3 Buenas noticias. La Secretaría de Gobernación recibió del gobierno de Chiapas el predio denominado El Chorizo, ubicado en Tapachula, que albergará oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Segob, Alejandro Encinas, recordó que uno de los principios fundamentales de la política exterior de México es la reivindicación del derecho al asilo, refugio y protección complementaria. “Nuestro país se ha caracterizado desde hace muchas décadas por ser un país de puertas abiertas”, expresó Encinas. Que esos recursos sirvan para lo que deben servir, sin desvíos. Ése es el verdadero reto. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 7)
Llama la atención que el canciller se queje de alguien en lo personal. Se pudiera pensar que lo hizo contra Donald Trump por la forma humillante con que calificó a los mexicanos y seguramente él no salió bien librado del desprecio hacia las autoridades mexicanas que no pudieron atemperarlo.
“Nunca pensé que los doblaría tan fácilmente” fue un dicho de ese amenazante toro anaranjado. No, Ebrard utilizó recientemente una mañanera para quejarse de una mujer que, dijo, busca dañarlo todos los días.
¿Una mujer, quién es ella? Él apunta a Martha Bárcena, quien estuvo en el Servicio Exterior mexicano como personal de carrera desde 1979. Fue jefa de delegaciones en sesiones de la FAO, FIDA y PMA. Ha participado en múltiples conferencias del G20, la Cumbre Humanitaria Mundial; ha participado en 15 visitas de Estado y oficiales de presidentes y jefes de Estado y de gobierno a México. Fue directora general del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) y catedrática en la Universidad Iberoamericana y en el Instituto Matías Romero.
Ahí no se agota el currículum de Martha Bárcena. Ha sido embajadora ante organismos internacionales como Naciones Unidas para la Alimentación y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. Fue cónsul general en Barcelona, embajadora en Turquía, y concurrente ante Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán.
Asimismo, fue embajadora en Dinamarca, concurrente con Noruega e Islandia. Finalmente, fue nombrada embajadora en la más importante de nuestras legaciones, Estados Unidos, cuando bien pudo alcanzar el puesto de secretaria de Relaciones Exteriores.
Preguntémonos, ¿cómo puede dañar al canciller quien tiene en su bolsillo ser una corcholata, que aspira a ser candidato de Morena a la Presidencia de la República? Hasta donde sabemos, ella ha confirmado lo que en su momento fue su posición ante lo que los yanquis instrumentaron como un programa para enviar a los solicitantes de ingreso al imperio norteamericano de regreso a nuestro país llamado Quédate en casa. Así, decenas de miles de seres humanos en lugar de encontrar oportunidades de trabajo y una mejor vida, fueron acogidos en barracas y espacios improvisados en la frontera norte.
No sólo eso, recordemos que con amenazas de incrementar los aranceles a productos básicos, logró que, inicialmente, 28 mil militares repartidos en las fronteras norte y sur impidieran el paso a miles de migrantes. Ahí está todo documentado en miles de fotos y videos de soldados persiguiendo niños, mujeres y adultos provenientes de Nicaragua, El Salvador, Honduras, Venezuela, Haití y no pocos africanos.
El canciller no puede sentirse lesionado por hechos que, confirmados por la exembajadora en Washington, nos recuerdan que así fue como ocurrieron. Existen situaciones y épocas en las que lo decisivo es sobrevivir. Y mientras el gobierno mexicano evitaba con temor justificado la elevación de aranceles, se acordaba formar un muro militar paralelo a la barrera metálica y de hormigón edificada por Trump.
¿Es una amenaza que una experta en relaciones internacionales se haya movido con serenidad, inteligencia y sano patriotismo en ese desventurado episodio que tanto daño provocó a cientos de miles de seres desamparados? (Raúl Cremoux, Excélsior, Nacional, p. 9)
Le bajaron rápido la temperatura al pleito entre Martha y Marcelito. La ex embajadora de México en Washington y el Secretario de Relaciones Exteriores pusieron en un brete al emperadorzuelo de palacio, que de por sí trae pleito y medio hasta en Estados Unidos.
Su demencia de seguir apapachando a dictadores -ahora con la condecoración al pseudo presidente de Cuba-, aunada a su necedad de negarse a acatar el Tratado de Libre Comercio y otros arrebatos de su tropicoso carácter, tienen a los gringos con los ojos puestos en este su vecino del sur. Si se le suma la imagen de narcoestado, resultante del juicio contra García Luna, se cierra el círculo de las tantas zacapelas.
Si de momento el señor Biden no ha tomado represalias serias, contra las innumerables bravatas, es por la necesidad que tiene de que AMLO le siga deteniendo a la migración, uno de los aspectos que más influyen en el sufragio de los estadounidenses. Sea que opte o no por lanzarse a la reelección, el mandamás yanqui va a dar una fuerte batalla por conservar la Casa Blanca para los demócratas, antes que permitir el regreso de los republicanos y Trump.
Y fue esta cuestión la que revivió el altercado Martha-Marcelo, a raíz de la publicación de un libro de Max Pompeo, ex secretario de Estado de la Unión Americana, quien afirma que él convino con Ebrard en acuerdo secreto, el que México retuviera a las numerosas caravanas de migrantes. La respuesta azteca está a la vista de todos: miles de guardias nacionales cuidan la entrada del Suchiate, impidiendo la peregrinación de centroamericanos, a la frontera norte.
Marcelito, por supuesto, lo negó pero la señora Bárcena salió a corroborarlo y a decir que se hizo a sus espaldas. Que a ella jamás le informaron de algo de lo que estaba en contra. El sainete llegó a extremos de que, en la mañanera el tlatoani permitió que Marcelito saliera a defenderse y él a su vez, condenó a Martha y la colocó en el sector de los adversarios conservadores.
Bárcena aspiraba a ser la secretaria de Relaciones Exteriores, por su cercanía con la casa real, al ser su marido, Agustín Gutiérrez Canet, tío de la no primera dama. El tabasqueño se decidió por Marcelo y como premio de consolación le dio la embajada. Ebrard quiso fundar una oficina para cabildeo en Washington, lo que habría sido una embajada paralela, a lo que Bárcena puso el grito en el cielo y lo acusó con AMLO, quien la detuvo. Entre las ambiciones individualistas y los intentos de ambos por hacerse del mayor poder se prendió la llama de su enfrentamiento.
Quienes son diplomáticos de carrera se las han visto negras en administraciones en las que llegan cancilleres ajenos al debido respeto a una profesión que, por décadas, dejó muy en alto el nombre de México. Ésta no ha sido la excepción. Se ha premiado a ex gobernadores priístas, con altos cargos internacionales, a cambio de sus plazas para morena.
A Marcelo solo le interesa el puesto como trampolín para el 2024, silla embrujada por la que lleva apuntado desde hace años. En la cancillería no ha hecho más que seguir las instrucciones de López y abatirle montón de incendios de los que provocan sus caprichitos.
Por la paz de esta dictadura, Bárcena y su marido tendrán que hacerse a un lado y seguir rumiando su coraje -contra el compañero de los caminos de AMLO-, antes de convertirse en objeto del odio del vengador palaciego, que ya se sabe de lo que es capaz. (Catalina Noriega, El Sol de México, Análisis, p. 12)
En los últimos meses se han registrado por la Cámara de Diputados y de Senadores, así como por las salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), una serie de iniciativas de reformas que con toda justificación son catalogadas por la ciudadanía, activistas, actores políticos y miembros de organizaciones de la sociedad civil como antidemocráticas. Me refiero a las reformas con cambios constitucionales que dieron pie a la adscripción de la Guardia Nacional (GN) a la Sedena y a la iniciativa de reforma electoral del llamado ‘Plan B’.
¿Por qué se dice que estas modificaciones afectan la vida democrática del país? En primer término, porque la (acelerada) militarización que se ha impulsado en este sexenio obedece más a cuestiones políticas que a una voluntad por mejorar la seguridad pública. Si bien la GN fue creada con la finalidad de reducir la violencia del país, en estos casi 4 años no ha dado resultados, además de que carece de objetivos claros que puedan ser monitoreados y evaluados. A pesar del orgullo con el que cada quince días se menciona en conferencias de prensa que la GN cumplió la meta de reclutar más de 128 mil elementos y de haber construido 262 cuarteles en 2022, lo cierto es que la prevención del delito en el ámbito estatal y municipal está en total descuido. Por ejemplo, mientras estos cuarteles han sido construidos con un costo individual estimado en 34 mdp, las policías locales han padecido recortes presupuestales como la desaparición del Subsidio para el Fortalecimiento del desempeño en materia de Seguridad Pública (FORTASEG) durante 2021 y 2022.
Por otra parte, el uso de militares en tareas de seguridad pública representa un riesgo para los derechos humanos, ya que incrementa el riesgo de detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Los datos del Sistema Nacional de Alerta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos arrojan que, tan solo de enero de 2019 a diciembre de 2022, la SEDENA y la GN acumularon 3,136 quejas por presuntas violaciones a derechos humanos.
Ahora bien, el actual gobierno ha incrementado la presencia y el poder de las Fuerzas Armadas, no solo en tareas de seguridad pública, sino en muchas otras funciones que están fuera de sus ámbitos. Por ejemplo, la titularidad de las delegaciones del Instituto Nacional de Migración, la administración de aduanas, las Administraciones Portuarias, la Agencia Federal de Aviación Civil, la seguridad en aeropuertos y la administración de BIRMEX, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México A.C. están bajo mandos militares, así como algunos puestos directivos de la Administración y Finanzas del ISSSTE y de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.
El hecho de que haya militares en tareas civiles confirma que, más que para tareas de seguridad y prevención del delito, el uso que se da a los elementos militares tiene intenciones políticas. Por ejemplo, la GN se ha utilizado en la construcción de obras públicas como el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en la entrega de 1,489 apoyos de la Secretaría del Bienestar, o en tareas de vigilancia en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, donde se desplegaron 6 mil elementos.
Cabe concluir que el protagonismo de las Fuerzas Armadas no es compatible con un sistema democrático, y que, por el contrario, comienza a desdibujar los límites entre el poder militar y el poder civil. En vísperas de la aprobación legislativa de una contra reforma en materia electoral -que será un hecho decisivo en las elecciones del 2024-, es necesario seguir insistiendo que, en lugar de generar un cambio positivo en el país, dichas reformas propician la destrucción de instituciones, comprometen el ejercicio democrático, el estado de derecho, así como la transparencia y rendición de cuentas.
Le tocará a la Suprema Corte de Justicia dirimir las controversias contra la adscripción de la Guardia Nacional (GN) a la Sedena. Este órgano es el único que puede impedir este atropello. Por otra parte, al Congreso le corresponde evitar que la vida democrática del país quede vulnerable con la “descuartización” del INE, y a la SCJN en las leyes aprobadas que considere inconstitucionales. ¿Estarán a la altura de las circunstancias? (Colaboró Estefanía López Mendoza, El Universal, Online)

(Los Migrantes, Fernando de Anda (FER), El Universal, Opinión, p. A15)