Se ve que el trabajo del SAT empezó a dar sus frutos. Los ricos han tenido que pagar sus impuestos. (La Jornada, Contraportada)
YA SOMOS 8 mil millones de personas en el mundo… y no hay una sola que haga entrar en razón a Andrés Manuel López Obrador de que su proyecto de reforma electoral va contra la democracia y la Constitución.
CUANDO tomó posesión como Presidente, el tabasqueño juró cumplir y hacer cumplir la Carta Magna, pero al parecer nomás lo dijo de dientes para afuera. Porque el anuncio de su “Plan B” para la reforma electoral en realidad significa tratar de brincarse la Constitución, por la vía de las leyes secundarias, sin importarle en lo más mínimo la legalidad.
ES DECIR, Morena y sus chiquitines tienen los votos suficientes para aprobar en la Cámara de Diputados lo que ordene López Obrador. Falta ver si Ricardo Monreal se presta al juego en el Senado. Pero en caso de que así sea, invariablemente esas reformas terminarán impugnadas en el ámbito judicial.
Y ESE, justamente, ha sido el sello de la 4T: imponer leyes, reglas, normas y decretos que, paradójicamente, resultan ilegales y, por lo mismo, su aplicación termina siendo un embrollo por litigios, suspensiones y amparos. Alguien debería explicarle al Presidente que las elecciones deben ser inciertas en el resultado, ¡no en su organización!
***
ALGO RARO está pasando en Pachuca, pues Julio Menchaca no termina de acomodarse en la oficina del gobernador y ya tiene un operador incómodo. Se trata de Juan Carlos Martínez, un empresario que ayudó a aceitar la campaña y que, al parecer, ya quiere recuperar su inversión.
QUIENES saben pa’ dónde sopla el viento en la bella airosa cuentan que Martínez se ha convertido en una especie de poder dentro del Poder Ejecutivo, al grado de que varios nombramientos pasaron por su manos. Y no sólo eso: más de uno se queja de que el empresario pretende decidir quién puede ver y quién no al gobernador.
EL ASUNTO es que Julio Menchaca llegó a la gubernatura con la promesa de la transformación de Hidalgo, pero el cambio no se ve muy claro, pues el cuestionado Juan Carlos Martínez resulta que también fue operador… ¡de Omar Fayad!
***
¡QUÉ DECEPCIÓN! Cuando llegó al cargo, prometió un cambio, una transformación y le creyeron. Pero sus decisiones fueron erráticas, sin mucha lógica y, al final, terminó apostando por el pasado y terminó sacrificando a las nuevas generaciones. No pinta nada bien el panorama de México bajo las órdenes de Gerardo Martino. ¿O en qué otro “Tata” estaban pensando? (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 12)
¿Monreal llegará al Buen Fin?
Ayer preguntábamos en este espacio si el senador Ricardo Monreal llegaría a cargar los peregrinos dentro de Morena. Ahora, nos hacen ver, es necesario hacer una nueva pregunta: ¿Llegará Monreal al Buen Fin dentro de Morena? Nos hacen ver que la postura asumida por don Ricardo, luego de que el presidente López Obrador anunciara que en caso de que no sea aprobada su reforma electoral hay un “Plan B” para hacer modificaciones en esta materia por medio de leyes secundarias, no debe haber gustado mucho en Palacio Nacional. Don Ricardo advirtió que no es posible modificar la composición del Consejo General del Instituto Nacional Electoral o de las cámaras del Congreso, ni que se elija a los consejeros y magistrados electorales mediante voto popular, a través de una reforma a leyes secundarias, temas que son clave en la reforma del Presidente. ¿Será que se está acercando ya la fecha de que la relación entre Monreal y Morena termine, que llegue a buen fin?
El nuevo “Juanito” de Morena
Nos cuentan que, en el Senado, quien busca imitar a “Juanito” es el llamado “exsuperdelegado” de programas sociales del presidente López Obrador, el otrora todopoderoso Gabriel García Hernández. En redes sociales, don Gabriel se muestra dándose baños de pueblo y autonombrándose “el senador del barrio”. Aparece en tianguis de Iztapalapa o en bailes de colonias, departiendo alegremente o cantando con banda. Ayer llevó la ceremonia del Fuego Nuevo a la Cámara Alta. Es evidente que las aspiraciones y el corazón del exconsentido de Palacio Nacional están mirando hacia el oriente de la capital en 2024.
Se calienta pleito Creel-Mier
El pleito entre el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Santiago Creel (PAN), y el coordinador de Morena, Ignacio Mier se pone candente. Primero, el panista afirmó en Twitter que el partido mayoritario no respeta a las minorías, motivo por el que el morenista le respondió que, si su partido no respetara a las minorías “usted no sería presidente de la Mesa Directiva”. Creel reviró y sostuvo que su presidencia “no es una concesión graciosa” sino lo que mandata la ley, y le recordó que fue electo sin un voto en contra. Mier le volvió a responder asegurando que, si bien la ley mandata que al PAN le tocaba la Presidencia, el que don Santiago no haya tenido un voto en contra “es por la vocación democrática de la mayoría en la Cámara de Diputados”: “Gracioso es que no sepas reconocerlo. Siempre hay tiempo”. Hay tiro, como se dice ahora.
¿Qué se dicen AMLO y Olga Sánchez?
Nos hacen notar el trato que el presidente Andrés Manuel López Obrador da a la legisladora Olga Sánchez Cordero, pues aunque no preside ninguna de las dos cámaras, es invitada de manera cotidiana a actos oficiales del mandatario. El último de estos casos se vivió ayer. Doña Olga fue invitada a la Asamblea General Ordinaria del IMSS, acto que encabezó el Presidente. Al final, nos comentan, AMLO le pidió que lo acompañara para una charla aparte para conversar, nos dicen, temas de coyuntura. ¿Se habrá hablado de alguna reforma? ¿De algún “Plan B”? (El Universal, Nación, p. 2)
Que las cifras sobre la marcha se han ido ajustando como si de magnitudes de temblores se tratara, pero con sismológicos discordantes, pues mientras el panista Santiago Creel aseguró tener el número exacto de participantes en Ciudad de México, para salir con la gracejada de que fueron “un chingo, tal cual, no es más”, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio marcha atrás a su primer cálculo de 60 mil: “Dije que apenas equivalía su marcha a la mitad del Zócalo, pero yo creo que me excedí”.
Que a juicio de connotados diputados del bloque opositor, la iniciativa de reforma electoral y el plan B de AMLO no solo pretenden exhibir a quienes voten en contra, sino imponer a los cuatro nuevos consejeros del INE, incluido el presidente, que serán designados el próximo año, y asumir de facto el control sobre el árbitro de la contienda federal en 2024.
Que en otro mensaje sin lugar a equívocos y con destino definido, es decir, el subsecretario Alejandro Encinas Rodríguez, la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Julissa Mantilla Falcón, calificó de “cruel” construir narrativas que no estén verificadas y corroboradas por la Fiscalía General de la República, a propósito de los chats entre presuntos integrantes de Guerreros Unidos dados a conocer en el informe de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del caso Ayotzinapa. Desde la normal, la visitante indicó que la indagatoria debe alejarse de toda injerencia política y recordó que el Presidente hizo un compromiso.
Que hoy Irma Eréndira Sandoval, ex secretaria de la Función Pública, reaparecerá en público, pero ahora en su papel de investigadora universitaria encabezando un foro en la UNAM denominado “Juventudes y nuevos liderazgos para combatir la corrupción y la impunidad”, en el que también participará su esposo, John Ackerman, protagonista del ala disidente de Morena e impulsor de la llamada Convención Nacional Morenista, apéndice que es tan mal visto desde Palacio como el círculo de cercanos a Ricardo Monreal. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Monreal fest
Nos dicen que este sábado, el senador por Morena, Ricardo Monreal, echará la casa por la ventana en un evento que muchos ya nombraron como el Monreal Fest. Y es que diversas organizaciones afines al zacatecano ya consiguieron la Arena México, como el lugar donde se llevará a cabo la Convención para la Reconciliación Nacional. El legislador morenista espera la asistencia de unos 12 mil simpatizantes al recinto capitalino.
El Plan B
Nos hacen saber que quien está redactando el plan B de Reforma Electoral de Morena, para modificar diversas leyes secundarias, es el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, como lo hizo, en su momento, con la iniciativa de reforma constitucional presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Listos para el silbatazo
Los que ya están listos para el silbatazo inicial del Mundial, en donde la Selección Mexicana debuta el martes, son el canciller Marcelo Ebrard y Vanessa Calva, directora de Protección y Planeación Estratégica de la SRE, pues ya está instalado el Centro México-Qatar 2022, en Doha. Ahí, los aficionados recibirán asistencia consular.
A pagar impuestos
Importante decisión tomó ayer el Tribunal Superior de Justicia Administrativa que preside el magistrado Rafael Anzures: la trasnacional Brown-Forman Tequila México, productora entre otras marcas de tequila Herradura y Whisky Jack Daniel’s, perdió su demanda contra el SAT, y tendrá que pagar millones de pesos de impuestos por importación.
Firme en el cargo
Nos hacen saber que el secretario general de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, está firme en el cargo y no tiene planes para renunciar a sus funciones, en las que lleva poco más de un año. Además, queda claro que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, lo ha reconocido, en público y en privado, por el desempeño de sus funciones en dicha oficina. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
De sonrisas en Palacio
Y más de una ceja se levantó ayer entre los asistentes a la 113 Asamblea del IMSS que se llevó a cabo en Palacio Nacional, cuando después de una espera de alrededor de 30 minutos, entraron juntos y muy sonrientes al evento, que tuvo lugar en el patio central, el Presidente López Obrador y el gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo. Y tan llamó la atención el hecho que de inmediato los fotógrafos convocados a la cobertura del evento hicieron escuchar los obturadores de sus cámaras. Por cierto que no fueron el del mandatario y el del gobernador los dos únicos rostros alegres ayer. Otro fue el de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien, a diferencia del conjunto de mandatarios estatales, tuvo un lugar privilegiado: a la derecha del Presidente. ¡Qué tal!
Gobernadores y salud republicana
Y por cierto que la Asamblea del IMSS, institución a cargo de Zoé Robledo, tuvo una afluencia amplia y plural, pues igual asistieron gobernadores de partidos de oposición que morenistas. Entre los primeros se encontraban, por ejemplo, el recién llegado Esteban Villegas, de Durango, o Enrique Alfaro, de Jalisco, y entre los segundos la guerrerense Evelyn Salgado, el veracruzano Cuitláhuac García o el tamaulipeco Américo Villarreal, quien de esa manera también se estrenó como mandatario estatal en este tipo de actos. Los asistentes, nos comentan, al acudir al llamado de la principal institución de salud del país, dieron cuenta también de la buena salud republicana y atendieron un discurso de Robledo, al que también vale la pena echarle un ojo.
Agenda de seguridad, firme
Y la que mantiene como tema prioritario de su agenda de gobierno el tema de la seguridad es la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. Y es que ahora fue en Parral donde la mandataria entregó un edificio que albergará la Plataforma Centinela, con lo cual puso en marcha, además, la primera etapa de la estrategia integral de seguridad diseñada para fortalecer la vigilancia en la entidad. Se trata de instalaciones donadas por la Universidad Autónoma de Chihuahua, que alojarán a uno de los 13 subcentros de la plataforma y desde allí se dará servicio a los municipios del sur del estado con el plan que se pondrá en marcha el primero de diciembre. Campos destacó, por cierto, que su administración ha invertido 700 millones de pesos en equipo táctico para la protección de policías y al día de hoy todos los elementos de la corporación han sido basificados. Ahí el dato.
Pasándose de lanza
¡Qué nivel!, señalaron algunos ayer a propósito de la forma en que se debate en estos días en San Lázaro. Ahora quienes ayer tuvieron un intercambio en las benditas redes fueron el coordinador de los legisladores de Morena, Ignacio Mier, y el presidente de la Cámara, el panista Santiago Creel. Y todo porque este último afirmó que en la actual legislatura ya no hay diálogo como antes y no se reconoce a las minorías. “Querido diputado Santiago Creel, ‘cree el león que todos son de su condición’. Si Morena no respetara a las minorías, usted, le aseguro, no sería presidente de la Mesa Directiva. Está bien que ande en precampaña, pero no se pase de lanza”, escribió Mier. El albiazul reviró: “Querido diputado Nacho Mier, la presidencia de la Cámara no es concesión graciosa, es lo que manda la ley, además te recuerdo que me eligieron sin un solo voto en contra. El debate se siguió, como dicen las abuelas, ‘como hilo de media’ aunque aparentemente ya sin “pasadas de lanza”. Uf.
Incumple, pero ahí sigue
Y para quien seguramente resultaron ser un remanso las declaraciones presidenciales de ayer, nos comentan, fue para el exgobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González. Porque todo parece indicar que no han llegado a los oídos del Presidente las noticias sobre las tormentas que están provocando las deudas que dejó sembradas a su sucesora, por la falta de pago a un montón de proveedores que no saben cómo obtener los pagos por servicios realizados durante la pasada administración. Ayer le preguntaron al Ejecutivo cómo iba el nombramiento como embajador de Joaquín y respondió que se está pidiendo el beneplácito de Canadá, el cual una vez obtenido, detonará que se solicite su aprobación por parte del Senado. ¿Qué dirán voces del servicio exterior y más aún autoridades canadienses de alguien que hace compromisos y luego no cumple?
De bríos aliancistas en la CDMX
Nos cuentan que la Alianza por México en la capital estaría recobrando vida en estos días y que en eso ha abonado el alcalde de Miguel Hidalgo Mauricio Tabe. Y es que el panista además de destacar algunos de sus resultados al frente de la Miguel Hidalgo en su primer informe, también reconoció los aciertos en materia de seguridad y empleo de sus correligionarios aliancistas. Hay quienes piensan que eso de no levantar la mano para apuntarse desde ya a competir por la candidatura a la capital puede favorecer al panista, pues por lo pronto ha sido el único, después de mucho tiempo, en lograr la presencia de todos los alcaldes de oposición en un acto. ¿Están por ahí los rumbos para concretar lo que llaman Futuro Chilango? Ya se verá. (La Razón, La dos, p. 2)
Corrió rápido la versión de que José Woldemberg terminaría siendo el candidato ideal que la oposición necesita después de lo visto el domingo, donde fue orador único y líder respetado por todos los partidos y la sociedad civil.
Se rindieron ante el expresidente del IFE y su discurso de defensa al actual instituto electoral.
Hasta López Obrador respeta a Woldenberg. Cuando éste le arrebató, con el apoyo de un amplio movimiento a la Secretaría de Gobernación el manejo de las elecciones y fraudes como con Manuel Bartlett, Andrés Manuel lo llenó de elogios.
Pero como ocurre en todos los temas que combatió como aspirante eterno al poder, al llegar a la Presidencia se caracterizó de una mezcla de diferentes exgobernantes que criticó.
Odiaba los programas sociales porque el PRI “regalaba dádivas para comprar consciencias en tiempos electorales”, estaba en contra de la militarización por riesgos a la violación de Derechos Humanos, de la desaparición de los poderes autónomos, de otorgar contratos sin licitación sobre obras y servicios a cuates y amigos, del nepotismo y del debilitamiento del Instituto Nacional Electoral.
Woldenberg demostró que cuenta con el perfil idóneo para preservar la unidad de los partidos e inyectarle fuerza y aliento al movimiento social que enfrenta las decisiones de la 4T.
Malas noticias, sin embargo, el primer presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) se ha declarado indispuesto para seguir en la vida pública y mucho menos como candidato presidencial.
De hecho, fuentes confiables que participaron en la marcha revelaron que fue difícil convencer a José Woldenberg de que fuera el portavoz único de la movilización. Al final lo convencieron esta vez, pero solo para los minutos en que habló desde el templete al pie del Monumento a la Revolución.
Hace unos años, cuando el IFE se transformó, todos los partidos llegaron a un acuerdo para destrabar los conflictos para nombrar al presidente del nuevo árbitro electoral con otro nombre.
Hablaron con él los expresidentes de los partidos, pero Woldenberg la tenía clara: no estaba dispuesto a volver a la escena pública y declinó ante el desencanto de todos por dos razones, al justificar que su tiempo ya había pasado y tenía que atender asuntos de su salud. Hoy, menos de ocho años después de decir gracias a aquella invitación para el cargo que terminó ocupando Lorenzo Córdova, tiene menos disposición.
¿Dónde está el aspirante que podrá poner a temblar al presidente y a la 4T? ¿Quién podría ser el Woldenberg del frente opositor? Hasta ahora López Obrador y a quién decida poner como candidato llevan la delantera.
UPPERCUT: Un grupo de diputados de Morena tomó distancia de Ignacio Mier, su coordinador parlamentario, y empezó a juntar firmas de apoyo a Ricardo Monreal, quien tuvo un discurso diferente al del presidente López Obrador, para cuidar al INE y atender las demandas ciudadanas. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 9)
Al presidente Andrés Manuel López Obrador le podrán regatear muchas cosas, pero no su sagacidad política que lo llevó a la Presidencia de la República en 2018 con el mayor número de votos en los tiempos modernos, 30 millones, y el primero por encima de 51 por ciento desde Miguel de la Madrid, en 1982, hace 40 años.
Dicho lo cual, anunció una reforma políticoelectoral para garantizarse la continuidad de su proyecto de gobierno, transformación, le llama.
Y para ello, mañana tras mañana, durante casi cuatro años, machacó en las descalificaciones al INE y al Tribunal Electoral, para luego plantear su sustitución, la de sus atribuciones y el modo de elegir a sus integrantes vía voto popular, el recorte al número de senadores, de 128 a 96, y de diputados, de 500 a 300, cancelando las figuras de los plurinominales y uninominales, estableciendo la elección de legisladores vía listas partidistas por entidad.
En este proyecto necesitaba una gran reforma constitucional para la que ya le quedó claro que carece de la mayoría calificada para llevarla a cabo, por lo que ayer anunció lo que el martes le había adelantado aquí: su plan B, el esquema de la aprobación de su Ley de Electricidad vía la reforma de una serie de leyes secundarias, de mayoría simple, que le sobra, y luego recurrir a sus cuatro ministros de la Corte para que la declararan constitucional.
Y así, por la vía de una violación constitucional, reformar una ley superior con una ley inferior, hacerse de su reforma y del control políticoelectoral de la sucesión y de la prolongación de su proyecto de gobierno.
Y por ahí se va a ir.
Al final, la decisión será no de los cuatro ministros, sino de la Corte y del Poder Judicial, todo al servicio de un gobierno de salida. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Más allá de la danza de las cifras —no fueron tan pocos como dicen unos ni los centenares de miles que imaginan y desean otros— lo cierto es qué, la que se escenificó en las calles de CdMx el domingo pasado, dista mucho de ser la “batalla decisiva” que buscaban librar los más enfebrecidos propagandistas de la derecha conservadora.
No quedó ni siquiera herido Andrés Manuel López Obrador. No se cancelaron, como celebran anticipadamente, las posibilidades de una nueva victoria electoral de su partido en 2024. No hubo tampoco visos de un nuevo, poderoso, carismático y ascendente liderazgo opositor. No puede, ni siquiera, darse por sentado y más allá de que existen caminos alternos para consumarla, que no habrá Reforma electoral. Se trató, en suma y a pesar de ser la primera convocatoria exitosa de la oposición, de una escaramuza más.
De nueva cuenta, los organizadores de la manifestación hicieron un uso faccioso de lo ciudadano, enmascararon sus objetivos partidarios y políticos y recurrieron, descaradamente, a la mentira. La supuesta amenaza contra la democracia, la dictadura que, según ellas y ellos, oprime a México, la decisión de desaparecer al INE y todas las falacias en las que se sustenta su propaganda —desplegadas profusamente antes, durante y después de la manifestación— no son, más que una reedición de aquella campaña que, en 2006 e invocando al más rancio anticomunismo, presentaba a López Obrador como “un peligro para México”.
La defensa del INE y de la democracia fue, en sentido estricto y tanto para los organizadores como para los manifestantes, tan solo un pretexto. Lo que se expresó en las calles fue el odio que, un sector minoritario pero importante de la sociedad, siente contra López Obrador y de todo lo que representa. También el miedo, se tomó las calles. Ese miedo cerval al cambio, a quienes piensan, hablan, actúan políticamente y se ven distintos.
Marcharon el domingo las y los iguales; uniformados, reconociéndose, alimentando sus fobias, hermanados por el odio a un hombre y a un proyecto, convencidos de que esas mentiras que repiten, una y otra vez, tienen el peso de dogmas de fe. Saludable, me parece, sin embargo, qué, aunque se mienten y mienten al país, salgan a las calles y den rienda suelta a su rabia. El hecho de que puedan hacerlo, en paz y con plena libertad, refleja, ensancha, y fortalece nuestra democracia.
Una derecha que se muestra, que se da a conocer así abiertamente ante el país, que manifiesta, sin tapujos, lo que es y lo que piensa, que no tiene reparo en marchar al lado de aquellos que han perpetrado fraudes electorales, de aquellos otros que, como Vicente Fox, han traicionado a la democracia, conviene más a México que aquella que se alía con el crimen organizado para exacerbar la violencia y sacar raja política de la misma, infiltra a provocadores en marchas ciudadanas y se apropia de causas que les son ajenas o conspira para dar un golpe de Estado.
Claramente definidos han quedado en las calles —ya no hay simulación que valga— dos proyectos de Nación. Bienvenida sea la confrontación pacífica, democrática y abierta entre ambos proyectos. Bienvenida sea esta necesaria e impostergable disputa política que, parafraseando a Ricardo Flores Magón, es como la revolución, “una señal de vida y de vigor” de un pueblo al que el autoritarismo tuvo durante décadas humillado, sometido y “al borde del sepulcro”. (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, Política, p. 8)
Ante los ojos de todos, el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que su gobierno sí realiza espionaje político. Lo hizo de manera desparpajada, sin importar la profunda contradicción en la que se metió por su afirmación, tantas veces reiterada en el pasado, de que su administración no hacía espionaje político que, como repetía, antes se practicaba, porque para él fue más importante mostrar a 17 personajes, casi todos de partidos, que marcharon el domingo en respaldo al Instituto Nacional Electoral, que mantener el discurso de su pureza ética. Pero lo más grave, porque nos atañe a todos, es que, pese a haber enseñado los insumos del espionaje, nadie protestó, se indignó, ni quizá siquiera lo racionalizó, un trágico reflejo de la normalización de esta aberración democrática.
López Obrador difundió el fragmento de un documento de inteligencia, y al hacer uso político de él, lo convirtió en material de espionaje. El informe llevaba el logotipo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, pero, de acuerdo con funcionarios federales, su origen no se encuentra ahí, sino en el Centro Nacional de Información, el viejo Cisen. El logotipo de la secretaría se entiende porque es la responsable de coordinar los trabajos del gabinete de seguridad, el espacio donde el lunes por la mañana se presentó el reporte.
El gabinete sesiona diariamente entre las 5:30 y las 5:45 de la mañana, y se hacen las presentaciones que llevan sus miembros. Quienes siempre llegan puntuales son los secretarios de la Defensa y de la Marina, el general Luis Cresencio Sandoval y el almirante José Rafael Ojeda. A esa reunión asisten de manera permanente el secretario de Gobernación, Adán Augusto López –en ocasiones también el subsecretario Alejandro Encinas–; la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; el director del Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez; la consejera jurídica, Esthela Ríos; el secretario particular, Alejandro Esquer, y el vocero, Jesús Ramírez Cuevas.
Tras esa reunión, inicia otra de 6 a 6:30, donde, según el día, otros funcionarios hacen sus presentaciones semanales: Ricardo Sheffield, director de Profeco los lunes; el secretario de Salud, Jorge Alcocer, y el alterno, Hugo López-Gatell, los martes; la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, los miércoles, y el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, los jueves. Los viernes se enfoca el Presidente en preparar sus giras, y los lunes, como invitados permanentes, están la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y el secretario de Seguridad capitalino, Omar García Harfuch.
El extracto del informe que presentó el Presidente no arroja elementos nuevos a los que históricamente han hecho los órganos de inteligencia civiles y militares sobre el seguimiento rutinario de políticos. En el caso de la marcha del domingo, sin embargo, el Presidente había dado instrucciones de que se hiciera un marcaje personal a los políticos que fueran a la marcha, y que le reportaran lo que dijeran, como se publicó aquí este lunes.
La información de inteligencia o contrainteligencia es una herramienta para tomar decisiones que preserven la seguridad del Estado y la gobernabilidad. Lo injustificable es que se utilice con fines políticos y, peor aún, cuando el propio Presidente se ufana de ello, y la usa para medrar políticamente a costa del escarnio, la misoginia, el hostigamiento y el mensaje claro de que el gran hermano de Palacio Nacional los está observando. Eso hizo específicamente con el expresidente Vicente Fox; con la maestra Elba Esther Gordillo; con quien lo derrotó en Tabasco, Roberto Madrazo; con el líder del PRI, Alejandro Moreno; con la diputada Margarita Zavala; con la senadora Claudia Ruiz Massieu; con el exrector de la UNAM José Narro y con el ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral, que administró la primera alternancia del poder presidencial, José Woldenberg.
La lista que difundió incluyó a más legisladores, Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Álvarez Icaza y Jesús Zambrano, líder del PRD. También fueron vigilados Marko Cortés, líder del PAN; Donaldo Colosio, alcalde de Monterrey; el exdirigente del PRD, Jesús Ortega; el activista y político Fernando Belaunzarán; el empresario y activista Claudio X. González, convertido en su demonio, y miembros de la Arquidiócesis de Xalapa, cuya cabeza, el arzobispo Jorge Carlos Patrón, dijo en su homilía del domingo que quien viene a dividir a los mexicanos nos engaña, y que “luchar por nuestra democracia y libertad, es amar”.
Esta pequeña muestra de objetivos para vigilar que reveló el Presidente es lo que sabemos. Pero, por lo que señaló el lunes López Obrador, también tiene fotografías de columnistas políticos que, en su momento, probablemente las dará a conocer. Varios de ellos, que no fueron a trabajar sino únicamente a marchar, hicieron pública su decisión de ir a defender al INE, como decía la consigna de la manifestación.
Qué puede decir en el futuro a partir del informe que se vio y acordó darle validez el gabinete de seguridad el lunes pasado es irrelevante frente a la desfachatez del poder para burlarse de la nación y presumir el espionaje, a partir del cual el Presidente hizo algo que pareció una denuncia hueca, sin contenido, muy propio de él, que carece de densidad pero tiene una enorme lengua para insultar y amenazar. Lo realmente insólito, cuando se ven los estándares internacionales, es que ningún líder en el mundo, demócrata, autoritario o déspota, hace lo que López Obrador.
Nadie tiene su cinismo, pero también, no gracias o por culpa del Presidente, tampoco tiene nadie, salvo en los regímenes autocráticos o déspotas, una carta de impunidad como la que goza López Obrador, que puede navegar impunemente porque enfrente tiene a una sociedad política mediocre, incapaz de levantar la voz cuando viola la ley o utiliza herramientas del Estado mexicano para utilizarlas como arma. Si fue increíble el desenfado con el cual el Presidente de México mostró un documento producto del espionaje político, ha sido peor el silencio de la oposición afectada por esa acción y, pésimo quizás, socializar el instrumento como algo tan normal que ni siquiera repararon en él. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 38)
Andrés Manuel López Obrador tiene claro que, sin los votos del PRI en la Cámara de Diputados, no le alcanza la mayoría calificada (2/3 de los presentes) para aprobar su regresiva reforma electoral. Sabe que no los tiene y que perdió una batalla, pero no la guerra.
En la mañanera habló de un “Plan B”. Adelantó que va a enviar al Congreso una iniciativa para modificar las leyes electorales secundarias que requieren de una mayoría simple (50 +1). La bronca es que sin cambios a la Constitución será una reforma descafeinada. No hay modo de elegir a los consejeros del INE y a los magistrados electorales —punto toral de su reforma— sin pisotear la Carta Magna
Consultamos especialistas, incluido el diputado morenista Juan Ramiro Robledo, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales. Admitió que, sin modificaciones constitucionales, sólo se le pueden hacer “cambios menores” a las leyes electorales. Tampoco hay manera legal de desaparecer los OPLE, bajar de 500 a 300 a los diputados, de 128 a 94 a los senadores, reducir los recursos a los partidos, cambiar el sistema mixto de representación…
*El coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier, dio pistas sobre el famoso “Plan B” del hombre de Palacio: “Si no se alcanzan los dos tercios (de los votos), por congruencia, por consistencia, que sea por insaculación el tema de los consejeros”, dijo en rueda de prensa.
Eso sí se puede hacer. El artículo 41 de la Ley Suprema señala el camino para “insacular” a los cuatro consejeros que suplirán a los que se van el año que entra, entre ellos los muy incómodos —para Morena— Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.
Dice el citado artículo:
“La Cámara de Diputados emitirá el acuerdo para la elección del consejero presidente y los consejeros electorales. Ese acuerdo deberá contener la convocatoria pública, las etapas para el procedimiento, sus fechas límites, así como el proceso para la designación de un comité técnico de evaluación.
“Ese comité será integrado por siete personas de reconocido prestigio. Tres serán nombradas por el órgano de gobierno de la Cámara de Diputados, dos por la CNDH y dos por el organismo garante establecido en el artículo 6 de esta Constitución (el Inai).
“Si vencido el plazo que para el efecto se establezca en el acuerdo, sin que se alcance la votación requerida en el pleno (dos tercios de la asamblea), el pleno de la SCJN realizará, en sesión pública, la designación, mediante insaculación de la lista conformada por el comité de evaluación”.
Si tomamos en cuenta que dos de los tres integrantes que propondrá la Jucopo en San Lázaro para el comité de evaluación y los sumamos a otros dos que proponga la CNDH de Rosario Piedra, ya tienen mayoría para decidir los perfiles. No importa lo que proponga el Inai.
“Con esos cuatro consejeros, sumados a otros cuatro incondicionales que ya tienen en el Consejo del INE, toman el control del órgano electoral”, nos dijo uno de los diputados que van a la Junta de Coordinación Política. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Y sí, fiel a su estilo, López Obrador dobló las apuestas. Después de la marcha del domingo y la declaración del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, acerca de que este partido no votará a favor de la reforma constitucional en materia electoral propuesta por el Ejecutivo, el Presidente anunció un “Plan B”.
“Sin violar la Constitución se puede proponer en una ley o alguna reforma a la ley electoral que se elijan a los consejeros del INE y magistrados del Tribunal Electoral; que sea posible que no haya plurinominales, que en vez de 500 sean 300. Ver si existe, de acuerdo a lo que establece la Constitución, la posibilidad de hacer una reforma”, dijo ayer AMLO.
Desde el punto de vista jurídico, no existe posibilidad alguna de hacer una reforma vía legislación secundaria que modifique ni la manera como se eligen a los consejeros y magistrados ni como se integran las cámaras del Congreso (amén que, una vez más, el Presidente mintió al decir que se eliminarían los diputados plurinominales, cuando su propuesta es exactamente la contraria, es decir, todos los diputados serían plurinominales).
El que sí entiende de derecho es el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, quien, tan pronto como anunció AMLO su intención de darle la vuelta a la Constitución vía reformas a las leyes secundarias —presumiblemente la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral—, rechazó esta posibilidad.
Tiene toda la razón.
El gobierno no cuenta con los votos necesarios en el Congreso para reformar la Constitución, pero sí las leyes secundarias. En un intento burdo por subvertir el Estado de derecho, pretende modificar reglas constitucionales sin alterar la Carta Magna. Una chicana jurídica.
Así, el Presidente dobla las apuestas, pero va a perder esta mano. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 11)
Los estafadores han llevado la clonación de tarjetas de crédito a otro nivel. La sospecha ahora es que han encontrado nuevos cómplices.
Al menos dos grandes bancos que operan en México están investigando una nueva manera de hacer fraudes: aparentar que tienen físicamente la tarjeta de crédito de sus víctimas, sin realmente tenerla.
Los dos casos sucedieron en la cadena Chedraui, en la Ciudad de México:
La persona dueña de la tarjeta de crédito va al Chedraui a comprar. Paga con su tarjeta física: la inserta en la famosa cajita con pantalla y digita el número de identificación personal (NIP) para corroborar su autenticidad. Se aprueba el pago, la persona agarra sus bolsas y se va del supermercado.
Horas después, le empiezan a aparecer cargos de la propia tienda Chedraui, a meses sin intereses, como para no llamar la atención con montos grandes.
Cuando la persona dueña de la tarjeta de crédito detecta los cargos no reconocidos, llama a su banco para denunciarlos y recibe como respuesta que los cargos están hechos con la tarjeta física y digitando el NIP, como si hubieran metido la tarjeta en la cajita y presionado los cuatro números secretos.
¡¿Cómo es posible?! La tarjeta de crédito nunca ha dejado de estar en poder del dueño. No se la robaron, no se la quitaron momentáneamente, nada. ¿Cómo lograron simular que la tenían físicamente? ¿Qué papel pudieron haber jugado las personas operando las cajas y la cobranza en el supermercado?
Este tipo de cargos ―donde el sistema reporta que la tarjeta física estuvo en la operación― puede dejar en situación vulnerable a los clientes porque depende del banco si asume el costo del fraude o se lo termina endosando al cliente.
SACIAMORBOS.— El Plan B de López Obrador tropieza por todos lados. Frente al rechazo social a su reforma del INE y el anuncio del PRI (su reciente aliado) de que no la aprobará, el presidente dijo que tiene un “plan B” para golpear al INE: no buscar la reforma constitucional (para la que requiere dos terceras partes de los votos en el Congreso, que no tiene) sino cambios a las leyes (que se aprueban con mayoría simple, que sí tiene). Como el presidente estaría violando la Constitución con las leyes, seguro derivaría en acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte. Pensará el presidente que esas acciones tardan en resolverse y no suspenden la ley (no procede la suspensión contra normas generales), con lo cual, podrían entrar en vigor sus pretensiones dañinas. Quizá lo que no tenga claro es que hay un nuevo criterio de la Corte que dice que las normas generales sí pueden suspenderse si su aplicación viola derechos fundamentales. Fue un criterio del ministro Pérez Dayán que ya se aplicó en varios casos. Así que, si el juez que recibe el asunto no se achica, casi en automático tendría que suspender cualquier ley electoral de AMLO; o escalaría para que lo resolvieran tribunales superiores. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 8)
El pasado 10 de noviembre, un comando llegó a ejecutar a un hombre a las puertas del kínder Wokanire, en Ciudad Juárez, Chihuahua. El blanco del ataque acababa de recoger a su hijo. Los testigos registraron más de diez detonaciones. El hombre quedó muerto frente al volante.
Cuando padres de familia y maestros se acercaron a mirar descubrieron que el niño, de cuatro años, también había sido alcanzado por las balas: presentaba heridas en el cuello, la clavícula y una pierna. Lo llevaron moribundo a un hospital.
Era el segundo menor que en Ciudad Juárez caía bajo las balas en menos de 24 horas: el día anterior, un adolescente de 12 años había resultado herido de la misma manera, cuando sicarios fueron a asesinar a su padre a las afueras de un Costco.
A principios de abril, vecinos de Tultepec, en el estado de México, vivieron una madrugada de pesadilla. Gritos, ráfagas profusas y rechinar de llantas los sacaron de la cama. En el interior de una vivienda encontraron ocho cuerpos cosidos por los tiros.
La mitad eran de niños. Seis de ellos, de mujeres.
En junio, la policía de Apaseo el Grande atendió un reporte por detonaciones de arma de fuego. En una vivienda encontraron un cuadro de horror: un niño de 10 años atravesado por las balas y tendido junto al cadáver de su perro.
Ese mes, en un Xochitán de Vicente Suárez, en Puebla, un matrimonio que volvía de su trabajo en una taquería encontró en el suelo, sin vida y sobre un río de sangre, el cadáver de su hijo de apenas 13 años.
Agosto de 2022: Tres menores y un adulto conversan frente a un domicilio de la calle Sierra de Órganos, en Fresnillo, Zacatecas. Son las 10:30 de la mañana cuando sicarios a bordo de un vehículo se aproximan lentamente. Un segundo después, todos —el adulto y los menores—, están muertos: acribillados a la luz del día.
En los últimos cuatro años del gobierno de Enrique Peña Nieto, 3,971 niños, niñas y adolescentes fueron asesinados en México.
En los primeros cuatro del gobierno de Andrés Manuel López Obrador fueron asesinados 4,090. 79 cada mes durante la administración de Peña Nieto; 90.9 durante la era de AMLO.
En septiembre de 2019 se vivió en Empalme, Sonora, una historia que llenó de indignación al país entero. Un grupo armado ingresó en una vivienda buscando a un hombre, y se lo llevó. Pero dejó a su familia encerrada en el domicilio y luego le prendió fuego.
Dayron, un pequeño de solo siete años de edad, resultó con quemaduras en 90% del cuerpo: perdió la vida entre las llamas.
Sus compañeros de clase fueron a dejarle cartas de despedida al funeral. Los agresores quedaron impunes.
Ese año, en San Luis Río Colorado, Sonora, municipales se enfrentaron a tiros con “tres niños sicarios”, de entre 14 y 17 años, que acababan de privar de la vida a un muchacho de 19.
En el tiroteo, todos los adolescentes resultaron muertos.
Hace poco más de un año, en Amatlán de los Reyes, Veracruz, Jonathan Herrera y Eduardo Jiménez Aguilar, de 14 y 15 años de edad, quedaron en medio de un tiroteo entre integrantes de un grupo criminal y elementos de Fuerza Civil.
Ambos adolescentes perdieron la vida bajo las balas. Uno de ellos recibió tres tiros. El otro, dos. Familiares responsabilizaron a los uniformados de su muerte. Ninguno de los integrantes del grupo criminal fue detenido.
En noviembre de 2020 la capital del país recibió su propia cuota de horror: dos niños de origen mazahua, de 12 y 14 años de edad, fueron asesinados y descuartizados en una vecindad ubicada en el número 86 de la calle República de Cuba.
La Red por los Derechos de la Infancia, Redim, ha denunciado que en México entre 5 y 7 niños son asesinados diariamente, 70% de ellos por disparos de arma de fuego.
En el primer semestre de 2022 se habían contabilizado 1,272 decesos. Las últimas cifras indican que entre enero y septiembre fueron asesinados 1929 niños.
Las muertes se concentran sobre todo en Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas, Jalisco y Zacatecas. Los datos del propio gobierno mexicano indican que, como en tantas otras cosas, frente a esta tragedia no hay contención. El asesinato de niños se incrementa. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. 10)
El litigable recurso de lo “secundario” // Atorada, la reforma electoral // AMLO explora “plan B” // Madruga Donald Trump
Astillas
DONALD TRUMP HA solicitado su registro como aspirante a presidir (de nuevo) Estados Unidos. Con su grandilocuencia acostumbrada, el multimillonario madruga para tratar de disipar los malos resultados que su corriente tuvo en las pasadas elecciones de ese país y, en particular, ante el crecimiento como figura republicana para comicios presidenciales del gobernador de Florida, Ron de Santis… La muy perfilada postulación de Donald llevó al presidente en funciones, Joe Biden, a tuitear que “Trump le ha fallado a América”… (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)