Opinión Migración 130722

Nudo gordiano // El encuentro

Cuando hace unas semanas, Andrés Manuel López Obrador decidió no asistir a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, California, la tensión creció. La relación del Presidente de México con su homólogo en EU, se pintaba otra vez lejana a la vista con el antecesor republicano, Donald Trump. Aunque la versión lopezobradorista de lo que significó el encuentro de ayer en Washington, DC, la tendremos hasta mañana, cuando el Presidente retome las conferencias en Palacio Nacional, las imágenes son claras, desde el recibimiento que connacionales le dieron afuera del hotel Lombardi, su desayuno con Kamala Harris y, desde luego, la conferencia de prensa que ofreció junto con Joe Biden en la Casa Blanca, apuntan a que no hubo tormenta. Esta visita fue propuesta por el Presidente de México para resarcir su ausencia en aquella cumbre en California, pero lo que vimos fue que aquella decisión no mermó la relación con Joe Biden.

En la reunión, López Obrador presentó cinco puntos para trazar el futuro de esta relación, una vía de ayuda mutua para atender la coyuntura impuesta por la inflación: ordenar el flujo migratorio para permitir la llegada a EU de mexicanos y centroamericanos, a través de visas temporales de trabajo; duplicar la producción de gasolina en la frontera que comparten ambos países; agilizar el transporte de gas de Texas a Nuevo México, Arizona y California, a través de gasoductos ubicados a lo largo de la frontera, con la intensión de generar hasta 750 megawatts de energía eléctrica y abastecer a 3 millones de personas; eliminar aranceles, medidas reglamentarias y trámites tediosos impuestos en el T-MEC para el comercio de alimentos y otros bienes, e iniciar un plan de inversión pública y privada bilateral para fortalecer ambos mercados y evitar importaciones de otras regiones.

Además, uno de los puntos importantes en la agenda, el que ha ocupado a ambas naciones desde hace décadas: la migración. México se comprometió a invertir más de mil 500 millones de dólares en infraestructura fronteriza los próximos dos años: “Unas fronteras más resistentes, más eficientes y más seguras mejorarán nuestro comercio compartido”, precisaron en el tradicional comunicado conjunto que emite la Casa Blanca tras las reuniones de su ocupante. EU, por su parte, impulsará la ejecución de la Ley Bipartidista de Infraestructuras, en la que se consideran 3 mil 400 millones de dólares para proyectos de construcción y modernización en los puertos de entrada terrestres en sus dos fronteras.

Insisto, aunque evidentemente el éxito real de esta reunión se va a calificar con la evaluación de las metas alcanzadas a corto, mediano y largo plazo, la fraternidad y la camaradería que mostraron ambos presidentes auguran un cuidado en las formas en que ambos mandatarios tendrán comunicación. Mucha tiene que ver también con el trabajo que hizo la comitiva que acompañó al presidente López Obrador y que se encargó de la concreción de este encuentro. Al mandatario mexicano lo acompañó el canciller Marcelo Ebrard y su equipo en la Secretaría de Relaciones Exteriores; también la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, y Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)

Frentes políticos

  1. Amistad confirmada. La visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos salió mejor de lo que los opositores presagiaban. Especularon que no sería exitosa y fallaron. Tanto Joe Biden y su esposa Jill, así como la vicepresidenta Kamala Harris, recibieron fraternalmente al mandatario mexicano y a su esposa, la historiadora Beatriz Gutiérrez Müller, incluso Harris recibió a la pareja en su casa. Biden atendió durante casi media hora el discurso de López Obrador, quien enfatizó la urgente ayuda a los migrantes. Queda claro que hay buena química entre presidentes. A un mes de la Cumbre de las Américas, los buenos oficios de la cancillería permiten que el escenario se aclare. La relación bilateral está en su mejor momento. Aunque no lo crean. (Excélsior, Nacional, p. 11)

Duda razonable // Lo que AMLO pidió no pasará, ¿ahora qué?

El presidente Andrés Manuel López Obrador hizo ayer en la Casa Blanca lo que había prometido hacer y lo que se debía hacer. Pidió aumento en las visas de trabajo temporal y legalización de los millones de mexicanos indocumentados que viven, trabajan y pagan impuestos en Estados Unidos:

Propuso “ordenar el flujo migratorio y permitir la llegada a Estados Unidos de obreros, técnicos y profesionales de las distintas disciplinas, mexicanos y centroamericanos con visas temporales de trabajo para asegurar que no se paralice la economía por falta de mano de obra (…). Asimismo, es indispensable, lo digo de manera sincera, respetuosa, regularizar ya y dar certidumbre a migrantes que desde hace varios años trabajan honradamente y contribuyen al desarrollo de esta gran nación. Sé que sus adversarios, los conservadores, van a pegar el grito en el cielo, pero sin un programa atrevido de desarrollo y bienestar no será posible resolver los problemas ni conseguir el apoyo del pueblo. Frente a la crisis, la salida no está en el conservadurismo, sino en la transformación, actuando con arrojo, transformar, no mantener el statu quo”.

Bien dicho, pero nada de eso sucederá. No está el horno para bollos en Washington y esas decisiones las toma en su mayoría el Congreso, cuya mayoría demócrata está armando el caso de cómo Donald Trump en su locura trató de impedir la certificación de la elección de Biden para ver si el Departamento de Justicia se atreve a iniciar proceso judicial en su contra. Ayer, por cierto, casi a la misma hora que AMLO veía a Biden, hubo una nueva y reveladora sesión del comité.

Lo que sí seguirá pasando son las olas migratorias desde México y otros países rumbo a EU y pasando por nuestro territorio. 

El asunto con pedir lo imposible, por más que traiga muchos aplausos, es que en muchas ocasiones se convierte en el mejor pretexto para no hacer lo posible, aunque sea menos.

Haber pedido lo imposible es un buen pretexto para la próxima vez que se encuentre un tráiler de la muerte, para la próxima vez que el Ejército encierre y persiga migrantes, para la próxima vez que alguien se muera en el desierto, o el río, para cuando veamos nuestras ciudades fronterizas pobladas de migrantes en campamentos desastrosos. 

Cuando algo así suceda, que, ni modo, lamentablemente sucederá. Pues es que nosotros propusimos la transformación, dirán los mexicanos; es que nosotros eso queremos, dirán los demócratas. Y así. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Pulso político // Biden y AMLO, dialogan hora y media

Fue un diálogo de hora y media con intérpretes, sostuvieron en el Salón Oval de la Casa Blanca los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden y de México, Andrés Manuel López Obrador, en la que éste le propuso un plan de cinco puntos, uno de ellos para ordenar el flujo migratorio que permita la llegada a ese país de obreros, técnicos y profesionales mexicanos y centroamericanos con visas temporales de trabajo y otro, que permita superar la crisis económica provocada por la inflación mundial.

Si bien, fue un encuentro cordial, hubo momentos discrepantes, como después de que el mandatario visitante asegurara que en las últimas tres décadas se aceptó “de manera cómoda” que China fuera la fábrica del mundo, lo que su anfitrión rechazó, al asegurar que su país produce más productos agrícolas y que, de todo el mundo, la economía de Estados Unidos es la que más rápido ha crecido y que aun cuando la inflación afecta a todos los países, el suyo es el que menos la tiene. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p. 5)

Historias de reportero // Chiqui-visita

Todo fue chiquitito: se juntaron poquitos afuera de su hotel, salió al balcón como si estuviera hablando a miles y eran unos cuantos, se echó un desayuno rápido con la vicepresidenta, Kamala Harris, y estuvo un ratito con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien tenía cosas más importantes que hacer. Horas después de recibir en la Casa Blanca al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, Biden emprendió un tenso viaje a Medio Oriente, donde va a tener que entenderse con Arabia Saudita, retrocediendo en su promesa de campaña de aislar a este país por su historial de violaciones a los derechos humanos.

Biden ni siquiera se tomó el tiempo de dar importancia a las groserías de AMLO. El mensaje de Estados Unidos es claro: la relación entre las dos naciones es más importante que los berrinches del actual presidente de México. La indispensable coalición binacional frente al repunte de la migración merece ser tratada con la seriedad de dos jefes de Estado, no con el lloriqueo de un político enamorado de un puñado de dictadores.

En la conclusión del lento mensaje de López Obrador en la chiqui-visita (30 minutos pausados con todo y menciones de “los conservadores”), Biden lanzó una broma cargada de ironía: agradeció por su aguante a una reportera que grabó todo con su celular. Deduzco que el mandatario americano padeció por un instante el tedio al que los mexicanos estamos sometidos tres horas diarias cada mañana.

La actitud del presidente mexicano —que no se atrevió a decirle nada a Trump pero se la pasa “cucando” a Biden— ha significado un grave costo de oportunidad para México. Las malas señales económicas de AMLO y su alianza con lo peor de la política mundial, han impedido que México absorba miles de millones de dólares en inversiones que están buscando salir de China. La oportunidad difícilmente se repetirá. El gobierno federal no ha sabido engarzarse en esta ola que podría significar para México un cambio estructural en su desarrollo económico.

Eso lo hubiera aprovechado un presidente con altura de miras, uno que entendiera su papel en el tablero de la geopolítica. México no tiene ese presidente. El nuestro es un mandatario chiquito, más preocupado por qué hace Calderón que Xi Jinping. Un presidente ahogado en sus obsesiones, desconectado del futuro y del presente, anclado en un pasado remoto, que se asume víctima de todo, orgulloso de seguir jugando a los subsidios, instalado en el permanente lamento del país que está condenado a ser pobre porque todos lo saquean.

De ese tamaño el Presidente. De ese tamaño su gira a Washington.

SACIAMORBOS

1.- ¿Será que están por romper lanzas las dos corcholatas punteras? ¿Será que los primeros misiles vendrán del Zócalo, donde preocupa que no encabecen las encuestas? ¿Será que revivirán los expedientes de la Línea 12?

2.- El difícil arte de la sintonía fina en la política no se maneja tan fácilmente. En el gobierno federal deben estar evaluando en qué momento la sucesiva exhibición de las tropelías de Alito Moreno puede volteárseles y convertir al acusado en víctima. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 5)

Desde el orbe // Una visita cumplidora

El principal resultado de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Washington fue ese justamente: demostrar que está en términos amistosos con su colega estadounidense, Joe Biden, y que hay intercambios de opiniones y cooperación entre los dos gobiernos.

Hay demasiado en juego como para no encontrar maneras de cooperar en temas clave”, indicó recientemente el exembajador estadounidense, Earl Anthony Wayne, en un artículo publicado por el periódico electrónico The Hill.

En alguna medida, parece una aceptación de realidades y una formulación conveniente, tanto para López Obrador como para Biden, sobre todo, para lo que algunos aseguran son cambios sutiles, pero significativos, en las políticas económicas y de seguridad del gobierno mexicano.

La reunión les permitió abordar y aclarar sus límites. 

Para AMLO implica el aceptar la realidad de que algunas de sus propuestas, incluso cambios de reglas en la industria energética, van a acabar en los paneles de resolución de disputas del Tratado México-EU-Canadá (T-MEC), como la mejor solución para ofrecer certidumbres a inversionistas en general y estadounidenses en particular.

Esa postura tendría buenas posibilidades de acomodo en la estrategia de Estados Unidos para acercar geográficamente sus cadenas de producción y suministro, en el marco de nuevos desafíos geopolíticos mundiales. De hecho, algunos medios internacionales han criticado a la administración de López Obrador por “desperdiciar” esa “oportunidad”.

Para Biden, que encabeza un gobierno considerado como políticamente débil y enfrenta la posibilidad de perder el Congreso en noviembre, significó reconocer y señalar las limitaciones que enfrenta su propia propuesta de apertura migratoria y la importancia de mantener la ayuda del mandatario mexicano en el control de migrantes de Centroamérica.

En un marco distinto, fue una señal de lo valioso que es México para EU, aunque la presencia del mandatario mexicano haya quedado a la sombra de las políticamente cargadas audiencias sobre la asonada del 6 de enero de 2021, y en la víspera de una gira de Biden por Medio Oriente y el voluntariamente bajo perfil de su visita.

Eso cumple para los dos gobiernos. Biden no tiene necesidad de otra crisis y menos en su frontera sur, y AMLO demuestra su buena relación con el mandatario estadounidense.

Pero hay señales preocupantes. Para Pamela Starr, especialista en la Universidad de California, el deseo de ambos Presidentes de no causar problemas al otro es imposible.

“El debilitamiento de la democracia mexicana, el creciente alcance del crimen organizado en México y el nacionalismo energético (en ese país) son una amenaza directa a los intereses nacionales estadounidenses. El gobierno de Biden está, por tanto, destinado a tomar acciones que López Obrador considere inamistosas y llevará a un incremento en las tensiones bilaterales”. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

Arsenal // Cuando los balazos opacan los abrazos

*El viaje del Presidente: una fecha poco propicia. Ayer mismo, después de entrevistarse con AMLO, el presidente Biden voló a Oriente Medio (Israel y Arabia Saudita). No tuvo mucho tiempo para el mandatario mexicano. Apenas dos horas en la Casa Blanca. No fue un “comes y te vas”, porque ni almuerzo hubo. 

Más allá de los intercambios verbales amistosos, no se lograron avances significativos, sólo el compromiso del mexicano de invertir mil 500 millones de dólares en infraestructura fronteriza –lo que está por verse– y del propósito conjunto de crear un grupo de trabajo conjunto para combatir el tráfico de fentanilo, según la Casa Blanca. 

Lo que sí escuché fueron quejas de que AMLO habló el doble que Biden y allá no están acostumbrados a la mañanera. 

Y cuando el jefe de la Casa Blanca contradijo la afirmación del tabasqueño en el sentido de que en las últimas tres décadas se aceptó cómodamente que China fuese la fábrica del mundo. “No es así, nosotros producimos más productos agrícolas”, corrigió Biden.      

La agresiva reforma migratoria que planteó el Presidente mexicano a su anfitrión es inviable, según la experimentada diplomática Martha Bárcena. La escuché tarde-noche en entrevista con Reforma. “No hay condiciones políticas para avanzar en ese sentido”, dijo. 

Y yo agrego: las elecciones legislativas son el 8 de noviembre en Estados Unidos. La popularidad de Biden está en su punto más bajo desde que llegó a la Casa Blanca. Eso no ayuda. 

¿Qué pasó con las 300 mil visas para trabajadores temporales en EU? ¿Cuántas se trajo López Obrador? Lo único que escuché decir al presidente estadunidense sobre el tema es “hay que tener paciencia”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

Razones // De la Casa Blanca a la grilla interna

Ya veremos en los próximos Ya veremos en los próximos días cuál es el verdadero saldo de la visita a Washington del presidente López Obrador. Por principio, cualquier encuentro de estas características tendría que ser provechoso, sobre todo para que, desde Palacio Nacional, si es que se permite, se deja y se quiere, se vea el mundo desde otras perspectivas. Los montajes folclóricos que siempre se adicionan a estas visitas, como los espontáneos mariachis y manifestantes (los he visto en todas las visitas presidenciales desde Salinas hasta hoy), distorsionan las cosas, pero cualquier encuentro que se dé con franqueza entre un mandatario mexicano y uno estadounidense, tendría que dejar saldos positivos.

Ya veremos. Por lo pronto en los dos capítulos principales, migración y energía, nos quedamos con buenos propósitos generales, aunque no dudo que en los encuentros privados se tienen que haber abordado los temas mucho más a fondo. En migración, hay muchísimo por hacer en la agenda bilateral, pero lo cierto es que el tiempo para el presidente Biden en ese capítulo es cada día más exigente, y sin algún movimiento dramático, que no se percibe hoy, los costos en los comicios de noviembre pueden ser alto.

En energía todo sería posible, pero por supuesto no es ni remotamente suficiente, la propuesta que llevó el Presidente: refinar más gasolina en la frontera sur de Estados Unidos o usar gasoductos del lado mexicano para transportar gas de este a oeste de la Unión Americana no son las propuestas que la situación exige y que México tendría que poner sobre la mesa: el tema pasa por las inversiones, la infraestructura, la construcción de un mercado común energético con Estados Unidos y Canadá, como está planteado en el TMEC, por abrir a las inversiones privadas el sector, apostar claramente por las energías limpias, olvidarse de propuestas restrictivas dignas de los años 60.

Estamos desaprovechando una oportunidad económica histórica para la integración de América del Norte. Ante la necesidad de reconfigurar a nivel global las cadenas de producción y abastecimiento, la oportunidad que se le abre a México y que no estamos aprovechando, es equivalente a la que la caída del muro de Berlín abrió para construir el Tratado de Libre Comercio. Y hoy, insisto, estamos dejando ir esa oportunidad por orejeras ideológicas obtusas. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

Astillero

Pegar el grito en el cielo // AMLO en la Casa Blanca // España: también contra Monedero // Echeverría: nomenclatura infame

La parte explícita de la reunión de los presidentes Biden y López Obrador permitió a éste mostrarse propositivo, no reactivo ni secundario como sucedía en encuentros con otro tipo de representantes mexicanos, con un plan de cinco puntos que incluyó un llamado al estadunidense para regularizar ya y dar certidumbre a migrantes que desde hace varios años trabajan honradamente y contribuyen al desarrollo de esta gran nación. Sé que sus adversarios, los conservadores, van a pegar el grito en el cielo, pero sin un programa atrevido de desarrollo y bienestar no será posible resolver el problema.

 

Sin prisa prosódica, con modos de sentarse que escandalizaron a algunos de quienes privilegian tales detalles, con ofrecimientos de gasolina barata a automovilistas estadunidenses fronterizos, con afirmaciones sobre China como fábrica del mundo que obligaron a Biden a no dejarlas pasar y a contradecirlas, y con el centro de su batalla política en la regularización de migrantes (los ya asentados en EU como los que pretenden encaminarse hacia allá), López Obrador fue fiel a su estilo en tal sesión para consumo público.

 

Ya se verá más adelante lo que se hubiera acordado en el plano privado, en las sesiones internas en las cuales Estados Unidos busca la máxima ayuda de contención mexicana a los flujos migratorios provenientes de Centroamérica.

 

Por lo pronto, pareciera que fallaron las previsiones de rupturismo y despecho que antiobradoristas adjudicaban a Biden, en especial por la inasistencia de AMLO a la Cumbre de las Américas. El propio estadunidense tuiteó que fue un placer sentarme con el mexicano y hablar sobre la amplia y profunda asociación entre nuestras naciones. Todo esto, al menos, en los planos públicos. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

México SA

Urge tratado migratorio // López Obrador propone // Joe Biden: déjame ver

La recepción fue espléndida, el protocolo se cumplió puntualmente e incluyó un nutrido intercambio de sonrisas, abrazos y elogios, pero cuando el presidente López Obrador abordó el punto toral de su visita a Washington (regularizar ya y dar certidumbre a migrantes que desde hace varios años trabajan honradamente y contribuyen al desarrollo de esta gran nación) la respuesta de Joe Biden hizo recordar a un viejo colega que nunca decía sí o no; se limitaba a comentar déjame ver, sin que ello implicara compromiso alguno ni respuesta concreta. Todo quedaba en el aire.

 

La cuestión migratoria en la relación bilateral acumula décadas con el estatus déjame ver, un truco que, por enésima ocasión en la ya larga cadena histórica, utiliza un inquilino de la Casa Blanca (demócrata o republicano, es lo mismo) en un intento de evadir una inocultable realidad que exige respuestas y soluciones que no se pueden posponer.

 

Al planteamiento concreto y frontal de López Obrador (regularizar ya), Biden respondió: el tema migratorio ha llegado a sus niveles históricos aquí, en el hemisferio y afecta no sólo a Estados Unidos. Mi gobierno va a crear oportunidades de trabajo legal para los inmigrantes.

 

El año pasado batimos récord en la emisión de visas H-2 (300 mil) y llegamos a niveles históricos en los últimos cinco años en visas para centroamericanos. Y estamos a buen ritmo que nos va a permitir duplicar la cantidad de visas que vamos a emitir en los próximos meses. Y también le quería agradecer porque ustedes están emitiendo más visas de trabajo en México para centroamericanos. Así que, gracias por ello. Y esto es una estrategia que se comprueba, y se ha probado, funciona, porque no sólo ayuda al desarrollo económico, sino también desacelera la migración.

 

Bien, pero el problema no se resuelve con visas de trabajo, meras aspirinas dada la dimensión de este problema. Desde luego que Estados Unidos está en su derecho de decidir qué sí y qué no, pero si es real el nivel de amistad, entendimiento, cercanía, colaboración, confianza y demás piropos que intercambiaron y presumieron los mandatarios en su encuentro de ayer, entonces es necesario resolver el asunto migratorio de una buena vez. Y en este sentido, México tiene al menos 12 millones de argumentos para alcanzar, ya, un tratado bilateral.

 

López Obrador no dejó pasar la bola: “sé que sus adversarios, los conservadores, van a pegar el grito en el cielo, pero sin un programa atrevido de desarrollo y bienestar no será posible resolver los problemas ni conseguir el apoyo del pueblo; frente a la crisis, la salida no está en el conservadurismo, sino en la transformación, actuando con arrojo; transformar, no mantener el statu quo”, le dijo a Biden.

 

El mandatario mexicano presentó cinco asuntos básicos de cooperación bilateral: el tema migratorio es el central, pues permitiría la llegada a Estados Unidos de obreros, técnicos y profesionales, mexicanos y centroamericanos, para asegurar que no se paralice la economía por falta de mano de obra. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 18)

El león y su condición

Es conocida la costumbre del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de dominar la narrativa saturando a la audiencia, y a sus interlocutores, con verborrea. Pero, fue realmente increíble que le impusiera “la aburridora” al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en la Casa Blanca durante la reunión de trabajo que sostuvieron.

En estos encuentros es tradición hacer declaraciones generales sobre la relación bilateral y los temas que se abordarán. No así, AMLO. Con descortesía, hizo una presentación de unos 25 minutos que incluyó detalles de sus “propuestas”.

En el lenguaje corporal de Biden se advertía el hartazgo mientras el mexicano hablaba de historia. El líder estadounidense cruzaba la pierna, enfocaba la mirada al piso y se llevaba la mano a la barbilla. Quizá la inquietud dejaba ver lo que pensaba: “Get me out of here!” (sáquenme de aquí).

Lo cierto es que López Obrador, como Donald Trump, acierta en detectar las debilidades de quien tiene enfrente. A ambos personajes no les importa ser incomodos e incluso desagradables, pues su misión es imponer su narrativa y establecer el mensaje que registra la opinión pública. Esta óptica es útil para los adversarios de Biden que acusan a los demócratas de “liderar por detrás”.

Un reporte de la cadena conservadora Fox News indicó que la reunión ocurría al tiempo de “un aumento (en el cruce) de drogas y de inmigrantes en la frontera”, y detallaba el desdén de López Obrador cuando no asistió a la Cumbre de las Américas.

 

Biden ha tenido la cautela de no engancharse con el teatro de su vecino del sur pues en verdad necesita su colaboración para contener el cruce masivo de inmigrantes en la frontera. La postura de Estados Unidos reconoce que la relación bilateral es más relevante que la personalidad de quien ostenta el poder.

Pero AMLO sabe que su colaboración es necesaria y vende caro su amor, incluso sermoneando a su interlocutor sobre violaciones a derechos humanos. Bueno, si en verdad tiene interés en defender a los migrantes, ¿por qué no vemos qué está haciendo para que su gente no salga de su patria arriesgando la vida en la empresa?

 

Según cifras oficiales, la cantidad de mexicanos detenidos en la frontera casi se ha cuadruplicado en los últimos tres años. Entre los meses de enero a mayo de 2019, se detuvo a 101,000 mexicanos, pero en el mismo periodo en 2022 se llegó a 379,000. ¿Por qué se va la gente? Porque ellos y ellas huyen desesperados de la violencia y la pobreza.

Todos los indicadores macroeconómicos de México muestran que durante la presente administración el país ha empeorado significativamente, comenzando con la ausencia de crecimiento económico e inversión extranjera -ahuyentada por el mismo presidente. Ahora, pensemos en la tragedia de los más de 50 inmigrantes muertos asfixiados en la caja de un tráiler en San Antonio, Texas, entre quienes la mitad eran connacionales. ¿Cuál es la responsabilidad del México expulsor de seres humanos en este drama?

López Obrador quiere que otros hagan el trabajo que él no hace. Sus “propuestas” son una lista de buenos deseos, no obstante, no se reúne con congresistas estadounidenses para forjar alianzas a favor de su agenda. ¿Y cómo va a tener estas reuniones si lo único que hace es pelear con miembros de ambos partidos del legislativo americano?

AMLO cree que echándose rollos somníferos le alcanzará para doblar la realidad del fracaso de su gobierno. Y cree que en otros países las cosas se resuelven imponiendo su voluntad cancelando los pesos y contrapesos entre poderes del Estado, como él lo ha hecho.

El león cree que todos son de su condición, pero la realidad pone a todos, tarde o temprano, en su lugar. (Antonio Rosas-Landa , El Universal, Opinión, p. 20)

México-EU: encuentro auspicioso

En su visita a la Casa Blanca, el presidente Andrés Manuel López Obrador urgió ayer a su homólogo estadunidense, Joe Biden, a ordenar el flujo migratorio y permitir la llegada de obreros, técnicos y profesionales de distintas disciplinas, mexicanos y centroamericanos, con visas temporales de trabajo, a fin de impedir que la economía de la superpotencia se paralice por falta de mano de obra, y en particular para asegurar que se cuente con los trabajadores necesarios para llevar adelante el plan masivo de infraestructura impulsado por el demócrata.

 

Asimismo, le recordó de manera respetuosa que es indispensable regularizar y dar certidumbre a migrantes que desde hace varios años trabajan honradamente y contribuyen al desarrollo de esta gran nación. Además, le propuso trabajar en conjunto para reducir los precios de los combustibles en Estados Unidos y fortalecer el comercio mediante la reducción de aranceles no contemplados en el T-MEC. En respuesta, Biden confió en que es posible resolver la situación de ambas economías trabajando con su interlocutor, y se dijo ansioso por abordar los puntos presentados por López Obrador.

 

El encuentro tiene importancia por su propio contenido, pero también por producirse en medio de una profunda crisis multidimensional que somete a ambos países y al resto del mundo a grandes presiones y peligros: hay problemas globales de gran calado en los frentes económico, migratorio, sanitario e incluso bélico, y es de celebrarse que en semejante contexto se dé un espacio para el diálogo y el entendimiento.

 

En este sentido, son destacables las expresiones de confianza mutua entre los gobernantes y la voluntad manifestada para trabajar en la resolución de los desafíos comunes. Especialmente caluroso fue el intercambio de elogios entre López Obrador y la vicepresidenta Kamala Harris, quien calificó de enorme placer recibir a su amigo, y fue descrita por su invitado como una mujer con principios, inteligente, honesta, partidaria de la igualdad.

 

En un contexto de respeto a la soberanía nacional como el que se ha construido en los años recientes, la buena relación con el gobierno del país vecino resulta positiva para México, pues está claro que nuestro país no puede deslindarse de los vínculos geográficos, políticos, económicos, culturales, demográficos y de toda índole con la superpotencia, por más que la historia compartida esté marcada por una inocultable asimetría, así como por las agresiones y las injerencias de Washington.

 

Ante semejante desarrollo de los acontecimientos, cabe festejar el fracaso de las voces de la oposición mediática y política que durante años han augurado (y buscado) un choque entre la Casa Blanca y el gobierno de la Cuarta Transformación.

 

Como si respondiera a quienes, un día sí y otro también, tratan de presentar a sus audiencias y a la ciudadanía cualquier diferendo como rompimiento definitivo entre las partes, Biden dijo al Ejecutivo mexicano que a pesar de los titulares exagerados que a veces vemos, tú y yo tenemos una relación sólida y productiva.

 

Como se había anticipado, el tema central del encuentro fue la migración, asunto urgentísimo que ninguno de los involucrados puede resolver de manera unilateral. Así lo reconoció el demócrata al hablar de esta problemática como desafío hemisférico. En la resolución de este como otros retos, es necesario recordar que, más allá de las buenas intenciones y las actitudes cordiales, la administración Biden se encuentra constreñida por un Poder Judicial sumamente hostil, un Congreso cuyo control probablemente pierda en noviembre y no pocos gobernadores republicanos dispuestos a complicar cada paso de su gestión, incluidas, desde luego, las medidas de colaboración con México. (Editorial, La Jornada, p. 2)

Templo Mayor

VAYA QUE fue productiva la reunión de Andrés Manuel López Obrador con Joe Biden. El presidente mexicano se trajo el compromiso norteamericano de otorgar 300 mil visas de trabajo. ¿Cómo que no fue así? Bueno, pero al menos logró la liberación de Julian Assange. Tampoco. ¿Y la Estatua de la Libertad? Sigue en su sitio. Las delirantes amenazas de su demolición, como el viento a Juárez, no tocaron el fuego de su antorcha.

DEL lado norteamericano lo que más llamó la atención fue que López Obrador agarró el micrófono y no lo soltó… ¡durante media hora! Ni aguantan nada. Luego de la breve introducción de Joe Biden, el tabasqueño sintió que estaba en la mañanera y que enfrente tenía a Lord Molécula.

CUENTAN que la poca prensa estadounidense que siguió la reunión nomás no daba crédito al sermón de AMLO, pues en lugar de centrarse en asuntos específicos y de la agenda bilateral, se dedicó a divagar y darles a los gringos clases de historia… ¡de Estados Unidos! La cara de Biden lo decía tooodo.

AL FINAL, al menos quedó claro que ambos mandatarios están de acuerdo en que no están de acuerdo, pero la vecindad los obliga a encontrarle la cuadratura al círculo.

-…-

POR CIERTO, a los expertos en cuestiones diplomáticas les llamaron la atención algunos detalles sobre la visita de AMLO. De entrada, no fue hospedado en la Casa Blair, que es donde se quedan los jefes de Estado invitados. Cuando llegó a la Casa Blanca junto con su esposa, no los recibieron Joe y Jill Biden, sino el jefe de protocolo. Y, ¡ups!, a diferencia de Felipe Calderón, al actual mandatario mexicano no lo invitaron a hablar ante el Capitolio. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)

De Política y cosas peores // Drama migrante

Eran otros tiempos, desde luego, cuando por ser joven tenía yo cosas importantes que hacer, como por ejemplo vivir. Emprendí entonces con un amigo la aventura de ir a Nueva York de aventón, y cruzamos la frontera sin más trámite que el de mostrar nuestras credenciales de estudiante.

Lo más lejos que llegamos fue a San Antonio, Texas. Se nos acabó el dinero, y policías del alto de una casa, lentes verdes y cuello colorado empezaron a preguntarnos qué hacíamos allá. Decidimos entonces regresar a Saltillito, donde nadie nos preguntaba qué hacíamos acá. Había entonces un programa por el cual el gobierno de Estados Unidos extendía anualmente una determinada cantidad de permisos para trabajadores del campo, que en aquella época no se llamaban “migrantes”, sino “braceros“, y que iban a ganar dinero en “las pizcas”, o sea en la cosecha de los productos agrícolas en estados como California y Texas. Terminada la temporada de recolección regresaban a sus lugares de origen con una buena cantidad de dólares y la esperanza de volver a ser contratados el siguiente año.

Había corrupción en esto, claro -¿cuándo no la ha habido en México?-, y no faltaban políticos que medraban con la venta ilegal de esos permisos, pero generalmente el tal programa funcionaba bien. En los pequeños municipios del norte de Coahuila el cargo de presidente municipal se sorteaba entre los notables del pueblo. El que perdía debía hacerse cargo de la alcaldía, y se daba a los mil diablos por su mala suerte, pues durante tres años quedaba impedido de ir a ganar dólares al otro lado.

Después las cosas empezaron a cambiar. Vino el problema de los wetbacks o espaldas mojadas, que intentaban entrar a Estados Unidos por el río Bravo y muchos perecían en el intento. Ahora el caso de los migrantes asume caracteres de inmensa tragedia. No creo que la protocolaria entrevista de Biden y López Obrador vaya a servir para aliviar en algo ese doloroso drama, cuya magnitud supera la capacidad de los gobiernos. Mientras haya pobreza habrá migración, y pobreza siempre habrá en nuestro país, lo mismo que en los de Centroamérica y el Caribe. Y también habrá siempre en Estados Unidos policías del alto de una casa, lentes verdes y cuello colorado…. (Catón, Reforma, Opinión, p.9)

Globali… ¿Qué? // La rompemañanera de la Casa Blanca; 13 momentos para no olvidarlos

La visita del presidente López Obrador a la Casa Blanca deja múltiples lecturas:

  1. Es una rompemañaneras porque diluye la retórica de AMLO: no mencionó episodio de la Estatua de la Libertad ni de la posible extradición de Julian Assange.
  1. Estados Unidos es el país de mayor importancia para AMLO.
  1. Está mal asesorado en materia económica y de política exterior.
  1. Biden corrige el diagnóstico de AMLO sobre la situación económica de Estados Unidos.
  1. AMLO, con una visión híper presidencialista del poder, comete un error estratégico: no toma en cuenta al Congreso de Estados Unidos.
  1. AMLO no ha asimilado las nuevas coordenadas del siglo XXI: ser conservador en Estados Unidos y en el mundo es rechazar el aborto, impedir la liberación del consumo de drogas, no hablar del cambio climático ni de la libertad en las preferencias sexuales. Estos temas no los aborda en sus mañaneras. Después de más de tres años de su gobierno, no ha explicado su concepto de conservadurismo. Es el momento de hacerlo. ¿O ser conservador es criticar la violación de los derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua? ¿Ser conservador es apoyar el libre mercado? ¿Apoyar la globalización? AMLO, en la tercera propuesta que le hizo ayer al presidente Biden, habla de eliminar aranceles: “existen algunos otros que podrían suspenderse de inmediato, y hacer lo mismo con medidas reglamentarias y trámites tediosos en comercio de alimentos y otros bienes (…)” ¿Es una propuesta de un conservador o de un liberal?
  1. La historia es su pasión. No hay nada de malo, el problema no es ese, sino que evita hablar de la próxima generación.
  1. Ofrece gasolina barata para incentivar a los automovilistas estadounidenses a cruzar la frontera, sin embargo, evita cuantificar los costos transaccionales que se originan en su propuesta. Una de ellas: el tiempo. ¿Dos horas para regresar a Estados Unidos?
  1. ¿Está dispuesto AMLO a ofrecer gasolina barata a costa de los subsidios del propio Gobierno?
  1. En los códigos lingüísticos de AMLO se entiende que, cuando menciona las palabras: “de manera respetuosa”, representa un preámbulo de una crítica. Ayer, AMLO dijo: “(…) lo digo de manera sincera, respetuosa, regularizar ya y dar certidumbre a migrantes que desde hace varios años trabajan honradamente (…)”. El presidente AMLO no está asesorado o no escucha a funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores. El tema migratorio es un tema vitalicio en la relación de Estados Unidos con México, pero sobre todo, tiene un elevado contenido electoral. ¿Quién de su Gobierno lleva la relación con congresistas estadounidenses? ¿Por qué razón no ha desarrollado una relación con ellos?
  1. AMLO ha dejado entrever que su deseo es externalizar la mejora económica del país a Estados Unidos. Lo mismo en el valor de las remesas (más de 5,000 millones de dólares en mayo), que ofreciendo gasolina “barata” a automovilistas de EU. Si así lo fuera, lo mejor es que impulse instituciones comunes. No existen. La relación bilateral siempre encontrará límites por la ausencia de instituciones comunes. AMLO sí las ha pedido para América Latina. Por cierto, ningún presidente de la región lo ha apoyado.
  1. De manera elocuente, el presidente Biden le recordó a AMLO que el tema migratorio fue abordado en la Cumbre de las Américas. Una molestia expresada con palabras diplomáticas por su boicot.
  1. ¿Por qué el equipo de AMLO, en particular los funcionarios de la SRE quieren demostrar que fue un éxito la visita? (Fausto Pretelin Muñoz De Cote, El Economista, Geopolítica, p. 42)

Coordenadas // Un poco de agua fría a la visita de AMLO a EU

En medio de la fiesta de sonrisas y abrazos que se está dando por la visita del presidente López Obrador a Washington, permítame ponerle una dosis de realidad.

Hay una gran paradoja. Resulta que el respaldo al presidente Biden es superior entre la población mexicana que entre la de Estados Unidos.

De acuerdo con la encuesta publicada por El Financiero, el 46 por ciento de la población mexicana tiene una opinión buena o muy buena del presidente Biden.

 

En contraste, su respaldo entre la población norteamericana es solamente del 38 por ciento, de acuerdo con el promedio calculado por RealClearPolitics. Y, de hecho, en la encuesta publicada por The New York Times esta semana, ese porcentaje es aún menor y llega solo al 33 por ciento.

Se trata de la cifra más baja que ha tenido presidente alguno en la Unión Americana, desde que se elaboran estos cálculos.

¿Por qué es relevante considerar estos niveles de respaldo en el marco de la reunión de López Obrador y Biden?

Porque algunas de las propuestas que llevó el presidente mexicano a la Casa Blanca, como la relativa a la migración, por ejemplo, requieren de la inversión del capital político del presidente norteamericano.

Y, si éste resulta escaso, entonces será muy difícil que cuente con los respaldos, sea en el Congreso si se trata de una ley o entre los sectores económicos y políticos si se trata de una decisión administrativa.

La debilidad de la administración demócrata se aprecia también en las intenciones de voto para las elecciones de noviembre.

De manera sistemática, desde hace algunos meses, los republicanos llevan de dos a tres puntos de ventaja. Pero, la distribución geográfica de la votación hace muy probable que el Congreso quede bajo mayoría republicana. Y no es imposible que también puedan conseguir el control del Senado.

Un Poder Legislativo controlado por los republicanos va a limitar todos los márgenes de maniobra de Biden.

Así que casi cualquier compromiso que pueda hacer Biden con el gobierno mexicano podría estar cuestionado a la vuelta de algunos meses. O, incluso, lo más probable es que la administración Biden sea muy cuidadosa para hacer compromisos.

Por ejemplo, el plan propuesto por López Obrador para combatir la inflación, que implica duplicar inventarios de gasolina en la zona fronteriza o el uso de gasoductos, no se ve viable en el corto plazo, mientras que la búsqueda de mayor producción de alimentos en la región no va a tener impactos de corto plazo.

Es de reconocerse la intención del gobierno mexicano, pero difícilmente va a haber un impacto positivo cercano.

Como en cada visita realizada por un presidente mexicano a Estados Unidos, se percibió ayer la asimetría de interés que siempre existe.

Los medios mexicanos le dimos una enorme relevancia a este viaje, mientras que los medios norteamericanos escasamente lo reportaron porque saben que es de muy poco interés para el ciudadano norteamericano promedio.

Obviamente es mucho mejor tener una buena relación con el gobierno norteamericano que no tenerla.

Pero, dadas las circunstancias que existen en el entorno político, creo que hay que bajarle un poco la expectativa a los resultados de este encuentro.

Hoy se dará la reunión entre empresarios.

Veremos si las preocupaciones por temas vinculados con el sector energético norteamericano o por la inseguridad, no dominan a las buenas expectativas de la relocalización manufacturera que tantas esperanzas ha generado en México.

Una resolución de ocho influyentes senadores demócratas ayer, condenando los ataques a la libertad de expresión en México, pone una dosis de realidad a esta compleja relación entre los dos gobiernos. (Enrique Quintana, El Financiero, Página Dos, p. 2)

Trópicos // La gobernanza del ‘Diablo’

No sé si a usted le sucede lo mismo que a mí, pero cada vez que me asomo a las noticias diarias o me doy un paseo por la vida de las naciones o los estados en México, noto un desencanto generalizado en las diversas sociedades.

Mi percepción no es contra un gobierno o un personaje político, de manera específica, sino que me parece que una de las manos del Diablo anda con su maldad moviendo nuestros destinos.

No sé si sólo soy yo, pero más de un día a la semana me siento pesimista en el porvenir de nuestro planeta, y todo lo que le pertenece. Será que la temporada de huracanes está impactando en mi estado de ánimo, pero veo a lo lejos el principio de una nube densa que nos comienza a cubrir con mucha zozobra.

Llámele pandemia e inflación. Guerra y migración. Cambio climático y crimen organizado. Armas y terrorismo. Corrupción y desigualdad. Pero detrás de todo ello hay un desencanto social generalizado, una enfermedad psicológica que impacienta a la gente, veamos lo que sucedió en Sri Lanka, una isla olvidada por Dios.

La gente topó con pared en este aislado territorio al sur de la India, en Asia meridional, de 22 millones de habitantes, más o menos la zona conurbada del Valle de México, y que incendió la mirada de medio mundo al ver cómo la gente se revelaba contra su gobierno, en medio de una crisis económica asfixiante, donde la inflación anual asciende al 40 por ciento, mientras se generaliza la escasez de comida y combustibles.

Todo se agudizó con la pandemia al cerrar el grifo del dinero proveniente del turismo. Pero la guerra entre Rusia y Ucrania ha dado al traste con su raquítica economía: su moneda se ha devaluado hasta en un 80 por ciento. Sumemos que en 2019 sufrió ataques terroristas en cuatro hoteles de lujo dejando a 290 personas muertas, la mayoría turistas.

Por si fuera poco, en 2004 un tsunami devastó sus costas y a su sociedad, arrebatándoles miles vidas. Todas estas circunstancias, traídas por destinos malévolos, aunado a malos gobiernos que fueron consumiendo toda esperanza de los esrilanqueses, detonaron en la toma del poder por el descontento de la gente. Y aunque está en proceso la formación de un nuevo gobierno, los problemas, enquistados, seguirán golpeando las necesidades básicas de los isleños.

Según la organización no gubernamental alemana Welthungerhilfe, aproximadamente 811 millones de personas en el mundo sufren hambre a consecuencia de conflictos armados, el cambio climático y porque los países están dejando de exportar alimentos. Otro frente que habla de nuestro gris porvenir.

El verano llegó y eso quiere decir que se aproxima el invierno, por lo que el gas es clave para calentar los hogares. En Alemania, Italia y Austria se prendieron las alertas porque Rusia cerró su gasoducto Nord Stream 1 por “mantenimiento”. En principio solo serán 10 días sin el vital combustible. Pero conociendo a Vladimir Putin, y en medio de una guerra comercial por su invasión a Ucrania, existe la posibilidad de que desenchufe el gas a ciertas regiones de Europa para contraatacar a la embestida de Occidente. Esto impactaría inmediatamente en la productividad de diversas industrias llevando a una inevitable recesión en Alemania y por ende al resto de la zona euro.

Y si el Diablo anda suelto, y la gran nebulosa sigue oscureciendo al mundo, la migración seguirá intensificándose. López Obrador y Joe Biden se acaban de encontrar en Washington para buscar frenar caravanas y tráileres de la muerte, problema que no es exclusivo de la región latinoamericana, pero ¡ah! cómo está dañando el tejido social, porque además de la vida precaria que afrontan miles de seres humanos, el crimen organizado abusa de sus circunstancias.

Los hijos del Diablo hacen su agosto a costa de llevar al límite de la muerte a los migrantes. La ruta sigue siendo de países del sur a los del norte. Pasa en África, en Europa del Este, en Asia. Y además del crimen organizado, las guerras, la desigualdad y el cambio climático mellan en esta compleja realidad cuya búsqueda del paraíso en la mayoría de las veces no es más que una ilusión. Ningún gobierno ha encontrado resultados efectivos.

Mientras tanto, en el mundo se nos siguen muriendo los buenos y los malos. Ahí está en el primer rubro el japonés Shinzo Abe, mientras que en el segundo tenemos a personajes como Luis Echeverría. No quiero ser pesimista, pero el Diablo anda haciendo de las suyas. Perdón por la tristeza (sic J. Sabina). (Omar Cepeda, Periodista mexicano especializado en asuntos internacionales, El Financiero, Opinión, p. 28)

Uso de Razón // Los 31 minutos más largos en la vida de Joe Biden

MIAMI, FL.- Fueron quizá los 31 minutos más largos de la vida política de Joe Biden, que incómodo ante las cámaras de televisión se tuvo que tragar el rollazo del presidente Andrés Manuel López Obrador que le dio clases de economía, comercio y migración.

Los periodistas que cubren la Casa Blanca no fueron ajenos a la tortura de esa media hora infinita.

Eli Stokols, reportero de Los Angeles Times, posteó, incrédulo e irónico: “Extraordinario, AMLO ha estado hablando durante 25 minutos en la Oficina Oval, ofreciéndole a Biden un prolongado soliloquio sobre el New Deal, los precios de la gasolina, una mayor colaboración económica y sigue…”.

Scott Detrow, de la mayor cadena de radio de Estados Unidos, National Public Radio, puso:

“En su larga carrera como senador de los EE. UU., Joe Biden se ha sentado durante una buena cantidad de largos discursos. Pero sentado en la Oficina Oval el martes, el presidente Biden parecía un poco fuera de práctica. Durante una reunión con el mexicano Andrés Manuel López Obrador, Biden a veces sonreía, hacía muecas, se movía nerviosamente y tomaba notas mientras el presidente mexicano lanzaba comentarios que se prolongaron durante más de media hora”.

Hasta las seis de la tarde, varias horas después de terminada la reunión, las páginas on line de The New York Times y The Washington Post (los periódicos que revisé) no habían registrado una sola línea de la visita del mandatario mexicano y su encuentro con Biden.

La atención de los medios estaba puesta en la audiencia en el Congreso sobre la participación del expresidente Donald Trump en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, en la que sí hubo noticias y no retórica.

En sus secciones internacionales, las páginas web de los diarios hablaban de un conflicto de ahorradores en China, la asistencia bélica iraní a Rusia y la posibilidad de que el petróleo se dispare a 140 dólares el barril si Europa corta el suministro que le llega de Rusia.

Mientras el mundo giraba con la angustia de los hechos y conocía pormenores del premeditado asalto a la ciudadela de la democracia de este país, el presidente de Estados Unidos sudaba arrinconado en la Oficina Oval con la cátedra de López Obrador.

Le exponía cómo se baja la inflación, a pesar de que la inflación subyacente en México (el indicador más confiable, porque incluye precios más volátiles, como energéticos y productos agropecuarios) es mayor a la de Estados Unidos.

En todo caso la cátedra de AMLO a Biden debió ser cómo tener inflación elevada sin haber gastado dinero en rescatar a empresas de la quiebra y a ciudadanos del hambre. Y subsidiando la gasolina con 300 mil millones de pesos al año.

Consciente de que tenía al presidente Biden arrinconado y sin poder salir, López Obrador lo volteó a ver sonriente y le dijo: ya casi voy a terminar.

Pero siguió en su exposición. Se aventó un glosario de cinco puntos para resolver el fenómeno migratorio. Se cuidó de no extender más su conferencia con la explicación de por qué México es, a partir de su gobierno, el principal exportador de migrantes ilegales a Estados Unidos.

Tampoco molestó a Biden con alusiones a la crisis de seguridad y violencia que se vive en México, causa principal de que los mexicanos se desplacen a buscar una vida menos sufrida en Estados Unidos.

La comedia de ayer en la Casa Blanca confirma gráficamente lo que ya sabíamos: Biden tiene que aguantar a López Obrador porque México juega un papel central en la contención de los flujos migratorios.

Demócratas tan influyentes como el senador Bob Menendez le han pedido al presidente que endurezca su política hacia México, porque es la única forma que AMLO se modere en sus atropellos a la democracia, ataques ilegales a sus adversarios, hostilidad hacia la prensa (conferencia del lunes).

Ayer mismo, mientras AMLO disertaba en la Oficina Oval, nueve senadores demócratas de peso completo condenaron la violencia contra periodistas en México e hicieron un llamado al gobierno mexicano a actuar de manera urgente para salvaguardar la libertad de prensa.

Biden se mantiene en la idea de que las políticas migratorias de México podrían sepultar toda posibilidad de que los demócratas retengan el control de la Cámara baja y del Senado en las elecciones de noviembre.

Tiene que soportar a López Obrador y no confrontarlo, como se lo piden.

En todo caso López Obrador pareció salirse con la mejor parte en esa reunión intrascendente. Propuso un plan migratorio tan atrevido como incumplible, mientras que Biden simplemente reconoció que existen problemas y que se necesita paciencia para resolverlos.

Aunque López Obrador regresará a México sin nada bajo el brazo, su visita cumplió dos cometidos:

Mandó el mensaje de que se puede hacer enojar a Estados Unidos (a Biden, mejor dicho), como él lo hizo al boicotear la Cumbre de las Américas, sin que haya ninguna consecuencia práctica.

Y al menos públicamente evita toda crítica de Biden, a pesar de los llamados en el Congreso para que el presidente de Estados Unidos confrontara a su colega mexicano por la erosión de las libertades democráticas en México.

López Obrador no perdió nada con esta visita.

Biden sí: 31 minutos de su vida. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

Estrictamente Personal // ¿Para qué fue a Washington?

El presidente Andrés Manuel López Obrador le debió haber hecho caso a su viejo instinto y patear para adelante la invitación del presidente Joe Biden hace casi un mes para visitarlo en la Casa Blanca. Aquella iniciativa de Biden fue un control de daños por el boicot del mexicano a la Cumbre de las Américas, pero lo que nadie parece haberle advertido a López Obrador es que se lo iban a cobrar. La visita fue terrible de principio a fin. A López Obrador le dieron un trato de segunda, no como principal socio comercial de Estados Unidos, y lo maltrataron. No parece haberse dado cuenta el Presidente mexicano de las señales de disgusto, y contribuyó con errores profundos en sus mensajes.

López Obrador fue políticamente degradado. No fue Biden con quien tuvo la conversación sustantiva, sino con la vicepresidenta Kamala Harris. No hubo nuevos acuerdos significativos, sino proyectos que se venían trabajando con gobiernos anteriores. No hubo mensajes desde el Jardín de las Rosas, sino sentados en la Oficina Oval, que protocolariamente es una reducción de la calidad de la visita. No hubo comida con empresarios de los dos países, sino un encuentro este miércoles con los ejecutivos de compañías de ambos países sin la presencia de Biden. Todo el tiempo le restregó el estadounidense en la cara a López Obrador la Cumbre de las Américas. Y aunque lo invitó a la Casa Blanca, lo hizo el día en que menos tiempo tenía para él, horas antes de que partiera a un viaje de alto valor estratégico a Israel y Arabia Saudita.

López Obrador no leyó, ni antes ni después, los símbolos de esta visita, cayendo en una especie de trampa donde contribuyeron quienes negociaron la agenda y el formato por la parte mexicana –encabezados por el canciller Marcelo Ebrard y el embajador en Washington, Esteban Moctezuma–, que descuidaron la alta investidura de López Obrador y lo dejaron vulnerable. El Presidente no tuvo realmente agenda, y tras las pláticas con Biden y Harris ya no tenía nada que hacer. No habló con ninguna organización mexicana o hispana, ni con ningún legislador. Se limitó a visitar los monumentos de Franklin Delano Roosevelt y de Martin Luther King.

El mal trabajo preparatorio realizado por los mexicanos fue parte del maltrato a López Obrador. No se definió si era una visita oficial –como tuvo su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller con Jill Biden–, de trabajo –que no está claro porque no hubo reuniones con comitivas ampliadas– o de qué tipo fue. La propia Cancillería mexicana redujo la exposición de López Obrador, que de sí poco importó en Washington.

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, criticado por su cercanía a López Obrador, fue ignorado completamente en la preparación del viaje por la parte estadounidense. En el briefing de la Casa Blanca, la víspera, la información sobre la visita fue absolutamente irrelevante. De 8 mil 750 palabras en la transcripción del briefing, sólo 94 se refirieron al viaje del Presidente, cuyo deslavado interés por él no mereció ni una sola pregunta.

La reunión menos superficial que tuvo López Obrador fue la que sostuvo con la vicepresidenta Harris, que lo invitó junto con su pequeña comitiva a un desayuno de trabajo en su casa. Ahí, por lo que se informó públicamente, tampoco se llegó a nada. El comunicado de la oficina de Harris sobre el encuentro no tuvo nada distinto a lo informado muchas veces antes, el “trabajo conjunto” para atacar las raíces de la migración centroamericana, aunque fue notorio que ya se excluyó de la retórica los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro. Hablaron sobre la necesidad de coinversiones con el sector privado en el sur de México y, como lo han venido haciendo por meses, “acordaron explorar una mayor cooperación”. O sea, nada de nada.

Con Biden no le fue mejor. Quizá se puede decir que peor. López Obrador le quiso dar una lección de historia norteamericana al hablar de Franklin Delano Roosevelt, y presionarlo para que no le haga caso a los “conservadores” y acelere una reforma migratoria. Biden, que a lo largo del soliloquio de media hora de López Obrador parecía sonreír y contener los bostezos, lo corrigió sobre el perfil político en su país, y le dijo que había que tener paciencia. López Obrador le habló de visas agrícolas, y Biden le dijo que eso lo habían acordado en la Cumbre de las Américas. López Obrador se refirió a China como la “fábrica del mundo”, al hacer un alegato sobre lo falso de la globalización, y Biden lo desmintió. Estados Unidos produce más, puntualizó.

López Obrador había dicho que iba a presentarle a Biden un plan para contener conjuntamente la inflación, pero a la hora de la verdad, no propuso nada. Sin embargo, se sacó de la manga una monumental ocurrencia: duplicar los inventarios de gasolina en la frontera de México con Estados Unidos, ¡para que los estadounidenses se crucen a comprar gasolina a México! López Obrador parece creer que nadie se ha dado cuenta que los precios de gasolina en este país, que son menores que en Estados Unidos, obedecen a una política de subsidio que está deshidratando las finanzas nacionales.

El programa Bracero que propuso, recordando el que instauró Roosevelt cuando requerían mano de obra agrícola, lo ignoraron. La cancelación de aranceles para alimentos, tampoco tuvo eco. Su plan para inversiones pública y privada para producir bienes y fortalecer el mercado, fue desmantelado cuando Biden refutó sus afirmaciones, producto de la mala información en su cabeza. Hay que actuar con arrojo, le dijo a Biden a los ojos, transformar y no mantener el statu quo. El jefe de la Casa Blanca sólo sonreía. Para lo que logró el Presidente en Washington, era mejor que no hubiera ido. Regresará con las manos vacías, y evidenciado porque, pese al lenguaje diplomático, no se pudieron ocultar las diferencias que lo hacen tan distante de Biden. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)

El Espectador // Como dicen en la Casa Blanca: bullshit

Luego de la reunión del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con el estadounidense Joe Biden, los gobiernos tienen planeado anunciar acciones conjuntas para mejorar la infraestructura fronteriza y abordar la migración irregular; mejorar la cooperación policial para interrumpir el flujo de fentanilo a ambos países; y promover la energía limpia, la innovación económica y la prosperidad. Muchos buenos deseos que se volvieron a lanzar en una llamada previa de contexto con funcionarios de Estados Unidos.

“También nos comprometeremos a profundizar nuestra cooperación para combatir las organizaciones criminales transnacionales que fomentan la violencia en ambos países. Con ese fin, estableceremos un grupo de trabajo operativo entre Estados Unidos y México en el marco de la Asociación de Seguridad del Bicentenario bilateral que se lanzó en octubre pasado para garantizar que estamos acelerando nuestros esfuerzos conjuntos para interrumpir el flujo de fentanilo a nuestros países”, explicó uno de los funcionarios estadounidenses.

No quisieron revelar nada de lo que directamente se trataría entre Biden y López Obrador, simplemente hablaron como en una conferencia de prensa de alguna empresa estadounidense que no puede hablar con sinceridad por miedo a afectar el precio de sus acciones si sueltan de más. Fue un acercamiento para aplacar los cuestionamientos ante la falta de información oficial y clara acerca del segundo encuentro entre el presidente de México y el de Estados Unidos. Fue una operación de Relaciones Públicas muy bien aplicada.

“Creo que la tragedia de San Antonio es lo más importante tanto para Estados Unidos como para México. Sabemos que muchos de los que perecieron en el incidente eran ciudadanos mexicanos. Así que ya estamos haciendo mucho para expandir nuestra cooperación para abordar estas redes de tráfico de personas. Y creo que mañana será muy importante para asegurarnos de que podamos avanzar juntos en eso”, adelantaron cuando les preguntaban qué se iba a hacer para frenar el flujo de migrantes que pasan por México.

Muchas incógnitas. Muchas sonrisas falsas. Pocos mensajes directos. Ambigüedad por encima de los ataques y los desaires esperados en público.

Hay muchas preguntas y el silencio dio pie a decenas de especulaciones principalmente de analistas en México, porque en Estados Unidos la visita del mandatario de la nación del sur pasó casi desapercibida.

“Lo que voy a decir es que el tema de la lucha contra la corrupción, el tema de la democracia y la gobernabilidad, el tema de la importancia de una prensa libre son temas que se han discutido entre ambos líderes en el pasado”, respondió uno de los funcionarios. “No siempre telegrafiamos esos temas públicamente, pero por lo general son el tema de una amplia discusión entre los dos líderes mientras piensan, en realidad, en la importancia de América del Norte y, francamente, cómo, como presidente y Vicepresidente realmente están pensando en la prosperidad económica, la seguridad de los Estados Unidos y las familias trabajadoras aquí; cómo, realmente, la colaboración con México es realmente central para eso. Entonces, estos son temas que ciertamente pueden surgir mañana, como han surgido en el pasado”.

Al final, casi nada surgió más allá de cuestionamientos y especulaciones.

El mensaje que quiere transmitir la Secretaría de Relaciones Exteriores es que fue un encuentro cálido… (Hiroshi Takahashi, El Sol de México, República, p. 5)

Activo presidencial // Nearshoring, el ausente en AMLO-Biden; en cambio, propone subsidiar gasolina a EU

MIGRACIÓN: BIDEN, IMPOSIBILITADO

En el plano de la migración, el presidente López Obrador propuso a Biden un cambio radical en su política migratoria. Sólo que Biden, teniendo encima la presión republicana, así como de su propio partido, será difícil que tome las riendas de una reforma migratoria. Más bien Biden habló de seguir ampliando el número de visas temporales de trabajo.

El primer día de López Obrador en Washington tuvo sus claroscuros. Las propuesta energética de subsidiar la gasolina a estadunidenses es desventajosa para México. La propuesta de ofrecerles los gasoductos de México no parece ser muy atractiva para los estadunidenses. La propuesta de incorporar la inversión privada a energía sería recobrar lo que ya se tenía. En cambio, la propuesta migratoria fue más bien una solicitud con poca capacidad de respuesta de Biden. Y la que sí podría caminar es la propuesta de inversión en el Corredor Interoceánico.  (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

Análisis superior // Causa raíz

Suena muy bien, casi conmovedor, cuando el Presidente asegura que defenderá los intereses y derechos humanos en Estados Unidos y, además, exigirle al gobierno de aquel país un mejor trato para los mexicanos que se van del país. Por lo menos, en una primera intención, suena difícil no estar de acuerdo con estas afirmaciones que le generan tanta simpatía.

Pero si realiza un análisis superior, encontrará un grave contrasentido: si se atienden las causas de que mexicanos tengan que emigrar, en muchos casos ilegalmente, a Estados Unidos, no estarían en aquel país, sino en México. La solución no viene por regularizar a quienes llevan muchos años viviendo allá o creando programas temporales de empleo. Sólo se trata de medidas que no corrigen el origen de la migración y los problemas que genera en ambos lados de la frontera.

¿Cuáles son las causas de la migración? Podría resumirse que en la búsqueda de mejores condiciones de vida y, de ahí, desdoblarse a un gobierno que no ha tenido la capacidad de lograr ofrecer condiciones adecuadas para la prosperidad económica y la seguridad de sus habitantes.

 

La inmensa mayoría de los que deciden dejar la casa donde nacieron, la cuna de sus arraigos, es porque el país les ha quedado pequeño. Gente probadamente talentosa y trabajadora que, simple y sencillamente, saben que el país no puede ofrecerles mejores oportunidades de bienestar. Que los niveles de violencia y delincuencia organizada les hacen temer más por su seguridad en México que hacer un cruce peligroso para vivir en un entorno de pocos derechos y la incertidumbre de no poder vivir legalmente en donde radican.

La atención de las causas de origen comienza y debe terminar en México. Durante el periodo neoliberal disminuyó la proporción de mexicanos que salían por los que regresaban; sin embargo, ante el paupérrimo crecimiento de la economía y el aumento en la violencia ha crecido el número de emigrantes mexicanos; según algunas estimaciones, supera los 700,000 hacia Estados Unidos.

Mucho antes de pedir al gobierno de otra nación que mejore el trato que da a los que abandonaron México para buscar mejores condiciones de vida, deberían estar trabajando en dotar a todos de mejores condiciones de vida. Si México creciera a tasas superiores a 6% y los grupos delincuenciales estuvieran bajo el control del gobierno, entonces no se tendría que buscar que el gobierno de Estados Unidos tratara mejor a quienes migran a su nación. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)

Desde el piso de remates // Propuestas de AMO requieren cambiar políticas de la 4T

POLÍTICA ENERGÉTICA Y FRENO A BIOTECNOLÓGICOS

La tercera es eliminar aranceles y trabas regulatorias para un mayor comercio agropecuario bilateral, que tendría necesariamente que negociarse en el mercado del T-MEC y el problema es que el comercio transfronterizo de todos los productos se ha visto afectado por la mayor revisión a la que están sujetos en EU, ante el creciente tráfico de drogas y de migrantes, que es evidentemente la mayor preocupación de Biden. Además, EU ha manifestado su preocupación por las políticas de la 4T que frenan el desarrollo de los biotecnológicos, y los mayores costos de producción en México debido a la prohibición a importar glifosato.

La cuarta es un plan bilateral de inversiones público-privadas para reducir importaciones de otros países. Reconoció que “mientras se concreta la transición energética, México seguirá produciendo petróleo y lo que, en verdad, sorprendió es que López Obrador dijo que promueve con empresarios de EU inversiones en plantas licuadoras de gas y parques solares, cuando de lo que se quejan los empresarios de EU y de Canadá es de falta de certidumbre en sus inversiones en el sector energético por la políticas de la 4T. Finalmente, la quinta medida es un orden en el flujo migratorio y que EU otorgue más visas a trabajadores y profesionistas de diferentes disciplinas, y sí se espera que Biden aumente el número de visas como él mismo dijo que lo hizo el año pasado. (Maricarmen Cortés, Excélsior, Dinero, p. 4)

Al mando // ¿Qué haríamos sin ustedes?

La visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos y sus encuentros con la vicepresidenta, Kamala Harris, y el presidente, Joe Biden, puso nuevamente sobre la mesa la importancia de la llegada de recursos económicos que envían los mexicanos radicados en aquella nación a sus familiares que se quedan en nuestro país.

El mandatario visiblemente emocionado desde el balcón del Hotel Lombardy, ubicado en la calle de Pennsylvania, donde se hospedó en Washington, junto con su esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez Müller, agradeció el cariño y el afecto de los connacionales que se dieron cita a su llegada.

La frase con la que el mandatario dio muestra de la importancia a los miles de millones de dólares que mes a mes llegan a México fue: “Les queremos muchísimo desde México, por todo lo que hacen, porque trabajan aquí y envían apoyo a sus familiares, gracias a eso nuestra económica se está levantando… son migrantes excepcionales”, sentenció el Presidente al final de la frase.

Y no cabe duda que los son, tan sólo basta con contrastar los recursos que ingresan a México por dos conceptos que en su momento fueron piedra angular de la política económica a nivel global me refiero a los ingresos petroleros y turísticos por visitantes extranjeros; en el primer rubro nuestro país marcó retribuciones entre enero y mayo de 2022 por 13 mil 315 millones de dólares, en tanto en el sector turístico durante el mismo periodo la cifra se ubicó en 10 mil 777 millones de dólares, mientras que por remesas sumaron durante los primeros cinco meses del año, 22 mil 413 millones de dólares, así de duro, pero también así de importante, y la pregunta que uno siempre se hace al ver estos datos.

 ¿Qué sería de México sin la solidaridad de aquellos que se fueron ante la falta de oportunidades y seguridad? (Jaime Núñez, El Heraldo de México, Merk-2, p. 21)

ConSciencia // Lo que vale la pena requiere esfuerzos de titanes

Hace ya un tiempo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha estado insistiendo en una mayor integración económica, en el sentido de bloque comercial de América del Norte. Sin embargo, cada una de sus iniciativas y propuestas, incluidas dos de las que llevó a su reciente reunión con el presidente Biden, son de tal calado que necesitan un marcaje institucional que va más allá de la periodicidad de las visitas de Estado. Sus propuestas necesitan grupos de trabajo permanente negociando todas las implicaciones de las iniciativas que en principio los países acuerden considerar como viables.

La primera iniciativa, de generar fuentes de empleo en las regiones que generan migraciones al vecino país del norte, se yuxtapone con la de facilitar migraciones temporales y merece un análisis concienzudo de la pregunta siguiente: ¿queremos facilitar la movilidad de capitales de inversión en las regiones generadoras de excedentes de mano de obra para inhibir la movilidad de ésta, generando desarrollo regional? ¿O queremos facilitar la movilidad transfronteriza legal temporal para que sea la mano de obra la que se movilice adonde hay exceso de capital para invertir?

Lograr lo segundo es un camino más fácil y produce menor igualdad de desarrollo regional, porque procurar o incentivar que la inversión pueda fluir libremente ahí donde es más rentable, es decir, en comunidades con baja productividad de la mano de obra, requiere concertaciones de igualdad de condiciones estructurales difíciles de lograr. (Patricia Armendáriz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Itinerarios // “Reconozca la realidad”

“Para atrás o disparo… somos de la embajada americana”; con esta amenaza, proferida a gritos por un miembro de las fuerzas especiales del ejército norteamericano, desde el fondo de un pasillo del segundo piso del hotel Sheraton en San Salvador, comenzó el giro histórico y estratégico de la política de Estados Unidos frente a las izquierdas latinoamericanas.

El 20 de noviembre de 1989, unos días después del asesinato de seis sacerdotes jesuitas y de que el ejército, en un esfuerzo desesperado por expulsar a la guerrilla de la capital salvadoreña, liberara el uso de blindados y de la aviación contra los barrios populares, los rebeldes decidieron asaltar los barrios más ricos de la ciudad y se tomaron el Sheraton.

Un grupo de boinas verdes quedó atrapado en el hotel a unos metros de las fuerzas guerrilleras.

“No negociamos con terroristas la liberación de rehenes”, respondió el Departamento de Estado a una comunicación de la guerrilla. “Nosotros no somos terroristas y esos no son nuestros rehenes —contestaron a su vez los rebeldes—, estamos empeñados en una ofensiva que va a continuar; sáquenlos, pero sin sus armas”.

La negociación, sin que mediara un cese al fuego, fue, pese a todos los pronósticos, exitosa.

Washington reconoció entonces la realidad; con esa guerrilla a la que no se le podía derrotar militarmente se podía negociar. La izquierda, sin ceder, sin rendirse, cumplía su palabra. Así se abrió la puerta de la paz en El Salvador y también se abrió el camino para muchas victorias electorales hasta entonces impensables en toda América Latina.

“Reconozca la realidad”, le recomendó al presidente Biden en su propia oficina, después de hablar de esos “agravios imposibles de olvidar y difíciles de perdonar” de los que está plagada nuestra historia, un hombre de izquierda que en el pasado no hubiera tenido más destino que la muerte, la cárcel o el exilio y que hoy es el presidente más votado de la historia de México.

Con dignidad y firmeza —virtudes que, por cierto, no exhibieron jamás ante Washington ni Vicente Fox, que era un bufón; ni Felipe Calderón, que era un sirviente urgido de legitimidad; ni Enrique Peña Nieto, que era un gerente impresentable— Andrés Manuel López Obrador recurrió a la historia, “la maestra de la vida”, recordó a la crisis en medio de la cual llegó al poder Franklin Delano Roosevelt y el aporte sustancial de los migrantes mexicanos en aquel momento.

A proteger, a reconocer, a regularizar y dar certidumbre, llamó López Obrador. A abrir la frontera a trabajadores de México y Centroamérica para impedir que por falta de mano de obra se paralice la industria, incitó a Biden.

A defender a nuestros compatriotas fue López Obrador a Washington y también a tender la mano al gobernante de la gran potencia; a ofrecerle transformar la frontera, esa que Trump quiere convertir en muralla, en una avenida abierta al progreso binacional. Debemos, remató López Obrador, “actuar con arrojo; transformar, no mantener el statu quo”. Así como en El Salvador, allá en tiempos de guerra, hoy, armada de firmeza y dignidad, hasta con una sonrisa, la realidad irrumpió en la Oficina Oval; ojalá Biden sepa y pueda reconocerla. (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

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Los niños migrantes

En Tijuana se han contabilizado en albergues, algunos a cargo de religiosos, alrededor de 500 niños migrantes. Muchos huérfanos y otros con sus familiares del otro lado de la frontera. A pesar de los gastos en alimentos nutritivos que reporta el Instituto Nacional de Migración entre 2019 y 2021, que alcanzan casi mil millones de pesos, los niños sobreviven de lo que les donan. Sin papeles y sin la tutela del Estado, estos niños no existen… Como parece no existir la alcaldía encabezada por Montserrat Caballero. (Alberto González, 24 Horas, CDMX, p. 8)

El Correo Ilustrado

La reunión AMLO-Biden y el complejo problema migratorio

La tensa situación que guarda el problema migratorio en la frontera sur estadunidense se convirtió en uno de los puntos de la agenda del encuentro de ayer entre Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden. El mandatario estadunidense solamente prometió facilitar y extender 350 mil visas temporales para trabajadores mexicanos y centroamericanos.

El asunto migratorio se volvió recurrente después de la tragedia del 27 de junio en San Antonio, Texas, cuando fueron encontrados en un tráiler 53 migrantes sin vida. Este hecho advirtió que el problema migratorio entre México y Estados Unidos es más complejo de resolver, pues está implicado el crimen organizado, que no sólo se dedica al tráfico de drogas, sino también al de personas, y que flagrantemente actúa en los puntos fronterizos del norte mexicano y ya desde hace tiempo hábilmente desde Texas.

 

El otorgamiento de visas temporales podrá reducir las caravanas de migrantes que se presentan en territorio mexicano. Sin embargo, sólo un renovado acuerdo binacional de trabajadores permitirá reducir la migración indocumentada y también la urgente creación de un programa entre ambos para enfrentar la trata de personas. (Mario Trujillo Bolio, historiador, La Jornada, Editorial, p. 2)

Cartón

Cartón 1

(Kemch, El Universal, Opinión, p. 10)

Lenguaje Corporal

Cartón 2

(Rictus, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 36)

Cartón 4

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)

cartón 5

(Reforma, Opinión, p. 9)