Opinión Migración 050823

Bajo reserva

Con el sector antimexicano de la DEA, “ni a la esquina”

En octubre habrá una nueva reunión de alto nivel México-Estados Unidos sobre fentanilo, drogas sintéticas y migración. Nos comentan que el gabinete de seguridad federal aprovechará para preguntar a la agencia antidrogas del país vecino, la DEA, cómo es que llegó al cálculo de que los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación tienen 44 mil personas bajo sus órdenes en más de 100 países. Nos cuentan que en el lado mexicano se tiene la certeza de que hay “una corriente” dentro de la DEA muy interesada en “golpear” a México y que la postura frente a ese grupo interno es: “con ellos, ni a la esquina”. Así los ánimos de cooperación mientras se preparan los trabajos bilaterales. (Bajo Reserva, El Universal, p. A2)

Un verano cruel

ATENAS, Grecia.- La idea era llevar a Carlota, de 13 años, a ver la Acrópolis. La majestuosa ciudad alta, con el Partenón y el Templo de Atenea, fue durante siglos el centro de la vida religiosa y política de los griegos. Nada como ver y tocar la historia. Los boletos estaban comprados hace meses y nuestro vuelo había llegado a tiempo. Pero había un problema: el extremo calor.

Los trabajadores de las ruinas -y de la máxima atracción turística de la ciudad- se fueron a la huelga por las altísimas temperaturas reportadas en la capital griega, llegando a los 48 grados centígrados en la cima de la famosa colina. Y no pudimos entrar. En la noche, casi de consolación, pudimos ver las imponentes columnas iluminadas del Partenón desde lejos, en el concurrido vecindario de la Plaka. Algo es algo.

Veníamos de Roma donde, también, las altas temperaturas estaban causando estragos y enviando a mucha gente a los hospitales. Superando un día los 41 grados centígrados, la popular Fontana di Trevi parecía más bien una tentación ilegal a un brinco de distancia que la típica parada de los tours.

Todo esto podría ser una aburrida anécdota de viaje si no se tratara de algo muy serio. En palabras muy burdas, hemos jodido al planeta. Y hay regiones donde ya no parece haber vuelta atrás.

El río Tigris, en Mesopotamia, tiene cada vez menos agua debido al proceso de desertificación que convierte áreas verdes y cultivables en tierras áridas y desérticas. Y el río Bravo/Grande, que es la fuente de vida e irrigación en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, también se está secando. Como vemos frecuentemente en las noticias, muchos inmigrantes ya no tienen que nadar para cruzar el río, les basta saltar unos charcos con piedras cuando la corriente está muy baja. Y otros quedan muertos en el desierto.

El pasado mes de julio se convirtió en el más caliente del que se tenga registro, según la Organización Meteorológica Mundial. “El cambio climático está aquí”, dijo alarmado António Guterres, el secretario general de Naciones Unidas. “Es aterrador. Y esto es sólo el principio. La era del calentamiento global ha terminado, ahora es el momento de la era de la ebullición global… Para grandes partes de América del Norte, Asia, África y Europa, es un verano cruel… Y para los científicos, es inequívoco: los humanos tienen la culpa”.

Y los humanos ya estamos pagando las consecuencias.

Los días de temperaturas extremas solían ser pocos. Pero ahora se están dando en rachas de semanas o más. Como en Hermosillo y Phoenix. Phoenix, Arizona, reportó 31 días seguidos de temperaturas que alcanzaron al menos los 43 grados centígrados, rompiendo la antigua marca de 1974 de 18 días con ese calor. El titular del diario The New York Times fue preciso: “El mes en que Phoenix estuvo en el infierno”.

Phoenix es la ciudad de más rápido crecimiento en Estados Unidos. Y las casas suben rápido de valor. Pero debido a la escasez de agua, el estado de Arizona ha limitado la construcción de nuevas viviendas en zonas urbanas. ¿Quién quiere vivir en una ciudad donde un mes al año sufres temperaturas que te impiden salir de la casa y donde se proyecta que en el futuro próximo no habrá agua suficiente para todos?

Estos golpes de calor no se resuelven con más aires acondicionados. El 89 por ciento de las casas en Estados Unidos tienen aparatos de aire acondicionado frente a solo un 19 por ciento en Europa, según la Agencia Internacional de Energía. Igual en Europa que en México, hemos recurrido durante siglos a una arquitectura que favorece el enfriamiento natural de las construcciones. Pero ante el aumento de las temperaturas, poner más aires acondicionados, lejos de resolver el problema de fondo, lo acrecentaría. Las unidades de aires acondicionados generan más emisiones de gases que calientan la atmósfera -10 por ciento del total- que los aviones y los buques.

Lo que nos viene es mucho calor, mucho sudor y pocas soluciones a corto plazo. Ya veremos cómo se comporta el mes de agosto, pero podríamos estar viviendo el verano más caliente de nuestra historia. “Sueños afiebrados en la quietud de la noche”, canta Taylor Swift en su canción “Un verano cruel”. Eso es lo que estamos viviendo. Y días infernales tan pronto se asoma el sol. (Jorge Ramos, Reforma, Opinión, p. 8)

Gente como uno / Infiernos esperando mexicanas lejos de casa

Buzos en lagos, perros rastreadores, revisiones en hospitales, cuadrillas de voluntarios y patrullajes, no han rendido frutos en la búsqueda de María Fernanda Sánchez, la joven queretana de 24 años que estudiaba su maestría en Berlín, Alemania, y un día simplemente no volvió al departamento que habitaba.

Se emitió la ficha amarilla por parte de la Interpol para fortalecer la búsqueda de la mexicana en 194 países, mientras sus padres en un comunicado expresaron “Tenemos la esperanza de encontrar a nuestra hija sana y salva”. Todos lo deseamos…

En la ficha de búsqueda emitida por la policía alemana, se hace referencia a que María Fernanda podría encontrarse en una “situación psicológica excepcional”. Dicha descripción llama la atención porque incluso en una Mañanera, el presidente López Obrador se refirió al caso como “una situación especial”, por la que prefería reservarse la información obtenida.

Todo el panorama obliga a echar una nueva mirada sobre la situación de violencia que viven muchas mujeres mexicanas en el extranjero, recordando inevitablemente casos como el de Jessica Astorga, que en 2018 fue asesinada en su departamento de Lyon, Francia, por su esposo, quien intentó disfrazar el crimen de suicidio.

Ese mismo año Berenice Osorio fue apuñalada por su pareja en su domicilio de Bélgica, donde murió dejando huérfanas a dos niñas, y donde el responsable reconoció haberla atacado durante una pelea.

El año pasado, no menos sonado fue el nombre de Paola Schietekat, mexicana condenada por la justicia de Qatar a cien latigazos, luego de denunciar una agresión a manos de un conocido que entró durante la noche y por la fuerza a su domicilio.

Pese a las huellas de violencia en su cuerpo, su victimario aseguró que tenía una relación con la mexicana, quien fue acusada, conforme a la ley islámica, del delito de relaciones sexuales fuera del matrimonio.

La condicionaron a casarse con su agresor para librarse de la pena impuesta y logró salir de aquel país gracias a la intervención del consulado mexicano en Doha. El atacante sigue libre.

Mucho más reciente es el caso de una turista connacional de 27 años que denunció haber sido violada por un grupo de 5 hombres en los alrededores de la emblemática Torre Eiffel, en París.

Los sujetos fueron detenidos el pasado 28 de julio y liberados un día después. Se informó que la investigación está en curso, pero todos están libres.

En 2022 el número de agresiones físicas y verbales contra ciudadanos y ciudadanas mexicanas en el extranjero aumentó 27%, pasando de 277 casos en 2021 a 354 (hasta noviembre pasado), según la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Como en muchas otras situaciones, las mujeres son las más afectadas; en la última década los consulados brindaron asistencia a 9 mil 968 mujeres y a 5 mil 70 hombres.

Estados Unidos, España, Francia, Alemania, India y Turquía son las naciones que más agresiones registran, desde ataques verbales, hasta asesinatos.

Sobre la violencia en la pareja, Alemania, España, Francia y Bélgica son los países donde más se incrementaron estos crímenes y donde ha incrementado la migración de mujeres mexicanas.

Datos de la OCDE revelan que hasta 2020, la migración mexicana en el viejo continente fue mayormente femenina, casi 73 mil mujeres (el 59% de los migrantes de nuestro país) se concentraban en países europeos (España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Suiza y Bélgica).

En el informe “El Infierno Lejos de Casa” elaborado por el Pulitzer Center, señala que “entre enero de 2011 y diciembre de 2021 la red diplomática y consular del gobierno mexicano ha brindado asistencia y protección a 388 mujeres víctimas de violencia doméstica.

Esto significa que en promedio, cada mes, tres mexicanas requieren protección consular por este motivo dentro de los países que integran la Unión Europea, además del Reino Unido y Suiza.”

La impunidad es un lenguaje universal, porque ni los países de primer mundo se salvan de caer en acciones de revictimización y violencia institucional.

“El día en que Noehmi Torres, originaria de Monterrey, se presentó frente al juez en Valencia todavía con moretones visibles en el rostro, por la última golpiza que Manuel, su marido español, le había dado, el magistrado la confrontó:

‘Como ya tienes al español, ¿ya no te hacen falta los papeles verdad? Por eso ahora te dedicas a denunciarlo’”, describe el documento de Pulitzer Center.

Así que al igual que en nuestro país, este fenómeno en crecimiento se fortalece gracias a los monstruos de sistemas insuficientes o autoridades ineficaces para atender estos casos con perspectiva de género, en un mundo donde la violencia contra las mujeres tiene pasaportes de todas las nacionalidades. (Mónica Garza, La Razón, De fin de Semana, p. 31)

Indispensable fortaleza para el cambio

Con olímpica tranquilidad se nos dice que el país vive en paz y seguridad. Los datos son diferentes. Más de la mitad del territorio nacional está bajo el control de las mafias y las carreteras más importantes en manos de delincuentes. Los choferes amenazan con paros antes de seguir arriesgando sus vidas a la vista de autoridades inexistentes y de una confusión de militares que no se sabe si actúan como un cuestionado ejército o armada, o como una siempre indefinida Guardia Nacional.

Díganlo o no los infelices inmigrantes que tienen el infortunio de llegar ilusionados a nuestro país esperando pasar a la tierra prometida, después de pagar miles de dólares por su protección. Las mafias los acosan y traicionan abandonándolos a los riesgos de una ignorada muerte bajo el abrasador desierto o asfixia en camiones convertidos en tumba. Ninguno de los dos gobiernos acierta una solución.

LA CONTRADICCIÓN DE DATOS

La economía del país es un misterio. En un momento estamos en un alegre crecimiento nacional, que la inflación cede mientras que los precios de los víveres a diario aumentan. Las remesas aumentan gracias a la solidaridad de los afortunados familiares que escaparon a una nueva vida allende del Bravo.

El gobierno se ufana de aumentos en los salarios y las grandes empresas se congratulan de sus exportaciones, mientras el gobierno deteriora las ventajas del T-MEC. Las calificadoras internacionales rebajan nuestro grado de confiabilidad y Hacienda hace ingeniosas machincuepas financieras para costear las infladas inversiones en proyectos sin futuro. Nadie evita que suba el costo de la cuenta de nuestra deuda exterior.

Un caso más. El de la Secretaría de Educación, que destapa una supuesta reforma educativa, lejos de las esperanzas de un pueblo que requiere ser orientado hacia la realización de su potencial con enseñanzas concretas y sin ideologías para poder transitar por los caminos de un mundo agresivo y complejo.

Los hechos no checan con los alardes populistas del Presidente.

El Estado deja la desarticulada atención de la salud popular a la caridad de los consultorios y dispensarios privados de asistencia. Ante el inocultable desastre, los funcionarios se enojan y siguen machacando promesas que ya nadie cree.

El gobierno, que debía ser el referente de lo confiable es el que más engaña. Exige a sus seguidores el respaldo electoral absoluto a cambio de la seguridad del apoyo económico de programas sociales deficientes y de un futuro que nunca llega. Espera una fe ciega en la quimérica transformación social diciendo que han quedado atrás los abusivos tiempos pasados y que, ahora nos enteramos, eran los pérfidos tiempos del neoliberalismo.

Sólo un pueblo dotado de la inagotable fortaleza puede encontrar la salida en estos tiempos de las grandes contradicciones que aterrizan en faltas en los servicios públicos más elementales, realidad que el gobierno insiste en ignorar.

Ante el lúgubre cuadro actual de declaraciones sin fundamento, hay que oponer la fortaleza que resiste el engaño y anima a escoger con inteligencia en las elecciones no sólo del Presidente de la República, sino de legisladores, gobernadores y presidentes municipales. Se diría que es de sentido común elegir sólo a quienes merecen los cargos en cuestión.

La historia nos relata que hay una tendencia, en cada caso, de lo contrario. Millones de ciudadanos han seguido dejando a la suerte esos cargos a los intereses corruptos de los que han querido ocuparlos. Corregir la mala situación actual requiere un esfuerzo consciente.

Las elecciones que se celebrarán en junio del año entrante ofrecen la posibilidad de cambiar las cosas. Hay que reflexionar un momento que es inaceptable creer que el voto en contra de Morena cancelará la pensión del adulto mayor y de los otros programas para jóvenes. Hay que insistir que ninguna de estas dádivas se cancelará, ya que están insertas en la Constitución.

Es necesario considerar que estar incluido en esos programas no mejora las fallas del gobierno ni mucho menos los males profundamente dañinos, como los de la corrupción generalizada y la violencia. Mejorar estas condiciones que se sufren no se logrará refrendándole a Morena el poder que le hemos dado.

Las condiciones de vida deplorables no se remedian con pensiones, sólo se remedian con decisión ciudadana. Hemos llegado a la situación actual por negligencia y debilidad, o bien por la buena fe ciudadana que depositó su confianza en los políticos profesionales que la traicionaron.

Por eso se requiere un auténtico convencimiento para que se realice la verdadera transformación. Un electorado valiente como el de 1910 o el del año 2000 que, convencido de la importancia de su voto, le apostó a un cambio que fue histórico. Eso mismo lo puede hacer en 2024. Con un electorado unido y convencido de que juntos saldremos adelante. (Julio Faesler, Excélsior, Nacional, p. 11)

La intolerable indiferencia de la Europa central

Que la literatura tenga un poder enorme es algo esperanzador y en sí mismo digno de aplaudir, salvo, por supuesto, las veces que esto pueda ser una fuente de problemas. Cuando en 1983 Milan Kundera −fallecido hace unas semanas− escribía su famoso ensayo Un occidente secuestrado. La tragedia de la Europa Central (1983), y mediante pura fuerza de la narrativa creaba todo un nuevo mapa y concepto de la región, nadie –su autor incluido− se hubiera imaginado el dolor de cabeza que su visión nos estaría dando décadas más tarde.

Para él, la Europa Central –Polonia, Checoslovaquia, Hungría– era el Occidente secuestrado por el Oriente. Al igual que Austria, estos países nunca han sido parte de Europa del Este ni de la cultura bizantina dominada por Rusia. En cambio, eran parte de la gran aventura de la civilización occidental, con su gótico, renacimiento o reforma. En Europa Central, la cultura moderna, subrayaba Kundera, encontró sus mayores impulsos: sicoanálisis, estructuralismo, dodecafonía. La música de Bartók o Janáček. La novela nueva: Kafka, Musil, Broch, Gombrowicz. Si desde 1945 la región estaba bajo el dominio de la URSS, era no sólo en contra de su voluntad, sino su verdadera naturaleza y su código cultural particular. A pesar de que su Europa central era una región en gran parte imaginada, el propósito parecía noble. Pero el argumento identitario y civilizatorio a favor de su singularidad y su liberación del yugo foráneo acabó siendo un legado envenenado. Un huevo de la serpiente.

Allí, donde Kundera hablaba de cómo la civilización totalitaria soviética −en sí misma, una radical negación del Occidente moderno−, amenazaba a la civilización occidental centroeuropea, hoy la extrema derecha populista en Polonia o Hungría cambia soviética por musulmana y sigue hablando básicamente con el mismo lenguaje en sus alegatos xenófobos en contra de los refugiados que invaden a la región, ponen en peligro su identidad cristiana y quieren secuestrar nuestra civilización.

En este sentido, los populistas −o los posfascistas, como quería Gáspár Miklós Tamás− centroeuropeos son los precursores de la ola xenófoba que tiene dominado también al propio Occidente, donde las extremas derechas −en Francia, Italia o España− luchan sin cesar por la sobrevivencia de su civilización. En Europa Central, los conceptos que por años formaban parte del vocabulario de la resistencia antisoviética primero mutaron fluidamente en islamofobia y luego de regreso: la invasión rusa a Ucrania, a ojos de muchos, confirmó todas las advertencias de Kundera sobre la voracidad de Rusia y de que la amenaza siempre estaba allí, convirtiéndolo en una suerte de profeta.

Unas décadas después de que en la región la consigna principal era la solidaridad, reinaron el egoísmo y la indiferencia a la suerte de los más desfavorecidos: los migrantes y los refugiados. Los llamados unánimes a derribar los muros fueron sustituidos por las voces de erigir los nuevos, que venían incluso de las mismas bocas que antes denunciaban el Muro de Berlín por tenernos secuestrados del lado malo de la historia. La xenofobia consumió al escritor húngaro György Konrád, un ex disidente y uno de los principales apóstoles de la Europa abierta kunderiana y al Premio Nobel de Literatura húngaro (2002), Imre Kértesz, quien alertaba sobre los peligros de la islamización del continente mediante la migración.

 

Incluso, la eminente filósofa Agnés Heller, en la misma clave de preocupaciones de la extrema derecha −de la que ella no era ninguna partidaria−, apuntaba a los peligros del totalitarismo islamista, el lenguaje sacado tal cual de Kundera y sólo actualizado para el presente. Y si últimamente la guerra en Ucrania dio a los centroeuropeos de nuevo chance ser solidarios, su empatía tenía destinatarios muy particulares y las puertas de la región se abrieron sólo a un tipo de refugiados (blancos y cristianos).

Regresando al poder de la literatura, es de alguna manera consolador que en los últimos años una de las principales villanas del gobierno ultraconservador y antiinmigrante de Ley y Justicia (PiS) en Polonia sea Olga Tokarczuk, una eminente escritora, Premio Nobel de Literatura de 2018. No sólo por sus críticas al régimen autoritario de PiS, sino también por ir excavando las historias heterodoxas e incómodas del pasado plurirreligioso, multiétnico y multilingüe de Polonia, que contradicen la narrativa oficialista de pureza nacional (véase: Los libros de Jacobo o Los corredores). En tiempos de la primacía de la etnicidad, del identitarismo y de la represión migratoria en Europa Central no es difícil de ver cómo estas visiones −que constituyen a la vez un necesario reemplazo a la narrativa kunderiana que trae potencialidad de fomentar el rencor y el racismo−, resulten herejes.

Para su defensa, al formular sus alegatos civilizatorios a fin de arrancar la Europa Central de la zona soviética, Kundera no podía prever cómo la cultura se volvería hoy el principal vehículo para las políticas de odio. Igual ya en los años 80 sus argumentos no sonaban muy progresistas, pero tampoco eran tan hardcore como sus versiones pregonadas por otros escritores centroeuropeos como Czesław Miłosz, otro Premio Nobel de Literatura polaco (1980). Tampoco sabía que sus preciadas naciones pequeñas las estarían usando para convertirse en reaccionarios nidos de egoísmo, particularismo cultural e indiferencia. Desde luego, no era la liberación que él tenía en mente. (Maciek Wiśniewski, La Jotnada, Opinión, p. 17)