Opinión Migración 030123

Recuento de los daños // México, contención migratoria

Un grupo de 45 migrantes viajaba hacinado en jaulas adaptadas entre la maraña de fierro que transportaba un camión en Acayucan, Veracruz, cuando agentes del Instituto Nacional de Migración lo descubrieron. Uno a uno fueron saliendo los migrantes por un pequeño agujero entre el metal, por la parte trasera del vehículo.

“¡Aguas, aguas!”, se escuchó decir a uno de los agentes migratorios cuando abrieron un hueco entre las láminas y observaron las piernas de los ocupantes.

“Tranquilos, espérense”, les decían los agentes a los migrantes.

“¿Están bien?”, les preguntaron. 

Para bajarlos en orden gritaron: “¡primero los niños!”. “No hay niños”, les contestaron. “Hay una mujer embarazada”, les aclararon.

“¡La embarazada primero, por favor!”, ordenaron los agentes.

La mujer embarazada y el resto de migrantes salieron por ese pequeño agujero.

El video de este hecho es uno de varios momentos que muestran la tragedia migratoria de la que México fue escenario el año pasado. Las imágenes que presentaré esta noche a las 21 horas en MILENIO Televisión evidencian el riesgo con el que millones de personas viajan con tal de alcanzar el sueño americano.

Las acciones de “rescate” de los migrantes en territorio nacional incluyen a varias corporaciones además del Instituto Nacional de Migración, como la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República. Una estrategia de contención que no se presume, por obvias razones, pero que existe. Y que en el actual sexenio ha tenido que hacer frente al menos a 94 caravanas.

Muestra de que la tragedia está más que vigente son los datos del campamento instalado por el INM en San Pedro Tapanatepec, Oaxaca, que de junio a diciembre de 2022 “atendió” a más de 200 mil migrantes de 104 nacionalidades. Unos se quedaron, otros siguieron su camino y otros fueron retornados a sus países.

“Rescatar” y “atender” migrantes parece insuficiente ante la tragedia de la que vienen huyendo y a la cual se enfrentan en su paso por México.

En una semana viene Joe Biden a que el gobierno de México le cuente todo esto que están haciendo para reducir los flujos migratorios. ¿Se le exigirá que reciba de forma digna y legal a todo aquel que califique para acceder al asilo o a empleos para los que los migrantes son indispensables o seguiremos siendo su patio de contención migratoria? (Alejandro Domínguez, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Duda razonable // ¿De qué hablarán Biden y AMLO?

Los números del gobierno de Estados Unidos para octubre y noviembre del año pasado de “encuentros” con migrantes sin documentos en la frontera norte mexicana son los mayores en muchos años. Arriba de doscientos mil por mes.

En las últimas semanas, decisiones judiciales en Estados Unidos han conservado la política que mantiene a buena parte de esos migrantes en territorio mexicano. Se acumulan en ciudades fronterizas los campamentos en donde se vive de manera inhumana ya que los albergues están a reventar.

Nada indica que las situaciones económicas, de seguridad o políticas de los países expulsores en nuestro continente — incluido México, por supuesto— vayan a cambiar mucho en el año que arranca por lo que seguramente las cifras continuarán siendo las que son, si no que mayores.

En unos días se reunirán en México los presidentes de Estados Unidos, Canadá y México; y el evento incluirá una reunión bilateral entre Andrés Manuel López Obrador y Joseph Biden.

El presidente mexicano ha anunciado que lo que quiere de esa reunión es plantear un proyecto de altos vuelos para extender algo así como el acuerdo comercial que hoy existe entre los tres países al resto del continente aumentándole transferencias y ayudas a los países más pobres de la región. Al presidente mexicano le gusta poner como ejemplo la política del buen vecino de Roosevelt y la Alianza para el Progreso de Kennedy.

Pienso que nadie debe hacerse muchas ilusiones.

El presidente Biden está en el segundo tramo de su presidencia, frente a una derecha que ha basado su carrera hacia la Casa Blanca desde Trump y ahora con personajes como Ron DeSantis, de Florida, o el gobernador de Texas, Abbott, en el asunto migratorio. Además, el tema del fentanilo y sus efectos en la población estadounidense ya trae magnitudes de epidemia y los ojos estadounidenses están puestos en los cárteles mexicanos que se han convertido en los principales proveedores de la droga al mercado del norte.

Eso serán los temas prioritarios para Estados Unidos. De eso se han tratado las reuniones previas, más allá de la propuesta que seguramente escucharemos en alguna mañanera, y de eso se tratarán las reuniones que importen.

En público, por supuesto, escucharemos todo tipo de elogios y buena voluntad y mucha palabrería. 

El problema es que los otros asuntos: migración, drogas, armas; seguirán ahí. Y nadie parece tener voluntad en hacer demasiado al respecto. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Biden y AMLO, sin recursos para migrantes

Estamos a unos días de que Joe Biden y López Obrador se reúnan en México y la migración sigue siendo, aunque no lo nombren así en la agenda de la Cumbre de Líderes de América del Norte, un tema de vida o muerte para muchas personas. Si bien la bomba ciclónica Elliot sigue azotando a los Estados Unidos como no se había visto en una generación, no es la única tormenta que enfrió la Navidad y la fiesta de fin de año de los millones de migrantes que viven en la Unión Americana.

Como lo comenté la semana pasada, la Corte Suprema de los Estados Unidos decidió que el Título 42 (medida que permite rechazar a los migrantes que cruzan de manera ilegal la frontera con México, para prevenir posibles contagios por el Covid-19) siga vigente hasta agotar los recursos legales que interpusieron los gobiernos estatales republicanos. Por si fuera poco, ahora, las iniciativas de reformas migratorias que se discutían en el Congreso de los Estados Unidos, y que ayudarían a millones de dreamers y trabajadores agrícolas, quedaron fuera del presupuesto para el 2023. Es decir: no se destinaron recursos para seguir peleando por la causa de los migrantes.

Este nuevo revés hace que analistas políticos se pregunten: ¿qué ocurre con Joe Biden y los demócratas que no terminan de cumplirles a los migrantes sus promesas de campaña? Uno a uno los intentos del actual presidente de los Estados Unidos caen como copos de nieve que terminan congelando cualquier intención de la presente administración de ayudar a los migrantes. Parte de la respuesta a esta pregunta la podemos encontrar en los resultados de las elecciones intermedias de noviembre. Como recordaremos, los republicanos no obtuvieron la victoria aplastante que muchos pronosticaban, pero sí terminaron de polarizar al país y todos los temas de gobierno, incluida la migración, resultarán afectados. “Con el nuevo escenario en el Congreso tras las elecciones, donde los republicanos recuperaron el control de la Cámara de Representantes, la reforma migratoria ya no estará en la regularización de indocumentados, sino en aquellos que buscan asilo”, comentó el especialista en temas migratorios de Univisión Jorge Cancino.

En este sentido, los propios demócratas aceptan que la discusión de las últimas iniciativas de reformas migratorias se han enfocado en quienes intentan cruzar y no en los millones de indocumentados que viven en la Unión Americana. Si bien con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca se avanzó en la narrativa al ya no considerar “delincuentes” a los migrantes y clasificarlos como “no ciudadanos”, los fantasmas de Donald Trump siguen merodeando y esperemos que no influyan en las decisiones que los republicanos tomen en los intentos legislativos que se hagan para impulsar una nueva reforma. Muchos líderes migrantes veían al 2023 como el año clave para consolidar alguna herramienta legal que les diera la ciudadanía, ya que en el 2024 todo se politizará y, como desafortunadamente ha ocurrido, los migrantes serán bandera de muchas promesas de campaña que en su mayoría no se concretarán. “Dios quiera que Biden ya cumpla con lo prometido, sino esto será una burla y una gran decepción para los que votamos por él”, me escribió al WhatsApp un líder migrante hace unos días, por ejemplo.

Como hemos visto, el presidente de los Estados Unidos no ha logrado empujar el tema migratorio a las prioridades legislativas de su país, por su parte, en México se anunció un recorte del 26% para la atención de mexicanos en el extranjero. Esta reducción presupuestal (174 millones de pesos) afectaría a la asistencia consular, a través de la cual nuestros paisanos que viven sobre todo en Estados Unidos acceden a matriculas, pasaportes, actas de nacimiento, así como orientación laboral, judicial y para obtener la credencial del INE. “Los consulados no se dan abasto, algo que nos preocupa mucho en medio de la política de contención migratoria impuesta por Joe Biden. En muchos casos somos nosotros, las agrupaciones de migrantes, las que nos organizamos para financiar y apoyar a los connacionales”, comentó en una entrevista al Sol de México Julio Carrasco, presidente de la Alianza de Mexicanos en la Unión Americana.

Algo es claro, desde ambos lados del Río Bravo el panorama de la migración es cada vez más complejo. Estamos ante un gran reto y, desde la Coordinación Nacional de Oficinas Estatales de Atención a Migrantes (CONOFAM), nos hemos fortalecido para superar tiempos difíciles. Tan sólo en los últimos tres años, a pesar de la contingencia sanitaria por el Covid-19, pudimos atender de manera oportuna a los migrantes. No olvidemos que los institutos, oficinas y las secretarías estatales realizamos las tareas esenciales durante la pandemia como el traslado de cuerpos o la entrega de despensas a las familias de los migrantes. Así mismo, varios estados como Guanajuato generamos protocolos de atención a migrantes en tránsito que posteriormente fueron replicados por otras entidades. Al respecto, y en el marco del Día Internacional del Migrante, nuestro gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, envió un mensaje para seguir sumando esfuerzos entre los distintos órdenes de gobierno del país para no dejar solos a los migrantes ni a sus familias.

Mientras la tormenta Elliot sigue causando daños sin precedentes en los Estados Unidos, los frentes fríos cubren ya gran parte del territorio mexicano. Los pronósticos se mantienen complicados, pero el 2023 será un mejor año para los migrantes. Lo sé porque unidos logramos salir adelante y unidos es como los seguiremos acompañando. Y aunque pareciera que la relación entre Biden y López Obrador es igual de fría que estos tiempos, quizás en su próxima reunión sea bueno pasarles el sombrero para juntar dólares y pesos que, con la mano de nuestros migrantes, podríamos multiplicar con un 3×1 y calentar un poco los ánimos de ambos presidentes. (Juan Hernández, secretario del Migrante del gobierno de Guanajuato, El Sol de México, Análisis, p. 14)

Puentes y cruces // La política exterior de México en Norteamérica en el 2023

Vale la pena reparar en los principales acontecimientos y las lecciones que nos deja 2022. El mundo es un lugar significativamente distinto al de hace 365 días. A partir del arribo de las vacunas contra covid-19, fruto de la diplomacia mexicana, hemos logrado controlar la pandemia. Entonces, la cooperación en materia de salud era un componente central de las agendas bilaterales y trilateral en Norteamérica.

Hoy, en un escenario complejo, celebramos los 200 años de historia entre México y Estados Unidos. Nuestra diplomacia está dedicada a hacer frente a retos de una enorme profundidad. Al mismo tiempo, estamos enfocados en aprovechar las oportunidades de los tiempos que corren. Destaca, en primer lugar, la histórica reunión del presidente López Obrador, el presidente Joseph Biden y el primer ministro Trudeau en la Ciudad de México. Tras casi una década de ausencia, recibiremos a los jefes de gobierno de EU y Canadá durante la décima edición de la Cumbre de Líderes de América del Norte.

La X CLAN representa una excelente oportunidad para que los líderes de Norteamérica conversen sobre cómo fortalecer las vías de cooperación regionales y al mismo tiempo trazar la ruta estratégica de América del Norte hacia el resto del mundo —siempre desde el trato entre iguales y el respeto a nuestras soberanías—. Destaca la propuesta del presidente López Obrador para avanzar hacia una mayor cooperación comercial que haga frente a los retos geopolíticos del siglo XXI, tanto desde el norte como el centro y sur de las Américas.

El 2022 nos dejó también algunas experiencias inéditas para la diplomacia mexicana en Estados Unidos y Canadá. Con respecto a nuestra misión de protección a las personas mexicanas que viven fuera de nuestro país, celebramos la primera Semana de Derechos Laborales en Canadá y también lanzamos la primera Semana de Asesorías Legales en los 50 consulados de México en EU. Además, en conjunto con el Instituto para los Mexicanos en el Exterior (IME) inauguramos los Diálogos consulares para escuchar y atender de primera mano las necesidades de nuestros y nuestras connacionales. En el 2023 tendremos dos nuevos consulados de México, en Oklahoma y Nueva Jersey. 

El año pasado también dimos pasos concretos hacia el objetivo de mejorar nuestra atención consular. Modernizamos nuestros documentos consulares, por ejemplo, con el nuevo pasaporte electrónico que incluye mejores medidas de seguridad. Pero, aún más importante, actualizamos nuestra atención desde una perspectiva de ampliación de los derechos de las personas de la comunidad LGBT+. Nuestro sistema es ahora más amigable y efectivo para atender a nuestra gente, a partir de la nueva plataforma MiConsulado.

En el 2022 celebramos nuevas ediciones de los Diálogos de Alto Nivel de Seguridad (DANS) y de Economía (DEAN). Las reuniones permiten que asuntos de vital importancia como la cooperación en contra del tráfico de armas o el fortalecimiento de nuestras cadenas de valor para la producción de autos híbridos y eléctricos sean discutidos a nivel gabinete por autoridades de ambos países. Con Canadá, celebramos también la Alianza México-Canadá, mejoramos el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT) y afianzamos nuestro trabajo conjunto en favor de la igualdad y en contra del racismo.

Trabajamos también para la modernización de la frontera con proyectos clave como el nuevo cruce Otay Mesa II y el puente ferroviario entre Laredo y Nuevo Laredo. A nivel continental buscamos implementar la Declaración sobre Migración y Protección de Los Ángeles, así como ratificar y avanzar en nuestros compromisos en contra del cambio climático.

Desde la Cancillería, bajo el liderazgo del secretario Marcelo Ebrard, continuaremos trabajando para ratificar a Norteamérica como la región más competitiva del mundo, así como para cosechar los frutos de una sociedad y una amistad profunda entre México, Canadá y los Estados Unidos. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 12)

La Cumbre más esperada del sexenio

Seguramente aún quedan muchos detalles técnicos por definir, pero a estas alturas todo lo más importante debería ya estar listo para la X Cumbre de Líderes de América del Norte que se celebrará en la Ciudad de México. La visita del presidente estadounidense, Joe Biden, y del primer ministro canadiense, Justin Trudeau servirá para realizar reuniones bilaterales entre México y Estados Unidos (9 de noviembre), entre México y Canadá (11 de noviembre), y la Cumbre trilateral (10 de noviembre).

Es indudablemente un acontecimiento más relevante desde el punto de vista de las relaciones de México con sus socios de América del Norte, vinculados formalmente por el T-MEC. Ahora bien, aunque se trata del tratado comercial más importante para los tres, la agenda trilateral de la Cumbre va más allá de lo estrictamente económico. Como lo detalló el Canciller Marcelo Ebrard, se abordarán seis ejes temáticos: diversidad, equidad e inclusión; medio ambiente; competitividad frente al mundo; migración y desarrollo; salud; seguridad.

Que AMLO, Biden y Trudeau se reúnan en el suelo mexicano es una señal muy buena para la región y un mensaje sobre la fortaleza de Norteamérica, aunque es difícil que en el ámbito trilateral se logre ir más allá de la retórica y el simbolismo. Incluso si se establece la Alianza para la Prosperidad de los Pueblos de las Américas, es probable que la idea de la integración de las Américas en la que insiste AMLO no trascenderá debido a la debilidad de México en sus relaciones con América Latina y al resurgimiento de liderazgo de Brasil con Lula, a quien no le interesa ese tema.

Mucho más prometedora en cuanto a resultados será la reunión bilateral de México con Estados Unidos. Por fin escucharemos los detalles del Plan Sonora, que México presentará a raíz de las reuniones de AMLO con John Kerry y cuyo objetivo es fortalecer el nearshoring y la transición energética. Se tratarán también temas de migración, comercio, seguridad, educación, cultura y cambio climático. Por primera vez, como lo señaló Ebrard, se hablará de movilidad laboral. Si se logra insertar en la declaración final alguna propuesta concreta en este ámbito, sería un éxito para México y una solución real a problemas de mano de obra en EUA.

El punto más débil de la agenda sigue siendo la relación de México con Canadá, a pesar de que los dos países unen importantes relaciones económicas en el sector minero, siendo Canadá el sexto socio comercial de México e importante inversionista. Pero igual que en Washington, la reunión bilateral se concentrará en la estrategia de ambos gobiernos en favor de los pueblos indígenas y comunidades históricamente marginadas, para tratar después inversiones.

La lógica de las cumbres de esta naturaleza es que todos ganen algo para poder presentarlo a su público, a no ser que alguna de las partes esté realmente empeñada en estropear la fiesta. Cruzamos los dedos para que todo salga bien porque el futuro de México está en América del Norte. (Beata Wojna, El Heraldo de México, Editorial, p. 11)