Alertas de viaje a México, como piedra en el zapato
Dicen que en Palacio ya huele a bilis debido a la actualización de las alertas de viaje del Departamento de Estado de la Unión Americana. En su nuevo reporte, mantuvo la recomendación para que los estadounidenses no viajen a Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas. Al respecto, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, aclaró que el hecho de que “no hubo descensos en los niveles de referencia refleja que nuestro trabajo compartido en materia de seguridad avanza, pero que necesitamos hacer más”. A eso se le llama ver el vaso medio lleno.
‘Gracias’, míster Abbott
Ayer, durante la conferencia mañanera del presidente López Obrador, más de uno levantó la ceja cuando éste agradeció al gobernador de Texas, Greg Abbott, por haber movido las boyas flotantes hacia territorio estadounidense. Sí, el reconocimiento fue para el mismo mandatario estatal que se ha encargado de blindar la frontera, que envía a migrantes en condiciones inhumanas en camiones a otras ciudades y que defiende, a capa y espada, estas políticas al amparo de la lucha contra el tráfico de fentanilo. No pues gracias… (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
Un título sobrecogedor aparecido en La Jornada mostraba con toda crudeza lo que sucede en el mundo. Se señala que al menos este año alcanzarán a pasar por las fronteras de Panamá y Colombia y atravesando por la peligrosa selva del Darién 400 mil migrantes que esperan llegar a Estados Unidos. Sobre todo se evidencia el terrible dolor y tragedias humanas de hombres y mujeres, de todas las edades que, como se señala en el reportaje, “enfrentan múltiples peligros en pos del sueño americano”.
En otro reportaje se muestra a las afueras del Hotel Roosevelt en Nueva York personas indocumentadas que tienen que dormir en la calle porque los albergues están rebasados. El alcalde de la ciudad, Eric Adams, señala que hay 50 mil migrantes en albergues pero habían llegado más de 93 mil en la primavera. Y si bien la urbe es una ciudad santuario y alberga a quien lo solicita, se ha visto rebasada porque, además, algunos estados fronterizos están enviando a sus migrantes como manifestación contra el gobierno del presidente Biden.
Vale la pena señalar que las nacionalidades de esos migrantes, la mayoría son venezolanos, le siguen en importancia numérica ecuatorianos y haitianos, así como mil 500 chinos y mil cameruneses. En México siguen llegando los migrantes, y llama la atención que se encontraron en Sonora 150 procedentes de África, Asia y Sudamérica, algunos retenidos en una casa de seguridad y otros estaban cerca de la central camionera en Sonoyta. Se identificaron 41 de Egipto, 34 de Ecuador, 28 de Mauritania, cuatro de Senegal y uno de Angola.
En este marco resulta preocupante que el gobierno del presidente López Obrador haya aceptado dedicar un espacio en la frontera sur del país para acoger a quienes lleguen en busca de asilo, lo han denominado “Espacio multiservicios”, propuesta que había negado rotundamente el propio AMLO cuando se habló de ello en la reunión de enero en Los Ángeles, que como recordamos no participó porhaber discriminado de la reunión a Venezuela, Cuba y Nicaragua.
No hay mucha información al respecto, pero la primera impresión es que se busca alejar a los migrantes de la frontera norte, deseo de una gran mayoría. Es importante recordar que la propuesta original de AMLO fue drásticamente atacada por Donald Trump, quien amenazó con varias medidas si no revertía esa política considerada atentatoria contra Estados Unidos y se reorientó la política migratoria.
Hay que esperar a tener mayor información de esta oficina multiservicio que, como señala el propio AMLO, en dos o tres meses habrá mayores detalles, pero afirmó, lo cual también llama la atención, que “será transitoria” y no se detendrá ahí a los extranjeros en situación de movilidad. Les brindará posibilidades de empleo y opciones para tramitar su ingreso regular a Estados Unidos.
El problema es que, mientras, los traficantes de personas siguen haciendo su agosto aprovechándose e induciendo a las personas a movilizarse ante una situación que consideran sólo remediable a partir de moverse. Y el vecino del norte sigue marcando la política migratoria.
La migración se mueve bajo consideraciones negativas en los países que deberían apoyar solidariamente a esas personas. Se ha desatado un nacionalismo extremo conjugado con racismo y desinformación que hace casi imposible una recepción, como señalan los cánones internacionales, solidaria y fluida para evitar los horrores de los desplazamientos y darles la protección que merecen.
El caso de la barrera flotante con púas que el gobierno de Texas instaló a la mitad del río Bravo y que acaban de ser removidos después de una larga cadena de notas diplomáticas, es una terrible muestra de lo que puede esperar a México con el próximo presidente de Estados Unidos, que muy posible sea el nefando Trump. Bajo estas condiciones, el gobierno mexicano debe plantear con firmeza y determinación que los países que tienen la obligación de cumplir con sus compromisos internacionales, pero se los pasan por el arco del triunfo por problemas políticos, demagógicos, electorales, racistas y xenófobos, no van a recibir el más mínimo apoyo que perpetúe su irresponsabilidad.
Basta de poner a la Guardia Nacional en las fronteras, acción de la que Trump se burla hasta el cansancio; basta de recibir de regreso a los migrantes que ese país rechaza. México debe hacer valer su soberanía y autoridad y romper con la subordinación y la dependencia de un país que es el prototipo de la injerencia y la falta de democracia y además generador de flujos migratorios. México debe decidir en forma autónoma sobre políticas que son del interés del país y no del vecino, una estrategia independiente para continuar con la 4T. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 19)
En un periodo de cinco años, entre 2017 y 2022 el crecimiento de las remesas enviadas a México fue del 93% al pasar de 30 mil 300 millones de dólares (mdd) a 58 mil 500. El salto exponencial ha puesto a debatir a especialistas sobre las circunstancias y razones que pueden explicar la sorprendente derrama de divisas dirigidas a nuestro país, convirtiéndolo en el segundo receptor mundial después de la India.
El debate vio la luz durante la pandemia. Algunos analistas sugerían que el aumento del dinero enviado por connacionales se debía a que organizaciones criminales aprovechaban los mismos medios para transferir ganancias obtenidas en suelo estadunidense producto de sus actividades ilícitas. Otras voces sostienen, por el contrario, que la subida coincide con los años de contracción económica por el Covid, lo que supuso que los migrantes aumentaran el monto de dólares que depositaban a sus familias, gracias en parte a los planes de ayuda recibidos en Estados Unidos durante la crisis sanitaria.
La discusión se reactivó esta semana tras la difusión de un reportaje de la agencia británica Reuters que durante meses indagó a ambos lados de la frontera las prácticas realizadas por “sindicatos criminales” para transferir dinero. La nota presenta entrevistas a personas dedicadas a cobrar envíos de dinero en pequeñas cantidades (al proceso de dividir grandes cantidades de dinero en pequeñas transacciones se le conoce como “pitufeo”) para entregarlo a desconocidos que a su vez les pagan una comisión. También recoge expedientes de denuncias penales en Cortes federales donde se describen los métodos empleados por criminales para lavar dinero a través de las remesas.
La investigación halló que la amplia red de establecimientos que cuentan con servicios de envío de dinero y las facilidades para realizar las operaciones, al no requerir una cuenta bancaria, facilita su uso por parte de los grupos criminales. Este reportaje no es el primero, pero es el que ofrece más pistas para indagar cuán sólido es el vínculo narco-remesas. En septiembre de 2020 Los Angeles Times publicó un trabajo al respecto, siguió El Sol de México en noviembre de 2021 con un extraordinario relato sobre el modus operandi de los pitufos en Culiacán, así como un documento publicado por la organización Signos Vitales en marzo pasado.
Este último informe revela que unos 4 mil 400 millones de dólares, equivalentes al 7.6% de los 58 mil 500 mdd que se recibieron por concepto de remesas el año pasado, están relacionados con lavado de dinero ligado al narcotráfico. Sobre esta afirmación, el especialista en remesas Jesús Cervantes González, sostuvo que al no tener un conocimiento preciso sobre el funcionamiento de la industria de las remesas, el reporte de Signos Vitales llega a conclusiones y evidencias falaces.
Otro experto, Juan José Li Ng del BBVA, considera poco razonable que el fuerte crecimiento de las remesas entre 2022 y 2022 se explique por actividades ilícitas. Asegura que responde a la fuerte presencia de población migrante en Estados Unidos, a la fortaleza del mercado laboral y la rápida apertura económica tras la pandemia.
La controversia parece continuar. Los casos documentados son un llamado para que autoridades reguladoras y financieras de ambos países compartan información y establezcan controles más estrictos sobre las empresas remesadoras. No debemos dejar resquicios a la delincuencia. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p.14)
¿Cómo sabemos que la adversidad, la negligencia y el abandono tienen un impacto negativo en el desarrollo infantil? Uno de los estudios de caso más relevantes en esta materia es en niñas y niños institucionalizados en Rumania en la década de los 80s, los científicos descubrieron que en las casas hogar llenas de bebés reinaba un silencio y concluyeron que debido a que no hubo una interacción típica entre un cuidador y un niño, nunca se les atendió cuando lloraban y por ello optaron por permanecer en silencio. El estudio determinó causalidad entre negligencia y desarrollo infantil inadecuado y probó que el cuidado cariñoso y sensible puede atenuar los efectos de las adversidades a las que habían sido expuestas.
En México, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, hay 53,862 niñas, niños y adolescentes en los Centros de Alojamiento de Asistencia Social (CAAS) que, por diversas razones como la violencia, la pobreza, el crimen organizado, la migración, entre otras, no viven en un entorno familiar y se encuentran institucionalizados. Esta situación representa un desafío social de gran relevancia.
Lamentablemente en México, de acuerdo con el Coneval más del 10% de las niñas y niños están en pobreza extrema y alrededor de 1,780,000 que equivale al 6% de las niñas y niños de entre 1 y 14 años se les castiga con violencia severa semanalmente.
A lo largo de los años, se ha planteado la necesidad de evitar la institucionalización de niñas, niños y adolescentes, sobre todo, por el impacto negativo en el desarrollo de las niñas y niños por largos periodos de institucionalización. No obstante, es fundamental visibilizar que ante las realidades que existen en México, los Centros de Alojamiento de Asistencia Social (CAAS), si bien deben mejorar en muchos casos la calidad y condiciones de sus servicios, han jugado un papel clave en la vida de miles de niñas y niños como hogares de transición hacia una familia.
Sin duda, es esencial que estos CAAS sean un paso temporal para las niñas, niños y adolescentes y no un destino permanente. La meta debe ser que cada niña, niño o adolescente no regrese a entornos de violencia, pobreza y crimen, sino que transiten hacia la adopción o la reintegración familiar, proporcionándoles una vida de cuidado cariñoso y sensible y un cambio positivo en el corto y largo plazos.
Los CAAS albergan a miles de niñas, niños y adolescentes por lo que es fundamental que durante su estancia se les brinden las mejores condiciones posibles y asegurar que se cumplan sus derechos fundamentales como la educación, salud, nutrición, protección y sin dejar de lado su derecho a la recreación y al juego.
Sin embargo, existen diversas preocupaciones, por ejemplo, que un 21% de las niñas, niños y adolescentes institucionalizados no asistan a la escuela, y que este porcentaje sea aún más alto para la primera infancia, alcanzando un 38%, principalmente por la relevancia de esta etapa trascendental.
Estas cifras reflejan una realidad inquietante, pues lejos de poder disfrutar de un entorno familiar amoroso y estable, miles de niñas, niños y adolescentes institucionalizados pasan largos periodos de tiempo en las Casas hogar para menores de edad y no asisten a la escuela. Los datos muestran que solo el 31% de las niñas y niños reside en estos Centros por menos de 1 año, mientras que un 31% permanece entre 1 y 2 años, un 21% de 3 a 5 años y un alarmante 17% por 6 años o más.
Desde Early Institute, consideramos imperante redoblar esfuerzos para asegurar que las condiciones de estos Centros de alojamiento sean óptimas, y que sus estancias sean cortas, favoreciendo así procesos de adopción o reintegración eficientes que les permitan tener un cambio de trayectoria y lograr el desarrollo en un entorno familiar que les brinde cuidado cariñoso y sensible para atenuar los efectos adversos de su pasado. Se necesita de una colaboración interinstitucional de autoridades desde el ámbito legislativo y escolar, así como de instituciones y de la sociedad civil para mejorar la calidad en los servicios en beneficio del interés superior de cada niña o niño. (Renata Díaz, El Sol de México, Análisis, p. 13)
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