Opinión Migración 090123

El elefante en el cuarto: la migración mexicana

Durante 2022 se registró una cifra histórica de cruces de migrantes en la frontera de Estados Unidos y México. De acuerdo con las estadísticas de la Patrulla Fronteriza, se registraron 2.3 millones de “encuentros” con personas tratando de cruzar y que terminaron siendo detenidas, lo cual supera los 1.7 millones de 2021, los 458 mil de 2020, los 977 mil de 2019 y los 521 mil de 2018.

El tema migratorio, sin duda, es uno de los puntos principales de la agenda de Joe Biden durante su visita a México. Sin embargo, cuando se habla de la crisis en la frontera, en la opinión pública pareciera que el tema principal es el flujo de personas de países como Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Venezuela, Cuba o cualquier otro país en crisis del que sus habitantes quieren y necesitan escapar. Aun así, aparece mucho menos en la discusión un elefante en el cuarto del que necesitamos hacernos cargo: el mayor grupo de migrantes que trata de cruzar la frontera es el de los ciudadanos mexicanos.

De los 2 millones 378 mil 944 migrantes detenidos durante 2022, 808 mil 339 — 34% de ese total— eran de origen mexicano. Ningún otro país está expulsando tantas personas fuera de sus fronteras, en términos netos, que México. La siguiente nacionalidad más identificada por las autoridades fronterizas estadounidenses es la guatemalteca, que representa 10% del total del flujo migratorio contabilizado. Además, tenía alrededor de 3 décadas que los migrantes mexicanos no ocupaban esta posición.

Para atender el flujo de migrantes no mexicanos, nuestro gobierno ha decidido convertir a la Guardia Nacional en una extensión de la Border Patrol que ha replicado, e incluso ha llevado más allá, el mal trato dado a las personas que simplemente buscan la oportunidad de un futuro en el que no tengan que vivir con miedo. No hacerse cargo de 34% de migrantes mexicanos, pero sí de 66% que proviene de otros países, es una buena herramienta de negociación para el Estado mexicano. Con la feroz política de cacería de migrantes, junto con la continuidad de nuestra posición como el país al que se devuelven a los migrantes de otras nacionalidades que son expulsados de Estados Unidos bajo el aún vigente Título 42, nuestro gobierno aún ofrece el servicio de contención que los políticos estadounidenses tan desesperadamente necesitan para atender el fenómeno migratorio.

Pero todo esto invisibiliza nuestro mayor problema: en medio de las caravanas de migrantes de la región atravesando el país, nuestros conciudadanos también están huyendo en masa de un país en el que viven inseguros, sin oportunidades ni esperanza de una vida mejor. Y, a diferencia de los migrantes de otras nacionalidades que atraviesan nuestro país, en el caso de los migrantes mexicanos no existe otra política de contención más que atacar la inseguridad, el aumento de la pobreza, el mediocre crecimiento económico y el resto de problemas que, más allá del discurso, están sufriendo las personas de carne y hueso. Si no escuchamos en esta realidad la terrible denuncia de nuestro fracaso, seguiremos creyendo que el fenómeno migratorio sólo necesita un enfoque de seguridad. Necesitamos hacer más, mucho más. (Leonardo Núñez González, La Razón, Mundo, p. 23)

Inmigrantes con recursos, bienvenidos

Antes de iniciar su visita a México, el presidente de EU, Joe Biden, anunció que se propone expandir la política de inmigración impuesta a venezolanos en octubre 2022 y aplicarla a inmigrantes de Cuba, Haití y Nicaragua. Bajo este nuevo criterio, su gobierno admitiría a 30 mil migrantes cada mes. A primera vista, la acción de Biden pareciera un gesto generoso basado en los sentimientos liberales de un presidente que prometió asegurar nuestros valores como una nación de inmigrantes.

El plan de Biden no es más que un gesto simbólico que a fin de cuentas terminará negándole asilo a la mayoría de los inmigrantes que nunca calificarán bajo su proyecto. En la práctica, su gobierno sigue implementando la política del ex presidente Donald Trump. Sus acciones demuestran la continuidad que existe entre republicanos y demócratas cuando se trata de inmigración. Utilizando el Título 42 (medida sanitaria que data de 1944) Biden limitará la posibilidad de que inmigrantes soliciten asilo al llegar a la frontera entre México y EU. Y no sólo se le aplica el Título 42 a estos inmigrantes, también se les impone otro obstáculo instaurado por Trump. Los inmigrantes no podrán exigir asilo si primero no han solicitado, y han sido negado asilo, en los países que atravesaron para llegar a EU.

En el nuevo plan de Biden los migrantes tienen que solicitar asilo por una app desde su país de origen, tener un pasaporte vigente, contar con un pasaje aéreo y demostrar que cuentan con el patrocinio económico de una persona en EU, condiciones que favorecen personas con recursos económicos y con familiares en EU. Para asegurar que no entren migrantes no deseados Biden, al igual que todo presidente republicano y demócrata, propone invertir más de 3.5 mil millones para agregar miles de nuevos agentes de inmigración y continuar militarizando la frontera entre México y EU. Aun cuando las leyes internacionales y del propio EU ofrece a los migrantes el derecho de solicitar asilo, el mensaje de Biden en enero de 2023 es el mismo que el de su vicepresidenta, Kamala Harris, en junio del 2021 en Guatemala: No vengan.

Ante la posibilidad que el gobierno de Biden terminara el uso del Título 42, un grupo de gobernadores republicanos interpuso una demanda ante la Corte Suprema que permitió su continuación. Aunque públicamente Biden declaró: no me gusta el Título 42, su administración no sólo lo ha usado, ahora lo amplia incluyendo nuevos países. Impulsada por Stephen Miller, asesor racista de Trump, el Título 42 fue usado como pretexto durante la pandemia para prohibir que un inmigrante solicitara asilo. Mediante el Título 42 los agentes del Departamento de Seguridad Nacional expulsaron más de 2.5 millones de refugiados aun cuando tenían un miedo razonable dadas las condiciones que existían en sus países de origen.

Aunque Biden quisiera resaltar su postura liberal y culpar a los republicanos por oponerse a una reforma migratoria integral, en la práctica ha seguido la política antinmigrante de Obama (el presidente que más personas ha deportado) y de Trump. Sus asesores prefieren evitar una confrontación con los conservadores tanto demócratas y como republicanos. Aún más importante es el hecho de que la propuesta de Biden expresa una nueva visión sobre la inmigración y el refugio en el contexto de un nuevo orden mundial posneoliberal.

Los demócratas prefieren culpar a los republicanos para así evitar su responsabilidad ante la crisis migratoria, producto del neoliberalismo, la llamada guerra contra las drogas y los conflictos bélicos, no sólo en sus fronteras, sino en el mundo entero. Hasta el fin de 2022, los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso y la presidencia; sin embargo, no avanzó una reforma migratoria. Igual ocurrió en el primer gobierno de Obama.

La nueva política de Biden resalta la hipocresía en la creación y el trato de los llamados inmigrantes deseados y los no deseados. Lo que Trump en su momento llamó inmigrantes de países de mierda. Bajo este criterio son bienvenidos los europeos, en particular ucranios, pero se les cierra la puerta a haitianos, cubanos, nicaragüenses, venezolanos, y también africanos. El nuevo plan de Biden agravará la crisis humanitaria en la frontera.

El desastre en las fronteras entre los llamados países del norte y los del sur refleja más que un conflicto entre valores humanos y necesidades políticas. El sistema mundial requiere que una gran parte de la humanidad viva en condiciones precarias y al mismo tiempo requiere el movimiento libre de bienes, las inversiones sin restricción y el flujo rápido de finanzas. La libertad, la gran preocupación de los neoliberales, no está al alcance de la gran mayoría de la humanidad que seguirá enfrentando obstáculos y muros al intentar escapar de condiciones precarias en sus países de origen.

Los liberales en EU (y por supuesto otros países) han abandonado su visión socialdemócrata del siglo XX donde proponían un mundo de igualdad, de movilidad y de desarrollo general. Hoy en día, plantean que tenemos que aceptar un mundo dividido entre los que cruzarán fronteras con pasaportes y visas, portando tarjetas de crédito, y otros privilegios y los que caminarán por selvas como el Darién o cruzarán mares tempestuosos como el Mediterráneo mientras cargan sus niños y sus sueños sobre sus hombros.

El mundo se ha dividido en dos grupos: los que pueden anticipar una experiencia cultural en cualquier destino y los que enfrentan alambre de púas y muros. Al pie de la estatua de la Libertad en el puerto de Nueva York, la poeta sefardita estadunidense Emma Lazarus describió los ideales de la política de inmigración de una era anterior en EU: Envíame tus cansados, tus pobres, tus masas deseando la libertad. Hoy habría que actualizar el famoso verso: Envíame tus clases pudientes, tus sectores educados y tus oligarcas dispuestos a invertir.” (Victor Silverman y Miguel Tinker Salas, La Jornada, Política, p. 20)

La Cumbre

En agosto de 2022, la Junta de Coordinación Política del Senado de la República de México recibió a una delegación de congresistas estadounidenses. En aquella ocasión pude expresar la necesidad de que los Gobiernos de ambos países siguieran atendiendo de fondo el fenómeno migratorio. Hacerlo requiere que el tema no se politice, y encontrar soluciones conjuntas para atacar las causas raíz que orillan a cientos de miles de personas a dejar sus hogares.

Como antecedente de los intentos que se han llevado a cabo para tratar de atender ese fenómeno, se puede mencionar la implementación del conocido como Programa Bracero, firmado entre los Gobiernos de Estados Unidos y México e implementado entre 1942 y principios de la década de 1970. Asimismo, uno de los principales programas desarrollados en los años setenta del siglo XX entre nuestro país y Canadá fue el de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), que sigue vigente y fue diseñado para cubrir la necesidad de mano de obra en el campo canadiense.

Estos ejemplos demuestran el papel preponderante que las y los migrantes tienen en la agenda de la región. Son además un signo inequívoco de que, a pesar de los cambios en las dinámicas del comercio internacional, la cooperación entre los tres países de América del Norte se debe centrar en generar un desarrollo compartido, enfocado a brindar condiciones dignas y de seguridad a quienes migran al norte para cubrir la demanda de mano de obra. 

No obstante, recientemente la Cámara Baja de Estados Unidos eligió como su presidente al congresista Kevin McCarthy, quien ha sostenido una postura antimigratoria. A ello se suma que en ambas cámaras del Congreso estadounidense las posturas republicana y demócrata en torno a la migración se encuentran altamente polarizadas y serán un elemento político rumbo a las elecciones presidenciales de 2024.

En este contexto, a partir de hoy y hasta el 11 de enero se dará la Cumbre en la que el presidente estadounidense Joe Biden y el primer ministro canadiense Justin Trudeau serán recibidos por el presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Se prevé que la agenda, además del tema migratorio, incluya los ejes de salud, seguridad, equidad e inclusión, diversidad, medio ambiente y cambio climático, y competitividad con el resto del mundo. Todos ellos son importantes, pero el relativo a la migración irregular ha sido el más mediático debido a sus implicaciones y, desgraciadamente, al uso electoral que se le imprime.

Las cifras demuestran la complejidad de este fenómeno. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos registró en el año fiscal 2022 un récord de casi 2.4 millones de “encuentros fronterizos” (expulsiones y detenciones), lo que representa un aumento del 37 por ciento con respecto a 2021. La nota optimista es que existen coincidencias sobre la necesidad de diseñar estrategias integrales que incluyan a los países expulsores, de tránsito y receptores, en aras de lograr movilidad ordenada, segura y regular.

Por ejemplo, hace unos días, el presidente de Estados Unidos anunció nuevas medidas para enfrentar la migración. Señaló que promoverá vías adicionales —ordenadas y legales— de movilidad. Así, cada mes su país podrá recibir temporalmente hasta 30,000 personas de Venezuela, Nicaragua, Haití y Cuba, que tengan un patrocinador elegible y pasen la verificación de sus antecedentes. Sin embargo, quienes no sean elegibles estarán sujetos a una expulsión acelerada a México.

La importancia de ocuparse de la migración irregular radica también en los efectos que produce sobre otro tema que requiere atención prioritaria: el combate a la inseguridad y al crimen organizado, sobre todo en lo relacionado con el tráfico de personas, armas y drogas.

Actualmente, la amenaza del fentanilo es la más letal que enfrenta Estados Unidos. Se trata de un opioide artificial altamente adictivo y 50 veces más potente que la heroína; tan solo dos miligramos pueden causar la muerte. Las confiscaciones de esa sustancia ilegal en aquel país y en el nuestro aumentaron, pero aun así, ha provocado anualmente más de 100,000 decesos por sobredosis en los últimos años. Su tránsito de México hacia el norte, en donde encuentra su mayor demanda, hace que la seguridad sea un tema ineludiblemente compartido.

La cumbre que a partir de hoy tiene lugar en nuestro país se da también en un nuevo entendimiento de la conducción de la política exterior mexicana, pues desde la transición iniciada en 2018, además de defender nuestra soberanía, el Gobierno de México se posicionó como un actor fundamental para que las relaciones internacionales pongan en el centro el desarrollo y bienestar de las personas. Solo así se podrán encontrar soluciones duraderas que permitan disminuir el desplazamiento forzado, ordenar los flujos migratorios y poner fin a la violencia que se vive en parte del continente debido al tráfico de drogas. (Ricardo Monreal Ávila, El Universal, Opinión, p. A21)

Biden, Trudeau y AMLO

El día de hoy están en México el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para asistir a la Cumbre de Líderes de América del Norte.

Son muchos los temas: la seguridad, el trasiego de drogas, como el fentanilo, la migración y cambio climático, son prioritarios.

La idea de esta cumbre es, como ha sido desde hace años, trabajar en una integración económica para ser una región más competitiva a nivel mundial. Se trata de la primera visita a México de un presidente estadounidense en casi 10 años. Es también la primera visita de Biden a un país latinoamericano durante su mandato.

Desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, la relación con México ha estado en medio de claroscuros. Para empezar, Andrés Manuel López Obrador tardó semanas en reconocer el triunfo de Biden y mucho más en tener una verdadera coordinación en temas de seguridad.

Si algo han pedido las autoridades estadounidenses es que se controle el narcotráfico en México, porque los narcotraficantes mexicanos son los principales introductores de fentanilo a nuestro vecino país.

México ha exigido un mayor control en la venta de armas, el presidente Biden pasó al Congreso una ley que le fue aprobada para penalizar a los traficantes de armas en su país.

Mientras tanto, la semana pasada fue detenido Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán. Ovidio, también conocido como El Ratón, era uno de los 10 más buscados por la DEA debido a que lidera, junto a sus medios hermanos, Iván Archivaldo y Alfredo, la fabricación, el tráfico y la venta de fentanilo en Estados Unidos.

Por ello, la DEA ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares; sin embargo, el vocero del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, evitó responder a la cuestión de si procederá a una pronta extradición a su territorio.

Culiacán es el epicentro de los laboratorios clandestinos que la gran mayoría son manejados por los hijos de El Chapo Guzmán. Según agencias estadounidenses, la mayor parte de las pastillas de fentanilo que circulan en las calles estadounidenses son fabricadas por los cárteles de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación.

Incluso, la semana pasada, la DEA informó que en 2022 incautó el equivalente a 379 millones de dosis de fentanilo, una cantidad que, según la agencia, es suficiente para matar a todos los estadounidenses.

Luego de la captura de Ovidio, Tim Kaine, senador por Virginia, recordó que los gobiernos de Joe Biden y de Andrés Manuel López Obrador acordaron el verano pasado combatir el tráfico de esta droga.

Parece que hay un cambio en la estrategia de seguridad en México o también podría ser una cortesía diplomática previo a la cumbre. Hay un dato importante: Ismael El Mayo Zambada, el veterano y principal operador del cártel, ya no es cercano a Ovidio.

Un tema que, sin duda, se va a discutir es el de la migración. Al llegar a la Casa Blanca, Biden prometió una reforma migratoria muy amplia, pero descubrió que esa reforma no podía pasar en lo interno porque migrantes estaban siendo azuzados por contrincantes políticos y eso era lo que estaba en las noticias.

Apenas el jueves 5 de enero, Joe Biden anunció que migrantes cubanos, nicaragüenses, haitianos y venezolanos serán expulsados a México al ingresar sin autorización a Estados Unidos, en una ampliación de la política migratoria del llamado Título 42, impuesta durante la pandemia por Covid-19, con la que de forma automática rechazaba la solicitud de asilo para evitar la propagación del virus en su territorio.

Ahora, con las nuevas reglas, concederán cada mes un permiso condicional humanitario a hasta 30 mil migrantes de esas nacionalidades si lo solicitan por Internet y encuentran a un patrocinador económico.

Aunque el objetivo del programa de estancia temporal es disuadir que más personas lleguen a la frontera entre Estados Unidos y México, los flujos migratorios continúan impulsados por el posible fin al Título 42.

De acuerdo con datos del Gobierno de Estados Unidos, durante el año fiscal 2022 se registraron dos millones 378 mil 944 detenciones de personas migrantes en la frontera sur por la Patrulla Fronteriza, dando un promedio de 198 mil 245 encuentros al mes, muchos de ellos fueron expulsados a México.

Con el tema migratorio, México quiere una mayor movilidad laboral y abrir canales para una regulación como respuesta a las presiones y a la alta demanda de trabajadores que sigue habiendo en Estados Unidos.

Y el cambio climático es una discusión importantísima en la que tanto Joe Biden como Justin Trudeau tienen interés especial en energías limpias, mientras el Gobierno de México le apuesta a otras energías como el carbón y la refinación de petróleo, que evidentemente son más contaminantes.

También existe controversia en el sector automotriz y gracias a un panel México y Canadá ganaron la primera batalla contra Estados Unidos.

La controversia inició en enero pasado, cuando México cuestionó la interpretación de las reglas de origen del T-MEC en lo referente al sector automotriz.

El anterior TLCAN establecía que para que los automóviles fueran libres de aranceles 62.5 por ciento de sus componentes debía ser producido en cualquiera de los tres países. Con la actualización al T-MEC dicho porcentaje subió a 75 por ciento, con lo cual el Gobierno de México advirtió que la administración del presidente Joe Biden utilizaba una metodología incorrecta para calcular el origen de los componentes de los autos.

Y la polémica más reciente la abrió el Gobierno mexicano con la prohibición del uso del maíz transgénico.

Sin duda, el tema del Tratado de Libre Comercio, T-MEC, si hay violaciones o no en los acuerdos ya establecidos, estará sobre la mesa en las pláticas del día de hoy.

Y habrá que analizar qué acciones se toman conforme pasen los días posteriores al encuentro, porque siempre se nos informa una cosa y luego se deduce qué realmente sucedió en esas reuniones con las reacciones y acciones que se toman en los días y semanas subsecuentes. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)

Arribó Biden al AIFA y, a CDMX, en “La Bestia”

Conjeturas, versiones y rumores aparte, la decisión final del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de arribar la tarde de ayer al aeropuerto Felipe Ángeles, a pesar de que la Casa Blanca había confirmado que lo haría en el Benito Juárez de la CDMX, ocurrió luego de la recaptura de Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo y de la aceptación del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador de que nuestro país reciba mensualmente a 30 mil migrantes centro y sudamericanos devueltos por el gobierno estadounidense por estar ilegalmente en su país.

Si esos hechos fueron los que a última hora cambiaron la decisión del lugar en que iba a descender el Air Force One, ya se sabrá en su momento y despejará las dudas de los que hoy muchos tienen, coinciden y hasta aseguran, qué fue lo que motivó modificar lo anunciado desde Washington, tras el arresto por segunda ocasión del señalado principal introductor de fentanilo a Estados Unidos y la aceptación de Biden de llegar al AIFA y trasladarse a la capital, acompañado de su anfitrión, en “La Bestia”, el superblindado vehículo que suele utilizar el ocupante en turno de la Casa Blanca.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

La sorpresiva recaptura de Ovidio Guzmán, la madrugada del jueves cerca de Culiacán, por parte de un grupo de élite del Ejército que logró ubicarlo y lo obligó al uso de helicópteros artillados que tanto criticara López Obrador cuando no era Presidente por considerar que se utilizaban para realizar masacres, como cuando se localizó y dio muerte a un capo del cártel de los Beltrán Leyva en Nayarit.

En contraste con la primera captura del hijo de El Chapo, puesto en libertad por órdenes del Ejecutivo federal por la violencia que desató el Cártel de Sinaloa en varios municipios de ese estado, esta vez también hubo bloqueos, quemas de vehículos y muerte de 29 personas entre militares y sicarios, mientras aquel era trasladado a la CDMX y después al penal mexiquense de “alta seguridad” del Altiplano, donde se le declaró prisión “preventiva” hasta que EU presente documentación para extraditarlo.

El presidente de Estados Unidos se alojó en la zona hotelera de Polanco bajo un impresionante operativo de seguridad por elementos del Servicio Secreto y agencias de inteligencia en coordinación con elementos del Ejército, Guardia Nacional y agentes federales y se espera el arribo, hoy, del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para participar hoy y mañana en la Cumbre de Líderes de América del Norte.

En el peor de los momentos para la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se registra un nuevo y grave accidente en una de las líneas del Metro. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)

Nuestro destino norteamericano

Sigo sin entender por qué el gobierno y algunos observadores se han enzarzado en una polémica insulsa sobre si la detención de Ovidio es o no un regalo para Biden. A esta pueril tentación han sucumbido incluso agudos observadores de la agenda de seguridad, quienes han señalado que es imposible preparar algo así para que coincida en el tiempo con la visita de POTUS. En política las cosas se juzgan por sus resultados, no por sus motivaciones. Es evidente que la captura de Ovidio resulta miel sobre hojuelas para el inquilino de la Casa Blanca.

Tres años después de que AMLO se enredara en una argumentación de “tipo humanista”, que hay que recordar contó con el concurso de muchas plumas “bien pensantes” que aplaudieron la decisión de liberar a Ovidio en 2019 para evitar un baño de sangre, ahora se encuentran con que murieron 30 personas y detuvieron a Ovidio. Una de dos: o el humanismo se tomó un descanso, o lo que antes les pareció una gran idea dejó de serlo y el estado decidió que era intolerable que un criminal (pedido en extradición) se paseara por Culiacán después de haber humillado a las fuerzas federales. En 2023 la muerte de 30 fue un costo aceptable. El alto costo en vidas humanas no puede pasarse por alto, pero el gobierno en esta ocasión hizo lo correcto, pues no se dejó presionar por una fuerza irregular y claudicó. No sé qué lo motivó a la mudanza, pero el resultado endulza la Cumbre. Ahora toca extraditarlo.

La política migratoria se juzga también por sus resultados y si bien el gobierno se ha enredado con algunos asilados tóxicos, aceptar mensualmente a 30,000 personas de los “paraísos socialistas” de Cuba, Nicaragua, Venezuela y el fracasado Haití, honra la tradición de asilo mexicana, así sea por la vía de convertirnos en el tercer país seguro por cuarto año consecutivo. Engrandece a este país recibir gente de países que han decidido acabar con su economía y reducir su pluralismo como los citados. Si esta es una consecuencia de la cumbre de líderes de América del Norte creo que el resultado es tendencialmente positivo.

Queda por dilucidar qué ocurrirá en el ámbito energético. El asunto está en el marco del Tmec y lo último que conviene a México es que el diferendo vaya a un panel que podría ser funesto para nuestros intereses; ojalá que la buena disposición para haber terminado de una vez por todas con el régimen de abrazos y no balazos y proceder a la detención de Ovidio y recibir a las poblaciones de los países que AMLO defendía que asistieran a la Cumbre de Los Angeles, también impregne la decisión en el ámbito energético. No hay nada vergonzoso en buscar convergencia con los socios pues eso nos permite avanzar de manera más segura en el objetivo fundamental de hacer más seguro y próspero al país. La cumbre del 2023 sella en definitiva la vinculación de México con América del Norte y ocurre con un gobierno de izquierda que hace 30 años cuestionaba el libre comercio y hoy se ha convertido en su paladín. Norteamérica es nuestro destino. Ahora las prioridades deben ser profundizar el diálogo con la diáspora y mejorar decididamente la imagen de México los Estados Unidos en que sigue siendo la de un país pintoresco, folklórico y violento y no la de un socio confiable sólido y previsible. (Leonardo Curzio, El Universal, Opinión, p. A21)

Desde el otro lado

Hoy se iniciará la décima Cumbre de Líderes de América del Norte en la ciudad de México. Justin Trudeau, primer ministro canadiense, Joseph Biden y Andrés Manuel López Obrador, presidentes de Estados Unidos y México, respectivamente, dialogarán sobre lo más relevante de la relación trinacional. “Diversidad, equidad e inclusión; cambio climático y ecología; competitividad regional; migración y desarrollo; salud y seguridad, en la agenda, informó Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores. Para México, el tema migratorio y el relativo a la aplicación de algunas cláusulas del Tratado de Libre Comercio han sido motivo de agrias disputas con Canadá y en especial con Estados Unidos. La disputa sobre la intervención del Estado y el sector privado, en el caso específico del derecho a generar y conducir energía eléctrica, ha quedado en un impasse que se espera sea resuelto en el marco de las conversaciones del tratado trilateral de comercio.

El tema migratorio ha sido la piedra en el zapato para los mandatarios de México y Washington desde tiempos inmemoriales. Se espera que, al igual que en ocasiones anteriores, en las conversaciones previas entre las delegaciones de los tres países y particularmente las de México y Estados Unidos, exista un acuerdo tentativo que evite un diferendo insuperable que dé al traste con la Cumbre. No será fácil, debido que ha sido motivo de declaraciones y contradeclaraciones sobre si quienes buscan asilo político y humanitario deben esperar en territorio mexicano o estadunidense. Al intento del presidente Biden de flexibilizar las reglas de asilo que habían cruzado la frontera, los gobernadores de Florida y Texas respondieron con una burda estratagema de enviar caravanas de autobuses repletos con migrantes y, literalmente, depositarlos en las puertas de las dependencias del gobierno federal, o directamente en los domicilios de funcionarios demócratas.

Biden rectificó su intento de modificar el Título 42, mediante el cual Donald Trump estableció medidas draconianas de deportación y se verá obligado a deportar a miles de quienes esperaban asilo por la presión de los legisladores. Un principio de acuerdo surgió cuando Biden decidió admitir la entrada de 30 mil migrantes, y México concedió permiso para que otros 30 mil permanezcan en su territorio esperando el asilo. Es evidente que la solución al problema va más allá de acuerdos bilaterales entre una o dos naciones. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 15)

Astillero

Pasadas las siete y media de la noche llegó el presidente Joe Biden al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, luego de una escala en El Paso, donde dedicó unas horas a tratar de enviar a republicanos y demócratas un mensaje de presunto control de la situación migratoria que el gobernador de Texas describió en carta a Biden como un caos.

Biden llega a México para participar en una cumbre trinacional, pero sus objetivos principales son de índole bilateral: migración con México, que ya habría aceptado, según diversas versiones periodísticas no desmentidas oficialmente, convertirse en receptor mensual de 30 mil personas de Haití, Venezuela, Cuba y Nicaragua que fuesen deportadas de Estados Unidos.

Otro tema relevante para Biden es el combate al crimen organizado en México y, en especial, el freno a la producción y exportación de fentanilo hacia una masa de consumidores en el país vecino que está provocando un alto número de muertes. En ese contexto, sea por presión estadunidense o por jugada adelantada de México, resultó cumplida la orden de aprehensión (empolvada desde 2019) del extraditable Ovidio Guzmán, uno de los hijos del ex jefe del narcotráfico apodado El Chapo. Ya se verá si este delicado movimiento en el tablero del crimen organizado implica un cambio de enfoque y acción en la política de abrazos, no balazos.

Los temas energéticos y económicos, en general, son de interés tripartita y serán abordados en conjunto con el primer ministro de Canadá, quien ha hecho declaraciones en el sentido de que México debe asumir las obligaciones que le corresponden al haber firmado el acuerdo norteamericano de libre comercio. Habrá de verse hasta dónde se avanza en el insistente proyecto que busca establecer fórmulas de norteña asociación subcontinental al estilo de la Unión Europea, con obligada cesión de soberanía en la realidad, aunque en el discurso se diga otra cosa.

Las dificultades de los gobiernos populares, progresistas o de izquierda de América Latina para sostener sus proyectos tuvo justamente este domingo una expresión descarnada de golpismo en Brasil, donde seguidores del anterior presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, evocaron el asalto trumpista al Capitolio y trataron de tomar violentamente las sedes de los poderes federales, en exigencia abierta a las fuerzas armadas para que retiren de la presidencia al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. No por grotesco debe desestimarse este fallido intento golpista, que venía perfilándose desde las primeras horas en que se conoció el triunfo electoral de Lula.

Los ingredientes se han repetido en varios países latinoamericanos: medios convencionales de comunicación que promueven noticias falsas, grupos empresariales inconformes, entrampamiento de gobiernos populares mediante acciones judiciales facciosas, y creación y exacerbación de situaciones que produzcan percepciones de inestabilidad e ingobernabilidad. Un libreto que cada vez queda más a la vista en México, en particular en lo referente a la sucesión presidencial de 2024.

Finalmente, a reserva de ahondar más en el asunto conforme haya más información técnica disponible, ha de apuntarse que en ese contexto de acciones desesperadas de la derecha y la ultraderecha deberían ser muy cuidadosas las figuras relevantes del obradorismo. Este sábado se produjo un accidente más en el Metro capitalino, con saldo de una muerte y varios heridos, que hizo regresar de Morelia a la gobernadora Sheinbaum, quien acostumbra usar los fines de semana para actos de apenas disfrazado proselitismo personal.

Una ciudad con tantos problemas requiere atención de tiempo completo como, por ejemplo, lo hizo López Obrador cuando fue jefe de Gobierno. Sheinbaum tendrá mejores calificaciones hacia 2024 en la medida en que mejores resultados entregue en su encargo actual (claridad y justicia en el caso reciente del Metro, por ejemplo), al que debería anclarse, sin marcadas distracciones futuristas. ¡Hasta mañana y feliz 2023! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

La relación México-EU, en la mesa trilateral

La Décima Reunión Cumbre de Líderes de América del Norte que inició, de hecho, la noche del domingo en la capital mexicana es un ejemplo de los problemas y ventajas de la creciente integración regional.

Por razón natural, la atención estará centrada en las conversaciones bilaterales entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador, de México, y Joe Biden, de Estados Unidos sobre temas como migración, seguridad fronteriza y narcotráfico –en especial de fentanilo–, comercio y cambio climático. Las diferencias están en los ángulos de cada uno y puede afirmarse que no hay nada nuevo bajo el sol: migración, narcotráfico, seguridad, son y han sido por años los temas dominantes.

Pero esta vez hay énfasis distintos. Para el estadounidense, la temática incluye problemas como la necesidad de cooperación en cambio climático, simbolizado ahora por la brutal sequía que azota el oeste de EU y el noroeste de México, y por los desacuerdos y posibilidades de acuerdo sobre energía e inversiones en energía limpia y sus secuelas.

Y eso hace ver que aún en desacuerdos está presente la enorme integración entre los dos países, directamente, y entre las tres naciones norteamericanas de manera indirecta. Para Biden, por ejemplo, migración y seguridad fronteriza –en específico el tráfico de fentanilo– son temas prioritarios porque son parte importante de la agenda política doméstica de Estados Unidos, y se tiene la certidumbre de que serán parte importante del arsenal de sus adversarios republicanos en la ya inminente campaña presidencial de 2024.

De una forma u otra representan el impacto de problemas vinculados con México y las visiones negativas que los acompañan, tienen en la política estadounidense.

Para López Obrador la agenda es similar a la de otros años: tráfico de armas, migración, fronteras.

En qué medida vayan a jugar otros diferendos políticos está por verse. La abstención mexicana en temas como Ucrania o la ayuda a Cuba a través de su contratación de médicos, la interacción económica con China, pueden tener algún impacto.

Pero a querer o no se sobreponen las necesidades de la vecindad y de la creciente integración regional. En otras palabras, la geopolítica.

Mal haría López Obrador si no aprovecha la oportunidad creada por el momento económico internacional y la tendencia al nearshoring o friendshoring –para agilizar y facilitar las cadenas productivas–, por más que eso se traduzca en una mayor integración con Estados Unidos y Canadá.

Pero habría que recordar las recientes declaraciones del premier canadiense, Justin Trudeau, en el sentido de que la solución del diferendo político-comercial sobre las industrias de energía pueden ser la clave para el desarrollo de México.

Ese es un punto que a partir de visiones distintas han hecho personajes de la izquierda latinoamericana, hoy entregados al sueño de la integración de Sudamérica bajo el liderazgo de brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 25)

El Correo Ilustrado

Algunas peticiones a AMLO de trabajadores migrantes en Canadá

Presidente Andrés Manuel López Obrador: según sus declaraciones, para el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lo importante es resolver el asunto energético y garantizar la inversión de las transnacionales en México.

A los cientos de miles de trabajadores migrantes temporales de todo el mundo, que hacemos el trabajo duro y pesado que los canadienses no quieren hacer, nos importa que ese país acabe con el tráfico laboral y humano y el apartheid del que somos objeto.

Nuestras demandas son muchas, pero al menos le pedimos que en su reunión aborde algunas de las más importantes para los mexicanos: permiso de trabajo abierto para todos, regularización a los indocumentados, opciones reales para la residencia permanente, fin del tráfico laboral y humano y derecho a participar en la elaboración de los contratos.

Señor Presidente, nos dará gusto saber que mientras Canadá se preocupa por las empresas, usted lo hace por las personas. En esta cumbre defiéndanos, sus representantes en este país no lo hacen. (Redacción, La Jornada, p. 2)

La X cumbre de líderes de América del Norte en México

El lunes, 9 de enero, comienzan en el Palacio Nacional las reuniones entre mandatarios y comitivas como parte de la celebración de la X Cumbre de las Líderes de América del Norte que reunirá a Canadá, Estados Unidos y México. Como parte de la conferencia matutina del 5 de enero, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, destacó los temas primordiales que a nuestro gobierno le interesa discutir en esta cumbre, a saber: diversidad, equidad e inclusión; medio ambiente; competitividad con el resto del mundo; migración y desarrollo; salud, y seguridad común. Aunque es una cumbre trilateral, los mandatarios -Andrés Manuel López Obrador, Joe Biden y Joseph Trudeau- mantendrán reuniones bilaterales en las que tratarán en privado los temas más importantes en sus respectivas agendas.

Refiriéndose particularmente a Estados Unidos, Carlos Heredia (CIDE), invitó a preguntarse, de forma realista, sobre los temas y objetivos en los que en realidad se puede trabajar en conjunto, como región, sobre todo por la gravedad de los problemas migratorios, de seguridad, tráfico de armas y crimen organizado. La construcción de una sola región es un tópico problemático simbólica, discursiva y políticamente hablando; la idea de Norteamérica o América del Norte aún tiende a asociarse con la presencia dominante de Estados Unidos, es decir, con una política de poder. Sin embargo, y a pesar de la existencia de dinámicas contradictorias y complejas, la sintonía de las agendas puede ayudar a profundizar la cooperación regional, aunque no puede ignorarse que los Estados persiguen intereses y objetivos específicos. La cooperación no es imposible, pero tampoco un camino sin obstáculos.

No es ninguna novedad que para el gobierno de México serán esenciales las reuniones tanto con el presidente Biden, como con otros representantes del gobierno estadounidense que lo acompañan. La profundidad de la relación bilateral obliga a nuestro país a mantener una comunicación estrecha que intente no sólo transformar las narrativas en el tratamiento de las problemáticas comunes, sino las dinámicas de cooperación, ahora que parece haber más disposición en ambas partes.

Al ser la seguridad uno de los temas primordiales de la Cumbre y de la relación bilateral con Estados Unidos, los sucesos en Culiacán adquieren importancia toda vez que, según The New York Times, el arresto del hijo de El Chapo “permite al gobierno atribuirse una victoria en sus vacilantes esfuerzos por combatir la violencia durante uno de los periodos más mortíferos de la historia reciente de México.” Ante estos sucesos habrá que esperar las reacciones del gobierno estadounidense y el manejo del tema por gobierno mexicano en las reuniones privadas.

Si bien el mandatario mexicano no acostumbra a inmiscuirse en temas de política exterior -funciones que ha delegado mayormente en Marcelo Ebrard y otros funcionarios- esta Cumbre puede ser la oportunidad de salir de su zona de confort y evaluar no sólo sus capacidades negociadoras sino su compromiso con los temas fundamentales de la agenda bilateral, es decir, migración, seguridad, infraestructura fronteriza y cadenas de suministro. (Paola A. Hernández Ozuna, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Las prioridades de Biden

Migración, seguridad y economía son los temas clave para las naciones de Norteamérica. Dados los recientes acontecimientos, para Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, están claras las prioridades. Y más, ante el criterio soberanista imperante en ambos gobiernos.

La política energética de la Cuarta Transformación buscó empoderar a Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, sin considerar los 10,000 millones de dólares de inversión extranjera directa estadounidense en el sector. Estados Unidos y Canadá activaron los mecanismos de controversia previstos en el T-MEC para exigir una reconsideración al vecino del sur.

Después de la pandemia, el nearshoring sería la llave de la reactivación económica de los tres países de América del Norte. El embajador estadounidense en México, Ken Salazar, se convirtió en uno de los principales impulsores del Corredor Interoceánico que apunta a convertirse en uno de los más grandes fracaso de la actual administración federal. Aun así, México puede lograr una mejor integración en las cadenas de suministro de vehículos eléctricos, gas natural, dispositivos médicos y semiconductores.

Pero todo depende de la plena implementación del acuerdo comercial, que a casi tres décadas de la firma del TLC mantiene los mismos supuestos para la nación azteca: la reactivación económica solo será posible si hay respeto al Estado de derecho y se reducen los altos niveles de inseguridad.

La guerra contra el fentanilo es una estrategia compartida las administraciones Biden y López Obrador. La reciente captura de Ovidio Guzmán López está inscrita en esa narrativa, aunque de acuerdo con la información más actualizada del sistema de monitoreo de plantíos ilícitos en el territorio mexicano, divulgada por la UNODC, revela que la superficie total de amapola registró un aumento del 12 y 14% de la producción potencial de goma de opio en los primeros dos años de este sexenio.

Para México, la reducción del tráfico ilegal de armas era la prioridad, mientras que Estados Unidos ha insistido en acabar con las adicciones, dadas las más de 100,000 muertes por sobredosis registradas en Estados Unidos, predominantemente por fentanilo y otros opioides sintéticos, en 2021.

Antes de trasladarse a la Ciudad de México, ayer el presidente Biden estuvo en El Paso, Texas. En materia migratoria, su prioridad es anticipar las acciones para controlar el flujo de los solicitantes de asilo que buscan ingresar por los puntos fronterizos del Río Bravo, ante la terminación del llamado Título 42.

A pesar de los esfuerzos del presidente Biden por cambiar el rumbo de la migración, las detenciones en la frontera México-Estados Unidos siguen aumentando de 1.7 millones en el año fiscal 2021, a más de 2 millones en el año fiscal 2022. Los presidentes Biden y López Obrador se han comprometido a reforzar la seguridad fronteriza y a abordar los flujos migratorios, incluido el lanzamiento de un grupo de trabajo bilateral sobre vías de migración laboral y protección de los trabajadores, y la creación de un grupo de trabajo para reforzar la respuesta transfronteriza a la migración infantil. Además, México se comprometió a invertir 1,500 millones de dólares en infraestructuras fronterizas entre 2022 y 2024. A cambio de que México acepte a los migrantes venezolanos que entran ilegalmente en Estados Unidos, este país ofrecerá 65,000 visados H-2B adicionales y permitirá que 24,000 migrantes se incorporen a la mano de obra en Estados Unidos. (Alberto Aguirre, El Economista, Política y Sociedad, p. 32)

Bajo Reserva

La primera negociación AMLO-Biden

Anoche, nos hacen ver, los presidentes de México y Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, sacaron con éxito su primera negociación. López Obrador consiguió que Biden cediera y al final aterrizara en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Mientras que el estadounidense consiguió que el mandatario mexicano acudiera hasta el aeropuerto a recibirlo al pie de la escalera del avión presidencial Air Force One, y que después abordara el vehículo presidencial estadounidense para trasladarse y conversar a solas, sin ningún miembro de sus respectivos gabinetes durante el traslado a la Ciudad de México. Nos hacen ver que quizá en temas más complejos, como el energético, no será tan fácil llegar a un acuerdo.

Semana dedicada a política exterior

De manera paralela a la cumbre de los tres líderes de América del Norte, los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador; de EU, Joe Biden, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, hoy arranca la XXXIV Reunión de Embajadores y Cónsules en la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard. Nos comentan que en esta reunión se congregarán alrededor de 116 representantes de la diplomacia mexicana en el exterior y se tendrá la presencia de cinco nuevos consulados: La Habana, Mumbai, New Brunswick y Oklahoma. El jueves, al término de la conferencia mañanera, el presidente López Obrador recibirá a embajadores y cónsules de México, donde el Ejecutivo marcará las directrices de política exterior en los dos últimos años de su administración. (Redacción, El Universal, p. A2)

Templo Mayor

DENTRO del propio gobierno se preguntan si Andrés Manuel López Obrador se atreverá a tratar de colar a Claudia Sheinbaum a la cumbre con Joe Biden y Justin Trudeau. Ganas no le faltan al Presidente, pues la mete hasta con calzador en todo tipo de ceremonias, pa’ que se vea que hay cercanía.

PERO CON la nueva tragedia del Metro, se ve muuuy complicado que la jefa de Gobierno se haga la aparecida en la reunión de mandatarios de América del Norte. Además, quién sabe si Biden y Trudeau quisieran compartir mesa con quien enfrenta en estos momentos señalamientos de responsabilidad por un accidente que dejó una persona fallecida y más de 100 heridas… hasta ahora.

EL PROTOCOLO indica que los reflectores serían para el canciller Marcelo Ebrard y, de paso, para el secretario Adán Augusto López, como parte de la comitiva presidencial para el encuentro trilateral. Habrá que ver si López Obrador se conforma con que su corcholata favorita se quede fuera de la foto. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Frentes Políticos

  1. Escribiendo la historia. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recibió a su homólogo estadunidense, Joe Biden, tal como se había propuesto, en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Los mandatarios se reencontrarán hoy lunes por la tarde en Palacio Nacional, donde se tomarán la foto oficial. Minutos más tarde, las esposas de ambos se unirán a la reunión y, posteriormente, habrá una conversación entre López ObradorBiden para, finalmente, a las cinco de la tarde, sostener una reunión bilateral México-Estados Unidos. A los trabajos se incorporarán el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y su esposa. Una de las regiones más poderosas del mundo en constante desarrollo y en paz consigo misma.
  1. Una conversación blindada. Tras recibir al mandatario estadunidense Joe Bidenen el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y encaminarlo hasta el hotel donde pernoctó, a través de sus redes sociales, el presidente López Obrador destacó que Biden lo acompañará hoy lunes en Palacio Nacional. “Recibí al presidente Joe Biden en el AIFA y lo acompañé en su vehículo hasta su hotel. Mañana estará con nosotros en Palacio Nacional; seguiremos conversando sobre los asuntos de interés para nuestros pueblos y naciones”, escribió. A bordo de La Bestia, bien protegidos, hicieron más de una hora de trayecto, muy buen espacio de tiempo para romper el turrón. (Redacción, Excélsior, Nacional, p. 9)

Sacapuntas

POR LA BUENA RELACIÓN

Con la llegada anoche a México de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, desde la Cancillería, que encabeza Marcelo Ebrard Casaubón, nos hacen saber que sus críticos se equivocaron nuevamente porque existe una muy buena relación entre el mandatario de la unión americana y Andrés Manuel López Obrador, algo que se hará patente con el resultado de la Cumbre de Líderes en territorio azteca a realizarse esta semana.

Con un formato denominado 1 más 10 se llevará a cabo hoy la reunión bilateral entre Joe Biden y López Obrador. Ambos mandatarios acudirán al encuentro con 10 integrantes de sus respectivos gabinetes o equipos de colaboradores más cercanos. El visitante, nos adelanta, acudirá con funcionarios del más alto nivel de su comitiva.

POR LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Y no porque llegue después a México el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, deja de tener relevancia. Al contrario, nos dicen, los acuerdos con los canadienses son esenciales en temas de pueblos originarios, pero también en lo relacionado a la minería, donde el presidente López Obrador tiene un interés muy particular.

A FORTALECER LAZOS

A la que habrá que ponerle atención es a Jill Biden, primera dama de Estados Unidos, quien tendrá una agenda propia durante su visita a México. Junto a la mexicana Beatriz Gutiérrez, ambas sostendrán eventos para fortalecer los lazos entre su país, México y Canadá, y hasta estará en el Fandango por la Lectura en el Palacio Nacional.  (Redacción, El Heraldo de México, LA 2, p. 2)

Rozones

Biden, en el AIFA 

El Presidente Andrés Manuel López Obrador se anotó ayer un triunfo político-mediático, nos hacen ver, al lograr que su homólogo estadounidense, Joe Biden, utilizara el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Algo que ocurrió a las 19:22 horas sin mayor novedad y fue atestiguado por el propio mandatario. En los hechos, el presidente visitante demostró a propios y extraños que la terminal aérea emblema del sexenio es confiable y que cuenta con las capacidades suficientes como para recibir aeronaves de cualquier aerolínea y que, próximamente —pues ya cuenta con varias de ellas—, tendrá más vías de comunicación como las que ayer ya fueron usadas durante el traslado de los presidentes en el vehículo conocido como “La Bestia”, para llegar y salir de la zona. Ahí el dato. (Redacción, La Razón, LADOS,  p. 2)

¿Sera?

Agenda de género

La Primera Dama de EU, Jill Biden, entablará hoy un diálogo sobre empoderamiento de mujeres para continuar su trabajo mundial en apoyo a mujeres y niñas. Ojalá en esta visita se visibilice a las niñas que dejaron la escuela y no han podido volver a causa de la pandemia por Covid-19. Al igual que a las mujeres que perdieron su trabajo por la crisis sanitaria. ¿Será?

Todos contentos…

El primer paso de Biden en México fue todo un éxito para el presidente López Obrador, el mandatario de EU aterrizó en donde se lo había solicitado por “amistad y diplomacia”, justo unos días después de la detención de… Bueno, hay que ver cuáles son las peticiones y reclamos no solo de Biden, sino también del premier canadiense, Justin Trudeau. ¿Será? (Redacción, 24 Horas, p. 2)

El Cártel de Ovidio en EU, más fuerte que aquí

Sin dejar de reconocer el papel importante de Ovidio Guzmán López en el control de la producción y contrabando de fentanilo hacia Estados Unidos, reportes estadounidenses de la DEA han revelado el poderío del Cártel de Sinaloa dentro de EU, ante la mirada pasiva de las autoridades americanas.

Y si bien Ovidio es el responsable de la producción y contrabando de fentanilo a Estados Unidos, las autoridades tienen muy claro que la droga atraviesa las fronteras americanas por la corrupción de autoridades estadounidenses, se distribuye sin restricciones en todo el país y se vende en las calles.

En un reporte de julio de 2015, la DEA encontró que el Cártel de Sinaloa tenía presencia dominante en 41 de los 50 estados de EU. La evaluación de la DEA de 2020 reveló que el cártel de los Guzmán “exporta y distribuye al por mayor cantidad de fentanilo, heroína, metanfetamina, cocaína y mariguana en Estados Unidos por el mantenimiento de centros de distribución en varias ciudades; drogas ilícitas distribuidas por el Cártel de Sinaloa se introducen principalmente de contrabando en EU”.

Más aún, la DEA reportó que organizaciones criminales trasnacionales utilizan cruces ilegales a todo lo largo de la frontera México-EU; “el cártel emplea guardianes asignados a puntos de entrada y controles del área de Arizona y California como corredores de contrabando hacia EU”.

Para la agencia antinarcóticos, la principal amenaza de fentanilo para EU está representada por el poderío del Cártel de Sinaloa, debido a su capacidad demostrada para producir fentanilo en laboratorios de México y después exportar la droga hacia territorio estadounidense.

Pero el problema del fentanilo en Estados Unidos está dentro de Estados Unidos.

Zona Zero

La figura de Ovidio Guzmán López había quedado como cartucho quemado en octubre de 2019, cuando fue arrestado con fines de extradición, pero liberado por su capacidad de respuesta criminal que amenazó con dañar zonas habitacionales de familias de militares. Era cuestión de tiempo para que Ovidio fuera arrestado, sobre todo porque no entendió la lógica de su primer arresto y supuso la existencia de un pacto de impunidad por el interés del presidente López Obrador en la zona de Badiraguato y la imagen de su saludo a su abuela y mamá de El Chapo Guzmán. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 11)

Gestos en la cumbre

El arribo de Joe Biden a México comenzó con un gesto de buena voluntad. Después de nueve años sin que un mandatario estadunidense visitara México, el célebre Air Force One aterrizó anoche en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), porque así lo pidió Andrés Manuel López Obrador.

Luego, ambos mandatarios y sus traductoras montaron en la limusina del presidente de los Estados Unidos, conocida popularmente como La Bestia, para dirigirse al Palacio Nacional.

Ambos gestos fueron los primeros en ratificar el buen estado de salud que goza la relación entre los países.

La política de Biden hacia México ha buscado en todo distinguirse de la de su antecesor. En vez de presentar a las naciones vecinas como un problema, se refiere a ellas como una solución. Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, comparte el mismo discurso.

Como suele suceder en estos eventos, los mandatarios le hablarán a sus respectivos gobernados a través de sus homólogos.

Por ejemplo, Biden necesita llevarle a sus opositores republicanos compromisos creíbles del gobierno mexicano en contra de las empresas criminales que comercian fentanilo.

A este respecto, la detención de Ovidio Guzmán López fue el gesto con el que López Obrador anticipó su bienvenida.

De su lado, Trudeau viajó con el encargo de proteger una inversión canadiense en infraestructura energética localizada en México superior a los nueve mil millones de dólares estadunidenses.

México tendría que corresponder para que este mandatario no regrese con las manos vacías. Afirma Trudeau que se puede, al mismo tiempo, fortalecer a Pemex y la CFE sin que se vulneren los acuerdos firmados sobre este tema en el T-MEC.

De su lado, López Obrador podría concluir el evento con la promesa de relocalizar en México industrias estadunidenses y canadienses que actualmente se encuentran en Asia. La derrama sobre nuestra economía por este desplazamiento se calcula en unos 30 mil millones de dólares, es decir, 3 puntos del Producto Interno mexicano.

Zoom: esta inversión va a ocurrir siempre y cuando no se cometa el error de perder lo más por lo menos. Más Norteamérica en México y más México en Norteamérica tendría que ser el gesto principal de esta cumbre. (Ricardo Raphael, Milenio, Al Frente, p. 3)

Desde San Lázaro / Biden y la democracia mexicana

Ojalá viniera más seguido el presidente norteamericano para que el gobierno mexicano se aplique en respetar la Constitución que mandata aplicar todo el peso de la ley contra los criminales, como ha sido el caso de Ovidio Guzmán, quien por fin fue aprehendido luego de que se le liberará en 2019, por orden expresa de Andrés Manuel López Obrador.

Es una victoria pírrica porque ni se frenará la producción y trasiego del fentanilo y el Chapito no pisará una cárcel gringa, en virtud de que a todo a costa se impedirá su extradición a Estados Unidos.

En política no hay coincidencias, por lo que hay que atribuirle a la visita de Joe Biden la captura del hijo del Chapo y que se dejara de lado la política de “Abrazos, no balazos” que, más bien se trata, de una franca connivencia con los malosos para que hagan de las suyas.

Si no fuera por la visita del principal huésped de la Casa Blanca, Ovidio Guzmán seguiría libre durante la administración del presidente López Obrador y no solo eso, sino que mantendría al Cártel de Sinaloa como el más poderoso del país.

Desde luego, contrario a lo que dicen las fuentes oficiales mexicanas, la DEA y las agencias de inteligencia norteamericanas participaron mediante la aportación de información merced a sus sistemas de inteligencia y que dio pie a la localización y captura del capo sinaloense.

Se puede afirmar que la Cumbre de Líderes de América del Norte y los encuentros bilaterales que arrancan hoy en nuestro país con la participación de Joe Biden, Justin Trudeau y López Obrador son un éxito desde ahora por la captura del Chapito, amén de los avances que se muestren en temas como migración; T-MEC; cambio climático y medio ambiente; tráfico de armas y de drogas, principalmente de fentanilo; desarrollo de infraestructura fronteriza y competitividad de la región, entre otros.

Hay otro tema que tiene preocupado al gobierno de Estados Unidos y es precisamente la vulnerabilidad de la democracia mexicana, que está amenazada por la gestación de una incipiente dictadura alentada por el propio López Obrador, quien desde que llegó al poder se ha dedicado a desmantelar o cooptar a todos los organismos públicos autónomos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos o la Fiscalía General de la República y ahora con la aprobación del Plan B de su reforma electoral, pretende extender sus tentáculos sobre el INE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y los tribunales electorales de las entidades federativas.

La marcha ciudadana del 13 de noviembre para defender al INE y a la democracia mexicana fue un parteaguas que obligó a AMLO a medirle el agua a los tamales en su aspiración de establecer a la fuerza, otra “dictadura perfecta” similar a la que instauró el PRI el siglo pasado, sin embargo, ello no es suficiente, sobre todo si en el Congreso se siguen aprobando leyes secundarias que solo requieren una mayoría simple, aunque al final, mediante una controversia constitucional, el balón caerá en la cancha de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCN).

Por ello, es muy relevante lo ocurrido en la SCJN con la elección de su nueva ministra presidenta, Norma Lucía Piña, quien, efectivamente ha demostrado tener los tamaños para defender el orden constitucional por encima de las presiones presidenciales.

Aun con la movilización ciudadana, la férrea resistencia de los medios de comunicación a los excesos del totalitarismo, el bloque opositor en el Congreso y los nuevos aires de independencia y autonomía que se respiran en la SCJN, no bastan para frenar el autoritarismo tabasqueño, por ello, se vislumbra que, dado el momento y si la ocasión lo amerita, Joe Biden no dudará en pronunciarse en favor de la democracia mexicana.

Ante Donald Trump se dobló AMLO y ahora con Joe Biden ocurre lo mismo, no solo con la aprehensión del Chapito, sino con la sumisión en temas migratorios del gobierno mexicano al aceptar que nuestro país se constituya como “tercer país seguro” y con ello aceptar que los migrantes rechazados o los que están en espera de su definición migratoria en Estados Unidos, se mantengan en territorio nacional.

El gobierno norteamericano no permitirá que en su traspatio se asiente el Foro de Sao Paulo con uno de sus representantes más connotados, como es el presidente López Obrador y que busca, mediante la instauración de una dictadura, ya sea con una de sus corcholatas o con una ampliación de mandato, no entregar el poder a la oposición, aunque esta gane la elección presidencial del 2024… Al tiempo. (Alejo Sánchez Cano, El Financiero, Opinión, p. 23)

Confidencial

 

Insistencia en el clima

Estados Unidos no quita el dedo del renglón. “Las reuniones de líderes son cruciales para encaminarnos hacia un futuro donde América del Norte sea líder mundial en energías limpias”, aseguró el embajador Ken Salazar, previo al encuentro entre los líderes de la región. Y aunque mucho se ha dicho que migración y seguridad serán temas clave, parece que míster Ken da una luz de otro asunto que le importa al vecino del norte, y que no va a soltar tan fácil. Prueba de ello es que también lo mencionó el vocero del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, John Kirby, este fin de semana. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 27)

Fuera De La Caja / Débil soberanía

Otro accidente en el Metro, producto de la falta de mantenimiento e inversión. Una persona ha muerto, como murieron otras 27 en esta administración, como resultado de decisiones políticas profundamente erradas. No es algo reciente. Desde que López Obrador fue jefe de Gobierno de la ciudad, los escasos recursos del erario se destinaron a comprar votos y no a proveer servicios de calidad. Lo documento en México en el precipicio, pero el mismo Presidente lo ha reconocido recientemente: se trata de comprar voluntades con limosnas, eso y no otra cosa es el programa de pensiones para adultos mayores.

Gracias a que el gobierno federal hizo suyo ese programa en 2007, el gobierno de la Ciudad de México no se derrumbó antes, pero en este sexenio, debido al servilismo de Sheinbaum, se ha regresado a ahorcar el presupuesto para comprar votos. Esto también ocurre a nivel nacional: en los cuatro años que llevamos, se ha reducido el gasto en las secretarías sustantivas para poder financiar las pensiones universales. Educación, salud, agricultura, comunicaciones y transportes, han visto reducir su presupuesto, en promedio, en una quinta parte, con lo que faltan vacunas, se cierran escuelas de tiempo completo y estancias infantiles, se derrumba el control sanitario de flora y fauna, se abandonan y pierden carreteras y, claro, el Metro tiene accidentes frecuentes, ahora con costos en vidas.

El grupo que llegó al poder en 2018 no lo hizo para mejorar la condición de vida de los mexicanos. Mucho menos la de los más pobres, que hoy están peor que antes. Llegaron porque siempre han considerado que este país les pertenece, y que merecen abundancia. Están convencidos de representar el alma de los mexicanos, encarnada primero en Echeverría y López Portillo, y ahora en López Obrador. Son producto de un sistema educativo adoctrinador, con una visión simple y falsa de la historia, en la que todos son enemigos, masiosares, saqueadores: empresarios, religiosos, extranjeros. Sólo ellos, un puñado de puros, saben qué debe hacerse con el país. Y lo que debe hacerse es mantenerlo pobre, porque así es más barato comprar su voluntad. Lo que debe hacerse es apropiarse de la riqueza nacional: expropiando, limitando, excluyendo, para después convertir todo en patrimonio propio. Los casos de corrupción en este gobierno superan incluso al anterior, que tantas personas consideraban escandaloso.

Pero no es fácil gobernar un país de este tamaño y complejidad. Para nadie, pero especialmente para este grupo de incapaces. Ya veíamos la semana pasada el derrumbe del Presidente, que perdió en decisiones clave, externó su voluntad totalitaria y clientelar, y al que se le empiezan a desbaratar las coaliciones de soporte. Sume usted ahora el muy probable fin de su candidata. Si de por sí no tenía cómo ganar en 2024, ahora menos.

La semana pasada, el Presidente parece haber intercambiado la aceptación de 30 mil migrantes mensuales de diversos países, que Estados Unidos nos enviará, por un aterrizaje en el AIFA. Y ha comprado la marca de Mexicana de Aviación en poco más de 800 millones de pesos. Mientras Roma arde, Nerón juega a los avioncitos.

Me preocupa mucho la velocidad a la que está derrumbándose el Presidente en apenas unos días de 2023. Me preocupa porque a nadie le conviene el caos que puede producirse. Ahora mismo, me preocupa que se reúna con los presidentes de dos países poderosos, sin tener de dónde agarrarse: economía, gobernabilidad, sucesión. No dudo que se refugie en su papel de merolico, como lo hace todas las mañanas, pero las reuniones de estos días no son de show cómico-mágico-musical.

Paradójicamente, pocas veces ha estado la soberanía en tanto riesgo como hoy. (Macario Schettino, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)