Opinión Migración 260923

Artículo mortis  /  Somos el muro trasero

El pasado 11 de mayo expiró en Estados Unidos la cláusula 42, activa durante 38 meses. Trump la usó para prohibir la entrada e imponer las expulsiones sumarias de todos los viajeros que pudieran representar un riesgo sanitario o de salud pública por haber estado recientemente en regiones con presencia de alguna enfermedad contagiosa —que, en el caso del covid, aplicaba para todo el mundo—, y Biden nunca la revocó hasta que, con la declaración del fin de la pandemia, expiró solita. La cláusula jamás aplicó para aquellas personas que llegaran en avión, o que vinieran de países ricos, o que fueran de piel clara, por supuesto.

Casi 3 millones de migrantes fueron botados del sueño americano sin ceremonia gracias a la 42. ¿Qué hizo Biden cuando el regreso del derecho de los suplicantes a quedarse en los Estado Unidos mientras tramitaban su proceso amenazó con ahogar sus fronteras? Pues recargarse en el humanismo mexicano, faltaba más: López Obrador, quien desde 2019 ya había enviado a su flamante Guardia Nacional a macanear migrantes al sur, se comprometió esta primavera a recibir hasta a 30 mil migrantes mensuales en suelo mexicano para evitar que estos residieran mientras corrían sus trámites al norte del Bravo.

Este viernes, ante el alud de viajantes que colapsó las garitas de las ciudades fronterizas y cerró las rutas ferroviarias al norte del país, se reunieron en Ciudad Juárez oficiales de migración gringos, encabezados por su comisionado, Troy Miller, con sus homólogos mexicanos, oficiales de la Guardia Nacional y el gobernador de Chihuahua.

¿Qué acordaron? Además de endurecer el ya de por sí infernal paso de los migrantes por nuestros suelos, otrora reconocidos por aceptar con los brazos abiertos a nuestros hermanos en desgracia, los mexicanos prometieron atrapar a los caminantes para deportarlos, por tierra o aire, de vuelta a sus países de origen. También ofrecieron negociar con los gobiernos de Centroamérica, Colombia, Cuba, Venezuela y Nicaragua para expeditar la expulsión de sus ciudadanos; a darle trámite a los deportados por la garita entre El Paso y Ciudad Juárez; a establecer retenes a lo largo de las vías de Ferromex; a reportarle a la migra gringa un censo diario de viajantes y a hacer operativos sorpresa antimigrantes en trenes, autobuses y carreteras. Al mismo tiempo, nuestra flamante Canciller, Alicia Bárcena, sonaba la alarma en la ONU, mencionando que las caravanas estaban ahogando la frontera sur del país y anunciando que los presidentes de México y EUA se reunirían en noviembre para tratar la emergencia.

Cuando esta pasada primavera se revocó la 42, los gringos arrestaban cerca de 3 mil 500 migrantes diarios. Hoy cuentan más de 8 mil detenciones, sobre todo en los alrededores de Del Río y El Paso. El Instituto Nacional de Migración, o INM, reportó que en lo que va del 2023 hubo casi 800 mil deportados desde México hacia el sur. Que las condiciones en México para los migrantes sean no sólo mortalmente inseguras sino infrahumanas no parece importarle a nadie(Roberta Garza, Milenio, Al Frente, p. 3)

Seres redundantes

La emigración es una catástrofe social explosiva; y nada la detendrá. El epicentro de la conmoción es Estados Unidos y Europa; lo es de todas las desgracias humanas macrosociales del planeta desde hace siglos.

La emigración masiva derivó de la construcción del sistema colonial y de su continuidad natural, el capitalismo, el más depredador sistema económico de la historia. Durante el último tercio del siglo XIX nació de ese sistema la emigración de los pobres; por desposesión absoluta y ausencia de horizontes de vida para la mayoría. Desde entonces la catástrofe no ha hecho sino crecer.

Los que un día fueron decenas y centenas, se volvieron miles y más tarde centenares de miles. Entre enero y agosto del presente año, sólo en México, el Instituto Nacional de Migración rescató a un millón 469 mil 787 personas; de modo concurrente las olas de migrantes en Europa crecen sin cesar, y provocan la pérdida del juicio a sus gobernantes. Nada puede detener el crecimiento de la catástrofe; los poderes juntos de los centros dominantes nada pueden hacer.

Los millones de pobres de la Tierra migrarán acompañados siempre del más indecible sufrimiento, y se volverán decenas y centenas de millones. Las distancias pasmosas, la ferocidad del daño del trayecto (policías y delincuentes, selvas y pantanos), las violaciones y muertes numerosas, no detienen el flujo incesante. En los centros del sistema el pánico se ha apoderado de los poderes.

El papa Francisco es la voz juiciosa. Tras la llegada masiva de emigrantes a la isla italiana de Lampedusa, en Marsella (Francia) dijo: “El fenómeno migratorio no es tanto una emergencia momentánea, siempre buena para la propaganda alarmista, sino un hecho de nuestro tiempo”; este proceso debe gestionarse “con una responsabilidad europea capaz de afrontar las dificultades objetivas… Han resonado dos palabras que alimentan los temores de la gente: ‘invasión’ y ‘emergencia’.

Pero quienes arriesgan su vida en el mar no están invadiendo, están buscando hospitalidad” y “no deben ser considerados como una carga que hay que soportar”. Lamentó que se hayan cerrado “varios puertos del Mediterráneo”. El ministro del Interior francés, Gérald Darmanin, señaló que Francia “no acogerá a ningún migrante” procedente de Lampedusa. Mientras, Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de Ministros de Italia, de extrema derecha, es la voz de la histeria. Hechos dramáticos similares se viven en la isla griega de Lesbos.

También en estos días, el alcalde demócrata de Nueva York, Eric Adams, con más de 60 mil migrantes en la ciudad, decidió que la solución era limitar a un mes el alojamiento de migrantes adultos sin familia, anulando así una ley histórica neoyorquina de hace décadas que obligaba a Nueva York a proporcionar alojamiento a quien lo necesite durante el tiempo que sea necesario.

Las necesidades de los migrantes crecen, los poderes se disminuyen sus propios recursos. Miles de personas serán echadas a la calle aunque no tienen dónde dormir ni cuenten con algún trabajo.

“El problema de los inmigrantes destruirá Nueva York”, afirmó Adams en rueda de prensa. “Destruyen”, es su definición. Los republicanos aplaudieron: “Agradecemos al alcalde Adams que haya sido honesto sobre el alcance de la crisis de la inmigración”, escribió en X el congresista Nick LaLota, al que siguió el presidente de la Cámara, McCarthy: “Ahora debe derogar las políticas de protección de Nueva York y el presidente Biden debe restablecer la ley Remain in México”, de Donald Trump: quédate en México (o muérete).

El imperio puede menos que México según las gesticulaciones de sus políticos. Contemporáneamente, Berlín afirmó que ya no tenía espacio para acoger a más refugiados y solicitantes de asilo, que ya 32 mil personas están alojadas en instalaciones públicas.

Según la Administración de Asuntos Sociales del Senado, la capacidad de acogida de personas en los centros de la Oficina Regional de Refugiados “está completa”. Lo mismo ocurre en el centro de acogida de solicitantes de asilo del distrito de Reinickendorf y en el de ucranios del antiguo aeropuerto de Tegel.

Los municipios alemanes se quejan de carecer de los recursos necesarios para gestionar la acogida e integración de los refugiados asignados. Los gobernados por la oposición conservadora exigen una política de inmigración restrictiva. Cerrazón y pánico frente a desafíos complejos. Incomprensión, ignorancia e incapacidad totales.

La operación de la economía mundial exige un cambio de fondo. La desigualdad global está pasando factura. México clama en la ONU, pero clama en el desierto. Crisis migratorias sin pausa veremos en los países del centro imperialista. También en los países vecinos –con recursos muy inferiores–, que agravarán la vida desdichada de los migrantes.

Para el capitalismo los migrantes son seres redundantes: las olas de los migrantes elevarán su altura y todo lo inundarán. Será una avalancha que hundirá al sistema en un largo tramo histórico de caos y devastaciones humanas.  (José Blanco, La Jornada, Opinión, p. 19)

Parteaguas  /  ¿Van a tramitar su visa? Parece mal momento

Un cierre de Gobierno en EU a partir de octubre pondría un obstáculo a ciertos “paisanos” que dependen de trámites migratorios pendientes para visitar a su familia en México.

¿Hasta dónde llega hoy Latinoamérica hacia el norte? Su moneda se devaluó 7 por ciento frente a las más relevantes del mundo en un año y hasta ayer, en este país había un senador de apellido Menéndez que se negaba a renunciar, pese a que junto con su esposa, fue acusado formalmente de soborno por un gran jurado federal.

Su industria automotriz está en huelga y hasta los actores siguen confrontados con los estudios de cine, pese a que los escritores de historias parecen haber alcanzado un acuerdo.

En este país, el gobierno también está a punto de cerrar parte de sus operaciones el domingo, por carencia de recursos. Esa nación es Estados Unidos.

Conviene no engañarse. Gracias a su innovación empresarial, los vecinos continúan y seguirán siendo por mucho tiempo los dueños de la economía y la moneda más poderosa del planeta. Pero es evidente que sus bases sociales se sacudieron desde 2016, cuando un candidato Donald Trump se convirtió en presidente y revolvió al Partido Republicano.

Ahora la advertencia es la siguiente y proviene de su agrupación empresarial más fuerte: la US Chamber of Commerce, que escribió un memorándum para sus miembros.

“A pesar de que la Administración Biden y los líderes del Congreso de ambos partidos en la Cámara y el Senado quieren evitar un cierre del gobierno, existe un consenso sustancial de que se producirá un cierre al comienzo del año fiscal, el 1 de octubre”.

“Si se produce un cierre del gobierno, es probable que tenga una duración significativa y no haya un camino claro para reabrir el gobierno”, expuso en su sitio web hasta ayer.

Esas son incómodas noticias para los habitantes de Estados Unidos, pero también para la relación comercial y política con sus socios.

El principal en todo el mundo por volumen de mercado y cruces fronterizos es México. Se disparan varias alarmas de riesgo y una es fácil de entender.

¿Pueden detenerse los trámites de visas por el cierre del gobierno?

La US Chamber of Commerce detalla que en un informe de 2018, el Servicio de Investigación del Congreso, una organización no partidista, detalló algunos de los impactos de cierres gubernamentales anteriores, entre ellos, al trámite de visas.

Aproximadamente entre 20 mil y 30 mil solicitudes presentadas por extranjeros para obtener este documento quedaban sin procesar cada día, junto con 200 mil solicitudes de pasaportes estadounidenses que tampoco fueron tramitadas.

“Las industrias turísticas y las aerolíneas estadounidenses sufrieron pérdidas por millones de dólares”, advierte el gremio empresarial.

Un cierre a partir del mes entrante pondría un obstáculo a ciertos “paisanos” que dependen de trámites migratorios pendientes para visitar a su familia en México.

También quienes planean cruzar la frontera hacia el norte durante el otoño pueden enfrentar contratiempos.

Durante uno de los cierres gubernamentales anteriores, museos, monumentos y 368 sitios del Servicio de Parques Nacionales dejaron de funcionar, provocando desilusión de paseantes y pérdida de ingresos para comunidades locales.

¿Es inevitable el cierre del gobierno de EU?

No. Cuando los legisladores se vuelvan a reunir hoy, la Cámara y el Senado impulsarán cada uno su legislación para evitar un inminente cierre del gobierno. Si no toman medidas, el gobierno cesará sus operaciones cuando las leyes de gasto actuales expiren el 30 de septiembre.

Si éste se concreta, habrán ocurrido seis cierres desde 1995; pero cuatro de ellos solamente en una década, lo que mostraría un deterioro en la capacidad de gobierno del principal referente democrático de esta era.

Hay miles de millones de dólares en proyectos gubernamentales que dejarían de derramarse hacia la economía norteamericana que va de México a Canadá.

Por el bien de su sociedad y de las otras democracias del mundo, ojalá que los estadounidenses encuentren nuevas vías de solución. No necesitamos más problemas. (Jonathan Ruiz Torre, El Financiero, Empresas, p. 20)

Uso de Razón / El modelo que no funciona

En México no hemos aprendido que sin crecimiento económico, sin seguridad personal ni patrimonial, la emigración es inevitable, comenta Pablo Hiriart

La crisis de migración que viven Venezuela, Nicaragua, Cuba y México tiene una explicación común: el modelo populista (dictatorial en los tres primeros países) no funciona.

El modelo que funciona en América, sin ser perfecto ni mucho menos, es el modelo de Estados Unidos.

Hay Estado de derecho y crecimiento económico.

Esas dos virtudes hacen que millones de personas al sur de la frontera estadounidense lo dejen todo y arriesguen sus vidas y la de sus hijos por llegar a Estados Unidos.

Crecimiento y ley.

En México no hemos aprendido que sin crecimiento económico, sin seguridad personal ni patrimonial, la emigración es inevitable.

Peor es el caso de los venezolanos, a quienes un gobierno autoritario y populista transformó a habitantes de un país con movilidad social y riqueza nacional, en una nación de tránsfugas que se sienten apestados adonde llegan.

“Los venezolanos que huyeron de su país y aquí buscan cómo continuar hacia Estados Unidos montan sus cunas, parrillas y colchonetas sobre la banqueta, dicen los vecinos, orinan en las jardineras, secan su ropa, defecan en las esquinas, estorban las salidas”, dice la crónica de Jorge Ricardo en Reforma.

Los vecinos (de Huehuetoca, Estado de México), con razón se desesperan: “No es xenofobia, es que ya no podemos”.

Y Blanca, una mujer venezolana, le dice al cronista, mientras le hace trenzas a su hija de cinco años: “Nos dicen que nos vayamos. Sabemos que somos un estorbo, pero no es que lo queramos”.

El punto es que “de mi país ya no queda nada”, dijo un joven venezolano, de 20 años, entrevistado en el Metro de la Ciudad de México por EL FINANCIERO.

Estados Unidos no es el culpable de esa tragedia humanitaria, sino que es la solución.

El gobierno mexicano suele reprochar a Estados Unidos porque no ayuda más a los países de Centroamérica. ¿Cómo? Sin ley no se puede. Sin libertad económica tampoco.

Absurdo que nuestro gobierno diga que la migración se frenaría si Estados Unidos ayuda con dinero para que en los países expulsores siembren arbolitos.

El problema en Venezuela es el chavismo, en Nicaragua la dictadura de Daniel Ortega y en Cuba la del Partido Comunista. ¿Para qué el autoengaño?

Que siembren guayabos y papayos los venezolanos para que no tengan que emigrar en las condiciones que lo hacen. Igual los cubanos y nicaragüenses. Qué absurdo. Necesitan libertad económica para prosperar.

Y en Honduras y Guatemala lo que falta es ley.

En México, lo mismo.

Nuestro país había logrado una tasa de migración equilibrada, y ahora encabezamos las expulsiones que hace la Patrulla Fronteriza, arriba de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Sin crecimiento económico y con violencia al alza, hemos vuelto a ser el principal expulsor de migrantes hacia Estados Unidos.

De una tasa cercana a cero en los dos gobiernos anteriores, ahora se disparó la emigración ilegal a Estados Unidos: 362 mil 248 mexicanos detenidos (una o más veces) en la frontera en 2020. Para 2021, 666 mil 648. Y en 2022, 800 mil 688.

Y eso que aquí se gastan miles de millones de pesos al año en sembrar arbolitos.

No es por ahí. El problema en México es la falta de crecimiento económico y la falta de Estado de derecho.

No funciona el modelo de las transferencias directas de dinero a la población y la tolerancia a los grupos criminales.

El gobierno presume algunos datos favorables en la baja de la llamada “pobreza moderada”. Ojalá sea así. El Programa Universitario de Estudios para el Desarrollo (PUED) de la UNAM tiene datos muy diferentes. La baja de la pobreza de 2018 a 2022, señala, fue de sólo 0.1 por ciento.

Donde coinciden con el INEGI es que aumentó la pobreza extrema. Según el PUED que dirige Enrique Provenzio (al que nadie podrá señalar de economista de derecha), ésta aumentó en 2 millones de personas.

Es decir, en los mil 491 días de la presente administración (1 de diciembre de 2018 a 31 de diciembre de 2022), cada 24 horas mil 341 mexicanos pasaron a las filas de la indigencia.

No hay atajos conocidos.

Lo que saca de la pobreza de manera sostenida y sólida es el crecimiento económico y el Estado de derecho. Como en Estados Unidos.

Desde luego hay que fortalecer los temas educación, apoyos a grupos vulnerables, fortalecer lazos comunitarios.

Pero la base está tan clara que no queremos verla: ley y libertad económica. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional p. 30)

Quebradero  /  Chiapas. Un diagnóstico fallido

En Chiapas se requiere de algo más que enviar a la Guardia Nacional y al Ejército. El estado sigue bajo un diagnóstico fallido.

Ya son varios meses metido en la violencia de los cárteles de la droga, los flujos inéditos migratorios y conflictos históricos entre comunidades. Chiapas tiene un problema de gobernabilidad desde hace al menos dos sexenios. Los últimos años ha sido gobernado por el Partido Verde y por Morena, los cuales han sido apoyados y apuntalados por el pasado Gobierno federal y por el actual.

No pueden esgrimirse pretextos. Se conocen bien los problemas, los cuales tienen en la pobreza uno de sus ejes. Ha sido difícil cambiar las tradiciones, pero muchos conflictos entre las comunidades debieron buscar ser resueltos o por lo menos sentarse a la mesa para buscar salidas alternas.

Chiapas forma parte de nuestro imaginario colectivo de siempre, pero, sin duda, la acción zapatista lo colocó en el centro, lo cual nos permitió como sociedad la toma de conciencia y el significado del indigenismo. Chiapas tiene un antes y un después desde el 1 de enero de 1994 le dejó una honda huella al estado y al país, y si no se apura a Centroamérica.

Da la impresión de que los gobiernos no aprendieron nada de aquella invaluable irrupción y el significado que tuvo para el estado mismo. Chiapas se colocó a partir de ello en un referente del país para el mundo. A través de la irrupción, conocimos la historia de un estado con grandes diferencias socioeconómicas, con una riqueza orográfica y cultural excepcionales, y una fuerza indigenista que nos llevó a que generacionalmente tomáramos conciencia plena de nuestros orígenes.

Sumemos a todo esto su ubicación geográfica. Es una de nuestras fronteras por las que entra la mayor parte de la migración que intenta llegar a EU. Todo lo que rodea a Chiapas debió tener un seguimiento de los diferentes niveles de gobierno, porque tiempo que conjunta virtudes inigualables estaba obligado a entender los riesgos y atacar de manera directa la pobreza; en algún sentido se está buscando con el desarrollo de las contradictorias obras del sexenio.

La presencia de la delincuencia organizada es un tema que se trae desde hace varios años en el estado. En el último año las cosas se han agudizado, pero no estamos ante algo que deba sorprender porque es un escenario que desde hace tiempo se encuentra en Chiapas, en la frontera y en Guatemala.

La responsabilidad primera es de los gobiernos que presumimos debieron tener un diagnóstico con base en sus servicios de inteligencia de lo que poco a poco se estaba gestando. La porosidad de la frontera es ocasión para que la delincuencia organizada se mueva entre la complicidad de las autoridades y la compleja y atractiva orografía de la zona.

En los últimos dos años, San Cristóbal de las Casas ha vivido situaciones de excepción producto de dos fenómenos: por una parte, la delincuencia que tiene que ver con el transporte público de grupos que lo utilizan para delinquir. Las mafias se han ido consolidando en la pelea por las rutas y ha terminado en las calles de San Cristóbal.

Por otro lado, los intentos de apoderarse de amplias zonas del estado por organizaciones criminales se han intensificado y en algunos casos han encontrado empatía entre los pobladores.

La arquidiócesis difundió un boletín en el que pide a los habitantes que no salgan, porque la situación es de alto riesgo, a la vez que le solicita a la autoridad que actúe; San Cristóbal es una de las joyas de la corona de Chiapas.

Lo que pasó el fin de semana no es un asunto de “mucha propaganda”. Es una de las definiciones de lo que vive el estado.

RESQUICIOS.

Nueve años se cumplen en este día de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. El desaseo de las investigaciones no permite conclusiones definitivas. Uno de los ejes es la delincuencia organizada, la cual, como fuere, sigue actuando en la zona, como se puede ver en Iguala y Chilpancingo.  (Javier Solórzano Zinser, La Razón, México, p. 2)

Pulso Político  /  “Mucha propaganda, desfile de cárteles”: AMLO

Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, desfiles de caravanas de hombres armados y encapuchados, a plena luz del día, como el del Cártel de Sinaloa que hubo el fin de semana en Frontera Comalapa, Chiapas, “es mucha propaganda” al asegurar que los videos fueron difundidos por el “bloque conservador” que trata de que se extienda esa noticia, aunque reconoció que últimamente ha habido enfrentamientos entre delincuentes en esa zona fronteriza con Guatemala.

Dijo en su mañanera que son los “conservadores” que están en contra de la transformación, los que reproducen esas noticias y que eso va a continuar porque “es parte del proceso electoral del 24; son campañas que vamos a estar aquí, pues enfrentando, informando” de lo que ocurre por la disputa entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación que, en la frontera chiapaneca con Guatemala, se disputan territorio para tener espacio y guardar droga.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

Más tardó en abrirse el registro de aspirantes de Morena a cargos de elección, ayer, que en iniciarse un interminable desfile de quienes buscarán contender por las postulaciones a gobernadores en la CDMX y ocho entidades federativas, con llamados a la unidad interna, puesta en riesgo por Marcelo Ebrard, tras el proceso de las “corcholatas”, con la exigencia de reponerlo, que lo mantiene con un pie fuera del guinda.

Por lo pronto, para el segundo cargo político y administrativo más importante después de la Presidencia de la República, que es la de Jefe de Gobierno de CDMX, Omar García Harfuch y Clara Brugada fueron los primeros en cumplir con ese requisito, entre coros de “¡Harfuch!” y “¡Clara!” de sus simpatizantes.

Ante la cada vez más grave crisis migratoria que enfrenta México, al fin fueron convocados ayer a Palacio Nacional los gobernadores de los estados del sur y sureste, que hasta ahora han sido meros testigos de la irrupción de miles de familias enteras procedentes de Centroamérica, que intentan llegar a Estados Unidos.

Coincidió el encuentro en la Casa Blanca entre los presidentes Biden y Zelenski, de Ucrania, con el comunicado del gobierno de Estados Unidos que calificó de “extraña”, la invitación a un contingente de tropas de Rusia al desfile militar del sábado 16 de este mes, que motivó un enérgico reclamo de la embajadora ucraniana, Oksana Dramaretska.

No porque haya “riesgo”, pero el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, ofreció un “plan de protección” a Xóchitl Gálvez y a Claudia Sheinbaum, virtuales candidatas presidenciales de la oposición y la 4T, durante su campaña.

Habra curp con fotografía: el Senado abrogará hoy la Ley General de Población de 1974, que creó esa identificación sin ella.

Nueve años, hoy, de la desaparición de 43 normalistas.  (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 8)

Aristas  /  Migración: la crisis que nadie quiere ver

En Estados Unidos, la migración será un tema crucial en las elecciones de 2024. Lo mismo debería ocurrir en México; sin embargo, ninguna precandidatura ha siquiera abordado el tema al momento.

En agosto se rompió el récord, de los últimos 5 años, de detenciones de personas migrantes en la frontera entre México y EU, con casi 233 mil, sumando más de 2.2 millones en 12 meses. Al considerar que la mayoría de estos individuos ingresan por nuestra frontera sur y permanecen en nuestro territorio, es imprescindible que quien tome la silla presidencial el próximo año abandere esta causa.

Una serie de acontecimientos ha puesto de relieve la crisis migratoria que enfrenta México: Ferromex anunció la suspensión de 60 trenes de carga a fin de desincentivar los flujos migratorios; algunos refugios han cerrado o han sido desalojados; en estos días un grupo de 2 mil migrantes traspasó las instalaciones de las oficinas de la Comar en Tapachula; la misma Comar romperá el récord, estimando una cifra superior a las 140 mil solicitudes de refugio; la saturación en ambas fronteras ha orillado a México a desplegar más de 34 mil elementos de seguridad para detener y eventualmente deportar a miles de personas.

México se encuentra en una situación sumamente complicada. La narrativa del gobierno en torno a la migración ha sido mucho más abierta y favorable a recibir personas de Centroamérica y otros lados. No obstante, en la práctica se han desplegado medidas mucho más agresivas y arbitrarias que en el pasado, como enviar a la Guardia Nacional, deportar sin el proceso administrativo correspondiente y no velar por sus Derechos Humanos, quienes son vulnerables a ser víctimas del crimen organizado o de las condiciones mundanas de la travesía. Tomando en cuenta que el número de detenciones reportado por el INM llega a 1.4 millones, hay un desfase de cientos de miles respecto de las cifras reportadas por EU, lo cual señala que podría haber cientos de miles de personas migrantes en territorio mexicano sin ser contabilizadas, en una situación mucho más vulnerable y precaria.

La crisis migratoria tiene otros puntos de ebullición. La carrera por la Casa Blanca da un peso mucho mayor a este tema, ya que su principal problema es de inmigración, la cual tiene efectos más duraderos en la población y en la base electoral. Ambos partidos prometerán maneras para presionar al vecino del sur. México, por otro lado, debe tener presente que no pensar en la migración es ignorar una serie de banderas rojas: tensión con nuestro principal socio comercial, más emigración de nuestros compatriotas, hacinamiento de personas migrantes, saturación en las ciudades fronterizas, violaciones de Derechos Humanos y más fuentes de recursos para el crimen organizado.

No se trata de cifras y cuantificar en dinero las repercusiones. La migración tiene un rostro humano, con las historias de las personas que se exponen a circunstancias críticas porque es la única manera de huir de situaciones aún peores. Quien aspire a la presidencia debe entender que esa cara de la migración se asoma desde afuera y su reflejo se hace más latente en el suelo del país que pretende gobernar. (Antonio Michel Guardiola, La Razón, México, p. 12)

¡Nos detuvieron en Nuevo Laredo!

Un Estado fallido es cuando el gobierno en turno es incapaz de garantizar algunos rubros, como impedir el comercio informal, no atender la educación o la salud, mantener o incrementar la pobreza extrema, un mal manejo de la economía, inflación descontrolada, ineficacia y corrupción en el sistema de justicia y niveles altos de criminalidad.

El gobierno de México, ha hecho crecer la economía, en materia de salud hay avances importantes aunque aún no llegamos al anhelado y prometido programa de salud universal, la inflación aunque no es la deseable, si es mejor que en países parecidos al nuestro, la pobreza ha disminuido, la educación se ha mantenido en niveles aceptables aunque los nuevos libros de texto, tengan aberraciones y deficiencias, la corrupción ha disminuido drásticamente, aunque siguen existiendo casos en que personajes cercanos al poder han incrementado sus patrimonios de manera descomunal e ilícita.

Dos temas que preocupan seriamente es el pésimo sistema de justicia, en el que en virtud de tener 2.3 jueces por cada cien mil habitantes, cuando lo recomendable es tener 65 por cada cien mil habitantes, nuestro sistema de justicia es corrupto e ineficaz.

Hace unos días viajé a Nuevo Laredo Tamaulipas para ir a Laredo Texas, en el aeropuerto habían alrededor de 15 miembros de la Guardia Nacional, alquilamos una camioneta taxi para nos transportara a la dirección a la que íbamos, misma en la que cruzaríamos la frontera, el chofer de la misma nos advirtió que podrían detenernos miembros de la mafia de los polleros (traficantes de personas), a no más de 10 minutos del aeropuerto, se nos cierra una camioneta negra sin placas con tres personas dentro, uno de ellos se baja, se pone una pistola escuadra en la espalda y se dirige hacia nosotros para preguntarnos hacía donde nos dirigíamos, al decir que cruzaríamos la frontera, no exigió que le entregáramos nuestras visas para revisarlas, acto seguido nos las devolvió y empezó a grabar con su celular preguntándonos si nos había hecho daño o habíamos sufrido algún maltrato, cuando varios de mis amigos dijeron que no, el tipo se regresó a su vehículo y se fueron. El chofer del taxi nos dijo que eso es todos los días y a mi pregunta, respondió que la Guardia Nacional lo sabe, pero que nunca hace nada, que la plaza está tomada por narcos, polleros y otras mafias, aduciendo que los llamados halcones como en nuestro caso, también son sicarios.

Al regresar de Laredo por tierra hacia la ciudad de México, pasando Querétaro, me detuve en una gasolinera que sin que me diera cuenta estaba cerrada sin embargo se acercó a mí un chiquillo para ofrecerme combustible, que me dijo era mucho más barato… (huachicol) gasolina robada. No le compré, pero le pregunté si la policía los molestaba mucho para poder hacer su “trabajo” a lo que respondió que no, que solo pasaban por su cuota y que todas las personas que yo viera en el camino con lámpara de mano o lugares en donde viera focos, eran lugares donde se vende gasolina y diesel, me dijo también que muchos de esos lugares están en donde los trailers se detienen a pagar su cuota a las patrullas de la Guardia Nacional, nada de todo lo narrado me sorprende, pero si me desilusiona, la inseguridad pública y el deficiente sistema de justicia, me ha hecho pensar en que estamos por lo menos estos rubros viviendo un Estado fallido, tan fallido como los anteriores, pero esperábamos algo diferente y mejor!  (Fernando Schütte Elguero, La Prensa, Editorial, p. 6)

Crisis de refugiados

En su “grito” del 15 de septiembre, el Presidente exclamó a todo pulmón: “¡Vivan los migrantes!”. Pero el problema de los flujos migratorios es mucho más complejo que simplemente invocar que vivan. Sí, que vivan y no mueran; sí, que vivan dignamente; sí, que se les brinde protección y no se les hostigue; sí, que se les otorgue atención de salud. Pero, ¿hace algo el gobierno de la 4T para que así sea?

En la frontera sur actualmente hay 2,000 personas diarias que entran ilegalmente por Chiapas. Ante la incapacidad de que las oficinas gubernamentales procesen sus solicitudes, deciden emprender el riesgoso viaje hacia la frontera norte para un cruce ilegal, por ejemplo, abultándose en los trenes de carga. Los grupos de centroamericanos, haitianos, ecuatorianos, venezolanos, brasileños, asiáticos y africanos están dispersos sin control por todo el país.

Y en la frontera norte no hay la capacidad para atender a todos. Por ejemplo, Tijuana tiene 30 albergues para acomodar 5,600 personas. Sin embargo, hoy hay cerca de 20,000 que malviven hacinados y malnutridos en las calles y en centros que son cárceles y están expuestos a vejaciones, como la tragedia del incendio que mató a 39 migrantes.

El gobierno de Estados Unidos está atrapado en sus acciones para enfrentar el problema, ya que demócratas y republicanos prefieren las deportaciones dada la proximidad de las elecciones. Por ello, en la frontera ha desplegado 2,500 elementos de la Guardia Nacional y 24,000 agentes de la Patrulla Fronteriza.

El gobierno mexicano no ha entendido la dimensión de esta crisis. Esta no es solo una crisis de migrantes como se quiere hacer creer, sino estamos enfrentando una crisis de refugiados. El migrante se mueve por razones de precariedad económica y de falta de oportunidad de empleo, el refugiado en cambio lo hace por temor a la persecución, a la violencia generalizada, censura a la libre expresión, la discriminación y riesgo de muerte y, en consecuencia, requiere de protección internacional porque no puede volver a su país. A diferencia del migrante, el refugiado solicita asilo. Así que el problema cae esencialmente en el ámbito de La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR, un organismo intersecretarial). Hoy se tienen 118,000 solicitudes de asilo.

La COMAR sigue los grandes lineamientos de la ACNUR, la oficina del Alto Comisionado de la ONU para Refugiados. Sin embargo, como se mencionó, la responsabilidad es del gobierno mexicano a través de la COMAR. ¿Cuál ha sido el problema? El común denominador de la 4T: la asfixia presupuestal al no otorgar recursos suficientes a la COMAR para la construcción de más albergues funcionales, más personal para procesar solicitudes, campañas de orientación, etcétera.

Revisando la propuesta de presupuesto para 2024 no pude encontrar un renglón de recursos para la COMAR, ojalá un lector lo localice, pero en todo caso, es de esperarse un presupuesto muy bajo. La compleja situación de esta crisis humanitaria requiere retomar un diálogo efectivo con Estados Unidos, con los países expulsores de personas y, como se dijo, de mayores recursos para su debida atención. (Federico Rubli Kaiser, El Economista, El Foro, p. 62)

Migración: Washington debe escuchar

Convocados por el gobierno de México, los cancilleres de los 10 países del continente con los mayores flujos migratorios hacia Estados Unidos elaborarán una serie de propuestas para atender y dar soluciones al fenómeno. El presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a entregarlas personalmente a su homólogo Joe Bien en el próximo encuentro que sostengan, de modo que Washington cuente con una base realista para abordar este tema que se ha vuelto omnipresente tanto en su panorama político interno como en sus relaciones bi y multilaterales con las naciones de América Latina y el Caribe.

Sin duda, resulta saludable que los mayores expulsores de población dialoguen y planteen salidas a la crisis humanitaria generada por la conjunción de dos factores: la enorme cantidad de gente que se ve forzada a dejar atrás sus lugares de origen en la región latinoamericana y caribeña, y la negativa de Estados Unidos a recibirlas, en muchos casos, en abierta violación al derecho humano a la petición de asilo.

Cabe esperar que las conversaciones de alto nivel fructifiquen en un cuerpo de iniciativas orientadas a impulsar el desarrollo, bajo la premisa de que la migración no es un problema en sí mismo, sino un síntoma de la pobreza, la marginación, la falta de oportunidades educativas, el desempleo, la desigualdad, la corrupción y la inseguridad.

Es de sentido común que no hay muro ni dique capaz de contener a las multitudes desesperadas por escapar del hambre, la violencia, o la persecución, por lo que el flujo humano sólo se detendrá cuando desaparezcan las circunstancias que lo movilizan.

A fin de evitar expectativas carentes de sustento, es necesario reconocer que la administración demócrata recibirá las propuestas de sus vecinos en una coyuntura política muy difícil, con un proceso electoral en plena marcha en el que debe hacer frente a rivales que han convertido la xenofobia en una de sus principales señas de identidad y en un reclamo electorero que sintoniza con los miedos atávicos de millones de ciudadanos.

En este contexto, será complicado, por decir lo menos, que el gobierno de Biden asimile y haga suyas las propuestas latinoamericanas, así sea de modo parcial, pues en las décadas recientes los comicios estadunidenses han degenerado en una carrera por demostrar odio a los migrantes y tergiversar un desafío humanitario hasta el punto de convertirlo en asunto de seguridad nacional.

Ante tan formidables complicaciones, los estados emisores de flujos migratorios deben dejar de lado sus diferencias ideológicas y partidistas, e insistir al unísono ante la Casa Blanca y el Capitolio con una verdad sencilla: si no quieren migración, deben prestar todo su apoyo financiero y logístico a los países expulsores.

Enfocarse en las causas no sólo es la forma más sensata, ética y eficiente de atajar los movimientos humanos masivos, sino que además constituye una deuda histórica para el país que impuso el modelo económico culpable de buena parte de los trastornos actuales, así como no pocos regímenes que lo aplicaron; el caso más atroz es el de Chile, país que durante la dictadura pinochetista fue convertido en banco de pruebas del modelo neoliberal que después se extendería por buena parte del mundo.

Esta campaña de concienciación debe incluir una firme denuncia de la hipocresía estadunidense, por la cual se estigmatiza y se hace pasar penalidades sin cuento a personas que representan una mano de obra indispensable para la economía de la superpotencia. Porque, como bien saben la clase empresarial y buena parte de la clase política del país vecino, en un contexto de acelerada multipolaridad y crecimiento de potencias emergentes, la productividad y la rentabili-dad de las empresas estadunidenses requieren más que nunca de la fuerza de trabajo migrante.  (Editorial, La Jornada, p. 2)

Recomendación

Ustedes saben, queridos lectores, por aquello de la ley de la gravedad, siendo el riesgo para quien no atiende tal recomendación que la emanación recién expulsada le caiga de pleno en la mera carátula.

Ésta venía aparejada con otra, un poco más prosaica, “nunca hagas pipí en contra del aire” (menos cuando sopla un huracán).

No podemos dejar de pensar en estos consejos ante los dichos de ayer por la mañana del señor López, antes de su reunión con Gobernadores del sur-sureste para tratar los problemas que enfrenta México por la “crisis migratoria”.

Dijo, entre otras cosas, el señor López: “Donde no hay el derecho a vivir libres de miseria, no hay, por eso la gente tiene que echarse a andar. Son dos cosas, es la falta de oportunidades, de empleo, de trabajo, de bienestar, y también mucha gente que huye de sus países por la violencia, son las dos cosas. Entonces, hay que atender eso”.

Curioso que el señor López diagnostique bien el problema, pero no acierte en dar con los culpables de causar las condiciones que condena.

Raro, porque son los mismos personajes que INVITÓ a desfilar en nuestro rito de celebración de la Independencia.

Los causantes de esta crisis, de la pobreza, de la violencia, son sus cuatachos Díaz-Canel en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua, Nicolás Maduro en Venezuela, y también su consentido Evo Morales, quien no contento con abusar del poder en Bolivia por casi 14 años ¡ahora quiere regresar a la Presidencia!

Los invitados de López al desfile de la Independencia en el Zócalo son, pues, quienes generan la oleada de migrantes que atraviesa nuestro territorio para intentar llegar a Estados Unidos.

Ellos son culpables de la POBREZA, la VIOLENCIA, la falta de oportunidades, de empleo, de bienestar, que señala López sin morderse la lengua.

Sobre todo en el caso de la violencia y de la pobreza extrema, la cual ha CRECIDO en México y no disminuido como él presume.

¡NUESTRA GENTE TAMBIÉN HUYE hacia Estados Unidos y por las mismas causas!

O sea que EL MISMO LÓPEZ se puede sumar a la lista de causas que generan la migración que trastoca y DESBORDA la paz y el orden en nuestro territorio.

El problema, pues, es serio y si México de verdad quiere combatirlo debe comenzar por dejar de hacerle cuchi-cuchi a los TIRANOS violadores de los derechos humanos socialistas-comunistas que orillan a sus conciudadanos a buscar una mejor vida en otros países.

¡México no se puede equiparar, ni asociar ni apoyar, con las DICTADURAS autoritarias que hoy procura en amistad!

¡Al diablo con Ortega, con Maduro, con los títeres de los Hnos. Castro!

Los valores de la DIGNIDAD HUMANA, que van apareados a una vida productiva, a oportunidades, empleo, paz social e integración social SÓLO SE LOGRAN bajo los principios de la verdadera DEMOCRACIA.

Las oleadas de migrantes que hoy invaden nuestro País buscando rumbo norte huyen también de las dictaduras.

Jamás se quedarán en sus lugares de origen mientras vivan bajo el régimen de TIRANOS despiadados, violadores de los derechos humanos, que con su conducta arbitraria y tiránica tornan la vida imposible para los habitantes de sus naciones, que huyen también de la persecución política, de la falta de respeto a los derechos humanos, que buscan instintivamente vivir en una sociedad de LEYES y de INSTITUCIONES que respeten y defiendan los derechos universales del ser humano.

Mientras el Gobierno de México simpatice con los tiranos comunistas que dominan el panorama político en Latinoamérica, y se siga ENTROMETIENDO en la política interna de otras naciones, como lo ha hecho en PERÚ, no contribuye ni un milímetro a frenar el tsunami de expatriados que emplean nuestro territorio como un TRAMPOLÍN para llegar a Estados Unidos.

Hablando del cual, su Gobierno díjose ayer “extrañado” de que México haya invitado TROPAS RUSAS al Desfile de Independencia, tropas de un ejército invasor que tantas atrocidades ha causado en Ucrania.

Volvemos a lo mismo, este Gobierno se inclina hacia el autoritarismo socialista y, por lo mismo, no sale de perico-perro ni resuelve los problemas: está totalmente ocupado promoviendo las ideologías de izquierda. (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 9)