Preparan reunión en Washington
Trabajo conjunto están realizando México y EU para combatir el tráfico de fentanilo. La secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, dio a conocer que se reunió de manera virtual con Elizabeth Sherwood-Randall, asesora en Seguridad Nacional de la Casa Blanca, y los embajadores de ambos países. Afinan todo para la reunión en Washington del 13 de abril.
El video de la discordia
En Palacio Nacional sospechan que el gobierno de Chihuahua filtró el video que evidencia cómo dejaron encerrados a los migrantes en el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez. Pero, nos dicen, es una trampa para lastimar a la gobernadora Maru Campos, porque todo apunta a que el clip salió del propio INMI, de Francisco Garduño. (Redacción, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
El incendio en las instalaciones de la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad Juárez, Chihuahua, con saldo de 39 indocumentados muertos, destapó una red de corrupción en la seguridad privada.
La compañía Grupo de Seguridad Privada CAMSA, aparentemente ligada al cónsul de Nicaragua, fue contratada por el instituto para custodiar los centros de detención de migrantes de varios estados del país, y las anomalías abrieron la caja de Pandora en la relación del sector público con empresas privadas.
En el centro migratorio de Ciudad Juárez se detectó que la empresa sólo tenía reportados cuatro elementos de seguridad con 10 uniformes. Sin embargo, el contrato con el INM era por 503 elementos en instalaciones ubicadas en 23 entidades. Tampoco cuenta con permiso de portación de armas y en los informes mensuales no reportó altas o bajas de personal.
El contrato se otorgó por adjudicación directa, que le permitía prestar sus servicios en instalaciones de este organismo, ubicadas en 23 estados de la República. El documento establece una vigencia del 1 de marzo de 2023 al 31 de diciembre de 2023, con un monto mínimo de 76 millones de pesos y un máximo de 190 millones.
Ya se tienen identificados a los socios: David Vicente Salazar Gasca y George McPhail Trouyet, así como a representantes y apoderados legales.
Grupo de Seguridad Privada CAMSA S.A. de C.V., registrada ante la Dirección General de Seguridad Privada desde el 3 de septiembre de 2020, con una autorización vigente a febrero de 2024, bajo la modalidad de seguridad privada “en todo el territorio nacional”.
Paralelamente al proceso penal que lleva la propia FGR sobre la probable responsabilidad de la empresa, dio inicio el proceso administrativo sancionador en su contra para revocarle el permiso e imponerle una multa económica.
Aunque el contrato se cancele y se dicten órdenes de aprehensión en contra de representantes de la empresa, se necesita saber quién del gobierno otorgó los contratos.
¿Quién está haciendo dinero con eso? Por eso es urgente que Francisco Garduño, titular del instituto, explique también parte de su responsabilidad. ¿Cuáles eran los protocolos? ¿Cuáles los criterios para contratación de empresas? ¿Cómo se garantiza el funcionamiento? Es claro que no hubo reglamento que se aplicara. Se deben revisar todos los contratos con empresas de seguridad en la administración pública.
Uppercut: Es urgente que Pablo Lemus, alcalde de Guadalajara, dé un reporte sobre el caso de dos policías —un hombre y una mujer—, captados torturando a un indigente en calles de la colonia Moderna. No sólo deben ser destituidos, sino que se deben fincar responsabilidades penales, porque, con toda saña, ella se sube en su pie haciendo fuerza con sus botas y deja caer todo su peso, mientras él lo golpea hasta cansarse. Creyeron que nadie los veía, pero fueron captados por una cámara que lo grabó todo. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 5)
Una de las constantes del presente gobierno es la facilidad con la que se articula el absurdo, bajo el amparo de esa regla de oro que señala y describe que en nuestro país “no pasa nada”. Ya no hay lugar a la sorpresa cuando a lo largo de este sexenio se ha manejado una estrategia de comunicación que sería muy cómica, si no fuera parte de las respuestas oficiales de un gobierno que asumió la titánica labor de configurar una realidad basada en la opacidad y la mentira.
Apenas transcurrieron unos cuantos días de la pandemia de covid-19 –una tragedia por cualquiera de los ámbitos por donde se analice– y daba inicio el carrusel de discursos en los que se revelaba la naturaleza de quienes eran capaces de sonreír, hacer mofa y convertir en oportunidad política la desgracia que tocaba a nuestras puertas. Empleando al aparato burocrático del Estado y sus alcances en los medios de comunicación se erigieron monumentos discursivos para ensalzar la imagen de quienes jugaban a inventar una nueva categoría de la ignominia al proclamar que “la fuerza del Presidente es moral, no de contagio”. No era una casualidad que se colocara la figura presidencial como la medida de esa nueva “moral”, que estaba más allá de un riesgo médico del que nadie estaba exento: la muerte campeaba por las calles y tocaba a nuestras puertas, excepto para quien se consolidaba como el icono del nuevo presidencialismo mexicano. Y no tardó en surgir aquella sonrisa con la que se presumía el poder de los famosos “Detente”, con la que coronaba su postura ante el virus que trastocó la vida de miles de personas en el país. Un gesto que, de no aparecer ante las cámaras y los micrófonos, hubiera sido una simple gansada, una broma de mal gusto. Sin embargo, ya era momento para cuestionarse y tratar de entender de qué se reía el paradigma de la nueva “moral”.
Nadie puede darse por sorprendido o sorprendida cuando el inquilino del Palacio Nacional, enfrascado en su reyerta en contra de los medios de comunicación que no son afines a su “proyecto”, pasó de la incendiaria diatriba a regalarle una sonrisa y carcajada abierta a una sociedad que no encuentra motivos para reírse de la cantidad de homicidios que fracturan diariamente su vida –sin mencionar las desapariciones, feminicidios, los secuestros–. Más allá de las posibles explicaciones que el corifeo de las voces propagandísticas pueda esgrimir, allí queda la reacción de quien prefiere mantenerse en la egolatría de su empeño justiciero en contra de sus enemigos imaginarios y la conspiración del pasado, que en asumir el posible fracaso de su política de seguridad. ¿Será que quienes hoy desestiman esa reacción, en otros tiempos se hubieran volcado a las calles exigiendo la renuncia de todo el gobierno? Sabemos la respuesta.
En efecto, en la respuesta que se acaba de formular, se encuentra la articulación de lo que hemos presenciado durante esta semana ante la muerte de treinta y nueve migrantes –y casi treinta heridos– en un centro administrado por el Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez. Una tragedia que, de inmediato, puso en funcionamiento a toda la maquinaria del gobierno para buscar el mínimo detalle que permitiera minimizar o desaparecer, como en un acto de magia circense, la responsabilidad del Estado que, en efecto, señalaría directamente a la totémica figura presidencial. No obstante, apareció el siempre oportuno espíritu risueño del paradigma de la nueva “moral” para poner en acción y a marchas forzadas a cada uno de los engranajes de ese corifeo que es capaz de aplaudir y justificar cualquier absurdo gubernamental. Así, no sorprenden las reacciones que también revelaron la estulticia y la bajeza de quienes son parte de la estrategia de comunicación de este gobierno: desde culpar a las propias víctimas, hasta señalar como único perjudicado de las terribles acciones de los medios de comunicación al gobierno de la llamada “transformación”. Y, claro está, borrar los nombres de dos aspirantes a la sucesión presidencial que, según la ley, serían los primeros obligados en dar respuestas y asumir su responsabilidad ante la grave e inhumana situación de los migrantes en nuestro país. Sin embargo, serán los hilos más frágiles los que se romperán con simple facilidad.
En otros momentos, quienes hoy buscan levantar una polvareda ante la desgracia, gritaban que el Estado era responsable de Ayotzinapa, la tragedia de la guardería ABC, la violencia policial, etcétera, y tomaban las calles para señalar la responsabilidad de la figura presidencial. Hoy, su nueva “moral”, el “humanismo” y el señor paradigma, tienen otras coordenadas que se extravían en su cinismo. Con la misma vara carroñera que midieron hoy se configura su historia. Sí, fue el Estado y su desvergüenza, lo cual tampoco se olvida. (Carlos Carranza, Excélsior, Nacional, p. 11)
La 4T no debería tener cuadros de Benito Juárez en sus oficinas, sino de Poncio Pilato, ese personaje que se lavó las manos buscando no hacerse responsable de enviar a Jesús de Nazaret a la Cruz.
En la tragedia de Ciudad Juárez, donde murieron 39 migrantes en una estación —cárcel— migratoria debido a la negligencia y omisión del Estado, el gobierno “de la transformación” hizo un homenaje, una oda a Poncio Pilato.
El primero que puso el ejemplo fue el propio Andrés Manuel López Obrador, quien culpó a los migrantes de haber provocado su muerte, sólo le faltó decir que fue un suicidio colectivo porque pertenecían a una secta. No fue el único, su secretario de Gobernación, Adán Augusto López, inmediatamente se desmarcó de la fatalidad y pidió que se volteara a ver al responsable de la política migratoria: Marcelo Ebrard, quien hizo como que la virgen le hablaba y después de poner el consabido tuit de condolencias, se le vio muy contento y feliz manejando un Tesla. Los funcionarios estaban más preocupados en que no los responsabilizaran que en dar la cara y reaccionar como se esperaría de una presidencia humanista.
Lo de Chihuahua puso el dedo en la llaga y obligó a la opinión pública a ver la situación que viven las personas que deciden abandonar su país buscando llegar a Estados Unidos, teniendo la mala fortuna de atravesar México. Los migrantes viven un verdadero viacrucis en México, porque López Obrador decidió supeditar su política migratoria a los mandatos de Estados Unidos. Miles de centroamericanos y sudamericanos viven un calvario, cargan con su cruz y tienen varias caídas en su trayectoria. El Presidente les dio el beso de Judas, primero les hizo creer que México era un país de puertas abiertas, para al final traicionarlos y tratarlos como indeseables.
Las historias que han salido a la luz a raíz del incendio han dejado en claro las condiciones inhumanas en que los tenían sin agua ni alimentos. Seguramente porque el gobierno morenista piensa que no sólo de pan vive el hombre. A pesar de ello, el mandatario federal negó y sigue negando no tres veces, sino más la situación. Prueba de ello fueron sus primeras reacciones, tuvieron que pasar cinco días para decir que el evento lo conmovió y le partió el alma. Tarde, pero sin sueño.
Pero la admiración hacia Poncio Pilato no es nueva, cada vez se escuchan a más funcionarios buscar deslindarse de todo lo malo que sucede. En 2021, al día siguiente que se registró un incendio en un control de trenes del metro, la entonces directora del Sistema de Transporte Colectivo, Florencia Serranía, señaló: “Yo soy la directora general del Metro, solamente”.
La jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum se lavó las manos de las decenas de espectaculares que aparecieron en todo el país con su silueta y la frase #EsClaudia, “pues son personas que deciden organizarse y los suben, pero no, de ninguna manera es algo que nosotros estemos promoviendo”. (Vianey Esquinca, Excélsior, Nacional, p. 13)
El capitán segundo Felipe Rodolfo Rosales y el bombero Julián Dámaso Valenzuela iban camino a la estación de bomberos de Ciudad Juárez. La jornada estaba a punto de terminar. Eran las 9 de la noche con 39 minutos, del lunes 27 de marzo. Ambos viajaban en una camioneta pickup, con número económico A07504. Circulaban por la avenida General Rivas Guillén, al cruce con Bernardo Norzagaray.
La zona está muy cerca de la presidencia municipal de Ciudad Juárez y de los puentes internacionales Paso del Norte y Lerdo Stanton, hacia Estados Unidos.
De pronto, ambos bomberos vieron que de las ventanas del Instituto Nacional de Migración salía humo. Activaron la alerta de emergencia y solicitaron las “máquinas extinguidoras” a la estación central número 1, ubicada en la calle Colegio Militar, al cruce con 5 de mayo. Un trayecto de siete minutos en coche.
Los bomberos no perdieron el tiempo. Al llegar al Instituto Nacional de Migración, “decidieron entrar por la puerta principal que consta de una reja de metal y una puerta de madera. La reja de metal estaba abierta, pero la puerta de madera estaba cerrada por dentro con un pasador. El capitán Rodolfo Rosales tiró una patada para forzarla en medio de un humo denso y calor”.
“A las 9 de la noche con 43 minutos, llegó el primer camión de bomberos con el número 19. Los elementos entraron y se dieron cuenta que otra puerta de reja metálica que daba al área de dormitorios de hombres estaba cerrada con un candado. Los bomberos procedieron a realizar una entrada forzada con herramientas especializadas para romperlo y poder entrar a extinguir el incendio que se registraba en colchonetas para dormir”.
“Utilizaron 100 pies de línea de 1/2 pulgadas y 2 mil litros de agua. En ese momento realizaron una búsqueda y rastreo. Encontraron a personas inconscientes en el dormitorio y en dos baños. En esos momentos ya habían llegado otros camiones con los números 4 y 12, una cisterna y las pickups 6 y 11. En total eran alrededor de 20 bomberos, para rescatar a lesionados y víctimas fatales, siendo un total de 68, todas del sexo masculino, de las cuales 37 fallecieron en el lugar y 31 fueron trasladados a recibir atención médica de ambulancias de rescate municipal, Cruz Roja y privadas”.
“Se hace mención que por lo denso del humo y lo caliente del área, bomberos realizaron un boquete utilizando un marro de 16 libras, en una de las paredes para conseguir una ventilación de gases calientes, humo y calor. Se hace notar que en el edificio donde se ubica la estación provisional migratoria no se localizan extinguidores contra incendio y una de las rejas metálicas para ingresar o salir del área se encontraba soldada y la otra se encontraba cerrada con un candado de la marca Máster, por lo que no fue posible que las personas ahí resguardadas pudieran salir al momento que se inició el incendio. El personal y ministerio público de la Fiscalía General de la República y del estado se hicieron cargo de la escena e investigación, terminado el servicio a las 4 horas del siguiente día”.
Todo lo anterior es parte del reporte del Heroico Cuerpo de Bomberos de Ciudad Juárez, al que tuve acceso. Consta en las carpetas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la Fiscalía General de la República. Estos elementos son los héroes de una tragedia. Del otro lado están los villanos, los que nunca se harán responsables, pero que ya cargan con una tragedia muy similar a la de otros gobiernos.
Stent:
Murió en condiciones sospechosas Erika Medina Moctezuma. Era novia del regidor del ayuntamiento de Cuernavaca, el panista Fernando Carrillo Alvarado. Según sus familiares, ella sufrió en silencio maltrato psicológico, verbal y físico, que la llevó en varias ocasiones al hospital. La versión oficial indica que se suicidó. (Claudio Ochoa Huerta, El Universal, Nación, p. A8)
Sí, efectivamente, el canciller se encarga del tema migratorio en lo que concierne a las relaciones internacionales, los convenios, las concesiones, los arreglos por debajo de la mesa y los bomberazos creados por el Instituto Nacional de Migración (INM). Pero la política interior depende del secretario de Gobernación, que según ha dicho no se encarga; del subsecretario de Migración, Población y Derechos Humanos, a cargo de Alejandro Encinas, que nunca se ha encargado de nada relacionado con migración, y de Francisco Garduño, en INM, que todavía sigue en el puesto y tampoco se encarga, ni se responsabiliza de los hechos ocurridos: los responsables, hasta ahora, son los migrantes que prendieron los colchones, la policía privada y un par de funcionarios que aparecieron en un video.
Por su parte, en la Secretaría de Gobernación (SG) hay una unidad de política migratoria (UPM) que no se encarga propiamente de la política, sino de generar insumos estadísticos y análisis, para que otros tomen decisiones. Y en la SRE se encarga, supuestamente, de migración el jefe de la Unidad de América del Norte, Roberto Velasco, que tiene una cantidad de funcionarios bajo su mando y que incluye una Dirección de Asuntos Fronterizos, pero ninguna de migración.
Hay dos momentos de crisis importantes en lo que va del sexenio de la presente administración, los chantajes de Trump y la tragedia de Ciudad Juárez. Se habla mucho de la amenaza de los aranceles y cómo se solucionó el problema, con 20 mil miembros de la Guardia Nacional dedicados a contener la migración, pero no se dice nada de las causas de esa crisis, que fue la política migratoria implementada por la SG y el INM, a cargo de Tonatiuh Guillén.
La política de puertas abiertas de enero de 2019, de bienvenida y certificación de los migrantes en tránsito, implementada por el INM y calificada como un “nuevo paradigma”, fue la que provocó un incremento notable de los flujos y dio pie a despertar las iras contenidas de Donald Trump, que amenazó con aranceles, si no se detenía el flujo.
Ahora sabemos que hubo dos posiciones, la de aguantar el golpe y negociar, porque se trataba de un bluf, y la otra posición que consideraba la amenaza como muy factible y había que evitar a toda costa el golpe y negociar. El gobierno optó por la segunda y envió a Marcelo Ebrard a negociar. A toro pasado, se dice que mejor hubiera sido aguantar el embate y buscar aliados en el Congreso. ¿Quién sabe? Donald Trump, lo sabemos, no acepta derrotas y una alteración significativa del flujo comercial, aunado a la pandemia y el cierre de fronteras, que vino después, habría sido muy complicado para el país.
Esta fue la segunda gran concesión del gobierno de AMLO a Estados Unidos, la primera fue en diciembre de 2018, cuando se aceptó la devolución de solicitantes de asilo que negoció Mike Pompeo con Marcelo Ebrard. En ambos casos se trató de evitar la firma de un acuerdo de tercer país seguro. Por eso mismo, también se aceptó el programa Quédate en México, la devolución en caliente de extranjeros con el pretexto de la pandemia y la aplicación del Título 42 y la más reciente concesión de recibir a 30 mil migrantes mensuales de nacionalidad haitiana, cubana, venezolana y nicaragüense que Estados Unidos no puede deportar y que México se encargue del asunto. ¿Quién se encarga? Misterio. No sabemos si entre los fallecidos del llamado “albergue” de Ciudad Juárez hay alguno de estos casos.
Además de las condolencias de Estados Unidos por la tragedia de Ciudad Juárez, dijeron explícitamente que su país podría proporcionar ayuda si el gobierno mexicano lo solicitaba. Obviamente, se trata de ayuda financiera, y se infiere que México no ha aceptado ayudas financieras por todas estas concesiones. Los gastos del entuerto migratorio, desde la frontera sur a la norte, los hace México.
Y en todo este maremágnum, se podría decir que ha sido sabio no aceptar dinero de Estados Unidos. Los historiadores de la migración del vecino país podrán decir que se ofreció ayuda y México no la quiso aceptar. Con esos millones de dólares estadunidenses se podrían haber construido decenas de centros de detención con todas las facilidades del caso y no ratoneras como la de Ciudad Juárez.
Pero ya lo sabemos, desde hace mucho tiempo, lo que significó aceptar dinero de compensación por la mitad de nuestro territorio y luego por la Mesilla.
El tema migratorio se ha convertido en un verdadero problemón para México y resulta curioso que los funcionarios se tiren la pelota entre ellos, que el encargado formal no se haga cargo y que el informal, acepte una misión para la cual no está preparado, ni se sabe, bien a bien, cuáles son sus funciones y responsabilidades.
Hoy en día, la política migratoria y la llamada “gobernanza” es un asunto muy complejo, ya quedó atrás aquello de la “política de la no política” que aplicaban los priístas de antaño. Ahora el tema nos rebota, ya no es cómo era antes.
El asunto migratorio es una papa caliente y muchos se han quemado. Si no, pregúntenle a Kamala Harris. Pero aquí, hasta el momento, no hay ningún funcionario chamuscado. (Jorge Durand, La Jornada, El Drama Migratorio, p. 4)
La tragedia migrante en Ciudad Juárez encendió las alertas sobre la improvisación en contratos de empresas de supervisión y vigilancia en estos centros; el resultado carece de certezas y la muestra salió a la luz con esta catástrofe que parece haber sido en Juárez por casualidad: pudo haber pasado en varios puntos del país. (Redacción, La Crónica, P.p.)
Mudarse por mejorarse. Así lo propuso don Juan Ruiz de Alarcón en tiempos muy lejanos, pero sigue habiendo émulos del lema: mudarse para estar bien; para tener llena la hielera, como le dijo una bien plantada afanadora en un hotel de Berkeley a mi hija Tamara, quien se y le preguntaba por qué la gente dejaba su tierra y hogares.
Entre nosotros, el drama fronterizo se torna tragedia migratoria. Resume nuestros desastres: no sólo de derechos humanos, sino económico, social y político. Desde luego, del Estado y la sociedad, cuyas modernizaciones resultan vacuas representaciones ante la tragedia humana.
La muerte de los migrantes en Ciudad Juárez no quiere que nadie le escriba. Se ha inscrito ya en los anales de la infamia porque al final de cuentas se trataba de una muerte anunciada, y sin el Gabo.
Mucho habrá que hacer en la política y en las agencias, los institutos y las secretarías encargadas.
La crisis es humanitaria, también de sensibilidad, de ética, de responsabilidad. Grotesco resulta querer hacer de la tragedia un macabro “juego” entre los contendientes por la candidatura presidencial del 24, como escuché decir a un renombrado conductor televisivo. Las muertes exigen justicia, no burla ni escarnio.
“México ha demostrado constantemente que promueve una política migratoria humanista que busca flujos más ordenados, seguros, regulares y humanos en la región. México busca que la migración sea vista como una alternativa y no como una obligación; que se respeten los derechos de las personas migrantes tanto fuera como dentro de nuestras fronteras”, escribía recientemente Roberto Velasco, jefe de la Unidad de América del Norte, y agregaba: “El gobierno de México defiende en casa y en el mundo una política migratoria humanista”.
Otra, sin embargo, es la información de Tonatiuh Guillén López, investigador del El Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien anotó:
“De enero a noviembre de 2022, la Patrulla Fronteriza registró alrededor de 2 millones 300 mil arribos. De esa cantidad, 750 mil son mexicanos (32.6%). De los migrantes extranjeros, una parte importante proviene de Guatemala (alrededor de 200 mil), El Salvador (80 mil) y Honduras (180 mil). Además, se disparó el flujo de solicitantes de refugio provenientes de Nicaragua, Cuba y Venezuela, incluso superando a los provenientes de países centroamericanos. Sólo de enero a noviembre de 2022, los cubanos detenidos en la frontera sumaron alrededor de 264 mil, los de Nicaragua 180 mil y los de Venezuela unos 160 mil.
Estamos ante una decadencia imparable del Estado, otrora erigido como ariete de un compromiso fundamental de la Revolución por la justicia y la protección de la gente; la crónica insuficiencia de un aparato económico que no incluye a todos en plataformas laborales dignas y promisorias; la irresponsabilidad o el cinismo, según se le vea, de los encargados de las instalaciones destinadas a recibir a los migrantes en busca de refugio, un mejor trabajo.
Es posible que no tenga caso, como algunos sostienen, volver los ojos a la memoria de esta historia, que es larga y nunca ha dejado de ser dolorosa, pero lo que no puede estar sujeto a discusión es la urgencia. Es momento de rectificar; la migratoria debe ser una política y no una ordenanza militar. Si esto ocurre, pronto podríamos tener una deliberación republicana en toda forma que, sin evadir fallas ni abusos, comprometa a la nación a asumir sus omisiones y a abordar la enorme tarea: no se trata de criminalizar al migrante ni otorgar una concesión graciosa para “estar” en el territorio.
Claro y puntual el pronunciamiento de la Cátedra Extraordinaria “Trata de Personas” de la UNAM:
“(…) Llamamos al Estado mexicano, a cada una de sus autoridades en los tres niveles de gobierno, a asumir que su mandato constitucional fundamental es la protección, respeto y cumplimiento de los derechos humanos de todas las personas que se encuentran dentro del territorio nacional. Esta tragedia es inaceptable e intolerable y, lamentablemente, se suma a otras que ponen en evidencia la urgencia de revisar la política migratoria mexicana y los acuerdos con gobiernos de otros países (…) Es momento, también, de rectificar una política migratoria militarizada.”
Desde luego, hay que ordenar los flujos, revisar y regular la estancia temporal de los migrantes para evitar tanto su clandestinidad como su vulnerabilidad, nunca el uso de “mantas metálicas que cubrieron los cuerpos”, como afirma el “Posicionamiento urgente ante los hechos ocurridos al interior de la estación provisional del Instituto Nacional de Migración en Ciudad Juárez”, que agrega: “La política migratoria en México, mata”. Requerimos una pedagogía de la hospitalidad, ser auténticamente humanos. Nada más… (Rolando Cordero Campos, La Jornada, Opinión, p. 11)
Pide atender a migrantes y pobres
En los tiempos que corren, desde que la migración se convirtió en masiva, a veces se nos olvida mostrar también la otra cara del fenómeno: la de los países, como México, que por su geografía son sedes obligadas de esos movimientos.
La gran tragedia que ocurrió en Ciudad Juárez la noche del 27 de marzo ha vuelto a recalcar los problemas migrantes y las causas que los producen. Eso lo hemos tenido claro y en el país la solidaridad ha sido permanente. Pero hemos desatendido a los nuestros, más de 50 millones de personas abrumadas por problemas que rebasan el posible apoyo, con viviendas frágiles, salarios precarios y una gran pobreza que deben enfrentar.
Las quejas se ven como falta de solidaridad, pese a lo urgente de sus problemas y al estado de indefensión en que muchos se encuentran. México también es una víctima. El gobierno ha hecho propuestas, pero, ¿cómo insistir para solventar ambas situaciones, creadas por un imperio inhumano? Tere Gil
Demanda justicia por la tragedia en Ciudad Juárez
Lo sucedido el lunes pasado con el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, con un saldo de 39 fallecidos y 28 heridos de gravedad, por su trascendencia trastoca nuevamente la política migratoria impuesta y acordada por Estados Unidos para que México sea un contenedor de las oleadas de migrantes latinoamericanos. Pese a que se ha acordado que las centenas de extranjeros que llegan a Ciudad Juárez podrán permanecer libres y respetándoles sus derechos humanos en el Centro Integrador para el Migrante Leona Vicario, es necesario que se le dé seguimiento a la impartición de justicia de aquellos que están implicados en el atroz crimen.
Tiene que rendir cuentas el responsable del Instituto Nacional de Migración por permitir que opere irregularmente una estación migratoria como la compañía patito Grupo de Seguridad Privada Camsa, y ello, en los delicados asuntos relacionados con la deportación de personas.
La reciente tragedia de migrantes no sólo se tiene que resolver con la expedita resolución del caso que dé la Fiscalía General de la República, también en la revisión del funcionamiento adecuado de todas las estaciones migratorias del país y, al mismo tiempo, en que se implemente una activa política gubernamental que enfrente a las bandas de traficantes de personas que operan en las fronteras sur y norte de México en complicidad con los agentes mexicanos de migración. Mario Trujillo Bolio
(Redacción, La Jornada, Editorial, p. 6)
NO IGUALES, PERO…
En dos muy trágicos acontecimientos fallecieron 82 personas.
Las circunstancias son diferentes y lo que a cada caso sigue, también.
En el primero, intervinieron la delincuencia y el gobierno; en el segundo, sólo el gobierno.
En el primero, hubo constantes protestas de familiares; en el segundo, no las habrá porque se trata de extranjeros.
Peña tiene su Ayotzinapa; López Obrador, su Ciudad Juárez!
No son iguales, pero cuánto se parecen!
Oswaldo Mendoza / CDMX
¿Y la CNDH?
En el caso de la tragedia de los migrantes de Ciudad Juárez, uno de los grandes ausentes ha sido la CNDH, que nunca se dio a la tarea de revisar los campos de concentración de los mal llamados albergues o estaciones migratorias.
Que tristeza que se prefiera la lealtad sobre la capacidad y experiencia tanto en los temas de derechos humanos, como en el trato a los migrantes.
Ojalá la CNDH atienda también a los conservadores, entendiendo por conservadores a aquellos que les interesa conservar su integridad, su salud y finalmente su vida.
Y reconocer que la CNDH también tiene alguna responsabilidad, por omisión.
Miguel Ángel Becerra / Tlalnepantla, Edomex
(Staff, Reforma, Nacional, p. 4)
CON TODO RESPETO…
Algo tienen estas palabras con todo respeto que, cuando las escucho me producen una incontrolable sensación de zozobra. Será porque suelen anteceder a las más dilectas mentadas de madre y, digo bien, dilectas, porque al estar precedidas del poderoso suavizante con todo respeto, parece a quien las profiere que han de ser tomadas con cariño. Así, cualquiera puede atreverse, si se escuda en el trasnochado modismo, a decirnos la mayor barbaridad que, en aras de la honestidad y la franqueza, se quedará tan contento en espera de nuestro agradecimiento por la confianza demostrada. “Creo que me estás robando”. “Cómo has subido de peso”. “Me parece que tu mujer te engaña”. Dicho con todo respeto, es siempre válido.
Dónde está el “respeto” si al final me estás llamando ladrón o cornudo. Inevitablemente te ves obligado a colgarte del mismo sonsonete para una réplica radical… “Con todo el respeto, vete a la chingada”. Esto lo menciono porque, con todo el respeto quiero decirle al gobierno de este país que hemos perdido el rumbo. Se nos hicieron poquitos los 30 mil migrantes que nos comprometimos a recibir y no somos capaces de cuidar a un centenar. Tanto, que hay que ponerlos entre rejas, cerrados hasta dejarlos morir asfixiados o achicharrados. También con todo respeto quisiera decirles a las principales fichas de repuesto, Marcelo, Adán y Claudia que, por una vez en sus vidas den la cara por algo. Aquí nunca hay responsables, tanto si se descuajaringa el Metro como si se nos mueren 39 migrantes. Claro que, seguro, acabarán culpando al pobre infeliz que inició la protesta quemando una colchoneta. No veo una sola disculpa de un representante del Estado, apenas un deslucido pésame, pero un reconocimiento de culpa y una solicitud de perdón, esa, no existe.
Cambiando de rumbos y de tema, también les quiero decir, aunque sin tanto respeto, que me voy unos días al mar, a desconectar la chirimoya, con la firme intención de leer, tomar algo de sol, pasear por las arenas de la playa y del desierto, escuchar buena música, comer como los dioses, beberme muchos tequilas y un poco de vino tinto, escribirles el miércoles y el domingo, dormir una barbaridad, recibir y dar muchos mimos y si fuera posible, pensar. Esto último suena hasta un poquitito mamila, no está muy bien visto eso de pensar, lo asociamos a la hueva y, no siempre nos falta razón. Pero dedicarse unos minutos para la plácida contemplación es un ejercicio de salud mental, de corrección filosófica, y es una manera inteligente de entrenar el cerebro, con beneficios directos e inmediatos en el alma. Pensar, en todas sus acepciones, desde la capacidad de meditar tratando de vaciar la mente para pensar sin pensar en nada, como desde la perspectiva más occidental y pensar como cavilar, reflexionar, darle vueltas a un tema y tratar de encontrar soluciones o vías que eviten escollos a futuro. Yo soy más de éstos, aunque reconozco la maravillosa sensación de paz interior que puedo alcanzar cuando me regalo un momento para la meditación.
Estas vacaciones de primavera coinciden con la llegada de mi mes favorito, soy de abril y le tengo una especial predilección. Lo prefiero al frío de los inviernos y también a los sofocos del verano. El viejo refrán dicta: “La primavera la sangre altera. En mi caso es cierto, se me suben las hormonas y a mis años mi cuerpecito serrano aun me regala arrebatos de testosterona, dosis suficientes de endorfinas, dopamina y, nunca ando corto de oxitocina y de serotonina; con este cóctel en el plasma puedo ponerme creativo, a veces, hasta tontorrón, pero siempre me ayudan para evitar y pasar de largo a las tentaciones depresivas de cumplir años y envejecer. Jeanne Louise Calment que fue mujer de Van Gogh y vivió hasta los 122 y quien, por cierto, dejó de fumar a los 117 decía que la edad es una actitud del alma y que no dejar de sonreír es uno de los secretos más efectivos de la longevidad. Feliz domingo, vivamos sonriendo muchos años. (Miguel Dová, Excélsior, Nacional, p. 7)
MIRAR
En altas esferas federales se afirma que nuestro país va muy bien. Ciertamente hay muchos progresos en varios aspectos; eso no se puede negar. Sin embargo, nosotros tenemos otros datos. Bastantes personas y familias huyen del país, porque aquí no encuentran seguridad. Si estuviéramos muy bien, no se irían. Si muchos migrantes llegan a México, no es para quedarse aquí, sino para llegar a los Estados Unidos. Si estuviéramos muy bien, muchos anhelarían quedarse entre nosotros, y no ser sólo un paso obligado de tránsito.
En las altas esferas federales se afirma que han bajado los delitos de alto impacto y que hay más seguridad. ¡Qué bueno! ¡Ojalá sigan bajando esos crímenes! Sin embargo, nosotros tenemos otros datos. Los delitos de impacto cotidiano, como son las extorsiones, son ya un problema no regional, sino nacional. Casi nadie se libra de ser amenazado con que, si no paga lo que esos delincuentes exigen, su vida y la de los suyos están en peligro. Un caso, entre tantísimos otros: Una familia tenía un restaurancito de paso, muy sabroso por cierto. Como se negaron a pagar la cuota impuesta arbitrariamente por los extorsionadores, éstos secuestraron y asesinaron a la mamá, amenazaron a otros de la familia, y se tuvo que cerrar esa fuente de trabajo. Historias como esta, abundan en todo el país. ¿Han bajado estos delitos? Todo lo contrario.
En altas esferas federales se afirma que el pueblo está contento. Es cierto. Hay miles de personas que están convencidas de que este es el camino a seguir y lo defienden. Las encuestas lo confirman. ¿Quiénes están contentos? Los que de algún modo se han beneficiado de este sistema, sobre todo los jóvenes y ancianos que reciben apoyos gubernamentales, que ya existían desde otros períodos, pero que ahora se han incrementado, en particular en tiempos electorales, como una forma de comprar su voto. ¡Eso es indigno y repugnante; eso pervierte la sana democracia”. Nosotros tenemos otros datos. Hay mucha oposición de quienes están informados de lo que realmente pasa en el país, y de aquellos que están sufriendo la inseguridad de cada día.
DISCERNIR
Los obispos mexicanos, que escuchamos las quejas y dolencias del pueblo, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2033 sostenemos: “Hoy vivimos situaciones que nos han rebasado en mucho y que son un verdadero calvario para personas, familias y comunidades enteras, en una espiral de dolor a la que por el momento no se le ve fin. Muchos pueblos en nuestro país experimentan constantemente la inseguridad, el miedo, el abandono de sus hogares y una completa orfandad por parte de quienes tienen la obligación de proteger sus vidas y cuidar sus bienes. Tal parece que esta situación de violencia ha rebasado a las autoridades en muchas partes del país, los grupos delincuenciales se han establecido como verdaderos dueños y señores de espacios y cotos de poder y, debido a la furia y a la capacidad de terror de muchos de ellos, han puesto a prueba la fuerza de la ley y del orden. Son muchos los sufrimientos que a causa de la violencia a lo largo de estos últimos años se han ido acumulando en las familias del pueblo mexicano” (56).
ACTUAR
Quien pueda hacerlo, hable con las autoridades de cualquier nivel, o con su diputado local o federal, y manifiésteles lo que realmente estamos viviendo, para que, si les es posible, lo hagan llegar a las altas autoridades federales, aunque pareciera que éstas no escuchan. Y hagamos cuanto podamos por despertar la conciencia de lo que realmente vive el país. (Felipe ArizmendI, El Sol de México, Análisis, p. 17)
Se nos pasó la mano

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 17)
Política Migratoria

(Chelo, El Universal, Opinión, p. A15)

(Falcón, La Crónica, La Dos, p. 2)