Opinión Migración 090922

Migración y remesas en pandemia

La pandemia de covid-19 dio lugar a cambios en las distintas formas de movilidad humana a todas las escalas territoriales, en particular en la migración internacional en sus múltiples componentes; y también influyó en el comportamiento global, regional y nacional de las remesas internacionales. Estos dos fenómenos han dado lugar a incorporar temas de coyuntura para la agenda de investigación estadística que el Consejo Nacional de Población, BBVA Research y Fundación BBVA han compartido para elaborar los anuarios de migración y remesas México.

El estudio de procesos sociales de gran complejidad, como la migración internacional, entrelaza distintos campos de conocimiento, actores y necesidades de información. En el contexto de la pandemia, la protección de la vida de las personas como política global ha instado a observar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el caso particular de la migración, las afectaciones incluyeron la postergación de desplazamientos planeados, el cierre de fronteras de los países de origen, tránsito y destino, así como la interrupción o ralentización de trámites ­migratorios.

Puede afirmarse, sin ambigüedad, que la migración internacional, además de que evidentemente moviliza personas, familias, comunidades y esperanzas, fortalece y genera vínculos y recursos económicos, financieros y culturales. Asimismo, la migración internacional conlleva cambios demográficos de mediano y largo plazos en los países de origen y destino. Se trata de un fenómeno resiliente a escala global que, como se ha demostrado en los años de pandemia, continúa, y en algunas regiones y corredores (como el de Centroamérica-México-Estados Unidos) muestra números importantes de aseguramientos, resguardos, aprehensiones y devoluciones de personas a lo largo de toda la ruta migratoria. En la perspectiva de la coyuntura epidemiológica que hemos vivido desde 2020, la continuidad de los flujos de migrantes internacionales ha impulsado a que, desde los ámbitos de atención pública, privada y de la sociedad civil, las poblaciones migrantes encuentren espacios adecuados y un apoyo que garantice sus derechos humanos más elementales.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha estimado que el número de migrantes en el mundo se mantuvo casi sin cambios entre el 1º de marzo y el 1º de julio de 2020; lo cual significó una disminución de casi 2 millones de migrantes internacionales si se compara con el volumen proyectado o esperado entre 2019 y mediados de 2020. Se preveía también una disminución inmediata de los flujos de emigración y retorno, pero no del volumen de la población migrante que ya se encuentra viviendo en los países de destino, así como un aumento en la vulnerabilidad y riesgos de la población migrante en situación irregular, debido a su cobertura y acceso a servicios de salud, tipo de ocupaciones e ingresos.

Las previsiones del Banco Mundial en relación con la contracción en el flujo de remesas en el contexto de la pandemia tampoco se cumplieron en varias regiones y países. En lo que a México respecta, las remesas crecieron 27 por ciento entre 2020 y 2021, pasando de 40 mil 605 a 51 mil 586 millones de dólares, lo que expresa el mayor crecimiento observado en los últimos 15 años, a pesar de los efectos de la pandemia de covid-19 en los flujos migratorios.

El Anuario de migración y remesas México 2022, resultado de la colaboración técnica entre el Consejo Nacional de Población, BBVA Research y Fundación BBVA, es, por décimo año consecutivo, una obra de consulta que difunde, con objetividad y rigor técnico, información básica e indicadores sobre la dinámica del fenómeno migratorio y otras formas de movilidad humana a escala mundial, con especial énfasis en México.

Señalo algunas de las estimaciones de mayor relevancia, cuya publicación se presentó el pasado 5 de septiembre:

La ONU estima que en 2020, el corredor migratorio México-Estados Unidos fue el principal a escala global con 3.9 por ciento de la población migrante mundial, la diáspora mexicana ocupa el segundo lugar con 11.2 millones de personas emigrantes.

El Índice de intensidad migratoria muestra que en 2020 las entidades con un muy alto grado se ubican en la región con emigración tradicional: Zacatecas, Michoacán, Nayarit y Guanajuato.

Entre los primeros 10 municipios con muy alto grado de intensidad migratoria cinco pertenecen al estado de Oaxaca.

En el periodo de 2015 a 2020, 15.2 por ciento de la población emigrante mexicana se dirigió a un país diferente de Estados Unidos: principalmente hacia Canadá, con 34 mil 739 emigrantes; España, 16 mil 391; Alemania, 8 mil 862; Francia, 6 mil 282, y Reino Unido, 5 mil 166 mexicanos.

La población de retorno ascendió a 319 mil 183 personas, de las cuales 89.6 por ciento regresaron de Estados Unidos.

El costo del coyote para la población en tránsito por México llega hasta 9 mil 600 dólares.

Tomando en cuenta el descenso en las tasas de fecundidad y el envejecimiento de las poblaciones en países con economías altas y medias, es posible que la movilidad humana, en especial la internacional, se convierta en el fenómeno demográfico más dinámico de las próximas décadas. (Gabriela Rodríguez R., La Jornada, Opinión, p.18)

En el espejo de Washington / Estados desunidos de América

La anécdota comienza así. En Los Ángeles pedimos nuestro coche a un valet parking. Al esperar intercambiamos palabras y cortesías con el encargado de los boletos, un migrante latino, que tras sentirse en confianza nos pregunta “¿les gusta California?” A lo que rápidamente contestamos que sí. Él inmediatamente nos contesta que no, que a él lo que le gusta es Texas.

Le preguntamos por qué y su respuesta es un crisol de las guerras culturales que están partiendo por la mitad a los Estados Unidos. Su respuesta fue más o menos la siguiente: “no me gusta el libertinaje de California, que promueve la homosexualidad y que permite a las mujeres matar niños inocentes por ahí andar haciendo sus cosas, además te quitan muchos impuestos para dárselos a los inútiles”.

En ese segundo la cara de Dany, mi esposa, se transforma, tornando la plática un giro cuestionador: ¿pero si en California tratan mejor a los migrantes que en Texas? Él responde: “uno ya es adulto y si decido arriesgarme es mi problema, en cambio los bebés son inocentes y no pueden defenderse”. El coche llega y “hasta la vista baby”.

Esta viñeta es un microcosmos de lo que se vive agudamente a lo largo y ancho en un país que cada día se polariza y desgarra más. Son sobre todo sus políticos y sus respectivos medios afines quienes ahondan las diferencias y contrastes.

California y Texas son los estados más poblados de la Unión Americana y, por lo tanto, los que tienen más distritos electorales representados en la Cámara baja y el mayor número de votos del Colegio Electoral que elige al ocupante de la Casa Blanca (55 y 39 respectivamente). En tercer lugar, empatan con 29 votos electorales Nueva York y Florida.

De esta manera estamos frente a una lucha ¿relevos australianos? entre los estados que se inclinan hacia los principios progresistas (California y Nueva York) y los que se orientan hacia los conservadores (Texas y Florida, este último cada vez va abandonando su carácter de “columpio o péndulo” moviéndose hacia el lado republicano).

La propia naturaleza de la Unión Americana, donde su sistema legal da amplios poderes a los estados para legislar localmente, está permitiendo un frenesí hacia la diferenciación donde el centro se desvanece, vaciándose el lugar de encuentro para armonizar posiciones encontradas.

Como lo ha señalado recientemente una portada de The Economist: “los estados americanos son ahora cajas de Petri de la polarización”, lo que salta a la vista con recientes legislaciones: “California prohíbe la venta de automóviles a gasolina a partir de 2035, una medida que remodelará la industria automotriz, reducirá las emisiones de carbono y pondrá a prueba la red eléctrica del estado. El mismo día en Texas se dispara una ley ‘trigger’ que prohíbe el aborto desde el momento de la concepción, sin excepciones por violación o incesto. Quienes practican abortos enfrentan hasta 99 años de prisión”.

Estamos viendo cómo cada uno de los 50 estados se está convirtiendo en un laboratorio para experimentar múltiples legislaciones y políticas públicas que están borrando el rostro común del país (históricamente siempre ha habido divisiones, pero éstas se agudizan cada día). Otra cosa sería si estos experimentos se usarán para innovar y luego transferir los aprendizajes a todos y no nada más a los de tu “equipo”.

37 de los 50 estados son dominados totalmente por un color en sus poderes ejecutivo y legislativo, una situación que duplica lo que pasaba tan solo hace 30 años.

Hay una máxima publicitaria que dicta que entre más te distingas y diferencies de la competencia esto será mejor para tu marca. El problema aquí es que para el destino de un país no se trata de elegir entre Coca o Pepsi, sino de crear un espacio común para la convivencia, un marco civilizado para incluir la diversidad y no aislarse en esferas incomunicadas.

Pareciera que los políticos les preguntan a sus asesores sobre los temas más divisivos y las formas más radicales para enfrentarlos para ponerse a serruchar puentes. Vivimos en la era del odio y la confrontación creada por diseño.

Las fisuras son múltiples y tocan un caleidoscopio de múltiples tamaños y colores: aborto, matrimonio igualitario, acceso a las armas, migración, cambio climático, contenidos escolares, impuestos, regulaciones, racismo, brutalidad policial, libertad de expresión, adicción a opiáceas, etc.

La lucha de sordos tan característica de Twitter no se queda en esa red social, sino que está contaminando casi todo espacio mediático e institucional.

Solo un contexto así permite explicar que Donald Trump siga siendo el “gran elector” en los distritos y estados republicanos, mientras que sea detestado en los distritos y estados demócratas.

Recientemente hasta el mismo presidente Biden le ha entrado al juego, generando un mensaje a la nación especialmente diseñado para aislar y estigmatizar a la base electoral del radicalismo republicano con una diatriba con dedicatoria contra los “MAGA Republicans” (MAGA – Make America Great Again).

A río revuelto ganancia de polarizadores. ¿Les suena? (Guido Lara, El Financiero, Nacional, p.42)

Barbados-México, 50 años de relaciones bilaterales

Al igual que Barbados, México también es un país caribeño. El Gran Caribe es un área prioritaria para la política exterior mexicana, dada su proximidad, interrelación e intercambios. En esta región, Barbados es un actor relevante, por su capacidad de diálogo, su estabilidad económica y por ser ejemplo en su compromiso con la agenda global de cambio climático. Una relación cercana entre Barbados y México es fundamental para un mejor entendimiento, cooperación e intercambios con el Caribe.

El 11 de septiembre ambos países conmemoramos el quincuagésimo aniversario de relaciones diplomáticas en las que hemos construido lazos sólidos y maduros que nos han permitido fortalecer el diálogo y la cooperación, en un marco de respeto mutuo, como fue confirmado durante las dos visitas que en 2021 realizó a México el canciller Jerome Walcott. Tras medio siglo, ambos países han experimentado profundos cambios internos: México se encuentra en el proceso de una Cuarta Transformación de su vida pública y Barbados se ha proclamado recientemente como República, la más joven del mundo en la actualidad.

Debido a la fortaleza institucional de México, la cooperación técnica y científica es un imperativo para consolidar las relaciones con Barbados, contribuyendo en áreas prioritarias como la prevención y atención de desastres naturales, el geo-monitoreo satelital y las buenas prácticas turísticas, con énfasis en la cooperación triangular. Un aspecto relevante es el aporte que puede hacer nuestro país a través de la Iniciativa de Cooperación México-Caricom-FAO para la Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático en el Caribe. Con Barbados, tenemos un proyecto para abordar el nexo agua-energía en la agricultura.

Además, estamos decididos a promover los intercambios comerciales y ampliar la presencia de empresas mexicanas que contribuyan al desarrollo de Barbados. Para ello, partimos de bases sólidas: medio siglo de amistad, el comercio bilateral en 2021 superó los 13 millones de dólares, tres acuerdos en el marco legal bilateral en materia de cooperación técnica y científica, doble imposición y prevención de la evasión fiscal, reconocimiento de la formación y certificaciones de gente del mar, y la supresión de visas entre las dos naciones.

Siguen vigentes los principios de política exterior que hemos compartido desde el inicio de nuestras relaciones diplomáticas: eliminar los vestigios del imperialismo, fomentar el crecimiento económico de nuestros países y la paz mundial; y hoy en día tenemos coincidencias muy cercanas en la agenda de cambio climático, donde Barbados es líder mundial.

Para decirlo de una mejor manera, concluyo recordando las palabras del célebre escritor barbadense George Lamming: “La arquitectura de nuestro futuro no solo está inconclusa; el ascenso por el andamio apenas comienza”. (Maximiliano Reyes Zúñiga El Heraldo de México, La 2, p.2)