Garduño quiere fuero en 2024
Nos dicen en el Senado que ya nadie se acuerda de la comparecencia pendiente del director del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, quien sigue tan campante casi cuatro meses después del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde murieron encerrados 40 migrantes. Nos cuentan que pese al proceso penal que tiene abierto por ese caso, don Francisco ni suda ni se acongoja y, por el contrario, anda muy esperanzado de que recibirá el visto bueno de Palacio Nacional para ser candidato a diputado federal en 2024 y asegurar fuero. ¿Será que la protección llegue a tanto? (Bajo Reserva, El Universal, Nación, p. A2)
El gran problema es que los delincuentes ya le tomaron la medida a las autoridades, que debido a ignorancia, permisividad o colusión aplican la ley de manera discrecional.
Tristemente, en México ya se ha hecho costumbre que todos los días se pinten de rojo. Basta salir a las calles o revisar los encabezados y noticias para ser testigos de la violencia que se ha apoderado del país.
Esto no es nuevo. Lleva pasando al menos 13 años con esta intensidad, pero cada día la situación se agrava más y más. Con zozobra y estupefacción vemos que en México se vuelven cada vez más comunes medidas extremas adoptadas por criminales y que hasta hace no mucho parecían exclusivas de zonas de guerra como lo son los actos terroristas.
Algunos expertos mencionan que padecemos una situación similar a la que vivió Colombia con Pablo Escobar. Impacta que la delincuencia organizada ya está utilizando hasta drones y minas terrestres para atacar a fuerzas de seguridad e incluso a la población civil.
Actos como este ya son cosa de un día sí y otro también, como el coche bomba en Celaya que dejó heridos a elementos de la Guardia Nacional, o el ataque con explosivos a personal de seguridad y de la Fiscalía de Jalisco en Tlajomulco de Zúñiga ocurrido la noche del martes.
En otros países el uso de este tipo de armamento y ataques como estos serían calificados de terrorismo.
Reportes oficiales de la Sedena indican que se han utilizado minas terrestres, regalos bomba y drones con explosivos en varios estados de la República.
Entre las entidades con mayor violencia destacan Guerrero, Chiapas, Tamaulipas, Sonora, Chihuahua, Zacatecas, Nuevo León, Aguascalientes, Quintana Roo, Colima, Morelos, San Luis Potosí, Veracruz y Guanajuato.
En este punto el debate está más allá de las alegres cifras oficiales, que de manera optimista hablan de que se ha registrado una reducción de 17.9 por ciento en la incidencia de delitos federales y de 17.5 por ciento en homicidios dolosos desde que comenzó la actual administración.
Un promedio de 83 homicidios diarios en los primeros seis meses de este 2023 no es motivo de orgullo si tomamos por ejemplo a El Salvador, que el 10 de mayo pasado marcó un hito al cumplir 365 días sin un solo asesinato.
Y es que todos los días vemos horrorizados nuevas muestras de debilidad del Estado y de las fuerzas de seguridad, que se encuentran aparentemente paralizadas frente al poder de la corrupción y la violencia de bandas criminales.
El gran problema es que los delincuentes ya le tomaron la medida a las autoridades, que debido a ignorancia, permisividad o colusión aplican la ley de manera discrecional. Esto ha convertido a la ley en solamente un vulgar instrumento para negociar y no un criterio que se imponga a todos y todas por igual, dejando el camino abierto para la impunidad.
¿De qué le sirve a Morena tener 23 gobernadores y gobernadoras si en la mayoría de sus entidades prevalece la inseguridad, que provoca un estado de indefensión, desesperación y desesperanza entre la sociedad?
Por todo lo anterior pareciera que en México sucede mucho y nada pasa.
Mientras el presidente habla de la austeridad republicana, todos los gobernadores y gobernadoras de Morena destacan por los fuertes dispositivos de seguridad que los acompañan: vehículos blindados, militares y guardaespaldas…
Han pasado casi cuatro meses desde que decenas de migrantes murieron en una estación migratoria del INM y ahora el IMSS aplica la misma práctica de “investigar a fondo sin resultados” ante la tragedia de la pequeña que murió prensada en un elevador en mal estado en una clínica de Playa del Carmen…
La Suprema Corte de Justicia finalmente le sacó la tarjeta roja al Senado. Con 8 votos a favor y 3 en contra resolvió que no ha hecho su trabajo al no acelerar los nombramientos de comisionados del INAI, lo que mantiene paralizado a este órgano autónomo. La Corte ya le dio entrada al tema y será hasta agosto, cuando regresen de vacaciones, que retomen el debate…
En el gran casino electoral, Dante Delgado, como el extraordinario estratega político que es, y su aguda sensibilidad para adivinar las cartas de sus contrincantes, se convierte en el mejor croupier y decide en el juego de poker del suspenso: “como veo, doy”… (Óscar Mario Beteta, El Financiero, Nacional, p. 33)
La migración es parte de los procesos demográficos que junto a la natalidad y mortalidad introduce cambios en el tamaño, composición y distribución de la población. Este fenómeno está relacionado con el movimiento o desplazamiento espacial de las personas, que tiene vigencia desde que la especie humana existe, motivado a que el hombre tuvo la necesidad de salir de su lugar de origen en búsqueda de alimentos, vestimenta o vivienda para él y sus afectos. Además, las grandes catástrofes naturales, pérdida de cosechas, guerras y hechos sociales como persecuciones raciales o ideológicas, han promovido el movimiento migratorio.
En este sentido, se trae a colación los postulados de quien señala que la migración es un derecho ejercido por los individuos con la perspectiva de mejorar su situación o enfrentar circunstancias adversas, que puede producir cambios ligeros o hasta radicalmente bruscos en estas personas. Asimismo, indica que todo sujeto está expuesto a migrar en algún momento de su vida y aunque puede que esto no ocurra, existe siempre una expectativa latente de migración susceptible en cualquier lapso de tiempo.
Al respecto, Rodicio y Sarceda manifiestan que “las migraciones son un fenómeno constante que reporta beneficios más allá de los puramente económicos. Gracias a ellas muchos países han podido modernizarse y abrirse a la pluralidad social que conlleva recibir personas de muy diferentes culturas” . En ese sentido, refiero al proceso migratorio como el desplazamiento espacial de la población, vinculado al desarrollo de las personas que ha traído como consecuencia la diversidad étnica y cultural que se observa en la actualidad.
Esta movilidad de personas que ha sido característica de la humanidad a lo largo de la historia, implica el cruce de un territorio delimitado por una frontera. En este mismo orden algunos definen la migración como el cambio de residencia de un lugar llamado “origen” hacia otro llamado “destino”, con un carácter casi permanente, el cual es motivado por razones económicas, sociales y/o políticas.
De esta manera, el fenómeno se compone de la salida de un individuo (emigración) de una comunidad, estado o país (lugar de origen) por un tiempo determinado y la llegada de éste al nuevo territorio (inmigración) o lugar de destino. En este sentido, conviene considerar el cruce de fronteras, que distinguen dos tipos de migraciones: Las internas y las internacionales. Las migraciones internas, son aquellos movimientos de población que ocurren al interior de un mismo país, es decir, acontecen desplazamientos entre municipios, Estados, condados, distritos o regiones. Mientras que las migraciones internacionales o externas, de acuerdo a Valente, son desplazamientos de población que ocurren entre países, trayendo como consecuencia el traspaso de una frontera.
Sin embargo, CELADE sugiere precisar los movimientos específicos que denota el concepto; llevando al investigador a delimitar el tipo de migración a estudiar, teniendo en cuenta que en este fenómeno quedan excluidos los desplazamientos laborales cotidianos, los viajes de turismo, los traslados de corta duración y los cambios de residencia dentro de la misma unidad administrativa.
Ante estas consideraciones, la migración como proceso demográfico, puede ser entendida como el fenómeno social que altera la estructura, crecimiento y distribución de la población de un país; debido a que un número de personas realiza el cruce de algún límite o frontera administrativa, en búsqueda de asentarse en nuevas tierras para mejorar sus condiciones de vida, de trabajo, entre otros aspectos. Se denominará migrante, al individuo que toma la decisión de salir de su lugar de origen para trasladarse a otro; emigrante, a la persona que traslada su lugar de residencia habitual geográfica o administrativa a otra como inmigrante, a la misma persona, pero que viene a asentarse en el lugar de destino escogido.
Aunque puede responder a muchos tipos de causas, las migraciones están normalmente originadas por la necesidad o deseo de alcanzar unas mejores condiciones económicas, culturales, sociales y políticas. (Luis David Fernández Araya, El Heraldo de México, Opinión, p. 17)
México vive días aciagos. En su lucha por el control de territorios y rutas de narcotráfico, los cárteles han realizado actos de violencia inusitada. A las emboscadas y ataques armados en contra de grupos rivales y fuerzas de seguridad se suma el uso de explosivos, minas antipersonales, drones y coches bomba, similares a los utilizadas por los grupos terroristas de Oriente Medio y África, incluso de Colombia, en los tiempos de Pablo Escobar Gaviria.
Estados como Chiapas, Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Edomex, Tamaulipas, Zacatecas, Sonora, Nuevo León y Baja California, entre otros, han sufrido este tipo de ataques.
Tan sólo el pasado martes, en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, delincuentes emboscaron y atacaron con minas terrestres a personal de la Fiscalía y de la Policía Municipal, dejando seis elementos muertos y 14 personas heridas, entre ellas varios menores de edad; ya antes se habían usado minas antipersonales en Michoacán, en Apatzingán, para ser precisos, donde ocho soldados resultaron gravemente heridos y una camioneta del Ejército fue destrozada; en ese mismo lugar, días después, se registró un ataque a civiles con explosivos lanzados desde drones, en el poblado de Loma de los Hoyos.
También, en Guanajuato, diez elementos de la Guardia Nacional resultaron heridos tras la explosión de un coche bomba, esto en la vía Celaya-Salvatierra. Estos casos se suman a los casi 300 que ha registrado la Secretaría de la Defensa Nacional, la cual ha informado en distintas ocasiones al Presidente de la República que los cárteles han cambiado sus tácticas y formas de combate.
Ya no es sólo el uso de armamento sofisticado o de grueso calibre, incluso, antiaéreo, sino que han comenzado a usar dinamita y otro tipo de explosivos a través de minas antipersonales de tipo artesanal; drones y coches bomba, operados a distancia, señala uno de los reportes.
Inteligencia militar ha detectado que el uso de explosivos, por parte de los cárteles, se ha efectuado en, al menos, 12 estados del país, cuyo propósito es provocar terror no sólo en la población, sino también a los mismos cuerpos de seguridad y las Fuerzas Armadas.
Algo similar a lo que ocurrió en Colombia en las décadas de los 80 y los 90, cuando el conflicto armado involucró a varios grupos guerrilleros, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), además de los cárteles del narcotráfico, entre ellos el de Medellín, liderado por Pablo Escobar.
Estos grupos emplearon tácticas violentas y actos terroristas con coches bomba en lugares públicos; además de secuestros, asesinatos selectivos y ataques a las fuerzas de seguridad con el objetivo de intimidar y ejercer control sobre la población y los territorios.
Si bien México no vive un conflicto armado como el de Colombia, la violencia relacionada con el narcotráfico ha provocado más de 160 mil muertos y 110 mil desaparecidos, lo que se traduce en un grave desafío y una amenaza para la seguridad nacional que requiere una respuesta firme de los tres niveles de gobierno, una respuesta con toda la fuerza del Estado y de las FA.
GUERRERO, UNA BOMBA DE TIEMPO
Chilpancingo está secuestrado por organizaciones criminales que han implantado el terror. Sus habitantes están en medio de balaceras, muertos en las calles y en el transporte público, mientras su presidenta municipal Norma Otilia Hernández, en lugar de buscar apoyo de autoridades federales, desayuna con el líder de Los Ardillos. Por su parte, la gobernadora Evelyn Salgado ni por equivocación da la cara. No tiene idea de cómo poner en paz a su estado.
DE IMAGINARIA
Marcelo Ebrard presentó su Plan Ángel para lograr el México más seguro de toda la historia. El precandidato de Morena dice que el proyecto lo creó al recorrer distintos países cuando fue canciller. Suena bien, pero no ha dicho si continuará con la estrategia de abrazos, no balazos y si seguirá manteniendo a las FA atadas de manos ante el embate de los cárteles. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Nacional p. 15)