Francisco Garduño
Comisionado del INM
Ante la muy evidente crisis, social y humanitaria causada por el flujo extraordinario de migrantes a nuestro país sigue indiferente, y mientras otros funcionarios dan la cara, el comisionado brilla por su ausencia
(Sube y baja, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)
La contención
Y hablando de temas migratorios todo indica que las autoridades federales comenzarán a reforzar la política en la que la contención y la expulsión tienen un papel más preponderante. Y es que esta semana se prendieron las alertas, luego de que reconocen que sí hay un alza muy fuerte de traslados de familias de sur a norte. Imposible negar, nos hacen ver, la clara evidencia que aportan las imágenes de trenes repletos de personas indocumentadas que buscan llegar a Estados Unidos. Por lo pronto, se ha puesto sobre la mesa la palabra “intervención” que no es otra que la acción de bajar a los migrantes de los trenes para “rescatarlos”, se ha dicho, de la posibilidad de que sufran un accidente a bordo, ya no de La Bestia sino de las bestias —que pasan por varios estados—. Las nuevas acciones, sin embargo, nos anticipan, habrán de revivir las tensiones entre las autoridades y las organizaciones de la sociedad civil que han venido reclamando desde hace años un ajuste a la política migratoria. Pendientes. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Datos duros tomados de la organización Reinserta, que dirige Saskia Niño de Rivera: en 2022 había 1,392 adolescentes y más de 68 mil jóvenes de 18 a 29 años privados de libertad. (INEGI 2022)
El 48.4% de adolescentes en internamiento tienen o tuvieron a un familiar privado de libertad. Nueve de cada 10 personas privadas de la libertad estuvieron involucradas por primera vez en alguna actividad delictiva antes de cumplir seis años. (Reinserta 2023)
Peor aún, aproximadamente 30 mil niños, niñas y adolescentes son reclutados cada año a las filas de la delincuencia organizada. (Redim 2019)
En marzo del año pasado, dos diputadas federales, Andrea Chávez, de Morena, y Yolanda de la Torre, del PRI, ambas provenientes de estados con graves problemas de inseguridad como los son Chihuahua y Durango, respectivamente, plantearon tipificar el delito de reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en la “Ley General de Trata de Personas”.
En su momento, la diputada Chavez calificó esa iniciativa como prioritaria, porque la tipificación del reclutamiento como delito se sumaría a los esfuerzos que realiza el gobierno de México para prevenir la vinculación de las y los menores a actividades delincuenciales.
Por su parte, la entonces diputada De la Torre, hoy titular del Poder Judicial duranguense, señaló que el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos “es un tema que duele y deja heridas que difícilmente podrán sanar”.
A un año de aquellos planteamientos, nada ha sucedido. No se ha legislado al respecto. En la calle, todo sigue igual en materia de reclutamiento de niñas y niños
En 2022 Saskia Niño de Rivera presentó su libro “Un sicario en cada hijo te dio”, en el que da cuenta de los testimonios de los estragos del reclutamiento infantil, tomados de menores sobrevivientes de esos infiernos, con las vidas quebradas y con pocas posibilidades de futuro.
“Son infancias interrumpidas, caracterizadas por núcleos familiares violentos, disfuncionales, sin escuelas capaces de detectar las señales de ayuda que piden estos niños y niñas, que además viven en entornos criminógenos; es decir, que tienen muy normalizada la violencia, y son fácil presa de las organizaciones criminales que los inducen a las drogas y a la delincuencia”, mencionó.
Aseguró que, de acuerdo con el INEGI, los menores que se involucran en actividades delictivas tienen, en promedio, sólo tres años de vida activa criminal, antes de ser detenidos o asesinados.
Ya desde entonces Niño de Rivera percibía dispersión de esfuerzos entre sociedad y gobierno, además de la ausencia de una estrategia integral de desmovilización, o de testigos protegidos y atención especial a niños y adolescentes en conflicto con la ley.
“Se les detiene, se les lleva a los tutelares, pero no hay más trabajo de seguimiento que los persuada de no regresar a delinquir al salir de nuevo a las calles”.
“Tenemos que empezar a generar una red de protección para estos niños; entender que además de señalarlos por sus faltas también hay que entender que la sociedad estuvo ausente cuando fueron violados o cuando su mamá los regaló o vendió a los 5 años de edad. Hay una corresponsabilidad social que hay que remediar”, enfatiza.
Sin embargo, aun cuando se tiene diagnosticado el problema, ninguno de los tres poderes de la Unión ha hecho su parte para comenzarlo a erradicar. (Alejandro Jiménez, El Sol de México, República, p. 2)
Parece que la política del “gran garrote” está de regreso por parte de los estadunidenses. Esta práctica, resumida en la frase “habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos”, fue usada por los vecinos del norte en Latinoamérica para imponer condiciones e intervenir en la región para salvaguardar sus intereses y promover su tendencia expansionista.
En épocas pasadas actuaron bajo la excusa de las invasiones extranjeras, sobre todo europeas, pero también lo ha sido la democracia o la seguridad nacional o continental.
Los ideales expansionistas y esta idea de que ellos son los “elegidos” para liderar el continente sigue estando presente, tal vez ya no en términos territoriales, pero sí sociales, económicos y de seguridad. En pleno 2023 ellos saben que emprender una lucha por territorio sería muy arriesgada y desgastante y ahora pretenden hacerlo por otros medios, una conquista política más que física.
“El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos expandirá agresivamente la presencia de sus agentes de investigación criminal trasnacional en México durante 2024 para impedir que se fabrique fentanilo, se trafique al mercado estadunidense…”, anunció el referido Departamento el pasado miércoles como parte de su estrategia para combatir los opioides ilícitos.
Argumentando que la mayor cantidad de fentanilo que llega a Estados Unidos es traficado por México o bien producido en nuestro país, y so pretexto de poner fin a la crisis que ha devastado a la sociedad estadunidense, el instinto expansionista cobra fuerza de nuevo. La solución para ellos está fuera de sus fronteras y no al interior, donde una sociedad decadente y violenta ve como única salida el consumo de droga.
México tiene que estar alerta a estas declaraciones, pues en ningún momento se específica si estas operaciones se harán notificando a las autoridades mexicanas o en colaboración con ellas, además de ser una excusa para tener presencia no solicitada en nuestro país, el tema puede también ser usado como presión política y económica si nuestro país no pone límites claros y, sobre todo, pone en marcha acciones claras para calmar los ánimos.
Y esto, incluso, también fue mencionado por el Departamento de Estado, además del tema de seguridad, sus intenciones también son alertar sobre empresas que estén inmiscuidas con el narcotráfico y frenar cualquier colaboración con estas. Que no sorprenda posteriormente la cancelación de cooperación económica más importante como método de castigo.
“América para los americanos” reza otra de las doctrinas expansionistas estadunidenses, que ahora tiene que ser tomada no sólo por México, sino por los hermanos países latinoamericanos, mostrar un frente unido que tome con seriedad el tráfico de drogas y mantenga calmado al gran garrote. (Azul Etcheverry, Excélsior, Nacional, p. 7)

(Frik, La Crónica de Hoy, La Dos, p. 2)

(Solís, Excélsior, Global, p. 24)
