En repetidas ocasiones he escuchado en Washington DC., por demócratas y republicanos, críticas al presidente López Obrador, lo acusan de hipócrita y mentiroso. Para defender sus dichos mencionan, por ejemplo, la clara contradicción entre su retórica anti-neoliberal y su postura hacia la migración a Estados Unidos. También, su insistencia de ser humanista, contrastando sus dichos contra sus acciones, principalmente en relación al régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.
López Obrador ha denunciado fervientemente al neoliberalismo y ha argumentado que este modelo económico es sinónimo de corrupción, pobreza y desigualdad. Ha dicho que el individualismo y la violencia contra las mujeres están intrínsecamente ligados a esta ideología. “el neoliberalismo es sinónimo de corrupción y de egoísmo, de individualismo”. Ha argumentado que es necesario erradicar este modelo para una sociedad más justa.
Sin embargo, no ha tenido reparos en abogar por la apertura de puertas a migrantes, incluyendo migrantes mexicanos, justo al país reconocido como el bastión del neoliberalismo mundial: Estados Unidos. ¿No tiene problema en que los migrantes vayan donde la ideología corrompe, deshumaniza, genera individualismo y violencia contra las mujeres? ¿Si esto no es hipocresía, qué es? Preguntan. Si como dice AMLO las cosas están mejorando en México, ¿por qué se ha incrementado tanto la migración mexicana hacia los EU? Solo en el último año fueron deportados más de 800 mil mexicanos, la migración mexicana está creciendo anualmente desde que AMLO es presidente.
Esto evidencia una conveniencia por parte del presidente mexicano. La migración hacia EU genera remesas que representan una fuente crucial de ingresos para muchas familias. En lugar de impulsar políticas internas sólidas que promuevan el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, López Obrador depende de la migración como una forma de compensar la falta de avances internos. Las remesas representan una parte significativa del Producto Interno Bruto de México. En 2022, alcanzaron un récord histórico de más de 58 mil millones de dólares, superando incluso los ingresos generados por el turismo y las exportaciones de petróleo.
Dado que el gobierno de AMLO no ha logrado generar un crecimiento económico sólido, es comprensible que busque fomentar la migración hacia EU como una estrategia para aumentar las remesas. La migración de mexicanos seguirá creciendo, opinan. ¿Es acaso su postura sobre la migración hacia Estados Unidos un reflejo de una verdadera preocupación por el bienestar de los migrantes, o hay otros intereses en juego?
También se han cuestionado las acciones de López Obrador en relación con la situación en Nicaragua. Se presenta como un líder humanista y defensor de los derechos humanos, pero ha optado por el silencio ante las violaciones sistemáticas a los derechos fundamentales perpetradas por el régimen de Daniel Ortega. Estas violaciones incluyen la detención, tortura y expulsión de opositores políticos, así como la creación de apátridas y desterrados. En las últimas semanas, nacionalizó y expropió a la Cruz Roja, expropió y suspendió las cuentas bancarias de la Iglesia Católica (incluyendo escuelas, asilos, centros de atención social, etc.), además encarceló a dos sacerdotes, declaró apátridas a más de 300 personas, secuestró y mantiene en casa por cárcel a muchos ciudadanos. Esto es inaceptable desde cualquier perspectiva que defienda los valores de la democracia y la justicia. ¿A qué se debe el silencio en comparación con lo que sucede en Perú?
La omisión de AMLO en relación a la situación en Nicaragua plantea interrogantes sobre su genuina preocupación por los derechos humanos y la justicia social, y su insistencia en que EU reciba más migrantes mexicanos y centroamericanos, es una contradicción a todas luces de su retórica “anti-neoliberal”. ¿Qué lo explica? (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 18)