La mañana es nebulosa. Su color es de plomo. El termómetro del jardín marca 3 grados Celsius bajo cero.
No me importa.
Estoy en la sala de mi casa, sentado en mi acogedor sillón, con una manta de lana cubriéndome las piernas y el regazo, y un cálido batín de terciopelo rojo abrigándome de la cintura arriba. Con mis pantuflas y mi gorro de estambre debo tener cierta semejanza con algún personaje de Charles Dickens.
En la mesilla, al lado, humea una taza de té de manzana con canela, y cerca de mí arde el fuego de la chimenea.
Dentro de poco llegará el visitante nocturno que a esta hora viene: el sueño. Entonces me iré a la cama y me arrebujaré en el edredón de plumas, que es como un cálido verano.
De pronto me asalta un pensamiento: el de los migrantes que, de paso por mi ciudad, dormirán esta noche en un rincón de alguna calle, o bajo un puente.
¡Carajo! ¿Por qué no puede uno disfrutar en paz su manta de lana, y el batín de terciopelo, y las pantuflas, y el gorro de estambre, y el té de manzana con canela, y el fuego de la chimenea, y la cama, y el edredón de plumas?
¡Hasta mañana!… (Armando Fuentes Aguirre, Reforma, Opinión, p. 11)
Colaboración, sin tropas
Se suponía que en el encuentro entre congresistas de EU y el presidente López Obrador se hablaría sólo del Corredor Interoceánico del Istmo, pero un tema obligado fue el combate al fentanilo. Por eso asistieron la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; los titulares de Gobernación y Sedena, Adán Augusto López y Luis Cresencio Sandoval; y el canciller Marcelo Ebrard. El acuerdo fue colaboración, pero sin envío de tropas. (Redacción, El Heraldo de México, LA 2, p. 2)
Que el canciller Marcelo Ebrard cerró bien la semana, pues luego de viajar en la semana a Washington para lanzar la campaña contra los ataques republicanos a México, ayer confirmó que no hay interés real en el Capitolio para impulsar la iniciativa para que el ejército de EU enfrente a los cárteles, según se desprende de la reunión de más de cinco horas que sostuvo otro grupo de congresistas con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Además, al salir de Palacio fue aclamado por la gente que se congregó ahí; aunque no faltaron las consignas a favor de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y hasta una agresión con un vaso de unicel, al funcionario se le vio satisfecho con la labor cumplida. (Redacción, Milenio, Al Frente, p. 2)