En el Senado de la República se llevó a cabo un parlamento abierto con el que se pretende analizar y enriquecer la Ley del IMSS, de esta manera modificar el artículo 13 y así incorporar de manera voluntaria al seguro social a personas migrantes que trabajan en EU. Se presentará una iniciativa ante el Pleno de este órgano en los próximos días. Al hacer cálculos, se estimó que de los casi 57 millones de latinos en EU, 36 millones son de origen mexicano. (Redacción, El Economista, El Foro, p. 55)
La principal fuente de ingresos desde hace varios años para las familias mexicanas son las remesas, afirmó, en diciembre de 2022, el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Llegan a más de 10 millones de familias con un promedio de siete mil pesos al mes. ¿Esta noticia es positiva o negativa?, ¿Por qué un gobierno que dice representar a las izquierdas; festeja como gol olímpico, el dinero que llega del extranjero por los migrantes y no el que produce?, pero mejor vamos por partes:
Un cable de la agencia Associated Press informó que la causa de que más nicaragüenses abandonen su país, ha generado el aumento de remesas; o en este ejemplo los dictadores se enriquecen por el dinero que generan los perseguidos políticos que huyen de sus territorios. Antón Martínez, de 38 años, huyó de su país por protestar y convertirse en un objetivo de detención. En fin, esta persona ahorra “200 dólares de su salario como lavaplatos en los Estados Unidos para enviárselos a su madre… desearía que fuera más, pero todavía está tratando de encontrar un lugar en su nuevo país y pagar la deuda de sus trámites de migración”.
Su trabajo contribuyó al aumento del 50% en las remesas a Nicaragua en 2022, “un salto masivo que los analistas atribuyen a los miles de nicaragüenses que emigraron a EE. UU. en los últimos dos años. Esa migración ha ocurrido a medida que el gobierno de Daniel Ortega ha intensificado la represión de las voces de la oposición”. Este ejemplo es el de muchos, quienes mantienen sana la economía de Nicaragua con los más de 3.200 mdd que enviaron a su país el año pasado.
Para algunos economistas la migración, se ha convertido, léalo bien en: “La principal política macroeconómica (de Ortega), y en su principal política social”. Asimismo, las verdaderas causas de la salida de nicaragüenses de su país, son las inexistentes oportunidades económicas que llegan a las persecuciones de disidentes políticos. Solo vale recordar la reacción del gobierno a las protestas de entre 2018 y 2021, en las que se reeligió por cuarta ocasión, sin tener a ningún oponente. Ni Porfirio Díaz se atrevió a tanto.
Para el Banco Mundial el dinero enviado por parte de sus migrantes a AL y el Caribe en 2022 aumentó 9.3%, lo que significan 142 mil mdd; causado por el aumento de empleos en la Unión Americana. Sin embargo, este año la inflación y otras variables económicas generará que dictadores que se presentan como abanderados de las causas de izquierda tengan menos que celebrar y a muchos más que responsabilizar de sus problemas.
Ya casi para terminar dos preguntas: ¿El envío histórico de remesas significa que las personas se van de su país en busca de oportunidades que no encuentran?, ¿Las personas que huyen, lo hacen por deseos propios? El Banco de México informó que nuestra economía recibió 4 mil 406 mdd en remesas en enero de 2023, lo que es un incremento de 12.5% en comparación con el mismo mes de 2022. Dictadores o no, muchos gobiernos presumen las remesas como su principal política social; gracias a ciudadanos que huyeron por una persecución política o por la falta de oportunidades. (Gerson Hernández Mecalco, El Sol de México y Ovaciones, Análisis y Opinión, p. 19 y 28)
La ‘difícil’ tarea de Ebrard
Como si la agenda fuera menor, a las preocupaciones de Estados Unidos respecto de su vecino del sur, encabezadas por el tráfico de fentanilo y la migración, ahora se agrega “la importancia de las instituciones para una democracia fuerte”, tal como le hizo saber el secretario de Estado, Antony Blinken, al canciller Marcelo Ebrard, en el marco de la reunión de ministros del G20, luego de que el presidente López Obrador acusara al Departamento de Estado de aquella nación de “inmiscuirse en lo que no le corresponde”, al haberse manifestado a favor de un instituto electoral fuerte e independiente en México. Vaya responsabilidad la de Ebrard, al tener que defender lo indefendible cada que debe representar a México en foros internacionales. (Redacción, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 41)
Las marchas ciudadanas en 100 ciudades del país han lanzado un poderoso mensaje al mundo. La democracia en México se encuentra en riesgo y existe una persistencia inconstitucional en controlar los órganos electorales, pero también la existencia de una numerosa ciudadanía en resistencia para impedirlo.
Adicionalmente, las autoridades mexicanas han cometido el error de enviar un mensaje que tiene encendidas las alertas: la intención de crear un conflicto con el gobierno de Joe Biden, enarbolando la defensa de regímenes autoritarios y acusando al primero de alentar el golpismo en América Latina y el Caribe.
Se intenta jugar en el terreno internacional como si fuera la arena política nacional. El efecto ya es adverso: influyentes medios de comunicación extranjeros advierten de lo que pareciera un giro autoritario en México para alinearse a Nicaragua, Cuba y Venezuela.
Es muy difícil que los artífices de esta estrategia desconozcan que una cosa es el gobierno de Estados Unidos y otra su poderoso Congreso, que ya expresó su preocupación por el riesgo de que México retroceda a la llamada “dictadura perfecta” del PRI, que manipuló las elecciones por más de 70 años.
Este espacio pudo conocer versiones del partido oficial en el sentido de que la estrategia consiste en acusar genéricamente a Estados Unidos de intervencionismo, siempre que no se toque a Biden ni se modifique el acuerdo de contención de los migrantes.
Sin embargo, el avance del narcotráfico en el territorio mexicano y el descontrol de la “epidemia” de fentanilo han metido al Congreso y al Partido Republicano en la ecuación, que no ha dejado pasar, este último, la oportunidad de afectar electoralmente a Biden.
Este juego puede terminar en un resultado adverso. México está en una posición inmejorable para recibir inversiones por el efecto nearshoring, como lo expresó la secretaria de Economía ante el Legislativo, al anunciar la existencia de, al menos, 400 empresas que buscan radicar sus inversiones en el país, para aprovechar nuestra cercanía con el segundo mercado más importante del mundo.
El ejemplo es el anuncio de Elon Musk de asentar en Nuevo León su megaplanta de Tesla, lo que estuvo muy cerca de fracasar por la ideologización de las políticas públicas. El magnate fue claro, ahí o me voy.
Los pronósticos de los capitales es que México se ha tornado en un foco rojo por dos factores: el avance del control territorial del narcotráfico y la incertidumbre jurídica por la persistencia de deslegitimar a la Suprema Corte y las personas juzgadoras. Hoy se añade el intento de controlar las elecciones.
La eficacia interna de victimizarse por un complot “del intervencionismo” estadunidense se ha desgastado. Así lo indican los índices de desaprobación.
Esta ruta puede terminar abriendo dos frentes: uno para la economía, al tornarse México no viable para las inversiones y, otro, para los tres precandidatos presidenciales de Palacio, quienes se volverían poco confiables si prometen el continuismo.
Por demás inoportuno resultó el artículo del subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas, en el que llama a reformar al Poder Judicial federal, aludiendo los mismos calificativos de Palacio.
El PJF tiene mecanismos de regulación. Las pocas garantías de un proceso democrático en el Congreso, cuya mayoría aprueba lo que se le instruye, y la abierta y sistemática agresión a los integrantes del PJF, no hacen más que confirmar que se reintenta someter a un Poder del Estado, cuya función es contener el desbordamiento del poder público.
El gobierno y su aparato han iniciado una peligrosa campaña de violencia verbal contra la ministra presidenta, Norma Piña. El foro y la sociedad civil les han llamado a detenerla, porque puede poner en riesgo su integridad. (Jorge Camargo, Excélsior, Editorial, p. 12)
México, ante informe sobre Nicaragua
Muy relevante, nos comentan, el informe que el Grupo de Expertos de Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU, el cual determinó que Daniel Ortega y Rosario Murillo cometieron delitos de lesa humanidad en 2018 cuando desataron una ola de represión que dejó más de 355 muertos. Se trata de un documento que puede empezar a abrir vías penales, pero que requerirá del apoyo de la comunidad internacional. Por lo anterior, nos hacen ver, que resulta importante saber qué hará México, porque recién el Presidente López Obrador anunció que nuestro país daría asilo a los nicaragüenses que así lo deseen, aunque no expresó condena alguna al régimen de Ortega. El mensaje del grupo de la ONU, llama, por lo pronto, a ampliar sanciones a instituciones e individuos involucrados en la comisión de violaciones y crímenes en el derecho internacional. (Redacción, La Razón, LADOS, p. 2)
Ebrard lo hace de nuevo
De nuevo el canciller Marcelo Ebrard apacigua las aguas en la relación con Estados Unidos. En la reunión del G20, en India, fue captado dialogando con el secretario de Estado de Washington, Antony Blinken, quien hace días respaldó las movilizaciones en defensa del INE, lo cual fue criticado por el presidente López Obrador. Ebrard, como siempre, salió al quite y charló con él sobre la importancia de las instituciones para fortalecer la democracia. (Redacción, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
Tensión bilateral
Nos dicen que la reunión de ayer del canciller Marcelo Ebrard con el secretario de Estado del país vecino, Anthony Blinken, fue tensa. Y es que se realizó justo un día después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador le dijera desde La Mañanera que mejor se ocupe de los asuntos de su país, en lugar de entrometerse en México. El canciller otra vez tuvo que pagar los platos rotos. Por ahí dicen que el aspirante presidencial trabaja para ser la corcholata favorita. ¿Será? (Redacción, 24 Horas, p. 2)
Poco le duró el gusto a los opositores presidenciales mexicanos, que comenzaban a difundir el regaño del Departamento estadounidense de Estado contra la decisión soberana del Estado mexicano de hacer las reformas políticas que desee, siempre y cuando cumplan con los procedimientos institucionales de revisión.
El miércoles pasado, el vocero del Departamento de Estado, Ned Price, se disculpó diciendo que se habían malinterpretado sus palabras, porque la queja mexicana fue muy clara en señalar que se estaba violentando la relación bilateral, al intervenir EU en un proceso interno de reformas que hasta ahora ha cumplido con todos los requerimientos de ley y que no han sido imposiciones autoritarias.
Estados Unidos ha comenzado a utilizar el tema de la democracia y la corrupción como instrumentos de intervención extraterritorial en países de todo el mundo, sin que se tengan pruebas concretas de que el gigante estadounidense sea todo un dechado de democracia y honestidad, y más aún cuando la estructura judicial estadounidense se ha negado de manera arbitraria a revisar las quejas del expresidente Donald Trump contra ciertas expresiones de fraude electoral en las elecciones de 2020.
El presidente Biden está preparando una nueva cumbre por la democracia como instrumento de control político de la Casa Blanca sobre todos los países del mundo, obligando a la certificación americana de prácticas políticas y en el entendido de que no existe ninguna categoría absoluta de democracia porque todos los países tienen espacios que funcionan contra la democracia.
La democracia y la corrupción serán los nuevos instrumentos intervencionistas de la Casa Blanca para ir debilitando a aquellos países que no se sometan a las directrices americanas.
Zona Zero
El caso Genaro García Luna entrará en una nueva fase después de que se dicte la sentencia por el reconocimiento de la culpabilidad que tuvo un jurado popular. Algunos indicios estarán revelando que el exfuncionario habría recibido algunos beneficios de sus viejos aliados americanos, pero a cambio de que se olvide de utilizar los reconocimientos de oficinas de EU a su gestión como secretario de Seguridad calderonista. La posibilidad de algún acuerdo como testigo protegido desactivaría algunos expedientes en curso que se encuentran en el sistema judicial mexicano para quitarle riquezas y propiedades. (Carlos Ramírez, 24 Horas, Estados, p. 10)
La concentración del pasado domingo fue importante por muchas razones. La gente respondió a la embestida electoral de López Obrador con la más grande manifestación convocada por la sociedad civil en el país. Se dice fácil, pero sin consignas políticas o grandes figuras, acarreos o financiamiento público, la gente acudió para defender una institución -el INE-, una causa más bien abstracta -el voto libre-, y unos destinatarios básicamente desconocidos para la mayoría de la población -los once ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación-.
Se género una energía verdaderamente ciudadana que desbordó el Zócalo de la Cdmx y también reunió a miles en más de cien ciudades del país y del extranjero. En Estados Unidos tomaron nota y están enviando mensajes claros y fuertes. Acostumbrado al estilo Trump que no tenía ningún interés en la política mexicana mientras detuviéramos migrantes, el cambio de señales está enojando al gobierno mexicano.
De entrada, el plan B electoral ya ameritó una firme postura bipartidista del Congreso norteamericano, en voz de los presidentes de las comisiones de relaciones exteriores del Senado, el demócrata Bob Menendez, y de la Cámara de Representantes, el republicano Michael McCaul.
Por parte de la administración Biden, la ofensiva ha corrido a cargo del Departamento de Estado en pleno. El secretario Blinken, el subsecretario Nichols, el vocero Price y hasta la titular de la Agencia para el Desarrollo (USAID), Samantha Powers. Incluso el embajador Ken Salazar, usualmente benevolente en sus comentarios hacia López Obrador, hizo fuertes declaraciones en público y en twitter. Los mensajes son claros y, contrario a la opinión presidencial, transmiten literalmente la preocupación de Joe Biden.
Un tercer frente ha corrido a cargo de la prensa y la academia. El NYTimes dio amplia cobertura a la concentración. El WSJ llevó en primera plana a la fotografía de la Plaza de la Constitución desbordante de rosa. Y en la prestigiosa revista The Atlantic ya aparecieron dos amplios textos, uno de su antiguo editor David Frum, titulado “El vecino autócrata” y el más reciente firmado por la reconocida politóloga y escritora Anne Applebaum afirmando que “López Obrador está destruyendo la democracia desde dentro”.
No se trata de conspiraciones. El tema de la certeza electoral ha sido la manzana de la discordia en Estados Unidos. La falsa acusación de fraude en 2020 golpeó directamente el triunfo de Biden y provocó el traumarte episodio del asalto al Capitolio que hizo tambalear la democracia más poderosa del mundo.
Con el tema migratorio, las muertes por fentanilo y el juicio a García Luna México está en la mente de los estadounidenses por las malas razones. No obstante ello, el presidente mexicano agrega otro innecesario foco de conflicto y desconfianza. López Obrador hace mal en ignorar los mensajes y, peor aún, descalificarlos. (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 10)
En el mes de febrero, la Unión Africana (UA) celebró 60 años en su sede en Addis Abeba, Etiopía, donde se verificó también la llamada Cumbre de la UA, conformada por los jefes de Estado y de Gobierno que integran el único espacio institucional de diálogo y concertación política que involucra a sus 55 Estados miembros. Durante sus sesiones se acordó que la prioridad para 2023 será fortalecer el Área Continental Africana de Libre Comercio (AfCTA, por sus siglas en inglés) para acelerar el proyecto de integración, la industrialización, las cadenas de suministro y la autosuficiencia alimentaria.
De esta forma, se da respaldo político al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Agenda 2063 de la UA, estrategia para lograr la transformación socioeconómica y el desarrollo sostenible. El papel de México como observador permanente y, conforme a las directrices del canciller Marcelo Ebrard, de fortalecer nuestra presencia en el continente, al anunciar el pasado mes de enero en la Reunión de Embajadores y Cónsules la apertura de dos nuevas embajadas en África, estuvo enfocado a profundizar nuestra relación política y económica con todos los países africanos.
Así, tomando en consideración que los países de la Unión Africana representan más de una cuarta parte de la membresía en la ONU, se aprovechó la presencia de México en la cumbre y en las reuniones paralelas para promover la candidatura mexicana, representada por el embajador Juan Manuel Gómez-Robledo a la Corte Internacional de Justicia para el periodo 2024-2033.
Adicionalmente, de acuerdo con lo previsto, la agenda de este foro hizo énfasis en asuntos de paz y seguridad, donde la UA ha asumido un liderazgo creciente, con resultados concretos como se ha podido observar recientemente en el proceso de paz en la guerra civil en la región del Tigray, en Etiopía, y los compromisos del máximo organismo regional africano de “Silenciar las Armas”.
En ese contexto, la Embajada de México en Etiopía realizó acercamientos con la Comisión de la Unión Africana para manifestar el interés de la Secretaría de Relaciones Exteriores de compartir buenas prácticas sobre las medidas para reducir el tráfico ilegal de armamento, así como los avances registrados en la demanda del Gobierno de México en contra de productores, distribuidores y vendedores de armas de fuego en Estados Unidos.
Finalmente, no debe soslayarse la importancia de esta magna reunión como plataforma de interlocución con los países miembros de la UA, particularmente en lo que se refiere a la futura participación de la Unión Africana en el G20, así como la voluntad para fortalecer en África el Tratado de Pelindaba sobre la Zona Libre de Armas Nucleares y la reforma en la ONU, en particular la del Consejo de Seguridad. Todos estos temas son clave para la agenda de la política exterior de México. (Víctor M. Treviño Escudero, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)