Opinión Migración 040723

Trascendió

 

Que Marcelo Ebrard seguirá apoyando a las comunidades mexicanas en Estados Unidos frente a la entrada en vigor de la Ley Migratoria SB1718 de Florida. El ex secretario de Relaciones Exteriores y su equipo ubicarán casos de connacionales afectados por esta norma lanzada por el gobernador republicano Ron DeSantis, los asesorarán y los conectarán con una red de aliados para estos temas en territorio estadunidense. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)

Sube y Baja

Alicia Bárcena, Secretaria de la SRE

Mostró su preocupación ante la nueva ley antiinmigrantes que entró en vigor en Florida. Critica la Ley SB1718 impulsada por DeSantis, que establece restricciones a indocumentados y que podría generar discriminación por “perfil racial”.

Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua

El régimen del dictador nicaragüense confisca la casa del escritor Sergio Ramírez en Masatepe. En la vivienda funcionaba la Fundación Luisa Mercado, una institución cultural y educativa fundada en 2007 en memoria de la madre del Premio Cervantes. (Sube y baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

Bajo Sospecha / Francia y Florida en la crisis migratoria

Las políticas migratorias en muchos países están causando graves estragos y manifestaciones importantes.

Por ejemplo, en Francia, luego del asesinato de un joven musulmán de 17 años a manos de la policía, se enfrentan los resultados de una política migratoria que para algunos es considerada como discriminatoria y por otros muy abierta. Durante toda la semana pasada en varias ciudades, principalmente en París y Marsella, decenas de miles de migrantes realizan actos vandálicos y se enfrentan a la policía.

Las protestas se intensificaron cuando un joven de 17 años, Nahel, repartidor de origen argelino, fue asesinado por un disparo de la policía tras no detenerse en un control de tráfico.

El acto fue videograbado y aunque el policía responsable está tras las rejas, acusado de homicidio voluntario, el hecho, enmarcado en un cuadro de violencia cotidiano de enfrentamientos de policías y migrantes, provocó el estallido social.

Los familiares de Nahel y hasta el astro del futbol, Kilian Mbappé, pidieron no seguir con los actos vandálicos, pero aun así Francia arde ante el enojo de miles de inmigrantes, muchos legales, que sienten que son tratados como ciudadanos de segunda. Esto abre una vieja herida que involucra a jóvenes descendientes de migrantes que no tienen acceso a los mismos beneficios de aquellos que nacieron y tienen origen galo. No ha habido una real integración, pero también ello es el reflejo de muchos franceses que la rechazan. En esa lógica polarizadora los que se imponen son los extremos políticos y sociales.

Estos jóvenes que viven en los suburbios de París dicen que aunque muchos tienen un buen comportamiento social, estudian, trabajan y tienen la ciudadanía francesa, son discriminados y amedrentados por la policía. En lo que va del año, tres personas han muerto durante controles de tráfico de la policía y el año pasado 13 personas murieron en incidentes similares, la mayoría fueron víctimas de origen afrodescendiente y árabe.

Francia, además, ha legalizado a muchos migrantes porque enfrenta una reducción de natalidad entre ciudadanos galos, pese a que son quienes más hijos tienen per cápita en un país europeo. Con la llegada de migrantes, su población ha incrementado, pero la mayoría son de ascendencia argelina y tunecina. Y aunque sean personas nacidas en Francia, por tener rasgos árabes o africanos, son discriminados y no son tratados como franceses.

Incluso, ante el incremento de migrantes de África y Medio Oriente, el gobierno de Francia sostiene que ello incrementó la violencia, y cambió, en 2017, el Código Penal para permitir un uso más amplio de armas de fuego a la policía, incluso las autoridades afirmaron que se enfrentaban a mayores niveles de violencia con la llegada de indocumentados.

Esa permisividad en el uso de las armas es lo que genera un conflicto mucho más grande en temas de seguridad, como ha sucedido con las policías en Estados Unidos. Antes de las modificaciones a la ley, los agentes de policía tenían que probar la defensa propia para justificar la utilización del arma. Ahora con que simplemente se sientan amenazados pueden reaccionar. Otro tema que no ayuda es la realización de ataques terroristas como los que sacudieron París en 2015, que justificaron legalmente las reformas policiales.

Otro tema importante es que en Francia, el acceso al servicio de salud para los migrantes está restringido y los menores de edad que llegan solos al país galo, terminan en la calle porque el gobierno quiere hacerse cargo de los migrantes ilegales.

Es muy diferente en Francia ser un inmigrante legal que uno ilegal, aun así, con los indocumentados legales o franceses hijos de inmigrantes legales, existe una discriminación social importante que explica este tipo de disturbios, aprovechados también por sectores desestabilizadores (desde musulmanes ultraradicales hasta la extrema derecha).

Francia busca endurecer las reglas migratorias y, con ello, contener la llegada de extranjeros ilegales a su territorio, en 2022 contabilizaron más de 135 mil pedidos de asilo, lo que representa un incremento del 30 por ciento respecto al 2021.

Por ello impulsa una política migratoria que agilice la expulsión de migrantes que llegan de forma ilegal, que incluye disminuir casi en su totalidad los recursos habilitados para demorar o evitar las audiencias, reduciendo las instancias de apelación de 12 a 4, y que los tribunales de todo el país puedan revisar los expedientes, pues actualmente sólo lo hace el tribunal de París.

El problema migratorio ha provocado tensiones diplomáticas entre Francia e Italia. Cientos de personas procedentes de Túnez y Libia buscan llegar a Europa Occidental, incluso el presidente Emmanuel Macron y la primera ministra italiana Georgia Meloni se enfrentaron tras la negativa de esta última de admitir un barco de la ONG “SOS Mediterranée” con más de 230 migrantes, lo que obligó a Macron a conceder el desembarco en el puerto de Tolón.

Francia acusa a Italia de no realizar esfuerzos para ayudar y contener el flujo migratorio, pues con el desarrollo del corredor marítimo entre Túnez e Italia, ha aumentado el número de cruces clandestinos de la frontera europea.

El flujo migratorio ilegal también ha generado conflicto en América. El tema de la migración es central para las elecciones del 2024 en EU. En el estado de la Florida, a partir del pasado 1 de julio, se puso en marcha un nuevo plan migratorio que es el más restrictivo de la historia reciente de Estados Unidos.

Según el gobernador Ron DeSantis, la ley servirá para tomar medidas contra la creciente amenaza que supone la inmigración ilegal, ante lo que califica como “el fracaso” de la administración de Joe Biden por no asegurar las fronteras.

Las nuevas reglas en Florida indican que quien transporte a alguien que ingresó ilegalmente al país podría enfrentar una sentencia de cinco años de prisión o una multa de cinco mil dólares por persona. También exige a las empresas con al menos 25 empleados que verifiquen el estado migratorio de los trabajadores en una base de datos federal llamada E-Verify, y sanciona a los empleadores que a sabiendas den trabajo a “extranjeros no autorizados”.

Desde mayo, cuando se dio a conocer parte de este plan, surgieron vacantes en obras de construcción y granjas donde los migrantes trabajan regularmente, en un estado que basa su economía, en buena medida en inversiones latinas. Muchos transportistas de origen latino se han negado a llevar mercancías a Florida en protesta por la nueva ley.

La fuerza laboral en Florida depende mucho de los migrantes, hay muchos empleos en el campo y en el sector de servicios como restaurantes y hoteles, en sectores como la construcción y la agricultura ocupados casi exclusivamente por latinos, y representan el 25 por ciento del Producto Interno Bruto de ese estado.

Expertos aseguran que la ley significará menos ingresos para las arcas del estado y menos recursos para el sistema de salud de Florida y puede elevar los precios de los productos básicos, los costos de construcción y hoteleros.

Los migrantes también enfrentarán conflictos a la hora de tener un problema de salud, porque los hospitales en Florida ahora están obligados a pedirles documentos y no pueden ingresar a quien no esté legalmente en el estado.

Y como si fuera poco, en las leyes sobre seguridad que relacionan con los migrantes, impusieron una nueva ley de armas que permitirá portar armas sin una licencia.

Son medidas electorales que pueden ganar votos en la población más temerosa de la migración y partidaria de las armas, pero que provocarán un profundo daño social en un estado definido por la migración como Florida. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 12)

5 años de cambio de régimen

Se cumplieron 5 años del inicio de un viraje profundo hacia la izquierda del régimen político en nuestro país, estableciéndose una transformación que pone énfasis en el combate a la desigualdad, el respeto a la dignidad humana, el ejercicio pleno de los derechos humanos y las libertades políticas de todas las personas. Se ha encarado el deterioro social, político y económico en el que se encontraba inmerso el país, reconfigurando el papel rector del Estado y el cumplimiento de sus responsabilidades sociales.

A 5 años del inicio de esta transformación, se han desarrollado procesos políticos y sociales incentivados por una nueva mayoría que goza de amplia legitimidad, lo que ha permitido recuperar la centralidad de la participación social en las políticas del Estado, la reconfiguración del sistema de partidos, que hoy evidencia su agotamiento y debilidades: el desmantelamiento del corporativismo que persistió en los sexenios panistas, acabando con las cadenas de intermediación que soportaron el sistema clientelar de representación social, lo que ha permitido avanzar, hacia la libertad y democracia sindical, dando voz a sus agremiados en la elección de sus directivas sindicales y en la aprobación o rechazo de sus contratos colectivos de trabajo.

Se ha reducido la subcontratación: casi 3 millones de personas trabajadoras han pasado a ser contratadas por empresas formales, lo que se asocia con una recuperación sin precedente del poder adquisitivo del salario mínimo y en el número de beneficiarios en el IMSS.

La clase trabajadora hoy tiene mayor libertad, mayor poder de negociación ante sus patrones y mejores ingresos.

Los programas sociales han transitado del esquema focalizado y condicionado, inherentes al clientelismo, a un esquema universal garantizado en la Constitución. Este año, más de 25 millones de personas recibirán apoyos de los Programas para el Bienestar sin ningún condicionamiento. Lo que implica mayor bienestar económico para las familias y libertad política para la ciudadanía.

Se ha enfrentado, sin ambigüedades, la crisis de derechos humanos. Además de atender la urgencia del daño causado por la indolencia del antiguo régimen, se han generado nuevas capacidades para atender las violaciones de derechos humanos de las personas.

Es el caso del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas y no Localizadas y sus instrumentos, como la creación del Centro Nacional de Identificación Humana; la regularización de personas migrantes por razones humanitarias, que ha beneficiado a más de 400 mil personas; se instaló el Mecanismo de seguimiento a Casos de Tortura Sexual Cometida contra Mujeres; se han consolidado los programas de atención especializada en materia de violencia contra las mujeres; se ha robustecido el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas; se ha diseñado un nuevo modelo de atención a víctimas, y se han atendido conflictos agrarios y en comunidades indígenas, entre otras acciones.

En estos años se ha trabajado para hacer realidad el cambio hacia un modelo democrático con un amplio respaldo social, independientemente de las inercias y resistencias políticas de los grupos de poder nostálgicos del viejo régimen autoritario de corrupción e impunidad.

Los logros alcanzados forman parte ya de la memoria social y de la edificación de un ser colectivo fundado en el interés público, que busca dejar atrás el individualismo y la falsa competencia que justificó procesos de acumulación voraces que empobrecieron y violentaron al país.

Nos encontramos en un proceso de transformación que aún tiene pendientes, pero que abre paso a las clases sociales antes ninguneadas y a los grupos históricamente excluidos en las épocas obscuras del neoliberalismo en nuestro país. (Alejandro Encinas Rodríguez, El Universal, Opinión, p. A16)

Poder al desnudo / ¿Quién con las minorías en EU?

Hay inquietud en las minorías en Estados Unidos. Si el gobierno repite una y otra vez que el país no sería lo que es sin la diversidad, lo cierto es que esa diversidad es, como no se veía en décadas, blanco de ataque.

Donald Trump dejó las bases sentadas con una Corte Suprema de mayoría conservadora que primero echó abajo Roe vs. Wade y ahora la Acción Afirmativa. Pero no es sólo el trumpismo. El sector conservador en Estados Unidos está envalentonado, impulsado por gobernadores como Ron DeSantis, o Greg Abbott. El país retrocedió medio siglo con la decisión en contra del aborto, y unos 60 años con la que pone fin a los programas para garantizar que las minorías no son excluidas.

Pese a ser una “nación de migrantes”, los migrantes no son bienvenidos en diversos estados; pese a ufanarse del triunfo de la lucha por los derechos civiles, persiste el rechazo a los afroestadounidenses, a los que se suman los latinos, los asiáticos o la comunidad LGBTIQ+. Todo aquel que sea diferente.

El racismo, reconocen líderes como Joe Biden o Barack Obama, persiste en EU. La Acción Afirmativa buscaba, de algún modo, acotar ese racismo y dar oportunidad a los nuevos Obama, a las nuevas Michelle, a las nuevas Sonias Sotomayor. La Corte alegó que los estudiantes deben ser elegidos por las universidades acorde a sus capacidades, de sus “experiencias como individuo”, y no por su raza. Así debería ser en teoría, y en más tratándose de Estados Unidos, que se precia de ser el “país de las oportunidades”.

La realidad es mucho más amarga. La Corte puso fin a un programa sin hacer algo para garantizar que no habrá en las universidades privadas discriminación hacia las minorías. Que esas minorías tendrán las mismas oportunidades que los jóvenes blancos de recursos. Dejó en manos de los estados el derecho a la interrupción del embarazo, avaló que en algunos comercios se aleguen motivos religiosos para rechazar brindar servicio a parejas LGBT e invalidó la medida que aprobó Biden para cancelar parte de la deuda estudiantil.

Estados Unidos se convierte en el país de las oportunidades… de unos cuantos. Migrantes salen huyendo de Florida, mujeres, en su mayoría afroestadounidenses, ven cómo se les cierran cada vez más las puertas cuando buscan interrumpir sus embarazos; jóvenes, igualmente afroestadounidenses o latinos, ven esfumarse su sueño de acceder a educación de calidad, no sólo por el fin de la Acción Afirmativa, sino por lo que cuesta estudiar en Estados Unidos.

El país da pasos agigantados hacia atrás. Aunque la corte busca disfrazar sus decisiones, republicanos como Trump lo dicen con todas sus letras. “Acabaré con todos los programas de diversidad, igualdad e inclusión en el gobierno federal”, aseguró hace unos días quien busca regresar a la Casa Blanca.

Es el mismo Trump que a pesar de todos sus escándalos y líos judiciales, se mantiene a la cabeza de las encuestas, incluso por encima de Biden. En 2016, cuando Trump ganó pese a que las encuestas le daban el triunfo a Hillary Clinton, una de las conclusiones es que el republicano se benefició del “voto de la vergüenza”: miles de estadounidenses evitaron decir que votarían por él porque coincidían con sus puntos de vista, con su rechazo a los migrantes, al aborto, a las minorías…

Hoy no es más un lado oculto. Es el racismo, es la desigualdad, es el rechazo al otro que se exhibe cínicamente en las calles y tribunales, en las escuelas y trabajos del “país de las oportunidades”. (Poder al Desnudo, El Universal, Mundo, p. A18)

En Tercera Persona / Las dramáticas profecías de AMLO

A cinco años de lo que el presidente López Obrador ha llamado “el triunfo del pueblo”, quise regresar a un libro que causó revuelo en 2017, y en el que el propio AMLO plasmó cómo iba a ser el México de finales de su sexenio. Ese libro se llama “2018: La salida. Decadencia y renacimiento de México” y fue todo un éxito de ventas.

Lo recordaba lleno de promesas, de soluciones, de salidas.

Quise ir de nuevo a sus páginas después de ver en el Zócalo a un presidente enojado, a ratos vociferante, y como sumergido en un discurso que no era precisamente el del triunfo.

En 2017, López Obrador veía con claridad de profeta el futuro de México. Para el último año de su sexenio, según escribió, la delincuencia organizada estaría acotada y en retirada, y los índices delictivos habrían caído en 50 por ciento.

Los jóvenes no tendrían que tomar “el camino de las conductas antisociales”; López Obrador, con su ejemplo de honestidad y “atendiendo las causas sociales”, le habría quitado a la delincuencia “la posibilidad de incorporar a sus filas a quienes, como ahora, no estudian ni trabajan”.

“Ya no será México el país de la violencia, de los desaparecidos y de la violación de los derechos humanos”, advirtió AMLO.

De hecho, en ese último año de su sexenio, habría en la sociedad mexicana un nivel de bienestar y un estado de ánimo completamente distinto al de 2017, como producto de una nueva política económica “con desarrollo y seguridad” y con “fortalecimiento de valores culturales, morales y espirituales”.

En el último año de AMLO, el campo estaría produciendo como nunca: en tres años México sería autosuficiente en maíz y frijol, y para finales del sexenio lo sería “en arroz”. “Otro tanto ocurrirá con la carne de res, cerdo, aves y huevos, y será considerablemente menor la importación de leche”.

México sería líder en la exportación de frutas, verduras y hortalizas; habría mayor producción de papaya, café, plátano y cacao.

En el último año de AMLO el país estaría reforestado por completo y se tendría totalmente garantizada la preservación de la flora y la fauna.

No solo eso: habríamos recuperado ríos, arroyos, lagunas.

La sociedad tendría una verdadera conciencia ecológica y abundarían las obras de tratamiento de aguas negras y basura.

Desde luego, la emigración habría pasado a formar parte de la historia, “de una época ya superada”: “La gente estará trabajando donde nació, cerca de sus familiares, de su medio ambiente, con sus costumbres y cultura”. Nadie, prometió AMLO, “para mitigar su hambre y su pobreza se verá obligado a abandonar su tierra natal”.

No solo eso: los trabajadores habrían recuperado su poder adquisitivo en cuando menos 20 por ciento y el grueso de la población no solo consumiría los productos de la canasta básica.

Por lo demás, ningún mexicano padecería hambre, nadie viviría en pobreza extrema, ni un solo habitante del país se quedaría sin asistencia médica y sin medicamentos. Los adultos mayores vivirían sin preocupaciones materiales “y serán felices”.

La riqueza estaría mejor distribuida. México habría crecido 4 por ciento durante el sexenio, y al llegar al último año el crecimiento sería de 6 por ciento, “logrando superar el resultado del periodo neoliberal”.

No quedaría rastro alguno de la delincuencia de cuello blanco. Se habría erradicado por completo la corrupción política y también la impunidad. Solo prevalecería la honestidad: los servidores públicos serían vistos con respeto por todos los mexicanos.

La separación y el equilibrio de poderes serían una realidad. También, el pleno ejercicio de las libertades. México contaría por fin con un auténtico Estado de Derecho.

La compra del voto sería un desagradable recuerdo, “para el anecdotario”. Estaría “muy avanzado el proceso para convertir en hábito la democracia”.

En el último año de AMLO, no solo habría una sociedad mejor: se habría creado una nueva corriente de pensamiento que ayudaría a impedir el predominio del dinero, del engaño y de la corrupción.

Se habrían impuesto por fin la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo.

Sería realidad, en fin, un concepto que López Obrador había venido definiendo y delineando en años recientes: el de la república amorosa: “una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad”.

Así se habría regenerado la vida pública de México: la Patria viviría, en el último año de AMLO, un cambio profundo, equiparable al que trajeron la Independencia, la Reforma, la Revolución…

El tiempo marcado por la profecía, ha llegado.

Que cada quién saque sus conclusiones. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. A5)