Límites y errores: 1) Falta de creatividad de la cancillería mexicana en el manejo y control de la agenda que estuvo dominada por las prioridades de EU: migración y combate al fentanilo. No se trabajó en alinear la narrativa de los discursos y la Declaración Final refleja también las prioridades de EU, no de México, aunque sean atendibles y positivas. 2) El anuncio unilateral de EU que México aceptará hasta 30 mil deportados al mes de Nicaragua, Venezuela, Cuba y Haití. Es una medida claramente disuasiva. México NO está preparado para recibir esa cantidad de migrantes. La medida es criticable pues viola el principio de “no devolución” de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo de los que México es parte. 3) Reprobable el manejo de prensa de la cancillería, restando méritos al Presidente y atribuyéndolos a Ebrard. Continúa la estrategia de comunicación desde principio de sexenio: el cosmopolita y competente es Ebrard, el que sabe hilar fino, mientras que proyecta al Presidente como provinciano e ignorante de asuntos internacionales. 4) La larga respuesta del presidente López Obrador en la conferencia de prensa. Un buen anfitrión da reflectores por igual a sus invitados. (Martha Bárcena Coqui, El Heraldo de México, País, p. 5)
Este domingo recibimos en la Cancillería a las y los titulares de la red consular de México en Estados Unidos y Canadá, junto con nuestros embajadores en Washington, D.C. y Ottawa. En el marco de la XXXIV Reunión de Embajadores y Cónsules, tuvimos la oportunidad de conversar directamente con las y los cónsules de México en la región a fin de definir la agenda diplomática y consular del país en Norteamérica.
Auguro un 2023 exitoso, con un optimismo que parte del amplio diálogo que tuvimos con el presidente Joseph Biden, el primer ministro Justin Trudeau y sus respectivas delegaciones, encabezados, por supuesto, por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el canciller Marcelo Ebrard. Junto con la serie de reuniones bilaterales celebradas tanto por los líderes como a nivel gabinete, el intercambio cercano y amplio que hemos tenido con las autoridades canadienses y estadunidenses nos han permitido diseñar la agenda de política exterior de México en Norteamérica con claridad.
Vale la pena subrayar algunos de los puntos clave que nuestra diplomacia en América del Norte impulsará durante 2023. En primer lugar, y de acuerdo a las instrucciones recibidas del presidente López Obrador, refrendamos la protección y atención a nuestras comunidades en EU y Canadá como la principal prioridad de la Cancillería en la región. En ese sentido, abriremos nuevos consulados en la ciudad de Oklahoma y también en New Brunswick, Nueva Jersey. Asimismo, profundizaremos nuestro trabajo en materia de migración y protección a las personas mexicanas, iniciando esta misma semana con la firma de dos memorandos de entendimiento con EU en materia de movilidad laboral y de protección de menores migrantes en situación de movilidad.
En segundo lugar, continuaremos la excelente colaboración con nuestra embajada en Washington, D.C., a cargo del embajador Esteban Moctezuma. Tras la reunión bilateral entre los presidentes López Obrador y Biden, afianzamos la estrategia diplomática de México en Estados Unidos, desde la transición de las cadenas de valor norteamericanas hasta el trabajo en común en contra del tráfico de armas, personas y drogas. Asimismo, recibimos al embajador designado de México en Canadá, Carlos Joaquín González, con quien estoy seguro que haremos un excelente equipo para avanzar en la relación bilateral y también para robustecer aún más el vínculo trilateral norteamericano.
El diálogo con cónsules, embajadores y embajadoras continuó con las presentaciones de las direcciones generales de Servicios Consulares y Protección Consular, seguidas de una exposición por parte de Luis Gutiérrez, titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME). El estrecho trabajo de estas tres áreas clave de la Cancillería ha dado importantes resultados que se ampliarán para brindar una mejor y más inclusiva atención para la comunidad LGBT+, así como en lenguas indígenas, por mencionar un par de ejemplos concretos.
Este año llevamos a cabo también dos paneles sobre mejores prácticas en materia consular. El intercambio fue enriquecedor y amplio: abarcó desde las estrategias para abrir las puertas de nuestros consulados a la comunidad mexicana en el exterior hasta mecanismos para mejorar nuestro Centro de Información y Asistencia a Mexicanos, basado en Tucson, Arizona. Escuchamos también a la doctora Laura Moreno, directora general del Acervo Histórico Diplomático, quien nos recordó el trabajo de investigación y divulgación histórica en el marco del Bicentenario de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, así como la importancia de ampliar los convenios de colaboración con universidades y hemerotecas en dicho país y en Canadá. Rodrigo Ramírez, titular del Servicio Nacional de Empleo, presentó los diversos proyectos de movilidad e inclusión laboral con los que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Unidad para América del Norte colaboran, como el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales México-Canadá (PTAT) y el memorándum que firmaremos el día de hoy con EU.
A partir de los acuerdos de la cumbre, la Unidad para América del Norte continuará su trabajo permanente de diseñar e implementar una política exterior en Norteamérica con el propósito ulterior de beneficiar a la sociedad mexicana. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 12)
En términos generales, la Cumbre de Líderes de América del Norte fue positiva. Joe Biden y Justin Trudeau asistieron y permanecieron un par de días en la Ciudad de México para sostener encuentros con el Presidente de México y diversos grupos de interés. No obstante, para determinar si fue exitosa hay que analizar lo que cada parte traía a la mesa y lo que pretendían llevarse. La coyuntura apunta a que el Gobierno mexicano podría haber sacado mucho más provecho, pues ahora tiene una carta más fuerte.
Washington logró que México cediera en recibir más migrantes y que cooperaran en intereses estadounidenses como el fentanilo y la lucha contra el crimen organizado —casualmente, días antes del arribo de Biden, Ovidio Guzmán fue detenido—. ¿Qué obtuvo México a cambio? Más allá del aterrizaje de Biden en el AIFA, el gran triunfo hubiera sido una obstaculización al panel de solución de controversias, que podría afectar a varias industrias mexicanas. Una semana después de la cumbre, no hay algún pronunciamiento al respecto.
El año fiscal 2022 de EU rompió récords en detenciones de personas migrantes en la frontera, con casi 2.4 millones. Las condiciones críticas que viven en sus países de origen, aunadas a las promesas que hizo Biden al inicio de su gestión, han catalizado los flujos migratorios. Biden se encuentra entre la espada y la pared: no ha cumplido sus promesas de campaña respecto de recibir a más migrantes e incluso ha replicado medidas de Trump, lo cual decepciona a quienes votaron por él, mientras que el aumento de inmigración ha enfurecido a quien no estaba de acuerdo con él.
México es aliado crucial, ya que podría ayudar a filtrar la cantidad de personas que llega a la frontera, al tiempo de recibir a quienes no pueden ingresar, como amortiguador de la crisis que enfrenta Washington. En ese sentido, México cuenta con una gran herramienta para negociar, particularmente en un tema que vislumbra repercusiones considerables para México: el proceso de consultas en torno al T-MEC.
La extensión de las consultas ha dado un respiro al comercio bilateral, pero eventualmente se determinará si es necesario establecer un panel. Al momento, EU y Canadá cuentan con los argumentos suficientes para obtener un dictamen a su favor en caso de llegar a esa instancia. Con ello podrían imponer aranceles o alguna otra represalia a sectores clave como el automotriz o la agroindustria, de los cuales dependen millones de empleos.
Las reuniones con empresarios, legisladores y grupos de interés fueron fructíferas. Son prueba de la unión y el dinamismo de América del Norte. Además, la Cumbre demostró que la relación trilateral trasciende gobiernos y administraciones. La interdependencia es tan profunda, que resistirá fricciones. Por lo mismo, México debe mirar hacia sus aliados para maximizar el beneficio al interior.
Las negociaciones del TLCAN dejaron fuera dos temas que dificultarían su concreción: Estados Unidos pidió no incluir la migración y, a cambio, México solicitó excluir el sector energético. Casi tres décadas después, EU usa la energía para presionar en el T-MEC; está en México entender que la migración se sostiene como moneda de cambio. (Antonio Michel Guardiola, La Razón, México, p. 11)
Y YA QUE hablamos de Justin Trudeau, expertos aseguran que será precisamente Canadá quien lleve a México este mismo año a un panel en materia energética por incumplir los compromisos del T-MEC. Cosa contraria a Estados Unidos, que tiene incentivos para administrar las acciones punitivas contra nuestro país, en función de los temas que rebasan el ámbito meramente comercial y que resultan más prioritarios para la administración de Joe Biden. Hablamos de la seguridad y la migración. Semanas antes de que tuviera lugar la Cumbre de los Líderes de Norteamérica, la Secretaría de Economía solicitó a sus pares de Estados Unidos y Canadá extender hasta entrado febrero las consultas del tema energético. Asimismo, excluir de los días de bilaterales y la reunión trilateral ese espinoso tema que se convirtió en el elefante en la sala. (Darío Celis, El Financiero, Economía, p. 7)