Opinión Migración 130123

Agentes de Migración operan con el “antifaz” puesto

Algo que llevaba años sin pasar y que otra vez está ocurriendo es que los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), cuyo titular es Francisco Garduño Yáñez, desempolvaron sus antifaces y están agrediendo y extorsionando a los turistas internacionales en aeropuertos tan importantes como el de la Ciudad de México y el de Cancún.

A finales del año pasado, María Fernanda Grueso, cónsul de Colombia en Cancún, estuvo realmente ocupada apoyando a sus connacionales, a quienes algunos agentes del INM les hicieron la vida imposible.

Nada más hay que imaginarse la cara de los sufridos visitantes cuando llegaban con las reservaciones para estar siete noches en un hotel en Cancún; pero a algunos de los familiares les autorizaban sólo cinco noches.

¿Cuál era la razón?, porque así lo decidían los funcionarios migratorios y, ¿cuál era la solución?, pues darles una mordida de 100, 200, 300 y hasta mil dólares, aplicando el rasero de que “según el sapo es la pedrada”.

Estos atropellos merecieron la intervención de la embajadora colombiana, Patricia Cárdenas, aunque la Secretaría de Turismo, que lleva Miguel Torruco, optó por hacerse de la “vista gorda”.

Jorge Mejía, un conocido touroperador y dueño de Mexitur, recientemente estuvo involucrado en otra historia parecida, pero en una localidad diferente, es decir, la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Allí, otra familia también recibió trato “diferenciado”, es decir, a algunos les dieron entradas por menos días a los que tenían derecho y a otros de plano los amenazaron con regresarlos.

También Mejía solicitó el apoyo de la Secretaría de Turismo, a través del subsecretario Humberto Hernández Haddad, quien, como siempre, fue muy amable y caballeroso, y pidió una relatoría de los hechos por escrito.

Pero, mientras esto ocurría, fueron las quejas de los colombianos y la intervención de la agencia para demostrar que las reservaciones estaban en regla, lo que permitió que, finalmente, les dieran acceso a México.

Después resultó que, al salir, ya se había ido la empresa transportista que los recogería y entonces fueron “asaltados” por un taxista pirata, que dijo ir a nombre de Mexitur sin ser cierto y luego les exigió mil dólares cerca del hotel para devolverles su equipaje.

¿Hubo comunicación entre las autoridades migratorias y los transportistas pirata? No se sabe, pero la historia es deplorable para México.

Mejía confió a este espacio que Judith Guerra, la presidenta del Grupo Mexicano de Asociaciones de Agencias de Viajes (GMA), ya le llevó la problemática del INM a Miguel Torruco, quien dijo que el asunto quedaba fuera de su área de competencia.

El resumen es que los viajeros colombianos parecen estar en la mira de estos pésimos funcionarios públicos, lo que, de paso, está afectando al turismo y la imagen de México (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 5)

Sacapuntas

Les pide atraer inversiones

Más promoción económica de México en el extranjero pidió el presidente López Obrador a los embajadores y cónsules. Anoche se reunió en Palacio Nacional con el cuerpo diplomático mexicano, encabezado por el canciller Marcelo Ebrard, y les habló sobre la necesidad de atraer más inversiones. También les solicitó apoyar a los mexicanos en el exterior, sobre todo a los migrantes, así como promover la defensa de los derechos humanos. (El Heraldo de México, La 2, p.2)

Estira y afloja / La cumbre trilateral y Marcelo Ebrard

En la Cumbre de Líderes de América del Norte se marcaron varias líneas políticas que impactarán en la sucesión presidencial de México, aunque los presidentes Andrés Manuel López Obrador de México y Joe Biden de Estados Unidos defendieron su propia agenda y sus propios intereses dentro de escenarios complicados para cada uno rumbo a las elecciones.

El presidente mexicano ya tiene razones de peso para cacarear en grande el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) gracias al aterrizaje del Air Force One del presidente Biden, y éste también tiene elementos para decirle a su electorado que logró un acuerdo más estrecho para enfrentar los problemas de migración y de combate a las drogas, en especial el tema del fentanilo. Claro, suscribieron la Declaración de Norteamérica con los compromisos sobre diversidad, equidad e inclusión; cambio climático y medio ambiente; competitividad; migración y desarrollo; salud y seguridad regional.

La otra línea de acción fue la del primer ministro Justin Trudeau de Canadá, quien demostró tener mayor sensibilidad en los compromisos de lograr que América del Norte se convierta en la mayor y más competitiva región del mundo que fueron planteados por los principales organismos empresariales de los tres países.

De ahí lo exhortos a Lorenzo Servitje y Armando Garza Sada, presidentes de los grupos mexicanos Bimbo y Alfa, respectivamente, para que aumenten sus inversiones en Canadá, a sabiendas de que el T-MEC es la principal herramienta para enfrentar el creciente problema agroalimentario en el mundo, de escasez de partes automotrices y de fortalecer la generación de energía limpia.

En esta reunión, como no se había visto en el pasado, se integró en las discusiones un sector empresarial de los tres países muy integrado, muy unido, como se apreció con claridad en la carta enviada por el Consejo Coordinador Empresarial, la US Chamber of Commerce (de Estados Unidos), y el Business Council of Canada a los líderes tanto de México, como de EU y Canadá.

Se logró la firma de esa carta en momentos de vacaciones de año nuevo, y el mensaje es claro: hay que ponernos las pilas frente a los riesgos y la incertidumbre existentes porque la guerra entre Rusia y Ucrania no ha terminado, siguen los temores de una posible recesión y las presiones inflacionarias, los problemas de déficits en sectores como el alimentario y la crisis de energía en Europa y otros más.

Las corcholatas de la 4T deben analizar a fondo los acuerdos de esta reunión que hablan de una agenda de trabajo común para alcanzar una región más competitiva, con seguridad energética regional, certidumbre para los negocios, estabilidad y rendición de cuentas. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, es el que tiene más claro todo este panorama, y febrero será clave para sus aspiraciones. (J. Jesús Rangel M., Milenio, Negocios, p.16)

Desde afuera / Triunfalismo y optimismo

En el marco de una optimista evaluación de los resultados de la X Cumbre de Líderes de América del Norte, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, afirmaron que fueron un éxito para México tanto en lo bilateral como en lo regional.

AMLO se refirió al entendimiento y la cordialidad; Ebrard lo aludió a la creación de un Comité que, según afirmó, estará dedicado a planificar la sustitución de importaciones en América del Norte y, en materia de migración, dijo que México va a trabajar para facilitar el acceso a la ciudadanía norteamericana de 1.2 millones de connacionales.

Nada en contra de ninguna de esas posibilidades, pero sí algunas dudas respecto a sus alcances.

En términos de migración, la situación de los indocumentados lleva décadas en el centro de un brutal debate político en Estados Unidos y, desgraciadamente, no parece más cerca de resolverse que hace 40 años.

Sí, México pide, ha pedido y seguirá pidiendo que se resuelva el problema. Hay entre cinco y seis millones de mexicanos que residen sin documentos en el país del norte y son, en buena parte, de los más de 50 mmdd anuales que llegan a nuestra nación en remesas.

La pregunta está en lo que aporta el gobierno mexicano para apoyar su petición. No se trata de justicia ni de humanidad, que son importantes. Se trata de convencer a un cuerpo legislativo como el Congreso de EU.

El debate en torno a la cuestión migratoria en EU ha producido ya una mayoría simpatética a la situación de los indocumentados, pero también una considerable minoría que se opone a ultranza sobre alegatos de legalidad y teme, entre otras cosas, que los nuevos ciudadanos voten por sus rivales.

¿Cuántos recursos va a dedicar México a cabildear ante el Congreso federal estadounidense? ¿Cuántos ante los Congresos locales? ¿Cómo va a buscar reducir la oposición?

Esos son detalles técnicos. Lo importante es que lo pidió el gobierno mexicano y puede presumir que lo hizo aunque los resultados dependan de factores en los que no tiene mayor injerencia y depende, por ahora al menos, de los propios intereses demócratas. Respecto al comité, para la sustitución de importaciones parecería tratarse más bien de un grupo que identifique posibilidades y, a reserva de detalles, tal vez promueva el asentamiento de nuevas inversiones en la región.

En la nueva política de bloques regionales que ha dado nuevos límites geopolíticos a la globalización, la creación de tal comité y la mera posibilidad de que la región norteamericana pueda identificar y convenir en las necesidades comunes.

Pero el problema estará en que los posibles inversionistas estén de acuerdo con lo que el comité considere que se necesita o que acepten las condiciones que puedan o quieran ofrecer los posibles receptores.

La verdad sea dicha, ojalá que el triunfalista optimismo del gobierno mexicano se convierta en realidad. Pero… (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p.27)

La cooperación para el desarrollo: una prioridad en América del Norte

Desde el inicio de la actual administración, México ha transformado radicalmente su rol como cooperante para convertirse en un actor clave para el desarrollo de nuestra región. Siguiendo el modelo de iniciativas innovadoras, como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, que han beneficiado directamente a miles de personas, otros gobiernos se han comprometido a abordar las causas estructurales de la migración forzada desde una perspectiva de desarrollo inclusivo y sostenible. Los resultados hablan por sí mismos:

Sembrando Vida logró una cobertura de más de 25 mil manzanas de tierra de cultivo, trabajando con 20 mil pequeños agricultores de las zonas de mayor marginación en Honduras y El Salvador. Único en su tipo, Sembrando Vida entregó directamente recursos en efectivo a los participantes, además de insumos básicos y asistencia técnica personalizada impartida por ingenieros agrícolas. Bajo el auspicio de este proyecto se crearon más de 40 mil empleos indirectos y se incrementó significativamente la producción de milpa, hortalizas, árboles frutales y forestales. Además, se establecieron 272 biofábricas administradas comunitariamente, las cuales producen fertilizantes, compostas y otros insumos que aumentan el rendimiento de la tierra de forma sostenible con el medio ambiente.

Por otro lado, y atendiendo a otra población altamente vulnerable, Jóvenes Construyendo el Futuro es un proyecto que da oportunidades de capacitación laboral a jóvenes excluidos del mercado laboral por condiciones de pobreza, discriminación o falta de acceso a la educación. El proyecto logró una cobertura de 40 mil personas en El Salvador y Honduras, integrando a los beneficiarios en un centro de trabajo de su elección para capacitarse y recibir directamente un estipendio mensual al cumplir con los requisitos de evaluación establecidos.

Para más de 80 por ciento de los jóvenes, el proyecto significó su primer acercamiento a un empleo formal. Más de 800 centros de trabajo, tanto públicos como privados, abrieron sus puertas para capacitar a los beneficiarios, principalmente en áreas administrativas y de servicios. Prácticamente, todos los participantes reportaron que el proyecto les permitió desarrollar habilidades relevantes para el mercado laboral y se logró que más de 40 por ciento de participantes en la actualidad se encuentren empleados, estudiando o emprendiendo.

Estos resultados han hecho que otros países volteen a ver el trabajo del Gobierno de México y decidan sumarse. A partir de la visita de la vicepresidenta Kamala Harris a la Ciudad de México, el gobierno de Estados Unidos se comprometió a abordar de manera conjunta las causas económicas de la migración irregular desde la cooperación. Durante esta visita, se firmó el Memorándum de Entendimiento entre los gobiernos de México y Estados Unidos, designando a sus agencias de cooperación internacional, Amexcid y Usaid, como ejecutoras. A raíz de este acuerdo, ambas agencias iniciaron una colaboración sin precedentes llamada Sembrando Oportunidades, para abordar las causas económicas de la migración en Centroamérica. Como parte de la estrategia, las dos agencias han trabajado conjuntamente para encontrar sinergias entre los proyectos que implementan con el objetivo de potencializar su impacto en la región.

En ese sentido, 211 beneficiarios de Jóvenes Construyendo el Futuro han sido referenciados a los programas educativos y de capacitación laboral de Usaid. Como resultado, en Honduras 25 por ciento de los beneficiarios se ha graduado y 11.2 por ciento consiguió emplearse en el mercado formal. Con respecto a los beneficiarios de Sembrando Vida, 804 se encuentran recibiendo asistencia técnica como parte de los programas de agricultura de Usaid, con el objetivo de fortalecer sus procesos de siembra para comercializar sus productos y vincularse con nuevos mercados. Todo esto sumado a los resultados que han mostrado los proyectos de cooperación entre México y Centroamérica.

Estas iniciativas, caracterizadas por instrumentar proyectos en el territorio, sin intermediarios y con una gran eficiencia administrativa, han innovado la manera en la que México despliega su cooperación internacional. Aunado a ello, los resultados obtenidos han impulsado a Estados Unidos y Canadá, actores tradicionales de la cooperación, a apoyar el trabajo de la Amexcid para construir un futuro más próspero en la región. (Mónica Pérez Egüis y Carlos Castillo Pérez  El Heraldo de México, Opinión, p.13)

A Puerta cerrada / La órbita migratoria

Como sucede con cualquier fenómeno histórico, el actual régimen enmarcado en la transformación sigue colocándose en el epicentro de múltiples y encontradas interpretaciones tal y como la esfera internacional —del ámbito empresarial, política y social— atestiguó con la visita de los mandatarios de Estados Unidos y Canadá en la pasada Cumbre de Líderes de América del Norte.

La llegada de Joe Biden con la captura días antes del delincuente Guzmán López en Culiacán, Sinaloa exhibió el punto de inflexión en la relación bilateral en materia de seguridad. Estados Unidos está en la ruta de atajar el tráfico de fentanilo causante de una crisis de salud pública alarmante.

Y en esa misma vertiente está la red de vínculos en todos los niveles del gobierno(s) de México que está coludida en el tráfico de ese ilícito.

Esa cruzada del Rubicón desdibujará cada vez más esa fallida política de los abrazos cuatroté; en plena campaña electoral estadunidense las presiones arreciarán contra los deseos y la propaganda del dedito mañanero.

La señal de la Casa Blanca de publicar los acuerdos alcanzados previos al inicio de la reunión de alto nivel, pese a haber sido generales sin entrar en el diablo de los detalles, muestra lo predecible que es la intención de controlar la narrativa por parte de López Obrador.

La administración de Biden dispuesta a guiñarle al presidente mexicano pero sin conceder de más y como botón de muestra; la llegada en el aeropuerto Felipe Ángeles pero la salida del AICM.

López Obrador es un experto en el manejo de los símbolos, el quid pro quo detrás de la captura del criminal pudo tocar varias aristas y pese a que en la superficie las aguas bilaterales parecen estar tranquilas, en las profundidades Estados Unidos ha apretado a México en las esferas migratoria y de seguridad.

En la primera, la fisonomía de las migraciones internacionales que transitan por territorio nacional cobra mayor relevancia y su impacto, difícil de pronosticar de manera integral aún, modificará conductas sociales en las regiones donde están asentados miles de migrantes y exacerbará las carencias y deficiencias de gobiernos locales.

Este es el elefante blanco del que no se habla en las mañaneras, el anuncio de que México aceptó recibir 30 mil personas expulsadas de territorio estadunidense debería ser un escándalo; las derivaciones de este endurecimiento en la política migratoria de Biden debe ser leída en la coyuntura electoral entre republicanos y demócratas —una película que México ha visto demasiadas veces— sin embargo, el análisis de riesgo de estas medidas tiene secuelas para ambas naciones.

Desde este enfoque a través del discurso donde se le otorga de facto a este fenómeno el carácter de seguridad enmarcado como una amenaza regional, este gobierno no tiene ni hoja de ruta, estrategia y/o prospectiva del semillero de múltiples aristas que son ya esos asentamientos humanos en ambas fronteras gracias a la politica (fallida) esbozada por López Obrador desde el 2018 y su anuncio de visas y trabajo para migrantes.

El quid de preocupación radica en encadenamientos trasnacionales de violencia ocasionando redes de crimen organizado en la órbita de las migraciones.

Y este asunto es una de las prioridades para la administración de Biden que seguirá presionando a la cuatroté, el ejemplo claro del embajador Ken Salazar asegurando que su país prefiere la extradición del delincuente Guzmán López “para que se le den los castigos que merece” no deja absolutamente nada a la interpretación diplomática. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p.8)

México consolida su relevancia en América del Norte

Rotundamente exitosa. No hay otra forma de describir la Cumbre de Líderes de América del Norte celebrada en la Ciudad de México, en la que los resultados reafirman que en el gobierno de AMLO, México ha recuperado presencia y un papel relevante en el ámbito internacional.

Gran escozor están sintiendo los malquerientes de la 4T ante el innegable éxito de la Cumbre

En los últimos días, esos malquerientes se volcaron a tratar de difundir por todos los medios a su alcance, la imagen de que Biden es una especie de superior jerárquico de AMLO y que éste le rinde cuentas al presidente estadounidense. El subconsciente les traiciona; extrañan los días en que Fox, sin un mínimo de rubor y dignidad, se arrodillaba ante Bush mientras le decía “comes y te vas” a Fidel Castro, para no incomodar al mandatario de EU, o la manera en que Trump bulleaba públicamente una y otra vez a Peña Nieto sin ninguna capacidad de reacción política del entonces Presidente mexicano; y de Calderón, mejor ni hablar, nula política exterior y mensajes de respaldo de Obama a la política de seguridad del espurio, mientras el gobierno estadounidense ingresaba armas al país en el tristemente célebre operativo Rápido y Furioso.

Después de la inasistencia de AMLO a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles en junio, claramente esperaban un deterioro en la relación bilateral con Estados Unidos que les sirviera de pretexto para atacar al Presidente y sacar raja política. Pero se quedaron con las ganas; la visita de Biden y Trudeau reafirmó que la relación política y comercial con los vecinos del norte es sólida y, sobre todo, que hoy México participa de esa relación con más dignidad e igualdad ante nuestros socios que nunca, y eso es lo que más les molesta a los opositores que añoran las épocas de sumisión ante el gobierno de Estados Unidos.

Hoy, a diferencia del pasado, México tiene la autoridad política y moral para alzar la voz contra la exclusión en el marco de la Cumbre de las Américas, pero también para reconocer a su homólogo estadounidense por no haber continuado la construcción del muro fronterizo, como en esta ocasión. Así también, tiene la interlocución para imprimir el enfoque humanitario en la discusión del tema migratorio, lo mismo que para pedir a Biden que abogue ante el Congreso de su país por la regularización de 11 millones de migrantes, o para conminarlo a dejar de lado el olvido de EU a América Latina y el Caribe.

Los resultados hablan por sí solos, los tres gobiernos asumieron compromisos en materia de diversidad, equidad e inclusión; cambio climático y medio ambiente, competitividad, migración y desarrollo, salud y seguridad.

Ahora, ante el éxito de la Cumbre y la falta de pretextos para golpear a López Obrador, no les queda más que criticarlo por dar una respuesta demasiado larga durante la conferencia de prensa de los tres líderes; menudo premio de consolación para los malquerientes. (Benjamín Robles Montoya El Heraldo de México, Opinión, p.13)

Tres encumbrados

Lo más relevante de la X Cumbre de Líderes de América del Norte fue la celebración en sí misma de dicha reunión, oportunidad de acercamiento entre los tres mandatarios participantes, con la franca intención de fortalecer las relaciones comerciales y económicas a favor de los países que representan.

El 83% de nuestras exportaciones van dirigidas a Estados Unidos, país con el cual, conjuntamente con Canadá, compartimos el T-Mec, instrumento cuyo objetivo consiste en impulsar la inversión y el desarrollo en la región, agilizando y eficientando la interacción comercial con menor costo y mayor fluidez. Para México el T-Mec significa un mercado de 500 millones de personas, 28% del PIB. La actual coyuntura en que Estados Unidos y China se han distanciado, además de que la invasión rusa a Ucrania ha ahuyentado inversiones en Europa oriental, podría significar una excepcional oportunidad para que México atraiga inversión extranjera, a la vez de incrementar su participación en el T-Mec.

Curioso, horas antes del inicio de la Cumbre, a las 8 am., la Casa Blanca emitió un comunicado de los resultados de las pláticas a alto nivel aun no sostenidas, ¿pitonisos? Se abordaron principalmente los siguientes puntos:

Migración: Días previos a la Cumbre se difundió que México aceptó recibir a 30 mil migrantes mensualmente. En la Cumbre se acordó abordar las causas de origen de la migración, comprometidos al desarrollo de la región, buscando contener la migración, fortaleciendo procesos de asilo. México diseñará un espacio de servicios de empleo, asistencia y protección para refugiados, en colaboración con EU, Canadá y organismos internacionales.

Drogas, cárteles y seguridad: Dicen que en política no hay casualidades. Tres días previos a la Cumbre fue detenido el ya una vez liberado Ovidio Guzmán. ¿Casualidad? Biden se mostró radical en cuanto al combate al tráfico de fentanilo y de los cárteles que lo proveen, amagando actuar más severamente contra el narcotráfico, desmantelando redes criminales e incidiendo en la oferta de precursores químicos ilícitos usados para producir fentanilo, clausurando laboratorios y previniendo el tráfico de drogas, de armas, así como la trata de personas.

Energías limpias y cambio climático: Joe Biden y Justin Trudeau enfatizaron en tener una economía fuerte y limpia, proponiendo impulsar la transición hacia vehículos eléctricos de cero emisiones, así como cumplir con los Acuerdos de París hasta convertir a América del Norte en un líder global en enfrentar el cambio climático.Secretaria de Energía de Estados Unidos: “México podría ser un importante exportador de energía limpia a sus vecinos, dado su potencial de recursos de energía renovable de clase mundial”. Discretamente, los cancilleres de los tres países participantes acordaron pasar por alto la controversia existente en el sector energético contra México por presuntas vulneraciones al T-Mec.

Un acuerdo tangible de la Cumbre es la creación de un Comité conjunto para analizar temas comerciales y sustitución de importaciones en el que participarán por el lado mexicano, el canciller Marcelo Ebrard, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, la secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, y el empresario Alfonso Romo.

En la sesión final de preguntas a los mandatarios, Biden ocupó 14 minutos en responder, Trudeau 12 minutos y AMLO 41 minutos. Se nota que nuestros huéspedes no fueron entrenados en ninguna mañanera. (José Rubinstein, El Universal, Opinión, p.16)

¿Qué esperar para América Latina en 2023?

2022 fue un año difícil para la región latinoamericana. La inflación, la inestabilidad política, la incertidumbre económica y la continua destrucción democrática fueron parte del escenario donde el crecimiento económico se estancó, planteando dificultades adicionales para las poblaciones más vulnerables. La caída de los precios mundiales de las materias primas, agravado por la guerra en Ucrania, ha reducido aún más los ingresos y debilitado las finanzas públicas de la región cuyo crecimiento para el año que está comenzando será muy bajo. Esa fue la primera aproximación durante el panel Perspectivas Económicas y Políticas de las Américas organizado por el Consejo Canadiense para las Américas (CCA) en el que tuve el gusto de participar.

A esto hay que sumar que nuestros países están cada vez más expuestos a los efectos destructivos del cambio climático, con tormentas tropicales e inundaciones que han causado grandes estragos en varios países y que se han convertido en causa directa de pobreza y desplazamiento. En medio de eso, enfrentamos un severo aumento de la migración motivado, ya no solamente por la violencia y la inestabilidad económica y social, sino también por desastres naturales que siguen creando migrantes climáticos en todo el mundo.

La región inicia el 2023 con una docena de nuevos gobiernos, la mayoría procedentes de la izquierda. La llamada marea rosa ha sido un tópico en los medios de comunicación durante 2021 y 2022, y se ha coronado con la reciente toma de protesta de Lula da Silva en Brasil. Sin embargo, es importante entender que la marea rosa no es más que un mito. La realidad es que la mayoría de los países latinoamericanos que llevaron a cabo procesos electorales presidenciales en el periodo 2019-2022 vivieron votos de castigo en contra de los partidos gobernantes sin importar si eran de derecha o de izquierda.

Los ciudadanos exigieron cambios y utilizaron el sistema electoral para lograrlo. Esa necesidad de cambios se explica cuando observamos que el subcontinente sigue enfrentando altos niveles de desigualdad y exclusión social. América Latina sigue siendo una de las regiones más desiguales del mundo, con una importante brecha urbano-rural. Además, la corrupción endémica sigue asolando la región y dañando aún más la confianza pública en el gobierno. Esto ha provocado protestas callejeras y malestar social.

Como resultado, el apoyo a la democracia ha disminuido del 63% en 2010 al 49% en 2020. Este declive sirve de explicación al auge populista en países como México, El Salvador y Bolivia, donde la gente busca un cambio radical aun cuando apoyar un gobierno autoritario vaya de por medio. La región se enfrenta a una amenaza masiva para la democracia. Las instituciones democráticas de México, Argentina, Perú y Bolivia han sido atacadas directamente por sus respectivos presidentes. Los líderes populistas de esos países han intentado debilitar a los opositores y consolidar el poder mediante cambios constitucionales, el uso indebido de los recursos del Estado y el control de los medios de comunicación.

En México, es bien conocido el ataque al INE que el Presidente ha llevado a cabo desde hace al menos 4 años. El desmantelamiento institucional que se busca pasa por deslegitimar a la institución electoral atacando directamente a sus integrantes y disminuyendo su presupuesto y con ello su capacidad de cumplir con sus obligaciones constitucionales. Este desmantelamiento es el eslabón de una cadena de destrucción que pasa por el empeoramiento del Ejército y de la Guardia Nacional (responsables de cuidar las urnas el día de la elección presidencial) y el fortalecimiento económico (vía presupuesto federal) del grupo de propaganda gubernamental llamado “Servidores de la Nación”.

Encontramos intentos de deslegitimación y desmantelamiento similares en Argentina contra la Corte Suprema, El Salvador con la institución anticorrupción y en Perú con el poder judicial, ha quedado claro que la región se enfrenta a una crisis cada vez más grave de la democracia.

Es evidente que la región latinoamericana tiene un largo camino por recorrer antes de superar sus dificultades actuales. Por ello es esencial que los ciudadanos exijan a sus gobiernos que rindan cuentas de sus acciones y que participen activamente en un proceso político significativo que trabaje por el bien común. (Solange Márquez, El Universal, Opinión, p.16)

Migración a conveniencia

El fenómeno migratorio está en el centro de la agenda México-Estados Unidos. Del lado estadounidense las presiones no cesan en un contexto polarizado: incrementaron los flujos migratorios después de la pandemia, la Suprema Corte mantiene la incertidumbre sobre el futuro del Título 42, y la composición del Legislativo impide lograr reformas relevantes.

Para México, los retos en la materia son mayúsculos porque nuestra frontera sur es porosa, el crimen organizado obtiene inmensas ganancias por el tráfico de personas, incrementó el desplazamiento forzado de comunidades enteras y carecemos —al igual que Estados Unidos— de una política migratoria seria.

A nadie sorprende que el gobierno estadounidense olvide los derechos humanos. Los políticos del país vecino hacen campañas con propuestas conciliadoras para después gobernar complaciendo a la derecha más rancia. El gobierno demócrata utiliza las reglas que diseñó su antecesor —el xenófobo republicano Donald Trump— al mismo tiempo que modifica su narrativa para responsabilizar al Congreso. La realidad es que el presidente Biden no logra eliminar el Título 42 como anunciaba, y ahora lo utiliza a conveniencia a pesar de que esta regla ya no tiene cabida porque fue creada bajo una justificación sanitaria durante la pandemia del Covid-19.

El reciente anuncio de la Casa Blanca sobre las nuevas políticas para solicitar asilo en los Estados Unidos demuestra el nulo compromiso de su actual gobierno con los derechos humanos: Biden promete aceptar a 30 mil personas cada mes, exigiendo a los nacionales de Haití, Cuba, Nicaragua y Venezuela que hagan sus trámites desde otro país, consigan un patrocinador estadounidense, atraviesen por un estudio de seguridad y paguen por su boleto de avión. Washington no entiende la realidad de su frontera sur (en su calidad de presidente, Biden apenas realizó su primera visita a la frontera el domingo pasado) ni las tragedias que se sufren en varios países de la región y que se traduce en que casi 9 mil personas tratan de cruzar la frontera cada día. De forma conveniente, Estados Unidos confunde los retos migratorios con el derecho universal a buscar asilo y excluye a las personas que sufren los mayores peligros en el continente.

Debido a la realidad en su frontera sur, aunada a una opinión pública mayoritariamente conservadora, la tensión política y la parálisis legislativa en materia migratoria, Estados Unidos ha trasladado el problema hacia nuestro país: no hay mejor solución que dejar el problema en el territorio del vecino. Sin embargo, no podemos responsabilizar sólo al gobierno norteamericano porque el gobierno de México aceptó esas políticas incluso antes de entrar en funciones. México avaló la aplicación del Título 42. México acepta las deportaciones masivas. México accedió a utilizar a la Guardia Nacional en la política migratoria. México también confunde -a conveniencia- la regulación migratoria con el derecho fundamental a ser refugiado.

América Latina atraviesa una grave crisis de inseguridad y pobreza. Nadie migra por gusto ni busca asilo como pasatiempo. Las personas arriesgan su vida y la de su familia para llegar a Estados Unidos porque corren mayores peligros quedándose en sus comunidades. Modificar los flujos migratorios requiere que Estados Unidos detenga el flujo de armas y el consumo de drogas, y que América Latina se comprometa a erradicar la impunidad, la corrupción, la debilidad institucional y la pobreza que sólo dejan hambre y muerte a su paso, y al mismo tiempo generen las condiciones de bienestar a las que todo gobierno se está obligado a proveer. (Gabriela Cuevas, El Universal, Opinión, p.17)

Cumbre de Líderes de América del Norte: expectativas y realidad

Es muy fuerte el contraste entre el discurso que pinta a América del Norte como ‘la región más competitiva del mundo’, y la realidad política en México, Estados Unidos y Canadá, que acota a los gobiernos entre las convulsiones y el inmovilismo.

Si China, Rusia y Europa están emproblemadas con guerras comerciales y guerras territoriales, parecería que América del Norte tiene el camino libre hacia adelante.

La cruda realidad, sin embargo, dista de ese panorama optimista. Aun cuando el potencial es enorme en acción climática, seguridad energética, producción compartida, e innovación tecnológica, los diferendos entre gobiernos, las políticas equivocadas y las dificultades políticas internas parecen obstáculos insalvables.

La disputa energética entre Washington y Ottawa, por un lado, preconizando energías limpias y México impulsando en contraposición energías fósiles, nos ha colocado en la antesala de un panel cuyas sanciones podrían ser muy costosas para México y provocar mayor inestabilidad y migración hacia el norte.

Sin disponibilidad de energía limpia y sustentable, y de infraestructura carretera, ferroviaria, portuaria, aeroportuaria y de telecomunicaciones, los planes regionales de inversión son castillos en el aire.

A Biden y los demócratas les fue mejor que lo esperado en las elecciones intermedias, pero la mayoría republicana en la Cámara de Representantes ya empezó pesquisas sobre los negocios de Hunter Biden, hijo del presidente, en Ucrania y en China.

A su vez, Trudeau reitera una y otra vez que los pactos son para cumplirlos, acatando sus reglas y operando dentro de su marco jurídico. Él está viendo hacia el futuro: en el liderazgo político del Partido Liberal y del gobierno canadiense figuran mujeres con un gran desempeño en sus respectivas carteras. Me refiero a Chrystia Freeland, su viceprimera ministra y ministra de finanzas; Mélanie Joly, su ministra de asuntos internacionales; y Mary Ng, ministra de Comercio Internacional, Promoción de Exportaciones, Pequeñas Empresas y Desarrollo Económico.

Biden obtuvo de México las concesiones que necesitaba incluso antes de iniciada la Cumbre: 1) Recibir mensualmente a 30 mil deportados cubanos, nicaragüenses, venezolanos y haitianos rechazados por EU. La migración de mexicanos sin papeles a EU aumentó 200 por ciento entre 2019 y 2022. 2) Capturar a Ovidio Guzmán, hijo del ‘Chapo’, cuya organización controla buena parte del tráfico de fentanilo hacia el mercado de nuestro vecino del norte.

En 2024 ambos países tendrán elecciones presidenciales: México el 2 de junio y Estados Unidos el 5 de noviembre. En ambos países se registran ataques a la democracia; allá el asalto al Capitolio y el caos republicano; aquí la amenaza de desaparecer al INE y la retórica del Presidente de la república contra la Suprema Corte de Justicia.

El mecanismo de las Cumbres de Líderes es insustituible, pero México tendrá que aceptar que la mera vecindad geográfica es de lejos insuficiente. Hemos transitado del libre comercio a la producción compartida. Ahora necesitamos avanzar de manera conjunta hacia una plataforma norteamericana de logística e innovación y de movilidad laboral, que multiplique las oportunidades para empresas y trabajadores de cada país, con el fin último de alcanzar una mayor cohesión económica y social. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p.17)

Apuntes Globales / La infinita paciencia de Biden con AMLO y los resultados de la cumbre

En sus dos años en la Casa Blanca, Joe Biden se ha distinguido por su casi inagotable paciencia con AMLO. A juzgar por extraordinarios halagos del mandatario mexicano a su contraparte estadounidense en la reciente Cumbre de Líderes de América del Norte de esta semana, la paciencia está pagando con creces.

AMLO tardó semanas en felicitar por su triunfo electoral a Biden. AMLO instrumentó una política energética contraria a los intereses de las compañías estadounidenses y, más aún, violatoria del Tratado México, Estados Unidos-Canadá (T-MEC), sucesor del TLCAN. AMLO vaciló en su condena a Rusia por su invasión a Ucrania.

En la reciente cumbre, AMLO se salió con la suya, logró que aterrizara el Air Force One en el Aeropuerto Felipe Ángeles y el estadounidense se tuvo que aguantar varios soliloquios del anfitrión, como la larguísima respuesta de 25 minutos en la conferencia de prensa después de la cumbre trilateral.

Los motivos de la infinita paciencia de Biden se nutren de dos componentes, el primero es de seguridad nacional, necesita aliados y especialmente a sus vecinos, para su confrontación estratégica con China y Rusia. El segundo es del orden interno, requiere de México para frenar la estampida de migrantes hacia la frontera común que ha estado presente desde el arranque de su cuatrienio, en enero de 2021.

Biden necesita de aliados para frenar a China y Rusia, tituló un inteligente artículo el analista del Council on Foreign Relations, Sebastian Mallaby, en The Washington Post. En el caso de China, escribe Mallaby, Biden no sólo continuó la confrontación con China, que iniciara Donald Trump, sino que incluso la escaló. Trump prohibió venderle semiconductores a la empresa Huawei. Biden impuso un embargo integral.

El líder ruso, Vladímir Putin, se ha convertido en el hombre más peligroso del planeta ante el impasse que está teniendo en la invasión a Ucrania. Biden ha logrado fortalecer la Alianza Atlántica de una manera sorpresiva. Y desde luego, los vecinos México y Canadá son parte de su perímetro de seguridad. La óptica de la nueva relación personal AMLO-Biden no da para nuevos coqueteos del mexicano hacia Rusia. Aun así, nada es predecible con nuestro Presidente.

Biden hizo evidente que uno de los grandes temas de la visita a México sería poner orden en la frontera y evitar que se profundice la crisis que constituye la llegada de millones de migrantes a la frontera común.

Los republicanos lo han atacado una y otra vez como débil en la frontera y alimentado la narrativa de la necesidad de que regrese “el señor de la bella y hermosa pared a lo largo de toda nuestra frontera común”.

El anuncio de que México aceptaría las deportaciones de nicaragüenses, haitianos y cubanos, sumándose a los nacionales de Venezuela que ya se aceptaban, es una gran conquista del mandatario estadounidense.

La fórmula funciona. Los migrantes en tránsito se proponen llegar a Estados Unidos. Pero si México los acepta en calidad de deportados, esto se convierte en un gran disuasivo. Y simplemente, dejan de venir. Ya pasó con los centroamericanos, los venezolanos y esperaría lo mismo con hatianos, cubanos y nicaragüenses.

Considero que los presidentes evolucionan en sus funciones. Estoy convencido que Felipe Calderón y el mismo Enrique Peña Nieto fueron fortaleciendo sus intereses en asuntos globales en la medida que avanzó su sexenio.

En la Cumbre de América del Norte observamos a un AMLO convencido de que el espacio económico de México está en América del Norte.

Más aún, la idea de crear una comisión para profundizar la integración de América del Norte ha estado presente en las últimas dos décadas. Ironía de la historia, pero aparentemente será el nacionalista AMLO, quien finalmente la ponga en práctica. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, nacional, p.31)