Talón de Aquiles en Baja California
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, presumió esta semana los apoyos que se han proporcionado desde el DIF estatal a las poblaciones más vulnerables; sin embargo, hay un tema que sigue siendo el talón de Aquiles de la administración. Se trata del registro que tiene que ver con niñas, niños y adolescentes que llegaron a la entidad en condición de migración, del cual no se tiene certeza en ninguna dependencia, según lo han reconocido las propias autoridades y, en consecuencia, no se puede garantizar la integridad y seguridad de los menores que, en muchos casos, van pasando de refugio en refugio. ¿Será? (¿Será?, 24 Horas, PÁG. 2)
Otros que marchan
No dejan de llamar la atención las noticias que dan cuenta de cómo atletas cubanos que se encuentran en certámenes deportivos en Estados Unidos deciden abandonar sus concentraciones para solicitar asilo. Ahora ocurrió con los futbolistas Roberney Caballero, Denilson Morales, Neisser Sandó y Jassael Herrera, según reportes periodísticos. Se encontraban en Miami disputando la Copa Oro y habían tenido ya un encuentro contra Guatemala. Ya no viajaron a Houston, donde el cuadro de la isla tendría otro partido. Según esos mismos reportes, son ya 33 los abandonos de deportistas de ese país. El caso llama la atención, nos comentan, porque son indicadores que chocan de frente contra los discursos políticos que suelen destacar las grandes bondades del régimen, aunque no haya datos recientes de personas que huyan… hacia la isla. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
El Monterrey metropolitano se ha convertido, tras la imposición que nos hace Estados Unidos de contener la ola migratoria proveniente del sur, en lugar de destino para miles de exiliados que buscan territorios más propicios para trabajar y vivir. Pero las actuales obras de infraestructura no responden a su condición de pobres. Recientemente, el Congreso del estado urgió al gobierno a terminar la construcción de albergues para alojar a muchos de los sin techo que circulan por sus calles ardientes. Oír hablar de millones y contemplar el paisaje humano de Monterrey no es para celebrar. Menos para jactarse de estar pisando casi el paraíso. (Abraham Mucio, La Jornada, Opinión, p. 17)
No podemos celebrar que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México pase al control de las fuerzas armadas, en este caso de la Marina, como ayer lo anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Es un fracaso de las instituciones civiles y un fracaso del gobierno. La Marina podrá darnos seguridad a los viajeros, y erradicará la ilegalidad que en ese aeropuerto se ha vivido, pero su control sobre el aeropuerto de ninguna manera constituye un avance.
La designación de la Marina para controlar el aeropuerto es la viva muestra de que el Presidente no comprendió el tamaño del desafío que enfrentaba cuando arrancó su gobierno. Pensó ingenuamente que con su ejemplo erradicaría la corrupción, cosa que no sólo no ocurrió, sino que su hipótesis se probó en sentido contrario: se profundizó. Ayer AMLO dijo que con la Marina ya no ocurrirán robos de maletas, ni entrada de contrabando, como ocurría antes. Lo único que no aclaró es que “antes” también incluye el tiempo de su propio gobierno.
Esta decisión de AMLO refleja una realidad: no es lo mismo que el ejército construya infraestructura, a que las fuerzas castrenses operen servicios.
Hay una distancia colosal entre comprar materiales y levantar muros; diseñar procesos de servicio al cliente, orientar al turista, controlar aduanas, y gestionar el flujo de pasajeros o de la carga. Se requiere de técnica, experiencia y procedimientos específicos.
AMLO ha gobernado bajo la idea de que el Ejército y la Marina pueden operar hoteles, aeropuertos, trenes, puertos, aduanas y migración. Sin embargo, son tareas que han tenido que aprender en el camino, pues no se puede decir que cuenten con años de experiencia en esas materias.
El problema hacia el futuro es cómo regresar a mandos civiles tantas instituciones que se han entregado a marinos y militares. Una prioridad del siguiente Presidente debería ser revertir lo que AMLO hizo, porque los estándares de desempeño, transparencia, rendición de cuentas y servicio que establezcan los mandos militares vivirán en una opacidad enorme en tanto los ciudadanos no tengamos acceso a información o a la posibilidad de exigir vigilancia sobre sus resultados. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 20)
Desde hace meses, en este espacio hemos dicho que partes importantes del estado de Chiapas están bajo la disputa de grupos criminales, generando una violencia insostenible para la población.
Ahora, 16 hombres que trabajan como personal administrativo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Chiapas han sido secuestrados.
El pasado martes, a plena luz del día, a las 16:30 de la tarde, circulaban sobre la carretera que va de Ocozocoautla a Tuxtla Gutiérrez, cuando dos camionetas se acercaron al autobús que transportaba a los empleados, el grupo armado los interceptó y se los llevó.
Todo está grabado en videos que tomaron otros automovilistas que vieron cómo el comando armado se metió al camión, había 23 personas, pero los delincuentes dejaron a las mujeres y se llevaron a los hombres.
Horas después empezó a circular un video de los secuestrados, todos se ven muy asustados. Uno de ellos habla y dice que para que puedan volver con sus familias, se pide que destituyan a algunos mandos de la policía estatal.
Incluso los secuestradores emitieron un comunicado, aquí no lo vamos a reproducir porque no le damos voz a criminales, pero sí es un hecho que algunos mandos policiales están o corrompidos o aterrados por grupos de la delincuencia.
Todo este secuestro se da, para que los grupos criminales pongan y quiten a quien se les dé la gana en la Policía estatal.
El martes pasado, mismo día que secuestraron a los trabajadores, por la noche, se reportó un ataque contra las instalaciones de la misma Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Tapachula, donde lanzaron una granada casera.
El saldo fue de dos unidades de la dependencia dañadas tras la explosión, sin reporte de personas lesionadas ni víctimas mortales por estos hechos.
Ya es una guerra entre policías y criminales y el mensaje es muy claro, los grupos criminales, en su mayoría Cártel Jalisco Nueva Generación y Cártel de Sinaloa, con los grupos que vienen de ellos, no solamente se están disputando partes del estado entre ellos, sino que quieren tomar el control amenazando a las autoridades, a los alcaldes y a las policías municipales y estatales y por supuesto a la población.
Son miles de chiapanecos, la mayoría indígenas que son de las personas más vulnerables en el país, los que han tenido que abandonar sus tierras y lo poco que tenían en ellas huyendo de los delincuentes.
En estas zonas, llegan los narcos y tratan de llevarse a los hombres jóvenes, si éstos no se van con ellos los matan, por eso muchas personas están huyendo y han sido desplazadas de sus comunidades.
El conflicto en Chiapas ha pasado de ser un tema social a uno de crimen organizado. Por la frontera con Chiapas entra de todo, desde drogas hasta migrantes, desde armas de fuego hasta niñas y niños utilizados para trata de personas. Pero también por esta frontera sale lo que se quiere desaparecer como automóviles y motos robadas. Ese mercado es el que están controlando y el que se disputan estos grupos criminales.
El secuestro de estos 16 trabajadores del Estado no es ni remotamente el único. La violencia hoy es parte de la vida cotidiana de los chiapanecos, un estado disputado principalmente por células que operan para los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, ambos recrudecieron los enfrentamientos hace dos años.
Cárteles buscan control territorial
La disputa empezó en junio del 2021, tras el asesinato del líder del Cártel de Sinaloa en esta región de la frontera sur mexicana, Ramón Gilberto Rivera Beltrán, ha dejado estos dos años a cientos de ejecutados, desaparecidos y familias desplazadas en los municipios de Frontera Comalapa, Amatenango de la Frontera, Maza de Madero, Motozintla y Chicomuselo.
La situación se agrava debido al reclutamiento forzado de estos cárteles ocurrido en diversas comunidades de Frontera Comalapa, por ello hay cientos de hombres que llevan semanas durmiendo en la montaña, escondiéndose de los grupos criminales.
Organizaciones civiles advierten que “las disputas por el control territorial entre diferentes grupos del crimen organizado en la Región Frontera de Chiapas han traído consecuencias devastadoras para sus habitantes como robos, extorsiones, levantamiento de puestos de comercio y despojo de otros medios de vida, secuestros, desapariciones forzadas, reclutamiento forzado, amenazas de muerte, desplazamiento forzado, feminicidios y asesinatos”.
En Chiapas hay comunidades enteras incomunicadas por bloqueos de carreteras y caminos, suspensión de clases en las escuelas y cortes de luz eléctrica.
Las autoridades reportaron que de 2022 a lo que va de este año se han registrado al menos 30 enfrentamientos armados, y los mismos sicarios levantan a sus muertos para evitar que sean identificados por los equipos forenses.
Los habitantes del estado están hartos de tanta violencia. Ha habido manifestaciones importantes incluso con niños, niñas y mujeres para exigir que la paz regrese al estado.
Al momento de escribir estas líneas se sigue negociando la liberación de los 16 trabajadores secuestrados. Ojalá regresen con bien. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)
San Salvador.- De alguna manera este país se está convirtiendo en algo así como un laboratorio.
Se han tomado medidas realmente drásticas para enfrentar la inseguridad en todos los niveles. Desde fuera todo puede ser con razón cuestionado, pero al interior se ha suscitado un sorpresivo consenso que ha llevado a que Bukele alcance niveles de popularidad únicos y no sólo eso, se haya planteado a través de una interpretación de la Constitución la reelección, a pesar de que en más de una ocasión se manifestó tajantemente en contra.
El problema de la inseguridad ha sido para El Salvador sinónimo de muerte, descomposición social y migración forzada. Las medidas que se han adoptado han pasado en muchos casos por el hecho de que bajo cualquier pretexto se detenga a personas y se les meta brutalmente a la cárcel, pasando por encima de los derechos humanos.
Se está ante una gran paradoja, porque desde donde se vea muchos de los mecanismos utilizados llegan a violar el marco legal, pero se han convertido en una solución en la vida de millones de salvadoreños.
No es fácil de entender, porque estamos ante un régimen que bajo la democracia ha desarrollado sus estrategias, lo cual en un primer momento fue cuestionado, pero ahora se ha convertido en una pieza toral de la gobernabilidad y popularidad del presidente Bukele.
No es el único presidente que ve así las cosas. En conversaciones con dirigentes deportivos de varios países, en el marco de la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, encontramos reacciones de abierta simpatía con lo que está pasando en El Salvador.
Quizá desde México podamos tener justificadas reticencias con lo que está pasando, pero en muchos países se le está viendo riesgosamente con enorme simpatía esta estrategia. Lo cierto y rudo es que en el fondo se está resolviendo un serio problema de convivencia, seguridad y cohesión de las familias.
Dirigentes de naciones como Haití, Jamaica, Honduras y Guatemala, entre otros, nos expresaron la importancia que tendría que en sus países se pudiera salir con la tranquilidad a la calle con la que se vive en este país. Es una gran paradoja, porque estamos entrando en un terreno en donde las sociedades a través de la democracia pudieran estar dirigiéndose a regímenes en donde prevalezca la fuerza, se limite la crítica y en donde las cárceles sean utilizadas para los objetivos de la gobernabilidad a imagen y semejanza de quien está en el poder.
En El Salvador todo se está sometiendo a la lucha contra la inseguridad. Bukele ha hecho una lectura precisa de los ánimos salvadoreños y ha tomado decisiones de alto riesgo ante las cuales quizá por ahora no alcancemos apreciar en sus secuelas para la democracia, para el papel de las Fuerzas Armadas, incluso para los propios ciudadanos.
En El Salvador existe una inocultable simpatía por Bukele. Las encuestas lo colocan con una popularidad que en algunos casos llega a alcanzar 90%. Los salvadoreños no se preguntan por muchas cosas, más bien encuentran que su vida cotidiana ha ido cambiando favorablemente.
Hemos visto cómo las bandas y los delincuentes son apilados en las cárceles, método que ha empezado a utilizar la presidenta de Honduras. Las estrategias empiezan a extenderse, porque las sociedades están dispuestas a lo que sea con tal de que les ofrezcan seguridad cotidiana.
Bukele gobierna con un apoyo popular insospechado. Las cosas han llegado a tal grado que ante la inminencia de los juegos y sin tener todo listo para la inauguración, el presidente optó por sacar de la cárcel a quienes se conocen como “privados de la libertad”, quienes se sumaron a la construcción de las obras de manera “solidaria” como nos lo expresaron algunos de los reos con quienes conversamos.
RESQUICIOS.
Habría que abrir los ojos hacia El Salvador y Centroamérica. Aquí estamos, nos ven, y en más de alguna ocasión nos buscan, o para decirlo de mejor manera nos buscamos. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LA DOS, p. 2)
Se habla muy poco últimamente de los procesos políticos y económicos regionales o subregionales en el mundo.
Considerados como temas de nicho, muchos de ellos no parecen atractivos, pero la prensa mexicana y otras instancias deberían mirar más allá de nuestras fronteras. No por sofisticación, sino porque puede ser un marco de referencia para las políticas públicas de la nación.
En más de una ocasión he dicho en este espacio que México no es una isla y las relaciones del país no debieran reducirse a nuestra realidad de América del Norte. Por eso celebro que el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología, A.C. (COMCE) haya llevado a cabo el Foro Sudeste de Asia de Comercio y de Inversión el pasado 22 de junio. Fue una excelente oportunidad para escuchar y contactar con los embajadores de esa región en México como Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, Vietnam y Singapur.
Hemos hablado aquí del milagro de Vietnam, pero también lo haremos de los otros países, de los que hay mucho que aprender en temas diversos. Por ejemplo, de Filipinas podríamos observar cómo han manejado su política migratoria, exitosa en varios rubros. Han logrado posicionar a sus trabajadores y profesionistas en el mundo (sector salud y servicios) lo que además de aliviar el problema del desempleo nacional se ha reflejado en una importante fuente de divisas.
En Indonesia, se podrían establecer contactos de cooperación y transferencia de know how en el sector energético.
De Malasia, sería interesante escuchar cómo se han posicionado en los mercados del comercio internacional más allá del aceite de palma, lo mismo que Tailandia con sus exportaciones agroindustriales. Singapur tendría mucho que enseñarnos en innovación, capacidades digitales y conectividad global.
Todos estos países cambiaron su rostro en pocos años, pasaron de ser naciones mono-exportadoras a economías con una base industrial sólida en ciertos sectores de punta.
Nada ha sido fortuito. Apostaron por un cambio profundo en sus estructuras económicas, que dieron paso a la creación de una nueva clase empresarial y se ajustaron a la nueva realidad de la economía internacional adversa por los fenómenos globales conocidos por todos, apostando a la atracción de más Inversión Extranjera Directa (IED), a la especialización, las nuevas tendencias de la regionalización y relocalización de la producción en dónde son competitivos en áreas estratégicas.
¿Cómo lo han hecho? Buena pregunta. Además de su pragmatismo económico, han dejado a un lado los debates estériles ortodoxos de los modelos económicos exclusivos que bien podría resumirse en el dicho chino atribuido a Deng Xiaoping: “No importa que el gato sea blanco o sea negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”.
Nuevamente una felicitación a COMCE por poner en discusión estos temas que atañen a nuestro país, especialmente a nuestro comercio exterior, que enfrentará retos importantes. (Adolfo Laborde, El Heraldo de México, Orbe, p. 28)