Opinión Migración 210922

Redes de poder

Reconocen apoyo a migrantes

Quien recientemente fue visto en Las Vegas es el coordinador de Política y Gobierno de la Presidencia, Rabindranath Salazar Solorio, quien se trasladó hasta allá debido a que ayer Pablo Antonio Castro Zavala, presidente de Las Vegas Walk Starsy de la Confederación Internacional de Morelenses y Migrantes Mexicanos en Estados Unidos, le reconoció el trabajo realizado en favor de los connacionales con diversas mesas de diálogo y acciones desde que ocupaba lugar en el Senado de la República, luego en la dirección del Banco de Bienestar y posteriormente en la Subsecretaría de Gobernación. Durante el evento para entregarle la estrella que se develará posteriormente en el conocido Paseo, resaltaron las palabras de Salazar Solorio, quien se dijo convencido de la hermandad entre nuestras culturas, por lo que llamó a impulsar el respeto mutuo y la solidaridad. Y, por supuesto, las palabras de agradecimiento hacia el presidente López Obrador por impulsar las causas migrantes. (Reporte Índigo, Reporte, p. 3)

Desde afuera // De Estados Republicanos y Estados Unidos

Siglo y medio después de la Guerra Civil sobre el derecho de los estados a determinar sus políticas, incluso el uso de esclavos, varios de los antiguos aliados confederados tratan de retomar la llamada “causa perdida” para decidir sobre temas que, como el trato a migrantes, han sido parte de la autoridad federal.

De acuerdo con el veterano analista Ron Brownstein, la actual situación “marca una nueva escalada de la campaña de los estados republicanos para tomar el control de la política nacional desde abajo, no sólo en materia de inmigración, sino también en una amplia gama de políticas internas”.

Y en el centro de esa nueva versión de “guerra civil”, está la cuestión migratoria, usada notablemente por el expresidente y presunto aspirante presidencial, Donald Trump, durante su campaña electoral en 2016 y ahora, sobre todo pero no sólo por ellos, los gobernadores Greg Abbott, de Texas y Ron DeSantis, de Florida. Ambos encabezan un movimiento que transfiere migrantes, incluso mediante tramposas campañas de “reclutamiento”, a enclaves demócratas en el norte del país.

Pero si bien esos gestos, que son harto cínicos, pero parecerían simbólicos, dado el tamaño del problema, son sólo un aspecto de una tendencia mayor, son sólo una faceta de un renovado embate de la derecha estadounidense, que lleva años en desarrollo.

Desde los años 40, y muy notablemente desde la década de los 60 del siglo pasado, hubo en Estados Unidos una tendencia legal a dar más poder al gobierno federal y otorgarle jurisdicción sobre una serie de temas, de la economía a la observancia de la ley o los derechos ciudadanos, que se tradujo en mayor poder sobre aspectos legales o sociales, incluso la integración racial.

Pero ahora el péndulo parece ir en dirección contraria, con base en la influencia adquirida por grupos y personas conservadoras, o de plano de extrema derecha, por los nombramientos de jueces de esa tendencia a todo nivel del gobierno federal, y sobre gobiernos encabezados por republicanos en la mitad o más de los estados del país. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

Rompiendo barreras

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la actualidad 12.5 por ciento de la población mundial es migrante. Empero, a pesar de ser un sector considerablemente amplio, se trata de uno de los más vulnerables y desentendidos, ya que se transgreden sus derechos fundamentales y se ponen en juego oportunidades críticas.

El último año se registró que, a causa de los conflictos de violencia, salud, violaciones a los derechos humanos y persecución, el número de personas que se vieron obligadas a desplazarse de su país de origen superó la cifra histórica de 100 millones.

En México, la situación no es sustancialmente mejor. De conformidad con datos recabados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la población nacida en el extranjero residente en México durante el año 2020 fue de un millón 212 mil 252 personas. De éstas, 38.5 por ciento, cerca de cuatro de cada 10, tienen menos de 15 años.

A su vez, de enero a marzo de 2022, el gobierno mexicano interceptó a 77 mil 626 personas migrantes, un aumento interanual de 89.3 por ciento frente al mismo trimestre de 2021. De acuerdo con los datos expedidos por la Secretaría de Gobernación, a través de la UPMRIP, también evidenciaron un incremento interanual de 71.9 por ciento en niños, niñas y adolescentes interceptados, al pasar de seis mil 555, en este periodo de 2021, a 11 mil 271 en 2022.

Aunque si bien, muchos de ellos gozan de una salud relativamente estable, entre ellos también hay personas con discapacidad, cuya salud ha sido afectada por el viaje o las condiciones de su país de origen.

Sin embargo, es preciso destacar que uno de los sectores más alarmantes son los niños, niñas y adolescentes. Según estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los conflictos sanitarios y de violencia dejaron una cifra, sin precedentes, de 36.5 millones de niños y niñas desplazados de sus hogares a finales de 2021.

Y, en la medida en la que esta cifra alcanza un nuevo récord, su acceso a servicios esenciales como educación, salud y seguridad es muy limitado.

En este contexto, la inclusión jurídica de las personas que se encuentran en este estado de indefensión resulta cada vez más necesaria. La falta de información, así como la dificultad en el trámite para las personas en esta situación, y otras barreras de acceso a los servicios básicos han provocado un rezago en el registro de niñas y niños.

Dado lo anterior, parece fundamental impulsar el derecho a la identidad, con el fin de que se les permita acceder a derechos fundamentales.

De modo que se dé una mayor publicidad, así como un marco regulatorio más robusto en el que las autoridades se puedan auxiliar para la tramitación de la operación referida, así como brindar mayor acceso y seguridad jurídica en beneficio de las personas en situación de migración, estableciendo la posibilidad de acudir a la legalización de dichos documentos ante las autoridades consulares correspondientes.

Es imperativo repensar y plantear nuevos esquemas de política pública que simplifiquen la inclusión jurídica con relación a la carga financiera y operativa, para que también se vea más sencillo el acceso a los derechos fundamentales reconocidos por el país. (Emilio Suárez Licona, El Heraldo de México, Editorial, p. 13)

Migración y elecciones en EU

El 8 de noviembre tendrán lugar las elecciones de medio término en las que se renovarán los 435 asientos de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 espacios del Senado norteamericano. Como vaticinan diversas encuestas la batalla será intensa entre las dos formaciones políticas centrada en dos agendas, incluida la reciente decisión de la Corte Suprema de abolir el derecho constitucional al aborto y el reiterado debate sobre política migratoria, en un país de añeja tradición migratoria.

Joe Biden y su partido se han anotado victorias políticas importantes que, sin embargo, no le garantizan buenos resultados en las elecciones legislativas, como la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación y un mejor entorno económico reflejado en la recuperación del empleo, así como la investigación iniciada a Trump por resguardar archivos privados de la Casa Blanca en su residencia. Por su parte, los republicanos han convertido en ideológica la batalla política.

Hacer grande a América otra vez, el grito de guerra de Trump es replicado por varios gobiernos estatales que están tomando insólitas medidas para frenar la migración y mostrarla como un grave problema; ocurrió con el envío de autobuses con migrantes de Texas a Nueva York, un estado demócrata considerado santuario, o el vuelo fletado hace una semana que trasladó a 48 migrantes venezolanos desde Texas hacia una isla de Massachusetts pero pagado por el gobernador de Florida, a quien ya se le inició una investigación por estos hechos.

Al iniciar su administración, Biden prometió también una reforma migratoria pero el tema ni siquiera se ha debatido en el Congreso. En junio de 2021, la Vicepresidenta Kamala Harris dio un mensaje claro a quienes intentaran llegar a su país: “No vengan”. Pese al despliegue policial y militar en las fronteras de Centroamérica y México, el flujo de personas que buscan llegar a EU ha registrado cifras récord. 

La Oficina de Migración y Aduanas informa que entre octubre de 2021 y agosto pasado, el número de migrantes detenidos en la frontera con México alcanzó los 2.2 millones; una tercera parte (744 mil) son de origen mexicano cifra tres veces mayor a las detenciones de 2019. Los intentos por cruzar la frontera se hacen una media docena de veces hasta alcanzar el objetivo. A la tradicional y dolorosa migración centroamericana se suma de forma dramática la de cubanos, venezolanos, haitianos y nicaragüenses. Las causas de la migración, todas, siguen ahí. 

La nueva configuración en el Capitolio será crucial en la agenda doméstica sobre migración y también impactará en la relación con México. La organización de nuestros paisanos es fundamental para incidir en dicha agenda. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 20)

Uso de razón // ¿Felices, felices?

Las nuevas cifras dadas a conocer este lunes por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos revelan las dimensiones de una catástrofe que crece, crece y crece. 

El número de encuentros de inmigrantes en la frontera entre Estados Unidos y México rebasó los 2 millones de personas en el mes de agosto, de acuerdo con las cifras oficiales.

Dos millones de detenidos o expulsados en la frontera mexicana, en un sólo mes.

Y no hay ninguna guerra.

Sólo hay gobiernos populistas o dictaduras. 

Es el resultado de ineptos que se atornillan en el poder apoyados en la fuerza de sus ejércitos y le mienten al mundo con el cuento de que son la nueva alternativa y la población es feliz, feliz, feliz.

Revelador es también que el mayor incremento de personas detenidas en el mes de agosto pasado corresponde a migrantes que huyen de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Desde agosto de 2021, el número de venezolanos, cubanos y nicaragüenses detectados en la frontera ha incrementado 175%. 

Los migrantes procedentes de Venezuela, Cuba y Nicaragua representaron más de una tercera parte de todos los “encuentros” en la frontera. 

El número de encuentros de cubanos en la frontera Estados Unidos-México ha ascendido a más de 155 mil en los primeros seis meses del año, una cifra 600% más alta que durante los mismos seis meses de 2021.

Supera, incluso, al número de cubanos que llegaron a las costas de Florida durante los primeros seis meses del éxodo de Mariel en 1980, cuando desembarcaron unos 125 mil. 

La guardia costera de Estados Unidos ha interceptado a 4 mil 600 cubanos desde octubre de 2021 hasta agosto pasado. 

Se trata de una cifra que representa un incremento de 500% en comparación con el año fiscal previo.

Ojo: cuando hablamos de “cifras” nos estamos refiriendo a personas, igual que nosotros o nuestros hijos o hermanos. 

Dejan su ciudad o su tierra, a su familia, y los venezolanos cruzan la selva del Darién, donde un artículo indispensable en el kit para la travesía es antídoto contra las picaduras de serpientes.

Y encomendarse a Dios o a la buena suerte para no ser atracados por grupos guerrilleros en el lado colombiano, o padecer vejaciones sexuales y despojo de parte de bandas criminales panameñas que operan en la selva.

Igual que cubanos y nicaragüenses atraviesan México, donde muchas veces son objeto de robo, extorsión, violación, hambre, sed, discriminación. 

Enfrentan lo que sea con tal de huir de la “felicidad” y llegar donde están los malvados capitalistas.

Los mexicanos siguen siendo el mayor número de detectados, con 60 mil 530 “encuentros” en el mes de agosto: un aumento de alrededor de 5 mil en relación con julio. 

El número de venezolanos aprehendidos en la frontera ascendió a más de 25 mil, con lo cual ya se ubicó en el segundo lugar, por encima de cualquiera de los tres países del mal llamado Triángulo del Norte.

Hasta el momento van 744 mil 341 “encuentros” de mexicanos en lo que va del año fiscal, y aún falta contabilizar el mes de septiembre.

Se llegará a la cifra de 800 mil mexicanos detenidos o expulsados en un año. 

Comparativamente, en todo el año fiscal 2021 fueron 655 mil 594 detenidos, procesados o expulsados ipso facto.

Así las cosas en los paraísos hechos de mentiras, de engaños, incompetencia y perversidad. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 34)