Que en oficinas del gobierno federal aseguran que la Fiscalía General de la República está pendiente del posible ingreso al país de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, ex gobernador de Tamaulipas, contra quien existe una orden de aprehensión y quien aspira a la Presidencia de la República. Cuentan que existe intercambio de información con el Instituto Nacional de Migración para detectar cualquier entrada del personaje, sobre todo después de que anunció en redes sociales: “nos vemos el viernes”. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
La colaboración entre México y Florida, en lugar de la confrontación, podría conducir a soluciones más efectivas y justas.
Desde hace meses, no ha cesado el comprensible diferendo entre el gobierno mexicano de López Obrador y las controvertidas leyes migratorias promovidas por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha generado tensiones y preocupaciones en ambos lados de la frontera. Este conflicto refleja el choque entre políticas migratorias más restrictivas y la necesidad de una respuesta humanitaria frente a la migración.
En primer lugar, es importante reconocer que México tiene una larga historia como país de tránsito y destino para miles de migrantes. La situación geográfica del país, compartiendo una frontera con Estados Unidos, lo convierte en un punto crítico para aquellos que buscan mejorar sus condiciones de vida o huir de situaciones de violencia y persecución en sus países de origen. El gobierno mexicano ha enfrentado desafíos considerables para abordar esta realidad y garantizar los derechos humanos de los migrantes.
Las leyes migratorias impulsadas por el gobernador DeSantis han sido criticadas por su enfoque restrictivo y su impacto en la comunidad migrante. Estas medidas, como la prohibición de las “ciudades santuario” y la cooperación activa con las autoridades de inmigración, han sido consideradas por algunos como una criminalización de los migrantes y una violación de sus derechos fundamentales. Además, estas políticas pueden exacerbar la xenofobia y la discriminación, alimentando divisiones en lugar de fomentar la integración y la solidaridad.
En este contexto, es necesario buscar un diálogo constructivo y humanitario entre ambos gobiernos. Ambas partes deben reconocer la importancia de abordar los desafíos migratorios desde una perspectiva integral, que respete la dignidad y los derechos de las personas que se ven obligadas a migrar. La colaboración entre México y Florida, en lugar de la confrontación, podría conducir a soluciones más efectivas y justas.
Es fundamental promover una política migratoria basada en principios de inclusión, respeto a los derechos humanos y colaboración regional. Esto implica fortalecer las instituciones y capacidades en México para brindar una respuesta adecuada a las necesidades de los migrantes, al tiempo que se trabaja en estrecha colaboración con las autoridades de otros países para abordar las causas subyacentes de la migración y promover la estabilidad en la región. Estigmatizar o demonizar a los migrantes sólo perpetúa prejuicios, fomenta la violencia y los escenarios profundamente preocupantes. Que México no puede aceptar de ninguna forma. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 12)
Hace unas semanas, tres chicas de la carrera de Diseño Industrial de la Universidad Ibero de Torreón expusieron el proyecto “Mochila del migrante” cuyo objetivo, es aligerar el camino de las personas que emigran desde Centro y Sur América hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, para que lleven sus pertenencias de manera segura, y que no se sientan solas.
En un video, relatan que la idea fue inspirada en las necesidades que tienen estas las personas durante su viaje. Cuentan que diseñaron una mochila para que lleven sus pertenencias de manera segura durante su recorrido y, sobre todo, que no se sientan solas. Esta bolsa, que únicamente existe en color blanco (por ser material reciclado), cuenta con tres agarraderas en los costados, que, de acuerdo con ellas, facilita la subida al tren y les mantiene cerca de sus hijos.
Las hombreras son en forma de pechera que se ajusta al cuerpo, para que, al momento de correr, no sea un peso extra. Tiene una bolsa secreta para guardar documentos importantes; una “cangurera”; una tira reflejante que ayuda a los migrantes a encontrarse en la noche (que pueden tapar si necesitan ser discretos) y también se transforma en almohada, en caso de que tengan que dormir a la intemperie.
El equipo se entrega con un manual de uso y un “story telling” de cómo el objeto será su nuevo compañero de viaje. El proyecto lejos de generar empatía, causó polémica, críticas y bromas en redes sociales. Yo fui una de ellas que, mientras las escuchaba, me carcajeé y luego me imaginé brincando al tren con la bolsa blanca pegada al cuerpo, huyendo de las autoridades.
Las chicas, ¿tuvieron ingenio o fueron ingenuas? La idea es buena, pero considero que no fue expuesta adecuadamente, sobre todo porque muchos desconocen la realidad que enfrentan los migrantes, por eso quizá, causó risa. Recuerdo que, al observar la salida de la Primera Caravana Migrante del año 2020 en San Pedro Sula, Honduras, la única pertenecía que llevaban las personas mientras brincaban a la plataforma de un tráiler en movimiento, era una mochila al hombro.
Dejan todo atrás y su patrimonio se reduce a un par de calzoncillos, unos jeans, ungüentos para dolores musculares, una gorra, medicamento, agua y un celular. Bastantes deben dormir a la intemperie e intentar cubrirse de la lluvia. Suena irrisorio e increíble el relato de las chicas de la Ibero, pero es correcto.
El problema migratorio es complejo. Cada vez son más las personas que se ven obligadas a abandonan sus hogares debido a una complejidad de factores económicos, políticos y sociales, que los coloca en estado de vulnerabilidad. Desde el momento que deciden migrar, se convierten en un número estadístico cuya marca distintiva, son las constantes violaciones a los derechos humanos. Vale la pena ver este video y reír un poco, pero sobre todo, darse cuenta de que la migración, es una realidad compleja y por más “peliculescas” que se escuchen esas historias, son verídicas. (Flor Yáñez, El Sol de México, Análisis, p. 19)
De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México, las ganancias que obtienen bandas de la delincuencia organizada por el tráfico ilícito de migrantes ascienden a 7 mil millones de dólares anuales, y es previsible que dicha cifra crezca debido a que en los pasados 10 años aumentó más del doble lo que exigen los coyotes o polleros por sus “servicios”. Aunque estos traficantes cobran en promedio 100 mil pesos a cada persona a la que trafican, en 2021 se llegó a informar de tarifas que rozaban 20 mil dólares, 340 mil pesos al tipo de cambio actual.
El crecimiento desorbitado en los costos que enfrentan los migrantes indocumentados es provocado por la maraña de obstáculos legales, físicos y policiales desplegados por Estados Unidos para impedir el ingreso a su territorio: está claro que los polleros no cobran por transportar a sus clientes, sino por facilitarles eludir la vigilancia de las autoridades migratorias de uno y otro lados de la frontera.
El año entrante, Washington gastará la vertiginosa cantidad de 25 mil millones de dólares (425 mil millones de pesos) sólo en su Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y su Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), a lo que debe sumarse el presupuesto de otras agencias que participan en la lucha antimigrante, así como las gigantescas asignaciones de los estados aledaños a México, como Texas, o que han adoptado la bandera de la xenofobia incluso cuando no tienen fronteras internacionales terrestres, como Florida.
Bastaría sólo una pequeña fracción de esos recursos para reducir en forma radical las causas de la migración en las principales regiones expulsoras de personas; sin embargo, ese dinero se desperdicia en muros, alambradas, tanquetas, drones y demás dispositivos que no aminoran los flujos migratorios y que, por el contrario, contribuyen a multiplicarlos al generar incentivos perversos para los traficantes, quienes se enriquecen a medida que la travesía se dificulta. Estas fútiles de[1]mostraciones de fuerza parecen más bien encaminadas a ocultar a los ciudadanos la complicidad de las autoridades fronterizas con la delincuencia organizada, pues sería imposible burlar el impresionante despliegue tecnológico estadunidense sin sobornos, encubrimientos y conjuras entre los coyotes y los supuestos vigilantes.
Después de la inhumanidad, la inutilidad y la corrupción, el cuarto componente de la política antimigrante estadunidense es la hipocresía: se pone toda suerte de obstáculos a la llegada de personas que la propia superpotencia requiere: sin la mano de obra migrante, la mayor economía del mundo perdería sus márgenes de rentabilidad y de competitividad e incluso su capacidad de mantener en marcha muchas de sus actividades productivas.
Así ha quedado de manifiesto en Florida, donde la entrada en vigor de la ley SB 1718 ha paralizado a la agricultura, la construcción y el turismo, tres sectores claves en que los indocumentados forman una amplia mayoría de la fuerza de trabajo. Este golpe a las empresas y las familias no proviene de la necesidad de atajar algún problema real vinculado a la presencia de migrantes en situación irregular, sino del afán del gobernador Ron DeSantis de ganarse al electorado más cavernario de cara a las primarias presidenciales del Partido Republicano.
Nadie pone en duda la obligación de perseguir el delito de tráfico de personas mediante el uso de inteligencia policial para desmantelar sus estructuras organizativas y financieras, pero el flujo humano continuará con o sin la intermediación de los grupos del crimen organizado. Para resolver el problema de las migraciones masivas, resulta ineludible abordar sus causas profundas: la pobreza, la marginación, la falta de oportunidades, la desigualdad, la violencia, el despojo territorial y el cambio climático.
Una vez atajados o al menos controlados estos conflictos, deberá hacerse efectivo el derecho a migrar con las regulaciones adecuadas que garanticen la seguridad nacional e interior del país receptor. Para avanzar en esta senda, la única sensata y pertinente en términos de derechos humanos, Washington habrá de deponer su lógica policial y xenofóbica y orientar sus amplias competencias a la búsqueda del bienestar en las naciones en desarrollo, para lo cual bien haría en atender el ejemplo marcado por México en la implementación de programas sociales en sus vecinos de Centroamérica. (Editorial, La Jornada, p. 2)
La positiva recepción a la llegada de Alicia Bárcena a la Secretaría de Relaciones Exteriores contrasta con la desafiante tarea que le aguarda.
Latinoamericanista por convicción –es miembro fundador del Grupo de Puebla, que incluye a la mayoría de los líderes de izquierda de la región–, Bárcena está consciente también de la importancia de América del Norte y la diáspora mexicana.
América del Norte incluye a Estados Unidos, con el que se realiza más de 80 por ciento del comercio exterior mexicano y donde residen casi 97 de cada 100 migrantes mexicanos. De ahí llegan al país más de 50 mil millones de dólares anuales en remesas.
La creciente integración económica y social con América del Norte plantea un desafío importante cuando al mismo tiempo las relaciones formales están afectadas por problemas, o desencuentros, en torno a cuestiones como seguridad –incluso narcotráfico y migración–, la visión externa sobre la certidumbre legal de inversiones y la creciente importancia de la región de Asia-Pacífico, en la que México está involucrado a través de la Alianza del Pacífico, en la que tuvo, y debería tener, un papel mayor.
La asociación con el Grupo de Puebla le facilita la comunicación informal con personajes como los presidentes Alberto Fernández (Argentina), Luis Arce (Bolivia), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), y quizá consolidar el papel de México como puente de entendimiento entre América del Norte y América Latina.
Pero también, resalta el papel de la SRE, que en el pasado reciente fue mucho de suavizar tensiones y barrer vidrios rotos.
Ante todo, Barcena subrayó también una realidad. Tal como lo dijo en un mensaje al personal de la SRE, “nuestra misión es exclusivamente la defensa de los intereses permanentes de México y de los mexicanos, y el despliegue de nuestra acción diplomática se conduce bajo la orientación del Presidente de la República. Ésa es la única brújula que marca nuestro norte, y a ella les pido dedicar todos sus esfuerzos”.
El mensaje fue interpretado por algunos como un aviso a funcionarios ligados con las aspiraciones políticas de algún candidato, específicamente su predecesor.
Paralelamente, Bárcena deberá encontrar formas de resolver las intrincadas situaciones internas de Relaciones Exteriores, donde siempre hay un forcejeo entre funcionarios de carrera y los nombrados políticos, amén de las quejas del personal administrativo.
En ese marco, deberá abordar el eterno problema de una creciente carga de trabajo sin un incremento paralelo de los recursos. La SRE se encarga no sólo de la ejecución de la política externa y la protección de mexicanos en el exterior, sino también de la promoción de inversiones en México y del turismo. Y a veces, dicen algunas fuentes, hasta tiene la ayuda de las secretarías de Economía y Turismo.
Buena Suerte. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)
En las últimas dos décadas los avances económicos, culturales y sociales en América Latina y el Caribe han impactado positivamente en el bienestar de la población infantil y han permitido la creación de mejores condiciones institucionales para que el ejercicio y el disfrute de los derechos de niños, niñas y adolescentes sea una posibilidad cierta.
La región logró disminuir en un 67 por ciento la mortalidad de niños y niñas menores de cinco años, y actualmente un 94 por ciento es registrado al nacer. En todos los países de la región, más niños y niñas asisten hoy a la escuela que hace diez años.
Sin embargo, 3,6 millones de niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria no lo hacen; no han sido generadas las oportunidades y condiciones para que lo puedan hacer.
Son muchos los retos y asignaturas pendientes que nos desafían a seguir trabajando sin descanso por sociedades más justas, inclusivas y dignas. Aquí, en la región más desigual del mundo, la infancia está en peligro. Debemos cambiar.
Es impostergable que forjemos un movimiento social comprometido, amplio y democrático para superar la desigualdad.
Debemos comprender y asumir que la desigualdad no es inevitable, como no es inevitable que 7 de cada 10 niños y niñas con discapacidad no asistan a la escuela en América Latina y el Caribe.
Debemos trabajar juntos para desentrañar las múltiples y diversas manifestaciones de la desigualdad.
Debemos actuar mancomunadamente para evitar que la desigualdad destruya el derecho a gozar de una vida digna desde los primeros años y perpetúe infinitas inequidades durante todo el ciclo de vida de las personas.
Superar la desigualdad exige que todos seamos protagonistas del cambio. Los estados, en tanto es su deber inexcusable; el sector privado, por cuanto es una responsabilidad irrenunciable; y las sociedades, porque es un anhelo impostergable; los niños, niñas y adolescentes, porque tienen pleno derecho a que sus voces y anhelos sean escuchados y tenidos en cuenta.
Todos, sin exclusiones, nos merecemos ser capaces de superar la desigualdad.
Debemos dar el primer paso y sumarnos, sin falsificaciones ni mezquindades, a cumplir con la promesa de superar la desigualdad erradicando la pobreza infantil. Sin dilaciones ni excusas. Con coraje y honestidad. Con solidaridad y creatividad.
Debemos dar el primer paso en la región más desigual del mundo, porque 70 millones de los 195 millones de niños, niñas y adolescentes, actualmente viven en la pobreza y 28,3 millones se encuentran en situación de pobreza extrema.
Debemos dar el primer paso porque la crueldad de la pobreza se dibuja en casi la mitad de los rostros de los niños, niñas y adolescentes de nuestra región. Particularmente en los niños y niñas indígenas y afrodescendientes, en los niños y niñas migrantes, en los que viven con una o más discapacidades, en quienes son afectados por los desastres naturales y el cambio climático, en quienes habitan en zonas rurales y entornos periurbanos violentos, en quienes han nacido en un hogar pobre, o en quienes simplemente por ser niños o niñas se ven expuestos a sufrir múltiples situaciones y condiciones de exclusión, violencia o discriminación.
Estas cifras son éticamente inaceptables y nos deben resultar política, económica, cultural y socialmente intolerables. Dan cuenta de una contundente violación de los derechos humanos de miles y miles de niños, niñas y adolescentes en nuestra región, en la que todos los estados han ratificado la Convención de los Derechos del Niño. Por ende, hemos asumido la indelegable responsabilidad soberana de que progresivamente y sin excusas, universalmente y sin discriminaciones, los derechos de todos los niños y niñas deben ser honrados, cumplidos, protegidos, garantizados. (Luis David Fernández, Economista, La Crónica de Hoy, Negocios, p. 16)
Todo indica que el crecimiento económico del país en la primera mitad de este año será bueno y mayor a lo esperado. El incremento del primer trimestre del año con respecto al inmediato anterior fue de 1.0 por ciento, lo que implica un ritmo de crecimiento mayor al 4.0 por ciento en tasas anualizadas. Más aún, en abril el IGAE –un proxy del PIB mensual– creció a una tasa mensual de 0.8 por ciento. Y el indicador de consumo de BBVA muestra que este continuó creciendo a tasas elevadas todo el segundo trimestre.
¿Qué explica este buen desempeño de la economía en lo que va del año? Creo que en primer lugar se debe a la fortaleza del consumo que a su vez obedece a la fortaleza del mercado laboral. Hoy la tasa de desempleo se ubica en 2.8 por ciento, nivel históricamente bajo y menor al 3.6 por ciento previo a la pandemia. Esta menor tasa de desempleo es resultado de la mayor actividad manufacturera y de un mayor aumento de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos, fenómeno que responde a que en ese país también hay un mercado laboral muy apretado.
No solamente hay más empleos en México, sino que estos son mejor remunerados: el salario real promedio ha aumentado en alrededor de 6.0 por ciento desde enero del año pasado en parte debido a los aumentos en el salario mínimo y en parte por las presiones salariales que resultan de la menor tasa de desempleo. Me parece, por cierto, que los aumentos al salario mínimo han sido acertados ya que en nuestro país este instrumento, que es útil para resolver fallas de mercado en los mercados laborales, se había rezagado de forma muy significativa en las últimas décadas.
De hecho, a pesar de los aumentos en años recientes, el salario mínimo real en México está 43 por ciento por debajo del que prevalecía en 1976. Los aumentos al salario real promedio antes mencionados, en conjunto con la menor tasa de desempleo, han resultado en que la masa salarial real haya aumentado en alrededor de 12 por ciento de enero de 2022 a la fecha. Esto fortalece el mercado interno y explica el buen dinamismo del consumo.
Otro factor que explica el buen desempeño económico este año es el buen ritmo de la manufactura, que obedece a la sorprendente resiliencia de la economía de Estados Unidos a pesar de estar expuesta al ciclo de apretamiento monetario más pronunciado en los últimos 40 años. Destaca en particular el caso de la industria automotriz mexicana, que depende crucialmente de la demanda de Estados Unidos, y cuya producción está 13 por ciento por encima del nivel que tenía en enero de 2022.
¿Qué podemos esperar para el crecimiento de la economía durante el resto del año? La respuesta depende fundamentalmente de lo que ocurra con la economía de Estados Unidos. Es muy factible que después del aumento de tasas de política monetaria, la economía estadounidense entre en recesión. La Fed las ha llevado de cero por ciento a más de 5.0 por ciento en poco más de un año, y estimo que falta una subida más.
En la historia reciente de ese país, siempre que se han dado aumentos en las tasas de interés para combatir inflaciones por encima del 4.0 por ciento, la economía ha terminado en una recesión. Si esto ocurre, sería en la segunda mitad de este año y con ello la economía mexicana sufriría los efectos a través de menores exportaciones y un menor crecimiento para el resto de 2023.
En ese escenario, en BBVA estimamos que el crecimiento de este año sería de 2.4 por ciento. Pero si la economía de Estados Unidos logra evitar la recesión, la economía mexicana bien podría crecer al 3.0 por ciento o más. (Carlos Serrano Herrera, Economista en Jefe de BBVA México, El Financiero, Economía, p. 8)
Las remesas que envían los paisanos a México alcanzaron un nuevo récord el mes de mayo pasado, para situarse en 5 mil 693 millones de dólares en un solo mes, el más alto desde que se tienen registros que datan del siglo pasado. Andrés Manuel López Obrador se congratuló del envío de remesas de los paisanos a México, una vez más, como un logro de su gobierno.
No hay duda que lo es, y que ello está apuntalando el peso en sus niveles actuales y con una apreciación que hasta hace poco se antojaba difícil de prever. Las remesas llegan a México esencialmente por los envíos que hacen los mexicanos en el extranjero (especialmente en los Estados Unidos) a sus familias en México.
Ello obedece a la precariedad de los ingresos de las familias por trabajo en México, a los gastos adicionales de las familias por la falta de servicios médicos y abasto de medicinas en los servicios de salud públicos (tras la eliminación del Seguro Popular y su fallida sustitución por el ahora desaparecido Insabi), y al aumento de los precios de la canasta básica de consumo. Las necesidades de la gente en México han seguido aumentando a pesar de las entregas de dinero de este gobierno vía apoyos sociales indiscriminados, con excepción de la pensión para adultos mayores que ciertamente está más controlada.
Un dato positivo es que el porcentaje de familias con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria se redujo ligeramente de 41 por ciento en 2018 a 37.7 por ciento en el primer trimestre de 2023, en parte por el aumento de los salarios mínimos. Sin embargo, el gasto de bolsillo aumentó 43 por ciento según los datos del INEGI de su última Encuesta Ingreso Gasto y la tendencia parece haber continuado, al tiempo que el índice de precios de alimentos y bebidas no alcohólicas ha aumentado 40 por ciento en este sexenio.
Por su parte, la apreciación del tipo de cambio de los últimos meses también ha reducido el poder de compra en pesos de las remesas, lo que pudo haber provocado un envío adicional, y algunos especialistas señalan que, en mayo, por el día de las madres, típicamente aumentan las remesas. Es decir, la precariedad y mala situación de los indicadores de las familias, que han orillado a un repunte de la migración a los Estados Unidos que no se veía en años, han provocado el aumento de las remesas. Es, sin duda, un logro de este gobierno.
Y hay otro más que no se discute abiertamente, quizás por temor a posibles represalias y consecuencias. Como ya fue documentado ampliamente por Signos Vitales (ver el reporte “Euforia de las remesas” https://signosvitalesmexico.org.mx/rb/wp-content/uploads/2023/03/Alerta-Remesas.pdf y una carta de réplica a una crítica al reporte: https://signosvitalesmexico.org.mx/economia/hay-lavado-de-dinero-en-mexico-por-via-de-remesas-replica-de-signos-vitales/) , las micro cifras de las remesas, con la información que todavía se consultó del Banco de México, muestra muchas inconsistencias que exigen una explicación de la autoridad, que sigue con un silencio que huele a complicidad.
Del lado de origen de las remesas, hay estados de la Unión Americana que súbitamente, en los últimos tres años, se han convertido en líderes en los envíos de remesas. Se documentó en ese reporte el caso de Minnesota, que se convirtió en el tercer estado desde donde se envían más remesas (supuestamente porque se volvió un hub), pero no es el único. También se documentó que en 2022 se desconoce el origen de casi mil millones de dólares, sin que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, entidad que debe supervisar a las empresas remesadoras, las sancione de acuerdo con los ordenamientos legales.
Del lado mexicano, quienes reciben remesas, tampoco cuadran los datos micro. Existen 227 municipios en los que el 100 por ciento de los hogares reciben una remesa mensual y su monto promedio es mayor que el promedio nacional. De ellos, hay 80 municipios que casi no tienen emigrantes y el 100 por ciento de sus hogares recibe más de una remesa mensual. Los municipios pobres o en pobreza extrema y cuyos hogares reciben estos apoyos siguen en esa condición, a pesar de que el 100 por ciento de sus hogares reciben remesas promedio por más de 10 mil pesos mensuales. ¿Cómo puede ser eso posible?
Una hipótesis: primer dato, el crimen organizado tiene presencia significativa en 28 estados de la República; la actividad criminal también se ha vuelto una actividad minorista en donde la extorsión, el cobro de piso y el control hasta de los negocios más pequeños lo ejercen grupos criminales. Segundo dato, casi el 99 por ciento de las remesas se envían vía electrónica y la CNBV sólo llegó a supervisar al 4.0 por ciento de las empresas remesadoras en 2021, sin sancionar a prácticamente nadie (cobró multas por menos de un millón de dólares en 4 años de supervisión).
Tercer dato, no resulta difícil imaginar un mecanismo mediante el cual un individuo de un grupo criminal (digamos, Juan) le ofrece a cualquier persona del pueblo X (Pedro) el 10 por ciento de la remesa que reciba de una cuenta que no le pertenece a ninguna persona conocida.
Simplemente recibe el dinero y le entrega a Juan el 90 por ciento del efectivo cobrado y él se queda con el 10 por ciento restante. Luego, Juan le pregunta a Pedro que si tiene hermanos, tíos, primos, amigos que quieran ser parte del negocio, que lo pueden encontrar en tal lugar para tener su número de cuenta y demás datos. Y así crece el negocio exponencialmente. ¿Resulta factible?
Último dato: La oficina del Director de la Oficina de Inteligencia Nacional del gobierno de los Estados Unidos recientemente destacó que las remesas se han vuelto un medio de lavado de dinero del crimen organizado.
Sí, el aumento récord de las remesas a México es un logro del gobierno de la 4T. Han aumentado por la precariedad de los ingresos, por los gastos excedentes en salud, por el aumento del costo de la canasta básica, y por el lavado de dinero. Felicidades. (Enrique Cárdenas, Universidad Iberoamericana de Puebla y Universidad de Guadalajara, El Financiero, Opinión, p. 26)
La noche del 28 de junio estalló un coche bomba en Celaya con un saldo de varios elementos lesionados de la Guardia Nacional; otra nota roja más para el país bañado en sangre que respiramos todos los días. Sin embargo, es muy probable que el caso, ya de por sí grave, tenga un trasfondo aún más preocupante.
José Antonio Yépez Ortiz, El Marro, fue el líder del Cártel de Santa Rosa de Lima desde 2014 hasta su captura en 2020. Su relativa caída, lejos de amainar la violencia en Guanajuato, la terminó exacerbando. De esta manera, el grupo criminal se ha venido fortaleciendo, estrechando lazos con el Cártel del Golfo que, de acuerdo a información de inteligencia en mi poder, ha comenzado a contratar mercenarios colombianos para efectuar ataques estratégicos contra las policías municipales del estado.
Cuando el gobierno de López Obrador desmanteló la Policía Federal, el destino de muchos elementos terminó en gobiernos de oposición: Guanajuato es un ejemplo en donde tanto a nivel estatal como municipal operan valiosos exagentes con entrenamientos de primer nivel. Dichos elementos han mermado operaciones criminales importantes, de hecho, se les conoce como los “fedepales”, un juego de palabras entre “federales” y “municipales”.
El 20 de noviembre del año pasado, siete de estos “fedepales” se vieron inmersos en un enfrentamiento que terminó cobrando 8 vidas de narcotraficantes que operaban para el Cártel de Santa Rosa de Lima, cuando un grupo de unos 15 sicarios atacaron la comandancia de la Policía Municipal de Celaya en la comunidad de San Juan de la Vega.
El ataque inició con granadas de fragmentación; claramente los sicarios estaban altamente entrenados dada la estrategia del combate que terminó, luego de una persecución, en un domicilio de la colonia Benito Juárez, donde los agentes municipales fueron recibidos al grito de ¡Puro Marro!
Entre los muertos, se puede identificar a Jarinton Jesús Lopez Sarmiento, exmiembro de las Fuerzas Especiales de Colombia y reclutado por un grupo de mercenarios que ha combatido en Medio Oriente bajo el cobijo de empresas dedicadas a la guerra.
Otro de los colombianos abatidos, Geovanny Ferrer Estrada, quien de acuerdo a la investigación, también recibió entrenamiento paramilitar, y del que incluso pueden encontrarse imágenes en internet fuertemente armado.
Desde hace tiempo han sonado alertas en los sistemas de seguridad nacional debido al modus operandi de los mercenarios colombianos. Ingresan de manera ilegal al país vía Cancún para ser trasladados a Chiapas y de ahí a Guanajuato y otros estados donde operen exagentes de la Policía Federal.
Son hombres altamente especializados en el manejo de armas de alto poder y explosivos con una misión clara: eliminar a los fedepales.
En aquella refriega del 20 de noviembre también fue muerto José Guadalupe Villanueva, un operador del Cártel del Golfo en Guanajuato junto a otros operadores de Santa Rosa de Lima.
Hoy, los siete expolicías federales que participaron en el combate están presos, acusados por la Fiscalía de Carlos Zamarripa por “ejecución extrajudicial” y con el riesgo de terminar sus días en prisión.
Y los mercenarios que azotan Guanajuato siguen libres y expandiendo el terror.
De Colofón.- Mal y de malas, Claudia Sheinbaum se reunió con empresarios en el privado de un restaurante fifí en Nuevo León. Cuando salió, se encontró con un grupo de comensales que le gritaron: ¡Hasta luego destructores de México, haciendo más pobres con el Cacas! ¡ojalá pierdan!, ¡Viva Xóchitl!
La cara de la “favorita” ¡zas! se descompuso. Es un tanto gracioso porque en el video puede verse que antes de los buenos deseos la candidata les saludó a lo lejos con una sonrisa, de seguro pensaba que le pedirían una selfie.
Si quiere ver el video, échese un clavado a mi cuenta en Twitter @luiscardenasmx
Y ya nada más faltan ¡332 días! para la elección del 2024… (Luis Cárdenas, El Universal, Nación, p. A7)