Opinión Migración 050523

Globali… ¿qué? // AMLO y los pellizcos de monja a Estados Unidos

Aún no se enfriaban los cuerpos de los 40 migrantes atrapados en una cárcel migratoria de Ciudad Juárez, y el Gobierno del presidente López Obrador ya negociaba con Estados Unidos alguna “estrategia” post Título 42.

García Márquez aseguraba que en América Latina puede pasar todo, absolutamente todo, pero nunca se imaginó que el realismo mágico tuviera un cause macabro.

En México, la opinión pública ya no aborda con seriedad el asesinato de los 40 migrantes: síntoma de una patología inexplicable. Francisco Garduño desayuna leche con cereal como también lo hará la ministra ladrona de tesis. Todos los días sonríen porque la justicia se imparte desde Palacio Nacional. AMLO es el juez supremo; una especie de califa. Es el México de la ética revolucionaria.

La migración se convertirá en el laberinto enigmático del sexenio de AMLO. El secretario Marcelo Ebrard nunca informó del acuerdo que le ofreció a Mike Pence el 15 de noviembre de 2018 en Houston. Fue el propio Pence quien caricaturizó al funcionario mexicano a través de su libro.

Pence no tiene ningún interés en participar en la contienda presidencial de su país como lo aseguró Ebrard hace algunos meses. El ex secretario de Estado afirma en su libro que Ebrard le pidió ocultar el acuerdo que le ofreció en Houston, que consistía en recibir a migrantes desde Estados Unidos. 

“El gobierno de México podía quedar bien. Podía quejarse de nuestra política y fingir que no la había aceptado y avalado”, escribe Pence.

AMLO critica a Estados Unidos en sus conferencias de prensa sobre el financiamiento a ONG que le incomodan, pero refrenda acuerdos que no puede cumplir. ¿Es la misma estrategia de Ebrard con Pence? ¿AMLO propina pellizcos de monja por las mañanas a EU, pero acepta las propuestas del presidente Biden en materia migratoria?

Su gobierno, el de AMLO, no puede ofrecer seguridad a los migrantes que rechaza Estados Unidos. Los 40 asesinados en la cárcel disuelven cualquier tipo de duda.

No serán historiadores los que mejor estudien el actual sexenio. Serán los publicistas los que demuestran los hilos negros que ayudarán a catalogar el trabajo de AMLO y de su gabinete. 

Ayer, Martha Delgado nos comprobó en Twitter que es una gran publicista. Subió un meme de Star Wars con fotos de ella y de Ebrard a quien calificó de “líder galáctico”.

Se trata de la creadora (de la inexistente) política exterior feminista. En efecto, la misma funcionaria que iba de embajada en embajada a promocionar lo que nunca existió. Ni política exterior feminista, ni política exterior y, quizá, ni política. Simplemente cantamañanas de una campaña publicitaria que la propia Ana María Olabuenaga aplaudiría. 

Ya no da tiempo de pensar en los 40 migrantes asesinados. Es tiempo de campañas. (Fausto Pretelin, El Economista, Política, p. 43)

¿Tropas para frenar la migración?

El gobierno de Joe Biden está incrementando en mil 500 a un total de 4 mil las tropas federales desplegadas en la frontera con México para misiones de apoyo de autoridades civiles dedicadas al control migratorio, pero también para responder a una batalla políticoelectoral en este país.

“La decisión es a partir de los preparativos para enfrentar las posibles consecuencias del fin del llamado Título 42, medida empleada por el gobierno de Donald Trump y por el propio Biden para expulsar a migrantes y solicitantes de asilo cuando la emergencia de salud pública por la pandemia.” (Jim Cason y David Brooks, corresponsales en Washington de La Jornada).

México se enfrenta a una locura en que la razón incursiona en un diálogo, una locura en la que se encuentra una distancia óptima, se cabalga junto a ella, proveniente del propio discurso y del discurrir humano, como para ignorarla; locura que, sin embargo, a veces sólo se evoca para dirigir una crítica demoledora sobre ella, un lugar, como dice María Zambrano, que tal vez era España entera. Una España que era a la vez presencia y ausencia, luz y sombra, bañada por un sol candente que Cervantes se atrevió a mirar de frente desde su marginalidad y su locura privada, desde la doble existencia del amor y sus amadas.

Cervantes escribe al margen, en las fronteras, en el exilio, en la tierra de todos y de nadie, desde lo espectral y lo enigmático, desde la razón y el sinsentido, desde la negra espalda del tiempo, intentando apresar en sus quimeras la fugacidad del instante y saltar los límites asfixiantes de la razón.

Es así como emerge don Quijote de lo sagrado y lo mítico, cuya sustancia matriarcal lo engendra en una piel de toro, por tanto, fraguado de casta y tragedia, delirio y quimera.

Sangre indomable circulando por arterias de ternura, imaginería irredenta trazada desde Altamira hasta Alcalá de Henares, para derramarse por todo el mundo. Sangre que se convierte en tinta invisible, herencia invaluable para los iluminados, entre ellos Sigmund Freud y toda la saga de escritores y filósofos españoles: Unamuno, Machado, León Felipe, Ortega y Gasset y María Zambrano, al unísono de poetas de la talla de García Lorca, Bergamín, Alberti y Cernuda, todos ellos tocados por el exilio y la migración.

Si elevaron sus voces desde su condición de transterrados, Freud asimismo nos devela el mejor de los exilios, colocando también el acento en el mito, la tragedia, el amor y la locura.

Para él, el mayor de los exilios, el trazo perenne y doloroso del ser humano, que es el desamparo originario, la dolorosa incompletud; estamos solos en el mundo, siempre en busca de una quimera y, por ello, el hombre sueña, sueña con la incompletud.

Freud, como Cervantes, nos dice que en lo no dicho está siempre lo esencial. La multiplicidad de significaciones es infinita. Al someter la realidad a lo ideal se requiere usar un lenguaje que no puede ser interpretado literalmente, porque cada término está encajado dentro del otro en una sucesión infinita, en realidad sin origen…

Estoy convencido de que no será con tropas como se resuelva el problema de las migraciones. De América Latina hacia Estados Unidos o del norte de África y del sur de Asia hacia Europa. (José Cueli, La Jornada, Cultura, p. 6)

Desde afuera // Una relación bajo la lupa (II)

La complejidad de la relación entre Estados Unidos y México se reflejó la última semana, lo mismo en quejas del “injerencismo” en la vida política doméstica que en instancias de ayuda en la cada vez más complicada y conflictiva situación migratoria. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el miércoles que había enviado al mandatario Joe Biden una carta para protestar porque agencias del gobierno estadounidense, en concreto la de Asistencia Internacional, habían subido el financiamiento a organizaciones no-gubernamentales que considera opuestas a su administración.

Al mismo tiempo, subrayó la cooperación respecto a los migrantes. Un comunicado precisó que tras una visita de Elizabeth Sherwood-Randall, asesora de Seguridad Nacional de Biden que se reunió el martes con el presidente López Obrador y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, México continuará aceptando de regreso a migrantes bajo motivos humanitarios, y seguirá como sitio de estancia provisional de solicitantes de ingreso que Estados Unidos devuelva.

Apenas cinco días antes, el diputado republicano Dan Crenshaw había presentado a la Cámara baja del Congreso una resolución que condenaría al Presidente mexicano por sus posturas de intromisión en las elecciones de EU.

Crenshaw recordó que AMLO “amenazó” en marzo con lanzar una “campaña de información”, después de que los republicanos expresaran que Estados Unidos podría verse impulsado a tomar medidas militares contra los cárteles en México,  que producen fentanilo y lo transportan por la frontera.

Y mientras, López Obrador informaba que se había negado autorización al Departamento de Defensa estadounidense para monitorear y derribar un globo presuntamente “asiático” que cruzó por regiones del norte del país, del Pacífico al Golfo de México, pero a cambio pidió información para que el gobierno mexicano tomara las precauciones necesarias con recursos propios.

Remató el jueves con las denuncias del presidente López Obrador sobre el probable uso de México como piñata en las ya inminentes elecciones presidenciales de Estados Unidos, como ocurrió y ahora, probablemente, con la adición de las muertes por fentanilo en aquel país.

“Quieren utilizarla de forma tramposa para culpar a México y debemos todos los mexicanos y también los estadounidenses, estar informados, porque hay mucha manipulación en México y Estados Unidos“, dijo.

Pero el problema y la evidente intención política están ahí hace meses, sobre todo, porque para gran parte del cuerpo político estadounidense, el gobierno mexicano hace poco para impedir el trasiego ilegal, a partir de productos que, según las Policías estadounidenses, llegan de China y serían procesados en México por el cártel de Sinaloa y, en concreto, por los seguidores de Los Chapitos, que por cierto, lo niegan.

Y lo que hace y dice el propio López Obrador está en el centro del choque. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 28)

Las migrantes, otra realidad

Quienes piensan en migrantes, pocas veces le ponen cara de mujer. Ellas migran por las mismas razones que los hombres, sumando la violencia de género a las múltiples causas. Son expertas en lo que más requieren los lugares por donde transitan o donde termina su travesía (si llegan o si consiguen sobrevivir). Su expertise es el trabajo doméstico y de cuidado.

Los gobiernos de la región están muy poco inclinados a corresponsabilizarse de la reproducción de su ciudadanía. Las mujeres deben hacerse cargo; los hombres no quieren, y muchos ni pueden, asumir sus responsabilidades en estos quehaceres. Cuidar a las y los demás no es tarea fácil, implica tiempo y energía, empatía y solidaridad. En cuanto a las tareas domésticas, ahora muchas mujeres con mejor calificación educativa prefieren contratar a otras para librarse de la doble jornada.

Cuidado necesitamos todas y todos. Hay quienes lo requieren durante toda su vida; otras personas, en alguna etapa; las pequeñas y pequeños hasta los 18 años; las de la tercera edad, en algún momento y hasta su muerte; las que se consideran sanas y sanos, en muchos momentos después de los 18 años, por enfermedad, por accidentes y/o discapacidades temporales. Y quienes cuidan, también requieren de cuidados.

Hay familias que pueden contratar estos servicios; la gran mayoría, no. Y las mujeres de esas familias son las que se contratan en otro país. O sea, dejan a sus familias sin los cuidados necesarios para irse a ganar un salario que servirá para cubrir necesidades básicas de su propia familia.

Los cuidados y el trabajo doméstico han mostrado ser indispensables para el mantenimiento de la vida, la nutrición, la protección de la integridad de los cuerpos, el bienestar psicológico, la atención y el afecto. La pandemia pasada puso al descubierto esta centralidad para la producción y la reproducción de cualquier sociedad.

Hay una crisis de cuidados. No basta que las familias quieran ocuparse de las personas de la tercera edad; se requiere de personas capacitadas para una buena atención. Con las niñas y los niños sucede algo similar, se necesitan profesionales en cuidado y desarrollo infantil, y con las personas con diversidades funcionales, la cuestión es urgente. Requieren especialistas que se ocupen de su desarrollo para que, en la medida de lo posible, decidan y asuman su vida.

Muchas familias en Estados Unidos contratan mujeres migrantes para ocuparse de tareas de cuidado, y en muchos casos, contratan enfermeras, educadoras y especialistas en distintas áreas para atender a personas con diversidad funcional. Las pautas discriminatorias suman ahora, otra: ¿de qué país viene esa mujer? Y la respuesta incidirá en el salario y las condiciones de contratación. Las otras pautas para discriminar son el género y la raza.

A escala global, los cuidados circulan a través de la feminización de las migraciones y el establecimiento de cadenas globales de cuidado. Hay un corredor de México a Estados Unidos para satisfacer ese mercado. Se contratan para tareas de cuidado lo mismo médicas, enfermeras, fisioterapeutas y psicólogas, que no pueden ejercer, pues sus títulos no están convalidados. Ocupaciones inestables, informales y cuya remuneración no corresponde con su calificación ni con las responsabilidades asignadas.

El reconocimiento del cuidado como trabajo profesional, aun es bajo. Brasil ha incorporado la actividad de “cuidadoras profesionales”, para proteger derechos a quienes “cuidan bebés, niños y niñas, jóvenes, adultos y personas mayores a partir de objetivos establecidos por instituciones especializadas o responsables directos, velando por el bienestar, salud, alimentación, higiene personal, educación, cultura, recreación y ocio de la persona asistida”. Aquí, urge un Sistema Nacional de Cuidados. (Clara Scherer, Excélsior, Nacional, p. 9)