Opinión Migración 030923

Béisbol, empanadas y votos

Jaime vende como pan caliente empanadas afuera del estadio de Los Angeles Angels, equipo de beisbol propiedad de Arturo Moreno, considerado entre las 300 personas más ricas del mundo. ¿Qué tienen en común Jaime y Arturo? ¡Que ambos tienen origen mexicano! Jaime llegó de migrante de Ptazcuaro, Michoacán, mientras que Arturo Moreno es hijo de migrantes mexicanos y, después de emprender distintos negocios, en el 2003 adquirió a Los Angeles Angels, convirtiéndose en el primer mexicano-estadounidense en ser dueño de un equipo deportivo en los Estados Unidos.

 

Hoy, tanto Jaime con su venta de sabor mexicano en los Estados Unidos como Arturo, con su visión empresarial en el país más poderoso del mundo, son parte de nuestros paisanos que radican en el exterior y que pueden ayudar a corregir el rumbo de México.

La Revista CEOWORLD definió a los Estados Unidos como el país más emprendedor del mundo. Nada mal para la nación de las oportunidades y en la que se cumplen los sueños de quienes desean trascender. No obstante, el éxito de la principal economía mundial tiene tras bambalinas historias de millones de migrantes que le han tendido la mano más de una vez.

 

El reporte de la National Foundation For American Policy estima que el 55% de las empresas en la Unión Americana con un valor de mil millones de dólares o más, tienen al menos a un fundador migrante. Además, dichas empresas crean en promedio 1,200 empleos cada una. ¿Datos que nos deben sorprender? ¡No lo creo!

Del 15 de septiembre al 15 de octubre se realiza en Estados Unidos el Mes Nacional de la Herencia Hispana para reconocer a la comunidad latina como parte fundamental de su historia. La finalidad es visibilizar las tradiciones, usos y costumbres que los hispanos han aportado y que hoy florecen en el país más desarrollado del planeta gracias a los migrantes.

 

Por ejemplo, y para orgullo nuestro como mexicanos, para nadie es un secreto que el Cinco de mayo es una de las celebraciones más esperadas en la Unión Americana; y ni qué decir de nuestra comida, la cual de la mano de nuestros paisanos que la comercializan en cualquier lugar que se encuentren, ha servido de influencia para emprender grandes negocios.

Tan sólo la cadena Taco Bell cuenta con 6 mil restaurantes en Estados Unidos. ¿Y qué me dicen del guacamole? Además de ser una de las “joyas” más preciadas de nuestra cocina, también lo es para nuestros vecinos del norte: en cada Super Bowl los estadounidenses consumen un promedio de 114 mil toneladas de aguacates mexicanos.

Esta trascendencia de lo mexicano en el extranjero también forma parte del proyecto que tenemos en el Frente Amplio por México. Por ejemplo, en el cuarto foro regional realizado la semana pasada, precisamente el debate entre las dos aspirantes, Beatriz Paredes Rangel y Xóchitl Gálvez Ruiz, se centró en el papel que tiene México a nivel mundial.

Si bien los temas torales sobre los que reflexionaron fueron las estrategias que consideran tanto Beatriz como Xóchitl para devolver a nuestro país al protagonismo económico, turístico y diplomático en el plano internacional, también tienen muy presentes a los mexicanos que radican en el exterior.

En su participación, Xóchitl comentó que muchas personas piensan que los mexicanos se van de sus lugares de origen por el sueño americano, pero para ella se trata del sueño mexicano, pues no encontraron en sus lugares de origen lo que fueron a buscar. Hay que decirlo como es, sin miramientos políticos: la mayoría de los migrantes se ven obligados a movilizarse. “Debemos hacer que México despegue, los mexicanos sueñan en grande y somos el México que lucha día a día por sus sueños, somos un México sin fronteras que abraza la confianza de un país mejor”.

Jaime y Arturo son parte de nuestros paisanos que construyen un mejor México desde su trinchera, en el exterior. Uno vendiendo las delicias que aprendió a preparar en su hermoso Michoacán y el otro demostrando el espíritu emprendedor de quienes tenemos sangre mexicana en nuestras venas. Jaime y Arturo tienen cabida en el Frente Amplio por México, así como los millones de mexicanos que viven en el exterior y que desean corregir el rumbo del país que tanto aman. (Juan Hernández, Coordinador Nacional Migrante del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, El Sol de México, Análisis, p. 16)

Sarah

Ella y su mamá cruzaron por algún lugar de Tijuana, obvio sin papeles y como parte de un grupo de indocumentados; tendría acaso diez años. Se fueron al norte de California siguiendo las referencias familiares. Sarah hizo toda su escolaridad en planteles públicos y se dio cuenta de que sus condiscípulos eran distintos. A los blanquitos les iba bien en todo y a los morenitos se les dificultaba desde el idioma. También confesaban no haber desayunado o estar a cargo de una pariente porque su mamá y papá trabajaban.

A los años se graduó de profesora en una universidad del estado. De inmediato empezó a dar clases, pero inquieta que era y orgullosa de sus orígenes jaliscienses pronto destacó en el Distrito Escolar y al hablar en público, fuera en español o inglés. Un día se le acercó al señor Wilson Riles, director de educación de California y abogó “…por mis alumnos morenitos” a lo que el funcionario le contestó en afirmativo y la citó en su oficina.

Wilson la nombró asistente de directora en el nivel de preescolar con rango estatal y su representante en la comisión de estándares y formación de maestros del estado.

Por entonces Sarah Gómez ya era mamá de Luis Carlos y hubo de mudarse a Sacramento, donde estaba la Secretaría de Educación del Estado.

Un subordinado de Riles, David Campell, le pidió a Sarah enlazarse con México para idear una coordinación con nuestro país y apoyar a los niños migrantes recién llegados a California. Se organizó el equipo y allí me tocó participar. Por el equipo mexicano estábamos funcionarios públicos y docentes de Baja California, encabezados por Gustavo Almaraz. Se hicieron tres comités: educación preescolar y guarderías; escuelas técnicas vocacionales y educación superior.

Muchas ideas e intercambios fluyeron. Se enriquecieron ambos sistemas y con experiencias, planes de estudio y docentes. De allí nació un modelo para actualizar docentes en guarderías, preescolar y básica: la Universidad Estatal y de Estudios Pedagógicos, en Mexicali a cargo del profesor Alfonso Sepúlveda.

Pasaron los años y ella partió muy joven, pero dejando un testimonio de trabajo y compromiso con “mis morenitos” como lo pidió cuando conoció a Riles. (Antonio Meza Estrada, El Heraldo de México, Escena, p. 13)

Cartón

Trump030923

(Palomo, Excélsior, Nacional, p. 7)