Opinión Migración 310722

De nuevo el asunto de médicos extranjeros

Yo ejerzo una especialidad de la medicina desde hace muchos años, a lo largo de mi ejercicio profesional he tenido la necesidad imperiosa de cumplir con muchos requisitos exigidos por la normatividad mexicana que intenta garantizar, en la medida de lo posible, la capacitación y la actualización del grupo de profesionales en virtud de que, frecuentemente, tenemos en nuestras manos la vida de las personas que se someten a nuestro criterio para resolver un problema de salud.

Así como México, la inmensa mayoría de los países occidentales (en el Oriente ignoro cómo funciona el asunto) establecen exigencias mínimas para que cualquier persona pueda ejercer como especialista; si pretendo trabajar en cualquier país latinoamericano, por ejemplo, debo cumplir con una serie de requisitos en relación con la validación de mis estudios, obtener una patente otorgada por aquel gobierno y someterme a diversos tipos de evaluaciones sistemáticas.

  No se diga en los Estados Unidos o en los Estados miembros de la Unión Europea, donde, además, el médico debe pertenecer a los colegios médicos reconocidos por los diversos gobiernos.

Ahora vemos al jefe del Ejecutivo en México contratando médicos provenientes de un país extranjero por una vía tan rápida que, pocos días después de su arribo, ya están contratados por las instituciones sanitarias nacionales Resulta a todas luces evidente que ese grupo de médicos no ha realizado absolutamente ningún trámite para validar sus estudios y demostrar sus capacidades en los mismos términos en los que yo lo tengo que hacer de forma sistemática.

 El asunto no sólo resulta ofensivo para nosotros los médicos mexicanos, sino que es abiertamente ilegal.

 No dudo ni un instante de las capacidades de mis colegas cubanos, conozca algunos bien capacitados, pero eso de ninguna manera justifica que, por la voluntad de un presidente, todos los funcionarios involucrados se olviden del cumplimiento de la ley y les extiendan contratos laborales “porque así lo quiere el jefe”.

  Las razones que arguyen los gobernantes suenan un tanto pueriles, alegan que los médicos nacionales no quieren ocupar esas plazas por egoísmo, y eso no es cierto.

Ya en este espacio he mencionado algunas de la enorme lista de razones por las que muchos colegas no acuden a regiones aisladas; las condiciones laborales, por ejemplo, resultan lamentables en muchos casos, así que no es egoísmo.

 Francamente espero, a corto plazo, que se presenten amparos contra esas conductas ilegales, y un juez de primera instancia los va a otorgar, no me cabe ninguna duda.

Por supuesto, no deseo que se afecte negativamente la salud de mis compatriotas, lo que quiero es que, desde el Presidente hasta el empleado federal de menor rango, se den cuenta que deben cumplir la ley, por nobles que sean sus objetivos. (Raymundo Canales de la Fuente, Excélsior, Comunidad, p. 19)

Tecnología para erradicar la trata de personas

Hoy, en el Día Internacional contra la Trata de Personas, el Sistema de las Naciones Unidas en México reconoce que los fenómenos criminales no son estáticos y encuentran nuevas formas de replicarse y dañar a las comunidades. La trata de personas es un ejemplo. Quienes captan, transportan, trasladan, acogen o reciben personas con fines de explotación encuentran medios para operar a pesar de las acciones que llevan a cabo gobiernos, sociedad civil, empresas, medios de comunicación y organismos internacionales en el combate de este delito.

En ese contexto, debemos generar respuestas que se adapten a la nueva realidad. La ONU en México promueve la tecnología como una herramienta que impida la trata de personas. Reconocemos que las redes sociales y los sitios de citas, entre otras plataformas digitales, son espacios utilizados para cometer estos delitos y violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, estos mismos espacios tienen el potencial de ser aliados en su detección y prevención, así como apoyar el desarrollo de investigaciones cibernéticas.

El informe de UNODC “Los efectos de la pandemia en la trata de personas y las respuestas a los desafíos” señala que las personas tratantes se adaptaron a la “nueva normalidad” diversificando sus tácticas y trasladando sus operaciones a la clandestinidad que ofrecen los espacios digitales. El mismo informe registró un aumento en el reclutamiento y la explotación sexual como resultado de la pandemia, en parte por el anonimato que permiten las redes sociales, la facilidad de acceso a posibles víctimas mediante engaños en las distintas plataformas y la explotación por medio de servicios de video en vivo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2021, en México 88.5 millones de personas utilizan Internet. La mayoría son mujeres menores de 35 años. Esta cifra es particularmente relevante si se observa que la mayor parte de las víctimas de trata de personas en el país son justamente mujeres, niñas y niños, así como personas en situación de movilidad, quienes corren el riesgo de caer en redes de trata de personas que cruzan fronteras internacionales. Utilicemos el potencial de la red para formular políticas y planes de atención y prevención que consideren el riesgo y las oportunidades que brindan los medios digitales.

La ONU en México se compromete a seguir trabajando para poner fin a la trata de personas, e insiste en la importancia de la alfabetización mediática e informacional como un medio para el uso positivo de herramientas digitales por parte de instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil para denunciar, investigar, contener y erradicar este delito y violación grave a los derechos humanos. Alianzas entre el sector tecnológico, el gobierno y la ONU pueden hacer una diferencia para concientizar a la ciudadanía sobre este delito y prevenir su ocurrencia. En ese sentido, la campaña Corazón Azul contra la trata de personas ha difundido materiales de sensibilización en redes sociales y ha enfatizado los riesgos del enganche en línea.

La libertad que ofrecen las herramientas digitales y tecnológicas también abre posibilidades para visibilizar las historias de las personas sobrevivientes, aumentar la sensibilización sobre estos casos para hacer del internet y sus herramientas espacios seguros que reflejen personas y comunidades empoderadas, resilientes y cada vez menos vulnerables.

Nos encontramos en un mundo cada vez más interconectado en el cual existen riesgos, pero también oportunidades para que el mensaje de no dejar a nadie atrás, incluyendo a las víctimas de trata de personas, llegue a todas y todos. La ONU realiza investigación especializada para entender mejor las dinámicas criminales en el ciberespacio, su impacto y su modo de operar. A su vez, estamos convencidos de las bondades del uso de estas herramientas para crear y diseminar conocimiento social; compartir buenas prácticas y mejorar la actuación de las instituciones de seguridad y justicia en el contexto de globalización actual.

Les invito a sumarse a estos esfuerzos difundiendo contenido que contrarreste las falsas ofertas de tratantes, que cuestione ofrecimientos y contribuya a prevenir este grave delito en sus múltiples manifestaciones, incluyendo secuestros, privaciones de libertad ilegales, matrimonios forzados o falso reclutamiento laboral, entre otros. Estas acciones nos permiten poner la dignidad humana al centro. Hoy, más que nunca aprovechemos la tecnología para ayudar a erradicar la trata de personas. (Peter Grohmann, Coordinador Residente de Naciones Unidas en México, El Sol de México, Análisis, 16)

Un enfoque Continental al tráfico de drogas

Los datos y las estadísticas oficiales, en México o en cualquiera de las sociedades afectadas por el consumo de drogas, en este caso cocaína, no dan lugar a dudas respecto de una severa problemática adicciones-violencia (de todo tipo) que padecemos. Más temprano que tarde, la coordinación y articulación de políticas/programas compartidos, será una indispensable realidad y exigencia.

El pasado miércoles 27, los medios de comunicación nacionales internacionales, dieron cuenta de una incautación histórica de cocaína en la Ciudad de México, llegando a un total de una tonelada y seiscientos kilos. Los detalles de la exitosa operación y la ruta de distribución, han sido dadas a conocer de forma gradual por las autoridades, para evitar rumores y especulaciones que se generan de forma natural en este tipo de situaciones. No obstante, se debe hacer un análisis detallado a propósito del entorno, así como de las dinámicas que autoridades y sociedad enfrentan.

El primer indicador, respecto de un enfoque amplio dirigido de la geo región latinoamericana y en particular de los países andinos (Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia) relacionados con la producción y exportación de cocaína base, denota que el mercado y por lo tanto, el consumo de dicho alcaloide, sigue en aumento. Esto a su vez, nos conduce a un segundo indicador: que los principales mercados, Estados Unidos y Europa, al generar la creciente demanda, incentiva a la producción. Es un sencillo proceso que invierte la lógica elemental del capitalismo de oferta-demanda, para convertirlo en demanda-oferta.

Un tercer indicador, es que el paso de la cocaína al principal mercado de consumo de nivel mundial, por razones geográficas, tiene y debe pasar por nuestro país. El desafío es enorme. Los recursos implicados en la contención del trasiego del alcaloide a los endémicos y crecientes adictos en los Estados Unidos, es evidente, y no ha sido una responsabilidad ni acción compartida en partes iguales. Desde hace muchos años, distintos funcionarios y responsables mexicanos, han señalado la ausencia de compromisos de fondo y duraderos de parte de las contrapartes estadounidenses para frenar el consumo de las drogas en general y de la cocaína en particular.

El cuarto y último indicador a considerar en esta relevante coyuntura ante un decomiso de referencia, que se suma a los realizados por las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina Armada de México, a lo largo del sexenio, es que el tráfico de cocaína, solivianta la violencia homicida, en la disputa a muerte (literal) por el consumo al menudeo de la cocaína y por supuesto de otra drogas en la Ciudad de México. Y esta variable sí que debe y merece un análisis a fondo.

Si bien el programa de erradicación de plantíos del gobierno del Presidente Iván Duque, ha sido exitoso, también ha sido la utilización de nuevas técnicas y procedimiento agrícolas por parte de las organizaciones productoras de cocaína base. Es decir, aunque la superficie de cultivo ha disminuido, la producción por hectárea ha aumentado, y como es lógico, la demanda y los consumidores, también. (Javier Oliva, El Sol de México, Análisis, p. 17)

Cartón

El desarraigo del niño migrante

universal2

(Boligán, El Universal, Opinión, p. 14)