Opinión Migración 300922

Historias de NegoCEOs // AMLO frente a sus disidentes y desertores

Los disidentes y desertores del gobierno de Andrés Manuel López Obrador han puesto una gran presión a la autodenominada Cuarta Transformación.

Algunos de sus más cercanos han decidido separarse del gobierno lopezobradorista porque simplemente no comulgan con su forma de gobierno. El primero en rebelarse fue Carlos Urzúa, secretario de Hacienda, quien acompañó a AMLO en su primer año de gobierno y terminó dejando la administración con una carta estridente en la que hizo patente el autoritarismo presidencial. Su salida tuvo que ver con las pugnas generadas con el entonces jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, por el nombramiento de funcionarios clave en el gabinete financiero y de la banca de desarrollo.

Después de Urzúa vinieron muchos más: Gualberto Ramírez, de la unidad antisecuestros de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada; Germán Martínez, director del Instituto Mexicano de Seguridad Social; Josefa González Blanco, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Tonatiuh Guillén, comisionado del Instituto Nacional de Migración; Simón Levy, subsecretario de Turismo; Clara Torres, encargada de Estancias Infantiles; Guillermo García Alcocer, presidente comisionado de la Comisión Reguladora de Energía; Ricardo Peralta, subsecretario de Gobernación; Rabindranath Salazar y Diana Álvarez Maury, titulares del Banco de Bienestar; Javier Jiménez Espriú y Jorge Arganis Díaz, secretarios de Comunicaciones, Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; Víctor Manuel Toledo y María Luisa Albores, de la Secretaría del Bienestar; Margarita Ríos-Farjat, jefa del SAT; Jaime Cárdenas y Ernesto Prieto, de INDEP; Graciela Márquez, secretaría de Economía; Elvira Concheiro, de la subsecretaria de Salud; Irma Eréndira Sandoval, titular de la Secretaría de la Función Pública; Gabriel García, coordinador de programas federales, y otros más.

Todos ellos han sido destronados del gabinete. Algunos por las buenas, otros por las malas. Todos, sin embargo, tienen un denominador común: no han cumplido con los designios de su jefe, el presidente López Obrador, o simplemente no comulgan ya con los preceptos de la 4T. En los círculos políticos cada vez es más común escuchar que el líder moral de la 4T los decepcionó o no les cumplió lo prometido. Lo cierto es que a cuatro años de gobierno la Cuarta Transformación ha comenzado a agrietarse desde sus estructuras más básicas.

Uno de los exfuncionarios más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, quien salió del gobierno enfrentado con otro alto funcionario de la 4T, considera que el presidente perdió la brújula y se ha convertido en un “supervisor de obras”. Es decir que la función principal del jefe del Estado mexicano ha sido la de buscar que sus tres proyectos de infraestructura principales: el Aeropuerto Felipe Ángelies, la Refinería de Dos Bocas y el Tren Maya se conviertan en realidad en lugar de apostar por el crecimiento del país.

El ex funcionario en cuestión considera que el gobierno del presidente López Obrador ha caído en una suerte de círculo vicioso: al tiempo que busca incansablemente que su proyecto político trascienda otro sexenio, se empecina en expulsar o marginar a quienes lo han acompañado en sus momentos más críticos, sin importar que algunos integrantes de la nueva camada de sus fervientes seguidores y gobernante emanados de Morena sean quienes lo pueden traicionar en el futuro cercano. (Mario Maldonado El Universal, Nación, p.9)

Bajo Reserva

Héroes mexicanos viven semiesclavitud

Nos cuentan que en Canadá crecen las denuncias y protestas de sindicatos y organismos de derechos humanos por las condiciones de semiesclavitud en que trabajan miles de jornaleros agrícolas, un gran porcentaje de ellos mexicanos, sin que alguna autoridad consular diga esta boca es mía, sobre todo, porque existen programas para el envío de trabajadores que son avalados por el gobierno mexicano. Nos hacen ver que, en este tema, que se está calentando, las organizaciones laborales tienen un gran peso en aquella nación y pueden ejercer presiones importantes, pero es necesario que desde el gobierno mexicano alguien ponga atención al asunto, en especial porque en el discurso oficial se les llama héroes a los mexicanos que trabajan en el extranjero y envían remesas a México que ayudan mucho a la economía del país. Sin embargo, esta vez son los héroes los que necesitan la ayuda de su gobierno. (El Universal, A2, p.2)

Continente / La libertad muere entre aplausos

Hace un par de décadas este tipo de partidos y sus plataformas políticas estaban prohibidos en algunos países o tenían un número marginal de votantes. Hoy se disputan la presidencia en las segundas vueltas electorales de Francia o Chile, o forman coaliciones de gobierno en Austria o Polonia. Ya son o han sido gobierno en Suiza, Estados Unidos, Brasil o Rusia.

Este avance de la derecha extrema es una mala señal para los derechos humanos y las libertades de grupos oprimidos históricamente: migrantes, mujeres, negros, indígenas, pobres o LGBTQ, entre otros. Pero no se necesita que los gobernantes se asuman en ese extremo para tener dichas políticas: gobiernos que se autodenominan de “izquierda” como México, Cuba, Venezuela, Nicaragua o España siguen violando sus derechos. O quienes no se ubican en ninguno de esos espectros, como el salvadoreño Nayib Bukele, igual mantienen regímenes de excepción indefinidos.

Al final, después de décadas que parecían de avance, parece que hemos normalizado ya que los migrantes sean golpeados y tratados inhumanamente como en España; que los militares y sus violaciones a los derechos humanos tomen mayor poder como en México; que las mujeres no puedan abortar como en El Salvador o Estados Unidos; que no existan elecciones como en Cuba o Nicaragua; que la comunidad trans sea asesinada impunemente como en Brasil; y que la población “extranjera” o no blanca sea discriminada institucionalmente en Hungría. Más allá de espectros políticos, la mayoría de estos gobiernos han sido electos por sus ciudadanos. Lo normal, parecería, es que los antiderechos hoy estén al mando o muy cerca de estarlo.

Puede ser entendible que haya quienes voten por políticos que dicen estar en contra de “las élites” (lo que esto signifique en cada país) y que proponen mano dura, estabilidad y un mejor futuro para los “verdaderos” habitantes de sus naciones. Después de todo, estamos saliendo de una pandemia y una crisis de salud pública que nos está dejando en una crisis económica, social, cultural y mental. Las peores salidas a veces pueden parecer las únicas salidas. Lo que no debería pasar es que nuestros derechos y libertades estén muriendo en medio de aplausos. (Mael Vallejo, Milenio, Política, p.8 )

Confidencial

¿Y así no quieren alertas de viaje?

Una persona sin vida, varios vehículos dañados, crisis nerviosa de los ciudadanos y una alerta del Consulado de Estados Unidos en Matamoros provocó una serie de enfrentamientos y balaceras ayer por diferentes sectores del municipio fronterizo. La instancia consular urgió a los estadounidenses a buscar refugio y estar alerta sobre los acontecimientos. “Dios bendiga a Matamoros”, posteó la exalcaldesa Leticia Salazar. ¿Y así quiere AMLO que el gobierno de Biden retire las alertas? (El Financiero, Nacional, p.37)