Una nueva propuesta de reforma migratoria está circulando en los pasillos del capitolio y en las calles de Washington. La representante por Florida, María Elvira Salazar, republicana y de origen cubano, propone una nueva ley que otorgue dignidad a los indocumentados y abra un camino a la legalización y la ciudadanía.
Se trata de una ley de corte típicamente paternalista y con trasfondo religioso, con una mano castiga y reprime, con la otra conforta y enseña el camino de la redención.
María Elvira Salazar fue periodista televisiva y se especializó en entrevistas de alto impacto, como la que le realizó a Fidel Castro, Pinochet y pretendió entrevistar a Vladimiro Montesinos, la mano siniestra de Alberto Fujimori y con ayuda de, la no menos siniestra, Laura Bozzo, con quien compartía tiempo en Telemundo.
Después de algunas escaramuzas electorales Salazar llega a la Cámara de Representantes y ha tenido posiciones francamente conservadoras y algunas progresistas, apoya la causa pro vida en contra del aborto, está de acuerdo con el embargo a Cuba y propone revisar la ciudadanía por nacimiento; por otra parte, apoya a los dreamers y una solución definitiva a DACA y matiza su apoyo a Donald Trump. Es católica y escribió el libro Si Dios está contigo, quién contra ti, que fue muy difundido.
Su propuesta se concreta en cuatro puntos. Primero propone asegurar la frontera, con alta tecnología, sanciones muy fuertes a los trasgresores y otorgar dignidad a la patrulla fronteriza con apoyo y mejoras salariales. En segundo lugar, plantea terminar con la práctica de capturar y liberar, llamada catch and release, y ofrecer un programa efectivo y eficiente de asilo, que debe resolver, con personal especializado, los casos particulares en no más de 60 días. De este modo se acabaría con el atraso en los juzgados y que los casos pendientes duren años y los solicitantes se pierdan y pasen a la irregularidad. En tercer término, se propone modernizar el sistema de contratación legal de trabajadores, ofrecer seguridad y garantías a empleadores y evitar que los migrantes ocupen puestos de trabajo que pueden realizar los ciudadanos.
Finalmente, se otorgaría el estatus de dignidad, por siete años, a los migrantes irregulares que tengan más de cinco años en el país, que hayan tenido buen comportamiento y que no tengan deudas pendientes con la autoridad. Estos migrantes deberán pagar 5 mil dólares, a lo largo del periodo, o se les descontará de su salario 1.5 por ciento para cubrir esta cantidad. En total se podrían recaudar unos 45 mil millones de dólares, lo que se supone correspondería a unos 9 millones de migrantes que se acojan al programa.
Por otra parte, los migrantes no podrían acceder a ningún programa de gobierno y tendrían que pagar un seguro de salud privado. Una vez cubiertos los siete años, se podría proseguir en el programa u optar por la nacionalidad en cinco años más y con un cobro equivalente al anterior. No se dice nada, por ahora, sobre la situación en que quedarían los menores de edad y si los DACA o dreamers podrían acceder al programa.
Con este estatus el migrante podría trabajar en cualquier lugar de Estados Unidos y también podría viajar al exterior, lo que resuelve una demanda muy sentida por los migrantes que perdieron contacto de manera forzada con su familia y no pueden ir a visitar ni enterrar a sus familiares.
Con el cobro y las condicionantes propuestas se solventa uno de los escollos de toda reforma migratoria; esta ley no puede considerarse como amnistía, se afirma que hay que pagar para poder acceder a la dignidad. Finalmente, sólo se podrá acceder a la ciudadanía cuando la frontera sea segura, lo que es sujeto a interpretación.
La congresista tiene a su favor que es proactiva, comunicadora, republicana, de origen cubano y al ser una propuesta bipartidista cuenta con algunos apoyos demócratas y republicanos. En contra, tiene toda una caterva de republicanos extremistas, entre ellos Trump, que no aceptan ningún tipo de solución, salvo la deportación.
El tiempo dirá. Recordemos que la última reforma migratoria, de 1986 (IRCA), la firmó Reagan y se regularizaron 3.5 millones de indocumentados. La propuesta trata de evadir tres asuntos espinosos: que se trata de una amnistía, que no tendrá costos para los contribuyentes y que sería la frontera segura de manera definitiva.
La última es la más difícil de cumplir, los flujos migratorios son dinámicos y cambiantes, no se puede legislar de manera definitiva. (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p. 14)
El diagnóstico llevado a cabo por el llamado Nuevo Pacto Financiero Global realizado a finales de junio y que convocara a un número importante de personajes internacionales de la política y las finanzas ( La Jornada 24/6/23) destaca que en los pasados tres años unos 120 millones de personas han sido arrojadas a la pobreza extrema; por tanto es urgente reducir la pobreza, fortalecer la salud, la educación, la seguridad alimentaria, superar la desigualdad y enfrentar el cambio climático y la pérdida de diversidad biológica. Para reducir los desafíos que enfrentan los países en desarrollo y cumplir nuestra agenda global se busca usar la Cumbre de París para avanzar en los compromisos climáticos y con el desarrollo. Se plantean un conjunto de acciones para reducir la pobreza y proteger al planeta, centradas en diversas formas de financiamiento, como priorizar el uso de donaciones y préstamos a tasas preferenciales; créditos a largo plazo a disposición de los países de ingresos medios; fortalecer instrumentos como los fondos fiduciarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), así como de otros organismos internacionales; reforma del sistema de bancos multilaterales de desarrollo y aumentar la capacidad de financiación y la movilización de capital privado, entre otros.
Un primer problema es que la propuesta no mueve un ápice las estructuras del modelo de desarrollo actual, precisamente las que están en la base de estos conflictos y que no surgieron hace tres años y por una serie de perturbaciones simultáneas que han tensionado a los países como se señala. En realidad se han padecido en el siglo XX y por supuesto con mayor gravedad en lo que va del siglo XXI.
Hacer propuestas financieras manteniendo un modelo cuyas estructuras han generado profundas desigualdades no es el camino al mantenerse los términos desfavorables del intercambio comercial, los bloqueos a la autosuficiencia alimentaria que sufren los países subdesarrollados por parte de las grandes agroindustrias exportadoras mundiales, la histórica y desmedida expoliación de las potencias del norte sobre los recursos naturales y minerales, así como de empresas trasnacionales que se instalan en el sur global por los bajos salarios de los trabajadores sin pagar los impuestos que corresponden y sumidos en contaminación. Y, por supuesto, no puede dejarse de lado los conflictos geopolíticos mundiales que buscan alinear a los países a los intereses de Washington, o recibirán las sanciones consabidas.
La solución que se plantea se enfoca principalmente a financiamientos de muy diversos tipos y por parte de distintos organismos internacionales. Sin embargo, si se piensa que uno de los graves escenarios de los países no desarrollados es el sobrendeudamiento, parecería que a mayores flujos de financiamiento mayores tasas de endeudamiento, al mantener el mismo modelo que ejerce restricciones presupuestales. Es correcto que se proponga como sistema innovador la recompra de deuda, pero bajo los mismos parámetros el ciclo catastrófico de endeudamiento se reiniciaría.
Es cierto que en el documento se afirma que se requieren nuevos modelos económicos que reconozcan el valor de la naturaleza para la humanidad y un nuevo pacto financiero mundial, lo cual es importante; sin embargo, si el eje es la transferencia de tecnología, el libre flujo de talentos científicos y tecnológicos para contribuir a una economía inclusiva, abierta y no discriminatoria, quiere decir que los países subdesarrollados tendrán ahora el financiamiento para comprar a los países desarrollados la tecnología que produzcan, y eso sí, muy generosos aceptando a sus talentos. Reducir el costo del acceso al capital para el desarrollo sostenible y generar préstamos muy generosos, no es el camino para enfrentar la dependencia, las profundas asimetrías económicas, porque el mismo modelo excluyente imposibilita el desarrollo de esos países.
Es lamentable que el tema migratorio ni siquiera se mencionó cuando los conflictos mencionados son, en gran parte, sus causas generadoras. Si como se señala estamos trabajando en forma urgente para hacer más por la gente y por el planeta hay que visibilizar en todos los foros, cumbres, asambleas internacionales el fenómeno migratorio y poner en evidencia la responsabilidad de todos los países. Flujos que están sufriendo masacres migratorias de barcos repletos de seres humanos que piden ayuda en las costas de la rica Europa y simplemente los dejan morir.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas en 2030 no se alcanzarán si no se pone sobre la mesa la necesidad de discutir un nuevo modelo de desarrollo alternativo, completamente diferente del actual caracterizado por la cultura del privilegio (Cepal) con su enorme concentración del ingreso, desigualdad, pobreza y marginación. (Ana María Aragonés, La Jornada, Política, p, 14)