Cien días de empoderamiento militar // Y viene la Guardia Nacional // Montajes y condicionamientos // Tuit que no provocó bienestar
Aparte de la creciente concentración personal de poder civil (no sólo la titularidad del Poder Ejecutivo federal: también el control de las cámaras legislativas, el avance en la colocación de ministros, magistrados y miembros de organismos judiciales y autónomos, y el diario afianzamiento político a través de conferencias mañaneras de prensa y mítines dadivosos de fin de semana), el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha adentrado en sus primeros 100 días de gobierno en los riesgosos terrenos (la historia así lo demuestra, con trágicos episodios en Centro y Sudamérica, por ejemplo) de la cesión de espacios de poder a las fuerzas armadas. https://bit.ly/2F7fcHA (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.6)
Dice el dicho que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.
Este dicho trae a la mente una anécdota del amplísimo historial de nuestro México Mágico.
Siendo Secretario de Hacienda, prestigiado y reconocido, don Antonio Ortiz Mena todos los días atravesaba el Zócalo rumbo a su despacho topándose en el trayecto con un limpiabotas que al verlo pasar, siempre, sin falta, se descubría la cabeza y le decía “¡Buenos días, señor Secretario!”. https://bit.ly/2O0WLH3 (Manuel J. Jauregui, Reforma, Opinión, p.10)
Se cumplieron ayer los primeros 100 días del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Si el ejercicio de realizar un balance de tal etapa de arranque resulta prematuro y arriesgado en cualquier periodo sexenal, en éste la tarea es doblemente difícil porque no tiene precedente en la historia reciente del país: en la memoria de los mexicanos ningún otro mandatario llegó al cargo con una legitimidad democrática tan incuestionable, en décadas recientes ningún otro dispuso de un respaldo legislativo tan sólido y ninguno de ellos, desde los tiempos posteriores a la Revolución Mexicana, se había propuesto un programa tan amplio de transformaciones políticas, económicas y sociales como con el actual jefe de Estado. https://bit.ly/2u3zmvu (La Jornada, Editorial, p.2)
Aunque usted no lo crea hay al menos una similitud entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el expresidente Enrique Peña Nieto. Nos hacen ver que el presidente López Obrador hizo una comparación muy rara de las cifras de seguridad. El mandatario tomó el periodo de 2018, del sexenio de Peña Nieto, para comparar los primeros 100 días de su gobierno en cuanto a homicidios y robo de autos. Resulta que las cifras coinciden, es decir, la incidencia en esos dos delitos fue similar en la actual administración a la del gobierno que tanto ha criticado. https://bit.ly/2UyGwno (El Universal, Opinión, p.2)
Desde el fin de semana le daba vueltas a lo que iba a escribir para hoy e inevitablemente los círculos me llevaban a los 100 días de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y a lo que iba a decir en su primer informe y en el mismo escenario de sus antecesores, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, el patio Central de Palacio Nacional, con formas y formatos parecidos, donde la autocrítica se limitó a los precios de combustibles y energía eléctrica, que arreglará, y la violencia e inseguridad, que resolverá con la Guardia Nacional. https://bit.ly/2HiN8TM (Joaquín López Doriga, Milenio, Opinión, p.3)
Como todos sabemos porque lo repiten PAN, PRI y PRD cada cinco minutos a la manera de un mantra apocalíptico que quiere ser integrado, pronto el mundo se va a acabar por culpa de Amlove, que incluso es culpable que Angelique Boyer se haya puesto el vestido al revés. Digo, si lo dice la Coparmex, el Reforma y Denise Dresser que es casi tan serena como Lilly Téllez, entonces debe ser cierto. Ya lo único que queda es esperar el final serenamente, y rezar porque en los archivos secretos X del Cisen aparezca información más entretenida para no aburrirnos durante el apocalipshit. https://bit.ly/2HeEful (Jairo Calixto Albarrán, Milenio, Opinión, p.47)