Si la imagen de México ha sido afectada en Colombia por los abusos de los miembros del Instituto Nacional de Migración, un estudio del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), que dirige Javier Aranda, revela que el negocio turístico sigue creciendo.
El año pasado ese país no sólo se consolidó como el cuarto en importancia para el turismo de esa entidad, después de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, sino que fue el tercero que más creció de estos cuatro.
En números absolutos, Estados Unidos generó 5.62 millones de viajeros en 2022, con un aumento de 18.18% contra 2021; Canadá, 985 mil, con un aumento de 260% contra el año previo; Gran Bretaña, 443 mil y 462%, y Colombia 417 mil, con un aumento de 85.82 por ciento.
No por nada, cada semana hay 57 frecuencias aéreas entre Quintana Roo y tres ciudades colombianas, que son Bogotá, Medellín y Cali.
Otra sorpresa es que su gasto por persona, que es de 362 dólares en promedio, supera a países como Brasil y que, además, 38.62% compran sus viajes através de agencias, mientras que el promedio de todos los mercados es de 26.26 por ciento.
Otro dato es que 75% de los colombianos que llegan a esa entidad lo hacen por primera vez, mientras que el promedio de los visitantes al Caribe mexicano que llegan por primera ocasión es de 52.8 por ciento.
La llegada por primera ocasión es un arma de dos filos, pues una buena impresión es el antecedente inmediato para que regresen.
Hasta ahora, sólo 15.36% lo han hecho por segunda vez, contra 18.22% del resto y tres sólo 4.64%, contra 9.47 por ciento.
En la encuesta de satisfacción que hace el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, los aspectos peor calificados con las medidas sanitarias, con 9%, que las consideraron regulares o malas; el transporte, con 13%; el aeropuerto, con 8% y la agencia con 9 por ciento.
Las calificaciones de excelente son para las playas con 62%; los tours con 61%; la seguridad, con 57% y el hotel, con 56 por ciento.
También analizando estos datos es obvio que el mercado colombiano tiene que ser visto como un mercado emergente pujante, que ya dejó atrás a Argentina y en donde no existen los problemas de visado que están frenando la llegada de los brasileños.
Divisadero
VITRINA TURÍSTICA. Otra sorpresa con la que se encontraron los asistentes a la Feria de Turismo de Colombia, que organiza Anato, fue que los colombianos están buscando destinos a donde no hay conexión aérea directa, como son Los Cabos.
A Rodrigo Esponda, director general del fideicomiso de turismo de ese destino (Fiturca), le llamó la atención el comentario de un agente de viajes de Colombia, quien le dijo que hay una cultura entre estos profesionales de buscar lo que el cliente les está pidiendo.
En ese sentido, han encontrado en Los Cabos un destino que tiene una infraestructura atractiva para grupos y convenciones y para los viajes de lujo.
Así es que Colombia ya es el tercer destino emergente más importante para Los Cabos, arriba incluso de España y no obstante que ya hay un vuelo directo a Madrid.
Además, hay un público que tiene los recursos para pagar las elevadas tarifas hoteleras, de hecho, las más altas de México.
Son los mismos que viajan a Europa y a otras regiones distantes y que buscan nuevas experiencias. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 6)
El 11 de mayo próximo expira la provisión de emergencia sanitaria conocida como título 42 que no es otra cosa que una norma establecida por Donald Trump para deportar a quienes han llegado a Estados Unidos en busca de asilo político durante el periodo más álgido de la pandemia. La excusa era la posibilidad de que fueran portadores del covid-19 y contagiaran a la población estadunidense. Quienes fueron deportados estaban obligados a esperar fuera de EU a que sus solicitudes de asilo fueran revisadas y aprobadas, o rechazadas por jueces federales. La orden de deportación fue fulminante, y en algunos casos en forma salvaje como sucedió en la frontera de Texas con México en donde miembros de la patrulla fronteriza trasmutados en cowboys persiguieron a caballo a decenas de niños, mujeres y ancianos como si fueran ganado para arrearlos y echarlos del país. El hecho causó indignación y protestas en todo el mundo. Por su parte las autoridades mexicanas protestaron enérgicamente ante Washington, ya que por añadidura decenas de miles de quienes fueron deportados establecieron campamentos a lo largo de la frontera mexicana con EU con la esperanza de que sus solicitudes de asilo fueran aprobadas.
Se suponía que una vez expirado el título 42 se reanudará el paso a EU de los solicitantes de asilo en donde esperarían la revisión de sus solicitudes. Pero, y éste es un gran, pero, ahora resulta que el presidente Biden quiere establecer nuevas taxativas para quienes solicitan asilo, parecidas a las que en su momento estableció Trump. No hay forma de entender la mayor parte de esas medidas cuando provienen de un presidente que ha expresado, una y otra vez, la necesidad de apoyo humanitario a quienes llegan a la unión americana buscando asilo y trabajo.
Será necesario que quienes soliciten asilo lo hagan mediante una cita con juez usando en su teléfono celular la app del departamento de migración, con la exigencia que lo hagan fuera de EU; si deciden cruzar la frontera para pedir el asilo serán rechazados automáticamente y por lo tanto no podrán obtener el asilo. Dada las condiciones de quienes viajan cientos de kilómetros para llegar a la unión americana, el sitio desde el que harán el trámite obviamente será la frontera de México con aquella nación. Esto último implica que México seguirá siendo refugio provisional de los 200 mil migrantes indocumentados que intentan llegar a la unión americana cada mes, según reportó la BBC hace unos días.
Las medidas que pretende imponer la administración Biden, tienen un plazo de 30 días para ser discutidas por los legisladores, y modificarlas, aprobarlas o rechazarlas. De no suceder alguna de esas cosas, entrarán en vigor en forma definitiva.
¿Cómo entender la decisión del presidente Biden quien ha criticado a los republicanos por su actitud antinmigrante y xenófoba? Máxime cuando amplias regiones del país están urgidas de mano de obra, según se ha publicado en la prensa estadunidense. Su decisión también va en sentido contrario a la necesidad de que el partido demócrata contrarreste la pérdida de electores latinos ante la sospecha de que los demócratas han sido incapaces de impulsar medidas que coadyuven en un trato mejor a sus paisanos. Amén de que, para muchos de ellos, los valores que profesan los republicanos les son más afines. Con este marco de fondo, la única explicación posible en la actitud de Biden es la pretensión de ejercer mayor presión en los legisladores para que se decidan en aprobar la reforma migratoria, sistemáticamente boicoteada por los conservadores. El presidente se juega una carta que, de equivocarse, pudiera ser contraria a la necesidad que su propio partido tiene del voto latino.
Basta recordar que, en las elecciones de 2020, 60 por ciento de latinos votó por los candidatos demócratas, en tanto que en las elecciones intermedias del 2022 sólo 55 por ciento de ellos votaron a su favor (CNN, noviembre1 6, 2022). Si pretenden revertir esa tendencia, los demócratas deben revisar su política hacia los latinos y no dar por sentado que tienen asegurado su voto. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 15)
El Presidente estadounidense, Joe Biden, planea realizar su Segunda Cumbre por la Democracia el 29 y 30 de marzo para “defender las elecciones libres y justas” en todo el mundo.
Considerando los últimos acontecimientos en México, debería pensar seriamente en no invitar al Mandatario mexicano, o en darle un papel muy secundario en la reunión.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador está haciendo retroceder a México a su pasado autoritario, cuando un partido político todopoderoso gobernó el país durante siete décadas consecutivas hasta el 2000.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) controlaba prácticamente todas las instituciones estatales y podía manipular las elecciones a su antojo.
Hay varias razones por las que López Obrador no debería ser invitado a la cumbre virtual que Biden organizará junto a los Gobiernos de Costa Rica, Países Bajos, Corea del Sur y Zambia. La sesión plenaria contará con la presencia más de cien Gobiernos de todo el mundo.
En primer lugar, López Obrador está desmantelando el Instituto Nacional Electoral de México, o INE, la agencia electoral independiente que ha hecho posibles las elecciones libres en México desde la década de 1990.
El INE es una institución neutral que además de estar a cargo del conteo de votos, supervisa el proceso electoral para asegurarse de que los funcionarios y candidatos cumplan con las reglas electorales.
El partido de López Obrador, que tiene mayoría en el Congreso, aprobó el 22 de febrero un proyecto de ley apoyado por el Presidente que recorta drásticamente el personal del INE, y le quita a la institución la capacidad de cumplir con su misión.
Si la Suprema Corte lo confirma, la reforma del INE podría permitir que el partido de López Obrador manipule el proceso y los resultados de las elecciones presidenciales de 2024.
La reducción del INE “pone en peligro la existencia misma de elecciones justas” en México, me dijo el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, en una entrevista reciente.
Los grupos defensores de la democracia de México realizaron ayer una marcha masiva en la Ciudad de México para exigir que no se despoje al INE de sus poderes.
En segundo lugar, López Obrador se ha convertido en un aliado cada vez más entusiasta de las dictaduras de Cuba y Venezuela.
A principios de este mes, el Presidente mexicano condecoró al dictador cubano Miguel Díaz-Canel con la medalla más importante de México para extranjeros.
En esa oportunidad, López Obrador afirmó que la isla, que tiene cientos de presos políticos y no ha permitido elecciones libres en las últimas seis décadas, tiene un “Gobierno profundamente humano”.
López Obrador incluso boicoteó la Cumbre de las Américas de Biden celebrada en Los Ángeles el año pasado porque el jefe de Estado estadounidense, para su crédito, no había invitado a la dictadura cubana a la reunión.
En tercer lugar, López Obrador ha tenido una postura ambivalente sobre la invasión rusa de Ucrania.
Aunque México voto en las Naciones Unidas a favor de que las tropas rusas se retiren de Ucrania, López Obrador criticó el mes pasado el suministro de tanques Leopard 2 de Alemania a Ucrania, alegando que fue algo incitado por los medios y “las oligarquías del mundo”. La Embajada de Rusia en México emitió un comunicado agradeciendo a López Obrador por su apoyo en este tema.
A pesar de todo esto, el Gobierno de Biden, igual que el de su predecesor, han tratado por todos los medios de evitar criticar a López Obrador.
Estados Unidos solo ha dicho en términos generales que apoya elecciones libres en todo el mundo, sin mencionar a México por su nombre.
Es probable que los funcionarios estadounidenses teman que si condenan las acciones del Gobierno mexicano contra el INE, López Obrador tomará represalias reduciendo la cooperación de México para detener a los migrantes indocumentados en la frontera.
Pero Biden no debería premiar a López Obrador con un asiento en la mesa virtual de su Cumbre por la Democracia. Allí deberían estar los países que están tratando de mejorar sus sistemas democráticos.
Es hora de que Biden se ponga del lado de los mexicanos que luchan por seguir teniendo elecciones supervisadas por una agencia independiente, y no del lado del Gobierno que está tratando de controlar el aparato electoral. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 18)