Opinión Migración 211022

Bitácora del director / Venezolanos en México

¿Qué habrá recibido el gobierno mexicano a cambio de aceptar el ingreso de los miles de migrantes venezolanos que está expulsando Estados Unidos?

La respuesta a esa pregunta quizá no la conozcamos pronto. Al menos no de aquí al 8 de noviembre, cuando se celebre la elección intermedia en el vecino país.

Tal vez habría que buscarla en la afirmación que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador de que Washington ya había decidido no llamar a un panel de solución de controversias para resolver el diferendo con México sobre energía.

¿Por qué lo digo? Porque si bien la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y el embajador Ken Salazar respondieron a López Obrador que el proceso continúa, lo cierto es que ya se rebasó por dos semanas el plazo legal que tenían las consultas y el panel no ha sido convocado ni el pleito se ha resuelto.

En estos momentos, México tiene algo que al presidente Joe Biden y al gobernante Partido Demócrata les urge: la posibilidad de aliviar en algo la crisis migratoria y ayudar a mostrar que Estados Unidos no ha sido rebasado por las olas humanas que golpean la entrada de ese país. El que México haya aceptado recibir a los venezolanos deportados —una medida que recuerda mucho al programa Remain in Mexico del expresidente Donald Trump— quita a los opositores republicanos una de sus principales banderas de campaña.

Lo que va a ser inevitable es que México ahora juegue el papel de expulsor de los venezolanos que ya están aquí y contenedor de los que aún buscan llegar, muy al estilo de lo que hizo con los centroamericanos cuando Trump amenazó con imponer aranceles a las exportaciones mexicanas en 2019.

La presencia de los venezolanos en México no es sólo un recordatorio del acuerdo con Estados Unidos, que ya fue condenado por la Organización Internacional de las Migraciones, sino prueba del daño que provocan las políticas populistas.

Ayer, en Imagen Radio, entrevisté al migrante Ángel Almeida, quien dejó su natal Puerto Ordaz hace 35 días, logró llegar a territorio estadunidense luego de recorrer seis mil kilómetros, y ahora, tras de ser deportado, acampa frente a las instalaciones de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, en la Ciudad de México, esperando un permiso para quedarse aquí, cosa que se ve casi imposible.

“Nosotros no queríamos dejar Venezuela”, me explicó. “Pero no se puede vivir allá con tanta delincuencia y teniendo que pagar vacunas (extorsiones) con el poco dinero que ganamos. Si un día cae ese gobierno, volveremos, pero, mientras tanto, es imposible”.

Qué desgracia para los venezolanos: millones de ellos han sido obligados a salir de su país por las políticas desastrosas del maduro-chavismo —un régimen con el que el gobierno de López Obrador se lleva de piquete de ombligo— y ahora víctimas de los arreglos entre Estados Unidos y México.

BUSCAPIÉS

*De acuerdo con el más reciente reporte de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (junio de 2022), la producción y embarques de cocaína van al alza en el mundo. En 2020 se procesó casi lo doble de la droga que en 2014. En tanto, los datos oficiales de incautaciones en México por parte de personal militar muestras cifras a la baja: seis mil 598 kilos en 2021 contra 10 mil 610 kilos en 2019.

*Las actividades criminales también se han beneficiado de las extorsiones, que aumentaron 12.3% entre 2021 y 2020, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Asimismo, está al alza el número de migrantes, lo cual implica que igualmente lo está el tráfico de personas, actividad de la que los grupos delincuenciales sacan enorme provecho.

*Habida cuenta de lo anterior, no entiendo de dónde sale la cifra de 33 mil millones de dólares que el gobierno federal habría impedido que reciban las organizaciones criminales, según dijo en su comparecencia del miércoles, en el Senado, la secretaria de Seguridad. Quizá del mismo lugar que el dato de los 1.4 billones de pesos en “ahorros”, por el combate a la corrupción, los cuales hasta ahora nadie ha visto. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p.2)

Frentes Políticos

Políticamente correcto, sí. México es uno de los países que más refugio da a personas migrantes, aseguró el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. “Es el país, o uno de los países del mundo que tiene más refugiados, si te refieres en particular a quienes provienen del sur de México, estamos dando cuatro o cinco veces más refugio de lo que hacíamos hace un año”. Negó que haya “miles de venezolanos” varados deportados de Estados Unidos. Sin embargo, vale la pena hacer una reflexión. Ser el país que más migrantes tiene, hace lucir a la nación, pero los costos sociales y económicos crecen a la par del éxodo. Sí, migrar es un derecho humano. Pero a qué costo para las naciones en ruta. (Excélsior, Nacional, p.13)

Ucrania, Venezuela y una nueva vía migratoria

En los últimos días han abundado hipérboles e ideas erróneas sobre el nuevo programa que México y Estados Unidos han anunciado para personas venezolanas que emigran hacia el norte. La desinformación e intereses políticos, además de la complejidad del fenómeno migratorio en las Américas, han dado como resultado la falsa idea de que se trata de una política equivocada. Por el contrario, es una política pública innovadora que busca gestionar los flujos migratorios de manera más ordenada, segura, regular y humana. 

El nuevo programa para personas venezolanas parte de la exitosa gestión de los flujos migratorios que recibimos desde Ucrania, a raíz de la invasión rusa a su territorio. En los principales aeropuertos nacionales comenzamos a recibir números más elevados de ucranianas y ucranianos con el fin último de llegar a Estados Unidos. De manera irregular, los nacionales de Ucrania montaron un campamento improvisado en el cruce de San Ysidro, uno de los puntos fronterizos con mayor intercambio comercial y de personas del mundo. 

En respuesta, los gobiernos de México y Estados Unidos pusimos en marcha un programa piloto para dar un acceso ordenado a las personas ucranianas que escapaban de la guerra. Con el valioso apoyo de gobiernos locales se instalaron albergues especiales para recibir a las personas migrantes de Ucrania durante un periodo de tiempo fijo. Aguardaron ahí mientras realizaban un proceso inédito de acceso a los Estados Unidos a través de permisos humanitarios —similares a los que la red consular mexicana gestiona constantemente para casos delicados como la visita a un familiar en estado terminal. 

En cuestión de semanas, las personas ucranianas comenzaron a abordar vuelos a Estados Unidos desde cualquier punto donde se encontraran, principalmente en Europa del Este pero también desde México. Las personas que aguardaban en los albergues mexicanos comenzaron a partir. Los flujos de ucranianos que entraban a México y que intentaban cruzar irregularmente hacia el norte también se redujeron prácticamente por completo. En vez de acampar en el cruce fronterizo, las personas ucranianas volaban directamente a sus destinos en Estados Unidos. El programa fue un éxito que permitió la entrada de más de cien mil personas ucranianas.

Con base en esta experiencia exitosa, y conscientes de las diferencias entre ambas poblaciones, México y Estados Unidos han comenzado la implementación del nuevo programa para personas de Venezuela. Los primeros resultados son claramente alentadores. En cuestión de horas, el programa registra ya más de cinco mil solicitudes. Las primeras autorizaciones de vuelo también ya han sido aprobadas, por lo que en los próximos días comenzará el arribo de venezolanas y venezolanos a Estados Unidos a través de esta nueva vía.

A escasos días de haber lanzado el programa, observamos la disminución de entradas irregulares de personas venezolanas en la frontera con Estados Unidos. De más de 1,500 encuentros por día en los primeros días de octubre ayer observamos ayer tan sólo 150, una reducción del 90%. A partir del anuncio, los números de cruces irregulares por el Darién han decrecido en un 80%.

Ciertamente, el Gobierno de México debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos de las personas migrantes de Venezuela —y de todas las nacionalidades. En ese sentido, hoy llevaremos a cabo un diálogo amplio con la Agencia de la ONU para los Refugiados, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Organización Internacional para las Migraciones y Unicef para fortalecer inmediatamente la respuesta humanitaria en el norte del país.

Los resultados hablan por sí mismos: tenemos una nueva vía de acceso que funciona y que reduce los flujos irregulares significativamente. Una nueva vía migratoria que esperamos pueda ser el futuro para una mejor gestión migratoria en nuestra región.   (Arturo Rocha El Heraldo de México, La 2, p.2)

Desde afuera / Latinos… ¿hacia dónde?

Con los latinos convertidos en un segmento de votantes cada vez más influyente en Estados Unidos, sus preferencias de voto están ahora en el centro de atención y preocupación de analistas políticos y encuestadores que tratan de encontrar hacia dónde se inclinarán el próximo 8 de noviembre.

Se estima que el número de latinos en edad de votar es de 34.5 millones, con un crecimiento de casi un millón anual desde 2020, cuando eran alrededor de 14.5 millones.

Sin embargo, a principios de mes, según una encuesta, 23% de los hispanos no sabía por quién votaría genéricamente, si demócratas o republicanos.

Eso sería el reflejo de posibles cambios en una minoría que tiene una creciente importancia política.

Situación que preocupa, sobre todo, a los demócratas, que tradicionalmente son los principales beneficiarios del voto de las minorías étnicas, pero han visto una erosión de su ventaja entre los hispanos. Y eso es tanto más importante por cuánto son el principal bloque de población no anglosajona del país.

Los latinos son 43% de los votantes en California y 48% en Texas, en segundo lugar frente a los “blancos” europeos, y forman el bloque mayoritario de votos en Nuevo México, con 44%.

De acuerdo con el Centro Pew, son bloques influyentes en otros estados: Arizona (25%), Florida (21%), Nevada (21%) , Colorado (17%), Nueva Jersey (16%) y Nueva York (15%).

Los demócratas solían contar con el sufragio de, al menos, dos terceras partes de los latinos, sobre todo puertorriqueños y mexico-estadounidenses, a partir de sus posturas sobre migración, derechos laborales y civiles.

Un sector de al menos un tercio, en especial de origen cubano o centroamericano, tiene una posición distinta por consideraciones como anticomunismo y un papel decisivo en el políticamente importante estado de Florida.

En general, los demócratas mantienen ventaja. Pero al mismo tiempo y de creer a nuevas encuestas, los republicanos parecen hacer cada vez más avances en esa minoría en general, tanto que el ahora expresidente Donald Trump logró 34% del voto hispano en 2020, o sea 4% más que en 2016.

Todo indica a un papel destacado de los latinos, pero no está del todo claro en qué medida su influencia pueda ser reducida por divisiones partisanas.

Por lo pronto, los demócratas se preocupan porque los hombres de grupos minoritarios –latinos o negros– parecen más dispuestos a votar por los republicanos.

El hecho real es que ya no basta con hacer publicidad en español o confiar en un voto promigración. La población latina en Estados Unidos se encuentra en medio de un proceso de cambio generacional, social y aún cultural que se refleja en el hecho de que 65% de los latinos elegibles para emitir su sufragio tiene menos de 40 años y son abrumadoramente ciudadanos nacidos en EU, con un interés relativo en la tierra de sus ancestros. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p.27)

Yuma, Arizona

Justo en el punto donde convergen Sonora, Baja California, Arizona y California, radica el condado de Yuma, Arizona, frente a la ciudad de San Luis Río Colorado, en Sonora, con una población de unos 200 mil habitantes. En doce meses, de octubre del año pasado a septiembre de este año, han llegado aproximadamente 300 mil migrantes al condado de Yuma. A diferencia de otros puntos de cruce en la frontera México-Estados Unidos, aquí llegan muy pocos mexicanos y centroamericanos. Casi noventa por ciento de los migrantes son de otras partes de Las Américas, Europa, Asia y África.

Aquí conviven colombianos y cubanos, rusos e hindúes, brasileños y cameruneses, entre otras tantas nacionalidades que llegan. La gran mayoría arriba al aeropuerto de Mexicali en avión, provenientes de la Ciudad de México o de Cancún. Algunos han pasado por el Tapón del Darién en su ruta a la frontera, o por Nicaragua si son cubanos, pero otros han llegado de forma legal a México como turistas. Algunos vienen agotados y asustados después de un viaje difícil y peligroso, como los migrantes que aparecen en otros puntos de la frontera, pero aquí también hay muchos que parecen estar frescos y especialmente bien vestidos después de viajar en vuelos cómodos y con paquetes turísticos.

Del aeropuerto de Mexicali pasan a la frontera con Yuma en taxi o autobús, y los dejan ahí en el muro fronterizo, esperando hasta que un agente de la Patrulla Fronteriza los detenga, para luego pasar uno o dos días en custodia de las autoridades estadounidenses. Pero al final de ese periodo, la gran mayoría se encontrarán libres y listos para seguir su viaje a su destino final en los Estados Unidos, donde tienen familiares o amigos esperándolos.

Frente al gran número de personas llegando a la frontera, el gobierno de Estados Unidos hace poco para regresar a muchos migrantes a sus países de origen, como en otros tiempos, ni tampoco intenta indagar si tienen necesidades de protección. Sin duda, los mexicanos, guatemaltecos, hondureños y salvadoreños, que siguen siendo la mayoría de migrantes, normalmente sí son regresados a México, bajo una medida sanitaria conocida como Título 42 (con la excepción de algunos niños y familias). Desde la semana pasada, los venezolanos también corrieron la misma suerte, y hay historias tristes de los que pasaron el Darién para encontrarse con la realidad de no poder avanzar.

Pero muchos migrantes de otras nacionalidades no son sujetos ni a ser ni expulsados a México ni a ser deportados a su país en estos momentos, ya que el sistema de asilo está colapsado y los controles fronterizos sobrepasados. Y por azares del destino (o quizás por decisiones de los traficantes), un gran número de estos siguen la ruta a través de Yuma, esta pequeña esquina de la frontera.

La frontera entre México y Estados Unidos vive un periodo de confusión de políticas, con diferentes medidas aplicadas a diferentes grupos nacionales y sociales. Una familia hondureña que huye de la Mara puede ser regresada a México bajo Título 42, pero un colombiano o un ruso de clase media que compró un paquete turístico a Cancún puede despistar a las autoridades y entrar de forma relativamente fácil a México y luego a los Estados Unidos.

Hay que reconocer que se dieron dos pasos importantes en el manejo migratorio la semana pasada, con el anuncio de mayores visas estadounidenses temporales, tanto para mexicanos como para centroamericanos, además de un nuevo sistema para la migración legal desde Venezuela. Ambos fueron producto de la negociación entre los gobiernos de México y Estados Unidos para generar canales legales de movilidad y estos son esfuerzos que podrían rendir frutos a largo plazo para generar mayores opciones de migración legal.

Pero en un momento en que la llegada de migrantes a la frontera es tan masiva y de tantos lugares del planeta, estas medidas a veces parecen ser nada más que parches frente a un movimiento humano constante en búsqueda de mejores opciones de vida. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p.18)

Las pequeñas Caracas

Miles de migrantes venezolanos están atorados entre Chiapas y Oaxaca, a la espera de un salvoconducto que les permita llegar a la frontera con Estados Unidos.

¿Qué pasó? ¿Por qué de repente se incrementó de manera dramática el flujo hacia el norte, aun si Washington ya advirtió que serán expulsados si cruzan sin papeles, y que sólo podrán ingresar por vía aérea? Hay al menos cuatro factores en juego:

La invasión rusa a Ucrania ha desestabilizado los mercados energéticos. EU vuelve los ojos a Venezuela —el país con las mayores reservas de petróleo crudo del mundo— cuya producción cayó de tres millones de barriles al día en el año 2000 a apenas 700,000 barriles en junio de 2022. La petrolera estadounidense Chevron no ha salido de Venezuela, y ahora se habla de darle nuevas licencias de operación en el marco de la flexibilización de sanciones para recuperar la producción.

El gobierno del presidente Biden quiere reconstruir su relación con Nicolás Maduro. Obviamente ello significa reconocer el estridente fracaso de su apuesta por Juan Guaidó, quien nunca ha tenido los hilos de la gestión cotidiana del gobierno.

En el marco de los Diálogos de Alto Nivel sobre Seguridad con México, Washington ha logrado en octubre 2022 que México acepte de nuevo ser de facto un tercer país seguro y recibir a los venezolanos que EU expulse, aun si después los abandona.

El gobernante venezolano, a su vez, ha introducido en su país medidas de capitalismo salvaje para resucitar la economía, con lo cual los precios de productos básicos se han disparado. El precio de la gasolina pasó de un centavo de dólar por litro a cincuenta centavos, que sigue siendo irreal, pero tiene un impacto significativo en el resto de los precios de la economía.

En entrevista con el diario El País publicada el 3 de junio, la prestigiada historiadora venezolana Margarita López Maya, sostiene que el Gobierno de Nicolás Maduro ha triunfado en su pulso con la oposición, cuyo ciclo, afirma, se ha cerrado. López Maya apunta: Maduro está tratando de recuperar posiciones, y si puede intentará ganar limpiamente las presidenciales de 2024, prolongando su hegemonía. La oposición no encuentra el camino. Venezuela puede pasarse un tiempo en este marasmo, metida en ese pantano (https://bit.ly/3SlEkg3).

Lo saben los migrantes, y ello impulsa el éxodo. Si prefieren aventurarse por el peligrosísimo tapón del Darién con todos los riesgos que ello implica, es porque la emergencia humanitaria se profundiza y ha generado una diáspora sin precedente en el continente americano. Por ello hay pequeñas Caracas en México, tanto en la frontera sur como en la norte, y también en Bogotá, Lima, Buenos Aires, Santiago de Chile, y hasta en Tenerife.

Lo que sabemos es que se ha reabierto una negociación directa entre los gobiernos de Estados Unidos y de Venezuela, que no necesitaron a México para acordar la liberación recíproca de presos y algunos acuerdos energéticos.

López Maya prácticamente descarta el regreso de Venezuela a ‘un sistema de libertades civiles políticas y un Estado de derecho como el que tuvimos en el siglo XX’. ‘Este modelo emergente de Maduro tiene campo’, afirma. ‘Es el modelo de los turcos, de Hungría, son las dictaduras del siglo XXI, con unos visos, unos matices. Esos modelos dictatoriales blandos tienden a ser aceptados’.

Quien tenga oídos para oír, que oiga. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p.19)

Pulso Político / De esto y de aquello

Le empieza a costar a la Cancillería el acuerdo con el secretario de Estado de EU, Antony Blinken, para que miles de venezolanos expulsados de ese país, tengan que ser aceptados en México, por donde hoy deambulan en varios municipios fronterizos y en la propia capital de la República. (Francisco Cárdenas, La Razón, México, p.6)

El asalto a la razón / ¿Qué dijeron el ‘Chapo’ y Cienfuegos?

Apoyada en la jurisprudencia estadunidense que obliga a los fiscales a revelar tanto la evidencia y el material favorable a un acusado como entregar lo que a éste le sea útil para impugnar la credibilidad de un testigo, la defensa de Genaro García Luna solicitó al juez de la Corte del Distrito Este de Nueva York que el gobierno de Biden entregue todos los antecedentes que desde hace más de 30 años tienen la CIA, la DEA y el FBI sobre el ex funcionario mexicano (ahí debe haber evaluaciones y certificaciones de confianza).

Demanda igualmente la lista de todas las personas y material que las acompaña entrevistadas por la fiscalía en relación con cualquier investigación, incluyendo a Joaquín Archivaldo El Chapo Guzmán Loera, el divisionario Salvador Cienfuegos y el ex policía federal Iván Reyes Arzate, quienes habrían participado o tuvieron conocimiento de la “conspiración” atribuida a GL y que negaron saberlo, o que conociéndolo no aportaron datos relacionándolo con delitos.

Encabezada por el abogado César de Castro, la defensa pide los resultados de la investigación (exhaustiva, se supone) que se hizo cuando GL solicitó la ciudadanía estadunidense.

A punto de cumplirse tres años de su captura, en la montaña de documentos presentada por la fiscalía (un millón 135 mil 199 hojas), la única “prueba” en su contra es el dicho de Reynaldo, El Rey Zambada en el proceso en NY contra El Chapo Guzmán, donde afirmó no recordar bien pero que le había entregado “en un maletín” de tres a cinco millones de dólares (entre 60 y 100 tristes millones de pesos, siendo que tan solo el último año como secretario de Estado GL manejó un presupuesto de 45 mil millones de pesos).

Durante su desempeño como servidor público (de 1989 a 2012 en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Policía Federal Preventiva, Agencia Federal de Investigación y Secretaría de Seguridad Pública), GL sostuvo numerosas reuniones con políticos y funcionarios estadunidenses del más alto nivel y, con anterioridad a esos encuentros, el gobierno gringo hizo una detallada comprobación de su biografía para asegurarse de no tratar con alguien que amenazara o pusiera en ridículo a los Estados Unidos.

Por eso la defensa confía en que el juez tome en cuenta la plena confianza que le tuvieron a su representado las principales agencias de seguridad, lo cual motivó inclusive que el Departamento de Estado, el día de su cumpleaños (y residiendo ya con su familia en Miami) le concediera la extraordinaria Visa Einstein que se les confiere a los extranjeros más prominentes por su contribución en distintos campos al bienestar público.

Por elementos como los consignados aquí es que, a diferencia de los delincuentes que prefieren “colaborar” como testigos protegidos para evitar ser enjuiciados y obtener condenas leves, García Luna se declaró desde un principio “no culpable” y decidió enfrentar el juicio en que la fiscalía neoyorkina debe comprobar lo que hasta hoy son puros tacos de lengua… (Carlos Marín, Milenio, política, p.7)