Como ya todos sabemos López Obrador es un fraude. Durante los 12 años que el ahora titular del Poder Ejecutivo Federal estuvo en campaña, se dedicó a criticar, señalar y atacar a las administraciones en turno, además, no perdió oportunidad para hacer promesas que hoy, con él en el poder, representan un desastre nacional.
Como ejemplo de esas promesas, tenemos el compromiso que le hizo a las personas migrantes mexicanas, en materia de desarrollo y empleo que supuestamente evitarían que nuestros nacionales tuvieran la imperante necesidad de buscar oportunidades en Estados Unidos de América.
Además, a las personas migrantes centroamericanas les ofreció visas de trabajo y oportunidades para laborar en las “grandes obras” del Gobierno Federal, evidentemente nada ha sido cumplido.
Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en marzo de 2022, la inmigración centroamericana alcanzó una de las cifras más altas en los últimos 20 años, esto es, 221 mil 303 personas intentando ingresar a Estados Unidos desde México, lo que implica una situación gravísima para todas estas personas ya que la migración internacional en las fronteras, tanto de México con Estados Unidos como de México con Centroamérica, implica para las personas migrantes una actividad de alto riesgo en la que se juegan la vida misma.
La situación de peligro en la que se encuentran las personas migrantes en nuestro país se incrementa, en virtud de que lamentablemente las instituciones competentes en la implementación de políticas en materia migratoria, como lo son el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) han sufrido, gracias a la austeridad republicana, importantes recortes presupuestarios, que traen como consecuencia para estas instancias la imposibilidad de actuar de manera efectiva y eficaz ante el problema.
Y… ¿la Subsecretaría de Gobernación encargada del tema? Fantasma, inexistente. En este sentido urge que el Gobierno Federal haga conciencia de lo inoportuno de dichos recortes que han agudizado, sin duda, la crisis migratoria en México.
Finalmente, si bien es cierto que existen diversos factores que influyen en la decisión de migrar en la región, esto se ha incrementado como consecuencia de los gobiernos populistas, tal y como son los casos cubano y venezolano. También la creciente inseguridad en países del triángulo norte ha orillado a sus habitantes a buscar, en otros países, el mejoramiento de las condiciones de vida, bienestar y acceso a derechos fundamentales sí como salud y trabajo entre otros. (Mariana Gómez del Campo, El Heraldo de México, País, p. 10)
La nota de ayer en primera plana en el NYT mueve más las aguas, artículo que, por cierto, se iba a publicar desde hace algunas semanas. Se le señala al embajador el tener una gran cercanía, con todo lo que esto quiere decir, con el Presidente. Es probable que así sea como parte de la necesaria comunicación, pero pensar que está sometido no tiene sentido, porque antes que nada su obligación es defender los intereses de su país; como sea, habrá que no irse con las fintas.
Lo que sí deberá explicar el multicitado embajador es el hecho de que haya metido en su agenda las elecciones del 2006 y el tema de las ONG, el cual ayer fue respondido con claridad por María Amparo Casar, temas que no se pasa por alto que sean de primera importancia para López Obrador; a querer o no terminó por jugar en favor del tabasqueño.
A menudo no queda claro si ante EU, López Obrador quiere manifestar posiciones políticas o lanzar declaraciones provocadoras, hecho que suele suceder en el tabasqueño como una constante.
Los indicadores previos al debate sobre la Reforma Eléctrica tuvieron en el Parlamento Abierto espacios realmente importantes para que la reforma tuviera cambios que permitieran llegar a consensos; sin embargo, no se hizo un solo cambio ante lo cual el embajador manifestó sus abiertas diferencias, el resto de la historia es conocida.
La comunicación directa presumimos que pasa también por la Cancillería y es quizá esta instancia la que logre destrabar asuntos que en Palacio Nacional no caminan, hay suficientes evidencias de que al Presidente no le pasa necesariamente por enfrente la diplomacia.
La reunión del 12 de julio va adquiriendo importancia. La migración es fundamental y por los acuerdos alcanzados en la Cumbre de las Américas, a la que no asistió el Presidente, junto con los graves problemas de los migrantes como sucedió en San Antonio, el tema estará en el centro junto con el narcotráfico y la economía.
Coloquemos también en el radar la reunión de noviembre del T-MEC en México, porque pudiera ser que para EU y Canadá sea el punto de partida para crear una economía trilateral fuerte, bajo la nueva geopolítica que está naciendo en el mundo pensando transformar en lo económico el sureste de México y CA.
Con todas las contradicciones evidentes somos de la idea de que es mejor ver a Ken Salazar entrar y salir de Palacio Nacional que no verlo, pero no perdamos de vista lo que está pasando en medio de lo inédito que esto está resultando. (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)
Ni fue la primera vez ni, probablemente sea la última, en la que sucede una tragedia como la del tráiler de los migrantes, en San Antonio, Texas. 53 personas muertas asfixiadas, de la forma más cruel que se pueda uno imaginar, para encontrarse con la parca. De ellos, 27 mexicanos, aunque parece que este número crece.
La migración sigue incontrolable y, lo más grave, seguirá. Detener el flujo que intenta llegar al país espejismo de los billetes de color de ojo de gringa, parece imposible, máxime cuando las condiciones económicas, políticas y sociales de Centroamérica y de México, están tan deterioradas.
El emperador de palacio puede seguir con su intolerable diarrea verbal, que nada tiene que ver con la miseria lacerante que se incrementa, en tantas regiones. Qué decir de una inseguridad que obliga a miles de familias a salir huyendo de sus lugares de origen, dejando todos sus bienes atrás, sin poder llevarse algo más que la ropa puesta.
El temor al narco, a su crueldad, a la forma en que somete a pobladores de todas las edades, a la posibilidad de que secuestre a los varones de la casa -así sean niños de 10 años- y se los lleve para asesinarlos en algún paraje o convertirlos en sicarios, anima a quienes habitan en estas comunidades, a salir corriendo.
Nadie se salva de las garras de una criminalidad que cobra extorsión a quienes incluso, solo tienen un triste puesto de comida. Todos tienen que pagar por sobrevivir a estos sátrapas, que no conocen la piedad ni la compasión.
Qué decir de Centroamérica y el horror de una Mara Salvatrucha, bandidaje, asimismo de probada crueldad, que arrasa con poblaciones enteras. Entre el hambre y el pánico la gente se lanza a la aventura de intentar alcanzar el otro lado, en general pagándole a un delincuente de los conocidos como “polleros”, bandas criminales traficantes de seres humanos.
En México, a pesar de lo hartos que quedamos de la podredumbre de la dictablanda priísta, los últimos años había descendido el éxodo de compatriotas que trataban de cruzar. Con el tabasqueño empeoraron las condiciones de vida, la migración se aceleró y subieron como la espuma los índices de quienes tratan de alcanzar el sueño americano.
En el año del 2015, la Patrulla Fronteriza Yanqui aprehendió a 188 mil 122 compatriotas. En el 2020 la cifra subió a 254 mil 647 y en el 2021 fue un 58,8 por ciento más alta. Inconcebibles datos de la urgencia que han tenido tantos de dejar su terruño, azuzados por, reitero, los sufrimientos de la miseria y en un porcentaje enorme de casos, por el pánico a la delincuencia organizada.
Atravesar el Río Bravo supone una y mil peripecias, en las que corre peligro la vida y peor cuando se les dice que les “facilitarán” el viaje metiéndolos en la caja de un tráiler. Quienes murieron en San Antonio habían pagado miles de dólares por el trayecto, lo que todavía indigna más, porque habría que conocer los enormes sacrificios que hicieron para juntar esas estratosféricas cantidades. ¿Y alguna vez se escucha que detengan a estos traficantes de personas? Que se tenga memoria, jamás y eso que estamos hablando de enormes bandas, perfectamente organizadas.
Mientras no cambien las condiciones económico sociales y políticas, en México y Centroamérica, seguiremos viendo tragedias como esta reciente, consecuencia de la desesperación de tantos millones de seres humanos, por alcanzar mejores condiciones de vida. (Catalina Noriega, El Sol de México, Análisis, p. 14)
No cabe duda: López Obrador es un gran político. Tiene una enorme capacidad de seducción. Muchas personas (yo conozco varias) se han quedado verdaderamente enamoradas de este personaje. Ahora nos enteramos que una de ellas es nada menos que el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar.
Lo dicen sus propios compatriotas. Un artículo largo de The New York Times (NYT) revela cómo el representante personal del presidente Biden se ha convertido más en el representante del presidente López Obrador.
Los autores del artículo, Natalie Kitroeff y Maria Abi-Habib, afirman que entrevistaron a muchas fuentes, incluso dentro del gobierno estadunidense, que comparten esta percepción. Algunas, me atrevo a especular, son del Departamento de Estado e incluso de la Casa Blanca. Así operan en ese país cuando quieren enviar un mensaje. No están contentos con la labor de Salazar, quien se ha alineado más a los intereses del presidente mexicano.
Bien por AMLO, quien ayer defendió a Salazar en su conferencia matutina. Mal para los intereses de Estados Unidos que se sienten amenazados por la agenda lopezobradorista. Y mal para todos aquellos mexicanos que ingenuamente piensan que Estados Unidos va a venir a salvar al país de la destrucción institucional de la llamada Cuarta Transformación.
Ni a los republicanos ni a los demócratas les importa un bledo la democracia mexicana. Como decía John Foster Dulles, “los Estados Unidos no tienen amigos, tienen intereses”. Les interesa un vecino seguro que no les genere problemas, les resuelva el tema migratorio, se detenga el flujo de drogas y con el que puedan hacer buenos negocios. Si eso lo logran con Victoriano Huerta, Carlos Salinas o López Obrador, bienvenidos sean.
El asunto es que AMLO sí le ha generado problemas al gobierno de Biden. La no asistencia del Presidente mexicano a la Cumbre de las Américas produjo enojo de la Casa Blanca. El embajador Salazar, ni porque fue varias veces a Palacio Nacional, pudo convencerlo.
Un problema menor frente a la seguridad que se deteriora cada día más en México. O el raro coqueteo entre el gobierno de AMLO con algunos grupos del crimen organizado. Ni qué decir de la economía que va mal y, por tanto, ha crecido el número de mexicanos que intenta migrar sin documentos al vecino del norte.
Está, desde luego, el tema de los negocios energéticos donde empresarios estadunidenses invirtieron miles de millones de dólares por las reformas de Peña y que AMLO está echando para atrás. El propio Salazar se equivocó en este asunto. Dijo que el Presidente mexicano tenía razón en buscar cambios a la legislación energética contradiciendo la postura de la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm.
Agréguese que ya son muchas las corporaciones, cámaras empresariales, representantes, senadores, gobernadores y sindicatos estadunidenses que se han quejado a la Casa Blanca por el incumplimiento de México del nuevo Tratado de Libre Comercio.
¿Y dónde está su embajador? Comiendo tamales de chipilín con AMLO. El artículo del NYT revela que “al interior del gobierno estadunidense, algunos cuestionan si el enfoque blando de la actual gestión de verdad funciona o más bien envalentona a López Obrador, mientras desafía la influencia estadunidense”.
Pues es evidente: nuestro Presidente está envalentonado, al punto que ahora exige que Estados Unidos indulte a Julian Assange o, de lo contrario, hará una campaña para desmontar la Estatua de la Libertad en Nueva York.
De acuerdo a Duncan Wood, vicepresidente del Wilson Center, AMLO está manipulando al gobierno de Biden a través de Salazar, quien llegó, dice NYT, “para apaciguar al presidente mexicano”. Vaya ingenuidad. El embajador se ha agregado a la larga lista de individuos que se creyeron con la capacidad de sosegar a AMLO, pero acabaron siendo sus paleros.
Ahora resulta, como afirma el NYT, que Salazar ya se creyó el cuento del fraude electoral del 2006. Que, además, contra la política de fiscalización de las organizaciones no gubernamentales que reciben dinero del gobierno de Estados Unidos, puso en duda la honorabilidad de Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad, asociación que detesta AMLO por haber destapado varios casos de corrupción de su administración.
Honor a quien honor merece. Punto a favor de López Obrador por haber seducido a Salazar. El problema es que ya se dieron cuenta en Washington y están enojados. Al parecer, no lo van a tolerar más. Si el embajador leyó bien el artículo del NYT, sabe que sus días están contados. Regresará a Colorado como otra víctima más de enamoramiento con AMLO. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 9)
Ken Salazar está metido en problemas en Washington. Ya se socializó dentro y fuera del gobierno de Estados Unidos que quizá fue demasiado lejos en su relación cálida y consecuente con el presidente Andrés Manuel López Obrador, y que probablemente ya no defiende los intereses de su país, sino los del hombre en Palacio Nacional, a quien considera su amigo. López Obrador no es amigo de Salazar, aunque así lo dice, pero lo utiliza, manipula y lo tiene en su bolsa. El embajador, de quien se esperaba todo, menos que fuera ingenuo, juega en la cancha del Presidente.
En este espacio se ventilaron hace un mes las molestias sobre Salazar que tenían en Estados Unidos, en el sector empresarial –que pidió incluso en diciembre su destitución– y dentro de su propio gobierno. Por razones estratégicas –la ayuda mexicana para frenar la migración–, la Casa Blanca y el Departamento de Estado frenaron la metralla contra el embajador. Sin embargo, todo indica que la molestia se ha incrementado por falta de resultados.
Un despacho en The New York Times, publicado ayer a cuatro columnas en su primera plana, dijo que aunque mantener la cooperación migratoria con México implicaba evitar conflictos con “un líder mexicano volátil”, al interior del gobierno hay una preocupación creciente de que, en el proceso de acercamiento, “el embajador haya arriesgado los intereses estadounidenses”.
Ése era el reclamo de las empresas energéticas en diciembre pasado al secretario de Estado, Antony Blinken, y la frustración de funcionarios en la Oficina de la Representante Comercial de la Casa Blanca, por lo que consideraban violaciones al Acuerdo Comercial de América del Norte. Frenarlos no tuvo los resultados esperados. La Cumbre de las Américas, donde Salazar le dio esperanzas al presidente Joe Biden de que López Obrador asistiría, fue otro punto negativo para el embajador. Su silencio ante los crímenes de periodistas, en contradicción con la postura de Blinken, uno adicional.
“Al interior del gobierno estadounidense”, reportó The New York Times, “algunos cuestionan si el enfoque blando de la actual gestión de verdad funciona o más bien envalentona a López Obrador, mientras desafía la influencia estadounidense y socava las salvaguardas de la democracia”. Visto desde México, se puede decir que envalentonó y empoderó a López Obrador. De manera reiterada ignoró los extrañamientos sobre declaraciones acerca de intervencionismo del Departamento de Estado, golpismo por parte de diplomáticos en la Embajada en México, o calificar de “genocida” el bloqueo comercial a Cuba. A López Obrador, utilizando sus metáforas, las quejas de Washington le hicieron lo que el viento a Juárez y Salazar no transmitió, claramente, lo que pedía su gobierno.
Las fobias de López Obrador se convirtieron en dudas de Salazar, como las sospechas de fraude que planteó sobre la elección presidencial de 2006 durante una reunión con el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova; el director de Relaciones Internacionales, Manuel Carrillo, y el consejero político de la embajada, Brian Naranjo, o que Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad tuviera una agenda política escondida. Las posiciones del diplomático son contrarias a la política de su gobierno, lo cual quedó exhibido en la información del diario neoyorquino. Por ejemplo, en contradicción clara con lo que piensa el embajador, Juan González, consejero de Seguridad Nacional para América Latina, dijo que seguirán el financiamiento a Mexicanos Contra la Corrupción, y que la línea del gobierno sobre las elecciones de 2006, que dieron como válidas, no se ha modificado. Salazar dijo que no sabía que existía esa línea.
La contradicción abierta lo confronta con uno de los funcionarios que lo estaban apoyando en Washington. Como se publicó en este espacio en junio, la batalla sobre cómo lidiar con México había abierto dos flancos. En uno estaban Blinken y González, y en el otro el procurador general, Merrick Garland; la representante comercial de la Casa Blanca, Katherine Tai, el FBI y la DEA. Garland y las agencias pedían una posición dura contra el gobierno de López Obrador por sus acciones en materia de seguridad y cooperación bilateral, mientras Tai quería presentar denuncias por violaciones al acuerdo comercial. Las instrucciones fueron que se contuvieran y que todos los temas mexicanos tenían que pasar por el filtro de Blinken.
El boicot a la Cumbre de las Américas cambió el estado de ánimo. Tai inició las denuncias por violaciones al acuerdo comercial y Blinken censuró duramente al gobierno de López Obrador por la violencia contra la prensa. En paralelo surgieron cartas y críticas de influyentes senadores contra López Obrador, quien respondió con insultos. No sería equivocado considerar que el Presidente rompió la liga de contención en Washington, dejándose llevar por su incontenible furia, su carencia de filtros y la creencia mantenida de que con Salazar, comiendo de su mano, tiene resuelta la relación con Biden.
No extraña que, tras la publicación este martes que expone las críticas contra él en Washington, fuera López Obrador, no el secretario de Estado o la Casa Blanca, quien saliera primero en su defensa. “Nuestro apoyo a Ken”, sentenció. Su apoyo, como siempre, fue superficial y lleno de clichés.
Como no le gustó que exhibieran a Salazar, dijo que los “conservadores reaccionarios” quieren tener un “halcón” de embajador, que estuviera preparando –así funciona su cabeza– un golpe de Estado como Henry Lane Wilson lo promovió contra Francisco I. Madero, ¡hace casi 110 años! Entre los sinsentidos que dijo señaló que, quizá, se enojó el diario porque habló a favor del controvertido Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, acusado por Estados Unidos de publicar información secreta y señalado en una investigación en el Congreso de haber sido usado por los rusos para difundir correos electrónicos de Hillary Clinton, ayudando a Donald Trump a ganarle la Presidencia.
Lo de siempre. Lo que queda, sin embargo, es la herida para Salazar, exhibido donde se toman las decisiones como un embajador que parece estar enfermo del síndrome de Estocolmo con López Obrador, y que a ojos de muchos en Washington se volvió disfuncional. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
A la reunión del lunes con el presidente Biden en Washington, López Obrador llegará con un récord que no es para presumir: logró revertir lo alcanzado por sus dos antecesores, cuando más mexicanos salieron de los Estados Unidos de los que llegaron.
La mala gestión económica durante la pandemia y el auge de la violencia en el territorio nacional han desplazado a cientos de miles de mexicanos a buscar cobijo en el país de las barras y las estrellas.
Hasta hace poco México era parte de la solución del problema migratorio, pues actuaba como contención de los flujos centroamericanos y caribeños que aquí encontraban trabajo y otra parte seguía al norte.
Pero ahora México es parte del problema por la oleada imparable de desplazados hacia Estados Unidos.
Sólo en el primer semestre de este año, 380 mil connacionales han sido detenidos, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, citada el lunes por The New York Times.
La nueva realidad obligará al gobierno de Biden a tomar medidas extraordinarias porque el problema central hoy no es el “Triángulo del Norte” (Guatemala, Honduras y El Salvador), sino México.
Y el presidente López Obrador no podrá llegar el lunes a Washington con ocurrencias para venderle a Biden, como sembrar árboles en América Central.
En las reuniones privadas la demanda será directa: paren a los grupos criminales en México, que inundan Estados Unidos con drogas y desplazados.
Presidente López Obrador, ponga en orden la casa porque su desastre ya es problema de seguridad nacional para Estados Unidos.
Con otras palabras lo dijo el lunes a The New York Times la vicepresidenta de la Oficina de Washington para América Latina, Maureen Meyer: “Los números dejan en claro que la estrategia debe cambiar… La perspectiva de la administración Biden de abordar las causas fundamentales de la migración centrándose en América Central ya no se sostiene”.
El principal expulsor de migrantes a Estados Unidos es México.
Huyen de la violencia, de la extorsión, los asesinatos, las balaceras.
Los centroamericanos huían de la Mara Salvatrucha y sus pésimos gobiernos.
Ahora el éxodo fundamental es de mexicanos. Y en algunos casos resulta ser mortal, como vimos en San Antonio. Lo ocurrido ahí no fue una excepción, sino una tendencia.
De acuerdo con la Organización Internacional para la Migración (OIM), en 2019 hubo 524 mexicanos muertos o desaparecidos al cruzar la frontera. En 2021 fueron 728. Y en el primer semestre de este año van 293 muertos o desaparecidos.
Los datos, lo vimos con los fallecimientos en la pandemia, no conmueven a nadie. Pero señalan dónde está el problema.
Es ridículo que algunos caricaturistas del gobierno culpen al “Tío Sam” por los 25 mexicanos muertos por asfixia y calor en un tráiler en San Antonio.
La culpa del repunte de la migración no es de Estados Unidos ni de su gobierno, sino del gobierno mexicano que ha entregado cerca de 40 por ciento del territorio nacional al control de cárteles criminales, de acuerdo con el jefe del Comando Norte, general Glen VanHerck, y el exembajador Landau.
Estados como Veracruz son rehenes de narcos y extorsionadores. Con todos sus defectos, los gobiernos anteriores barrieron a Los Zetas del estado. Luego vinieron los abrazos, es decir los compadrazgos, con resultados dramáticos.
Cerca de cinco por ciento de su población ha tenido que emigrar hacia el país del norte.
“Veracruz, un estado de unos 8 millones de habitantes, 350 mil de sus residentes se han ido a Estados Unidos”, dijo al Times Carlos Escalante, quien supervisa los asuntos migratorios de esa entidad.
La visita a Washington del presidente López Obrador no será cómoda, aunque se tome fotos sonriendo y dándose la mano con Biden.
Hemos vuelto a ser un problema.
Por bueno que sea el trabajo diplomático, y hasta heroico el de consulados sin recursos, lo central del problema no está ahí, sino en la mala gestión del Presidente. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 30)
Los cambios en la composición étnica de Estados Unidos exacerban el racismo de un sector de la población blanca que teme perder sus supuestos privilegios económicos y sociales.
Los grupos étnicos minoritarios han ido aumentando su presencia y hoy, de los 328 millones de habitantes que tiene EU, poco más de 60 millones son hispanos, 41 millones son negros, casi 19 millones son asiático-americanos y 596,000 son nativos de Hawái y de las islas del Pacífico.
Si bien los 207 millones 404,000 blancos representan el 63% de la población, ese porcentaje se está reduciendo porque las minorías crecen más rápidamente que ellos.
De 2000 a 2019 la población latina e hispana aumentó un 70%, los asiático-estadounidenses un 81% y la negra un 20 por ciento. En ese mismo periodo la población blanca creció solo un 1.0 por ciento.
Conforme pasen los años la influencia económica, política y social de los latinos e hispanos aumentará y con ello la de los mexicanos o descendientes de mexicanos que hoy suman poco más de 37 millones de personas.
Y ese aumento de influencia y poder de latinos e hispanos (y de la mayoría de ellos que son mexicano-estadounidenses), provocará un mayor número de actos violentos de una minoría blanca racista, radicalizada y armada que no acepta que morenos, negros y amarillos ocupen posiciones de relevancia económica, política y social que durante siglos les fueron negados.
Un número cada vez mayor de estos racistas suscribe la desacreditada teoría del gran reemplazo que la Encyclopaedia Britannica define como “en los Estados Unidos y algunos otros países occidentales cuya población es mayoritariamente blanca, una teoría de la conspiración de extrema derecha que alega, en una de sus versiones, que las élites nacionales o internacionales de tendencia izquierdista, por iniciativa propia o bajo la dirección de cómplices judíos, intentan reemplazar a los ciudadanos blancos con inmigrantes no blancos (es decir, negros, hispanos, asiáticos o árabes). La mayor presencia de inmigrantes en los países blancos, como dice la teoría, en combinación con sus tasas de natalidad más altas en comparación con las de los blancos, permitirá que nuevas mayorías no blancas en esos países tomen el control de las instituciones políticas y económicas nacionales, para diluir o destruir las culturas y sociedades distintivas de sus países anfitriones, y eventualmente eliminar las poblaciones blancas de los países anfitriones. Algunos seguidores de la teoría del reemplazo han caracterizado estos cambios previstos como ‘genocidio blanco’”.
El tirador blanco de extrema derecha de 22 años que el 3 de agosto de 2019 mató a 23 personas e hirió a otras 23 en una tienda Walmart en El Paso (Texas), en lo que ha sido el ataque más letal contra latinos en la historia moderna de EU, cree en esta ridícula teoría.
Durante los últimos años han aumentado los actos de violencia y la brutalidad policial en contra de las minorías, entre ellas la mexicana-estadounidense.
¿En su reunión del 12 de julio con el presidente de EU Joe Biden, hablará el presidente Andrés Manuel López Obrador de esta amenaza a la vida y el bienestar de 37 millones de mexicano-estadounidenses? ¿Buscarán ambos cómo enfrentar y neutralizar a los adherentes a la teoría del gran reemplazo? (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 41)
Contra las cuerdas // Evangélicos arropan a AMLO
Uppercut: El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, reveló que el misterioso avión venezolano-iraní 747 tiene vínculos terroristas, que voló a México y que, previo paso por Cuba, uno de sus tripulantes se sometió a cirugía estética facial para cambiarse la cara. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 8)
Por su posición geográfica México tiene más de 3000 km de frontera con la hasta hoy economía más grande del mundo y uno de los mercados laborales más activos. En contraste, al sur colinda con una región de países centroamericanos, con importantes carencias y múltiples necesidades para la mayoría de su población. Por ello, México es a la vez un país de origen, destino y tránsito de personas; y con regulaciones migratorias en Estados Unidos pero también en México complejas, la migración ordenada y segura, ha sido un reto en el que aún queda mucho camino por transitar.
La terrible noticia del hallazgo en el estado de Texas de un tráiler con más de 50 personas – la mayoría de ellas mexicanas – quienes perdieron la vida en trágicas circunstancias, es un hecho que, sumado a las muy frecuentes tragedias similares, deberían de motivar una profunda reflexión y discusión y sacudir las estructuras en los tres niveles de gobierno, así como trascender las fronteras de ambos países para alertar a la comunidad internacional sobre las terribles condiciones que enfrentan nuestros connacionales y otros migrantes centroamericanos en su búsqueda por mejores oportunidades en Estados Unidos.
En México, ello nos debe obligar a trabajar coordinadamente para implementar acciones que impidan que estos hechos se repitan; que permitan dentro y fuera del país perseguir la corrupción que posibilita este tráfico de personas y condenar a los responsables directos.
El único objetivo que estos migrantes mexicanos y centroamericanos en su mayoría perseguían, era mejorar su vida y la de sus familias; buscando el sueño americano. Ello derivado de que en sus países de origen no se les brindaron las oportunidades de crecimiento y desarrollo necesarias.
En medio de ese sacrificio, nuestros connacionales migrantes en EUA, apoyando a sus familias que dejaron en los países de origen contribuyen de manera decisiva a la economía de sus países. En México, son una de las principales fuentes de ingresos que ha sostenido la economía nacional en los últimos años.
El presidente Andrés Manuel López Obrador, en varias ocasiones ha agradecido a los aproximadamente 38 millones de mexicanos que radican en Estados Unidos, por el envío de remesas a nuestro país, que de acuerdo al Banco de México, durante el mes de mayo, ascendieron a más de 5 mil millones de dólares, 14% más que en el mismo periodo del año pasado.
Las familias mexicanas han recibido por concepto de remesas más de 22 mil 412.6 millones de dólares durante los primeros cinco meses del año; un aumento de 16.8% respecto a los 19 mil 189.6 millones de dólares del mismo periodo de 2021.
Esta no es del todo una noticia buena, ya que indica que un mayor número de mexicanos han tenido que migrar para poder apoyar a sus familiares mexicanos, ante los efectos negativos de la crisis económica acrecentada por el COVID-19, sumada a la crisis aboral y de seguridad por la que atraviesa México.
El Gobierno Mexicano debe cumplir con sus responsabilidades y compromisos con otros países y contar con una estrategia para que la migración sea segura y privilegie los Derechos Humanos. La migración es un tema en el que debemos trabajar con todo nuestro esfuerzo, para dar a los migrantes condiciones de seguridad.
En Acción Nacional, hacemos un llamado para que las políticas del Gobierno Federal como responsable de la gestión de las fronteras, sean apegadas al Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la ONU.
Desde la Cámara de Diputados hemos propuesto que regrese el Programa 3×1 para Migrantes, para fomentar la participación de la comunidad migrante en la generación de desarrollo y bienestar en sus comunidades de origen y la creación de políticas públicas que busquen erradicar la violencia en contra de mujeres migrantes, a través de impulsar acciones para la defensa y promoción de los derechos humanos con perspectiva de género.
Las y los diputados de Acción Nacional, seguiremos pugnando para que se mejoren las condiciones de vida en México y la migración no sea la solución para tener una mejor calidad de vida. (Jorge Romero Herrera, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Llama poderosamente la atención que las remesas durante el mes pasado hayan sido por más de 5,000 mdd, una cifra inédita, cuando la economía de Estados Unidos ha perdido dinamismo y existe el riesgo de que pudiera entrar en recesión.
Entre las razones destaca que ha vuelto a crecer el número de migrantes mexicanos a EU, hay estimaciones que hablan de un crecimiento de más de 700,000 en lo que va de esta administración. Segundo, que, a pesar de la pérdida de velocidad, la economía de EU ha mantenido en expansión. De hecho, las solicitudes de empleo se mantienen. En ese sentido, es fundamental observar el comportamiento de las remesas en los siguientes tres meses, puesto que, si disminuyen, podría ser un indicador adelantado de recesión en aquel país.
Otros consideran que podrían estar creciendo las operaciones ilegales. Pero parecería que la versión no tiene mucho fundamento, puesto que las remesas han crecido a tasas similares en México que, por ejemplo, República Dominicana, con un avance superior al 30 por ciento. Desde el punto de vista operativo, se considera que es muy difícil mantener una operación por tantos miles de millones de dólares de manera hormiga.
Sea como sea, es un punto que debe mirarse con atención. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)
Lamenta que haya tragedias migratorias en todo el mundo Lamentable y desgarrador suceso en el que 53 migrantes, entre ellos muchos de origen mexicano, perdieron la vida en un tráiler abandonado en San Antonio, Texas, por algún pollero.
Otros hechos sucedieron en otras latitudes, en Melilla por ejemplo, ciudad de Nador (Marruecos), hubo 23 migrantes muertos y 70 heridos por tratar de pasar la valla de contención hacia territorio español, fueron masacrados por la fuerza marroquí; alrededor de 20 migrantes fueron encontrados muertos en el desierto de Libia, al parecer por sed.
Por mucho tiempo, los medios han informado de hechos en los que migrantes han sacrificado sus vidas en el trayecto hacia las metrópolis imperialistas en busca de trabajo y mejor oportunidad de vida.
Muchas personas han optado por migrar desde el momento en que su país de origen no abre suficientes fuentes de empleo que haga realidad el derecho al trabajo y al bienestar honesto e íntegro; muchas causas han evitado encontrar salida favorable a este problema global de tipo social, económico y político.
Estos sucesos se dan en tiempos o momentos de formación de bloques geopolíticos y militares que ponen en peligro a la comunidad internacional; Estados Unidos y la OTAN incursionan en África para adueñarse de sus recursos naturales; la cumbre de la OTAN en España, la Comunidad Europea, todos se afilan para azuzar por medio del imperio estadunidense contra Rusia y China. (Luis Langarica A., La Jornada, Editorial, p. 4)