El dramático respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador a Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores y aspirante presidencial, en su polémica con la embajadora retirada Martha Barcena, puede tener las implicaciones que algunos esperan en la ya abierta competencia por la Presidencia en el periodo 2024-2030, pero ayuda poco a la política exterior mexicana.
Ebrard recibió el respaldo presidencial para su amargo choque con Bárcena y hasta el permiso para lanzarse contra ella con todos los recursos que ofrece el gobierno, incluso la amenaza de sanciones insinuadas por el Consultor Jurídico de la SRE, Alejandro Celorio, por la presunta violación de principios de discreción profesional.
La animadversión entre Ebrard y Bárcena es bien conocida en la comunidad diplomática mexicana, y dramatizada además porque la embajadora está casada con el también embajador retirado Agustín Gutiérrez Canet, tío de Beatriz Gutiérrez Muller, esposa del primer mandatario.
Parentescos al margen, AMLO aseguró que Bárcena se había pasado al lado conservador. Como en su momento lo dijo también de Cuauhtémoc Cárdenas o quienes se hayan manifestado en desacuerdo.
La bronca entre Ebrard y Bárcena estalló a partir de las memorias de Mike Pompeo, exsecretario de Estado de Donald Trump, en Estados Unidos, en las que relata conversaciones con el canciller sobre la llegada de caravanas de peticionarios de asilo a la frontera de los dos países y la necesidad de mantenerlos en México.
El gobierno de Trump amenazó con la imposición de sanciones comerciales que afectarían las exportaciones de México.
Según Pompeo, Ebrard se preocupó por el impacto que tendría en México la idea de que el gobierno hubiera cedido ante EU y, siempre dijo el mismo Pompeo, ambos hicieron lo posible por mantener fuera de la negociación a Bárcena, entonces embajadora en Washington y opuesta al acuerdo.
Habría que consignar que el ahora expresidente Trump ha hecho afirmaciones similares, aunque menos detalladas.
El libro de Pompeo desató un debate que encendió los ánimos y puso las divergencias Ebrard-Bárcena sobre la mesa, luego de que la embajadora confirmara partes del recuento.
El respaldo presidencial ayuda a Ebrard en su polémica con Bárcena, pero pareció tener efectos en otros terrenos, como sus aliados se apresuraron a hacerlo resaltar en los medios.
El problema no está en que el Presidente haya ofrecido una bienvenida mano a Ebrard, que compite por la futura candidatura presidencial con Claudia Sheinbaum, considerada como la presuntamente favorita y Jefe de Gobierno de Ciudad de México.
La situación no es positiva para la imagen o la política exterior mexicana. La confrontación de esta semana no disipa las afirmaciones de Trump y Pompeo respecto al resultado de sus amenazas. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)
No es la primera vez que la exembajadora de México en EU Martha Bárcena se lanza contra el canciller Marcelo Ebrard, y no parece que será la última. Más de tres años después de cerrado el capítulo de los aranceles con el gobierno de Donald Trump, no sana la herida. Respira a través de ella. Bárcena acusó al secretario de aceptar lo que el gobierno estadounidense planteaba casi como orden. Ebrard le respondió.
En la “mañanera” del pasado martes dijo que la diplomática tiene una “obsesión” con su persona, que se la pasa “calumniando” y que ha faltado a la verdad, luego de transmitirse una entrevista con el periodista León Krauze. Pero entre tanto ruido, por la enfática respuesta del Canciller, casi pasó de noche lo que aquella mañana dijo el presidente López Obrador. No es frecuente escucharlo tan categórico contra alguno de los suyos. Por eso sus respuestas hay que leerlas entre líneas.
¿Se arrepiente de haberla nombrado?, le preguntó un reportero.
“No, no, no, pero sí está diciendo cosas que no son ciertas, no es más que ejercer el derecho de réplica, pero con ella y con quien sea (…), lo que dice Marcelo, y yo lo sostengo, están en campaña y hacen sus libros (exfuncionarios del gobierno de Trump). Entonces, es normal que se den todas estas cosas, son posiciones distintas”, respondió AMLO.
¿La embajadora ya se definió por el conservadurismo?, se le cuestionó.
“Yo creo que sí, yo creo que está en ese bloque, con nosotros no”, respondió categórico. “(…) Cada quien es libre, aquí no se le obliga a nadie, cada quien es responsable de sus actos y la historia nos juzgará. Quien quiera tomar un camino, que lo siga. Quien quiera tomar otro camino, es libre. Es mejor eso que la simulación, que la hipocresía”, remató.
Ya vapuleada en la mañanera, la exembajadora respondió en Twitter.
“Ni calumnia, ni rencor, ni ingratitud. Mentiras de nuevo respecto al acuerdo de tercer país seguro. Miente @m_ebrard de nuevo. Sabe que yo paré la negociación del acuerdo de tercer país seguro en el Departamento de Estado”, posteó.
Ya a esas alturas, era poco lo que Bárcena podía decir en su defensa. El Presidente la llamó mentirosa, y la metió en el costal del conservadurismo. Parece que con eso AMLO tendría que ponerse punto final a la polémica. ¿Así será? (Manuel López San Martín, El Heraldo de México, País, p. 10)
Semana intensa para Marcelo Ebrard en tiempos en que las corcholatas deben procurar no hacer olas. Sucede que en recién entrevista de León Krauze en el podcast de Univisión a la exembajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, que renunció a su cargo en febrero de 2021, ésta confirmó las revelaciones hechas por Mike Pompeo -exsecretario de Estado de Trump- en el sentido que Ebrard aceptó el acuerdo que daría lugar al programa Quédate en México, convirtiendo a México en tercer país seguro de migrantes, solicitándole a Pompeo mantener dicho acuerdo en secreto. Ebrard, sin ocultar su molestia, se sinceró, arremetiendo contra la señora Bárcena señalándola de rencorosa, obsesiva e ingrata, dedicada a calumniarlo en todos lados donde le ha sido posible, “es un rencor obsesivo diría yo, pero déjame irme a su gran objetivo, no es la verdad, es ver cómo me hace daño todos los días…nunca le tuve confianza a ella por eso, y qué bueno que no se la tuve”. Aclaró Ebrard que el cometido principal que tenía era lograr que México no tuviese que firmar el tercer país seguro y al mismo tiempo no tener aranceles. “¿Qué se logró al final de esto? No tuvimos los aranceles y no tuvimos el tercer país seguro”.
Como corolario, el infaltable punto de vista de López Obrador al respecto, remitiendo a su otrora eficiente colaboradora al bloque de los conservadores, sitio que alberga a un sector del servicio exterior mexicano.
Epílogo a cargo de Martha Bárcena: “Marcelo, tus mentiras, tergiversaciones y misoginia no tienen límite”.
Pocas oportunidades tenemos los de a pie de enterarnos de lo que ocurre tras bastidores. (José Rubinstein, El Universal, Nación, p.)
Una encuesta reciente de Gallup encontró que el 63% de los estadounidenses están insatisfechos con la política migratoria, y 40% quieren ver menos inmigrantes en el país. Incluso entre los demócratas hay un aumento en esta insatisfacción que actualmente es del 19% por sólo el 2% en 2021. Incluso, el prominente legislador demócrata Peter Aguilar dijo en una entrevista que la calificación de Biden sobre la frontera es “incompleta”, término que evita condenar, pero que definitivamente no muestra confianza o apoyo.
Según el Pew Research Center, en los últimos meses de 2022, la Patrulla Fronteriza tuvo más de 200,000 “encuentros” con migrantes al mes, una cifra no vista desde el principio del siglo. De estos cruces ilegales, 65% provienen de países distintos a México y Norteamérica, que es claramente alimentado por la crisis humanitaria de los centroamericanos que buscan asilo.
A pesar de que los mexicanos llegamos a tener una tasa cero de inmigración al norte (entendida como un número igual de connacionales que entraban al que salían de Estados Unidos) durante los años del considerado “incompetente” presidente Peña Nieto, hoy la migración mexicana ha aumentado 268% desde 2019, promediando más de 2,000 cruces al día. Es decir, además de miles de familias buscando asilo, también detienen a miles adultos que viajan solos, estos últimos son los nuestros.
Esta tendencia migratoria ha sido denunciada por los medios conservadores desde el inicio de esta administración, claramente con fines políticos. No obstante, la realidad les otorga municiones. Por ello, el nuevo líder de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, hará esta semana un viaje a la frontera con otros congresistas. La visita dará teatralidad a un drama humano para fustigar la incapacidad del gobierno.
La situación puede explicar la inexplicable tolerancia, desde mi punto de vista, del presidente Biden con el mandatario de México, López Obrador. Así como el entonces presidente Bill Clinton dijo “es la economía, estúpido”, cuando ese era el tema que dominaba las mentes de los estadounidenses, Biden sabe que en su capacidad de detener el flujo migrante depende el éxito de sus políticas y de que los demócratas retengan el poder en 2024.
Quizá por eso, esta administración y la anterior han suscrito acuerdos en sigilo con sus contrapartes mexicanas para detener el ingreso de solicitantes de asilo, asfixiándolos con largas esperas en ciudades fronterizas mexicanas, rompiendo caravanas de camino al norte, o usando las fuerzas armadas para contener los cruces en la frontera sur de México.
A pesar de que hay temas de seguridad nacional más serios que el potencial riesgo de los cruces migratorios, Biden está decidido a hacer lo que sea necesario para aliviar la óptica que apunta a que perdió el control de la frontera sur, aunque eso signifique aguantar las bravuconerías y desplantes de su homólogo del sur. (Antonio Rosas Landa, El Universal, Opinión, p.17)
Hoy López Obrador juega también al doble discurso. A pesar de su demostrado conservadurismo (como lo he explicado aquí en el pasado) ha estado dispuesto a utilizar la narrativa cubana y la imagen de los médicos y el dictador cubano para convencer a una parte de su electorado de que es un hombre de izquierda. Sin embargo, tras bambalinas acepta condiciones inaceptables como el trato de tercer país seguro (de facto desde hace 4 años) o utilizar a miles de elementos de la Guardia Nacional para vigilar la frontera. (Solange Márquez, El Universal, online)
ME CANSO GANSO. – Los dobladillos del canciller. – Se dobla, al convalidar la entrega del Águila Azteca, al presidente de Cuba, quien no es precisamente un demócrata. Se dobla al aceptar la orden de no meterse con el presidente de Nicaragua, quien sí es precisamente un dictador. Se dobla, según, lo presume el yerno del presidente de Estados Unidos, al aceptar que México desplegara en su frontera sur 25 mil soldados para evitar que el flujo de migrantes provenientes de Centroamérica llegara al territorio estadounidense. Con tanto doblez ¿no requerirá una planchadita si quiere competir en 2024? (Arlequín, El Universal, online)
Se tiene registro que en 2020 en el mundo había más de 280 millones de migrantes —que equivale al 3.6% de la población en el planeta—; 128 millones más que en 1990 y tres veces más que en la década de los 70´. En su mayoría son hombres menores de 40 años, que son motivados por problemas de seguridad en sus países y buscan oportunidades laborales en otras fronteras. Sin embargo, el sueño americano no siempre tiene un final feliz.
Otra característica es que en su mayoría viajan con al menos un smartphone, que es usado para comunicarse no solo con sus familiares, sino también son un rastro en su ruta de geolocalización. Además, informan a sus familiares, a través de sus historias, sobre los riesgos y peligros. Todos estos datos se detallan en: “Las tecnologías de la información y comunicación y el tráfico ilícito de migrantes en América Central, México y la República Dominicana”, una investigación de la Organización Internacional para las Migraciones, donde se brinda un panorama sobre el uso de las tecnologías de la información y comunicación en la facilitación de operaciones de tráfico ilícito de migrantes.
La desesperación de las personas es utilizada por los traficantes de migrantes. En algunas ocasiones fingen trabajar para ONGs, e incluso organismos internacionales encargados de organizar el paso seguro a otros países como una estrategia de captación. Por ejemplo, a través de contenidos en Facebook, WhatsApp y TikTok muestran “ganchos de reclutamiento”. A través de perfiles fake los “asesores legales” brindan apoyo en los trámites de asilo y refugio a personas con necesidades de protección internacional. Sin embargo, “es importante señalar que en algunos casos las redes de tráfico ilícito están cooperando con redes dedicadas a la trata de personas”.
En el caso de Tiktok, circulan videos “donde muestran casos exitosos de cruces irregulares e imágenes atractivas para captar la atención de personas buscando migrar irregularmente con el apoyo de un tercero”. Como parte del proceso se realizan depósitos a la red de “polleros” a través de empresas como Coppel, Elektra, Western Union; y en algunos casos en cash.
En esta cadena de corrupción, los migrantes deben considerar pagos extras, que es la cuota a los grupos del crimen organizado por el denominado “derecho de piso”; y es un monto en efectivo que pagan por cada estado que cruzan en territorio mexicano. La historia no termina aquí, ya que “existe otra cuota que se debe pagar a los malandros por el cruce irregular de la frontera o la denominada ´línea´”. Los montos van de 10 a 15 mil pesos mexicanos (de acuerdo con el estado), y en la frontera va de 20 a 30 mil pesos mexicanos.
No hay conclusiones a este problema, ya que vivimos en un país donde, desde Palacio Nacional se celebra el aumento de las remesas como un logro del gobierno, aunque haya otros problemas que provocan la migración como la trata de blancas y la extracción de órganos para posteriormente se venden en la dark web. Una verdadera historia de terror que se sintetiza en: Las redes sociodigitales facilitan el tráfico de migrantes en el mundo. (Gerson Hernández Mecalco, Ovaciones, Opinión, p. 28)
En diciembre de 2022 llegaron a México 5,359 millones de dólares (mdd) en remesas; muy cerquita del máximo histórico de octubre previo, en el cual se recibieron sólo mil millones de dólares más, según Banco de México. El valor acumulado en 2022 también fue récord: 58,497 mdd, monto superior en 13.4% al de 2021. Es mucho dinero, y por eso hay que leer lo que estos envíos nos dicen entre líneas.
Primero, los envíos de remesas no son una graciosa concesión del gobierno. Es cierto que entre nuestros compatriotas en EUA hay muchos simpatizantes del presidente López Obrador, pero el envío de remesas deriva de la inconmensurable solidaridad de quien las envía, y de los enormes estímulos fiscales que otorgó el gobierno de Biden en los dos primeros años de la pandemia, colocando billones de dólares líquidos en la economía norteamericana y en el mundo.
Segundo, es probable que este año el envío de remesas crezca menos. La economía de EUA crecerá únicamente 1.4% según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, cifra menor al 2% estimado en 2022. Es decir, aunque por ahora el mercado laboral norteamericano no muestra aún señales de debilitamiento, es posible que este año el envío de dólares a México no crezca ya demasiado.
Tercero, cuando se habla de la fortaleza del peso mexicano frente al dólar, no todo son buenas noticias: las ventas de México al mundo se hacen más caras, perdemos atractivo frente a otras latitudes y las familias recibieron 4.2% menos pesos en remesas en el periodo octubre-diciembre 2022 que el año previo, según el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA). Esta disminución en la cantidad en pesos que recibieron los familiares de los migrantes se debió a la alta inflación en EUA, que provocó un menor aumento en el envío de dólares, y a la apreciación de nuestra moneda, que se comió un pedazo del dinero al pasarlo de dólares baratos a pesos caros.
Cuarto, las remesas son un claro ejemplo de que el mercado laboral mexicano necesita urgentemente intervenciones que permitan aumentar la productividad del empleo, pagar mejores salarios e incorporar más mujeres a empleos remunerados. En EUA, los ingresos laborales a los que puede aspirar un mexicano son, en promedio, hasta nueve veces mayores a los que recibe en México en actividades como la construcción. Sumado a ello, la economía mexicana tuvo un cierre de año rudo: menor número de contrataciones que otros años, actividad industrial ralentizada y encarecimiento de los alimentos de hasta 15% anual. No sorprende que en 2022 los cruces de mexicanos en edad de trabajar hacia EUA hayan aumentado.
Además, las mujeres mexicanas en EUA buscan las oportunidades que acá no les damos. Trabajan en mayor proporción de lo que lo hacemos en México: 52%, en contraste con 45%. Esto no es nuevo, pues las mujeres mexicanas llevaban lustros migrando antes de la pandemia, y ahora, el empleo de las mexicanas en EUA se ha recuperado más rápidamente que el de los paisanos.
Recientemente ha habido una mayor presencia de compatriotas en ocupaciones especializadas y de mayores ingresos en EUA. Y aunque no todos los emigrantes mexicanos mandan remesas, el envío de dólares está íntimamente ligado al ingreso de las personas: siete de cada diez envíos son realizados por hombres, y hasta hace unos pocos años, las remesas enviadas por hombres eran del doble que las de las mujeres.
58.5 mil millones de dólares por remesas en un año es mucho dinero; casi 50% más que todas nuestras exportaciones petroleras en 2022. Pero ni así parece permear el mensaje en México de que tantas remesas son un gran indicador del desaseo que tenemos en casa: un mercado laboral que demanda personal mejor capacitado, mayor calidad en el empleo, mejor educación, guarderías y estancias infantiles, incentivos para la formalización y la inversión en capital humano. Si además pretendemos que nuestros problemas domésticos se arreglen con dinero enviado del exterior, este año tendremos que esperar sentadas porque la inflación seguirá alta y tendremos menor crecimiento económico, tanto en México como en Estados Unidos. (Sofía Ramírez Aguilar, Reforma, Opinión, p. 12)
La relación de los gobiernos mexicanos con la DEA, desde el caso Camarena, en 1985, casi siempre ha sido mala. Los vínculos con esa agencia sólo mejoraron durante la administración Calderón, precisamente por la cooperación de García Luna con la agencia y luego, en la de Peña Nieto, por la relación de la DEA con la Secretaría de Marina, que había iniciado con Calderón.
Pero, tras la detención del general Salvador Cienfuegos, la relación quedó prácticamente rota. La ley de seguridad que inmediatamente después de la detención y posterior liberación del general se aprobó limitaba las relaciones con la DEA y la misma se estancó tanto que no hubo ni siquiera renovación de visas para agentes de la agencia antidrogas. La llegada de Biden y de una nueva administración en la DEA encauzaron un poco las cosas, pero no demasiado. Dicen que en su primera visita a México, Anne Milgram, la nueva directora de la agencia, se disculpó con el general Luis Cresencio Sandoval por la detención de su antecesor, pero, ante la petición del secretario de la Defensa de que hiciera pública esa disculpa, Milgram dijo que eso no era posible. Y ahí quedaron las cosas.
Tampoco ayudó que durante muchos meses no hubiera director regional de la DEA en México. Nicholas Palmeri había sido destituido desde marzo del año pasado por sus vínculos con varios abogados que defienden a narcotraficantes, según una investigación del Washington Post y AP, pero su caída se dio a conocer hasta enero de este año, luego de que lo publicaran esos medios. El Departamento de Justicia dijo que había sido cesado por el “uso de fondos de la lucha contra las drogas para propósitos inapropiados”, pero la información había sido ocultada hasta que la divulgó la prensa estadunidense.
El miércoles, la administradora de la DEA, Milgram, en una audiencia con el Comité de Asuntos Exteriores del Senado de Estados Unidos, interrogada sobre la epidemia de fentanilo en su país, reiteró el argumento sobre el que ya hemos insistido y que nuestras autoridades no parecen ver: México, para ellos, es una suerte de narcoestado. Eso lo dijo con todas las letras el demócrata y presidente del comité senatorial, Bob Menéndez, un muy influyente legislador en el ámbito latino y fue, de una u otra forma, retomada por los republicanos Ted Cruz y Tim Scott, que, además, lo relacionaron con la crisis migratoria.
Milgram no defendió la cooperación con México, sino todo lo contrario. Dijo que era necesario que México “compartiera información, no tenemos información de incautaciones de fentanilo ni de incautación de químicos precursores y ese tipo de información es vital para ambos países”. Agregó que “estamos muy preocupados por los laboratorios clandestinos en México y hemos ofrecido trabajar conjuntamente con las autoridades mexicanas para desmantelar y erradicar esos laboratorios clandestinos”. Y terminó con el caso García Luna “que es, dijo, una investigación de la DEA, el juicio se lleva a cabo en Nueva York; una de las cosas que buscamos de México es que arreste y extradite más individuos a Estados Unidos”. Aceptó que México había concedido la extradición de 24 personas acusadas de narcotráfico, pero que “existen otras 232 peticiones que están pendientes”.
Sin duda, la crisis de opiáceos y la muerte por sobredosis de fentanilo es uno de los problemas más acuciantes de la Unión Americana, pero los dichos de Milgram no reconocen esfuerzo alguno de México. En los hechos, en el último año han aumentado notablemente los decomisos de fentanilo por parte, sobre todo, del Ejército. El mismo miércoles fue tomado el mayor laboratorio de fentanilo y metanfetaminas decomisado en la actual administración.
Están pendientes extradiciones, pero también es verdad que muchas de ésas terminan con condenas cortas para criminales terribles, que han matado a miles en México, que negocian información, verídica o no, para convertirse en testigos protegidos, sin contar, en la mayoría de los casos, con pruebas materiales, como lo estamos viendo en el juicio contra García Luna o, antes, con la detención del general Cienfuegos, basada en los dichos de un testigo protegido, Édgar Veytia, y una historia inconcebible comprada por una oficina de la DEA y la misma Fiscalía de Nueva York.
Esa actitud de la DEA es la que hace tan difícil la relación bilateral: suele jugar con cartas marcadas y su volatilidad en los temas es muy alta. Y a eso se suma que sus compromisos con las instituciones y personajes que colaboran con ellos suelen ser escasos, como lo estamos viendo, precisamente, en el juicio de García Luna en Nueva York. Vale más la palabra de delincuentes confesos y terribles, convertidos en testigos protegidos, que la de un funcionario que fue formado y avalado en Estados Unidos, y que trabajó con ellos 12 años. De la Corte de Nueva York puede salir cualquier tipo de sentencia, en un sentido o en el otro, contra García Luna, pero en la investigación de la DEA existe demasiada ligereza en la forma y en el fondo.
Insistimos en un punto: desde hace mucho tiempo el objetivo de ciertos sectores en Estados Unidos, sobre todo de la DEA, pero también del Partido Republicano y de algunos demócratas, es convencer a su opinión pública de que México es un narcoestado, un país que está infiltrado desde muy arriba hasta muy abajo en el crimen organizado. Parte de esa narrativa es verídica, otra no. Es un grave error tomarla como buena cuando conviene políticamente y desecharla cuando es coyunturalmente adversa. México no es un narcoestado y tampoco todos sus funcionarios están coludidos con el crimen organizado. Lamentablemente, a veces esa idea se promociona, consciente o inconscientemente, desde el propio Palacio Nacional. (Razones / La DEA y el narcoestado, Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 6)
El Centro Libanés de México fue inaugurado en noviembre de 1962. Las crónicas de aquel entonces lo describen como el club más bello de la ciudad, atractivo que conserva hasta nuestros días. La inauguración fue una fiesta cuyo recuerdo atesoran quienes la vivieron. El invitado de honor fue el entonces presidente Adolfo López Mateos quien en el libro de visitantes escribió la frase: “El que no tenga un amigo libanés…que lo busque”. El impacto de sus palabras fue inmediato, al grado de que ahí siguen, en letras doradas, a la entrada del inmueble. La frase perdura porque condesa el exitoso proceso de integración de la comunidad libanesa al quehacer nacional. Son parte de nosotros sin perder sus raíces y rasgos distintivos.
Don Jorge Kahwagi Gastine, presidente del Consejo de Administración de Grupo Crónica, lo describió así: “Sale el árbol de Líbano y deja, con amor, sus raíces plantadas en esa gran tierra; llega al país que, con generosidad, lo recibe con los brazos abiertos y le permite realizar el milagro de que a su tallo le nazcan raíces que alimenta con su gratitud y abona con sus cenizas”.
La columna de ayer de Pepe Grillo notifica que hace casi tres años, cuando todavía era senador de la República, Mauricio Kuri, hoy gobernador de Querétaro, presentó un proyecto de decreto para declarar al 29 de noviembre como Día Nacional del Inmigrante de Origen Libanés.
La idea es reconocer el impacto positivo para la vida nacional que la comunidad libanesa ha tenido entre nosotros. Su presencia enriquece al país. La comunidad libanesa viene a México a sumar, a integrarse a la vida económica, política y también cultural, desde las artes escénicas hasta la gastronomía. Su presencia da sustancia a la recomendación de López Mateos de buscar un amigo libanés. Don Adolfo sabía lo que decía.
El mañoso Tío Sam
El gobierno de Estados Unidos está apanicado con el riesgo que implican para su seguridad nacional las bandas mexicanas del crimen organizado. Es un temor justificado, claro está. Lo que no queda claro es si tanto miedo les tienen a esas bandas, por qué las surte con el armamento más moderno y poderoso y les guarda sus millonarias ganancias en sus bancos.
Hay muchos políticos allá que quieren declarar grupos terroristas a las bandas mexicanas. La pregunta es si la Casa Blanca permitiría que Al Qaeda o ISSIS se pertrecharan en las tiendas de armas que hay por docenas en la frontera con México y que los jefes de esas bandas depositaran, muchas veces de manera personal, cantidades millonarias de dólares en sus bancos, porque eso es justo lo que le permiten hacer a los carteles mexicanos.
De vez en vez las agencias de seguridad de aquí y de allá tienen noticia de que el líder de una banda delictiva mexicana hizo depósitos en bancos de Texas o Arizona, como ese dinero robustece los circuitos financieros del Tío Sam los banqueros y los supervisores gubernamentales voltean para otro lado. (Juan Manuel Asai, La Crónica La dos p.2)
Ya son muchos los testimonios de Trump y sus allegados (Pompeo, destacadamente) de cómo las autoridades mexicanas se doblaron o fueron dominadas por las presiones del imperio, cuando se imponía mostrar resistencia. No la hubo. La Frontera se militarizó como si fuera el Metro de la ciudad. Si en los túneles del Sistema de Transporte hay seis mil guardias y cinco mil policías, en el sur se puso un tapón humano militar de casi 15 mil soldados
Y no sirvió para nada. Ni se resolvió la migración ni crecieron, los arbolitos enviados al Salvador, Guatemala y Honduras para crear la riqueza atractiva para permanencia en sus países de los emigrantes. Puro cuento chino. (Rafael Cardona, La Crónica Columnistas p.4)
No cuadra: el Gobierno de Estados Unidos y muchos periodistas dibujan un México tomado por la violencia del narco y del crimen organizado, en general.
Pero en sentido contrario, cada vez más estadounidenses cruzan la frontera para vivir o echar fiesta en este país ubicado al sur del río Bravo.
Bajo el contexto de que la vida de todo extranjero corre peligro nomás atraviesa el desierto de Sonora, traten de explicar esta expresión de Joan Bottarini, director de finanzas de la firma global de hoteles Hyatt, cuando ayer daba a conocer los resultados del grupo:
“Una actualización final para compartir, celebraremos nuestro Día del Inversionista el 11 de mayo de este año en Secrets Moxché y Secrets Impression Moxché, dos fantásticas propiedades de lujo con todo incluido en Playa del Carmen, México, donde planeamos expandirnos en muchas de estos importantes temas (de crecimiento). Se compartirán más detalles en las próximas semanas”.
Vaya, una de las más relevantes empresas hoteleras del mundo, invita a sus millonarios inversionistas a jugarse la vida durante unos días, cerca de Cancún para platicar de cómo el negocio está de vuelta al final de la pandemia.
Ayer también, un artículo de The Washington Post, propiedad de Jeff Bezos, hacía alusión al próximo “carnaval” de spring breakers que saturan habitualmente las playas en pos de fiesta, algunos, y otros en pleno afán de convertirse en aspiradoras de tóxicos durante una semana.
El texto escrito por Hannah Sampson fue titulado: ¿Es seguro viajar a México? Lo que deben saber en anticipo del spring break. https://wapo.st/3I01SDO
“Una serie de titulares recientes antes de la temporada de vacaciones proclamaron que el Departamento de Estado de los Estados Unidos advierte no visitar México” consigna el conocido medio de la capital de Estados Unidos.
“La Embajada y los Consulados de Estados Unidos en México han emitido varias alertas de seguridad desde enero para Ciudad Juárez y varias ciudades en los estados de Sinaloa y Quintana Roo. Reuters informó que un avión de Aeroméxico fue alcanzado por disparos a principios de enero; El aeropuerto de Culiacán fue cerrado por violencia tras la detención del presunto traficante de fentanilo Ovidio Guzmán”.
CIDAD
Esa publicación destaca que a la luz de las autoridades del país vecino, solo hay dos estados mexicanos relativamente seguros: Campeche y Yucatán.
Eso debería asustar a muchos, que deberían reconsiderar comprar un vuelo rumbo al sur.
Pero ese mismo escrito aproxima al público a las razones de que los viajes no se detengan: quizás las matanzas en su propio país familiarizan a los estadounidenses con el flagelo.
Los datos evidencian que han llovido visitantes, y la tendencia –amén de las banquetas de la Colonia Condesa y la Colonia Roma en la Ciudad de México– muestra que viene un ‘aguacero’.
Hasta noviembre del año pasado, más de 30 millones de ciudadanos estadounidenses viajaron a México, un aumento del 18 por ciento con respecto al año anterior, resalta el Washington Post.
Aparte, Bloomberg Businessweek México publicó un reportaje en septiembre que muestra el constante arribo de estadounidenses profesionistas que llegan a vivir en México buscando costos de vida más bajos. https://bit.ly/3YYpcZw. No hay noticia de un cambio de tendencia.
El problema real, como siempre, subyace y es enorme: los vecinos ignoran el constante deterioro en la calidad de vida de su población cuya ansiedad aumenta y los mexicanos voltean para otro lado cuando se trata de cuidar el estado de derecho. En medio están las drogas y un mercado enorme que alguien atenderá, si está dispuesto a asumir el riesgo.
Ahí vienen los spring breakers y todos sabemos que no vienen por una ‘limpia’. (Jonathan Ruiz Torre, Financiero Nacional p.28)