Opinión Migración 090423

Rayuela

¿Dónde está el director del Instituto Nacional de Migración? Trece días después del incendio de un albergue en Juárez y luego de lo ocurrido en SLP, de su oficina sólo sale silencio (Redacción, La Jornada, Cp.)

Bajo Reserva

En el INM de Garduño ya empacan sus cosas

Mucho movimiento se registró durante los días santos en el denostado Instituto Nacional de Migración, en vías de convertirse en una coordinación nacional de asuntos migratorios. Nos cuentan que, entre jueves y viernes, varias oficinas fueron desocupadas por personas que salían con cajas y papeles de las instalaciones ubicadas en la colonia Polanco de la Ciudad de México. Lo que no está claro es si entre las oficinas desalojadas está la del comisionado Francisco Garduño, quien desde el incendio en la Estación Migratoria de Ciudad Juárez sólo ha sido visto en fotografías, primero en las que se fue a tomar al hospital visitando a heridos y que difundió en redes, y luego en imágenes viejas que los memoriosos desempolvaron de distintos momentos en los que don Francisco acompañó al ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, desde los años ochenta, cuando ambos militaban en el PRI.

¿Gertz no pudo o no quiso ir a Ciudad Juárez?

El que tuvo un respiro muy breve fue el procurador general Alejandro Gertz, quien al inicio del año estaba bajo los reflectores por su estado de salud. Se ponía en duda su capacidad para seguir al frente de la Fiscalía y hasta se le dio falsamente por muerto. Con su reaparición pública a finales de febrero bajó un poco la presión, pero fue el presidente López Obrador quien lo quiso aventar al ruedo tras el incendio de la estación migratoria en Ciudad Juárez y prometió en su mañanera que don Alejandro se trasladaría al lugar de los hechos, cosa que nunca ocurrió, y quien dio la cara en el caso fue la fiscal de Derechos Humanos, Sara Irene Herrerías. El viernes pasado, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, se reunió en privado con el fiscal en la Ciudad de México y subió unas fotos a sus redes sociales. La poca actividad pública de don Alejandro vuelve a generar dudas: ¿No quiso ir a Chihuahua o no pudo? (Redacción, El Universal, la dos, p. A2)

Frentes Políticos

  1. Responsabilidad compartidaFrancisco Garduño, titular de Migración, encabeza la lista de quienes deben dar explicaciones, pero no está solo. La tragedia en Ciudad Juárez, con 40 migrantes muertos, revela el fracaso colectivo de las autoridades. Alberto Xicoténcatl, director de la Casa del Migrante de Saltillo, denunció condiciones deplorables en la estación migratoria que no se atendieron a tiempo. La consignación de empresas de seguridad como chivos expiatorios es criticada, mientras altos funcionarios eluden responsabilidades. Este problema trasciende administraciones, pero los migrantes siguen pagando el precio. Tanto la inacción como la responsabilidad en esta tragedia son compartidas. (Redacción, Excélsior, Nacional, p. 7)

Cambio en la política migratoria

Pasaron dos semanas de la tragedia en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde 40 migrantes perdieron la vida y 27 más resultaron heridos. Cinco personas están imputadas de diversos delitos. Casi la mitad de los cuerpos fueron repatriados a sus lugares de origen. El director del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, está ausente; existen diversas y recurrentes versiones de que Garduño dejó, o que en días próximos dejará, el cargo.

La oposición, como siempre, intentando sacar raja política de la tragedia y el presidente AMLO dando la cara por colaboradores ineficientes y, en algunos casos, corruptos. Está claro que la lealtad al Presidente no basta para hacer un buen gobierno, por el contrario, probó que áreas claves de la administración hagan agua.

En la tragedia de la estación migratoria de Ciudad Juárez la línea que separa la responsabilidad de la culpabilidad es muy tenue y en ocasiones, imposible de distinguir.

Culpables son las personas que iniciaron el incendio. ¿Quizá por desesperación? ¿Quizá para intentar escapar? No lo sabemos aún.

Los servidores públicos y empleados de la empresa de seguridad privada eran los directamente responsables del resguardo de los migrantes detenidos. En los videos filtrados, vimos que ninguno de los guardias hizo o intentó algo para liberar a los migrantes. La investigación definirá culpabilidades.

¿Quiénes son los responsables de que este centro de detención funcionara en condiciones de hacinamiento, de inseguridad, de insalubridad y sin personal capacitado? El director del centro y el director del INM. La investigación debe arrojar si son culpables de algún delito.

¿Quién define la política de control de migrantes ilegales en México? La define la ley y la aplican las autoridades ejecutivas en sus ámbitos de competencia. Particularmente, Francisco Garduño, por su experiencia en penales, es el responsable de tratar a los migrantes como delincuentes y no como víctimas de la violencia y la miseria. Tiene que irse del INM.

Se ha dicho que la tragedia de Ciudad Juárez es una prueba de fuego para la Cuarta Transformación y para AMLO, es verdad. Pueden seguir el camino de la búsqueda de la verdad y, sobre todo, garantizar los Derechos Humanos de los migrantes que pisan suelo mexicano o bien hundirse en la demagogia, la corrupción y las mentiras, como lo hicieron gobiernos anteriores al suyo ante tragedias como ésta. No hay mucho tiempo para una definición.

La tragedia migrante sigue y seguirá mientras México y Estados Unidos no asuman un compromiso real para cambiar las causas de pobreza y violencia que varias regiones de nuestro país y Latinoamérica padecen. Desde el inicio del gobierno, México puso una propuesta de desarrollo latinoamericano sobre la mesa que únicamente encontró oídos sordos en su contraparte norteamericana. Ni modo, en este problema nos rascaremos con nuestras propias uñas. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce. (Onel Ortiz Fragoso, El Heraldo de México, Estados, p. 9)

El fracaso de la política migratoria de la 4T

El monstruoso iceberg con que podríamos equiparar la crisis migratoria en la que estamos inmersos, no acaba de emerger, pero ya deja ver diversas y varias de sus filosas puntas a lo largo y ancho del país.

Cómo entender, si no, que cuando apenas nos desaturdíamos del impacto provocado por el cobarde abandono de centro y sudamericanos encerrados en una estación de control migratorio de Ciudad Juárez que el fuego consumía, sin que algo hicieran las autoridades para salvar las cuarenta vidas que las llamas devoraron, un grupo de veinte personas era reportado desaparecido en San Luis Potosí y su búsqueda, llevado al rescate de otros 120 secuestrados, muchos de ellos extranjeros migrantes.

Y así miles de historias de horror de niñas, niños, mujeres y hombres que recorren kilómetros y kilómetros de caminos dominados por el crimen organizado y autoridades corruptas que igual los victimizan, que evaden la contención militar impuesta aquí y llegan a Estados Unidos para ser detenidos y deportados a nuestro país, donde esperan a ser aceptados o definitivamente rechazados.

La política migratoria de AMLO y la 4T es un fracaso. Empezó en sus actuales términos con la militarización acordada con el gobierno de Donald Trump en junio de 2019 tras su amenaza de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas, si no se contenía el abrumador flujo de migrantes.

Puede intuirse que, de haberse cumplido tal amenaza, los daños económicos serían brutales. No sé si tanto o más que la crisis humanitaria que la migración ilegal nos ha traído.

El hecho es que el problema migratorio está estacionado en nuestro territorio y es creciente. La militarización no lo ha contenido ni la ha controlado. La negligencia criminal que vimos en Ciudad Juárez es una muestra palmaria de que la crisis tocó fondo. Ahí pudimos ver que no solamente se agregó fuerza militar a la estrategia contención y detención, sino que cambió la concepción humanista (de un gobierno que se dice humanista) de la migración en tránsito.

Un dato que aporta el especialista en el tema y ex comisionado nacional de Migración, Tonatiuh Guillén: En 2022, Estados Unidos registró 2.6 millones de arribos ilegales a su frontera, la más alta de la historia. Un tercio de ese total (866 mil) son mexicanos en movilidad laboral y el resto son extranjeros en su mayoría solicitantes de refugio. Es gente que huye de la aniquilación.

Ha habido un giro radical en las causas de esa migración. Los que ahora migran son en su mayoría solicitantes de refugio (familias, mujeres y niños). Por ello -considera Guillén- desaparecer o cambiar al INM como ha propuesto AMLO, no es la solución. “La institución que debe de tener vanguardia y coordinar las estrategias de atención es la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y no el INM, menos la Guardia Nacional o el Ejercito”, agrega.

Es decir, el marco jurídico predominante en esta coyuntura recae en la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político. Desde ahí debe partir la urgente rectificación de la 4T en su política migratoria.

Antes, por supuesto, deberán deslindarse las responsabilidades directas, indirectas y políticas de los ocurrido, lo que no se ve en el horizonte pues han pasado dos semanas del incendio y el comisionado nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez ni siquiera ha dado la cara. (Raúl Rodríguez, El Universal, Opinión, p. A14)

El gran de negocio: trata de migrantes

Como suele suceder con las actividades clandestinas el cálculo económico de sus operaciones sólamente es eso: una aproximación, una estimación a partir de los pocos casos comprobados.

Sin embargo algunas agencias internacionales como la oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (las oficinas mexicanas no llevan registros confiables) aportan estos enfoques:

“… sobre la base de dos de las principales rutas del tráfico ilícito: de África oriental, septentrional y occidental hacia Europa y de América del Sur hacia América del Norte, se estima que el tráfico de migrantes genera anualmente alrededor de 6 mil 750 millones de dólares de los Estados Unidos solamente para los delincuentes que operan en estas regiones.

“Se estima que anualmente hay alrededor de 3 millones de entradas ilegales en los Estados Unidos: la mayoría de los migrantes entran clandestinamente en camiones que pasan la frontera, si bien se han observado casos en que los viajes se han hecho a pie, por ferrocarril o incluso por túneles especiales…

“Los migrantes objeto de tráfico ilícito pagan entre 2 mil y 10 mil (usd) , según el lugar de origen”.

Si nos atenemos a la cifra de tres millones de ingresos irregulares a Estados Unidos (no necesariamente tres millones de personas, porque un migrante rechazado lo puede intentar una segunda o tercera vez), todos esos movimientos cruzan por nuestro país, “en camiones que pasan la frontera, si bien se han observado casos en que los viajes se han hecho a pie, por ferrocarril o incluso por túneles”.

Frente a esa situación el gobierno mexicano no logra absolutamente nada. Ni logra la prometida política de ordenar y regularizar la migración y su paso por el país, ni tampoco cumple la orden de contención del gobierno de Estados Unidos a quien. Indignamente le sirve poco y mal a la Casa Blanca.

Este es un fragmento del informe de la devaluada CNDH. Cualquiera aprecia su mala calidad.

“…El INM informó a la CNDH que durante el 2021 identificó a 990 extranjeros y extranjeras que estaban relacionadas con el tráfico de personas y 31 con el secuestro…

“…la FGR en términos generales señaló que únicamente ha tenido avances en la presentación de denuncias en el extranjero y respecto a temas de capacitación en materia de atención a víctimas.

“…no cuenta con una base de datos estandarizada que condense información de los delitos de tráfico de personas y tampoco se ha iniciado de oficio alguna investigación del tipo…”

Jocoso. Y esto más, todavía:

“En cuanto al número de carpetas de investigación iniciadas y judicializadas en la FGR respecto a los delitos de tráfico y secuestro de personas en contexto (¿?) de migración internacional, la Fiscalía General de la República mencionó que durante el citado año se ejercitó (ejerció) acción en 494 indagatorias relacionadas con el primer ilícito y 7 con el segundo.

“En las 494 carpetas de investigación en donde se ejercitó (ejerció) acción penal por el delito de tráfico de personas, se identificaron a 13 mil 378 sujetos pasivos, en su mayoría de origen guatemalteco, varones y con más de 18 años …

“…La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) precisó que, según datos del Registro Nacional de Víctimas, durante el 2021 se inscribió a 26 víctimas del delito del delito de tráfico de nacionalidad extranjera, de las cuales 14 son directas y 12 indirectas, en su mayoría varones y de nacionalidad guatemalteca.

“En cuanto al delito de secuestro se inscribieron a 14 personas migrantes, de las que 5 son víctimas directas y 9 indirectas, en su mayoría del sexo femenino y de nacionalidad hondureña…

“…Este Organismo Nacional solicitó al INM informar sobre el número de operativos en los que intervino con la finalidad de rescatar a personas en contexto de migración internacional, relacionadas con los delitos de tráfico y secuestro…

“…El INM respondió el requerimiento adjuntando 22 bases de datos en Excel, con información de las oficinas de representación. La oficina del INM en San Luis Potosí fue la única que reportó información de tráfico y secuestro…” (Rafael Cardona, La Crónica, P.p.)

El pequeño Haití en la Plaza Giordano Bruno

Siempre hemos pensado que Haití quedaba muy lejos. Nos separaba de esa nación el mar y la distancia. Pero hoy un pequeño Haití –con todos sus dramas y contradicciones— vive dentro de nosotros, a escasas cuadras de la Secretaría de Gobernación, en la Ciudad de México.

Desde hace algunos meses los vecinos de la colonia Juárez vieron la llegada de un numeroso grupo de hombres, mujeres y niños migrantes, en su gran mayoría haitianos, haciendo fila afuera de las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, la Comar.

Al poco tiempo ya se los veía dormir en las aceras de la colonia, hasta que un día optaron por instalar algunas tiendas de campaña en la plaza Giordano Bruno. Primero eran dos o tres, hoy son cerca de cien.

Un número adicional duerme en las calles circunvecinas sobre cajas de cartón. El panorama es desolador y apocalíptico. Hay que verlo para creerlo.

¿Acaso no podemos ofrecer techo y comida a los haitianos que esperan un salvoconducto para llegar a EU?

La Comar, a la que se le han negado los recursos que necesita, está rebasada por el crecimiento exponencial en el número de solicitantes de refugio en México, el cual se disparó a partir de 2018.

Pero en esencia, la solución para el tema de los haitianos no está en la Comar, que tiene un presupuesto raquítico, sino en el INM —que ha visto un incremento del 120% de su presupuesto—, pero no está dando resultados.

El problema está ahí porque lo que busca la mayor parte de estos haitianos no es quedarse a vivir en México, sino obtener una tarjeta por razones humanitarias, que otorga el INM, para poder llegar a EU.

En toda esta historia, sin embargo, el INAMI solo ha dado palos de ciego y tomado decisiones erráticas, sin coordinarse adecuadamente con otras instituciones y tratando de pasarle el problema a la Comar.

Cuando los migrantes se instalaron en la Plaza Giordano Bruno, a escasas cuadras de la Segob, el instituto tomó la decisión de enviar una serie de camiones para llevar a los acampados a otros estados de la República, y en un día regularizarlos.

Esa decisión tuvo un efecto contraproducente. Le habían tomado la medida al INM, que más que actuar siguiendo una política racional y predecible parece hacerlo bajo presión, cuando las cosas ya están desbordadas. A los pocos días habían vuelto a instalarse un grupo de haitianos, aún más numeroso, esperando que el instituto hiciera lo mismo.

El Gobierno de la Ciudad, que se había rehusado a instalar un albergue, finalmente se sensibilizó y tomó la decisión de poner uno de manera temporal en Tláhuac, presionado en parte por lo ocurrido en Ciudad Juárez.

El problema ahora es que un gran número de haitianos se resiste a trasladarse al nuevo albergue y sigue durmiendo en las calles. Están desconfiados de todo tipo de autoridad y temerosos de ir a un sitio que no conocen. Lo ocurrido en Ciudad Juárez es una señal de alarma para todos ellos.

Reubicar a estos migrantes no será tarea sencilla. Hace falta que las autoridades migratorias y el gobierno capitalino, bien coordinados, hagan una labor fina de persuasión, con personal profesional.

Lo que hoy vemos es que tanto el discurso presidencial de “bienvenidos los migrantes que quieran quedarse a vivir y trabajar en México”, como los compromisos que hemos hecho con Estados Unidos de que esperen sus trámites aquí, hacen agua al ver que no nos hemos preparado para recibir a todas esas personas.

Para comprobarlo no hace falta más que darse una vuelta por la Plaza Giordano Bruno. (Hernán Gómez Bruera, El Universal, Nación, p. A6)

Muerto el niño…

Ahora resulta que la estancia migratoria de Ciudad Juárez, donde sucedió la tragedia, ha sido clausurada definitivamente, que se rescindió el contrato con la empresa privada de seguridad que se había contratado y que, incluso el Instituto Nacional de Migración (INM), se va a transformar de manera paulatina, pero radical.

El que no ha sido clausurado o defenestrado es Francisco Garduño, comisionado del INM, tampoco le ha llegado el humo de la quemazón al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, que rápidamente hizo una finta y le pasó la bola a Marcelo Ebrad, quien coordinaba la llamada Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria.

Dicha comisión se formó precisamente para solventar la crisis internacional que provocó el INM con la aplicación del “nuevo paradigma migratorio”, que consistió en regularizar el cruce de la caravana de migrantes que se formó en enero de 2019, sin tener en cuenta las mínimas consideraciones geopolíticas. Cinco meses después pagaríamos las consecuencias.

Dicen ahora que ni el secretario de Gobernación ni el comisionado del INM participaron en la citada comisión intersecretarial. Como suele suceder, a estas comisiones asisten delegados de cada secretaría que puntualmente firman las actas de manera protocolaria y vuelven a lo suyo. En una de esas reuniones se dijo que “la idea es que no importa el cargo, sino el encargo”, y que lo importante era trabajar en equipo. Pero a la hora de la hora, nadie se hace cargo del encargo.

Como consecuencia del desastre de Ciudad Juárez, me imagino que esta comisión intersecretarial va a ser sustituida por una nueva: la Coordinación Nacional de Asuntos Migratorios y Extranjería. Todo esto con la bendición del padre Solalinde, que hasta el momento ha dado la cara y ha afirmado que la 4T nunca llegó al INM. Y si por 4T se refiere a lucha frontal contra la corrupción, creo que tiene toda la razón, no se ha hecho nada.

Respeto profundamente al padre Solalinde, que en solitario ha luchado a favor de los migrantes desde su trinchera en la casa del migrante Hermanos en el camino, en Ixtepec, Oaxaca. Un toque de humanidad y humildad a esta nueva “coordinación” de asuntos migratorios no le viene nada mal, y podría tener algún impacto en las siete secretarías que van a quedar involucradas. A ver si sucede el milagro.

Pero en México, y en muchos otros lados, las comisiones y coordinaciones intersecretariales no funcionan. Menos aún cuando son formales y no asisten los verdaderos responsables. Las actas de la comisión de marras revelan su total | tapar el pozo! inoperancia. En una de éstas se da cuenta del informe de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, que pone sobre la mesa el crecimiento exponencial de los solicitantes de refugio y que habían solicitado 124 millones de pesos para responder a la demanda, pero sólo dieron 24 millones. Algún iluminado pidió al representante de Hacienda que se les incrementara el presupuesto con urgencia, pero éste respondió que eso dependía de los legisladores que habían aprobado el presupuesto. Paradójicamente el INM había recibido un incremento notable.

Es verdad que el “asunto” migratorio requiere de una coordinación intersecretarial, pero no puede darse desde una subsecretaría que no tiene poder de convocatoria. Por otra parte, cada una de las secretarías involucradas en el “asunto” migratorio deberían tener una dirección que se encargue del tema desde la óptica de relaciones exteriores, salud, educación, trabajo, etcétera. Lo que simplemente no existe.

Hoy contamos con personal altamente calificado en temas migratorios desde muy diferentes perspectivas analíticas y especialidades. No hay razón para improvisar y que lleguen a estos cargos personas que no tiene conocimiento del tema. Históricamente tenemos una larga lista de ineptos en la subsecretaría que se ocupa de la migración, puestos que se consideran un premio de consuelo.

La actual subsecretaría se encarga de derechos humanos, población y migración, antes también de “asuntos religiosos”. Pero el subsecretario Alejandro Encinas, al parecer, sólo se encarga de derechos humanos y del caso Ayotzinapa. Tiene sentido que población y migración vayan juntos.

Y en ese supuesto el Consejo Nacional de Población debería encargarse de las tareas estadísticas que realiza actualmente la Unidad de Política Migratoria, y ésta debería dedicarse a coordinar a las secretarías involucradas y definir la política migratoria.

Propiamente la palabra “definir” no es correcta, ya que la política migratoria se debe ajustar a las coyunturas de un fenómeno dinámico y cambiante. Hay que definir con claridad los criterios y protocolos, pero al mismo tiempo se debe solventar las coyunturas y el impacto local e internacional de las políticas puestas en práctica.

(Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 11)

Las personas migrantes se asfixiaron en minutos

Las escenas que recientemente pudimos apreciar en video captadas por cámaras de seguridad, además de las tomadas por alguna persona que ingresó a la prisión en la que permanecían los migrantes que fallecieron en Ciudad Juárez nos permiten apreciar que se trataba de un salón rectangular, cerrado, de unos tres o cuatro metros de altitud y sin ventilación. No se ve ninguna ventana y, mucho menos, algún equipo de extracción de aire.

Aparentemente, el diseño era para 60 personas (en función de la superficie del suelo), pero absolutamente nadie menciona que resulta por completo inadecuado y muy peligroso mantener dentro incluso mucho menos gente, por el tema del oxígeno. El consumo de oxígeno promedio de un adulto en reposo es de 250 ml por minuto, es decir, que en diez minutos necesita dos litros y medio, asumiendo que el porcentaje de oxígeno en la atmósfera es como de 20% eso significa que requiere de 12.5 litros de aire. Ahí había 60 personas, desconozco las medidas exactas del lugar, pero sólo con fines demostrativos propongo que si el cajón tiene una longitud de 20 metros por diez de ancho, con una altura de 4 metros, contiene un aproximado de 800 metros cúbicos.

El consumo entonces de una persona en reposo es de 0.0125 metros cúbicos en diez minutos, es decir, 1.8  metros cúbicos por hora, multiplicado por 60 personas resultan 108 metros cúbicos necesarios cada hora, equivalente a 2,592 metros cúbicos en un día. Obviamente, las pequeñas filtraciones de aire provocadas al abrir o cerrar la puerta es lo que permitía que no fallecieran, pero por supuesto no resultaría extraño que muchos presenten trastornos de conducta leves o severos, además de episodios de dolor de cabeza, fatiga y mareos. En esas condiciones, prender fuego a cualquier material, sin circulación de aire, consume el oxígeno total del galerón en muy pocos minutos y fue exactamente eso lo que sucedió.

Todo el aparato gubernamental encargado de estas prisiones es, por supuesto, responsable con diversos grados de importancia, pero ¿quién diseñó esos espacios?, ¿quién los operaba?, ¿quién los mantenía? Son, por supuesto, muchas preguntas adicionales a las que se está haciendo la policía y, desde luego, urge que asuman su responsabilidad los más altos mandos del famoso instituto. Para que algo así suceda es necesario que todos los encargados de diseñar las políticas, articularlas y llevarlas a cabo abandonen por completo su trabajo. Simplemente, el asunto permanecía por completo ignorado. Claro que en cualquier país civilizado el secretario de Estado, cabeza de la organización, hubiera ya colocado su renuncia en la mesa, seguido de toda la cadena de mando, pero acá, en estos lugares bananeros, con una frase son capaces de salir del paso.

En ese panorama, parece francamente absurdo que la policía pretenda consignar frente a un juez al preso que inició el fuego. Además de ser una víctima del sistema, estaba medio asfixiado y resulta imposible echarle la culpa. Ésta es la 4T. Lamentable gobierno que ya puso a un brillante intelectual a cargo del tema, el padre Solalinde, que no rebuzna porque desconoce la tonada. (Raymundo Canales de la Fuente, Excélsior, Comunidad, p. 12)

A cuidar lo superfluo

La apuesta por la distracción y la polvareda que nubla la mirada rinde su fruto con la rapidez de una centella. Apenas han transcurrido pocos días desde que despertamos con la terrible noticia de una tragedia que abofeteó nuestro sentido de la realidad, algo que nos llevó a recordar que aún tenemos muchos asuntos por resolver con respecto a la condición que padecen los migrantes en nuestro país, la responsabilidad del actual gobierno y, quizá, lo que más lacera la conciencia, la profunda discriminación e indiferencia que destilamos como sociedad.

En cuestión de horas, las primeras investigaciones y las indagaciones de los medios de comunicación nos iban presentando una serie de imágenes que, además de estrujar el corazón, apenas ofrecían un doloroso vistazo a un entramado que envolvía con eficacia la Caja de Pandora. Así, la corrupción y la negligencia se convertían en verbos que se conjugaban en cada uno de los detalles que explicaban las puertas cerradas con los candados de la perversidad. Son 40 migrantes que perdieron la vida en un lugar administrado por el Instituto Nacional de Migración, bajo circunstancias que alertarían a cualquier persona que mantuviera un mínimo de respeto por el ser humano. Sin embargo, esta desgracia se ha comenzado a traspapelar bajo los gritos y sombrerazos que se orquestan gracias a la narrativa que impone, con mucha eficacia, el inquilino del Palacio Nacional. Comienzan a ganar su apuesta.

Ante la dimensión de la tragedia resultaba prioritario fincar la responsabilidad y no permitir que, una vez más, la impunidad reinara en este proceso. No obstante, las expectativas eran muy pocas cuando se comprendía que todos los caminos señalaban a uno de los personajes predilectos de López Obrador –y posible candidato en la línea de la sucesión presidencial–, el actual secretario de Gobernación, Adán Augusto López. Y, como parte de las tragicomedias de enredos que suelen montar en el actual sexenio, dicho personaje más tardó en respirar que en señalar al canciller Marcelo Ebrard como el verdadero responsable en el manejo de la política migratoria del país y, por ende, de la terrible fatalidad que nubla la mirada. Claro, sin mencionar el complaciente silencio de la gobernadora de la Ciudad de México que, quizá como un acto de prudencia, guardó cierta distancia para no provocar que esta coyuntura fuera el amplificador de su asociación con los funestos percances que se han presentado en el principal medio de transporte de la capital, el Metro. Las cartas de la complicidad y el silencio han sido las principales garantías de un gobierno que ha perfeccionado la opacidad y que busca acallar, de manera inmediata, todo aquello que represente un punto de riesgo para su imagen. Y, contra todo pronóstico, aún faltaba una jugada que sería el perfecto señuelo para los seguidores y la grey del primer mandatario.

Afín a su cercanía y gusto por el ámbito religioso, López Obrador colocó ante los lentes de las cámaras y los micrófonos del enojo a un personaje que, además, representa la posibilidad de ser el engranaje con el catolicismo, con miras a la integración de las campañas electorales que están en pleno desarrollo. ¿Quién podría ofrecer una respuesta rápida y efectiva, al menos en el discurso, ante las críticas y lo señalamientos a su gobierno? Alejandro Solalinde, una figura que puede ser el enclave para dialogar con los migrantes y con un sector del catolicismo afín al mesianismo paternalista. Un contradictorio personaje que, gracias a su labor en apoyo a los migrantes, alcanzó un reconocimiento importante que le valió ser una voz crítica ante los gobiernos anteriores; sin embargo, esa estatura moral y trascendente capital político los puso al servicio del César, de un presidente que, a final de cuentas, ha hecho caso omiso de las tropelías, violencia y corrupción cuyo origen apunta hacia el crimen organizado y a las propias autoridades. Se habla de un nuevo organismo que sustituirá al INM y que será presidido por un “católico”, como si esto fuera una garantía. Pero, a fin de cuentas, Alejandro Solalinde ha llegado con todo lo necesario para blanquear los sepulcros de un gobierno que se ha especializado en evadir su responsabilidad ante la situación de violencia que se padece en el país y, en particular, los migrantes que aspiran al sueño norteamericano.

No perdamos de vista que, durante este año electoral, la religiosidad será un factor que el gobierno no desaprovechará. Ya se tiene en la chistera a un sector evangélico y a la Luz del Mundo; pero falta el enclave para terminar de endulzar el oído de quienes representan una mayoría de votos. Así, los fariseos se pasean en las calles y coleccionan pequeños muñecos del dios al que se le rinde culto blanqueando los cementerios y las fosas clandestinas. (Carlos Carranza, Excélsior, Nacional, p. 7)

La migración y los milagros

La migración con su cauda de esperanzas y desdichas es un fenómeno milenario. Lo novedoso hoy no es su esencia sino sus dimensiones y el marco en el que se desarrolla: el propio de las fronteras nacionales y eso lo ha vuelto muy difícil de regular y lo ha cargado de tragedias como la que ocurrió en Ciudad Juárez el pasado 27 de marzo.

Se calcula que las primeras migraciones en nuestro continente se iniciaron hace 35 mil años o más y cuando nuevos migrantes se toparon con los ya establecidos el fenómeno se tornó violento. Por siglos las corrientes humanas que venían del norte afectaron a las poblaciones ya asentadas. Los mexicas son un ejemplo de los que llegaron del norte y que terminaron por imponerse sobre los ya establecidos en el Valle de México. A partir de la conquista europea, y pese a la dramática disminución que provocó en la población nativa, España no generó una migración europea de importancia pues Madrid no quería perder población en su península cuando estaba inmersa en una feroz lucha con otras potencias. En contraste, tras la independencia y las pérdidas territoriales sufridas por México, sus gobiernos sí se propusieron atraer gente del otro lado del Atlántico como lo hacían Estados Unidos o Argentina y poblar el norte como defensa frente al expansionismo norteamericano. Sin embargo, el tipo de migración anhelada —masiva y europea— no se consiguió y en 1910 sólo había registrados 117, 108 extranjeros en un país de 15.1 millones de habitantes. La Revolución Mexicana sufrió un cúmulo de presiones y amenazas de las grandes potencias y como reacción desarrolló un fuerte nacionalismo que a veces rayó en xenofobia y ya no buscó la migración masiva. Fue justo entonces cuando empezó una corriente de población en sentido inverso: la de mexicanos buscando en el país del norte oportunidades que no encontraban en el propio. Según cálculos disponibles más de 12 millones de mexicanos hoy residen en Estados Unidos.

En la segunda mitad del siglo pasado, el país se acostumbró a la salida masiva de parte de sus habitantes rumbo a Estados Unidos y en la actualidad esos mexicanos que se fueron, envían a los que se quedaron más de 58 mil millones de dólares anuales. Pero apareció el doble filo de las corrientes migratorias y hoy nuestro país es la ruta preferida por miles de migrantes latinoamericanos que, sin documentos, buscan forzar su entrada a unos Estados Unidos que no desea recibirlos y se cierra ante lo que ve como una invasión de masas del sur pobre. Ante la magnitud del fenómeno, Washington al blindar su frontera favorece que sea en México donde se acumule la desesperación de los rechazados. Sólo el año pasado, los guardianes norteamericanos detuvieron en su frontera con México a 2,76 millones de migrantes sin documentos y las mexicanas a 444 mil. Pero México no tiene recursos materiales, instituciones ni personal capaz de enfrentar con éxito tamaño problema y, a la vez, respetar la dignidad y proveer con los satisfactores mínimos necesarios a los abandonados a su suerte en las ciudades fronterizas mexicanas.

El incendio provocado en la estación migratoria de Ciudad Juárez ese fatídico 27 de marzo y que resultó en la muerte de cuarenta migrantes latinoamericanos hacinados y encerrados por nuestras autoridades migratorias demanda deslindar no sólo responsabilidades puntuales sino replantear toda nuestra política migratoria. El padre Alejandro Solalinde, un crítico de la actual política sobre el tema, y el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ya discuten la conveniencia de desaparecer por irrecuperable al Instituto Nacional de Migración creado por Salinas en 1993 y sustituirlo por una Coordinación Nacional de Asuntos Migratorios, con personal y enfoque diferentes al actual. Sin embargo, es en el polo de atracción de la migración estancada en México, los Estados Unidos, donde urge elaborar una respuesta a la altura del reto que representa el tsunami migratorio y que no sea simplemente volcar el problema en un México que simplemente no tiene posibilidad de resolverlo.

No debemos esperar del padre Solalinde un milagro, pero sí que como conocedor a fondo del problema y teniendo en cuenta su genuino interés en la suerte de los más vulnerables, los migrantes, proponga a AMLO un nuevo enfoque y que, desde ya, se elabore una respuesta mexicana a la vez realista y humanista a un problema donde el destino inmediato de miles de personas está en juego, aunque claro, el “factor norteamericano” sea el determinante. (Lorenzo Meyer, El Universal, Opinión, p. A14)

Sacapuntas

Rosa Icela, lista para reunión en EU

Mucho interés hay en Washington por la reunión que sostendrán funcionarios mexicanos y estadounidenses para acordar medidas contra el tráfico de fentanilo y otras drogas. El próximo jueves, la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, encabeza la delegación de nuestro país, y nos adelantan que, bajo el brazo, lleva datos sobre las acciones emprendidas contra ese flagelo. Y es probable que China salga a relucir en el diálogo. (Redacción, El Heraldo de México, LA 2, p. 2)

Cartón

Viacrucis

Viacrucis

(Chelo, El Universal, Opinión, p. A15)

Cifras de migración en México

Cifras de migración

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 6)

Lavado y Seco

Lavado y Seco

(Obi, Reforma, Opinión, p. 8)