Contra la historia y el futuro
En estas páginas, el senador Bob Menéndez criticó la ausencia del presidente Andrés Manuel López Obrador en la reciente Cumbre de las Américas. Señaló, de manera enfática, el error de defender al “trío de dictadores” y acusó a México de vivir un retroceso democrático y también en materia de seguridad.
El senador está equivocado. México participó activamente en la Alianza de las Américas para la Prosperidad Económica hacia un crecimiento más incluyente en la región. Suscribimos la Declaración de las Américas por la Protección del Océano con el objetivo de coordinar la protección de nuestras áreas marinas. Junto con el secretario Antony Blinken y la ministra Mélanie Joly, los tres países de Norteamérica enviamos un mensaje conjunto respaldando las ideas afines que nos unen: el multilateralismo, la democracia, los derechos humanos y la igualdad de género, entre otros.
En materia migratoria, México no solo suscribió la Declaración sobre Migración y Protección de Los Ángeles, de cuya construcción fuimos parte activa durante varios meses, sino que anunciamos compromisos concretos para darle contenido. Ofreceremos más visados para que nuestros hermanos y hermanas de Guatemala puedan trabajar en México. Junto con agencias de las Naciones Unidas buscamos mejores mecanismos de protección para la niñez migrante. Recibiremos en nuestro mercado laboral a veinte mil personas refugiadas, un monto superior al comprometido por Canadá y de la misma dimensión que el de Estados Unidos. La participación y el liderazgo de México en las distintas materias discutidas en la Cumbre son evidentes.
La ausencia del presidente López Obrador fue una protesta contra la posición que defiende Menéndez: el error de excluir a naciones que forman parte del continente americano. La tesis del presidente es una de inclusión y pluralidad en la que los distintos puntos de vista sean escuchados y ponderados entre naciones soberanas e iguales -como sucede cuando Estados Unidos interactúa con todo tipo de regímenes en espacios como el G20 y la Asamblea General de las Naciones Unidas, tesis muy cercana a la de la buena vecindad del presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt.
La ausencia del presidente López Obrador lanzó un mensaje poderoso en favor de la inclusión, mismo que fue respaldado por los veinte países en la tribuna de Los Ángeles contra dos por la exclusión. La inclusión es una idea ampliamente respaldada en las Américas, no un capricho de México. No aceptamos el principio de intervención ni decisiones unilaterales para decidir quién es americano y quién no en una Cumbre de toda la región.
El problema de fondo con su posición es que solo fue respaldada por Colombia entre todos los países invitados. La reciente elección democrática en ese país hace previsible que ya no contará ni siquiera con ese apoyo. Senador, su posición, y no la del presidente López Obrador, es la que resulta insostenible. Va contra la historia y el futuro al mismo tiempo.
Tampoco aceptamos las políticas de embargo a Cuba, ferozmente defendidas por el senador Menéndez. El resultado de las sanciones está a la luz de todas y todos: más de sesenta años de infligir un daño económico y humanitario incuantificable al pueblo cubano. De nuevo el senador defiende una posición minoritaria. Apenas el año pasado, el bloqueo a Cuba obtuvo 184 votos en contra y solo dos en favor en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El senador critica a México y su democracia cuando sabe muy bien que la nuestra es la democracia más sólida del continente, por más que desapruebe la política de un gobierno que tiene 70% de respaldo popular. También señala la inseguridad en México, en lugar de apoyarnos en nuestra legítima demanda de poner fin al tráfico indiscriminado de armas desde Estados Unidos a nuestro país.
Dice que los chilenos no aceptarían a un Pinochet celebrado en el escenario internacional. La mención del dictador por parte de Menéndez es quizá el símbolo perfecto de una incongruencia insostenible. Parece olvidar las instrucciones del expresidente Nixon para evitar que Salvador Allende llegara a La Moneda y, después, su trágica participación detrás de la hoja de ruta de un golpe de Estado -mismo que nuestro país denunció y que derivó en la ruptura de relaciones entre México y Chile hasta 1990.
Suponer que por no coincidir con su posición, México y Estados Unidos se van a distanciar es otro error más. No será así. Con la próxima visita del presidente López Obrador a Washington, México y Estados Unidos estarán aún más cerca, cada cual a partir de su genuina posición. Los retos que enfrentamos son superiores a cualquier diferencia presente o futura.
Nuestro mensaje en la Cumbre de las Américas y al senador Menéndez es sencillo: es tiempo para un nuevo sistema interamericano basado en el respeto, el trato entre iguales, y el bien común: una arquitectura panamericana propia del siglo XXI. Esa visión de una América fraterna y verdaderamente igualitaria es el verdadero significado de la ausencia del presidente López Obrador. (Marcelo Ebrard Casaubon, Reforma, Opinión, p.10)
Apuntes Globales / Ajustar la regulación bancaria para disminuir las presiones a migrar
Los flujos migratorios de México, Centroamérica y de muchas otras latitudes del planeta siguen saturando la frontera sur de Estados Unidos y provocan roces entre nuestro gobierno y Washington.
Los funcionarios mexicanos deben aprovechar la crisis permanente en que se ha convertido la frontera entre ambos países para trabajar con sus homólogos estadounidenses e iniciar un diálogo renovado en torno a los principales motores económicos de la migración y aumentar la fuerza de las redes financieras entre ambos países.
Una infraestructura financiera sólida entre México y Estados Unidos es fundamental para los negocios transfronterizos con el mayor socio comercial de México.
La banca corresponsal es parte de esa importante infraestructura. Las relaciones entre las instituciones financieras mexicanas y estadounidenses permiten el retorno físico de pesos o dólares utilizados en el extranjero. También facilitan que personas y familias se envíen dinero en efectivo a través de remesas.
Según el Banco de México, aproximadamente 6 mil 300 millones de dólares se movieron a través de nuestra frontera común como transferencias masivas de dinero en efectivo el año pasado: dólares de turistas y remesas enviadas por trabajadores mexicanos empleados cerca de la frontera.
La banca corresponsal es un pilar fundamental de la relación económica de México con Estados Unidos. Sin embargo, el descenso marcado en estas relaciones bancarias transfronterizas durante la última década ha creado obstáculos en los negocios y ha hecho que los envíos de dinero sean más costosos para las poblaciones desfavorecidas que dependen de ellos.
Además, hay que sumar los impactos económicos del Covid-19, la interrupción de las cadenas de suministro y la alta inflación mundial. De manera que hay una tormenta perfecta de fragilidad económica que, junto con otras causas, está impulsando la emigración.
Es momento para que los reguladores mexicanos investiguen los problemas que explican el rápido declive de las relaciones bancarias corresponsales y, consecuentemente, tomen acciones para encontrar soluciones prácticas.
México ha sufrido durante dos décadas el impacto de las políticas de “reducción del riesgo”, implementadas por las instituciones bancarias de Estados Unidos. Estas políticas iniciaron a raíz de los ataques terroristas de 11 de septiembre de 2001 y paulatinamente han llevado a una caída drástica en las relaciones bancarias corresponsales entre ambos países.
En la actualidad, sólo dos bancos estadounidenses pueden participar en transacciones bancarias corresponsales, a pesar de los rigurosos esfuerzos reconocidos internacionalmente por las instituciones financieras mexicanas para implementar y hacer cumplir estrictamente regulaciones que se alinean y cumplen con las normas bancarias aceptadas en Estados Unidos.
Aunque alguna vez fue necesaria una estricta regulación en torno a la banca corresponsal para aportar transparencia al mercado, la política de Estados Unidos debería ajustarse para reconocer un entorno bancario más seguro, transparente y protegido.
La migración crea roces en la relación bilateral y añade tensiones económicas y particularmente políticas en la administración Biden.
La carencia de estabilidad financiera y de oportunidades económicas es factor clave de la migración centroamericana y mexicana a Estados Unidos. La reducción de las relaciones bancarias corresponsales entre nuestro país y el vecino del norte ha tenido un impacto directo en el empleo a través de incidir en flujos comerciales más lentos.
Estados Unidos es el gran epicentro de las remesas hacia nuestro país. Representan más de 95 por ciento del total. Éstas constituyen la fuente principal o, al menos, una fuente relevante de los ingresos en más de 60 por ciento de los hogares mexicanos que las reciben.
EL ANÁLISIS
El reciente análisis económico realizado por el doctor Robert Shapiro, exsubsecretario de Comercio para asuntos económicos y asesor de políticas económicas de las administraciones Clinton y Obama, evidencia que la regulación y la reducción de riesgos centrada en los bancos mexicanos en la última década se asocia con una mayor lentitud en los flujos anuales de inversión extranjera directa y el crecimiento del PIB en ambos lados de la frontera. Se calcula que, en promedio, la inversión extranjera directa de Estados Unidos a México se contrajo en mil 400 millones de dólares cada año entre 2012 y 2018. Esta investigación también muestra que la sobrerregulación actual de la banca corresponsal perjudica a nuestros connacionales de bajos ingresos.
Si bien el descenso de las relaciones bancarias ha afectado a ambos lados de la frontera, no se puede ignorar la presión sobre el empleo, las oportunidades laborales y la estabilidad económica en el lado mexicano. El fomento de la banca corresponsal seguramente tendrá un impacto positivo en revitalizar las perspectivas económicas en México y eventualmente en reducir ciertas presiones para migrar.
Es hora de revisar la regulación obsoleta sobre la banca corresponsal, pues representa una medida tangible para mejorar la economía de la frontera y de México. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Nacional, p.35)
Estrictamente Personal / Familiares incómodos
La oficina de los fiscales del Distrito Sur de Florida informó hace unos días que Adalberto Fructuoso Comparán Rodríguez, exalcalde de Aguililla y presunto líder de los Cárteles Unidos, tuvo su primera audiencia en la Corte tras ser extraditado de Guatemala, luego de haber sido acusado en 2021 por un gran jurado de haber traficado 500 kilos de metanfetaminas a Estados Unidos. Junto con él serán puestas en el banquillo de los acusados otras cinco personas, incluido su hijo Fructuoso Comparán Bedolla. El juicio abrirá la puerta a detalles de la penetración del narcotráfico en Michoacán, que ha salpicado a importantes cuadros de Morena desde hace más de una década, y toca de manera incómodamente cercana al actual gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla.
Ramírez Bedolla ha minimizado lo que está pasando en Florida. Es un tema agotado, declaró el lunes, explicando con lógica absurda los porqués de su descalificación. Dijo, por ejemplo, que el tema surgió de la desesperación del PRD, porque Comparán Rodríguez fue alcalde de Aguililla por ese partido, y que, en el fondo, era una maquinación de su antecesor, Silvano Aureoles. O es un ignorante o es un mentiroso o, por miedo, se fuga para delante. La investigación no tiene que ver con el PRD, ni actuaron los fiscales en función de intereses partidistas coyunturales. Pensarlo seriamente sería una tontería.
Pero de alguna manera se entiende. Comparán Rodríguez, que fue identificado como el líder de Cárteles Unidos, que luchan contra el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control de la Tierra Caliente michoacana, fue pareja de su tía Anabel Bedolla, y Comparán Bedolla es su primo hermano. El gobernador dice que no tiene nada que ver con sus pasos criminales, su nombre no aparece en la acusación pública, ni tampoco en el comunicado sobre la extradición de Comparán Rodríguez. Pero el juicio será el que determine si salen salpicados él u otros políticos del estado.
Michoacán, no hay que olvidar, es un estado fallido prolijo en la narcopolítica.
Ramírez Bedolla disparó en defensa propia contra el PRD, del que era militante al mismo tiempo que su tío era alcalde, a donde llegó después de haber sido parte de los grupos de autodefensa en Michoacán, que estaban infiltrados por el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, cuando todavía pertenecían al Cártel de Sinaloa y eran los responsables de llevar los precursores de metanfetaminas del puerto de Manzanillo a Jalisco, pasando por la Tierra Caliente michoacana. Pero el gobernador o soslayó hechos o fue deliberadamente omiso.
Comparán Rodríguez fue alcalde de 2008 a 2011, y su mandato coincidió con el del gobernador Leonel Godoy, que en ese entonces estaba en el PRD. En 2009, el alcalde y otros nueve presidentes municipales, junto con 16 funcionarios del gobierno de Godoy, fueron detenidos por el Ejército y la Policía Federal por presuntos vínculos con La Familia Michoacana. Los dejaron en libertad porque, en ese entonces, el procurador Eduardo Medina Mora no quiso judicializar las llamadas telefónicas entre los detenidos y los narcotraficantes, por lo que la prueba madre del caso se desvaneció. La única prueba judicializada, tiempo después, fue una grabación de Julio César Godoy Toscano, diputado por el PRD, con Servando Gómez Martínez, la Tuta, uno de los jefes de La Familia Michoacana, donde se escuchaba la camaradería y la petición para que abogara por la organización criminal con su medio hermano, el gobernador Godoy.
Godoy Toscano, que estaba en libertad por un favor que le hizo el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, al gobernador, desapareció y no se sabe nada de él hasta la fecha. La Familia Michoacana se transformó años después en Los Caballeros Templarios, organización a la cual también vincularon al tío del gobernador Bedolla.
La relación de políticos michoacanos con el crimen organizado ha estado flotando en el aire desde el primer lustro de este siglo, cuando el entonces gobernador Lázaro Cárdenas pidió apoyo al presidente Felipe Calderón para combatir la presencia creciente de los cárteles. A raíz de ello comenzó la llamada “guerra contra las drogas”, que ha sido utilizada por el gobierno federal para atacar al expresidente y justificar la violencia que tiene doblegado al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Ramírez Bedolla ha buscado sacudirse toda relación incómoda parafraseando al Presidente. “Nosotros estamos protegidos”, dijo recientemente el gobernador. “Nos protege nuestra integridad, nuestra honestidad a toda prueba”. Los actos de fe en materia de narcotráfico y honestidad son la marca del régimen, pero no resuelven los problemas de fondo, que empiezan a mostrar su profundidad en las acusaciones en la Corte de Miami, que con retórica no podrá alejar el gobernador.
Según las imputaciones, su tío y otro de los detenidos, Alfonso Rustrián, se entrevistaron en Cali, Colombia, en enero del año pasado, con una persona que creían lavaba dinero y se presentaba como narcotraficante vinculado con la organización islamista Hezbolá. En esa reunión acordaron el suministro de cientos de kilogramos de metanfetaminas, a través de un canal terrestre que partía de México, cruzaba Estados Unidos por Texas y se entregaba en Miami. Tan pronto como entregaron el primer cargamento en marzo de 2021, fueron detenidos sin que alcanzaran a distribuir la droga en el mercado estadounidense.
Pero la tubería de metanfetaminas que nacía en Michoacán no podía haberla construido Comparán Rodríguez sin una red institucional que le permitiera trabajar a Cárteles Unidos sin sufrir el acecho y ataques del Cártel Jalisco Nueva Generación, que ha buscado quedarse con la Tierra Caliente michoacana. Para evitar su entrada al estado, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador envió al Ejército. Al poco tiempo hubo denuncias públicas sobre apoyos que le daban para enfrentar a la organización del Mencho, Nemesio Oseguera. Las acusaciones no fueron probadas, pero en los hechos, el Jalisco Nueva Generación fue contenido, mientras Cárteles Unidos, que tiene menos capacidad de fuego que sus adversarios, se reagrupó y siguió traficando drogas. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p.40)
Quebradero
Monotemáticos a fuerza
La inseguridad nos coloca muy a menudo en términos monotemáticos. No es que haya una obsesión, sino que más bien se padece con tanta regularidad que al final no nos queda otra que hablar de ella, porque al hacerlo hablamos de nosotros mismos y nos preguntamos qué hace el Estado para proteger a la sociedad.
Estamos desde hace tiempo en un callejón sin salida. El problema es multifactorial no se circunscribe sólo a nosotros. No dejemos de reparar que tenemos al norte al principal consumidor de drogas, a la vez que a la nación más armada.
EU no ha podido ni ha querido dar pasos significativos en esta materia. Ayer la Corte determinó que cualquier ciudadano estadounidense mayor de edad puede estar armado, como si no hubiera vivido en lo que va del año una serie de hechos traumáticos derivado de la cultura de las armas.
Como negocio son fundamentales en la estructura de la delincuencia. La demanda del gobierno mexicano a la industria no es un desplante, presumimos que es la convicción de que algo se tiene que hacer empezando por Estados Unidos.
El cruce de drogas en la frontera norte va aparejado con el de las armas. Llama la atención el tema de las drogas, pero no se puede entender el fenómeno haciendo a un lado el paso de las armas como elemento clave para crear una industria que tiene como soporte estas dos instancias: drogas y armas.
El fenómeno crece hacia Centroamérica por donde también pasan los migrantes, asunto que sigue sin atenderse ni entenderse en su debida dimensión, lo que pasó con el gobierno de Donald Trump fue un auténtico fracaso que nos colocó contra la pared y como lamentable contención de la migración.
Así como no tiene sentido pensar en el fin de las drogas y las armas, tampoco tiene sentido pensar en el fin de la migración, la cual es antes que nada un derecho. Todas estas circunstancias van conformando escenarios que minan la seguridad del país. La migración tiene un sentido social incuestionable, pero también es utilizada de manera oprobiosa por las bandas de la delincuencia organizada, las cuales tienen como sus ejes armas, drogas y en los últimos años el secuestro y trata de personas entre otras muchas manifestaciones. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, La 2, p.2)