Si los presidentes de todas las asociaciones de hoteles de Quintana Roo coinciden en los desafíos que hoy impone la nueva realidad laboral para el sector turístico, como se ha relatado aquí esta semana, además, cobra fuerza un discurso que tiende a aumentar la distancia entre trabajadores y empresarios.
Toni Chaves, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, dice que en esa importante zona turística de aquel estado sigue habiendo un déficit laboral de entre 10 y 15 por ciento.
Se trata, dice, de un fenómeno a nivel mundial, después de la pandemia, que también ha afectado a las líneas aéreas y otros muchos sectores.
Algo que se nota más en un estado que ya supera las 125 mil habitaciones hoteleras y, además, cuando se están abriendo nuevos establecimientos, como ha sucedido este año con el Conrad, el Waldorf y el St.Regis, por mencionar unos cuantos.
Pero, además, aceptó, un asunto que ha estado sobre la mesa del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, que él también preside, es ese discurso en contra de los empresarios.
No sólo es injusto, sino falso, consideró, que los empresarios no permeen la riqueza a los más necesitados, pues todos tienen una participación activa en diversos temas sociales.
Es algo que no comunicamos, explicó, pues no se puede volver un acto publicitario apoyar a un niño con cáncer o, como sucedió después de la pandemia, haber recuperado 50 escuelas primarias que no estaban en condiciones de recibir a los estudiantes.
También hemos respaldado, abundó, a los marinos y policías en el tema de inseguridad del estado, contribuyendo con viviendas, camas, comida y hasta la organización de celebraciones, por ejemplo, el Día del Niño.
Los hoteleros también han favorecido los procesos de saneamiento ambiental y localmente han tenido que hacer frente a un incremento en el impuesto sobre la nómina.
Para Chaves, hoy existe un ambiente de prosperidad en la zona, pero los retos se mantienen ante una realidad de mayor competencia internacional y de una paridad peso-dólar que ha reducido sus ingresos provenientes de esta última divisa.
DIVISADERO
EL TRAJE DEL EMPERADOR. En el evento por el Día del Agente de Viajes, organizado por la AMAV Ciudad de México, Miguel Torruco no sólo abusó del tiempo de los asistentes, con un discurso de ¡45 minutos!, sino que fue a contar un cuento que nadie le creyó.
El secretario de Turismo dijo que las cifras del sector van al alza y que hay mala fe de quienes afirman que hay una contracción en la llegada de turistas de Estados Unidos, Brasil, Gran Bretaña y Colombia, entre otros mercados emisores.
Incluso criticó a una consultoría que cita cifras oficiales, pues sólo era una reacción de mala fe debido a que su director había dejado de ganar el dinero que percibía al frente del Consejo de Promoción Turística con su presupuesto de miles de millones de pesos.
El hecho es que, tanto ese despacho, Gemes, como Cicotur, de la Anáhuac, o Deloitte, por mencionar algunas instituciones y empresas prestigiadas, utilizan las mismas cifras que la Sectur, es decir, las del Instituto Nacional de Migración.
Lo peor es que los agentes de viajes, quienes estaban hartos y lo criticaban en sus chats, le aplaudieron al final de su intervención como a aquel rey desnudo al que sus vasallos le elogiaban la calidad de su atuendo. (Carlos Velázquez, Excélsior, Dinero, p. 4)
Que este viernes el presidente Andrés Manuel López Obrador dará un anuncio en su conferencia mañanera relacionado con temas migratorios luego de que anoche encabezó una reunión con gobernadores del sureste, el gabinete de seguridad y los secretarios del Trabajo, el debutante Marath Bolaños; de Relaciones Exteriores, Martha Bárcena; de Marina, Rafael Ojeda; de Gobernación, Luisa María Alcalde, y de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez. (Redacción, Milenio, Al Frente, p. 2)
Estamos en el quinto año de gobierno, al presidente AMLO le quedan quince meses de su mandato, y no se ha dado el tiempo para visitar ni una sola vez a nuestros compatriotas que viven y trabajan en Estados Unidos.
El censo de 2020 registró una población de 126 millones de mexicanos que vivimos en el territorio nacional. Adicionalmente, hay 12 millones de personas nacidas en México que viven y trabajan en EU.
La novedad es que la reforma al artículo 30 constitucional en materia de nacionalidad publicada en el Diario Oficial de la Federación con fecha 17 de mayo de 2021 (https://is.gd/pl1Dha), establece que son mexicanos por nacimiento los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos, de madre mexicana o de padre mexicano
Ello agrega 26 millones de personas que, al ser hijos o nietos de mexicanos, aun sin haber nacido en México, tienen el derecho a reclamar el estatus de mexicanos por nacimiento. Así que el número total de mexicanos es de 126 + 12 + 26 = 164 millones.
¿Por qué el presidente habría de visitarlos, si ellos se fueron de nuestro país? Pues porque son mexicanos, y siguen siendo mexicanos, vivan donde vivan; son parte de la nación mexicana transterritorial.
¿Por qué AMLO no los ha visitado? No lo sé, pero planteo aquí algunas hipótesis:
Porque su peso político en las elecciones presidenciales mexicanas es muy reducido.
Porque AMLO no quiere dar motivos de que lo acusen de interferir en la política interna de Estados Unidos, ni dar pie a que políticos estadounidenses hagan política en México.
Porque teme enfrentar reclamos de grupos de dirigentes migrantes organizados, por el relegamiento y olvido en que los tiene.
A pesar de la aparente cautela, AMLO ha hecho declaraciones intervencionistas en la política interna estadounidense. En 2020 llenó de elogios a Donald Trump en la Casa Blanca, cuando el mandatario estadounidense buscaba su reelección. En 2023 llamó a hispanos a no votar por legisladores que proponen la entrada del Ejército de EU a territorio mexicano para combatir el tráfico de fentanilo y los cárteles de droga, y el 3 de julio pidió no darle ningún voto al gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien acaba de promulgar una nueva ley antimigrante, y busca la nominación republicana para ser candidato a presidente en 2024.
No nos ha caído el veinte en el sentido de que eventualmente un mexicano nacido en Estados Unidos podría contender para presidente de México.
El 4 de julio, la nueva canciller Alicia Bárcena anunció mayor atención y asistencia a la diáspora mexicana en Estados Unidos, mientras AMLO prepara una versión de Sembrando Vida en su apoyo. Estos programas no han detenido el éxodo; el número de mexicanos sin papeles detenidos por autoridades migratorias de aquel país se incrementó de 309,230 en 2020 a 823,057 en el año fiscal 2022 (www.cbp.org).
Los presidentes Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto incluían reuniones con las comunidades mexicanas cuando visitaban EU, AMLO reconoce a los migrantes en sus discursos, pero en los hechos podría convertirse en ‘el presidente de México que nunca visitó en funciones a nuestros compatriotas en Estados Unidos’.
No es algo por lo cual un presidente mexicano quisiera ser recordado. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p. A16)
Hay cosas que pasan frente a nuestros ojos y no las vemos. Es parte de la normalización en la cual vivimos como sociedad. Un ejemplo es el incremento de personal diplomático ruso en México después de la invasión a Ucrania, en el contexto de su expansión política y militar en América Latina. La primera alarma la tocó en marzo del año pasado el general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte, en una audiencia en el Comité de Servicios Armados del Senado de Estados Unidos. “México tiene actualmente el mayor número de espías en el mundo”, afirmó. Las reacciones aquí fueron nimias. El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que México era un país independiente y soberano, y ahí quedó todo. A otra cosa.
Pero no todos le hicieron caso. En abril del año pasado, la veterana corresponsal mexicana en Washington, Dolia Estévez, retomó el testimonio de VanHerck subrayando que la posición de México ante la invasión no era percibida en Washington como neutral, sino favorable a Rusia y al presidente Vladímir Putin, y que por la fácil interconexión y acceso con Estados Unidos, México era una plaza perfecta para el espionaje ruso, cuyo número de agentes, manejados desde la embajada en Tacubaya, había crecido en cuestión de semanas, a 49, menos de los 73 de Canadá, pero más de los 46 –sin contar consultados– de Estados Unidos.
Estévez profundizó su investigación. En mayo pasado reveló que en los meses subsiguientes, la embajada rusa acreditó a 36 nuevos diplomáticos, con lo que llegaron a 85. El número no dice mucho, pero el aumento de casi 60% de diplomáticos rusos en nuestro país no tiene ni justificación ni precedente, y fue procesado por la embajada de México en Moscú y autorizada por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El brinco en el número de diplomáticos rusos en México no levantó las cejas ni motivó solicitudes de explicaciones al entonces secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Pasó sin sobresaltos, pese a que en las revelaciones de Estévez recordaba que es un secreto a voces que Rusia abusa de la figura diplomática para infiltrar espías, sobre todo en tiempos de guerra. La historia es vieja. En los tiempos de la Guerra Fría, Estados Unidos tenía en México la segunda estación de la CIA más grande del mundo, sólo después de Viena, la capital austriaca, que era la puerta de entrada de Occidente al mundo comunista.
Viena y la Ciudad de México eran las Casablancas de la posguerra, donde los servicios de inteligencia comunistas peleaban con sus contrapartes estadounidenses y occidentales. Inteligencia y contrainteligencia era, y sigue siendo, el nombre del juego, donde México había pasado a jugar un papel preponderante desde 1956, cuando un desertor identificó a los espías de la KGB y el GRU –el servicio de inteligencia militar– en Canadá, lo que provocó una expulsión en masa. Harry Rositsky, que por 25 años dirigió las operaciones encubiertas de la CIA contra la Unión Soviética, me dijo a finales de los 70 en su casa en Middleburg, Virginia, donde vivía el retiro, que México se había convertido en su nueva base de operaciones tras las dañinas revelaciones que había hecho Igor Gouzenko, un decodificador en la embajada en Ottawa, que se entregó al gobierno canadiense.
El jefe de la oficina de la KGB en México en esos tiempos era Oleg Netchiporenko, que había llegado en 1961, y que operaba la red de espías desde una oficina ubicada en el tercer piso de la embajada, considerada como una de las cinco más importantes fuera de territorio soviético, de acuerdo con un expediente desclasificado por el Cisen que obtuvo Newsweek en Español. Netchiporenko se trenzó eficazmente durante una década con los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Occidente, donde hubo muertos en suelo mexicano y utilización regular de una columna firmada con un seudónimo en Excélsior, donde se transmitían órdenes a los espías rusos.
Mientras México sólo prestara su territorio y ninguna agencia de inteligencia interfiriera en los asuntos internos, el gobierno sólo las vigilaba y toleraba. Pero en 1971 se detectó el apoyo que estaba dando la KGB a los movimientos armados que florecieron durante el gobierno de Luis Echeverría, y comenzó a expulsarlos, incluido el jefe de la KGB. Desde entonces, pese a que la actividad de espionaje de todos los servicios que se respetan en el mundo siguieron haciéndolo, no se había registrado un momento como el actual.
John Feeley, embajador en retiro y un experto en México, donde trabajó varios años, le comentó a Estévez, a propósito del incremento súbito de personal ruso en este país, que “el número de diplomáticos rusos en México no tendría ningún sentido si lo que estuvieran haciendo fueran labores tradicionales de la embajada. Los espías casi siempre tienen cobertura diplomática”. El incremento de espías coincidió con la llegada a México del nuevo embajador ruso, Kikolái Sofinsky, que en su primer mensaje invitó a México a unirse al “concepto ruso de orden multipolar”.
La embajada rusa en México buscó desacreditar a Estévez en las redes sociales, pero nunca desmintió el fondo de su trabajo: el incremento inusitado del personal ruso en México. Ni con la abierta intervención rusa, buscando la censura para la periodista, el tema brincó al interés del público mexicano. Pero en Washington, Mary Anastasia O’Grady, de The Wall Street Journal, lo registró. En su columna semanal sobre América Latina, este lunes, habló de México como la principal plataforma de espionaje ruso en la región, al ser “un objetivo especialmente valioso”.
O’Grady reveló que Nikolái Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad ruso y uno de los asesores más confiables del presidente Putin, encabeza una oscura cadena de espionaje para minar los intereses de Estados Unidos, en una estrategia de desestabilización de la democracia occidental en América Latina, sueño de ambos en la búsqueda de la restauración el viejo poder ruso en el mundo, que pasa, queramos verlo o no, por México. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 40)
Resulta inconcebible que en pleno siglo XXI todavía esté sobre la mesa el comercio de personas como uno de los problemas más graves y atroces a nivel global, pese a los esfuerzos que se realizan a nivel nacional e internacional. Este tema sale a cuenta debido a que el próximo 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas y considero oportuno analizar los hallazgos que nos ofrecen los informes más relevantes en la materia.
De acuerdo con el Informe Global de Trata de Personas 2022 que da a conocer la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) el número de víctimas detectadas a nivel mundial descendió en un 11%, ello debido a que, si bien la pandemia del Covid 19 mermó las oportunidades de los traficantes de personas, también debilitó los sistemas de detección en países con menores recursos, en los que precisamente el número de víctimas se vio reducido.
Esta tendencia se advierte, principalmente, en la detección de la trata con fines de explotación sexual en la mayor parte del mundo; sin embargo, en América del Norte se registra el mismo ritmo de crecimiento que en años anteriores.
En pocas palabras no es que los delitos de trata de personas disminuyan, sino que no se están detectando, lo que en buena medida se explica por las condiciones que impuso la pandemia; pero, además, —y lo más grave— es que aumentó la vulnerabilidad a la trata de personas, sobre todo en las mujeres, con un mayor número de víctimas de trata con fines de explotación sexual, casi dos tercios; un 27% niñas y, alrededor de 10% hombres y niños, lo que evidencia una tendencia al cambio en el perfil de las víctimas.
El Informe de Trata de Personas a julio de 2022 que elabora el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América aporta importantes hallazgos sobre este delito en nuestro país.
Destaca los esfuerzos significativos que ha realizado el gobierno de México para dar cumplimiento a las normas mínimas para la eliminación de la trata de personas, incluyendo el procesamiento y condena de un mayor número de tratantes y la identificación de más víctimas, en general, un mayor esfuerzo en la aplicación de la ley.
Como retos en áreas clave apunta al empleo sistemático de un enfoque centrado en las víctimas; la mejora en la identificación de indicadores de trata entre las poblaciones vulnerables; tomar medidas para acabar con las prácticas fraudulentas de reclutamiento, así como que persiste como motivo preocupación la corrupción y complicidad oficial en estos delitos.
Sobre las características de la trata de personas en nuestro país, señala que continúa siendo una constante la explotación a víctimas nacionales y extranjeras en México, como la de víctimas de México en el extranjero. Los grupos de mayor riesgo son las niñas, niños y adolescentes no acompañados, personas con discapacidad mental y física, indígenas, solicitantes de asilo y migrantes, trabajadoras del sector informal y los niños y adolescentes en territorios controlados por bandas.
Apunta que se mantienen los esquemas de reclutamiento de mujeres, niñas y niños mexicanos, y en menor medida a hombres a través de falsas promesas de empleo, relaciones románticas engañosas o extorsión para traficarlos de México a Estados Unidos con fines de explotación sexual. Esto además del turismo sexual infantil que sigue siendo un problema en expansión.
La libertad es uno de los bienes más preciados del ser humano, un derecho fundamental. La trata de personas, la esclavitud de la modernidad, priva a las víctimas de la posibilidad de ejercer esa libertad, las anula y, peor aún, las despoja de su dignidad. ¿Para qué? Para obtener un lucro de su explotación para los fines más crueles e inhumanos, aprovechando la vulnerabilidad de las personas. Tratantes y quienes se benefician de la trata merecen las penas más severas.
¡No a una sociedad permisiva!
¡No a una sociedad callada!
¡No a la impunidad!
(Yasmín Esquivel Mossa, El Universal, Opinión, p. A17)
¿Qué tanto se explica el Superpeso por la presidencia de Joe Biden? El octogenario mandatario de Estados Unidos no recibe crédito en casa por el buen desempeño de la economía estadounidense, durante la pandemia y en el momento postcovid. No es de extrañar, por tanto, que tampoco reciba ninguna mención en México por el papel que juega en uno de los temas que más llenan de orgullo al presidente López Obrador: el fortalecimiento del tipo de cambio del peso frente al dólar.
Desde que llegó AMLO a la presidencia, el peso ha ganado 15.11% frente al dólar. Estaba en 20.30 por dólar y ahora está en 17.23. De esos tres pesos con siete centavos, la mayor parte han ocurrido desde la llegada de Biden a la Casa Blanca. Se ha revaluado 12.13% en estos 29 meses.
¿Qué ha hecho Biden para que se le tenga que agradecer desde México?, se preguntarán ustedes. Para empezar, acabar con la hostilidad hacia México que tuvo Donald Trump. Eso es muy importante, considerando el veneno que le puso la presidencia de Trump a la relación y los sustos económicos que provocó. Esto incluye brincos en el tipo de cambio, especialmente entre noviembre de 2016 y enero de 2017 (como describiremos más adelante).
Un dato que llama la atención es el crecimiento de las remesas en la era Biden. En enero de 2021, cuando él tomó posesión, los envíos a México fueron 3,287 millones de dólares. El último dato, de mayo de 2023 nos dice que llegaron 5,693 millones de dólares. Es un incremento de 73.1%. la tendencia había comenzado antes, pero ha tomado fuerza en los últimos 29 meses. Ahí se nota la Bidenomics, con un mercado laboral más que vibrante. Se notan también las carretadas de dinero que se entregaron a quienes residen en Estados Unidos, durante la pandemia. Entre los beneficiarios hubo millones de mexicanos que enviaron y envían remesas.
Discurso amigable e inyección de dinero para combatir los estragos de la pandemia. Eso cuenta muchísimo, pero la principal contribución económica de la administración Biden a México es la voluntad de fortalecer la relación económica bilateral, a pesar de las provocaciones. Esto lo notan los inversionistas que han incrementado su apetito por estar en México. Son inversionistas de EU, pero también de Asia. Se nota en las cifras de Inversión Extranjera Directa y en la inversión en cartera. Está la cercanía geográfica y el diferencial de tasas, pero el dinero no estaría llegando, si no hubiera confianza en la fortaleza de la relación binacional y el futuro del bloque América del Norte. Parte fundamental de esto es la invitación a México a formar parte del proyecto de nearshoring. En el desacoplamiento de Estados Unidos respecto a China, la administración Biden ha otorgado a México un estatus de socio privilegiado que Trump nunca hubiera ofrecido y que quizá revisará en caso de que regrese a la Presidencia.
¿Qué pasará con el Superpeso (y la relación bilateral) después de Biden? La estabilidad de la economía mexicana ha estado apuntalada por un manejo equilibrado de las finanzas públicas y un banco central autónomo y competente. Eso seguirá, pero no podemos minimizar los riesgos de un regreso de Trump o el ascenso de Ron de Santis. ¿Redefinirán el nearshoring? ¿Qué pasará con los migrantes y las remesas?
Para ver lo que esto podría significar, hagamos memoria del pasado reciente. El triunfo de Donald Trump en noviembre de 2016 provocó una caída de 7.94% del peso mexicano en la primera sesión después de la jornada electoral. Como candidato, Trump anunció su intención de poner fin al TLCAN. Su elección como presidente generó el temor de que esa amenaza se convirtiera en una realidad. Por eso tumbó el valor del peso.
El segundo episodio vino en enero de 2017, poco antes de la toma de posesión. Donald Trump amenazó a Ford Motor Company por sus planes para invertir 1,600 millones de dólares en San Luis Potosí. La respuesta de la automotriz fue cancelar esa inversión. Eso tumbó casi 2% al peso en un día y forzó a una reunión de emergencia del gabinete económico. En ese momento, estaba desatado el pánico de que habría otras inversiones canceladas. En sus tuits, Trump “cargaba” contra Carrier y otras automotrices.
El último gran susto fue en junio de 2019, con la amenaza de Trump de poner aranceles a las exportaciones mexicanas, si México no detenía drásticamente la migración. Fue el momento más difícil de la relación, reconoció Marcelo Ebrard. Para calmar al ogro Trump, México tuvo que poner miles de elementos de la Guardia Nacional a detener migrantes. ¿Cuántos muertes ha costado?
Biden no ha recibido crédito ni agradecimiento por algunas cosas buenas que hizo. Es muy probable que pierda la elección el año próximo. ¿Cómo nos irá con el próximo presidente vecino? ¿Qué pasará con el Superpeso? ¿Cómo le afectarán nuestras elecciones del 2024? (Luis Miguel González, El Economista, El Foro, p. 47)