La necesidad de justicia que hay en el país es un reto enorme. Le deseamos la mejor de las suertes. (La Jornada, Contraportada)
BUENAS NOTICIAS: no prosperaron los intentos de Palacio Nacional por colocar a dos de sus incondicionales al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA).
LA MINISTRA Yasmín Esquivel, favorita del gobierno federal para presidir la Corte, quedó fuera en la segunda ronda de votación y la magistrada Natalia Téllez ni siquiera pudo integrar la terna para el TFJA pues no cumplió con los requisitos.
MEJOR NOTICIA aún resultó que fuera Norma Piña quien obtuvo los 6 votos necesarios para presidir al Poder Judicial Federal de aquí al 2026 pues muchas voces avalan su seriedad, independencia y capacidad técnica.
QUIZÁS el único bemol en el asunto sea que el nuevo presidente del tribunal, Guillermo Valls Esponda, ha sido señalado por su cercanía con el ex senador panista y hoy consultor y gestor político, Roberto Gil Zuarth.
COMO SEA, ambos funcionarios tienen la oportunidad de demostrar, en los hechos, que no tienen una agenda política y que tampoco sirven a intereses ajenos a los de los ciudadanos. Ojalá así ocurra.
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POR CIERTO que la elección de Norma Piña le da un vuelco a la Corte pues se trata de una ministra formada íntegramente en las salas judiciales y que representa a los jueces de carrera que tanto han sido atacados desde Palacio Nacional en años recientes.
ADEMÁS, ahora se sabe que la revelación del plagio de la tesis de la ministra Yasmín Esquivel sólo fue la puntilla a sus aspiraciones pues, en realidad, no tenía los votos suficientes aun antes de la revelación y los pocos que tenía los perdió con el escándalo.
ESA SITUACIÓN acabó operando como un antídoto contra el gran favorito, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena quien, por su buena relación con el ahora ex presidente Arturo Zaldívar, hubiera llevado una transición tersa en la Corte.
NADA MÁS que el enojo de AMLO por las revelaciones en contra de Esquivel lo hizo enfilar baterías contra Gutiérrez Ortiz Mena, abriendo el hueco por el que se coló la Piña. ¡Ups!
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A LO MEJOR fue uno de esos espejismos en la nieve, pero cuentan que en Whistler, Canadá, vieron a una persona muuuy parecida a Alejandro “Alito” Moreno dándose la gran vida en un exclusivo resort de esquí.
SEGÚN cuentan, el personaje, su esposa, sus hijos y dos nanas ocupan habitaciones en un hotel cuyo nombre recuerda a las Cuatro Estaciones de Vivaldi con tarifas que llegan a los 97 mil pesos por noche y clases de esquí de 17 mil pesos la hora.
SI EFECTIVAMENTE es el presidente del PRI quien anda por allá, ¡vaya manera de hacer rendir su dieta como diputado federal de 88 mil pesos mensuales! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Las dos elecciones y lecciones en el Poder Judicial
Mientras en la Suprema Corte de Justicia de la Nación era elegida la ministra Norma Piña, quien no era la candidata de la Presidencia de la República, algo similar ocurría en la sesión extraordinaria del Tribunal Federal de Justicia Administrativa donde fue votado como presidente para el trienio 2023-2025 el magistrado Guillermo Valls Esponda, tampoco considerado un alfil de Palacio Nacional, nos cuentan. En pleno proceso de renovación de la presidencia del Tribunal, nos señalan, se pretendía eliminar los requisitos para impulsar la candidatura de la magistrada Natalia Téllez Torres, quien está cerca de los afectos de la 4T y al final ni siquiera compitió. ¿Dos reveses para Palacio Nacional? Ya se verá.
¿Acatará Jucopo sentencia del TEPJF?
La Constitución dice que las sentencias del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación son inatacables. Pero al interior de la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados, nos comentan, hay dudas para atender el ordenamiento para modificar el proceso de elección de los nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral. Argumentan que el tribunal se extralimitó en sus funciones, por lo que pidieron al área jurídica de San Lázaro, nos indican, estudiar la sentencia para determinar si acatan o no el fallo. No sería la primera vez que la Jucopo hace caso omiso al órgano de justicia electoral, pues los diputados también ignoraron el fallo por el que se ordenó incluir a Movimiento Ciudadano en la Comisión Permanente. Hoy, en punto de las 17:00 horas, los coordinadores parlamentarios determinarán la respuesta que darán al máximo tribunal en materia electoral del país.
La burocracia en la UNAM
Nos cuentan senadores de oposición, incluso algunos egresados de la UNAM, que ha sido penosa la burocracia en la máxima casa de estudios del país en el caso del presunto plagio de la tesis de la ministra Yasmín Esquivel Mossa. La investigación del caso, nos hacen ver, se pudo resolver en varias horas, pero pasaron dos semanas y si bien se han emitido comunicados que señalan que “resulta evidente la existencia de un plagio” y que existe un nivel de coincidencia superior a 90% en ambas tesis, faltó contundencia y claridad por parte de la universidad, sobre todo la víspera de la elección en la presidencia de la Suprema Corte.
Malestar en el sector magisterial
En el sector magisterial, nos dicen, hay irritación y malestar. Durante esta semana los profesores deberán cursar un taller intensivo sobre la Nueva Escuela Mexicana (NEM), que impulsa el obradorismo a través de la SEP. En medio de los festejos de fin de año, la dependencia a cargo de Leticia Ramírez puso en circulación un paquete de 14 insumos documentales y audiovisuales que incluyen las directrices del plan de estudios que los maestros deberán aplicar a partir del próximo ciclo escolar. Doña Leticia, nos detallan, admite que el periodo del 2 al 6 de enero, designado para que los docentes se “apropien” de la NEM, es insuficiente, por lo que les sugiere elegir “contenidos prioritarios” que deberán aplicar en el ciclo escolar 2023-2024, que arrancará en agosto próximo. (El Universal, Nación, p. 2)
La tercera ronda en la Corte
Lejos de lo que muchos creen, la elección de Norma Piña para la presidencia de la Corte no derivó de una contienda entre ministros a favor de la 4T y ministros en contra del gobierno. En la tercera y definitiva ronda, votaron a favor de la ministra Piña: Yasmín Esquivel, Javier Laynez, Alberto Pérez Dayán, Juan Luis González Alcántara, Mario Pardo y ella misma. Como ve, está Esquivel, que es pro-4T y otros distantes del gobierno. Por Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena votaron Arturo Zaldívar, Luis María Aguilar, Margarita Ríos Farjat, Loretta Ortiz y él mismo. También aquí hay una mezcla de tendencias. Es decir, en la votación definitiva no hubo una separación de votos por tendencias ideológicas sino por diversos factores que sólo conoce bien la Corte.
Por sus redes los conoceréis
Con el relevo en la presidencia de la Corte, de inmediato salta a la vista el contraste en los estilos y el uso de las plataformas digitales. Mientras el hoy expresidente, Arturo Zaldívar, es un asiduo de las redes sociales, siempre presente en Instagram y, sobre todo, en Tik Tok, la nueva presidenta, Norma Piña, no usa redes sociales. Así, al tiempo que la SCJN envía comunicados diciendo que Piña no tiene cuenta de Twitter, Zaldívar saca un nuevo video anunciando que seguirá tiktokeando.
El vocho de Marcelo
El que presumió su nueva nave fue el canciller Marcelo Ebrard, quien compartió muy orgulloso su vocho eléctrico. “En este 2022 mi nuevo compañero de aventuras, el vochito eléctrico, se convirtió en mi transporte favorito. Un clásico. ¿Qué nos deparará el 2023?”, compartió el secretario. Y mientras usuarios de redes le desearon ganar la encuesta para ser el abanderado de Morena en 2024, otros bromearon, diciendo que un “carro fuera de circulación no va con un presidente de una nación”.
Monreal pide un pacto
El líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, planteó ayer materializar “un pacto con los futuros gobernantes” para que tomen en cuenta a “los fundadores” y “los militantes de carne y hueso” de Morena, quienes, cuando se han ganado gobiernos municipales y estatales, e incluso el federal, no han sido incluidos. De acuerdo con el aspirante a la candidatura de Morena a la Presidencia, es una obligación “corregir lo que no está bien o mejorar lo que no está funcionando”. ¿Acaso el legislador zacatecano, al ver sus reducidas posibilidades rumbo a la elección de 2024, ya está buscando no que le den, sino que lo pongan donde hay? Es pregunta.
Vuelven los “duendes” del TEPJF
Amarga fue la queja ayer del jefe de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier, contra el tribunal electoral por su sentencia contra la Cámara de Diputados. “Es algo que ya teníamos previsto, que se iban a aparecer los duendes que privilegian los intereses sobre los interesados en que tengamos una democracia plena en México. Son intereses y ustedes los conocen, son los mismos que organizaron las marchas” en defensa del INE, acusó. “Los privilegios, lo de siempre, incluso va más allá de partidos políticos. Son acciones ajenas a la impartición de justicia del tribunal”. Eso sí, aclaró que “es mi apreciación personal”. Menos mal.
¿Más vale corregir?
La jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, pasó del humor al ufanarse de que ya se estaba volviendo famosa su cola de caballo, por la propaganda en su favor, al reconocimiento de que fue mejor que los diputados federales de Morena bajaran los espectaculares con su silueta. “Me parece bien que se evite cualquier tema de acto anticipado o algún tema de división interna”, dijo la corcholata favorita de Palacio, claro, luego del ‘jalón de orejas’ que dio el presidente López Obrador, cuando llamó a evitar caer en excesos con eso de #EsClaudia. Eso sí, la mandataria insistió en que “no fue una decisión en la que yo haya participado, ellos (los diputados) toman esta decisión”. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 27)
Que en el día más importante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuando la ministra Norma Piña Hernández rompió el techo de cristal y se convirtió en la primera mujer al frente del máximo tribunal, extrañamente no hubo transmisión por el canal de la institución en YouTube y Facebook, además de que se cayó la señal de Justicia Tv por internet, lo que generó inquietudes de todo tipo y no hubo aclaración oficial alguna. Por lo pronto, quienes no tardaron en saludar la elección fueron los titulares de otros dos organismos autónomos: Lorenzo Córdova del INE y Blanca Lilia Ibarra del INAI.
Que mientras en la Corte la votación estaba tan dispersa que llevó a tres rondas, en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa hubo consenso y en la primera vuelta resultó ganador el magistrado Guillermo Valls Esponda, frente a sus rivales Luz María Anaya y Julián Olivas, defendiendo las propuestas de crear un centro de mediación para acelerar la resolución de controversias y aumentar los ingresos estatales para contribuir a la salud fiscal y los programas sociales.
Que hablando de mediación, en el CCE evalúan que su titular, Francisco Cervantes, cerró bien un complicado 2022 con temas como privilegiar la continuidad a la colaboración con sectores de gobierno, petróleo y suministro de gas, involucramiento en las negociaciones del T-MEC e impulso a las mipymes para conservar empleos y reimpulsar cadenas productivas, todo sin confrontaciones con la autoridad, pero manteniendo la posición de sus representados.
Que más de 60 asociaciones han convocado una marcha el próximo 21 de enero por “la grave situación institucional que ha generado” la autoridad, su “irresponsabilidad insólita” y “ausencia total de límites éticos o jurídicos”, al considerar que un gobierno que acapara los tres poderes es uno “totalitario”, y en resumen dicen que el gobernante “ha demostrado ser un peligro inmediato para la democracia”. La protesta está llamada en Madrid y es en repudio, por supuesto, al presidente español, Pedro Sánchez. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Habemus presidenta
Por un voto de diferencia, la ministra Norma Lucía Piña Hernández se convirtió este lunes en la primera mujer presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para ocupar el cargo en el periodo 2023-2026, en sustitución de Arturo Zaldívar. Desde el máximo tribunal de la nación, nos hacen saber que para su celebrado triunfo fueron decisivos los votos de sus colegas Juan Luis González Alcántara Carrancá y Alberto Pérez Dayán.
Histórico
Empresarios y académicos, así como expresiones políticas de oposición y hasta aliados a la 4T, como el legislador morenista, Ignacio Mier o el panista Santiago Creel, celebraron la elección de la ministra Norma Lucía Piña como presidenta de la Corte para el periodo 2023-2026, hecho que calificaron como un suceso histórico.
Relevo en el TFJA
Donde también hubo humo blanco fue en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa después de que el pleno eligió como su nuevo presidente a Guillermo Valls Esponda, para el trienio 2023-2025. Sólo participaron tres de los cinco candidatos. Los magistrados Víctor Orduña y Zulema Mosri no presentaron su candidatura.
Se queda en Morena
Desde la Cámara Alta nos hacen saber que el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, se mantendrá al frente de la bancada morenista, ya que no renunciará a Movimiento Regeneración Nacional. Continuará construyendo su estrategia por la candidatura a la Presidencia de la República rumbo al 2024.
Preparativos
Después de que se anunció una eventual visita del nuevo presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en Palacio Nacional y en la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza Marcelo Ebrard, comenzaron con todas las gestiones para que pronto se dé el encuentro entre el mandatario sudamericano y el mexicano Andrés Manuel López Obrador. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Mañanero reconocimiento al Edomex
Y fue el Presidente López Obrador quien hizo ayer un reconocimiento al Gobierno del Estado de México, que encabeza Alfredo Del Mazo. Lo hizo durante su conferencia mañanera al momento de destacar el hecho de que la fiscalía mexiquense recapturara a una persona que atropelló y mató a un hombre que se ganaba la vida vendiendo tamales, y que había en un principio quedado libre. “Le agradecemos mucho al Gobierno del Estado de México, a la fiscalía, que retomaron el caso y se volvió a detener a esta persona. Porque fue muy comentado, hablándose de influyentismo, y ya hemos llegado a la conclusión, y así lo demuestran los hechos, que no se permite el influyentismo ni en el Gobierno federal y en este caso en gobiernos estatales, como quedó demostrado en el caso del Gobierno del Estado de México”. Ahí el dato.
Desamparo en Morelos
Nos cuentan que en Morelos el nuevo año arranca con pésimas noticias, debido a que las cifras oficiales colocan a la entidad a la cabeza en tasa de desaparecidos, con 37.4 víctimas por cada 100 mil habitantes. Y cómo no tener este dato tan desalentador, cuando la Comisión Estatal de Búsqueda sólo tiene 11 empleados para tratar de localizar a mil 782 personas. Claro, de esa nómina de 11 habrá que ver cuántos están destinados a labores administrativas o de limpieza y cuántos realmente se encargan de las búsquedas. Ante el desamparo, es la sociedad civil la que ha tomado la iniciativa para buscar a los desaparecidos, aunque tampoco cuenta con el apoyo que necesita. Así que, nos dicen, enéste y otros rubros, en Morelos, gobernado por Cuauhtémoc Blanco, el desamparo es total.
Mal arranque en Colima
Y quienes también arrancaron el año con el pie izquierdo fueron las autoridades de Colima, en donde ayer apareció sin vida el médico Iván Jacinto Cortés, quien estaba reportado como desaparecido desde el pasado 27 de diciembre. Desde que se dio cuenta de su ausencia, familiares y amigos del profesionista no dejaron de exigir a las autoridades que dieran con su paradero. Su cuerpo fue encontrado ayer en una ruta hacia la comunidad de El Terrero, en el municipio de Minatitlán. La entidad gobernada por Indira Vizcaíno se caracterizó durante todo el año anterior —primero de la actual administración— por una elevación en la incidencia de varios delitos de alto impacto. Y lamentablemente, el asesinato de este médico no augura nada bueno para el año que comienza. Nadie lo desea, pero tal parece que seguirán pasando cosas malas en el pequeño estado en donde antes no pasaba nada. Uf.
Tímidos reconocimientos
Habrá que ver, nos comentan, si en las próximas horas o días los tímidos reconocimientos que ayer hubo entre las filas de la 4T por la llegada de la ministra Norma Piña a la Presidencia de la Corte evolucionan a reconocimientos en todo el sentido de la palabra o si más bien crece el recelo entre quienes ayer ya empezaban a cuestionar que la ministra fuera propuesta en el sexenio de Enrique Peña. Y es que es cierto que varias voces morenistas ayer se refirieron al acontecimiento que tuvo lugar en el máximo tribunal del país, destacando sólo el proceso transparente que derivó en su elección y que ayer fue público a cada segundo y el hecho de que sea mujer. La excepción fue la exministra y hoy senadora Olga Sánchez Cordero, que sí se refirió a “su destacada trayectoria judicial”. No cabe duda, por lo pronto, que la relación Ejecutivo-Judicial habrá de vivir nuevos tiempos.
Nuevo golpe de la Marina
Y la que cerró un año a tambor batiente fue la Secretaría de Marina, a cargo del almirante Rafael Ojeda, pues acaba de dar a conocer que el pasado 30 de diciembre aseguró un cargamento de 431 kilos de presunta cocaína en la aduana de Manzanillo. Esto ocurrió cuando elementos de la dependencia hicieron la inspección de un contenedor que transportaba fertilizante y se dieron cuenta que también traía la droga. “El personal procedió a tomar muestras del material y analizarlas con un equipo especializado, mismo que arrojó positivo a presunta cocaína, en 381 paquetes rectangulares. Durante todo el año pasado, la Marina dio golpes constantes al crimen organizado con el aseguramiento de diversas cargas ilegales.
Córdova reactiva defensa del INE
Y hablando de temas electorales, el que ya retomó la causa de la defensa del INE fue el consejero Lorenzo Córdova, quien no esperó a febrero a que en el Senado se ratifique el llamado Plan B, el cual, es sabido, representa un fuerte revés a la estructura operativa del instituto y, se ha dicho entre el propio Consejo que implica un riesgo para la realización adecuada de los procesos electorales. Por lo pronto, Córdova ayer sentenció: “Para garantizar que en el futuro sigamos teniendo las mismas certezas y garantías de elecciones libres y auténticas es que este año daremos una intensa batalla jurídica para defender nuestra democracia, que es de todas y todos y no sólo de una mayoría, por muy legítima que sea. No habrá un solo recurso que dejemos de presentar, una sola instancia a la que dejemos de acudir para evitar una regresión autoritaria”. (La Razón, La Dos, p.2)
El presidente, en su rijoso estilo de gobernar por encima y en contra de las instituciones, operó contra la Suprema Corte en dos tiempos: descalificándola y tachando a sus integrantes de corruptos al servicio del poder, y no de su movimiento, y metiéndose en el relevo de Arturo Zaldívar en el que operó abiertamente a favor de su propuesta Yasmín Esquivel, en medio del denunciado plagio de su tesis, que impactó el procedimiento, anuló sus posibilidades y quedó sola con su voto y con su tesis en duda.
Pero ese intervenir a su favor, ese desacreditar a los ministros, tuvo respuesta en la tercera ronda de votación de la sesión solemne de la Corte, que fue necesaria pues en la primera, su favorita, Yasmín, tuvo 2 votos, el suyo y el de Loretta Ortiz, igual que Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, al que no quería, Alberto Pérez Dayán y Javier Laynez. Y sin hacer ruido, Norma Lucía Piña, 3.
En la segunda parecía tomar rumbo: Gutiérrez Ortiz Mena, 4; Norma Lucía, 3; Laynez 2, Alberto Pérez Dayán uno, lo mismo que Yasmín, el suyo.
Y en la tercera se decidió: Gutiérrez Ortiz Mena 5 y Norma Lucía Piña, 6, logrando que por primera vez una mujer presida la Corte y el Consejo de la Judicatura. Y no solo por género, sino por capacidades e independencia.
La nueva presidenta de la Corte llega por méritos propios y sin deberle nada a nadie. Fue propuesta por Enrique Peña Nieto en 2015, al fin de la gestión de Olga Sánchez Cordero y en todo momento ha documentado su independencia con el poder, el Ejecutivo incluido.
López Obrador va a extrañar a Zaldívar y va a convivir en una nueva relación que dignificará al Poder Judicial en estos tiempos de prueba.
Y si quería, como quiso, que Yasmín fuera su presidenta en la Corte y no lo logró, pues sí, fue una derrota por agarrar partido y hacer campaña. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Las amenazas, los infundios y las difamaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador contra ministros, magistrados, jueces y en general todo el Poder Judicial, no le alcanzaron para imponer a Yasmín Esquivel como presidenta de la Suprema Corte de Justicia, pero sí para descarrilar a quien poco antes de iniciar la votación que ungió a Norma Lucía Piña Hernández como su nueva cabeza, era el favorito con cinco de los seis votos necesarios, asegurados, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ministras y ministros optaron por Piña Hernández, la más circunspecta de quienes figuraban como preferidos, que ganó en únicamente tres rondas, mientras Esquivel quedó humillada en el proceso con sólo un voto –quizás el de ella misma–.
Piña Hernández será la primera mujer en presidir la Corte, y su victoria en la urna de cristal le permite mantener al Poder Judicial su autonomía e independencia, evitando, por ahora, el golpe de López Obrador para acelerar su intento de colonizarlo. Su elección parece haber sido la decisión más inteligente, en términos estratégicos, para no humillar al Presidente con la opción de Gutiérrez Ortiz Mena, a quien en días previos había fustigado. “¿A quién quieren los conservadores?”, se preguntó la semana pasada, “al ministro más rico de todos; a ese quieren de presidente”.
Ayer López Obrador dijo que no se refería a Gutiérrez Ortiz Mena, lo que es una mentira. Desde que lo atacó la semana pasada sin mencionarlo por nombre, las cuentas en redes sociales asociadas con su maquinaria de propaganda lo identificaron como un exfuncionario del SAT que había condonado impuestos a empresas –que repitió el Presidente–, y que había trabajado para despachos internacionales antes de ingresar al servicio público en el gobierno de Vicente Fox –como lo aseguró el propio López Obrador–.
La incontinencia verbal de López Obrador no se limita sólo a hablar de manera excesiva, sino que acompaña su desmedido discurso con insultos, mentiras, ataques y amenazas. Este lunes no fue la excepción, y horas antes de la votación en la Corte, volvió a dispararle. El Poder Judicial, afirmó, está “secuestrado”, y fue “eclipsado” por el poder económico, razón por la cual no va a dejar de intentar “liberarlo”, sobre todo, a partir del relevo de cuatro ministros en lo que resta del sexenio, para que apoyen sus políticas de transformación.
El mensaje mañanero de López Obrador cayó muy mal en la Corte, de acuerdo con personas que hablaron con varios ministros antes de la sesión, y en lugar de amedrentar, los cohesionó. La ministra Esquivel, que creía que las palabras del Presidente, lejos de perjudicarla, la beneficiaban porque enviaban línea a la Corte –pensando como el Presidente de manera paternalista y autoritaria–, y que iba a doblegar a sus pares, debió haber sentido por dónde iría la votación porque antes de iniciarse, leyó un mensaje donde dijo que existió un intento de intimidación en las acusaciones y las críticas al plagio de su tesis, “por fuerzas ajenas, como lo son las mediáticas, políticas, económicas y sociales”.
Esquivel se victimizó, apoyada en el favor que le hizo la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, a través de la fiscal Ernestina Godoy, que determinó este domingo que la ministra no plagió su tesis, sino que fue Édgar Ulises Báez Gutiérrez, quien se tituló un año antes que Esquivel, quien realizó la copia. Esta excesiva defensa de la ministra para salvar la fuerte apuesta de López Obrador para hacerla presidenta de la Corte, probablemente lastimará a Sheinbaum y pagará un costo por haberse prestado a la farsa presidencial. Para la UNAM, como confirmó el rector Enrique Graue este fin de semana, la tesis original, presentada en 1986, es la del abogado Báez Gutiérrez.
Eso no lo iban a aceptar. López Obrador dibujó la estrategia de control de daños desde la mañana del lunes, al señalar que contra ella se realizó “toda una guerra de potentados, medios de información, columnistas, intelectuales del régimen, vendidos y alquilados”. O sea, lo mismo de siempre, con sus argumentos de siempre.
Paradójicamente, Esquivel no era en un principio la carta de López Obrador para presidir la Suprema Corte de Justicia porque ni le pidió permiso, ni le informó que empezaría a cabildear para alcanzar ese distinguido cargo. Pero las condiciones cambiaron para que el Presidente decidiera jugar fuerte para imponerla, no por ella y los méritos que le pudiera reconocer, sino porque pensó que las acusaciones contra ella por supuestamente haber plagiado su tesis de licenciatura, no estaban enfiladas contra la ministra, sino contra él y su proyecto. Creer que las críticas a la ministra lo tenían a él como el verdadero destinatario, lo hizo cambiar su estrategia.
Lo que decidió y empezó a construir dentro de la Suprema Corte fue para que Esquivel resultara electa ayer, y que le garantizaran los votos que requería. Al mismo tiempo pidió opiniones en la Corte para medir el impacto de las acusaciones del plagio, y aunque no se sabe el contenido de ellas, hasta la semana pasada estaba empecinado en imponerla. Todo el aparato de propaganda a su servicio se movió para respaldarla, denostar a sus críticos y desacreditar a Gutiérrez Ortiz Mena. No le alcanzó. El escándalo era demasiado grande y la forma como lo manejó la ministra fue como nadar en un pantano, y entre más se movía, más se hundía.
En qué momento se convenció de que no podría lograr el objetivo de forzar la llegada de Esquivel, no se sabe. Pero la mañana del lunes, como siempre, se fugó hacia delante, y acusó a los representantes del Poder Judicial de faltos de convicciones, ideales y principios, al tiempo que, mostrando su disociación mental, prometía no confrontarse con ellos. Hombre de rencores profundos, la derrota que sufrió en la Corte, no la olvidará. La prudencia de ministras y ministros no será suficiente para atemperarlo. Ganaron tiempo, pero no impedirán la guerra que desatará desde Palacio Nacional. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
Empezó muy mal el año para López Obrador. En la elección de nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia, falló su Plan A y también falló el Plan B. En el Tribunal Federal de Justicia Administrativa tampoco quedó su favorita. Así que el personaje al que han tratado de retratar casi míticamente como políticamente invencible, arranca el año con dos duras derrotas. Muy duras. Y recibe así muestras claras de que su poder no es eterno ni indoblegable. Este 2 de enero le dieron a AMLO la bienvenida al quinto año, la bienvenida al ocaso.
Para tratar de imponerse en la votación de ayer, López Obrador echó toda la carne al asador: operó él, operó Adán Augusto, operó el ministro Zaldívar, operó Julio Scherer, operó Claudia Sheinbaum, que incluso hizo desde la Fiscalía de la Ciudad de México la investigación más rápida de la historia para exonerar, horas antes de la votación, a la ministra Yasmín Esquivel del plagio. Le entraron todos y no pudieron. Es una muestra de debilidad enorme. Es la exhibición de que no son invencibles. Nada les funcionó. Lo único que lograron fue agraviar más al Poder Judicial y éste gritó “ya basta”.
López Obrador pagó ayer la factura de cuatro años de agravios a la Suprema Corte. Agravió cuando extorsionó al exministro Eduardo Medina Mora para que renunciara si no quería que le abrieran un expediente. Agravió insultando incesantemente desde la mañanera a jueces y ministros. Agravió presentando perfiles descaradamente partidistas e incapaces para ocupar los lugares vacantes. Agravió chantajeando a los ministros en las votaciones: el voto o la UIF. Logró someter a la Corte, tenerla en la bolsa, arrinconar cualquier asomo de contrapeso… y aun así siguió insultando y agraviando. Y entonces se le empezaron a rebelar los ministros. El clímax de ese agravio fue su experimento de reelegir al ministro Arturo Zaldívar como presidente. Ahí no sólo perdió el control que tenía en la Corte, sino que los ministros se le voltearon.
Pero este gobierno sabe cómo apretar, y poco a poco fue recuperando cierto control. Hasta que López Obrador decidió jugar todas sus fichas para que la nueva presidenta de la Corte fuera su amiga Yasmín Esquivel, la esposa de su constructor favorito. Ella era el Plan A. Cuando en el gobierno evaluaron que no tenían los votos para que ella ganara, empezaron a operar a favor del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Era el Plan B. Y el ministro supo jugar con el régimen en algunas votaciones clave, mandando las señales a Palacio Nacional. ¿Qué recibió a cambio? Agravios y descalificaciones. El presidente regresó al Plan A. No se bajó ni con las evidencias de plagio, que volvieron la candidatura de Yasmín Esquivel aún más impresentable.
Y perdió. El resultado de la elección de Norma Piña como nueva presidenta de la Suprema Corte es especialmente duro contra López Obrador: es la ministra que menos ha votado a favor de los proyectos de la 4T. Y es quien logró el apoyo de los duros y de carrera dentro del Poder Judicial.
Los ministros votaron por un claro, sonoro y contundente NO a López Obrador que significa la activación de un contrapeso central frente a los apetitos dictatoriales de Palacio. A la Corte llegarán los casos que podrían destruir las libertades democráticas o consolidarlas. Ya veremos.
SACIAMORBOS
¿Ya con que no sea presidenta “ahí muere”? (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 5)
La elección histórica de Norma Piña, como la primera ministra presidenta que encabezará a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y al Consejo de la Judicatura Federal, rompió todos los pronósticos y confirmó que la guerra interna que se desató entre dos bloques de la Corte dejó bajas y heridos en ambos grupos que se disputaron el control del Poder Judicial Federal. La caída del favorito para imponerse, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, no sólo fue un revés para el presidente saliente, Arturo Zaldívar, sino también una maniobra dirigida desde Palacio Nacional para devolver el golpe con el que le tiraron previamente a su amiga, la ministra Yasmín Esquivel, por las acusaciones de plagio.
El presidente pegó, pero también perdió. No le alcanzó para votar sino para vetar. Y aunque en un principio no veía mal al ministro Ortiz Mena, quien ofreció a Palacio “una presidencia institucional” y fue cabildeado con AMLO directamente por su promotor Zaldívar, la aparición en escena del priista Emilio Gamboa Patrón, operando en favor de su amigo y compadre, fue el principal motivo para que, desde el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), alertaran al presidente de que con don Alfredo Gutiérrez “regresaría un grupo de priistas que lo impulsaron y a quienes el ministro siempre defendió sus intereses”.
Un documento atribuido al mencionado CNI, que dirige el general Audomaro Zapata, y que fue proporcionado a esta columna por un integrante de la 4T, se titula “Linaje Político de Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena” hace una descripción detallada de la trayectoria pública y política del ministro aspirante a la Presidencia de la Corte. Habla de su paso como director general de Banamex, entre 1988 y 1991, en la etapa previa a su privatización y recuerda que “en Palacio Nacional se firmaron el 30 de agosto de 1991 los contratos de compraventa de Banamex, como parte de la reprivatización de la banca en el mandato de Carlos Salinas de Gortari”.
Menciona el documento del CNI que “de julio de 2008 a diciembre de 2012 (Ortiz Mena) fue jefe del Servicio de Administración Tributaria, a propuesta de Felipe Calderón con acuerdo previo con el PRI (principalmente Emilio Gamboa Patrón)” y luego recuerda que en noviembre de 2012 también a propuesta de Calderón y “también con acuerdo previo con el PRI, fue designado como ministro de la SCJN. Fue designado en esos cargos directamente con el respaldo político de Carlos Salinas de Gortari, Pedro Aspe, Emilio Gamboa Patrón, entre otros; de quienes siempre ha sido alfil y ha velado por sus intereses”, afirma el documento de la inteligencia federal.
Y continúa: “Prueba de ello, los diversos cuestionamientos que ha recibido y que son públicos por señalar solo algunos los siguientes: En su paso por el SAT, como director de Administración de Grandes Contribuyentes hubo un desmesurado saldo de créditos fiscales por 93 mil millones de pesos, dándole facilidades a grandes contribuyentes para no pagar. Se refiere que también se negó a atender observaciones y recomendaciones de la Procuraduría de Defensa del Contribuyente, además realizó embargos precautorios que ya estaban declarados inconstitucionales por la SCJN. Durante la administración de Felipe Calderón agencias americanas le presentaron al entonces jefe del SAT, hoy ministro Ortiz Mena, pruebas contundentes contra (Tomás) Yarrington, pero se rehusó a proporcionar la información respectiva para proceder en contra de dicho exgobernador priista, por lavado de dinero, razón por la que no fue juzgado por ese delito en México”.
Más adelante, la ficha del CNI dice que “el ministro Ortiz Mena siempre ha reconocido pertenencia a grupos de poder del PRI y PAN con los que se le ha visto públicamente y a los que ha favorecido desde los cargos en los que ha sido colocado por ellos”. Y remata: “a últimas fechas se ha visto al exlider priista Emilio Gamboa visitar los pasillos de la SCJN, operando muy de cerca la candidatura de su amigo Ortiz Mena en la carrera por la Presidencia de la Corte. Ahora su grupo político busca colocarlo como presidente de la SCJN lo que significaría entregar el Poder Judicial a los intereses de los viejos priistas y panistas”.
Fue ese último párrafo el que, dicen, motivó que el presidente decidiera no respaldar la candidatura del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, aun cuando en principio había acordado, con la intermediación de Zaldívar, que tendría el apoyo. Lo demás en la sesión de ayer fue el voto de despecho de la ministra Yasmín Esquivel y el del ministro Javier Laynez, los que cargaron los dados, mientras que la ministra Loretta Ortiz , solo siguió las “instrucciones superiores”.
Con Norma Piña como la primera presidente de la Corte la relación con el presidente será institucional y tranquila entre Poderes, aunque con la ministra –propuesta durante el gobierno de Enrique Peña Nieto– no tendrá la misma cercanía ni afinidad que López Obrador claramente tuvo con Arturo Zaldívar, con quien existían afinidades ideológicas. Piña es una jueza constitucional de carrera y será sin duda más batalladora contra las instrucciones del Gobierno federal, aun cuando se trate de los llamados “asuntos de Estado”.
Una de las cosas que tendrían que cambiar en la relación entre la Presidencia de la República y el Poder Judicial, será el manejo de consignas a los jueces desde Palacio Nacional y la Fiscalía General de la República. Consignas que han hecho mucho daño con abusos de poder como el acusar por “delincuencia organizada” a cualquiera (sobre todo a opositores o personajes de distintos ámbitos) sin que puedan siquiera probarles los delitos, pero manteniéndolos en la cárcel bajo la figura de la prisión preventiva oficiosa.
Finalmente, hay dos ganadores que, aunque no se ven públicamente en la decisión ayer de la Corte, sin duda también ganaron con la designación de la ministra Norma Piña. El primero de ellos, que se menciona en los pasillos de la Corte, es el exconsejero Jurídico de la Presidencia con Peña Nieto, Humberto Castillejos, a quien ya se vuelven a referir (como lo hicieran durante el peñato en el Palacio de Justicia) como “el ministro número 12”; pero el segundo ganador es el realmente importante y surge de este dato: el esposo de la ministra Piña es Enrique Vega Martínez, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de Sanborns Hermanos, Productora de Alimentos.
Nunca en la historia de Sanborns, la empresa que dio origen al emporio que hoy es Grupo Carso, ha habido una huelga de sus más de 2,300 trabajadores acreditados por el sindicato ante la Secretaría del Trabajo ni mucho menos conflicto alguno. ¿Será entonces que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, también pasará a ser, como todo México, territorio Telcel?… Los dados mandan Escalera Doble con el deseo de que este 2023 tenga más Escaleras que Serpientes para todos los amables lectores. Y regresan a girar ya diariamente a partir del 9 de enero… (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 9)
Los ministros eligieron bien y por varias razones. No escogieron a un personaje protagónico para presidir la Suprema Corte de Justicia. Norma Piña ha trabajado de manera discreta desde su elección a la Corte en 2015. Ayer, al darse a conocer su nombramiento, no tenía cuenta en Twitter, aunque de inmediato alguien creó una falsa que empezó a llenarse de seguidores.
La nueva ministra presidenta viene de la carrera judicial. Lo aplaudo. Si bien es correcto que algunos juristas lleguen a la Corte procedentes de otros campos, como el académico, el creciente predominio en el máximo tribunal de nuestro país de juristas sin experiencia en el Poder Judicial es un error que solo ha servido para politizar la Corte. Es inaceptable tener ministros cuya única virtud es ser leales al jefe del Ejecutivo.
También me parece positivo que la ministra presidenta haya mostrado en la Corte una trayectoria independiente y liberal donde realmente importa, en los votos, no en los discursos. La ministra Piña votó a favor de detener la militarización de la seguridad pública, del uso recreativo de la marihuana, de la eliminación de la prisión preventiva oficiosa, de la inconstitucionalidad de la Ley de la Industria Eléctrica y de la despenalización del aborto en Coahuila.
¿Y qué pienso de que sea mujer? Celebro que haya terminado el monopolio masculino en la presidencia de la Corte, pero no estoy a favor de las cuotas para nadie. Me parece loable, en cambio, que la ministra Piña haya tenido méritos para alcanzar la presidencia sin consideración especial por ser mujer. Fue la mejor opción, en opinión de sus pares, sin importar su sexo.
¿Qué viene ahora? Tiempos muy complicados para la Corte. El Presidente ha prometido no atacar a los ministros, pero ya uno, Eduardo Medina Mora, se vio obligado a renunciar cuando se anunció una investigación financiera en su contra, la cual fue retirada una vez que el gobierno consiguió la renuncia que buscaba. (Cuando Medina Mora fue nombrado ministro yo cuestioné su designación porque consideré que su principal mérito era su cercanía con el entonces Presidente, Enrique Peña Nieto). A pesar de su promesa, sin embargo, el Presidente ha lanzado ataques contra el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, aunque sin nombrarlo, por el “delito” de ser el más rico de la Corte, sin preocuparse por aclarar si la presunta fortuna es bien habida o no. En varias ocasiones, además, López Obrador ha cuestionado la honestidad de los ministros que toman decisiones contrarias a sus deseos.
La verdad es que el Presidente quiere una Corte obediente y por eso impulsó, hasta grados que cayeron en la más patente falta de ética, la candidatura de la ministra Yasmín Esquivel, a pesar de que ya hay una virtual certeza de que plagió su tesis de licenciatura y que después mintió en varias ocasiones para ocultarlo. El que la ministra Esquivel haya obtenido dos votos en la primera vuelta, uno de ella y el otro presumiblemente de Loretta Ortiz Ahlf, es señal del daño que le hace a la Corte la presencia de ministros que en lugar de buscar el respeto a la ley representan al gobierno.
Los ministros, sin embargo, actuaron ayer con juicio y ética al escoger a una presidenta independiente y liberal. Espero que la ministra presidenta Piña tenga un excelente desempeño en el máximo tribunal de nuestro país. Nos hace falta. En un México en que el gobierno pretende mandar al diablo las instituciones, el que tengamos una Corte que defiende su autonomía, como lo hizo ayer, es una magnífica señal.
POLITIZACIÓN
Si queremos ver cómo la procuración de justicia se ha politizado, ahí está la decisión de la Fiscalía de la CDMX que en solo seis días determinó, contra toda evidencia, que Édgar Ulises Báez Gutiérrez plagió la tesis de Yasmín Esquivel presentada un año después. Ni siquiera se molestó en tomar la declaración de Báez. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Desde la década de los 80 la disputa por el respeto a los derechos humanos en México se ha constituido en uno de los temas centrales de la agenda nacional ante las violaciones y omisiones recurrentes del Estado mexicano.
A partir de entonces se creó un vasto entramado legal e institucional para su ejercicio, sin embargo, el Estado, lejos de enfrentar su responsabilidad, fue incapaz de desarrollar políticas públicas y capacidades para garantizarlos, y en muchos casos, las instituciones creadas se constituyeron en un aparato de contención para asegurar la impunidad y la estructura de dominación.
En los últimos cuatro años, el Gobierno de México ha impulsado una transformación, no exenta de inercias y resistencias, para revertir esta situación.
Partimos de reconocer y encarar la dolorosa herencia recibida resultado de la guerra contra el narcotráfico y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que generó una crisis humanitaria en el país. Asumimos que el Estado fue omiso en su responsabilidad en la búsqueda e identificación de personas desaparecidas, en la protección a los grupos vulnerables de nuestra sociedad y en la garantía de los derechos humanos.
Reconocimos la magnitud de esta tragedia y asumimos el compromiso de enfrentar esta situación sin simulación, construyendo las capacidades institucionales para revertir esta situación, poniendo siempre en el centro la atención a las víctimas.
Para ello se ha impulsado una política nacional que coordina las acciones de las instituciones públicas del gobierno federal de manera transversal, con perspectiva de género, con el firme propósito de crear una cultura institucional para que el Estado garantice la defensa, protección y ejercicio de los derechos humanos.
Esta política parte de reconocer el derecho a defender los derechos humanos, el derecho a la identidad como derecho primario, el derecho de las personas desaparecidas a ser buscadas, el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, el derechos a respetar los bienes y tradiciones de las comunidades indígenas y a vivir dignamente en una sociedad de respeto, con instituciones sólidas y leyes que permitan al Estado cumplir con su obligación de garantizar el ejercicio de derechos humanos y atender a las personas que han sido violentadas en sus derechos.
Los retos aún son muchos para superar la crisis humanitaria de manera integral, como parte de la política pública nacional que involucre a los distintos poderes de la Unión y a los gobiernos estatales y municipales, para que los derechos humanos sean una realidad para las personas.
El objetivo es crear una cultura de respeto y garantía de los derechos humanos en el Estado mexicano y sus instituciones, formar una nueva generación de servidores públicos para su defensa, con una fuerte presencia territorial que permee en cada persona, familia, comunidad a fin de regenerar nuestras formas de convivencia social, y fortaleciendo los valores de ética, tolerancia, respeto y reconocimiento a nuestra diversidad y diferencias. (Alejandro Encinas, El Universal, Opinión, p. 17)