exterior exploraban la posibilidad de que se anulara la elección, encontró en la detención de Sosa un respiro y un camino. La guerra contra las drogas comenzó.
Fue sangrienta, porque la Policía Federal, el Ejército y la Marina enfrentaron a los cárteles de la droga con fuego. Si se miden los resultados por la tasa de homicidios dolosos, fue exitosa. En mayo de 2011 tuvo una inflexión y empezó a bajar sostenidamente el número de crímenes, aunque vista de manera integral, fue un fracaso. La política social que intentó desde 2007 para atacar las causas de la violencia no funcionó. Las policías municipales, la trinchera fundamental para evitar que el “avispero” sacudido, como definió en ese entonces Medina Mora, fuera contenido, nunca pudieron hacerlo, por falta de capacitación y porque muchos municipios desviaron sus presupuestos a obras electorales.
López Obrador criticó la política de seguridad sin preocuparse de los detalles, tomó lo que no funcionó, los programas sociales en zonas violentas, y desechó lo que sí dio resultado, el combate frontal. El miércoles pasado explicó lo que académicamente han llamado la pax narca, como si fuera un logro que no haya violencia donde domina una organización criminal el territorio. Su responsabilidad no es congraciarse, sino evitar que los cárteles y otras bandas de menor calado impongan su ley y sean dueños de comunidades, ciudades, estados y regiones. En una serie de declaraciones espeluznantes, por la forma como él mismo justifica que sean los criminales quienes lleven la paz a las ciudades y no el gobierno el que la provea, rechazó también que los criminales controlen entre 30 y 35% del territorio nacional, como estima el Pentágono.
No aportó prueba alguna de ello. Los golpes de realidad parecen contradecirlo todo el día, cuando se asoma San Cristóbal de las Casas, Texcaltitlán, Guasave o Colima, por mencionar cuatro puntos donde estalló la violencia en el mundo de la ley del más fuerte, que, por inacción federal, la aplican los criminales. Su realidad sólo existe en la mañanera en Palacio Nacional. No es lo que se piensa en el país –basta ver las encuestas– ni en el resto del mundo. Para botón de muestra, la actualización de la alerta de viaje para México que realizó esta semana el Departamento de Estado de la Unión Americana como recomendación para sus ciudadanos:
Según el Departamento de Estado, que nutre sus alertas de viaje con la información que le envía la embajada de Estados Unidos en México, todo el país, menos Campeche y Yucatán, es de alto riesgo para sus ciudadanos. Las recomendaciones son órdenes al personal diplomático y sus funcionarios: no pueden viajar de noche entre ciudades, no pueden tomar taxis en la calle, y sólo pueden entrar a México, por carretera, de día por la Nogales-Hermosillo y la Nuevo Laredo-Monterrey. El mensaje de la Cancillería es contundente: “Crímenes violentos, como el homicidio, el secuestro, el robo de vehículos y los robos son comunes en México y están generalizados”.
El presidente López Obrador podrá seguir con sus frivolidades matutinas y sus risas burlonas. Podrá intentar mantener, con acusaciones al pasado, su omisión e incapacidad para resolver el presente y su fallida estrategia de seguridad. Lo que no podrá impedir es que la violencia lo arrolle a él y a su gobierno. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p.40)