Nuevamente el tema migratorio toma preponderancia, primero por las condiciones extremas de calor que están poniendo en riesgo miles de vidas y, desgraciadamente, también por esa idea de que una muralla va a solucionar el problema. Esta vez el muro es de boyas sobre las aguas del río, lo que, por supuesto, tendrá el mismo fin del muro trumpista: convertirse en algo inútil, aunque sí ofensivo. (Redacción, La Crónica, P.p.)