El Salvador quiere ceses y cárcel
Y es el gobierno del El Salvador el que mantiene la exigencia de justicia para sus ciudadanos en el caso del incendio ocurrido en una central de retención de migrantes en Ciudad Juárez a cargo del INM que encabeza Francisco Garduño. Y para ese propósito, nos hacen ver, claramente han exigido dos cosas: ceses y cárcel. Ayer, luego de que se informara que siete de las víctimas que fueron identificadas como de nacionalidad salvadoreña fueron ya repatriadas, la viceministra de Diáspora y Movilidad Humana de la Cancillería de ese país, Cindy Portal, advirtió: “Estamos exigiendo la renuncia de las personas que son responsables de la política migratoria de México”. Ya hace unos días, la misma funcionaria del gobierno de Nayib Bukele acusó que lo ocurrido con los indocumentados fue un “crimen de Estado”. Ayer agregó su exigencia de prisión. Uf. (Redacción, La Razón, LA DOS; p. 2)
De Regreso
Después de unos días de asueto que disfrutó en su quinta ubicada en Palenque, Chiapas, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, retomará este lunes sus actividades, y entre los pendientes que debe atender está el tema migratorio: la designación del padre Alejandro Solalinde al frente de la Coordinación Nacional de Asuntos Migratorios y Extranjería, y la eventual desaparición del Instituto Nacional de Migración (INM).
Bajo Perfil
Y a propósito, nos comentan que el fin de semana, el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, todavía trabajó en Cd. Juárez. Sin aparecer públicamente, entregó equipo médico a un hospital de ese municipio, junto con el director del IMSS, Zoé Robledo, y el titular de Salud, Jorge Alcocer. (Redacción, El Heraldo de México, LA 2, p. 2)
Matehuala, círculo infernal
Es como un monstruo de mil cabezas. Se expresa de múltiples formas, todas ellas escalofriantes. Si alguien pensó que después de la tragedia de la estación migratoria de Ciudad Juárez vendría un periodo de calma, se equivocó.
En un operativo para rescatar a un supuesto grupo de turistas, se logró recuperar a más de 100 migrantes que estaban retenidos en el municipio de Matehuala, en San Luis Potosí. Quedó al descubierto una ruta de traslado y un modus operandi, con empresas para mover turistas entregando los migrantes al crimen organizado. Todo mal.
¿Cuánto tiempo ha venido ocurriendo? ¿Cómo es que las autoridades y sus cacareados centros de inteligencia no tenían ni idea? ¿Los delincuentes compartieron sus ganancias con las autoridades?
Lo dramático es que los directivos reales y formales del Instituto Nacional de Migración están agazapadas, no asumen su responsabilidad, no dan explicaciones, rehúyen a la prensa.
México es cada vez más peligroso para los migrantes y la única propuesta sobre la mesa es cambiarle de nombre al INM, ni la burla perdonan.(Redacción, La Crónica, Columnistas, p. 3)
LA VENTA DE MIGRANTES
1.- El secuestro de migrantes en Matehuala está por dar un giro.
Hay bases: el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, dio ayer un avance sin mayor eco instantáneo en los medios de comunicación.
La Agencia de Viajes Eifel, declaró Gallardo sin dar el nombre de la compañía, está asociada con el crimen organizado y es beneficiaria del comercio de migrantes.
Según sus datos, y aludió a investigaciones de la Fiscalía potosina, los plagiarios exigen 120 mil pesos por cada cabeza y la firma aludida se lleva la mitad.
-60 mil pesos.
Es decir, los entrega y luego cobra su comisión, aunque ahora tiene al conductor Joel Juárez Sánchez muerto por la golpiza propinada.
Y 2.- A esta denuncia de Ricardo Gallardo siguió otro dato lamentable:
La Fiscalía entregó a 27 migrantes -23 venezolanos y cuatro salvadoreños- al INM, cuyo titular se supone es Francisco Garduño.
Pero, ¿por qué no entregarlos de Gobierno a Gobierno y no a un Instituto cuya última referencia es la muerte de 40 quemados en su estación de Ciudad Juárez?
Pero si eso fuera poco, ¿con qué ánimo regresan a las dictaduras de Nicolás Maduro y Nayib Bukele? (José Ureña, 24 Horas, México, p. 3)
Migración insegura
Accidentes, muertes y tráfico de migrantes se siguen acumulando en México y las autoridades de un gobierno que se dice humanista siguen sin cambiar su política para garantizar el paso seguro de personas que deciden salir de su país y cruzar por México en busca de una vida mejor. ¿Cuántas tragedias se requieren para que se rectifique la estrategia? ¿Será? (Redacción, 24 Horas, p. 2)
Una vez más el gobierno oculta la verdad. Así como ahora el capellán de Palacio (el padre Solalinde) anuncia la desaparición del Instituto Nacional de Migración (para facilitar la huída del comisionado Francisco Garduño y el olvido de los 40 calcinados y los muchos lesionados en Cd. Juárez) el gobierno soslaya lo verdaderamente grave en materia de electricidad: la carencia de una red de distribución nacional capaz de surtir a las empresas su demanda energética, lo cual frena criminalmente las inversiones, la productividad, los ingresos fiscales y las fuentes de empleo. (Diego Fernández de Cevallos, Milenio, Al Frente, p. 3)
Política migratoria, sobre las rodillas
Andrés Manuel López Obrador podría informar esta semana quién será el nuevo zar para atender la crisis migratoria. El padre Alejandro Solalinde, siempre cercano a migrantes –a menos que sean víctimas de las políticas que aplica este gobierno–, adelantó, tras ser convocado por el mandatario para que le ayude a integrar un nuevo grupo de trabajo que sustituya al Instituto Nacional de Migración, que el posible secretario ejecutivo del nuevo organismo tiene ya cita en Palacio. ¿Está dispuesto a asentir ante cualquier demanda del señor Presidente?, dicen las malas lenguas que sería la pregunta de la evaluación. (Redacción, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 33)
Solalinde El padre católico Solalinde siempre le ha parecido a Gamés un simulador, un fanfarrón que se pasea por los pasillos de Palacio Nacional y le habla al oído al Presidente. Solalinde vende humo, un humo al que llama activismo y defensa de los migrantes. Cuando quiso dar una opinión de los 40 muertos en una casa de detención de migrantes en Ciudad Juárez, sólo se le ocurrió hablar del neoliberalismo y acusar a Felipe Calderón. ¿No le creen a Gil? Lean la entrevista de Daniela Barragán y Perla Velazquez publicada en el portal de Sin Embargo, respetuoso defensor de Solalinde. Pues resulta que la solución del cura consiste en desaparecer el INM y crear CONMEXICO. De lo que pasó en Ciudad Juárez, nada de nada. Bien, que le aproveche al cura. Todo es muy raro caracho, como diría Fenelon: “La grandeza es como ciertos vidrios que aumentan todos los objetos”. (Gil Gamés, Milenio, Al Cierre, p. 31)
México dejó de ser un país de tránsito para migrantes, convirtiéndose ahora en una nación de destino y refugio, razón por la que está sumido en una de las crisis migratorias más graves de su historia.
La muerte de 40 extranjeros en Juárez y la desaparición o “secuestro” de otros 50 en Matehuala, son la punta del iceberg del espinoso problema que debe resolver Andrés Manuel López Obrador. Pero más allá de la grave crisis humanitaria que esto representa, todo puso al descubierto que existen problemas de trabajo conjunto entre las diferentes instancias de gobierno.
Los secretarios de Gobernación y Relaciones Exteriores, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard, fueron los primeros en echarse la bolita tratando de evadir su responsabilidad. Y qué decir del comisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, quien, como los avestruces, mantiene la cabeza debajo de la tierra desde la tragedia en la estación migratoria.
Aunque es entendible su postura, porque desde Palacio Nacional me confiaron que, de un momento a otro, no solo será destituido, sino que se anunciaría la desaparición del organismo. Saben que el hombre y la institución son insostenibles, porque el tema migratorio dio un vuelco en este sexenio.
Eso obedece a un fenómeno multifactorial: desde las crisis económicas y sociales agudizadas en centro y Sudamérica, hasta la presión que ejerce EU sobre México para que frene el éxodo y asuma una actitud más proactiva. El diagnóstico sobre la crisis está en blanco y negro para AMLO. Lo que todavía no encuentra (o no se conoce) es una solución integral y esto genera la percepción de que no sabe por dónde empezar.
En ese contexto, se dio a conocer que el sacerdote Alejandro Solalinde se convertiría en el titular de la Coordinación Nacional de Asuntos Migratorios y Extranjería (CONMEXICO). Con eso desaparecería el INM y, según el propio Solalinde, ningún mando militar estaría involucrado en su funcionamiento.
No suena mal la idea. Pero uno de los problemas radica en que la Iglesia Católica descalifica la propuesta y el hecho de que sea el padre Alejandro quien encabece al nuevo organismo.
Eso por sí solo representa un desafío para Andrés Manuel, quien además debe poner orden entre sus secretarios y entre gobernadores.
Urgente y necesario, porque con el caso de la desaparición de migrantes en San Luis Potosí, el gobernador Ricardo Gallardo entró en conflicto con su par de Guanajuato, Diego Sinhue.
Entre otras cosas, dio a conocer que existe una red criminal que opera en Guanajuato dedicada a la extorsión y plagio de migrantes. Y acusó al gobierno panista de ofrecer información sesgada y parcial del lamentable suceso.
¿Pero qué hacer con la crisis migratoria mientras secretarios de estado y gobernadores mantienen debates estériles? Tonatiuh Guillén, ex comisionado del INM, estima que la solución pasa por reconocer que México ya no es un país de tránsito, sino de residencia y refugio.
Por tanto, la estrategia debe concentrarse en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y no en las Fuerzas Armadas, porque hoy la política migratoria está orientada hacia la contención y el rechazo de flujos migrantes y refugiados.
Además, observa Guillén un giro en el perfil social, pues las personas en tránsito son familias, mujeres y niños, ya no migrantes por motivos laborales, por lo que la Comar debe tomar la batuta en todo esto. Considera que desaparecer al INM no es la solución, como tampoco está en las presiones que ejerce Washington de manera permanente.
Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Sin papeles no vas a la universidad; sin papeles no hay buenos trabajos; sin papeles te atrapan y no sólo te jalan las orejas, te deportan o puedes morir en una estación migratoria”. (Alfredo González, El Heraldo de México, País, p. 5)
La migración parece sorprendernos siempre: por el volumen de sus flujos, por la diversidad de sus rutas terrestres y marítimas, por los abusos y delitos que padecen las personas indocumentadas, incluyendo, entre otros, agresiones, extorsiones, secuestros, homicidios y desapariciones.
Tal vez nos escudamos en el asombro para simular que apenas nos estamos dando cuenta, pero desde hace muchos años la migración ha venido incrementándose de manera sostenida. No es un hecho repentino ni inesperado. Cada vez son más las personas que voluntariamente o forzadas por las circunstancias de pobreza, inseguridad o inestabilidad política salen de sus países en busca de una vida mejor para sí mismos y sus familias.
En 1970 había 92 millones de seres humanos viviendo en un país distinto de aquel en que nacieron; en 1990 ya eran 128, y en 2021 la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calculó 281 millones. En esta tendencia no hay sorpresas.
Tampoco la hay en la creciente muerte de personas migrantes irregulares en su intento de llegar al país que han elegido como destino.
En 2021, la OIM registró 4 mil 470 fallecimientos de migrantes, y desde 2014 a la fecha la cantidad asciende a 45 mil.
En América murieron mil 121 migrantes en 2021, un número inédito. Entre estas víctimas se encuentran los 650 que fallecieron en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos, zona donde pierde la vida un migrante en promedio diario desde 1994 y que recientemente casi ha duplicado este promedio.
En Sudamérica, en este año murieron 137 migrantes, cifra sin antecedentes en la región, en concordancia con el crecimiento de los flujos migratorios en los últimos años.
Mueren migrantes en todas las rutas de la migración indocumentada, lo mismo en el Tapón del Darién, zona selvática entre Panamá y Colombia, que en los desiertos, ríos y montañas del sur de Estados Unidos, así como en Europa (2 mil 720 en 2021) sobre todo en el Mediterráneo, en la ruta del Atlántico hacia las Islas Canarias y en la frontera de Turquía con Grecia (Informe sobre las migraciones en el mundo 2022, OIM).
Estas cifras representan un incremento respecto de las registradas en años anteriores. En la migración indocumentada aumenta todo: los intentos por cruzar fronteras, las detenciones y los rechazos, los abusos contra migrantes, las ganancias de los traficantes, las muertes, los arribos a los países de destino, la aportación de la fuerza de trabajo migrantes, las deportaciones, los casos de éxito y las remesas. Por sus beneficios, la migración puede ser un mundo de luz, pero por torpeza mundial la hemos convertido en un submundo de oscuridad, violencia y sufrimiento.
La conclusión de este muestrario numérico es que todos los países, sus gobiernos y pueblos, sabemos que los flujos migratorios seguirán creciendo y lo que sucede en torno de ellos. Ya no hay forma de fingir que no sabemos. En consecuencia, lo menos que podemos hacer es prepararnos para atender con eficiencia y sentido humanitario a esta porción de la Humanidad que tiene la necesidad, y el derecho, de emigrar en pos de una vida mejor y más digna.
Hoy por ellas y por ellos… (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial, p. 13)
Todo empezó el martes pasado con la denuncia de un empresario transportista de Guanajuato: 23 pasajeros de una de sus unidades, incluyendo al chofer, habrían sido secuestrados en los alrededores de Matehuala, San Luis Potosí.
Eso detonó una batida de diversas dependencias federales y estatales que acabó dando no solo con las víctimas iniciales, sino con decenas más. Para el viernes, según la Fiscalía potosina, habían sido localizadas 105 víctimas de secuestro. Se trataba en su mayoría de migrantes que buscaban llegar a la frontera con Estados Unidos.
¿Final feliz, entonces? Pues no del todo. Si un esfuerzo de búsqueda de tres días logró encontrar a más de un centenar de víctimas, ¿cuántas hay en un año? No me sorprendería si la respuesta se ubicara en decenas de miles.
El secuestro de migrantes no es el único delito que padece esa región. El robo a autotransporte de carga es extremadamente común en esa zona, de acuerdo a empresarios del ramo. El tramo de Santa María del Río a Matehuala en San Luis Potosí (aproximadamente 228 kilómetros) tiene una reputación particularmente siniestra.
Esto, vale la pena destacar, no sucede en una zona aislada. La mayoría de esos delitos suceden en la carretera federal 57, tal vez una de las más transitadas del país. Se trata de la principal vía de comunicación entre la Ciudad de México y la frontera con Estados Unidos. Por allí pasa más de la mitad del comercio exterior de México en términos de volumen.
¿Cómo es posible que una carretera tan importante y tan transitada sea tan insegura? ¿No se supone que tenemos a la Guardia Nacional para la vigilancia carretera? Según el dato más reciente, esa corporación tendría 128,000 elementos, a los cuales hay que sumar algo más de 80,000 elementos del Ejército y la Marina que realizan labores de seguridad. Con todo ese personal, ¿no pueden evitar centenares de delitos en un tramo de 228 kilómetros en una carretera de vital relevancia para el país?
¿Pero es que tal vez la Guardia Nacional se encuentra en otras partes realizando otras tareas? Sí, y es allí dónde radica el problema. El grueso de la corporación está desplegado en zonas urbanas, realizando labores sustitutivas, no complementarias, de las policías locales. Se trata de una institución que básicamente hace rondines en espacios urbanos, investiga muy poco y no detiene a casi nadie. Es la policía municipal más cara e ineficiente del país.
En cambio, donde podría ayudar más, en zonas rurales y pequeñas poblaciones, en la vigilancia de caminos y carreteras, la corporación no está. Para muestra basta un botón: en 2021, según datos del Censo Nacional de Seguridad Pública Federal, la Guardia Nacional puso a disposición del ministerio público a cinco personas por el delito de robo a transportista.
Esto es además absolutamente contrario a los ejemplos internacionales que fueron invocados al momento de la creación de la Guardia Nacional. La Gendarmería francesa, la Guardia Civil española o los Carabinieri italianos están básicamente desplegados en zonas rurales y pequeñas poblaciones. De hecho, en su origen, esas corporaciones fueron pensadas básicamente como un instrumento para combatir el bandolerismo en los caminos.
Lo sucedido en San Luis Potosí debería de servir de llamada de alerta. Tenemos una corporación enorme, carísima e incapaz de garantizar condiciones mínimas de seguridad en las principales carreteras del país.
Mi humilde sugerencia para el siguiente sexenio es que reduzcan el mandato de la GN y la redesplieguen hacia zonas rurales y pequeñas poblaciones. En las ciudades, no sirve de nada, pero en las carreteras tal vez pudiera tener un impacto. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. A7)
Veintitrés personas desaparecieron hace unos días en San Luis Potosí, se levantaron las denuncias para que las autoridades iniciaran la búsqueda.
Lo más grave de todo es que mientras trataban de localizar a estas 23 personas secuestradas, descubrieron a más de cien, la mayoría migrantes que estaban secuestrados por grupos criminales. Los migrantes encontrados no eran los que estaban reportados como desaparecidos.
En un principio se pensó que se trataba de los veintitrés, pero luego de varios días de declaraciones confusas y contradictorias entre autoridades de Guanajuato y San Luis Potosí, finalmente se descubrió que no se eran los turistas guanajuatenses secuestrados, sino de migrantes que se dirigían a Saltillo, Coahuila.
La situación es trágica. Son miles de personas las que desaparecen y a la mayoría de estos migrantes nadie denuncia que están desaparecidos. ¿Si en una simple búsqueda de 23 personas se encontraron a más de cien, cuántas personas están secuestradas por el crimen organizado y no existe un reporte de que estén extraviadas?
Muchas veces, los secuestrados son utilizados con amenazas para engrosar las filas de los grupos criminales. Total, para estos criminales, secuestrar migrantes que nadie reclama son activos con cero costo para ellos.
¿Cuántos criminales han sido detenidos por secuestrar migrantes y hacerlos trabajar para ellos? Le aseguro que muy pocos.
Aunque no se trata de una situación nueva o desconocida, este caso reveló un nuevo modus operandi de los traficantes de personas: hacerlos pasar por turistas y transportarlos en camionetas de supuestas agencias de turismo.
No son turistas, en su mayoría migrantes centroamericanos.
Pero además han sido tantas las contradicciones que es claro que las autoridades estatales y locales son incapaces de coordinarse para realizar operativos de búsqueda.
Pero además también el Gobierno federal debe de intervenir, porque se sabe que el tráfico de migrantes lo trabajan las organizaciones criminales, muchas que antes se dedicaban al narcotráfico y que con la fabricación de nuevas drogas para las cuales se necesitan menos personas, ahora han migrado al tráfico de personas.
La zona donde fueron localizados los migrantes, cerca de la carretera federal 57, es vigilada por la Guardia Nacional debido a que es considerada, desde hace tiempo, como insegura, con por lo menos 10 puntos rojos.
Lo ocurrido con los migrantes comenzó con un primer reporte de desaparecidos en esa vía el martes 4 de abril, cuando se denunció que 23 presuntos turistas estaban como no localizados después de partir una noche antes de Guanajuato en dos camionetas para visitar Saltillo, Coahuila; sin embargo, a su paso por San Luis Potosí perdieron comunicación con ellos.
La confusión llegó ese mismo 4 de abril, el secretario de Seguridad Pública de San Luis Potosí, Miguel Gallegos, informó que habían encontrado a 16 de los 23 desaparecidos, en la carretera de Matehuala, en ese momento confirmó que no habían sido secuestrados, sino despojados de sus pertenencias.
Por la noche, el alcalde de San Felipe Torres Mochas, Guanajuato, Eduardo Maldonado, declaró que ya habían localizado a los 23 y que incluso se había comunicado con las familias.
Las horas pasaron y para el 5 de abril, tuvo que ser el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue, quien salió a desmentir dichas versiones, porque ni eran los mismos turistas ni habían hablado con las familias. La realidad es que las 16 personas localizadas por autoridades de San Luis Potosí pertenecían a otro grupo que partió del Estado de México rumbo a Saltillo.
Fue el mismo gobernador guanajuatense quien comenzó a investigar la ruta por donde pasaron los migrantes con dos helicópteros.
Ya en San Luis Potosí, a la altura de Matehuala, identificaron tres camionetas en una zona serrana donde transportaban a varias personas y cuando el equipo de tierra interceptó al convoy descubrió que no eran 23, sino 35 migrantes lo que iban a bordo de las camionetas.
En ese operativo decomisaron varias camionetas con reporte de robo y armas de diversos calibres, así como la detención de dos personas, presuntamente miembros de un grupo delictivo que opera en Doctor Arroyo, Nuevo León, y los límites de San Luis Potosí.
Ahí localizaron a los dos choferes de las camionetas que rentó la supuesta empresa de turismo que salieron de Guanajuato; uno de ellos fue localizado con vida, mientras que el otro, identificado como Joel Juárez Sánchez, fue hallado muerto y su cuerpo presentaba múltiples golpes.
Esto originó más operativos de búsqueda, en varias zonas de Matehuala donde localizaron a otro grupo de 45 migrantes que también fueron secuestrados cuando viajaba en un camión, así como al chofer que los transportaba.
En un tercer punto de dicho municipio potosino elementos del Ejército, la Guardia Nacional y Policías de Investigación de la Fiscalía localizaron a 11 migrantes en un hotel, donde detuvieron a una persona que los vigilaba.
Mientras que en otro operativo rescataron a nueve personas de una casa de seguridad donde detuvieron a una persona. En un quinto punto de Matehuala rescataron a cuatro ciudadanos que habían sido asaltados en sus vehículos y después fueron secuestrados.
En total más de 100 migrantes fueron localizados tras permanecer privados de su libertad por grupos criminales.
San Luis Potosí es visto como una ruta importante para el trasiego de drogas, ya que es el punto intermedio para conectar con los puertos de Tamaulipas, Nayarit, Jalisco y Colima.
De acuerdo con el informe de la Secretaría de la Defensa Nacional, en este estado operan grupos criminales nacionales y células delictivas.
Organizaciones civiles y colectivos de búsqueda reportan que fue en 2010 cuando las cifras de secuestrados o desaparecidos comenzaron a incrementar, con un repunte significativo para 2019.
Tan sólo en Matehuala, donde localizaron a los más de 100 migrantes, el Ministerio Público tiene abiertas 42 carpetas de investigación por la desaparición de 33 hombres y 10 mujeres. Poca gente es la que denuncia que no aparecen sus familiares.
Es urgente hacer una investigación seria sobre los traficantes de personas, hay cientos de desaparecidos, la mayoría de los migrantes han sido engañados por estos criminales. Muchos están trabajando amenazados con ellos.
Si se quiere controlar la seguridad de México, identificar a los traficantes de personas es un buen punto para iniciar. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 11)

(Perujo, El Economista, El Foro, p. 47)

(Obi, Reforma, Opinión, p. 10)

(Waldo, El Universal, Opinión, p. A20)

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 12)